Un palacio cerrado, un puente hundido, una capital que ya no es capital, y por fin buena luz al atardecer en Colonia

Viajes

Hoy tocaba excursión a los alrededores de Colonia. Así que por la mañana, a la "hauptbanhof" a coger el tren. Y hemos dado la espalda a la catedral, y la hemos visto de forma un poco distorsionada.

En primer lugar, nos hemos dirigido a Brühl para ver el palacio de Augustusburg. Según su página en internet, están abierto todos los días. Pero no. Como la mayor parte de los museos y monumentos de Europa, los lunes cierra. Así que nos hemos quedado sin ver por dentro el modesto palacio neoclásico de los arzobispos de Colonia. Poco que envidiar a duques, príncipes y reyes.

Pero por lo menos los jardines están abiertos al público en general como un parque público de la ciudad. Y ha sido un paseo muy bonito y agradable. Gracias también al día soleado que ha salido.

Lo que más nos ha gustado ha sido la parte del parque que se encuentra asilvestrada. Un bosque fresco y frondoso, muy tupido y muy agradable.

Donde hemos molestado a algún que otro habitante. Como este bactracio que, dada la humedad del lugar, se encontraba como pez en el agua. Mejor, como rana en el agua, claro.

Y si en un bosque hay humedad, está protegido del sol y hay abundancia de humus,... pues setas en abundancia. Natural.

Como buen palacio neoclásico, no le falta su "orangerie". Aunque solo tenga un naranjo, con unas frutas más bien raquíticas.

Hemos dado un paseo tranquilo, antes de volver a la estación de tren, y hemos encontrado una coqueta iglesia protestante. Entre tanto catolicismo... que apuros habrán pasado estos. Va. Di que todos son parecidos.

La idea inicial era seguir en Bonn. Pero como quedaba mucho día, hemos llegado hasta Remagen donde, después de comer algo, hemos visitado los restos del famoso puente que fue tomado entero por los americanos en marzo de 1945. Hay una película al respecto. El puente, no obstante, se hundió días más tarde, y sólo quedan los pilares de entrada en cada ribera. Y en ellos, unos museos que recuerdan el lugar.

La idea inicial era seguir en Bonn. Pero como quedaba mucho día, hemos llegado hasta Remagen donde, después de comer algo, hemos visitado los restos del famoso puente que fue tomado entero por los americanos en marzo de 1945. Hay una película al respecto. El puente, no obstante, se hundió días más tarde, y sólo quedan los pilares de entrada en cada ribera. Y en ellos, unos museos que recuerdan el lugar.

El museo presenta un fresco histórico muy completo de los tiempos. Por ejemplo, hay estancias dedicadas a los campos de prisioneros para soldados alemanes rendidos, en los que también las pasaron canutas. O los padecimientos de los civiles conforme avanzaban los aliados y sufrían bombardeos más o menos indiscriminados cada vez más frecuentes.

Al otro lado del Rin se ven los pilares del lado opuesto. En esta región ya empiezan a aparecer algunos montes, y el paisaje del majestuoso río es más bonito.

Finalmente hemos llegado a Bonn, antigua capital federal alemana, hoy convertida en una ciudad de provincias más tras la unificación de las dos Alemanias. El monumento más característico, el Münster.

La figura por excelencia de Bonn es Ludwig van Beethoven. La partícula "van" denota el origen flamenco de su familia, aunque el compositor se consideraba plenamente alemán. En los nombres neerlandeses, la partícula "van" no denota nobleza como el "von" teutón.

En cualquier caso, la antigua capital federal es una ciudad muy agradable, con estupendos parques y jardines, como el Hofgarden, a espaldas de la universidad.

Hemos regresado a Colonia todavía con buena luz, el día ha cundido mucho. Así que hemos buscado nuevas vistas de la fachada de la catedral, intentando introducir algún elemento humano en la foto, para dar sensación de escala.

Y hemos aprovechado para recorrer algunos sitios con luz que ayer vimos grises por culpa del nublado. Como la torre de la emisora de televisión RTL que tiene su sede en Colonia.

La tarde tan agradable, induce a las efusiones de los enamorados. Incluso si por detrás asoma el penacho del casco de un adusto jinete prusiano.

En esta época del año hemos llegado casi al equinoccio de otoño. Y dado que las catedrales suelen tener su nave central orientada de este a oeste, con el ábside en oriente, el sol se ha puesto justo por detrás de la catedral vista desde la otra orilla del Rin. Quizá la luz para esta fotografía sea más adecuada más avanzado el otoño, o incluso en invierno, con la luz dando de lateral a la catedral y al puente.

Uno de los jinetes prusianos de los Hohenzollern, que vigilan las entradas del puente, se asoma por encima de uno de los numerosos Regional-Express que cruzan estas vías cotidianamente.

Los últimos rayos de sol iluminan con luz rojiza los modernos edificios de la otra orilla del Rin. Y con esto, a cenar, a tomarse una última Kölsch (cerveza propia del lugar) y a dormir, que mañana es día de regreso.

