A caballo entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, hubo una corriente de fotografía artística que se denominó pictorialismo. Unas fotografías que imitaban en cierta medida el aspecto de la pintura, incluso si estaban realizadas en su inmensa mayoría sobre soportes monocromos. Hubo pictorialistas que usaron los autocromos para hacer fotografías en color también. Pero en proporción mucho menor. Durante el siglo XIX la mayor parte de los usos de la fotografía habían sido experimentales, documentales o científico-técnicos. Aunque una inquietud artística había surgido con los retratos, y los grandes paisajes del Oeste americano contenían propiedades estéticas notables. Con el pictorialismo, la fotografía abraza por completo su dimensión de disciplina artística.
Yo no soy muy fan del pictorialismo, aunque reconozco que hubo grandes fotógrafos que lo practicaron. Hoy en día, sigue habiendo profesionales y aficionados que buscan efectos pictóricos en sus imágenes. Especialmente con el uso de materiales químicos tradicionales fotosensibles en color. Aunque también en blanco y negro, claro. Algunas emulsiones que han surgido en los últimos tiempos, con reproducciones del color poco fieles a la realidad, demasiado saturadas, o demasiado poco saturadas, con una estructura granular muy marcada y con una deficiente reproducción del detalle fino, se prestan especialmente bien a estas técnicas. Y con el rollo del que proceden las fotos que muestro, y que comento en su publicación de Substack oportuna, alguna intención en este sentido tenía. Si lo he conseguido o no, eso es otro cantar.
En su momento, ya hice un comentario y enseñé algunas fotos de la Maratón de Zaragoza de este 2024. Fotografías realizadas con una cámara digital, que, por su inmediatez, vienen bien para comentar en ese, compartir en redes sociales,… y esas cosas. Pero no es lo que más me estimula o me divierte. Aunque los resultados no siempre sean mejores, el desafío de usar la película fotográfica para estos eventos me estimula más. Y bueno… como es primavera, y suelo ir con tiempo para buscar una buen sitio, en el entorno del Parque Grande o, como este año, del Canal Imperial de Aragón, también algunos motivos florales. Los últimos tulipanes de la temporada, y las primeras rosas vistosas de la primavera.
Pero vayamos a lo que vamos, las fotos de la prueba deportiva. Como de costumbre, el comentario técnico de las mismas lo he publicado en una entrada en Substack, donde explico mis decisiones del material usado, cámara, óptica y película fotográfica. Pero como no todo el mundo está interesado en eso, aquí simplemente os dejo algunos ejemplos de las fotografías realizadas. Espero que os gusten.
Ayer adelante algunas fotos de los rollos de película en blanco y negro que hice en Japón. Pero hoy lunes he dedicado un tiempo a contar como fue la experiencia. Bien… hasta una sorpresa desagradable cuando se revelaron los rollos. Si queréis saber más, visitad Japón con película fotográfica en blanco y negro – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super.
Pero a pesar de los problemas que comento en ese artículo, en general estoy contento con unas cuantas de las fotografías que hice. Japón es un país muy fotogénico. Harías muchas más de las fotos que haces. Pero tienes que ponerte un poco selectivo. Siempre, cuando salimos de nuestro medio habitual, y nos sentimos más estimulado, tendemos a pulsar el disparador de la cámara con más frecuencia. Pero recordemos que el buen fotógrafo no sólo sabe cuándo disparar, fundamentalmente sabe cuándo no disparar la cámara. En fin… aun estoy en proceso de selección de las mejores fotos. Pero os dejo unas cuantas por aquí.
Hace unas semanas saqué a pasear a mi cámara más bonita. Una auténtica clásica que utilizó en sus tiempos gentes tan prestigiosas como Cartier-Bresson y otros. La Leica IIIf.
Este año llevo mucho retraso comentando mis experiencias fotográficas. Y entre unas cosas y otras, estamos ya en junio cuando he llegado a las fotografías con película tradicional de los tulipanes de marzo. Las fotos son del 24 de ese mes. Y están un poco pasaditas de saturación, consecuencia de la película elegida. Pero… es lo que hay.
Una miscelánea de fotografías mías acompañando algunas recomendaciones fotográficas. No la entrada de recomendaciones tradicional de los domingos, tampoco la típica entrada mostrando fotografías de las que hago. Todas las fotos menos una, será evidente cual, están hechas en el mes de marzo, y de sus características técnicas hablo en Paisaje periurbano al atardecer – Canon EOS 650 con Helios 44M 58 mm f2 y Kodak ProImage 100.
ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza está celebrando una exposición en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza. Bajo el título «Natura secreta», es el epílogo a las charlas de las jornadas de primavera, celebradas en los jueves de marzo y el primero de abril, que también tuvieron ese tema como motivo principal. Y que estuvieron muy bien. Todos los socios podíamos presentar una fotografía a la exposición. Aunque no todas han podido ser mostradas, por cuestión de espacio en las salas de exposiciones. Aunque se ha realizado un vídeo que muestra todas las presentadas, que todavía no puedo enseñar. He tenido la suerte, porque el nivel me parece bastante alto, de que mi fotografía, realizada durante las vacaciones de Pascua en Wollmatinger Ried, cerca de la ciudad alemana de Constanza, ha sido seleccionada. Una pareja de trepadores azules compartiendo una baya, en la intimidad de una pequeña arboleda en tan bella reserva natural. La versión que muestro aquí es la que estoy preparando para el libro de fotos del viaje, un poquito distinta de la que va en la exposición. Realizada con Panasonic Lumix G9 Mark II y Olympus M.Zuiko Digital 75-300 mm f4.8-6.7.
