[TV] Cosas de series; mucha animación pendiente, procedente de Japón

Televisión

Hoy sábado no voy a estar. Si todo va bien, me voy a pasar el día a los Pirineos aragoneses con un grupo de aficionados a la fotografía. Pero llevo tanto retraso a la hora de comentar cosas, especialmente cosas televisivas, literarias y cinematográficas, que he decidido dejar programada una entrada televisiva con algo de la animación que he visto en los últimos meses. Vamos a ello, de forma un tanto resumida.

En Kioto, como en una de las series que comento hoy.

Comente hace unas semanas mis impresiones sobre KonoSuba!, un entretenido isekai de 2016 disponible en Netflix. Pues bien, después se han hecho un largometraje y una serie spin-off que no están en esa plataforma. Pero los he buscado, he visto el largometraje y estos viendo el serie derivada. El largometraje, Kono Subarashii Sekai ni Shukufuku wo!: Kurenai Densetsu [この素晴らしい世界に祝福を!紅伝説, título larguísimo del que nos quedaremos con la última parte para distinguirlo de la serie, que significa leyenda del carmesí, o algo así]. Es una introducción de una hora y media al lugar de origen de Megumin, una de las acompañantes del protagonista, y que será la protagonista del spin-off que estoy viendo. Es más de lo mismo respecto a la serie, así que muy entretenida, pero sin más.

Hinotori: Eden no sora [火の鳥: エデンの空], o internacionalmente Phoenix: Eden17 es una corta serie de cuatro episodios, situada en el universo Phoenix del mangaka Osamu Tezuka. Un universo que se extiende por el espacio y el tiempo, que reflexiona sobre el deseo de inmortalidad. En esta ocasión con una Tierra arruinada por las guerras y la polución y una humanidad en la diáspora espacial. Nos centramos en el surgimiento y caída de una colonia humana, donde surge una raza mestiza con otra especie alienígena, que representa la oportunidad de una sociedad perfecta, pero que acabará corrompida por los vicios de la humanidad. No está mal. Está en Disney+ y se puede ver de una sentada como un largometraje.

También nos llega en Disney+ Sinduality: Noir, una serie de animación del universo Sinduality, una creación reciente destinada a una diversidad de entornos de distrubución, anime, manga, novelas, en un entorno posapocalíptico, en el que una humanidad refugiada en ciudades protegidas lucha contra unos seres extraños que vienen asociados a la lluvia y las tormentas. Se han emitido doce episodios, y al menos hay doce más,… que no sé si veré. No ha acabado de engancharme del todo.

Mononoke [モノノ怪] no tiene nada que ver con la famosa película de Miyazaki. Es una serie de 2007, con una peculiar producción en la que los dibujos reproducen incluso la textura del papel sobre el que se han dibujado y pintado, calificada como avant-garde anime, muy expresiva. Por avant-garde entendamos una obra experimental, innovativa, que se sale de las corrientes comúnmente aceptadas. Pertenece al género de terror, y en ella acompañamos a un vendedor de medicinas en Japón, en diversas épocas, desde las feudales hasta principios del siglo XX, y en que en arcos argumentales de dos o tres episodios, vemos como desentraña y elimina esos seres monstruosos sobrenaturales que llaman mononoke. No es fácil de ver, pero si entras en ella, es una de las mejores series de animación de este siglo que podrás ver. Está en Netflix, sólo para gentes con ganas de arriesgar en lo que ven.

Finalmente, Watashi no Shiawase na Kekkon [わたしの幸せな結婚], literalmente Mi matrimonio feliz o My happy marriage en inglés, es una adaptación reciente de una novela ligera, estrenada en Netflix. Una peculiar versión de Cenicienta ambientada en el Kioto de principios del siglo XX, una Kioto alternativo, en el que todavía reside el emperador, y en el que existe la magia, que poseen unas élites que la transmiten genéticamente. Está siendo muy valorada, pero estuve a punto de abandonarla… porque dedican muchos episodios a algo que se podría contar en uno. Al final, pasa del género romántico al de acción, y se pone más interesante. Ya veré si veo temporadas futuras. Está claramente dirigida a un público femenino.

[TV] Cosas de series; experimentando con la animación japonesa (2)

Televisión

Sigo comentando las series de animación japonesa, o anime アニメ dentro de lo que podríamos llamar una experimentación como comentaba hace unas dos semanas. Como decía entonces, son series que voy viendo a lo largo de meses, unas más rápidas y otras más lentas, porque veo los episodios de entre 22 y 30 minutos encajándolos en momentos tontos a lo largo del día si es que surgen. E intento recorrer un número amplio de géneros de la animación japonesa. Ya adelanto que la mayor parte de estas series no son recomendaciones, porque se orientan a un público objetivo que no soy yo. Generalmente a un público adolescente o juvenil, con unas características demográficas muy concretas, más las distintas adjudicaciones a distintos subgéneros. Pero puede que alguna sea una recomendación efectiva. De hecho, hoy traigo algunas que me han parecido muy interesantes.

Una de las series está ambientada en Kamakura, uno de los lugares que más me gustó visitar en 2014. Y como algunas de las escenas más duras se dan en un tren, he decidido ambientar la entrada con fotos realizadas en la línea de tren que nos acercó al gran buda de Kamkura en el templo Kōtoku-in. Un lugar que soñé visitar desde que era un niño.

La primera es Elfen Lied, título en alemán para una serie de 2004, inspirada en un manga del mismo título, que se traduciría la castellano como la canción de los elfos, y que escogí por ser representativa de series de animación con temas duros y complejos, mucho más adultos que los habituales destinados al público adolescente o juvenil. La serie tuvo 13 episodios de 24 episodios de duración, que se emitieron por televisión, más un episodio especial posterior, que fue directo al vídeo, y que se intercalaría en la cronología de la serie como un episodio 10.5. Es decir, entre el episodio 10 y 11. Pero que no es necesario para el seguimiento de la secuencia original de 13 episodios. Ciencia ficción en la que en la especie humana están naciendo unas niñas mutadas, llamadas diclonius, con unas características que las hacen temibles, al mismo tiempo que susceptibles de experimentación o de uso como arma, de las que una de ellas se revela, huye, y se refugia en casa de dos estudiantes de una universidad local a orillas del mar. Un lugar que se identifica como Kamakura. La serie trata el tema tradicional de cómo se trata al diferente, especialmente si crece el miedo al diferente, potencialmente superior en capacidad. También la reflexión sobre lo que es ser humano o persona. Y sobre las relaciones de familia y amistad. Y es una serie dura. Se muestran cuerpos desnudos, maltratados, torturados o con experimentaciones. Se muestran abusos sexuales a una adolescente de 14 años. Y hay escenas de violencia con frecuencia. Por lo que la serie se califica como propia de personas ya adultos, por lo menos estudiantes universitarios, y menos apropiada para adolescentes. La serie oscila entre el aspecto o momentos kawaii (cucos, monos) de las diclonius, con aspecto de jovencitas adorables, y dos cuernitos en la cabeza, y las escenas de violencia a las que son sometidas, o que la violencia que comente sobre los seres humanos con sus habilidades especiales. Me parece una serie interesante, y no me extraña que para muchos haya adquirido el carácter ese tan difícil de definir de serie de culto.

