Tras un triste percance, recorro los viñedos de Alsacia y los Vosgos

Viajes

Pues no ha empezado bien el día. Mis compañeros de viaje con los que iba a estar hasta el día ocho, han tenido que volverse de improviso por un triste tema familiar. Y me han dejado sólo para el resto del viaje. Qué se le va a hacer.

Hoy alquilábamos coche, y así lo he hecho; para mí sólo, y gracias por la comprensión de la agencia de alquiler a la hora de cambiar el modelo previsto, con un Twingo es suficiente, que es pequeño, pero se maneja muy bien.

La primera parada era el castillo de Haut-Koenigsberg, una fortaleza militar en los Vosgos, cuyo origen se remonta a la edad media.

En el siglo XIX estaba totalmente en ruinas, pero los prusianos lo reconstruyeron como símbolo de su restablecido dominio sobre la Alsacia.

La verdad es que lo dejaron muy bien, y es muy visitado; de hecho lo difícil es no sacar algún turista en la foto,... y no quedan nada bien.

Después he recorrido la Carretera del Vino, una entretenida ruta automovilística entre viñedos y pueblos muy majos.

He llegado hasta Obernai, una población fortificada, con un casco antiguo muy mono.

En esa estupenda casona estaba el restaurante donde me he comido una deliciosa "flambé" con queso Munster (a modo de pizza alsaciana, sin tomate, sin mozarella, pero con otras cosas).

A continuación he cogido las carreteras que se internan en los Vosgos, parando en primer lugar en Le Hohwald, una estación turística que estaba bastante muerta de ambiente a esa hora de la tarde.

Después he subido hasta el Champ de feu, el punto más alto de esa zona, donde he paseado por los magníficos bosques.

También he encontrado restos de una estación de esquí, de aspecto más bien obsoleto, pero con un bonito paisaje.

Cayendo ya la tarde, de nuevo a los viñedos, esta vez en dirección sur, que estaban iluminados por la agradable luz de la tarde.

He terminado la ruta en Riquewihr, uno de estos pueblos super-pintorescos, con tres estrellas en la guía Michelín, que están llenos de turistas y tiendas y son un agobio; pero como he llegado pasadas las siete de la tarde, se habían ido casi todos, y las tiendas estaban cerradas,... ¡ideal para darse una vuelta y cenar tranquilamente!

Ya sabéis, puede que haya alguna imagen más en Fotos porque sí.

Amaina el calor, nos vamos de Estrasburgo, y paseamos por Colmar, para acabar cenando como curas

Viajes

La idea era ver algún museo que nos apetecía y ver tiendas; pero es lunes, y en Francia, en provincias, los lunes, casi todo cierra, así que a callejear.

También nos hemos vuelto a meter en la catedral, ya que el otro día, por la hora, se nos pasó un reloj astronómico muy chulo que tiene en el interior; los cabritos de ellos, para verlo en funcionamiento te hacen pagar entrada, una vez al día, a las 12.

Y luego, hemos hecho algo que el primer día, después de acaloradas discusiones, decidimos no hacer; dar una vueltecita en el barco por los canales, con los jubilados y los colegios de adolescentes.

Así que, llegado el momento adecuado, hemos recogido los equipajes, nos hemos comido unos bocatas, y hemos cogido el tren hacia Colmar, que total son 40 minutos de viaje escasos.

Después de descansar un rato la hora del calorazo, que aunque hace menos, hace, hemos dado una vuelta por Colmar; una ciudad muy, muy mona, algo sosona, pero maja y fotogénica.

Hemos dado un par de vueltas, una con nublado, y otra con el sol de final de tarde, que es la que nos ha permitido tener las fotos más majas, claro.

Además es asquerosamente civilizada, todo está limpio, todo en orden, todo indicado y explicado; es la ciudad para turistas tontos, de fácil que es recorrerla.

Hemos hecho una opípara cena, con unos "picones" de aperitivos, un excelente "pinot blanc" para el plato principal, y unos "coloneles" (sorbete de limón con vodka) para finalizar; así que ha habido que bajar el tema dando un nuevo paseo, intentando no caernos a ningún canal.

Pero todo ha ido bien, y hasta nos ha dado ocasión para hacer algunas fotos más; mañana alquilaremos un coche y recorreremos los Vosgos,... o algo.

Y ya sabéis, algunas imágenes más en Fotos porque sí. Hoy menos que otros días. Ya he dicho. Esto es más soso.

Hoy nos hemos ido al Centro Pompidou… aprovechando que han abierto una sucursal en Metz

Viajes

En Metz, lo más notable es la catedral, por lo que es lo primero que hemos ido a ver en cuanto hemos llegado; una catedral gótica de naves altísimas, muy elegantona.