Pues Colonia… si le quitas la catedral y algún museo… igual decepciona un poco

Viajes

Hoy ha amanecido francamente nuboso sobre Colonia. El impresionante edificio del hotel Azimut, donde nos alojamos, aparece un poco ominoso con esta luz. Pero en su interior, los servicios son buenos y las habitaciones agradables.

Como es domingo, hay múltiples misas en la catedral. Así que antes de visitarla, nos damos una vuelta por el centro. La verdad es que nos defrauda un poco. Supongo que la gran destrucción sufrida por la ciudad en la Segunda Guerra Mundial hizo que se conservase poco de la ciudad de entonces. Queremos visitar el antiguo ayuntamiento, pero por motivos no explicados, justamente hoy, no abre.

Convencidos de que como a las once no hay programada ninguna misa, puede ser un buen momento para la visita a la catedral, allí nos dirigimos. Pero no. La misa de 10 es con toda la parafernalia del mundo, y un "gorila" con sayas nos impide firmemente el paso. Habrá que esperar mejor ocasión.

Aprovechamos el rato visitando el Museo Ludwig. Este museo de arte contemporáneo nos ha sido recomendado vivamente, y no nos defrauda. Tiene una colección muy interesante. Y además hay una exposición temporal de Roy Lichtenstein que nos gusta mucho. Son muy celosos en el tema de la prohibición de hacer fotos, y decidimos no arriesgar. Salvo en la librería donde pasamos un rato, y compramos algún pingo. Imanes para la nevera. Y postales de pinturas de Gerhard Richter.

También aprovechamos para comer en su restaurante, que es muy mono, y con pequeño trío musical que nos ameniza con musiquita de jazz y bossa nova. Nos ponemos al lado. Claro.

Por fin entramos a visitar la catedral, donde nos sentimos abrumados por la altura e inmensidad del edificio. Lo que no queda claro si se hizo así para mayor gloria de la deidad católica, o de los arzobispos, y príncipes electores del imperio al mismo tiempo, de Colonia. Que cosas nos pasan por ser unos escépticos.

También nos llama la atención que hay mucha gente joven que acuden al culto. En otros sitios, la gente de las velitas y esas cosas suelen ser mayores. Pero aquí no. Se ven padres con hijos, o gente relativamente joven en las capillas.

En las vidrieras del crucero que dan al sur, apreciamos las composiciones de Gerhard Richter, a quien hemos mencionado antes, para sustituir las que fueron destruidas durante la guerra, a pesar de que el templo quedó relativamente intacto.

Habiéndose puesto a llover al salir de la catedral, optamos por descansar un rato en el hotel. Después tomamos el metro, que se parece más a un tranvía subterráneo que a otra cosa, y nos dirigimos hacia la estación de Zoo/Flora. Buscamos un nuevo medio de transporte.

Se trata del telecabina que atraviesa el Rin, uniendo el parque zoológico con el Rheinpark, en la otra orilla. Hay mucho niños que con sus padres han aprovechado el domingo para visitar el zoo, y ahora vuelven a sus casas.

El chaparrón que cae mientras hacemos el viaje, nos impide disfrutar de las vistas... Lo que más nítido se ve es el puente que cruza por debajo de nosotros.

El paseo por el parque es muy agradable. Sólo echamos de menos que el trenecillo que circula por estas vías no esté en funcionamiento. Pero ya ha pasado la hora de actividad.

Llegamos hasta el Hohenzollernbrücke, donde tropezamos con un murete dedicado a homenajear a Michael Jackson... Ese friqui... Las cosas que leemos, nos ponen los pelos como escarpias. Lo borrega que es la gente. Es posible que le dedique al tema otra entrada. Como a los candaditos del amor que mencioné ayer.

De todos modos, el objetivo era contemplar una de las vistas más conocidas de la ciudad. Que resulta un poco tristona, a pesar de que ha dejado de llover, y las nubes no están tan tupidas.

Volvemos a cambiar de orilla, y en el paseo del Rin que la noche anterior tan animado estaba, en esta tarde de domingo apenas se ven pasar algunas personas. Después de pasear un rato, cenamos algo,... y hasta mañana.

Llegamos a Colonia, y como es sábado, hay mucho ambiente festivo

Viajes

Con un ligero retraso sin consecuencias, el vuelo de Ryanair llega al aeropuerto de Weeze y nos disponemos a trasladarnos a la estación de ferrocarril para comenzar el viaje hacia Colonia. Sol, buen tiempo.

En la estación central de Krefeld cambiamos de tren. Allí empezamos a encontrarnos grupos de mozos o mozas ataviados para lo que obviamente son despedidas de solteros o solteras, según corresponda. Parece que todos van a confluir en Colonia, donde comprobaremos que, efectivamente, en la tarde del sábado se llena de estos grupos.