Tengoku Daimakyō [天国大魔境, reino celestial reino diabólico o conceptos similares], titulada en inglés Heavenly delusion (engaño celestial), es una serie reciente, de este 2023, también basada en un manga, que se puede ver en Disney Plus. Y que me ha resultado muy interesante. En esta ocasión, género posapocalíptico. Quince años después de que una catástrofe devastara la civilización, dejando grupos de supervivientes por todo Japón, al mismo tiempo que surgen unas criaturas extrañas que atacan a los humanos. Dos líneas argumentales. Un lugar donde viven unos niños y adolescentes al cuidado de unos adultos; cuando los adolescentes preguntan qué hay más allá, la respuesta es el infierno. Por otro lado, un joven, que se parece mucho a una de las jóvenes del mencionado lugar, va buscando un lugar que llaman el cielo, protegido por una guardaespaldas, una chica que vive impulsada por el alma de su hermano varón. En un viaje que nos permite conocer cómo es ese Japón tras la caída de la civilización. Esta línea argumental es más aventurera, mientas que la del lugar especial es más misteriosa. En su conjunto en el que se plantean situaciones, nos familiarizamos con este universo, pero al final de la cual sabemos que la aventura apenas ha hecho que empezar, tras trece episodios de 24 minutos de duración. El tono general es apropiado para adolescentes y adultos jóvenes, aunque en los últimos episodios se viven algunas situaciones más duras, que implican una violación, que la convierten en una serie más adulta. También es cierto que la resolución de esa situación tampoco es la más satisfactoria que se me ocurre. Pero no empaña el balance final, muy positivo, hacia una serie muy recomendable. Disney Plus no tiene tanta oferta de anime como otras plataformas, pero por lo menos es interesante y de calidad.

Finalmente, accedí a ver un estreno reciente de esta primavera, Oshi no ko [推しの子], que se muchos han considerado el mejor estreno de animación japonesa de este año hasta el momento. El título en japonés tiene una traducción ambigua, ya que lo mismo podría significar el niño/a favorito/a o sus plurales, como el/a niño/a de mi (idol) favorita, o sus plurales. Son 11 episodios de 24 minutos de duración, salvo el episodio inicial que es un largometraje de 82 minutos de duración, y que probablemente es el responsable de la elevada valoración de la serie. Yo creo que el resto de los episodios están lejos del nivel de ese episodio inicial prolongado. En el episodio inicial conocemos a una joven cantante y bailarina del género conocido habitualmente como idol [アイドル], muy propio de Japón, también en cierta medida de Corea del sur y quizá de otros países asiáticos, y que a mí me genera cierto repelús.

Generalmente, son chicas jóvenes, de aspecto muy mono, aniñado, con atuendos entre virginales y provocativos en ocasiones, que suelen atraer una audiencia de adultos varones por encima de los treinta años de edad y mediana edad, todo un poco baboso. Aunque juegan con la inocencia, no es infrecuente que acaben realizando sesiones de fotos de lencería y bikinis, que se publican en revistas o en libros monográficos, y alguna de ellas incluso acaban en el ámbito de la pornografía. Más raro es que alguna realmente tenga éxito a medio o largo plazo en la música o en la interpretación. Pues bien, la protagonista inicial es una de estas idol, mientras que en paralelo conocemos a una joven adolescente, fan de la idol, y al médico que la atiende de su enfermedad crónica y fatal. Ambos mueren y se reencarnan como los hijos mellizos secretos de la idol, que cuando parece que ya ha logrado el triunfo es asesinada por la misma persona que mató al médico. El resto de la serie sigue los esfuerzos de los mellizos adolescentes, que recuerdan su vida anterior, aunque entre ellos no comparten su secreto, para triunfar en el mundo del espectáculo. Aunque el objetivo principal del chico es encontrar al asesino. La intención de fondo de la serie parece que es la de mostrar las complejidades del mundo de los niños y adolescentes en el mundo del espectáculo. Pero para mí se desinfla con respecto al potente episodio largo inicial. Y no sé si veré la segunda temporada,… no estoy muy motivado. No entiendo muy bien porqué está tan bien considerada. Salvo el episodio inicial.

[TV] Cosas de series; experimentando con la animación japonesa

Televisión

Las series de animación japonesa, o anime アニメ que traigo hoy aquí forman parte de lo que podríamos llamar una experimentación que estoy haciendo desde hace un tiempo. Y supone presentar series que voy viendo a lo largo de meses, unas más rápidas y otras más lentas, porque veo los episodios de entre 22 y 30 minutos encajándolos en momentos tontos a lo largo del día si es que surgen. Y lo que estoy haciendo es intentar recorrer un número amplio de géneros de la animación japonesa. Ya adelanto que la mayor parte de estas series no son recomendaciones, porque se orientan a un público objetivo que no soy yo. Generalmente a un público adolescente o juvenil, con unas características demográficas muy concretas, más las distintas adjudicaciones a distintos subgéneros.

La moda y los estilos de Takeshita Dori en Harajuku, Tokio, se acomodan bien a los de las protagonistas de alguna de las series de animación de hoy.

Yakitori [ヤキトリ] es una aventura espacial bélica. Originalmente, yakitori 焼き鳥 es un plato japonés frecuente, unas brochetas de pollo a la parrilla. En la serie, de seis episodios de 45 minutos, que se puede ver en Netflix, es el mote que reciben una unidad de «marines» interestelares, humanos, que se supone son los más prescindibles, carne de cañón podríamos decir, de un ejército interestelar, en un futuro en el que la Tierra ha pasado a depender de una federación interestelar alienígena. En algunos aspectos recuerda a los Starship troopers de Robert A. Heinlein, pero sin el tufillo militarista fascista, ya se quiera entender en la obra de Heinlein como se quiera entender; como una apología del militarismo o como una parodia sutil de esta ideología. Lo mismo vale para la adaptación cinematográfica de Verhoeven… que expresamente dijo que quería hacer una parodia sarcástica… sin convencer a todo el mundo. En esta serie, está claro que los amos del asunto y del ejército son los malos, y por lo tanto plantea a sus protagonistas como rebeldes, que se rebelan negándose a ser simplemente carne de cañón en sus misiones. Mi opinión está en un… mmmmmmmm… no tengo muy claro si me gusta. De hecho, este género de acción bélica de carácter futurista en la literatura, el cine y el anime japonés no suele ser de mi gusto… aunque hay excepciones, así como su adaptación cinematográfica. Con seis episodios parece más corta que las habituales temporadas de animación japonesa, pero con 45 minutos por episodio, dura lo mismo que una de 12 episodios de 22 o 23 minutos de duración. Pero encaja peor en mi dinámica para ver estas series.