Presumen de vidrieras, de esas que hacen unos reflejos estupendos por las paredes de las naves; pero la verdad es que, sin desmerecerlas, las he visto mejores en otros sitios.

Con esto se nos han dado las horas centrales del día, y aunque ha amanecido nublado, ha aparecido el sol y el calor; así que nos hemos refugiado en la nueva sede del Centro Pompidou, recién inaugurada hace poco más de dos meses, y con un edificio muy majo de un arquitecto japonés, con la estructura en madera, muy original.

La exposición de apertura, que estará hasta el año que vine, es absolutamente impresionante; se llama "Chef d'Oeuvres", y efectivamente son obras maestras, principalmente del arte contemporáneo, que formarían colas en cualquier capital europea, ¡y mira, no se han olvidado de la fotografía, ni mucho menos!

Además también es muy lúdica, con algunas obras con cierta interactividad, más o menos buscada.

Yo me lo he pasado pipa haciendo fotos a un vídeo que estaban proyectando, en blanco y negro; pero por algún motivo que todavía desconozco, las imágenes fijas que yo iba tomando aparecían de diversos colores, muy vistosos.

Después de la visita, ya nos hemos dedicado ha darnos un largo paseo por la ciudad para ver el ambiente y el conjunto.

Lo cierto es que estaba tranquila, muy de domingo, con las calles casi desiertas, y sin mucha presencia de turistas.

Así que después de ver algunos monumentillos, como esta Puerta de los Alemanes, y de callejear un rato, nos hemos tomado la cervecita de rigor, y nos hemos ido hacia el tren.

En la estación nos hemos comprado unas "quiches lorraines", que es lo propio, y nos las hemos zampado en el tren mientras veíamos pasar el pasaje de Lorena al atardecer. Y hasta mañana.

Recordad que en Fotos porque sí, habrá algunas imágenes extra, con otra mirada.

En Baden-Baden, además de más calor, damnificados por los malditos mundiales

Viajes

La verdad es que la cosa se presagiaba; hoy que nos hemos ido a pasar el día a Baden-Baden, como los pijos de hace 100 años, el invierno en París y el verano en Baden-Baden, no hemos hecho más que ver coches ornamentados con los colores alemanes.

De hecho, por la tarde, en cuanto ha empezado el partido, nos hemos quedado solos por las calles; estaban todos en casa o en los bares viendo el partido ¡Vamos, que pocas diferencias hay con los españolitos!

Cuando ya faltaba poco para terminar el partido, nos hemos sentado en una terraza con unas paulaners, para ver cómo se lo pasaban los "tedeschi" cada vez que su selección metía un gol.

Y cuando han empezado ha salir a la calle con los coches, si se ponen así en cuartos que pasará si ganan la final, hemos empezado a temer alteraciones en el tránsito del transporte público, ¡y la estación está a cinco kilómetros del centro de la ciudad! Calcetinada a la vista.

Al final no ha sido tanto, y sólo hemos caminado como un 40% del trayecto; en ese momento han empezado a pasar autobuses, con frecuencia irregular y gran afluencia. Pero empecemos por el principio.

Hemos llegado por la mañana con el calor de estos días con el que ya empezamos a familiarizarnos; Baden-Baden estaba muy animada, con mercadillos, música al aire libre, actividades deportivas,... de todo.

Lo más mono del lugar es la Lichtentaler Allée, un camino con parques a su alrededor, que partiendo desde el casino, llega hasta un abadía; así que hemos empezado entrando en el vestíbulo del casino y echando un vistazo.

Por el camino, además de muchas otras cosas monas, hemos podido comprobar los "chabolos" que se gastan por aquí los pijos-pijos, cuando vienen a veranear a Baden-Baden.

La abadía de Lichtental no tiene gran cosa, pero como decía el poeta, no recuerdo cual pero alguno, lo importante es el camino; en este caso sin duda.

Después de volver al centro, y comer estupendamente con un servicio estupendo y en un sitio muy mono, como hacía mucho calor, se había nublado, se oían truenos,... vamos, cualquier cosa podía pasar, nos hemos ido a visitar el Museo Frieder Burda; éste es un museo de arte contemporáneo, cuyas salas de exposición se encuentran ocupadas en este momento por obras de Miró. No es mi favorito, pero dadas las circunstancias, no ha estado mal.

Como no se ha arrancado a llover, nos hemos ido a pasear por el casco viejo, con iglesias, estátuas, jardines, antiguas termas romanas, y la terraza junto a un castillo que no se visita porque es privado; el colmo de la casita de verano para pijos.