Nos llevamos la grata sorpresa de que el hotel está junto a la estación de Köln-Hansaring, lo que va a facilitar mucho las comunicaciones con el mundo. Y además, dado que entre esta estación y la principal no hay ninguna otra, y ante lo improbable de coincidir con el revisor... pues que los desplazamientos al centro nos van a salir muy baratos.

Una vez instalados, rápidamente salimos a dar una vuelta, hay que aprovechar lo que queda de luz. Y desde la estación junto al hotel comprobamos la distancia, no mucha, que tenemos hasta el monumento más característico de la ciudad; su catedral.

Hay gran cantidad de gente en el entorno de la catedral, especialmente gracias a la buena tarde que hace. Mucho turista, claro, pero comprobamos que gran parte del turismo es nacional. De la nación alemana, quiero decir; salvo algún asiático despistado, parece que a esta altura de la temporada, el turismo extranjero es escaso. Mejor. Eso quiere decir que nos estamos ahorrando muchas multitudes.

Fotografíar una catedral, tan alta como esta, y con una plaza no muy grande frente a su fachada, no es cosa fácil. Pero hay que aprovechar la cálida luz del atardecer, y se hace lo que se puede.

Hoy no vamos a poder visitar el interior. Hay misa. Y nos damos cuenta de que al día siguiente va a ser complicado. Es domingo, y fiesta de guardar para los católicos. Veremos cuando encontramos un hueco. De momento, nos quedamos cariacontecidos ante la entrada, por este pequeño e intrascendente chasco.

Dirigimos nuestro paseo hacia el Hohenzollernbrücke, puente ferroviario de sextuple vía por el que constantemente están pasando trenes de pasajeros. Con dos pasos peatonales a cada lado del puente, hasta aquí ha llegado la moda de los candaditos del amor. Creo que les dedicaré una entrada en exclusiva un día de éstos.

Retrocedemos sobre nuestros pasos para dirigirnos al paseo a orillas del Rin, y de repente no nos dejan pasar. Un tipo simpático pero firme, nos dice que tenemos que circular por los laterales de una plazoleta a espaldas de la catedral y del museo Ludwig.

Pronto encontramos la causa. Esta plazoleta es, a su vez, el tejado del auditorio de la Filarmónica de Colonia. Y en ese momento están en concierto. Hay que evitar que las pisadas molesten a los espectadores.

Entre los jardines a orillas del Rin, han instalado pequeñas carpas donde se realizan actividades de inspiración en la cultura islámica. En algunas dan de comer, en otras, como en la imagen, se ofrecen muestras musicales de esta cultura. Desde lejos, nos pareció que cantaban flamenco. De verdad. No exagero.

A pesar de que la noche va cayendo, la buena temperatura hace que numerosos grupos de gente permanezcan en los jardines charrando y tomándose unas cervezas. Tienen que aprovechar los últimos días del verano.

Como es sábado, las calles están muy animadas. Nos parece curioso que algunos salgan a tomar unas cervezas vestidos con trajes tradicionales alemanes. No conseguimos saber si es que les gusta, o si pertenecían a algún grupo de algún tipo.

También las señoras, por supuesto. En fin. Que la noche cayó, y aunque nos tomamos algunos chismes entre las muy animadas calles de lo que suponemos que podemos considerar el casco viejo de la ciudad renana, para fotos no dio más de sí.

Algo de rugby y un hasta luego

Deporte, Viajes

Algo de rugby; el Tres Naciones decidido

Cuando escribí hace dos semanas la entrada sobre el actual torneo de las Tres Naciones de rugby, el tema principal fue el paso arrollador de Nueva Zelanda por el torneo, que hizo que a esas alturas y a falta de 3 partidos, fuese ya el ganador del mismo. En ese momento, por la dinámica del torneo, los All Blacks habían jugado cinco de los seis partidos disputados, y los habían ganado todos. Así que, eso estaba decidido, y parecía que la emoción del torneo estaba finiquitada.

Pero en rugby, nada está finiquitado de antemano. Y menos la emoción. Las dos siguientes jornadas iban a servir, con bastante probabilidad para decidir el segundo y el tercer y último puesto. Que no es banal en este mundillo. Y eran dos enfrentamientos entre Sudáfrica y Australia en tierras sudafricanas. El enfrentamiento en Australia se había saldado con victoria para los Wallabies. Pero los sudafricanos, con el honor tocado por el mal papel realizado hasta la fecha, tenían el factor campo a su favor en los enfrentamientos restantes. Si los Springboks ganaban los dos partidos, dependerían del último partido de los australianos contra los All Blacks y echar cuentas con los puntos bonus conseguidos. Si los australianos se llevaban alguno de los dos partidos, se aseguraban el segundo puesto.

Y no han defraudado. Dos partidos locos, dos partidos muy divertidos. Cuando el equipo que pierde un partido, también consigue más de 30 puntos y el punto bonus por más de cuatro ensayos, hay que imaginarse el festival de ataque que ha sido. Y eso sucedió en el primer partido. Una primera parte impresionante de los australianos que arrollaron a Sudáfrica, dio paso a una segunda parte de reacción springbok que les permitió ganar el partido, casi de forma holgada. 44 -31 fue el tanteo final. Ahí es nada.