Go-Tōbun no Hanayome [五等分の花嫁, múltiples traducciones he encontrado… quizá una novia en cinco quintas partes, pero también una novia de quintillizas; no sé] es popularmente conocida fuera de Japón como The quintessential quintuplets. Y pertenece a un género que nunca había experimentado, y al que es extremadamente improbable que vuelva. Dirigido directa y claramente al adolescente varón y hormonado, se le ofrece una fantasía de manual; la posibilidad de relacionarse habitualmente con un grupo de quintillizas idénticas y monísimas, las cuales acaban enamorándose de él, y entre las cuales al final tendrá que elegir a una. Normalmente me parecería indigerible si no fuera porque la historia y sus guiones tienen su gracia, en muchas ocasiones digna heredera de la screwball comedy, que sí es un género que me divierte aunque ahora sea raro por lo políticamente correcto, lo cual es paradójico, porque fue la forma en que en los años 30 y 40 del siglo XX se reivindicó el papel de la mujer autónoma e independiente frente al varón. Eso es así al menos en la primera temporada. Y el cierre es una largometraje de más de dos horas de duración absolutamente prescindible, ya que lo que se cuenta se podría haber resumido en uno o dos episodios normales de 25 minutos de duración. La terminé, me costó un montón de meses, pero no es recomendable salvo para su población diana objetivo. Creo. Aunque tenga algún momento divertido. Creo que a muchos no gustó el desenlace,… que fue obvio desde el momento en que en algún momento de la segunda temporada desvelan uno de los misterios del pasado de los protagonistas. Así que no entiendo el posible barullo.

Yamada-kun to Lv999 no Koi wo Suru [山田くんとLv999の恋をする, Enamorarse de Yamada en el nivel 999], generalmente conocida en inglés como My love story with Yamada-kun at Lv999, o simplemente Loving Yamada. Si en la serie anterior predominaba el exceso de hormonas masculinas, esta está pensada para el otro bando, el de las femeninas. Y con grave riesgo de diabetes por exceso de glucosa en ocasiones. Y sin embargo no es una mala serie. Lo que pasa es que también… solo es recomendable para su público objetivo femenino y joven. Un chica universitaria de primer o segundo año se ve abandonada por su novio, que ha ligado con otra, y entra en un estado de depresión del que saldrá a través de un juego de ordenador multijugador, gracias a las interacciones en el juego y en la vida real con sus compañeros de juego. Ella entra en el nivel más bajo, Level 1 o Lv1… pero cuando conoce al joven Yamada, más joven, todavía en el instituto, retraído pero guapo y atento. Como vemos… también una fantasía de manual. Al máximo nivel, Level 999 o Lv999, como en el título. Pero esta vez para chicas. Volvemos a lo mismo, sólo recomendable para un segmento demográfico específico, que vive unas determinadas fantasías, pero que no puede resonar fuera de ahí. Y tan irreal como el anterior, si nos pusieramos un poco cínicos. Al mismo tiempo he de decir que sus creadores han desarrollado algunos caracteres muy notables, con quienes puedes generar empatía. Y no está mal hecho en absoluto. Lástima que no hayan abierto su presentación a un público más amplio. Pero no.

Esta es la primera ronda de experimentos. Bueno,… la primera serie es la típica de Netflix a la que me suelo apuntar, con mayor o menor éxito. Este deseo de conocer mejor el género y formar opinión viene de buenas experiencias del año pasado. Especialmente, cierta familia de espías, que sí resultaba disfrutable a cualquier edad y por cualquier género/sexo. Tengo varias series más en reserva para comentar. Poco a poco.

[TV] Cosas de series; la galaxia vista por otros y la galaxia de la habitación de cuatro tatamis y medio

Cine, Televisión

Es domingo y normalmente debería recomendar fotografías y fotógrafos. Pero realmente,… hoy no me apetece. Y lo que me apetece es hablar de buena animación televisiva. Así que voy a ello.

Hace un par de años, Diney+ nos sorprendió gratamente con Visions. Una antología de animación, con pequeños cortos realizados en distintos países por todos el mundo, no americanos, por autores a los que se dio libertad para interpretar a su manera el universo Star Wars. Sip. Hay jedis, hay señores del Sith, hay imperio, hay rebeldes, hay contrabandistas, y hay gente de todo tipo de especies más o menos alienígenas, algunas que nos resultan familiares y otras que no. Pero los elementos formales, el expresionismo del dibujo, las historias son originales, siempre que sean fieles al espíritu global de la franquicia. Y sinceramente, de promedio, es mejor que los materiales originales y «auténticos» de Disney/Lucasfilm actuales (o pasados). Evidentemente son píldoras entre 13 y 22 minutos, propuestas conceptuales que, al menos de momento, no van más allá. No parece que se vaya a aprovechar estas ideas para realizar nuevas propuestas. Disney es muy conservadora y no va a arriesgar. Porque los fanáticos de la franquicia son muy conservadores y ya han demostrado que sólo quieren más de lo mismo aunque acaben descontentos cuando se lo dan. Recientemente se estrenó la segunda temporada, o segunda tanda de cortometrajes. Y si no me ha causado el mismo impacto es porque ya no ha perdido el efecto sorpresa, el efecto de lo realmente novedoso. Por lo demás, bien. Ojalá arriesgasen más los productos «oficiales» de la franquicia.

Y lo que realmente me ha encantado es la llamada The Tatami Galaxy. Este universo universitario en la ciudad de Kioto lo empecé por el final, viendo la secuela que recientemente pude ver en Disney+, con la que me divertí mucho, por lo que busqué por internet cómo ver los materiales originales. Incluso he localizado las novelas originales en las que se basan las producciones de animación. Ya veremos si las leo o no en un futuro. La serie principal y central de este universo es Yojōhan Shinwa Taikei [四畳半神話大系, las crónicas mitológicas de los cuatro tatamis y medio], aunque se suele titular fuera de Japón como The Tatami Galaxy. Primero… voy a explicar la cosa de los tatamis. Para mucha gente, un tatami es el tipo de suelo propio de las casas tradicionales japonesas, realizado con planchas de paja originalmente, aunque hoy en día se usan materiales diversos. Pero también es una unidad de medida para la superficie de las habitaciones, porque cada plancha de tatami está normalizada a unas dimensiones en torno a los 90 x 180 cm, aunque varían por regiones. Así,… una habitación de 6 tatamis tendría una superficie de 0,9 x 1,8 x 6 = 9,72 metros cuadrados. Y la habitación de Watashi [私, la forma más popular y común de decir yo en japonés], el protagonista de nuestras historias, sería la de una residencia universitaria de 0,9 x 1,8 x 4 = 7,29 metros cuadrados. Cuatro tatamis y medio es muy versátil porque las planchas se pueden disponer de diversas formas, en una configuración perfectamente cuadrada de 2,7 metros de lado. No muy grande verdad. Una plancha de 90 x 180 cm es similar a las camas individuales de 90 cm que se pueden encontrar en países occidentales. Suficiente si la persona no es muy alta.

