[Recomendaciones fotográficas] Sociedades, familias, jóvenes, paisajes mínimos y trenes

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre las fotografías instantáneas realizadas con Fujifilm Instax SQ6 con película Instax Square Color. En incluyen algo de fotografía ferroviaria, sobre la que se habla en la entrada.

Tras dos domingos sin recomendaciones fotográficas por motivos diversos, voy con algunas que he ido recogiendo en estas tres últimas semanas. De forma un poco telegráfica, que este domingo por la mañana ando un poco liado. Sin saber todavía qué compromisos voy a cumplir, y con cuales voy a quedar mal.

Martin Parr es uno de los fotógrafos más reconocidos del Reino Unido. Y su fuerte es el retrato de la sociedad británica, con su punto de ironía, de humor, con cariño, pero sin ahorrar críticas. Con un estilo fotográfico muy directo, apoyado en la iluminación diurna con el flash, su fotos son fácilmente reconocibles. No son fotos «bonitas». Pero son indudablemente personales y siempre cuentan historias. La gente en su salsa. Empezó fotografiando en blanco y negro, pero evolucionó hacia la fotografía en color, como digo muy distintiva. A mí me cae muy simpático. Tiene cara de buena gente. Luego… vete tú a saber.

Issei Suda fue un fotógrafo japonés ya fallecido. Murió en 2019 a los 78 años. También fue un fotógrafo de lo cotidiano, aunque no dejó de fotografiar también en sus viajes, o las tradiciones de los pueblos y ciudades japoneses. Aunque su estilo visual es muy distinto al de Parr, no dejan de tener cosas en común. Pero casi siempre fotografió en blanco y negro, aunque no exclusivamente. Apoyándose también en el flash cuando convino. En Pen Magazine nos han llamado la atención sobre su trabajo de dos años, a principios de los años 90, en los que utilizando una cámara Minox, se dedicó a documentar la vida de su familia, esposa, hija y perro. No nos cuentan que tipo de Minox usó. Si algún modelo de Minox 35, similar a la que yo uso en mis viajes para el blanco y negro, o la pequeña cámara de espías. Tal vez esta última, por el aspecto de las fotografías que he podido ver.

Hace un montón de años, cuando la principal red social para compartir fotografías era Flickr, seguí durante un tiempo a Olivia Bee. En aquellos momentos prácticamente una adolescente, a finales de la década de los 2000, su estilo era muy espontáneo, con película fotográfica, y sus motivos sus propios amigos adolescentes. Llamó la atención de las marcas, que entendieron que ese estilo podría atraer consumidores jóvenes, ya que hablaba mejor su lenguaje que otros fotógrafos más establecidos. Hoy en día la sigo todavía en Tumblr y en Instagram. Quizá por costumbre. No me gusta o me atrae todo lo que hace, pero de vez en cuando muestra obra muy conseguida. Aunque creo que está ya muy vendida a lo comercial. Pero oye… de vez en cuando, y con película fotográfica en color…

Conocí recientemente los paisajes minimalistas de Alon Koppel tomados en las orillas de los Grandes Lagos norteamericanos. Muy sencillos, en los que el color, y sus matices, es la base de la composición. Pero revisando su página web, la dedicada a la fotografía personal, no la dedicada a la fotografía comercial, he encontrado muchas cosas que me han interesado. En su fotografía comercial se dedica principalmente, aunque no exclusivamente, a la arquitectura.

Siempre me ha interesado la fotografía ferroviaria. Aunque últimamente la practico poco. Los trenes en España se han vuelto estéticamente muy aburridos. Hace poco más de una semana, me acercaba en Alcázar de San Juan al minúsculo museo ferroviario que tienen por allí. Dependiente del Museo Nacional del Ferrocarril, está mantenido por la asociación local de amigos del ferrocarril, pero sólo abren los domingos por la mañana, así que me tuve que conformar con lo que vi desde fuera. El caso es que recientemente conocí el trabajo de la argentina Mena Sambiasi, argentina radicada en Madrid, con fotografías realizadas en el Museo del Ferrocarril de Madrid, un lugar que he visitado varias veces. Me gusta cuando se fija en el detalle, más que en las vistas generales. Actualmente se pude ver este trabajo en el propio museo hasta el día 26 de marzo de este 2025.

[Fotos] Retratos en una exposición y más rincones de La Cartuja Baja

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la Hasselblad 500CM con Lomography Color Negative 800.