Como ha vuelto a salir el sol, y la luz estaba bonita, hemos paseado un ratito más por la Lichtentaler Allée, hasta que hemos comenzado nuestra odisea para intentar llegar a la estación antes de la salida del tren.

Lo hemos conseguido, y nos hemos relajado un poquito en los 40 minutos escasos que le ha costado al Intercity directo que nos ha traído a Estrasburgo; como hoy hemos terminado realmente cansados, nos hemos quedado en el hotel tomando algo, mientras charramos y escribo estas líneas.

Ya sabéis, otra forma de ver el día en las entradas de Fotos porque sí.

Ante el calor, un museo donde se está fresquito, y nos vamos a tomar un cerveza a Alemania

Viajes

Para empezar, hay que decir que hemos decidido visitar el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Estrasburgo que está realmente muy bien. Y sin embargo, no había casi nadie. Ante el calorazo, una excelente alternativa para pasar la mañana.

Había un exposición dedicada a Richard Deacon, un escultor británico de una de cuyas obras, sin saberlo, tomé hace poco una foto. Y no precisamente, cerca de Estrasburgo,… Mirad aquí… La gente de Zaragoza que guste de pasear por los parques a orillas del Ebro igual conoce el lugar.

Pero vamos a lo que estamos.

Gustavo Doré es una de las glorias locales en materia de pintura, y tiene dedicada una amplia sala, aunque su estilo desentona con el resto de la colección, más moderna, más contemporánea.

Un omnipresente pensador de Rodin nos recibe en las salas dedicadas al arte moderno.

Muchos adolescentes haciendo visita cultural al museo; y creo que no entendiendo muy bien el arte contemporáneo... ellos, tan jóvenes, y ya con tantos prejuicios.

Después de comer hemos descansado y a continuación hemos paseado por la parte más prusiana de la ciudad; curiosamente allí encontramos la patríotica Plaza de la República.

Hemos entrado a curiosear en la iglesia de Saint-Paul, donde un pastor protestante nos ha guiado en la visita al templo; y mientras, un organista tocaba, muy bien, uno de los dos órganos de la iglesia.

Conforme caía la tarde nos hemos dirigido al Rin, al Parque de las dos Riveras; en el lado francés una especie de parque de atracciones a medio gas languidecía por la escasez de público.

Aunque estamos todavía en Francia, un paseo que conduce hacia la pasarela peatonal internacional muestra las distancias relativas de los planetas del sistema solar respecto al sol, que se encontraría al principio de la pasarela,... ¡pero con los carteles en alemán!

Junto a la orilla del Rin en el lado francés, se estaba organizando un banquete; un grupo de jazz al más puro estilo Django Reinhardt ensayaban su repertorio, ¡y lo hacían de puta madre!

El punto medio en el Rin, donde a un lado está Francia y al otro, Alemania.

Kehl, la población en la orilla alemana, no parece tener nada de especial, pero es muy pulcra, con unos jardines estupendos y un aspecto envidiable de paz y tranquilidad; hemos disfrutado del paseo y de la cervecita.

La vuelta a Estrasburgo, en tren; total de la estación de Kehl a la de la capital alsaciana es un recorrido de apenas 10 minutos.

Después de cenar, hoy mal, hemos tenido mala suerte con el servicio, hemos paseado por los alrededores de la Plaza Gutenberg, donde unos portugueses disfrutaban montados y dando alaridos en un carrusel.

Por cierto, ya sabéis, más imágenes, de otro tipo, en Fotos porque sí.

Calor del demonio que hace en Estrasburgo, oiga

Viajes

Creo que ya comenté que el hotel está muy bien; pero además me encantá tener una fotografía muy maja en la cabecera de la cama.

Con el calorazo que hacía esta mañana y la luz tan mala para hacer fotos, nos hemos estado un buen rato en el interior de la catedral; hasta que nos han echado porque había misa.

Una desagradable sorpresa han sido las masas de turistas que entre las 10 y las 11 han entrado en la catedral; al parecer proceden de los cruceros que surcan el Rin, que como se saben los horarios de las misas, los traen corriendo para que no se les vaya el programa al garete.

Aún nos hemos animado ha hacer alguna visita más a pesar del calor, como los exteriores del Palacio Rohan; el interior es un museo de artes decorativas, y no nos ha interesado mucho.

Tras tomarnos unos refrescos y unas cervezas, hemos comido en un terraza a orillas del Ill; y ha caído el primer choucroute, que no estaba mal.

Ante el calorazo, y dado que además tengo un tobillo un poco chungo, nos hemos ido a refrescarnos un rato al hotel; después hemos vuelto a recorrer de nuevo las calles del centro, porque la luz había mejorado mucho para hacer fotos.