La serie original consta de 11 episodios. Y la tónica general es que cada uno de ellos es como si fuera lo que sucede a Watashi en sus dos primeros años de estudiante universitario en diversos universos paralelos, dependiendo de las elecciones que realiza al llegar a la universidad en su primer año, especialmente en lo que se refiere a los clubes universitarios a los que se apunta. Su aspiración al llegar a la universidad es pasárselo lo mejor posible, disfrutar de la vida universitaria y vivir romances con hermosas «doncellas de cabello negro» [Kurokami no otome 黒髪の乙女] Pero indefectiblemente todas las alternativas acaban en catástrofe, especialmente por la intervención de su amigo Ozu, cuyo aspecto es el de un yōkai [妖怪, espíritu o criatura de carácter malévolo] Y nunca consigue pasarlo bien y ligar, aunque la doncella de pelo negro que busca está ahí, es un compañera un año menor llamada Akashi. Así es durante los seis primeros episodios. Luego hay tres en los que se centran sobre sus opciones de ligue entre tres mujeres, una atractiva estudiante que trabaja como higienista dental, una muñeca hinchable muy realista, y una chica a la que no conoce, pero con la que se cartea. Y finalmente, los dos episodios finales, en los que una de las versiones de Watashi descubre que ha estado viviendo en realidades alternativas centradas alrededor de la habitación de cuatro tatamis y medio, y queda metido en un bucle del que habrá de salir para poder continuar con su vida.

Esta serie es fenomenal. Es imaginativa, original, muy dinámica, llena de personajes divertidísimos que se repiten, pero nunca son iguales, juega de forma divertida con el concepto de universos paralelos a partir de unas decisiones originales y, por encima de todo, es una romántica historia de un amor que «nunca» llega a materializarse con una chica absolutamente encantadora, casi ideal, cuyo único defecto parece ser su irracional terror hacia las polillas. Pero la cosa no queda aquí.

La serie es de 2010, basada en una novela de 2004 de Tomihiko Morimi. Que en 2006 escribió otra novela, Yoru wa Mijikashi Aruke yo Otome [夜は短し歩けよ乙女, la noche es corta, la doncella pasea], que narra el after party de una boda a la que asisten como invitados Kōhai/Kurokami no otome [ya hemos mencionado que la segunda denominación es doncella de cabello negro, 後輩 hai sería un estudiante más joven respecto a otro de un curso superior], una chica, y Senpai [先輩, un estudiante mayor respecto a otro de un curso inferior], un chico. Y Senpai está colado por Kurokami no otome. Y mientras la chica pasa numerosas aventuras, pasándoselo estupendamente, disfrutando de la vida y de la relación con otras personas, el chico las pasas canutas, metido en problemas constantemente mientras intenta acercarse a la chica y declararle su amor. La cuestión es que en 2017 se adaptó a una película, quedando meridianamente claro que es una historia alternativa más en Tokio, alrededor de los personajes de The Tatami Galaxy, en otro universo paralelo a los anteriores. Y es enormemente divertida y disfrutable, con una animación estupenda, muy expresionista, llena de acción y buen rollo. Y, también, muy romántica.

El descubrimiento de este universo de universos paralelos en torno a la vida universitaria en Kioto ha sido un descubrimiento absoluto. Me lo he pasado como pocas veces, y me han entrado ganas de más. Aparte de «enamorarme» perdidamente de las «doncellas de cabello negro» que, por lo demás, nunca me han hecho caso. Siempre he tenido más éxito con las rubias, naturales o no. Muy recomendables. La serie y la película… de las chicas/mujeres, cada cual se las verá con quien quiera o pueda.

[Cine] Suzume no tojimari [すずめの戸締まり] (2022)

Cine

Suzume no tojimari [すずめの戸締まり] (2022; 27/20230415)

Tras la pifia de la semana pasada de dinosaurios y aventuras espaciales, estábamos con ganas de ver algo interesante en las salas de cine, y la oportunidad surgió con el estreno de la más reciente película de Makoto Shinkai. Con los comentarios que había recibido hasta el momento tras su estreno en Japón, le teníamos ganas. He visto prácticamente todo de este director japonés, dedicado a la animación, y hay muchas cosas que me gustan. Aunque tengo más debilidad por los mediometrajes, de cuando no era tan conocido, que por sus grandes, y no tan grandes, éxitos en el ámbito del largometraje. Por cierto, en la versión doblada se ha optado por el sencillo título Suzume, el nombre de la chica protagonista frente al original que significa La cerradura de Suzume, que tiene mucho sentido.

Naturaleza y mitología, una combinación que podemos encontrar en la isla de Itsukushima, en el mar interior de Seto, y que se encuentra también en muchas obras de animación japonesas, entre ellas las de Makoto Shinkai.

En el ámbito de lo fantástico, Suzume es una adolescente huérfana que vive con su tía en una ciudad de Kyūshū, la isla sur de las cuatro grandes del archipiélago japonés. Cuando de repente conoce a un atractivo universitario de visita en la población y comienzan a suceder extraños fenómenos. Una misteriosa criatura en forma de gran gusano se asoma por una misteriosa puerta y amenaza con causar un gran terremoto en el lugar, lo cual el joven intenta evitar, y lo conseguirá con la ayuda de Suzume. Pero algunas alteraciones se producirán que llevarán a la pareja… con el joven convertido en… ya lo veréis si vais a verla… bueno… llevarán a la pareja a recorrer Japón hasta la región de Tōhoku en el norte de Honshu, para prevenir catástrofes similares.

Y disfrazada de aventuras fantásticas y de romance, Shinkai se dedica a hacer catarsis sobre las catástrofes que asuelan periódicamente el País del Sol Naciente. No es casual que entre los destinos del viaje de Suzume y de su compañero se encuentre Kobe, Tokio y el nordeste de la isla de Honshu. Catástrofes que han marcado el imaginario y la mentalidad del pueblo japonés, y que se encuentran en la base de muchas de sus creaciones artísticas, cinematográficas, literarias, o televisivas, en acción real o imaginación. La inestabilidad del choque entre placas tectónicas y las bombas nucleares de la Segunda Guerra Mundial han condicionado un cierto estado mental. Si al último gran seísmo le añades la catástrofe nuclear de la central de Fukushima… ya tienes el completo. Porque además de esta catarsis, también es una película sobre la gestión del duelo, por las pérdidas personales que se sufren en estas catástrofes y como marcan la vida de los supervivientes. Una de los temas que me hubiera gustado ver más desarrollado es el impacto en la relación entre Suzume y su joven y atractiva tía Tamiki, y el impacto del terremoto de 2011 en sus vidas.