Pero es que el segundo partido fue similar y, a la vez, más emocionante. Nueva escapada australiana en el marcador que llegaron a ir ganando por 6 – 31 en el minuto 25 de la primera parte, para que en el minuto 20 de la segunda parte los sudafricanos hubiesen remontado poniéndose por delante en el marcador 31-33. A partir de ahí el intercambio de golpes final favoreció a Australia, que anotó un ensayo más, culminando una apretadísimo 39-41. Además de los 8 ensayos que sumaron entre los dos equipos, hay que considerar que todos los lanzamientos a palos fueron anotados, tanto las transformaciones de los ensayos como los golpes de castigo. El último de estos para los australianos, pitado tras el minuto 79, y a 50 metros de los palos, supuso la victoria wallaby.

Muy divertido, todo muy divertido.

Castillo de Cardiff y Millenium Stadium

Tras el castillo de Cardiff asoma la estructura del Millenium Stadium, uno de los templos del rugby mundial, en este caso en el hemisferio norte, en Gales - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Un hasta luego

El hasta luego en realidad es hasta el martes por la tarde, día en el que estaré de vuelta de una escapadilla a Colonia. Han puesto un vuelo barato desde Zaragoza al aeropuerto de Weeze que está relativamente cerca de la ciudad renana. Puesto que los precios de los hoteles también parecen razonables, el conjunto de la escapada no sale nada mal. Y como vamos con equipaje ligero, maletita para llevar en cabina, he decidido dejarme el portatil en casa. Así que lo normal es que no actualice este Cuaderno de ruta con noticias del viaje hasta la vuelta. Probablemente, de regreso haga una crónica «en diferido» del viaje. Es decir, suba un diario con los acontecimientos del mismo y con la fecha en que sucedieron. Pero eso no se verá hasta el martes por la tarde-noche o el miércoles de la semana que viene.

Entre Francia y Alemania (pasarela internacional)

A principios de julio, cruzábamos el Rin entre Estrasburgo y Kehl; mañana quizá me asome de nuevo a este emblemático río en la ciudad de Colonia - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Un día en Barcelona: algunas exposiciones, un poco de museo y algunas compras

Arte, Fotografía, Viajes
Sobre la Fira

El pasado martes, aprovechando la fiesta local en Huesca, me fui a Barcelona a pasar el día; calor húmedo, un bochorno horrible, y un montón de gente, turistas, por todas partes. No es la mejor época para visitar la capital catalana.

Hacia Lartigue

Por la mañana, y hasta la hora de comer, visité diversas exposiciones. Para empezar, en el Caixaforum, una antológica de Jacques Henri Lartigue, "Un mundo flotante", que en general gusta y te pone de buen humor. Un optimista, el bueno de Lartigue.

Unicef e Isabel Muñoz

En el mismo Caixaforum, la exposición "Infancia" con imágenes de Isabel Muñoz, una colaboración con Unicef con el fin de concienciar sobre la situación de la infancia en el mundo.

Sala Oval

A continuación me dirigí al Museo Nacional de Arte de Cataluña, un museo que conocí hace apenas un año, pero que me gustó bastante, y como no lo vi entero... pues nada, a continuar.

Praga París Barcelona

Antes que nada, la exposición temporal "Praga, París, Barcelona. Modernidad fotográfica de 1918 a 1948". Esta interesante colectiva en la que se pretende vincular la actividad fotográfica en Cataluña en la primera mitad de siglo a los movimientos artísticos dominantes en las capitales francesa y checa.

Lápiz Termosán

Me interesó mucho la fotografía al servicio de la publicidad, con logros estéticos notables. El "lápiz Termosán" todavía existe en la actualidad. En cualquier caso, algunas imágenes, sobre todo las de origen parisino, también se pueden ver en la exposición sobre el surrealismo que hay en Madrid y que comenté hace algunas semanas.

Aserrando al martir

Después de la exposición, me dirigí a las secciones de arte románico y gótico, con unas colecciones realmente notables. Me reafirmo en mi opinión que el origen de la historieta sado-maso está en la imaginería cristiana. Obsérvese aquí como pegan un buen serruchazo románico a no sé muy bien qué mártir. Líneas muy básicas, esquemáticas, pero efectivas.

¿A Santa lucía le cortaron las tetas?

Hubiera jurado que la santa de las tetas fue Santa Águeda, y que a Santa Lucía lo que le quitaron fueron los ojos,... pero no fue así según esta pintura gótica temprana. Algo más elaborado que el románico, pero con los aspectos más gores todavía un poco esquemáticos.

Degollamiento

El gótico avanzado, más tardío, es mucho más fino en detalles. Este degollamiento está mucho más conseguido. Obsérvese el detalle de algún chorrillo de sangre que sale a presión del cuello del mártir. Mucho mejor, ¿o no?

¿Qué mira el ciclista de Ramon Casas?