No sólo hemos recorrido lo de por la mañana; hemos ido paseando por todo el casco histórico de la ciudad, donde no faltan rincones interesantes.

Como hemos sacado un abono de día para los tranvías, y así nos evitamos calcetinadas bajo el sol, nos hemos ido hasta los edificios del Parlamento Europeo y del Consejo de Europa; el que más nos ha llamado la atención ha sido el del Tribunal de Derechos Humanos de Europa, ¿querrá representar una balanza?

También hemos paseado por el Parque de la Orangerie que está en esa zona, donde nos hemos tomado unos helado; nos hemos relajado.

Después, vuelta al tranvía, para acercarnos al centro, concretamente a la Petite France, que ya sé porque se llama así, para cenar; y hemos aprovechado para buscar nuevas vista de lo ya visto.

Hemos cenado en una terraza a orillas del Ill, muy animada, con unos camareros muy divertidos; parecía más italianos que franceses de al lado de Alemania.

Luego, de vuelta al tranvía y al hotel; como la frecuencia de los tranvías por la noche es baja, nos hemos entretenido con fotos tontorronas,... pero resultonas.

Más fotos del viaje, de otro estilo, en Fotos porque sí.

A pesar de las huelgas «salvajes», he llegado a Barajas, y de allí a Estrasburgo

Viajes

Una vez salvados los problemas huelguísticos en Madrid, y tras una laaaaaarga estancia en el aeropuerto de Barajas, en un avión pequeñín de Air Nostrum, hemos tenido un tranquilo vuelo con buen tiempo hasta Estrasburgo.

Un hotel estupendo, en la Place de la Gare, justo enfrente de la estación, como es lógico pensar.

Muchas flores y muchos tranvías entre los canales que atraviesan el centro de Estrasburgo, una ciudad bastante mona por lo demás.

Restos de antiguas murallas y fortificaciones, flanqueando algunos de los canales de la ciudad.

Una tarde con un tiempo excelente, casi caluroso, invitaba a las gentes a poblar los parques y jardines para estar con los amigos; mucho ambiente.

Por algún motivo que todavía desconozco llaman la "Petite France" un barro de la ciudad que fundamentalmente tiene aspecto alemán.

Unos novios haciéndose las fotografías de boda; la verdad es que los fotógrafos sociales en esta ciudad lo tienen "chupado" para encontrar rincones monos para los ilusionados contrayentes.

Opípara cena al aire libre; si no tenemos cuidados volveremos como toneles, porque los menús son copiosos,... y no muy caros.

Tras la cena, una paseo para rebajar calorías; en algunas zonas, la rotulación de las calles es bilingüe, con un segundo idioma que se parece mucho al alemán que pero que no es,... aunque casi.

Tranvías, muchos tranvías; y en Zaragoza siguen si creerse que es la última tendencia en transporte urbano, moderno y sostenible.

Un día en Madrid; visitando MadridFoto 2010

Fotografía, Viajes

Después del «desahogo» de las Noticias del sábado de ayer, vuelvo sobre mis pasos y os cuento un poco lo del viernes. Me tomé ese día un día de fiesta para resolver unos asuntos particulares en Madrid. Normalmente hubiese ido un sábado, puesto que también me valía, pero el hecho de que ayer fuese la fiesta patronal en la capital, me hizo adelantar el viaje. Pero no estuvo mal.

El caso es que una vez resuelto los asuntos, que nos llevó mucho menos tiempo de lo que yo pensaba, quedó por delante un hermoso aunque fresco día para aprovechar. Y así, comenzamos por visitar las exposiciones de Caixaforum, dedicando especial atención a las fotografías de FotoPres 2009 y a las pinturas y esculturas de Miquel Barceló. Las primeras me gustaron bastante. Las segundas, a ratos. Pero bien.

Caixaforum - Fotopres

Audiovisual con los autores premiados en FotoPres 2009 - Panasonic Lumix LX3

Caixaforum - Miquel Barceló

Detalle de una obra de Miquel Barceló - iPhone

Después paseamos un rato por el centro de Madrid con intención de hacer un poco de tiempo hasta la hora de comer. Y básicamente nos entretuvimos con la animación callejera de todo tipo que encontramos.

¿Elfos?

Elfos en la Plaza de Jacinto Benavente - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Burbujas de jabón

Gigantescas burbujas de jabón en la Plaza Mayor - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

El hombre invisible

El hombre invisible pasea por la Plaza Mayor - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Tras comer en un socorrido restaurante italiano en las proximidades de la Gran Vía, nos dimos un paseo por la misma para bajar los risottos y ver si había algún tipo de ambiente por la celebración del 100º aniversario de esta vía urbana. No encontramos nada de especial. El mismo agobio de siempre. Yo siempre la he encontrado más pretenciosa que bonita o elegante; pero sobre gustos no hay nada escrito.