Como de costumbre, la atención al detalle en la animación de Shinkai es primorosa. Y los temas y elementos comunes al conjunto de su obra también están presentes. Una de las apuestas del grupo de personas que fuimos a ver la película en la matinal del sábado pasado es ver quien descubría antes la presencia de un cordón rojo, el cordón del destino, que aparece en muchas películas del director. No tardamos mucho en encontrarlo. Claro.

Acompañada como de costumbre con la banda sonora de RADWIMPS, ya un clásico de las películas de Makoto Shinkai, más una divertida playlist de temas del pop de décadas atrás para el momento más road movie de la película, cuando a los dos protagonistas principales se les suman un par más que lanzan y animan la idea de familia, de amistad, y de solidaridad con quienes lo necesitan, la película no alcanza los niveles épicos de Kimi no na wa…, pero supero a Tenki no ko, y se convierte en una película altamente recomendable. Imprescindible para los amantes de la animación, pero muy recomendable para cualquier aficionado al cine que quiere una aventura altamente entretenida, pero al mismo tiempo con corazón, con sentimiento y con reflexión.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; dos animes en serie realmente divertidos

Televisión

Hoy vamos con dos series de animación, ambas basadas en mangas de cierto éxito, con las que me lo he pasado muy bien. Humor inteligente, abierto a aficionados a la animación de todas las edades, con las que pasar unos ratos estupendos, sin que te consuman una excesiva cantidad de tu tiempo libre.

Kioto, en una tarde en la que no hacía tanta calor como en la serie de «la galaxia tatami», pero que lo parecía por culpa de una humedad relativa del aire por encima del 90 %.

Isekai ojisan [異世界おじさん], conocida internacionalmente como Uncle from another world (mi tío de otro mundo) es una parodia realmente muy divertida, pero que ha sufrido una exhibición en televisión rara. Irregular. En España se ha emitido y está disponible en Netflix. Inicialmente se emitieron la mitad de los episodios al ritmo de uno por semana, como sucede con otras series similares en la plataforma. Pero luego se retrasó mucho la emisión de la otra mitad, que de repente apareció toda de vez en emisión. No sé muy bien lo que ha pasado. El caso es que nos cuenta la historia del tío, muy feo, de un joven universitario, que 17 años atrás fue atropellado por un camión y ha estado todo ese tiempo en coma. Y cuando se despierta empieza a contar a su sobrino y a la amiga, con tensión romántica no resuelta ni confesa, sus aventuras en otro mundo mientras estuvo en coma. Isekai [異世界] es una palabra japonesa que significa otro mundo u otros mundos, e identifica un género de manga y animación en la que un protagonista contemporáneo se ve trasladado al pasado, a un universo paralelo, o un mundo mágico, donde deberá sobrevivir a todo tipo de aventuras para regresar a su realidad. Pero aquí todo es un cachondeo, repleto de lugares comunes sacados de quicio, con un resultado final en el que hay aventuras muy divertidas, pero al mismo tiempo una parodia del género. Con unos cuantos personajes muy divertidos, entre los que mi favorito es la elfa tsundere [ツンデレ], sin duda, me lo he pasado como los indios. Y estoy tentado de volver a verla cuando tenga un rato. Espero que haya más temporadas, porque la trama no está cerrada.

Yojōhan Time Machine Blues [四畳半タイムマシンブルース, el blues de la máquina del tiempo en los cuatro tatamis y medio], conocida en inglés como The tatami time machine blues, es una serie que se puede ver en Disney+ que todavía me ha sorprendido más y más gratamente. Con sólo seis episodios de corta duración se puede ver de tirón. Y parece que pertenece a un universo más amplio con los mismos protagonistas, que no me importaría conocer. Los protagonistas viven en una destartalada residencia universitaria en Kioto. Y sufren una inesperada crisis cuando se estropea el mando del único aparato acondicionado de toda la residencia, en una habitación de cuatro tatamis y medio, en pleno verano. Yo he estado en Kioto a finales de septiembre, y con la humedad que hay, puede ser agobiante; imaginaos en julio o agosto. El caso es que de repente aparece una máquina del tiempo e intentan evitar la avería del mando del aparato de aire acondicionado, generando una crisis de posibles paradojas espaciotemporales, en la que se mezcla la llegada de un joven del futuro, evidentemente hijo de alguno(s) de ellos. También hay un incipiente romance por el medio. La serie es enormemente divertida, los personajes sumamente empáticos, y el estilo de animación tiene un expresionismo muy interesante. Tengo que conseguir ver el resto de las producciones de este universo. O conseguir los manga en los que se basa, o algo, porque me he quedado con muchas ganas de más.

[Cine] Blue Thermal [ブルーサーマル] (2022)

Cine

Blue Thermal [ブルーサーマル] (2022; 21/20230319)

Hace poco más de una semana llegó una nueva ración de animación japonesa a las salas de cine. Y organizamos en domingo una «expedición» amistoso-familiar a la sala de cine para ver esta película dirigida por Masaki Tachibana, tras leer alguna reseña en la que alababa hasta cierto punto esta producción. Lo cierto que poca más pretensión había que pasar un rato agradable y tal vez, sólo tal vez, ver una de esas joyas que inadvertidamente llegan a la pantalla en forma de animación del País del Sol Naciente.

Adapta de un manga, como tantas producciones de animación niponas, el personaje principal, Tamaki, es un chica de dieciocho años que abandona su Nagasaki natal, donde vive con su madre, divorciada, para estudiar en una universidad tokiota. Siempre ha sido deportista, a pesar de ser bajita y «fuertota», pero no ha tenido éxito en lo romántico… por lo que busca entrar en un club deportivo universitario estiloso, donde ligar. Pero un incidente/accidente y su sentido de la responsabilidad hará que acabe en el club universitario de vuelo sin motor. Y ahí se encontrará con tres cosas. Que lo de volar va más allá, es más trascendente para ella, que lo de una excusa para ligar. Que tiene más en común con su media hermana de padre de la que estaba extrañada desde el divorcio de sus padres de lo que ambas pensaban. Que puede que ligue, pero no con quien piensa y de la forma en que pensaba.