Para compensar el gore medieval, y mientras hacía tiempo para comer, me metí 15 minutos al modernismo catalán, donde las pinturas de Ramón Casas y las esculturas de Blay, me devolvieron la placidez y la tranquilidad de espíritu que las escenas de martirios me habían robado.

Restaurante Oleo

Con dos viejos amigos comimos en el Restaurante Oleo en el propio museo. Está muy bien. Cocinan bien, el ambiente es agradable, la actitud de algún camarero manifiestamente mejorable, pero en su conjunto un sitio agradable.

Audiovisuales

Por la tarde, antes de hacer alguna compra y mientras dábamos un paseo, aún entramos en el Palacio de la Virreina para ver la exposición "Antifotoperiodismo". Imágenes fotográficas y algo de vídeo para una reflexión sobre el fotoperiodismo actual.

Desde el tren

Finalmente, nos despedimos y me fui a la estación donde aún me dio tiempo a cambiar el billete para un AVE anterior al previsto. En el viaje de vuelta, apareció el cielo azul que el plomizo y pesado día de verano barcelonés nos había negado.

Todas las fotos: Panasonic Lumix LX3 o Panasonic Lumix GF1 con G 20/1,7 ASPH o Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8.

Alsacia con otra mirada, en blanco y negro

Fotografía personal, Viajes

Ya comenté la publicación en Blurb de los dos libros de fotografías de mi reciente viaje en vacaciones a Alsacia. Ya han llegado. Están bien. Pero el tema es que me dejaron un poco insatisfecho. Y al poco de terminarlos y encargarlos, empecé a revisar las fotografías, especialmente las derechas pero con potencialidad. Especialmente para ser reveladas en blanco y negro. Digo reveladas porque suelo fotografiar guardando las imágenes digitales en formato RAW, por lo que la decisión final sobre su aspecto puede demorarse hasta su procesado en casa. Y la cosa ha ido bien, y decidí elaborar un tercer libro, con una impresión alternativa pero igualmente válida de lo que observé durante las vacaciones.

Podéis ver el libro como una presentación en flash en Issuu. A continuación una imagen de lo que podéis encontrar si seguís el enlace.

Alsacia, con otra mirada en Issuu

Por supuesto, también podéis verlo en Blurb, aunque creo que la presentación en Issuu es más ágil. Si alguno se animase, desde Blurb se puede comprar una copia. El precio sólo incluye lo que cobran Blurb, no hay beneficio para el autor. Es que realmente no espero que nadie lo compre,…

Proximamente quiero subir también otros libros de fotografías a Issuu. Así que si os apetece, podéis pasar por mis estanterías virtuales.

T-4

La Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, minutos antes de la salida del vuelo hacia Estrasburgo - Panasonic Lumix LX3

Novedad en el Cuaderno de Ruta: enlaces a mis viajes

Fotografía personal, Páginas personales, Viajes

Hace ya algún tiempo comencé a realizar resúmenes fotográficos de mis viajes, y creé la página De viaje con la cámara al hombro, que aunque hace tiempo que no la toco, ahí está. En estos momentos, ni siquiera tengo claro si podría acceder al servidor para modificarla, pero bueno. Tampoco tengo más interés, lo que sale, sale y me parece bien. El último viaje que recogí en esas páginas fue el que realicé por la Toscana en septiembre de 2005. Pero a su vez, ese fue el primer viaje que registré con cierto detalle en mi Cuaderno de Ruta, entonces en su primera versión. Es cierto que no fue un relato «en directo» como hago ahora en función de la existencia de conexiones a internet razonables en los hoteles donde me alojo; fue en diferido, tras el regreso. Pero está ahí.

Una novia en Florencia, aparecía en aquel primer diario de viajes via blog, hace ya casi cinco años - Canon Powershot G6

La siguiente experiencia fue con el viaje a País de Gales, Cornualles y Londres en 2006. Entonces lo que hice fue realizar un falso diario en un blog aparte a la vuelta. Pero no sé por qué, ese blog desapareció. Afortunadamente, no desapareció el contenido que quedó guardado en la segunda versión de De viaje con la cámara al hombro. Esta es una página en internet que cree con Google Pages, que no iba mal. Su contenido era el del Cuaderno de Ruta pero ordenado y organizado. Lo que pasa es que Google abandonó este servicio, sustituyéndolo por Google Sites, y la migración resultó un poco cutre. Así que lo he abandonado. El caso es que me ha servido para reconstruir el blog que hice del viaje aquel a Gran Bretaña, con la misma dirección y todo. Y ha quedado bastante bien.

Los estupendos ferrocarriles de vapor del norte de Gales fueron uno de los temas más fotografiados en aquel viaje - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Pero, a pesar de abandonar el sitio mencionado, me parece una buena idea el mantener algún tipo de enlace al conjunto de estos diarios de viaje, que con posterioridad son auténticas crónicas en directo de lo que voy recorriendo. Por ello, y aprovechando la posibilidad de etiquetar las entras de los Cuadernos de Ruta, he colocado en la columna lateral los enlaces a cada uno de ellos. Como aparecen estilo blog, aparecen estas entradas en sentido cronológico inverso. Pero tampoco me parece mal la experiencia, de modo que así se queda. Espero que os guste.