A mediados de enero, una compañera de afición fotográfica, Ana Cosculluela, inauguraba una exposición de fotografía estenopeica. De la que ya hablé en mi Cuaderno de ruta. Quise aprovechar esa mañana para probar hacer fotografías con flash usando una cámara para película de formato medio con el apoyo de una luz de flash. Pero no funcionó. Así que fueron sin flash, y quedaron un tanto subexpuestas.

Esa misma tarde, decidí terminar el rollo volviendo a La Cartuja Baja, como la semana anterior, aunque ya sólo me quedaban cuatro exposiciones de las 12 de un rollo de tipo formato 120 con negativos de 56 x 56 mm. Pero bueno, menos da una piedra. Y son válidas para añadir a la colección de fotografías que estoy reuniendo del lugar. Ahora estoy en un impasse, después de una incursión en febrero, pero volveré a La Cartuja para seguir explorando.

[Fotos] Un paseo más por la Cartuja Baja con película fotográfica

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la Hasselblad 500CM con Kodak Portra 800.

Hacia mediados del año 2024, durante los meses de verano, hice varias incursiones fotográficas a la Cartuja Baja. Bueno. En principio, eran caminatas realizadas a horas tempranas con el fin de hacer ejercicio. Pero empecé a ser consciente de las posibilidades que ofrece el lugar, en el que se combinan los hogares de los vecinos con los restos del antiguo monasterio cartujo que da nombre al barrio zaragozano.

Por ello, me propuse seguir explorando el lugar fotográficamente durante el otoño y el invierno. Con luz más adecuada a horas más adecuadas. Luego, por motivos que no vienen al caso, durante el otoño no surgió la ocasión. Pero no se me fue la idea de la cabeza. Hasta que llegó el mes de enero, en el que me hice el propósito de retomar con más frecuencia la fotografía con cámaras de formato medio. Y la Cartuja Baja me pareció un entorno adecuado para ello.

Durante tres sábados por la tarde en ese mes me desplace hasta el barrio con el autobús urbano que lo conecta con la casco urbano de la ciudad. Ya os hablé de uno de ellos, porque ya presenté algunas fotografías en blanco y negro recientes. La Cartuja Baja es lo que se llama un barrio rural. Fuera del casco urbano principal. Desde la plaza de España de la ciudad hasta la plaza de España del barrio hay 8.5 kilómetros. Algo menos, claro, si lo midiéramos en línea recta y no siguiendo los recorridos de las vías de circulación o de los caminos peatonales.

[Fotos] Casi primavera, florecen las plantas, y lo recojo con ayuda del flash fotográfico

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre el flash Godox ia32.

Cuando llega la primavera, me gusta fotografiar las flores que encuentro. En la naturaleza, en los parques y jardines, en las calles de las ciudades. Donde sea. No soy entendido en flores. Ni busco especies determinadas. Simplemente, cuando considero la ocasión y me apetece, o quiero experimentar.

Hace unas semanas ya mostré algunos ejemplo de mis ensayos utilizando flash fotográfico. En aquellos momentos utilicé el flash que generalmente uso para la fotografía de aproximación. Un flash tradicional, tipo cobra, de potencia media y tamaño relativamente compacto. Pero en las últimas semanas, junto con una pequeña compacta digital, he llevado un flash más pequeño, pero razonablemente capaz, de tal forma que en mis recorridos cotidianos puedo utilizarlo para tomar las fotografías al vuelo, en una diversidad de oportunidades. Noche, día, exterior, interior,… tremenda versatilidad para un chisme tan pequeño. En el enlace al principio de la entrada encontraréis más detalles.

[Fotos] Detalles en el paisaje urbano un domingo por la mañana.

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata.

Ya estoy empezando a añorar la luz de las mañanas o las tardes de finales de noviembre, de diciembre y de principios de enero. Son momentos del año en los que es más probable encontrar una luz suave, agradable tanto para pasear como para fotografiar a cualquier hora del día. Si el sol no se eleva mucho sobre el cielo en su recorrido diario, y si algunas nubes matizan la luz solar que nos llega, todo es más agradable.

Sí, sí… ya sé. A cambio, hace frío. Y las horas de luz son menos. Pocas incluso. Pero esta visto que no lo podemos tener todo. Pero cuando las elementos se conjuran, que hermoso es contemplar el mundo con la luz adecuada. Más si te gusta pasear con una cámara fotográfica. Y en ese momento, qué estupendos son los resultados que se obtienen con una cámara de formato medio, con sus grandes negativos llenos de detalle, de texturas y de formas. Hoy está nublado, pero si no, qué dura y antipática es ya la luz cuando ya vemos en el horizonte, a pocas semanas, el equinoccio de primavera.