Gran Vía (que cumple 100 años)

La Gran Vía de Madrid hacia la Plaza de España - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Al final de nuestro paseo, nos despedimos. La gente tenía asuntos familiares y cosas que resolver antes del fin de semana con doble festivo. Tras lo cual me dirigí a pasar el resto de la tarde a MadridFoto, Feria de Fotografía Contemporánea Internacional. Es el segundo año que se celebra esta feria de la fotografía, y es el segundo año que voy.

Vista general MadridFoto

Geométrica disposición de los expositores en el Palacio de los Deportes de Madrid - Panasonic Lumix LX3

Al principio me pareció extraño que en lugar de celebrarse en un recinto ferial como el año pasado, se haya trasladado a un pabellón de deportes. Pero he de reconocer que una vez que te acostumbras a obviar la inmensidad del espacio y las gradas por encima de tí, cosa que logras en seguida por la acertada iluminación del conjunto, disfrutas bastante de la visita. Todo está mejor organizado este año. Es más fácil establecer un recorrido racional entre los distintos expositores, galerías de arte en su mayoría. Es más fácil recordar dónde estaban aquellas fotografías que te apetecía volver a ver. Muy bien.

No todo son galerías, ya que también había alguna editorial ofreciendo sus libros o revistas, o alguna importante librería ofreciendo libros de fotografía muy variados. A falta de capacidad y conocimientos para invertir en obra fotográfica, opté por comprar diversas publicaciones. Hablaré un día de estos de revistas de fotografía de este país.

MadridFoto 2010

Entre los expositores - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

MadridFoto 2010

Debe de ser realmente cansado participar activamente en un evento de este tipo - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Entre las publicaciones que compré estaba el último numero de Exit, dedicado a la fotografía de paisajes. Motivado por ello, no dejé de intentar tomar alguna imagen desde el AVE de vuelta a Zaragoza, aprovechando los restos de luz de la tarde. Cosa difícil, claro. En fin; al año que viene intentaré volver. Me gusta este tipo de ferias. Y debería ser visitada por todos los amantes de la fotografía. Los amantes de las cámaras fotográficas sin embargo se defraudarán. No se exhibe nada de material. Sólo obra fotográfica. Para que nadie vaya engañado.

Paisaje desde el AVE (provincia de Soria)

Paisaje en algún lugar de la provincia de Soria - Panasonic Lumix GF1, G 40/1,7 ASPH.

Listo el libro de fotografía del viaje a Amsterdam

Fotografía personal, Viajes

Una semana después de regresar del viaje, ya tengo maquetado y listo para ser pedido el libro de fotografía de mi viaje a Amsterdam en esta semana de pasacua pasada. Es un libro en gran formato, de 30,5×30,5 cm, que se puede solicitar a través de Blurb.

amsterdam, haarlem…
Carlos Carreter

En esta ocasión, quise tomar algunos riesgos, y tomé gran parte de las fotografías en formato cuadrado. Para los menos duchos en geometría, el formato cuadrado quiere decir en sentido estricto que son imágenes con igual ancho que alto. Esto supone algunos riesgos. El formato cuadrado es más difícil de componer, es menos dinámico, más estático. Pero cuando funciona es de los que más me gustan.

La gran mayoría de las imágenes tomadas con la cámara principal, la Panasonic Lumix GF1, lo han sido en este formato. Aunque no de forma exclusiva, cuando el motivo lo precisaba he utilizado otros formatos, fundamentalmente el 4:3 o 3:4.

Markt y Stadhuis

Una fuerte lluvia cae sobre el Markt de Delft, tal y cual es vista a través del 20/1,7 montado sobre la Panasonic GF1

Binnenhof

Con el retroceso disponible, imposible encajar la Cámara de los Caballeros en el Binnenhof de La Haya con el mismo objetivo y la misma cámara; por lo tanto, opté por un formato más alargado.

La cámara secundaria ha sido mi fiel Panasonic Lumix LX-3, la cual, además de cámara de reserva o para situaciones que exigían cierta discreción, ha sido utilizada con frecuencia en su posición gran angular y en formato apaisado 16:9. Especialmente en situaciones que necesariamente exigían dinamismo, o para los escenarios entre los canales y las calles de las ciudades neerlandesas que así lo exigían.

Herengracht

El formato alargado apaisado de la Panasonic Lumix LX-3 se presta bien a las escenas entre los canales de Amsterdam.