Formalmente, la película es una delicia. Como es tradicional en la animación japonesa, aunque los caracteres humanos son relativamente esquemáticos, aunque fácilmente diferenciables e identificables, el entorno, los fondos, el ambiente, los paisajes, la atención al detalle son estupendos. Y así nos sumergimos en bonitos vuelos sobre llanuras y montañas, rodeados de bellos cúmulos, mientras contemplamos el progreso de Tamaki como piloto de veleros. Pero…

Síp. Hay un pero. Y es que el desarrollo de los personajes, incluido el principal, está muy esquematizado, y las transiciones dramáticas no siempre funcionan bien. La película es entretenida. Pero para desarrollar adecuadamente los distintos arcos argumentales y las relaciones entre los personajes, quizá hubiese precisado la forma de una serie. Dedicada tiempo a crear tensión con el insospechado reencuentro de las dos hermanas, para acabar resolviendo el conflicto en dos papirotazos y de forma extraordinariamente convencional. Dedica mucho tiempo para crear una relación con uno de sus compañeros… que de repente desaparece de escena. Apenas se profundiza en las dificultades de su vida universitaria, y el drama final aparece forzado y poco convincente. No obstante… se deja ver, y recibe el aprobado. Pero podría haber sido mucho mejor. Especialmente por el potencial del conjunto de caracteres para generar empatía e interés, acompañados de la belleza visual sin estridencias de la película. Hasta cierto punto, una oportunidad perdida. No ha habido joya inadvertida.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; terror y fantasía en la animación japonesa

Televisión

Dos series de animación japonesa en el que el terror y la fantasía tienen mucho que decir. Series que, a pesar del tradicional aspecto aniñado de los caracteres del manga en el que se basan y que se traslada a la animación, entran dentro del ámbito de la animación para adultos. O por lo menos para espectadores adolescentes, pero mayorcicos. Generalmente el anime se dirige a un público joven, pero no necesariamente infantil o adolescente. A pesar de lo que parezca.

Mi única experiencia en islas del mar interior de Seto fue la visita a Itsukushima, cerca de Hiroshima, en 2014. Pero ya me vale para ilustrar la entrada de hoy.

Junji Itō es un clásico en activo dentro del ámbito del manga japonés. Extremadamente prolífico, su especialidad es el horror y la fantasía terrorífica. A veces con saludables notas de humor. Humor negro, por supuesto. He leído alguna cosa de él y he dejado pendiente alguna otra. Pero he de reconocer el horror no es un género que me atraiga mucho, y me cuesta leerlo. Recientemente, hace unos meses ya, llegó a Netflix la antología Itō Junji Maniac [伊藤潤二『マニアック』], que en la versión en castellano alarga su título como Junji Ito Maniac: Relatos japoneses de lo macabro. Como digo es una antología. Cada episodio, hasta un total de 12, contiene una o dos historias independientes y autocontenidas, todas en el ámbito del género fantástico, pero siempre orientado al horror. Incluye fragmentos o interpretaciones de algunas de las obras más características y conocidas del mangaka. A mí me ha resultado irregular y con una animación no especialmente inspirada. He aguantado hasta el final, pero, ante una posible segunda temporada, no tengo claro que repita. Quizá… lo dicho. El horror no es lo mío.

Como ya comenté la semana pasada a propósito de los dramas coreanos, Disney Plus a través de Star, va incluyendo en su catálogo series de otros países y otros géneros, también anime. Y leí recientemente críticas muy elogiosas de Summer time rendering [サマータイムレンダ, Samā Taimu Renda en japonés], que es muy valorada en diversas plataformas. El promedio de los votantes de IMDb se sitúa en 8,2/10 por ejemplo, que no está nada mal. Basada también en un manga de éxito, se mueve en el género del suspense sobrenatural. Combina en una misma aventura la existencia de monstruos bastante aterradores, por sus efectos más que por su aspecto, bucles en el tiempo, mucha acción y un entorno global que camina por el límite entre el fantástico de inspiración en la mitología nipona y la ciencia ficción. En la historia, un joven universitario huérfano que abandonó su pequeña localidad natalidad en una isla del mar interior de Seto para irse a estudiar a Tokio, vuelve a la isla para el funeral de la hija mayor de la familia que lo acogió como un hijo más tras la muerte de sus padres. La chica, de su edad, ha muerto ahogada. Pero al llegar a la isla, empezará a notar cosas raras. Y pronto, junto con sus antiguos amigos de la isla, mas una escritora de éxito que también abandonó el lugar tiempo atrás, se verá luchando en una aventura desesperada contra unas misteriosas sombras que quieren acabar con todos los habitantes de la isla en el festival anual del templo sintoísta del lugar. En lo positivo, la animación es de gran calidad, de lo mejor que he visto en la animación televisiva, que suele estar siempre un paso por debajo de la animación cinematográfica. También la concepción general de la aventura… que nadie olvide que a mí me suelen gustar los viajes o los bucles en el tiempo. En lo negativo, las «reglas» del universo en el que transcurre la acción están un poco embrolladas y a veces parece que se van inventando sobre la marcha, lo cual siempre me resulta tramposo. Esto lleva a que, tras unos primeros episodios muy divertidos, la serie tiene una sección central embrollada, con poca progresión real en la acción, hasta que esta vuelve a coger carrerilla de nuevo, con unos cinco o seis episodios finales también muy entretenidos. Está bien, en general. Pero sobra en la práctica algún bucle en el tiempo, y se podría haber contado la misma historia en la mitad de extensión.

[TV] Cosas de series; siempre entretenida animación japonesa

Televisión

Una serie de animación para las navidades y segunda parte de la primera temporada de la que muchos consideran una de las mejores y más interesantes series de animación japonesa del 2022

Las dos series de esta semana son japonesas, pero la ambientación de la misma está inspirada por ciudades europeas. La más característica, el «Berlint» en el que se desenvuelve nuestra familia de espías preferida.

B The Beggining, en inglés, es el título de una serie de animación japonesa que lleva ya un tiempo en Netflix, y que tras leer algunos comentarios elogiosos sobre la misma, decidí ver durante mis días de fiesta en la época navideña. En un país ficticio, en una época indeterminada, pero de inspiración europea, el nombre del país es Cremona como la ciudad italiana que todavía no he tenido la ocasión de visitar, el cuerpo de policía se ve con la necesidad de lidiar con un asesino en serie, que firma sus asesinatos con lo que parece una B. Aunque quizá no lo sea. Un policía que parecía retirado se une a la investigación, en la que poco a poco se va destapando que el asesino es un justiciero que ataca a miembros de una organización criminal que utiliza a jóvenes que fueron producto de un proyecto de investigación avanzada en crear personas con capacidades o poderes especiales. Conforme se profundiza en la investigación, las raíces de la conspiración se ven más profunda en la estructura del poder del país, al mismo tiempo que muchos de los implicados en la investigación tienen relación con las causas de la situación. Es una serie entretenida con bastante acción y personajes relativamente majos. Pero que tampoco destaca especialmente sobre otras similares. Consta de una primera temporada de 12 episodios, emitidos desde 2018, y una segunda de 6 episodios, emitidos desde 2021. Pero da la sensación por la forma en que termina el sexto episodio de la segunda temporada de que es como si hubieran dejado esta a medias. Desconozco si habrá, o cuando, una continuación de esta segunda temporada, o una tercera temporada que resuelva el cliffhanger en la que quedó la serie. Como digo, un entretenimiento decente, sin más.