[Viaje] En el día en Madrid, con película fotográfica

Viajes

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata.

Comenté hace casi cuatro semanas mi escapada en el día a Madrid. Una de esas escapadas frecuentes sin un propósito específico de ver algo, visitar algo, ni nada de esto. Hacer algunas compras, ver a la gente que quiero y que, por algún motivo que nunca entenderé, vive en semejante lugar… airearme en general. Viví un año en la capital, estudiando mi especialidad y haciendo estudios de posgrado, y luego la he visitado en numerosas ocasiones.

Por supuesto, siempre hago fotos. Incluso cuando paso por enésima vez por paisaje muy conocidos y muy trillados. Siempre hay alguna cosa que me llama la atención. O nuevas condiciones de luz. O algo que ha cambiado. Ningún paisaje, y menos los urbanos, son inmutables. Y como de costumbre en los últimos tiempos, dedico especialmente mi afición fotográfica a la película sensible tradicional.

Lo más destacado de ese día es que estuvimos caminando un rato, mientras mirábamos algunas tiendas y nos desplazábamos a otra zona de la ciudad, por Malasaña. Un entorno habitualmente animado, aunque no entre las tres y las cuatro de la tarde. Pero siempre surgen oportunidades. Y luego, conforme volvíamos por la tarde en dirección a tomar alguna cerveza y volver a la estación, por esa colección de reyes medievales de los reinos hispánicos, anacrónicos en sus atuendos y modales, que ornamentan la plaza de Oriente, frente al lateral del Palacio Real. Siempre nos generan alguna risa por su absurdo y falta de rigor histórico.

[Recomendaciones fotográficas] Reporteros, adolescentes, un poco de alegría y garzas

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata.

Hace casi un mes que no publico una entrada de recomendaciones fotográficas. Ya dije que por diversos motivos últimamente no me centro en estas cosas. Principalmente porque estoy cansado del trabajo y no me apetece ponerme ratos y ratos delante del ordenador explorando páginas webs. Prefiero hacer otras cosas. Entre ellas, salir a la calle o al campo con una cámara fotográfica. En estos momentos, eso me aporta mucho más. Pero en cuatro semanas, tiempo he tenido de seleccionar algunas páginas que me han llamado la atención.

Weegee. Reportero gráfico estadounidense que, en los años 40 y 50 del siglo XX, dejó un impresionante archivo de la crónica de sucesos y la vida nocturna neoyorquina. Yo lo descubrí a partir de una película que se inspiraba en su vida, aunque no era biográfica. No está muy valorada en IMDb,… pero a mí me gustó mucho. En fin. Weegee, que en realidad se llamaba Arthur Fellig, nació en un lugar que hoy en día es Ucrania, pero entonces era el Imperio Austro-Húngaro. Pero, como tantos, emigró a EE. UU. buscando la prosperidad… y se encontró con una cámara de fotos, un flash, y una furgoneta con un laboratorio fotográfico incorporado. Se le atribuye la famosa receta para una buena fotografía, «f8 and be there» (f8 y estar allí). Pero no todo el mundo la entiende bien. Supongo que porque es un dicho propio de un lugar y una época. Aunque para mí sigue siendo válido. Hay que conocerlo porque es una figura de referencia en la historia de la fotografía. Me lo sugirió Aesthetica Magazine.

Veía hace unos días el vídeo en Youtube dentro del canal Frames dedicado a Mark Edward Harris. Os lo dejo puesto aquí.

En el vídeo, Harris comenta en diálogo con Tomasz Trzebiatowski cinco de sus fotografías; dos realizadas en Corea del Norte, una realizada en un onsen japonés, un retrato de un orangután en una reserva natural y un paisaje de los Juegos Olímpicos de París. Es interesante conocer el proceso creativo de primera mano. Las más llamativas, por la aventura que supone obtenerlas, especialmente la de la guardia de tráfico, son las de Corea de Norte. Pero la más hermosa con diferencia es la fotografía de la que se convertiría en su esposa en el onsen. Muy hermosa; un verdadero compendio de estética fotográfica, femineidad y cultura japonesa.