He empezado mis vacaciones de primavera. Habitualmente divido mis vacaciones reglamentarias en dos periodos, uno en primavera y otro a principios de otoño. En esta ocasión he cogido tres semanas en primavera y dos en otoño, normalmente es al revés, pero es que nos vamos dos semanas a Japón, más algún día previo de preparativos, y alguno posterior para eliminar el jet lag… pues las tres semanas. Será nuestro tercer viaje al País del Sol Naciente. El caso es que, entre los preparativos del viaje y el lío de dejar mis asuntos laborales lo más cerrados y apañados posible, he tenido poco tiempo para recomendaciones fotográficas. Pero algunas cosas he pillado de los boletines que recibo en el correo electrónico.
Me ha llamdo el fotógrafo Chris Sorensern, radicado en Nueva York. Habitualmente se dedica a los retratos. Pero durante los confinamientos del covid-19… perdió inicialmente las ganas de fotografiar, por falta de contacto con otras personas. Hasta que se dio cuenta que tenía una acompañándole todo el tiempo que era ideal para seguir fotografiando.
La germanoamericana Evelyn Hofer fue una fotógrafa que ya falleció hace uno tiempo, en 2009. Pero dejó una extensa obra dedicada al reportaje, que me ha parecido de lo más interesante. Especialmente, su obra en color, que adoptó tempranamente, a principios de la década de los 60 del siglo XX. Me encanta el color de las fotografías de esa época.
Jacques Henry Lartigue es uno de mis favoritos desde hace muchos años. Un fotógrafo aficionado, un hombre acomodado, simpático, vital, que se dedicó a reflejar su forma de vivir en sus fotografías, llenas también de optimismo y vitalidad. Nos lo recordó George Appletree.
Y ya que he comentado al principio sobre fotografía de naturaleza, y ya que estamos en esa época del año en la que me acerco con frecuencia a los parque para fotografiar las flores, os contaré que me han llamado la atención, y me han gustado bastante, las fotografías de Julie Wang. Muchas de ellas con plantas y flores cotidianas, de las que son fáciles de encontrar paseando.
Os mostraba el lunes fotos de las «guerras» napoleónicas tal y como algunos las «recrean» hoy en día. En color y esas cosas, pero con película fotográfica tradicional. Pues bien, hasta el parque del Tío Jorge fui caminando y fui haciendo fotos, pero en blanco y negro. Con un viejo objetivo Sigma, comprado de segunda mano hace más de 30 años.
Sí queréis saber más de las cuestiones técnicas, podéis visitar Un viejo objetivo que apenas uso… con razón- Pentax MX con un 28 mm f2.8 de Sigma e Ilford HP5 Plus a IE 200. Pero aquí simplemente os dejo algunas fotos de aquel paseo hasta el parque donde estaba el campamento de los ejércitos «enfrentados».
Ya hace tiempo que os hablé del día en que visitamos el parque del Tío Jorge en el marco del encuentro de recreacionistas bélicos dedicados a las guerras napoléonicas aprovechan la conmemoración de los Sitios de Zaragoza en el mes de marzo, aunque los auténticos, los que mataron a tanta gente, que entre heroísmo y estupidez hay una líneas tan fina que yo siempre he sido incapaz de ver, fueron entre junio y agosto el primero, y entre diciembre y febrero el segundo.
Además de hacer un cartucho de película instantánea, y algunos fotogramas en blanco y negro de un rollo que tenía empezado, de los que todavía no he hablado, hice todo un rollo de película fotográfica para negativos en color. Una de esas películas «modernas», «experimentales», que se venden para sufragar los gastos de investigación y desarrollo de lo que tal vez en un futuro sea una película decente. En cualquier caso, aquí os dejo unas cuantas fotos. Y si queréis saber más de las cuestiones técnicas, podéis visitar Recreación histórica de las guerras napoleónicas – Pentax MX, SMC-M 50 mm f1.4 y película Harman Phoenix 200.
Cuando hago fotografía estenopeica, que últimamente no es con frecuencia, siempre recuerdo una cita de Bernard Plossu que voy a citar de forma aproximada. No encuentro ahora la cita literal.
Una fotografía puede estar desenfocada. No importa. El corazón a veces también esta un poco desenfocado.
Me parece una cita magnífica. Muy en línea con una de mis canciones favoritas, el Desafinado de Antonio Carlos Jobim, en la que el magnífico cantante y compositor brasileño, sobre la letra de Newton Mendonça, nos recuerda…
Que no peito dos desafinados também bate um coração.
Tras haber revisado durante un par de semanas las fotografías del viaje de Pascua al lago Constanza, vuelvo a mi rutina de fotografías realizadas en mi entorno habitual y de forma cotidiana. Como en la segunda semana de marzo, con las bulbosas en flor en los parques de Zaragoza, al menos narcisos y crocus, y cielos interesantes en las últimas tardes del invierno, con ambiente ya primaveral. Más que el que hemos tenido estos últimos días.
Tercera entrega de las fotografías realizadas con película fotográfica tradicional durante el viaje de Semana Santa a las riberas del lago Constanza. Ya os comenté que expuse seis rollos durante el viaje; tres en blanco y negro y tres en color. Como utilicé dos tipos de película en color distinta, hoy va una segunda parte dedicada a la otra de ellas. Las cuestiones técnicas fotográficas de las fotografías las podéis encontrar en Viaje por el lago Constanza con película fotográfica (III) – Leica CL con Summicron-C 40 mm f2 y Kodak Ultra Max 400. Las fotografías de este rollo se tomaron en Constanza, Reichenau y Lindau (Alemania), en Bregenz (Austria) y St. Gallen (Suiza).