Pero por primera vez, y como ya he ido comentando en algunas entradas anteriores, he dado entrada a la cámara del teléfono móvil, en este caso un iPhone 3G, con una cámara de 2 megapíxeles, que de forma nativa ofrece un formato rectangular 4:3. En su mayor parte, las imágenes fueron tratadas con el ShakeItPhoto, dando lugar a una foto cuadrada enmarcada con un aspecto que quiere imitar a las antiguas polaroids. Se ha utilizado en situaciones anecdóticas, de entretenimiento, o donde por prohibiciones hubiese sido problemático mostrar cualquiera de las otras dos cámaras. Fotos no especialmente buenas, pero que pueden ser entretenidas o divertidas.

Fútbol callejero para paersonas sin techo

Futbol callejero para la promoción para las personas sin techo, tomada con el iPhone, único chisme a mano recién bajados del tren y con amenaza de lluvia.


De Hortus Botanicus

Ciencia, Viajes

Quizá una de las agradables sorpresas de mi reciente viaje a Amsterdam fue la visita a De Hortus Botanicus, en el barrio de Plantage. El objetivo inicial era visitar las zonas verdes que según la guía son el atractivo principal de esa zona de la capital neerlandesa. Luego descubrimos que por un motivo u otro, en casi todas había que apoquinar unos cuantos euros por una entrada. Así que decidimos que el más tranquilo, y con posibilidades para picar algo a la hora de comer que se acercaba, era este jardín botánico, uno de los más antiguos del mundo, que se fundó en la primera mitad del siglo XVII con el fin de suministrar de plantas medicinales a los médicos de la ciudad. Loable intención.

El tema es que nos gustó. No especialmente por el interés botánico, ya que nuestras entendederas sobre el tema no dan para mucho. Pero sí por dos motivos principales. Por un lado, por la paz y tranquilidad que se respiraba, que invitaban a relajarse y a sentirse bien. Los invernaderos, amplios y cálidos, alguno muy cálido, nos sustraían del viento frío que a ratos soplaba en la ciudad. Al mismo tiempo, la penetración de la luz del sol generaba el estado de ánimo optimista que le es propio.

De Hortus - Tomando el sol

La tranquilidad de los invernaderos, como el de las especies subtropicales, invitaba al relajo - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De Hortus - El niño lo pasa bien

Algunos niños habían acudido acompañados de sus padres, pero incluso sus nerviosos movimientos no molestaban al resto de los visitantes - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Por otro lado, el jardín me ofreció en poco rato un sinnúmero de oportunidades fotográficas, dada la indudable fotogenia de las especies vegetales, unida a la suave luz de los invernaderos. Los colores verdes saturados, contrastando con la umbría producida por el acúmulo de árboles y arbustos, producía escenas de gran interés gráfico. Reconozco que el objetivo de 20mm f/1,7 de Panasonic se comportó de forma excelente.

De Hortus - Plumas

Delicadas flores como plumas en esta planta propia de climas mucho más cálidos que el de la capital neerlandesa - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De Hortus - Condensación

La elevada humedad de alguno de los invernaderos, unida a los bruscos cambios de temperatura entre el exterior y el interior, provocaba la condensación en la lente frontal del objetivo, causando este aspecto evanescente - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Pero sin lugar a dudas uno de los lugares más entretenidos fue el invernadero de las mariposas. Con elevada temperatura y mucha humedad, lo que nos hizo sudar en nuestra indumentaria invernal, paseamos entre una lujuriante vegetación, entre la que sobrevuelan algunas especies de mariposas. Éstas, con gran actividad por la elevada temperatura, son difíciles de fotografíar, pero nuevamente, un poco de paciencia, muchas tomas fracasadas, y el buen hacer del 20mm, permiten un relativo éxito.

De Hortus - Capullos

En un rincón del invernadero, se encuentran las crisálidas en cuyo interior se desarrollan las pupas de las futuras mariposas - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De Hortus - Mariposa

Tras mucho insistir, esta mariposa se deja fotografiar con el esplendor de sus alas extendidas - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Terminábamos nuestra visita con hambre, así que nos dirigimos al café de la orangerie donde comimos unos ricos bocadillos, y tomamos tranquilamente el café, antes de seguir haciendo turismo. Una visita no prevista, pero muy muy agradable. Y recomendable. Aunque sale un poquito cara.