Me sigo quedando en Japón. Y en una figura femenina japonesa. En el Tumblr de Photopraxis vuelvo a ver una fotografía que siempre me pone de buen huphilmor. Del japonés Kōji Takashima, nos muestra a una mujer joven, en Kobe, 1951, esparciendo el agua de un cubo ante la mirada del fotógrafo, con una cara de felicidad, por la parte de juego que hay en el acto. Al mismo tiempo, la composición es prácticamente perfecta. No he podido averiguar mucho más del autor de la fotografía. Pero todo indica que era un aficionado cuyas fotografías se reprodujeron en varias revistas de la época. Debió trabajar en las oficinas de una constructora de material rodante ferroviario.

Hace unos años las adolescentes y, en menor grado, los adolescentes como sujeto de interés fotográfico. Casi siempre con similares narrativas y formas fotográficas. Hasta tal punto se hizo frecuente que fue un tema que acabó por cansarme un poco… bastante. Lamentablemente, sepultando aquellos trabajos que realmente fueron originales y significativo, como el de la neerlandesa Rineke Dijstra. De todos modos, hace unos días, en Lens Culture, me llamó el trabajo de la británica Philippa James. Y creo que tenía su cosa, tanto formal como conceptualmente. Por eso… me llamó la atención y lo rescaté.

Y termino con algo que no es fotografía. La presencia de un ave, la garza, en el arte oriental. Viene de parte de Historia del arte con Kenza, un podcast que escucho de vez en cuando. Me gustan mucho determinadas formas de arte del Asia oriental. Y me gustan las garzas. Aunque algunas veces, lo que aparecen en esas obras son grullas. No confundirlas. Si las garzas, especialmente las especies de color blanco, representan la pureza, las grullas, representan la longevidad. En las pinturas asiáticas, la garza suele tener la coronilla de la cabeza de color rojo como es propio de Grus japonensis, una grulla muy bella.

[Fotos] Entre Casetas y Utebo en una mañana soleada de invierno

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta pueden verse, comentadas desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata.

No mucho que contar, aparte de mostrar las fotografías. El primer sábado del año me encontré bastante libre de obligaciones e incordios. Y como salió una buena mañana, aunque con niebla al principio, decidí salir a explorar. Cogí un tren de cercanías a Casetas. Mi intención era explorar algunos paisajes rurales entre este barrio rural de Zaragoza y Utebo, un municipio que, paradójicamente esta más cerca del núcleo urbano de la ciudad que el propio barrio. Cosas raras de las lindes municipales.

Había hecho revisión de rollos de película en el frigorífico en los días de Navidad. Y comprobé que tenía varios rollos de película para negativos en color de formato 120 caducadas o a punto de caducar. No es que me preocupase mucho su estado. Habían estado guardadas en el frigorífico a 4 ºC en todo momento. No obstante, decidí que era el momento de usarlas. Y aquí están las fotografías.

Más de la mitad de las 10 fotografías que se obtienen en un rollo de tipo 120 fueron tomadas en los viejos y oxidados vehículos ferroviarios que AZAFT, Asociación zaragozana de amigos del ferrocarril y del tranvía, tienen en la estación de Casetas. Apenas tomé fotografías en la caminata por los campos y la ribera del Ebro, e hice un par de fotos en el casco viejo de Utebo. No dio para más.

[Viajes] En el día en Gerona, con película fotográfica (II)

Fotografía, Viajes

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta pueden verse, comentadas desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata.

Esta es la segunda parte de mi experiencia fotográfica con película tradicional en Gerona el pasado 29 de enero. Ya comenté hace unos días el viaje ilustrándolo con las fotografías digitales realizadas para un uso más o menos inmediato, con una compacta digital. Más recientemente, la primera parte de las que realicé con una cámara para película fotográfica de medio fotograma, en las que se obtiene el doble de fotografías por rollo que en las que tienen unas dimensiones del fotograma más estandarizadas, de 24 x 36 mm.

Hoy cierro el ciclo de fotografías de ese viaje con las que realicé al caer la tarde, agotado el rollo que he mencionado de medio fotograma, con una cámara de fotograma completo. Y película con una sensibilidad superior, ya que fue utilizada cuando la tarde empezaba a estar algo más avanzada, algunas nubes amenazaban en el cielo de Gerona, y la luz era algo más escasa. Especialmente entre las estrechas calles del centro histórico de la ciudad, de carácter tan típicamente mediterráneo. Espero que os gusten.