Champ du Feu

Qué fresquito en lo frondoso de los bosques del Champ du Feu, en los Vosgos (Francia) - Panasonic Lumix LX3

En tren por Alsacia,… y algo de Alemania,… y puestos, por Lorena,… y con un coche alquilado

Trenes, Viajes

Alsacia es una región poblada, muy poblada de Francia. Y es vecina de otras regiones importantes de Alemania o Suiza,… o de la propia Francia. Por lo tanto, el sistema de transportes públicos es muy importante. Y aprovechable para el viajero o el turista.

Aunque las rutas internacionales no están tan explotadas como en otros puntos, no faltan los trenes que unen Francia con Alemania o Suiza, casi todos ellos con paso obligado por Estrasburgo. Son frecuentes las ramas del TGV que procedentes de Paris-Est se dirigen a Basilea o a Stuttgart, además de las que terminan en las propias ciudades alsacianas. También hay algunos trenes más convencionales internacionales que pasan por el lugar; así, el tren que nos devolvió a Estrasburgo después de nuestra excursión a Baden-Baden fue un Eurocity procedente de Munich que terminaba en la capital alsaciana. O el tren que cogí en Colmar para luego enlazar en Estrasburgo con los regionales al aeropuerto era un Iris procedente de Zurich con destino Bruselas, con coches suizos, belgas y luxemburgueses. Sólo la locomotora era de la SNCF.

Dos ramas TGV de distinta generación

Es frecuente que dos ramas TGV de distinta generación lleguen unidas a Estrasburgo; tras desacoplarse, sólo la más moderna continuará viaje hacia Basilea - Pansonic Lumix LX3

Eurocity procedente de Munich con destino Estrasburgo

Eurocity procedente de Munich con destino Estrasburgo, haciendo su entrada en la estación de Baden-Baden - Panasonic Lumix LX3

No obstante, los servicios más importantes para la movilidad local son los servicios TER que recorren la Alsacia, y eventualmente conectan con las regiones adyacentes. Los hay de diversos tipos. Desde las modestas, aunque modernas, unidades diesel que conectan trayectos próximos y líneas secundarias de baja densidad de tráfico, a los rápidos trenes que circulan a 200 km/h y que son semi-directos entre las principales ciudades de la región. También son utilizables para viajar a regiones próximas, y un servicio TER utilizamos para visitar Metz.

Unidades diesel para recorridos cortos

Sencillos pero cómodos trenes diesel son los que unen Estrasburgo con el aeropuerto de Enzheim - Panasonic Lumix LX3

TER con destino Colmar, a la caída de la tarde

En un tren similar al anterior, me desplacé entre Mulhouse y Colmar; cómodamente realicé un viaje con numerosas paradas entre las dos ciudades más importantes del Alto Rin - Panasonic Lumix LX3

Coche del TER Alsace 200 km/h

Los coches de los TER Alsace a 200 km/h son amplios y cómodos, y nada tienen que envidiar a los coches de los trenes de largo recorrido o grandes líneas - Panasonic Lumix LX3

TER con destino Estrasburgo

El automotor eléctrico entre Metz y Estrasburgo tenía un aspecto externo más anticuado, pero su interior estaba en muy buen estado y muy cómodo - Panasonic Lumix LX3

Entre los servicios regionales, cabe destacar lo que los franceses llamar el Metro-Rhin, servicios regionales o casi de cercanías, que unen Estrasburgo con algunas poblaciones alemanas, siendo la más importante Ofenburg, y que permite enlazar con la compleja y eficaz red ferroviaria alemana. Estos servicios pueden ser realizados por trenes tanto alemanes como franceses. Hay que decir que en territorio alemán, uno saca billetes de un destino a otro en las máquinas expendedoras de Die Bahn, pero son utilizables en los trenes de todas las compañías que incluya el recorrido.

Metro-Rhin

Este tren alemán hace el recorrido entre Estrasburgo y Ofenburg, aunque nosotros nos apeamos en Appenweier para enlazar con destino a Baden-Baden - Panasonic Lumix LX3

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Un ejemplo de los numerosos enlaces que se pueden usar en las estaciones alemanas; este trenecillo en la estación de Baden-Baden con aspecto de tranvía pertenece a la red de cercanías (S-bahn) de la ciudad de Karlsruhe - Panasonic Lumix LX3

Aunque la página de la SNCF es razonablemente competente a la hora de planificar el viaje por territorio francés, nosotros nos guiamos más por las propuestas que nos ofrecía Die Bahn, que valen para todo el territorio europeo. Por ejemplo, para ir de Colmar al aeropuerto de Enzheim, la SNCF me ofrecía un viaje de dos horas de duración con transbordo en Selestat, mientras que Die Bahn me proponía otro viaje de una hora de duración con transbordo en Estrasburgo… ¿Alguien tiene alguna duda de qué opción escogí?