SPYxFAMILY (leáse como Spy family), es el título original de otra serie japonesa, de estreno el año pasado, cuya primera mitad se emitió separada en dos partes de 13 episodios cada una de unos 24 minutos de duración. Ya comenté en su momento mis impresiones de la primera parte de 13 episodios, que fueron elogiosas. Las aventuras de esta peculiar familia, que no son realmente familia, pero que funcionan mucho mejor como tal que muchas familias reales, en la que el padre es un espía, la madre una asesina a sueldo y la hija y el perro son telépatas de alguna forma, pero nadie sabe la realidad sobre los otros, salvo la niña, claro. Como en los primeros doce episodios, aunque hay misiones para los personajes, lo que realmente mueve la serie es su crecimiento como familia, cómo van aprendiendo a asumir de verdad los papeles adoptados por conveniencia, cómo se van creando auténticos vínculos entre ellos. La serie es muy entretenida, está muy bien hecha, tiene una buena, divertida y animada banda sonora, con estupendas canciones pop de entrada y final de episodio, y los episodios los consumes en un vuelo, saben a poco. Si tuviera que ponerle alguna pega, me gustaría que hubiese menos protagonismo de las misiones de espionaje del padre, que al fin y al cabo son el macguffin de la serie, y ver más de las misiones de la madre como asesina. Para muchos, entre los que me encuentro, Yor también conocida como The Thorn Princess (La princesa de espinas, por las armas punzantes que usa en sus trabajos), es el personaje preferido. Su mezcla de peligrosidad, candidez e incapacidad básica para la realización de las actividades domésticas que se esperan de una mujer casada es estupenda. Y esa inspiración en el Berlín de la guerra fría me parece también un estupendo acierto.

[Cine] Inu Oh [犬王] (2021)

Cine

Inu Oh [犬王] (2021; 61/20221204)

Probablemente, para los castellano parlantes, la transcripción más correcta del título japonés de esta película, 犬王, sería inuoo o inuō, el Rey de los Perros. Esa hache es lo que usan los angloparlantes para no pronunciar ou, lo que los japoneses hacen como un o larga. Pero bueno, el inglés es la lengua del imperio dominante… de momento. Cuando vi anunciada esta película de animación japonesa dirigida por Masaaki Yuasa he de reconocer que me intrigó. Pero a punto estuvo de escapárseme. Menos mal que una sesión matinal en versión original lo evitó. Es una película peculiar. Vamos a ver el porqué.

En el viaje del joven ciego desde el estrecho de Shimonoseki hasta la sede del poder, que podría ser Kamakura, donde se instaló el shogunato que surgió de la batalla naval mencionada, reconozco su paso por el Itsukushima-jinja, uno de los santuarios sintoístas más vistosos y visitados de Japón.

La película está inspirada en hechos reales. Una famosa batalla naval de hace 900 años, la batalla de Dan-no-ura, una lucha entre clanes rivales por el shogunato, que sucedió en el estrecho de Shimonoseki es el desencadenante lejano de los hechos. Tres siglos después, unos individuos contratan a unos pescadores para que se sumerjan en los restos de la flota perdedora para recuperar los símbolos del poder imperial hundidos con el bando perdedor. Y como consecuencia, el pescador muere y su hijo pierde la vista. Este decide vengarse, y se convertirá en un monje de los que narran sus historias acompañados de sus biwas. Paralelamente, los miembros de una compañía de teatro noh, asesinarán a los monjes que cuentan la historia del bando perdedor en aquella guerra. Pero de entre ellos, el hijo deforme de su lider se rebelará, se unirá al joven ciego, y juntos atraerán a las gentes con sus historias, uniendo la música de las biwas con el teatro nō, y dando lugar al favorito de las gentes, el Rey Perro, Inu-oh.

La primera mitad de la película me encantó. Con una animación elegante, muy expresiva, que varía en sus texturas y formas según lo que se cuenta y a quien se cuenta, nos va metiendo en la historia del hijo del pescador y el inicio de su búsqueda. Pero cuando en un momento dado se une al joven deforme,… la película entra en una espiral de anacronismos, que son, a la vez, visualmente fascinantes, pero acústicamente desconcertantes. La música que tocan los músicos es más propio del glam metal, que de la música propia de las biwas y el nō. Me pregunto si el personaje Inu-oh estará inspirado más por gente como Alice Cooper y similares que por el personaje histórico en el que se basa. La consecuencia, en mi caso, es un cansancio auditivo que me desconcentró de la película y casi me saca de ella.

No soy contrario a los anacronismos. Recuerdo lo frecuente que eran en una de mis series de anime favoritas, Samurai Champloo, y lo bien que le sentaban a una historia que era muy profundamente oriental, al remedar de alguna forma el célebre Viaje al oeste de la mitología budista. Pero en este caso, creo se cae en el exceso, y al mismo tiempo en la monotonía musical, frente a la vistosidad y la fantasía de la animación. Por lo tanto, mis sensaciones sobre la película son… raras. Y si al final le doy el aprobado en mi valoración subjetiva es por la brillantez de su animación y de sus imágenes. Pero no me atrevería a recomendarla con carácter general. En general, esta muy muy bien valorada por la crítica, y razonablemente bien valorada por el público afín a la animación. Pero no sé… a mí… lo dicho.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; animación gamberra y animación de chicas

Televisión

Vamos con una ronda de animación. Dos series de animación japonesa, una actual y otra de hace una década, y una de animación norteamericana, una segunda temporada.

Kimi no todoke 君に届け [algo así como acercándome a tí, creo] es una serie que he visto como consecuencia de una provocación externa. Fui desafiado a tragarme una serie de chicas, puramente de chicas. Una de las estereotípicas de lo que en el anime se llama género shōjo 少女 (literalmente, chica, pero no niña; adolescente). Emitida originalmente en su país de origen entre 2009 y 2011, elegí esta por que está en Netflix, y es muy valorada. También porque me recordó a alguna serie actual que me parece simpática. Se basa en un manga, y ha tenido otras adaptaciones al cine o a la televisión de acción real. Esencialmente va sobre una joven de instituto que tiene dificultades para relacionarse con sus compañeros que además la apodan Sadako (su nombre es Sawako 爽子) por su parecido con un personaje de películas de terror. La primera temporada no está mal, porque narra el proceso por el que va aprendiendo a relacionarse con otros compañeros haciendo amistades. Pero la segunda se centra en un romance con un chico de clase… y es bastante enojoso. Además, odio el recurso constante a la voz en off, que parece propio del género, por ser translación de lo que en el manga sería la transcripción de los pensamientos de la chica. Sinceramente, al final, ni fu ni fa. Obviamente muy orientada a un grupo demográfico muy concreto. Y con unos valores muy determinados que, aunque bien intencionados, pueden resultar rancios. Reflejo de un conservadurismo profundo en la sociedad nipona. No se la recomendaría a chicas de mi entorno que preguntasen. Pero en su momento, a su público le encantó, por lo que se ve.