[Viaje] En Daroca y Gallocanta con ASAFONA (Fotógrafos de naturaleza de Aragón)

Fotografía, Viajes

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta pueden verse, comentadas desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Aquí se reproduce parcialmente el texto de esa publicación.

Ayer hubo excursión en el día de ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza, con destino a Daroca y la laguna de Gallocanta. Guiados por una socia de la asociación darocense, durante la mañana realizamos un recorrido por algunas de la zonas menos conocidas de esta localidad aragonesa, al sur de la provincia de Zaragoza, prácticamente lindando con la de Teruel.

Daroca es una población que tuvo su importancia en la edad media. Muchas de las leyendas que se cuentan de la ciudad tienen que ver con su posición dentro de la Hispania musulmana. Y aunque se habla mucho su condición de población fronteriza entre el reino cristiano de Aragón y los reinos musulmanes, lo cierto es que cayó en poder de Alfonso I sólo dos años después de la caída de Saraqusta.

Lo que recorrimos fueron algunos de los restos arqueológicos de las fortalezas que protegían la ciudad durante el siglo XI, con las murallas correspondientes, así como la Mina, un diversión de las aguas torrenciales que eventualmente asolaban la ciudad, a través de un túnel de más de medio kilómetro de longitud excavado bajo el cerro de San Jorge, realizado a mediados del siglo XVI, una impresionante obra de ingeniería para la época. Canaliza las aguas torrenciales hacia el río Jiloca, evitando el centro de la ciudad.

Tras comer en el albergue Allucant en Gallocanta, recorrimos diversos observatorio alrededor de la laguna con la esperanza de observar, y en el mejor de los casos fotografiar, las grullas y otras aves de esta cuenca endorreica que constituye una lugar de máximo interés ecológico. En estos momentos, con la mejoría del tiempo, las grullas están en plena migración hacia el norte, haciendo escala en su viaje en la laguna de Gallocanta. Estos días se pueden oir cuando sobrevuelan Zaragoza en grandes bandadas en dirección norte.

[Fotos] Gente con flash, un paseo por el canal y otro por la Cartuja Baja

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta pueden verse, comentadas desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata.

Este es uno de esos rollos de película que acaban no teniendo un fin bien definido, y al que le pasan cosas. Empecé usándolo para hacer pruebas con el nuevo flash que me regalaron para Navidad, después de un sonoro fracaso el día anterior. Aquí funcionó. Pero hice muy pocas fotos.

Una semana más tarde, un sábado por la mañana en el que salimos a caminar, y a hacer otro tipo de fotos, hice unas cuantas fotos más mientras hacíamos un amplio recorrido por el Canal Imperial de Aragón, entre nubes y claros, hasta que nos retiramos por que amenazó lluvia de forma relativamente seria. También hice pocas fotos.

Así que lo terminé esa misma tarde, en la que mejoró mucho el tiempo, en la Cartuja Baja, dentro de este proyecto que estoy llevando a cabo en el que documento los restos de la antigua cartuja que da nombre a este barrio rural de la ciudad de Zaragoza. En fin. De lo más diverso. De lo de la Cartuja Baja, hablaré más cuando me lleguen revelados los rollos en color del mes de enero.

[Fotos] Cantalobos y la huerta de Las Fuentes al atardecer

Fotografía

Las serie de fotografías que ilustra esta entradas de mi Cuaderno de ruta se comentan desde un punto de vista de la técnica fotográfica en Carlos en plata.

Día de Navidad por la tarde. Tengo poco que hacer. Pero el día no está mal. Por la mañana he intentado encontrar motivos en las riberas del Ebro para fotografiar, especialmente algunas aves. Pero no se me ha dado bien. Y estoy un poco amodorrado. Así que me animo un poco, cargo una cámara de formato medio con un rollo de película experimental, en desarrollo, y pruebo suerte con la luz de la tarde de invierno.

No es un día con la mejor luz. El cielo está completamente despejado, ni una nube en el cielo, que está totalmente azul. Eso provoca un atardecer rápido. Como poca sutileza en los tonos de la luz. A pesar de, que siendo invierno y próximos al solsticio, el sol viaja muy bajo por la bóveda celeste, y la luz debería ser más matizada que en cualquier otra época del año. También estoy agarrotado, porque estoy intentando adaptarme a las especiales características de la película que he cargado en la cámara, pero no tengo las ideas claras. En cualquier caso, es lo que hay.