De Hortus - Tomando el café

Después de la visita, una charla relajada en la orangerie del Hortus - iPhone

Viajar con Vueling… si no queda más remedio

Viajes

Ayer lo insinuaba. Mis experiencias de viaje con la compañía Vueling, no acaban de ser del todo satisfactorias. Entendámonos; tampoco son una calamidad. Sencillamente es que estoy convencido de que mediante publicidad nos quieren vender lo que no son, a un precio que no es el que prometen y, por lo tanto, generan insatisfacción. Y muchos de los pecados que comenten no son exclusivos de ellos. Pero el problema es que ellos parecen cometerlos todos. Comentaré aquí mi experiencia tras el viaje a Amsterdam.

La primera cuestión es que los españolitos que no vivimos en determinadas capitales, necesariamente nos tenemos que desplazar, generalmente Madrid o Barcelona para coger el avión. Por lo tanto, tenemos que combinar medios de transporte para realizar el viaje con una razonable adecuación en horarios y condiciones.

Al tren de madrugada

En la estación de Zaragoza Delicias, forzados a salir una hora antes de lo previsto, por culpa de una huelga de personal de Renfe - iPhone

Por ejemplo, si yo hubiese vivido en Madrid, hubiese tenido una combinación muy razonable para viajar a Amsterdam con KLM, aprovechando mejor el tiempo, y sin horarios extemporáneos. Y a un coste similar o inferior al que me ha ofrecido Vueling. De donde sacamos la primera conclusión. Lo de que Vueling es una «low cost» no me lo acabo de creer. Esta filial de Iberia que opera principalmente desde Barcelona nunca me ha resultado especialmente barata. E incluso a veces te la venden como si fuera de Iberia desde la página web de esta última, y luego te encuentras con lo que te encuentras. Porque luego viene la segunda historia. Es que los aviones son incómodos. De los que menos espacio ofrecen, de los más incómodos en los que he viajado últimamente. Así que cuidado; si adquieren un billete de Iberia con salida desde Barcelona, asegúrense que no es un Vueling disfrazado. El confort es muy inferior. O a mí me lo parece. Demos siempre un margen de confianza al error propio.

Esperando

Esperando la salida del vuelo en la moderan Terminal 1 del aeropuerto del Prat de Llobregat - iPhone

El Prat

Avión de Vueling acercándose al "finger" para el desembarque y embarque de pasajeros.

Bueno. El viaje de ida transcurrió sin muchas más complicaciones. Pero veamos el viaje de vuelta. Suelo hacer la facturación desde casa por internet. Hasta ahora, con el resto de las compañías esto me había servido para ahorrar tiempo de permanencia en las terminales aeroportuarias, y para hacer menos filas en los mostradores de facturación, ya que suelen disponer de un mostrador para quienes sólo depositan el equipaje. Pero en Schiphol, el aeropuerto de Amsterdam, había una única fila para todos los pasajeros, y además cuando enseñas tu talón impreso en casa te lo cogen te lo rompen y te emiten un talón tradicional. En resumen, pierdes el mismo tiempo que con el método tradicional. Da la impresión de que para lo único que les sirve es para tener una ocasión de cobrarte más, porque lo más llamativo a la hora de facturar a través de internet es que te ofrecen pagar más por un asiento en las primeras filas, por aquello de que desembarcas antes, o en la salida de emergencia, ya que hay más espacio para las piernas. No hay más ventajas. Mal. Muy mal. Se te queda la cara de imbécil por como te consideran.

El reportero de Feininger y un turista cansado

Tras "El reportero gráfico" de Andreas Feininger, un viajero se estira cansado mientras espera ante la puerta de embarque - i Phone

Y luego llega el momento del embarque. Y ayer viví uno de los embarques más caóticos en mucho tiempo. Y la culpa, el problema de los pasajeros que viajan sólo con «equipaje de mano». Aunque hay algunas compañías que ya se toman el tema del tamaño y el peso del equipaje de mano en serio, es obvio que Vueling no. Y mucha gente, mucho españolito de escapada de Pascua, llevaban maletas como equipaje de mano que obviamente sobrepasaban el tamaño permitido, pero que en el mostrador de facturación habían hecho la vista gorda. El resultado es que conforme subían los viajeros se encontraban con que no había sitio en los portaequipajes, por el enorme tamaño de estos supuestos «equipajes de mano». Y las azafatas, en especial una de ellas, empezó a distribuir los equipajes por todo el avión, dificultando el embarque de los que iban llegando, y causando la confusión de todos sobre cómo íbamos a recuperar los equipajes en el momento del desembarque.