Finalmente, para visitar ciertas zonas de Alsacia, especialmente los entornos más rurales y más de montaña, fue necesario alquilar un cochecillo. No son baratos por la zona, pero que se le va a hacer.

Twingo

El Twingo estacionado en una carretera de montaña, cerca del Champ de Feu, en los Vosgos alsacianos - Panasonic Lumix LX3

Epílogo: Surrealistas en Madrid, y algunos buenos fotógrafos más

Cine, Fotografía, Viajes

Cuando estuve en París a principios de diciembre, una de las cosas que me apetecía mucho hacer era visitar el Centro Pompidou, y especialmente una exposición temporal de campanillas, «La Subversion del Images», la fotografía y el cine en el movimiento surrealista. Pero me quedé con las ganas. Una huelga de funcionarios de los museos nacionales franceses me aguó la fiesta; aunque me traje el catálogo.

Pues bien, esta exposición ha venido a España, a la sala Recoletos de la Fundación Mapfre, así que decidí, ya que el avión llegaba a la capital a última hora de la tarde, mal para coger un tren decente, pasar una noche en la villa y corte, e ir a visitar la exposición. Y dicho y hecho.

Y me lo he pasado fenomenal. Muchas y buenas fotos. Muchas y buenas historias. Mucho y buen arte. Y para finalizar la visita, dos cortometrajes de lujo: «L’étoile de mer» de Man Ray, y «Un chien andalou» de Luis Buñuel. Creo que a estos dos filmes les dedicaré un día de éstos una entrada.

La exposición, que abrió el 18 de junio, cerrará sus puertas el 12 de septiembre, así que aun hay tiempo.

Uno de los carteles de la exposición, con una de mis fotografías favoritas de Man Ray.

En una de las salas de la exposición, un aviso... "material no apto para menores y mentes sensibles",... ya se sabe,... desnudo,... pornografía; una de las imágenes, la famosa fotografía "La Priere" de Man Ray en una copia original de minúsculo tamaño (la que está al lado de la pantalla)... por cierto que tan maravillosas nalgas eran las de la modelo y tambien estupenda fotógrafa Lee Miller.

Como mi tren no salía de vuelta a Zaragoza hasta las 15:30, aún me ha dado tiempo a ver algunas exposiciones cercanas a Recoletos del certamen PhotoEspaña 2010. Así, por ejemplo, el Instituto Cervantes vuelve a mostrar fotógrafos emergente de América Central y del Sur, bajo el título genérico en esta ocasión de «Encubrimientos». O en Alcalá 31, de la Comunidad de Madrid, la exposición «Calves & Thighs» del alemán Juergen Teller. O la sensible Hellen Levitt, con su «Lírica urbana» en el Museo Colecciones ICO.

Imágenes pasan por una pantalla en la exposición "Encubrimientos" en el Instituto Cervantes.

No es Juergen Teller uno de mis fotógrafos favoritos, pero todo hay que conocerlo.

Las modestas, en tamaño que no en calidad, fotografías de Hellen Levitt atraen mucha gente a las salas del ICO.

Pero la que más me ha gustado, la que ha resultado mi favorita, la que me ha llevado a comprar el catálogo para disfrutar con frecuencia de las imágenes, es la retrospectiva de László Moholy-Nagy, «El arte de la luz», uno de mis fotógrafos favoritos de la década de los veinte, en ese mágico entorno creativo que fue la Bauhaus. Y miento al decir «fotógrafo», ya que también fue pintor, dibujante, diseñador, escenógrafo,… un artista completo, en busca de lo más puro del arte.

Fotomontajes y diseños de László Moholy-Nagy en el Círculo de Bellas Artes.

En el Círculo de Bellas Artes también hay un mini-exposición de Fernando Sánchez-Castillo, con tres fotografías y un filme sobre las estatuas de Franco que por la geografía española han pululado.

En fin; en PhotoEspaña 2010 hay mucho, mucho, mucho más que ver. Como me queda todavía una semana de vacaciones, intentaré escaparme un día a ver unas cuantas exposiciones más. Aunque con el calorcito que hace en la capital, es una actividad agotadora.

Y para finalizar un paseito por Colmar, y una visita «bajo los tilos»

Viajes

En la última mañana en tierras alsacianas, me doy un paseo por Colmar; siempre es posible encontrar algún nuevo rincón interesante y mono, como este patio de las tres épocas, con la medieval en la imagen.

En el antiguo convento de los dominicos, visito también la "Virgen del rosal", uno de los mejores ejemplos de la pintura gótica alemana; aunque no dejan hacer fotos,... bueno, la LX3 es muy discreta y no hace ruido.

Pero el plato fuerte del día es la visita al Museo Unterlinden (bajo los tilos en alemán), que se encuentra rodeando el claustro del antiguo monasterio del mismo nombre.

La obra más notable de las que alberga el museo es el retablo de Isenheim; situado en la antigua capilla del monasterio, es una obra maestra del renacimiento alemán.