Coincidió que cuando empecé con la anterior entró en la parrilla de Netflix Romantic killer (título original en inglés aunque sea anime japonés). Su protagonista también es una chica de instituto. Pero esta no es retraída ni tiene problemas de comunicación, simplemente pasa de liarse con chicos, y prefiere ir a lo suyo estudiando, comiendo chocolatinas, jugando a videojuegos y en compañía de su gato. Hasta que una especia de hada interfiere obligándola a lidiar con posibles novios. Aunque tiene un destinatario demográfico similar a la anterior es mucho más moderna y divertida. En primer lugar porque la chica nunca renuncia a un papel activo en las relaciones, a mantener su personalidad o tomar iniciativas si lo cree conveniente. Y en segundo lugar porque es una serie mucho más dinámica y divertida, y en la que no tienen que recurrir a voces en off y vida interior para mostrar cómo es y como piensa la chica. En incluso tiene su trama de misterio y acción. Parece que no se ajusta al estereotipo. Supongo que tendrá temporadas posteriores que, si mantienen el tono, serán muy visibles. También basada en un manga.

Y finalmente vamos a una segunda temporada de una serie de animación adulta y gamberra, relativamente transgresora. Inside job, la serie sobre una agencia secreta que lleva a cabo en la realidad todas esas acciones que la gente considera delirios conspiranoicos. Saben quién mató a Kennedy y por qué, dónde está Elvis, quienes son y dónde están los reptilianos, cómo se engañó a la gente haciéndole creer que alguien ha ido en alguna ocasión a la Luna, y controlan los entresijos del poder. Y son rivales de los Illuminati. Lo que pasa es que, a pesar de ser tan poderosos, son tan desastrosos como la T.I.A. de Mortadelo y Filemón. Pero a lo grande. Y con estilo. Su protagonista es una mujer joven, Reagan (Lizzy Caplan, voz), probablemente la más inteligente de todos los personajes que salen, pero que sufre las consecuencias de su desastrosa familia, de su desastrosos entorno y de su errático comportamiento. Lo cierto es que me parece una serie divertidísima, salida de la cabeza de Shion Takeuchi (norteamericana, aunque tenga ascendencia japonesa; supongo que no es casual que Reagan tenga una madre japonesa), que, con menor responsabilidad, ha participado en los equipos de guionistas de otras series y largometrajes animados muy interesantes. Consideradme fijo a las futuras temporadas de la serie mientras se mantengan.

[TV] Cosas de series; «crossover» de Chihiro y Baby Yoda y otras animaciones más o menos interesantes

Televisión

Últimamente estoy muy activo en series de animación. Como dedico menos tiempo a ver la televisión, no es raro que para las horas de las comidas o similares opte por series con episodios de corta duración, y para ello la animación es óptima.

Vistas nocturnas de Osaka para la entrada de hoy, tan vinculada al país nipón.

Y como guinda, Disney+, para celebrar uno de sus aniversarios de su puesta en marcha como plataforma en línea, nos ha ofrecido un curioso corto muy corto, Zen – Grogu and Dust Bunnies, un crossover entre  Sen to Chihiro no Kamikakushi [千と千尋の神隠し], más conocida en España como El viaje de Chihiro, y The Mandalorian. Una colaboración entre Studio Ghibli y Disney, dibujada a mano, al más puro estilo Ghibli, con Baby Yoda (odio el nombre real del bicho) y las partículas animadas de hollín de la película japonesa como protagonistas. Hay quien contrapone o confronta ambos estudios de animación. Incluso compara, negativamente para Disney, los valores que transpiran sus películas, especialmente en lo que se refiere a las actitudes y compromisos de sus personajes femeninos. Y en parte estoy de acuerdo. Pero ambas compañías han colaborado en el pasado, y Disney ha sido distribuidor de las películas de Ghibli en Estados Unidos. Tampoco es la primera vez que Disney mira a Japón para representar su universo galáctico. Y además lo hizo con acierto desde mi punto de vista.

Exception, una serie de ocho episodios autoconclusiva que recientemente estrenó Netflix, también es un ejemplo en el que los americanos miran a Japón para realizar sus series de animación. Se trata de una aventura espacial en la que los exploradores y terraformadores de un nuevo planeta para ser colonizado por el ser humano son transportados como datos cibernéticos, para ser impresos biológicamente al llegar a su destino. Momento en el que las complicaciones comenzarán, especialmente cuando uno de ellos sea impreso con errores que lo hacen parecer un monstruo, y se descubra que hay un saboteador en la misión. En realidad, la idea original de la serie es japonesa… e incluso incluye música de Riuichi Sakamoto, porque os hagáis una idea de las pretensiones. Cuenta con animadores taiwaneses, y su idioma original es el inglés, puesto que Netflix la ha encargó con el mercado occidental en mente. El movimiento de las bocas de los personajes se corresponde también con el idioma inglés. A pesar de sus pretensiones, a mí, su estilo de animación, muy generada por ordenador en sus gráficos, y su historia me han dejado un poco frío.

Siguiendo con las aventuras espaciales, se puede ver en Amazon Prime Video la tercera temporada de Star Trek: Lower decks, con las aventuras de la USS Cerritos, una mediocre nave dentro de la flota espacial, y sus tripulantes de menor rango como protagonistas. El estilo con respecto a temporadas anteriores no cambia. A medio camino entre la parodia y el homenaje, el buen humor combinado con unos personajes con lo que simpatizas, y unos aventureros argumentos dinámicos y divertidos, hacen que esta sea probablemente una de las pocas series de la franquicia trekkie que esté dispuesto a ver hasta el final con verdaderas ganas. Además yo creo que se ha ido superando poco a poco desde que comenzó.

Finalmente, animación japonesa en el ámbito del cyberpunk, como su título nos recuerda constantemente, con Cyberpunk: Edgerunners. Parece que está situada en el universo de ficción de un videojuego, que a su vez está dentro del universo de un juego de rol. O algo así, que con estas cosas, que no me interesan mucho, me lío. La cosa va de una banda de individuos modificados cibernéticamente, que realizan trabajos en el inflamando de una sociedad distópica dominada por grandes empresas más o menos todopoderosas. Nada especialmente original. Me forcé un poco a verla hasta el final, pero realmente es un género que no me llama la atención. Muchas imágenes pretendidamente espectaculares, mucha violencia, y un teórico enfoque hacia un público adulto, aunque supongo que serán los adolescentes machos y adultos muy jóvenes, también con genotipo XY, los principales consumidores de este tipo de series. Su idioma original es el japonés, pero en su producción ha participado un estudio polaco. Están de moda las colaboraciones internacionales en animación.