Otra cuestión fue el de los niños y las salidas de emergencia. Supongo que algunos viajeros que facturaron a través de internet, optaron por pagar algo más por ir más cómodos en las plazas junto a las salidas de emergencias. Y algunos de estos eran familias. Con niños. Y llega la azafata y les dice que hay no pueden ir los niños. Que en caso de problemas, ahí tiene que haber adultos que colaboren en las acciones de emergencia. Claro, parece ser que en la página en internet nadie se preocupa de avisar de esto. Sólo de facturar. Así que nueva discusión. Afortunadamente, diálogo gracias al buen talante de la mayor parte de los pasajeros, y negociación. Los niños, con alguno de sus progenitores, se cambian de sitio durante el despegue y el aterrizaje, para luego ponerse en los asientos por los que han cotizado durante el resto del viaje. Una chapuza tremenda.

Ala y nubes

Por fin, volando sin mayor problema sobre las nubladas tierras de Francia - iPhone.

La llegada a Barcelona y el desembarque fueron tranquilos. Afortunadamente la paciencia y comprensión de los viajeros cuyos equipajes estaban dispersos por el avión, mi más sentido reconocimiento hacia ellos, les hizo quedarse tranquilos en sus asientos, y esperar a que el resto de los viajeros hubiesen bajado para recuperar sus enseres. Si no llega a ser así, no quiero pensar en el follón.

Como he dicho antes, nada de lo anterior es catastrófico. Y muchas de las deficiencias las puedes encontrar en otras compañías. Pero es que parece que éstos se abonan a todas. Y el precio no es «low cost«, precisamente. Parece que el auténtico «low cost» es el ahorro que la empresa se adjudica a costa de ofrecer un servicio, en mi opinión, deficiente. Eso sí, todo lo adornan con «rollo» coleguitas, tratándote de tú, con comandantes muy parlanchines… Todo fachada. Y eso que no he comentado cosas como el precio de los comestibles que ofrecen a bordo. Parece que ellos consideran un precio «vueling«, es decir barato, por unos bocadillos gomosos y de tamaño ridículo, que aun recuerdo la cara de tonto que se le quedó a uno cuando vio por lo que había pagado…

En fin; por decir algo positivo, el avión llegó a su hora, lo que me permitió cambiar mi billete de tren para una hora antes. Y como se trataba de un AVE directo frente al que tenía previsto que tenía un par de paradas, la ganancia de tiempo fue de una hora y veinte minutos. En un asiento para personas y no para sardinas en aceite como en el avión. Además.

Arco iris

Ya en el AVE, un arco iris, apenas preciable en la foto, nos acompaña a nuestro paso por la comarca del Penedés - iPhone

Entrando en Zaragoza

Pasando La Cartuja Baja, y acércandonos a Miraflores, el tren pronto llegará a su destino parcial, el que a mí me interesa, en Zaragoza Delicias - iPhone

No puedo decir que no vuelva a tomar un avión de esta compañía. A veces no queda más remedio. Pero si lo puedo evitar, lo evitaré. Y por favor, ¿realmente no les resulta ridículo es nombre ese de «vueling» en spanglish? Supongo que habrá especialistas en mercadotecnia, o «marketing«, que así lo considerarán. No sé.

Lluvia y mas lluvia para terminar nuestros días en Amsterdam

Viajes

Finalmente, ha llegado mi última mañana del viaje. A mí. Que a mis acompañantes les queda buena parte de la tarde. Es lo que tiene vivir en Madrid y volver por Madrid, sin necesidad de luego buscar un transporte decente para llegar hasta Zaragoza.

Habíamos visto que la mayor parte de las tiendas habrían los domingos. Así que el plan era ir de compras. Más cuando hemos visto que amanecía una mañana de lluvia continua, y a ratos intensa. Pero mi gozo en un poco, ya que no nos habíamos dado cuenta de que el horario de apertura de las tiendas era a partir de las 12 horas. Justo cuando yo tenía que pasar por el hotel para recoger el equipaje y marchar para Schiphol. Así que nada; un paseo por algunos sitios ya vistos, con una nueva luz y otras sensaciones. Y hasta la próxima.

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Y a la señora de bronce, ¿quién le pone un paraguas?

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Apenas una pareja emparaguada por la salida trasera del Begijnhof.

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Si aplicamos lo de dime de qué presumes y te diré de qué careces, ya sabemos cuál es el problema de estos holandeses.

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La lluvia arrecia mientras paseamos a orillas del Singel.

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Pocos paseantes se animan a visitar estos puestos de artistas en Halvemaansteeg.

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La conclusión es clara; en el Mercado de las Flores más que flores se venden cebollinos.

Y bueno. Ya hablaré otro rato de lo que supone viajar con Vueling. Que ahora estoy de buen humor por haber adelantado el tren una hora, como para malhumorarme por culpa de las compañías aéreas de «bajo coste». Pero hablaré. Seguro. Quizás mañana. O no. Que a lo mejor sigo de buen humor.