En la misma capilla, encontramos una restauradora haciendo su trabajo, lo cual es agradable de contemplar; por cierto, ni se inmuta ante la expectación que causa entre los visitantes.

Pero no sólo arte de siglos ha, también hay arte moderno y contemporáneo; en estos días, hay una exposición dedicada al norteamericano Joe Downing.

Tras una cervecita, una visita a la Colegiata de San Martín,... y fin de visitas turísticas.

Así que finalmente, un par de trenes, y al aeropuerto de Enzheim, vía Estrasburgo.

Alguna cosita más en Fotos porque sí, como todos estos días.

Trenes, coches, y un poquito de Mulhouse

Viajes

Vamos a ver, si me he venido a Mulhouse (se pronuncia algo así como "milhus" y no "muljaus" como he oído por ahí, que estamos en Francia), es porque hay un museo del ferrocarril, la Cité du Train, del copón; y no me ha decepcionada en absoluto.

El primer pabellón es absolutamente excepcional, con todo tipo de sensores de movimiento que hacen que, cuando se acerca el visitante, los objetos expuestos cobren vida; como expulsar vapor por algún sitio.

De lo que más ilusión me ha hecho ha sido ver las dos locomotoras eléctricas a las que se acreditó el pasar por primera vez de 300 km/h, allá en los años cincuenta; en la foto una de ellas, la BB.

El caso es que por un poco más, te sacas la entrada conjunta con el museo del automóvil, montado sobre la base de la colección particular de un diletante del lugar; alguno coches, parecen auténticos coches... pero de caballos.

De lo que más hay en este museo son Bugattis, que para eso la fábrica estuvo cerca; se echan a faltar vehículos ingleses, americanos y japoneses.

Como de coches no entiendo, supongo que la calidad es importante; pero impresiona la cantidad, como por ejemplo de fórmulas 1 alineados como en un parrilla de salida.

Por lo demás, Mulhouse tiene poco más que ver; el ayuntamiento es muy mono, y llama la atención que tiene en la fachada escudos de algunos cantones suizos... bueno en realidad estamos a un paso de Basilea.

También tiene una zona comercial peatonal muy entretenida,... y eso que a las seis de la tarde todo chapado; que austeros estos calvinistas,... porque sí, sí, cuando se adhirió la ciudad a la República Francesa resulta que ya eran prácticamente todos protestantes.

Y a la caída del sol, uno se coge el TER Alsace de turno, y de vuelta a Colmar... que mañana es último día en tierras francesas.

Y ya sabéis, alguna imagen más en Fotos porque sí.

El pueblo donde nació Schweitzer, un campo de concentración y muchos montes con muchos arbolicos y praderas

Viajes

Hoy he empezado mi recorrido visitando Kayserberg, un pueblecito alsaciano donde nació el famoso teólogo, médico y misionero, premio Nóbel de la Paz, Albert Schwaitzer; muy bonito, aunque la foto muestra la batalla incesante del día de hoy entre la cámara de fotos y el sol de justicio que parecía lucir por todos los puntos cardinales.

Además de lo mono que es el pueblo, es interesante por un retablo en la iglesia, aunque lo que te impresiona es un inmenso señor colgado del techo de la iglesia; por cierto, por primera vez en ocho días, he oído hablar a dos lugareñas en el dialecto germánico local,... ya ancianas las señoras, ya.

Aunque mi idea original era pasar el día en los montes más altos de los Vosgos, una inscripción en Kayserberg me ha hecho considerar la posibilidad de visitar el campo de concentración se Struthof-Natzweiler; y aunque me ha hecho perder mucho tiempo allí he ido.

Pocos visitantes, aunque el lugar es interesante; lo que más, grupos de adolescentes alemanes, que activamente participaban en la visita... parece que la educación alemana quiere prevenir, y una pena que esa actitud no se extienda por todo el mundo.

Y cómo no, un recuerdo para los combatientes republicanos españoles, 80 de los cuales murieron en este campo; sigue pareciéndome que se conserva mejor la memoria histórica de estos combatientes antifascistas fuera de nuestro país, que en el interior,... que ya sabemos lo que pasa, jueces del Supremo incluidos.

Y por fin, la parte más alta de los Vosgos, la carretera de las Crestas, con sus estaciones de esquí incluidas.

Como he empezado el recorrido muy tarde, y con mucho consumo de kilometraje del coche, me he limitado a una parte de las crestas; aun así, he podido admirar algunas vistas interesantes.

Un año menos dos días hace que andaba subido por el Jungfraujoch; y desde este lugar se divisaba entre la bruma unos picos lejanos en los Alpes, blancos en sus cimas, que según una mesa de orientación se corresponderían con el mítico macizo alpino.

He vuelto a Colmar por el valle de Munster, nada especial pero bonito en su conjunto, donde elaboran un queso muy rico del mismo nombre.

Hoy sólo he añadido una imagen a Fotos porque sí,… tanto coche…