[Cine] Drive (2011)

Cine

Drive (2011), 3 de enero de 2011.

Las críticas con las que ha llegado esta película eran muy buenas. Muchos la proponen como una de las candidatas a los óscar. Su director, Nicolas Winding Refn, un danés recién llegado a Hollywood lleva un tiempo levantando expectación,… aunque hasta el momento no recuerdo haber visto ninguno de sus filmes. Su actor protagonista, Ryan Gosling, está de moda, trabajando mucho, y con papeles muy diversos, muy polifacéticos. La chica,… bueno, es Carey Mulligan, y estoy, cinematográficamente hablando, profundamente enamorado de ella. Así que si no os he hablado antes de esta película es porque una impertinente faringitis me ha tenido los últimos días varado en casa o poco más.

Por cierto, aclaro una cosa. La película ha aterrizado en la cartelera de Zaragoza con varias copias. Bien. Pero ninguna en versión original. Muy mal. Así que fuimos al cine, pagué mi entrada, pero luego no me da ningún reparo en confesar en que mientras tanto me bajé un copia en buena calidad y en versión original de la misma. Supongo que ningún distribuidor, autor o lo que sea se enfadará. Yo demuestro mi disposición a pagar; ellos demuestran que no les interesa mi dinero por un producto auténtico sin adulterar. Así que supongo que todos contentos. O no. Porque la industria nunca está contenta. Así que el comentario será una mezcla de ambas experiencias.

Aprovecho esta entrada para subir mis primeras fotografías del 2012, que de momento jugarán un poquito con los colores, la luz, y la abstracción. Todas ellas tomadas con Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8.

La historia nos presenta a un conductor (Gosling), cuyo nombre no sabremos nunca, que se dedica por el día a trabajar en un taller mecánico y como especialista en producciones cinematográficas. De noche pone sus habilidades al servicio de delincuentes que buscan alguien que les permita un huida limpia, garantizada. Su jefe, Shannon (Bryan Cranston), está en tratos con  un mafioso, Bernie (Albert Brooks), para poner en marcha un coche de carreras que el conductor pilotaría. Algo que bien podría dar dinero a todos. En estas estamos, cuando el conductor conoce a Irene (Mulligan), una joven vecina, que tiene un hijo de no muchos años, y cuyo marido está en prisión. Entre ambos nace una amistad, que probablemente lleva detrás algo más. Sin embargo, Standard (Oscar Isaac), el marido de Irene, es puesto en libertad. Al poco, es agredido por unos matones. Debe dinero a la mafia por la protección que le brindó en prisión. Tiene que perpetrar un robo para ellos. Si no, irán a por Irene y su hijo. El conductor ayudará al ladrón. Pero las cosas se torcerán mucho, mucho, mucho…

He de decir que me ha parecido una película de gran belleza. Lo cual contrasta con el hecho de que es una película muy violenta. Visceralmente violenta. Con un nivel de gore que se mantiene discreto, pero que está ahí y que sale a escena cuidadosamente en determinados momentos. No ha lugar a la imaginación. Sabemos lo que pasa. Y en este contraste entre belleza y horror está el gran hallazgo de este filme. Con dos partes muy diferenciadas, la presentación de los personajes y el progresivo desarrollo del enamoramiento entre los dos vecinos, calmado, tranquilo, bello, poético en ocasiones, y el descenso a los infiernos en el que pocos saldrán a flote, cuyo único objetivo por parte de el conductor es la salvación de Irene y su hijo.

Luces de escaparate.

Visualmente, la película tiene escenas que merecen el apelativo de antológicas. La escena del ascensor, que por su tratamiento, por el uso de la cámara rápida, la alteración del transcurso del tiempo, y el cambio del nivel de luz, siempre nos quedará la duda sobre si existe como tal o es una mezcla entre la realidad y los deseos de protagonista, me parece el momento supremo de la película. Pero no podemos olvidar tampoco la escena en el motel con Blanche (Christina Hendricks), la irrupción en el camerino de las streappers, o las persecuciones automovilísticas. Todo ello acompañado por una peculiar banda sonora, que al principio extraña, pero que finalmente llega a convencerte.

Por supuesto, nada de esto podría funcionar sin el excelente trabajo de los intérpretes. Esta es un película, afortunadamente, sin verborrea. Los diálogos son directos, económicos, claros. Pero excelentemente complementados por la capacidad de los intérpretes para expresar sensaciones, emociones, intenciones, simplemente con un gesto, o con ligeras modificaciones del semblante. Todos ellos lo hacen muy bien. Un reparto impresionante, del que sólo me ha quedado por mencionar a otro de los mafiosos, Nino, brutalmente interpretado por Ron Perlman. Y aquí, es donde brilla una vez más mi admirada Mulligan. Esa capacidad de que mínimos cambios en el gesto, en la mirada, en el cierre de la boca sea capaz de transmitir tanto, cuando sus textos se limitan a frases breves, pocas palabras, y a la vez tiene que justificar lo que el protagonista hace… Indudablemente, una de mis actrices favoritas del momento. Sólo espero que le vayan llegando papeles del nivel que merece. Por supuesto, esta película, como casi todas, debe verse en versión original.

Poco me queda por decir. Si esta película hubiese llegado una semana antes es posible que estuviese liderando mi clasificación de películas de 2011. Pero de momento es una aspirante para liderar la del 2012 durante muchos, muchos meses. Porque por primera vez en mucho tiempo me atreveré a decir que estamos virtualmente ante un obra maestra del cine romántico y del cine negro simultáneamente. Y la cuestión tiene más mérito por cuanto no soy especialmente aficionado al cine negro. Yo no le encuentro pegas. Quizá más adelante,… pero de momento…

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Sol de atardecer.

[Cine] Restless (2011)

Cine

Restless (2011), 21 de diciembre de 2011.

Con no pocos reparos vi esta película hace unos días. El argumento que nos mostraban los avances, la publicidad y las críticas, la típica pareja enamorada con la chica condenada por una terrible enfermedad a morir joven, ya se ha visto en diversas ocasiones, y pocas veces, yo en estos momentos no recuerdo ninguna, con resultados convincentes. Aburrimiento, empalago, lágrima fácil, cine «para chicas»,… muchos apelativos para referirnos a producciones que no acaban de convencer de forma general, y que recurren a los sentimientos básicos y a los clichés para conmover al personal. Pero cuando algún intérprete se pone de moda, como es el caso de Mia Wasikowska, y en determinados trabajos le ves maneras, te apetece ver si confirman las expectativas. Si además sumas que la dirige un Gus Van Sant, capaz de cosas muy interesantes, aunque también de pifias notables, pues nada… te arriesgas.

Al contrario de lo que se puede leer habitualmente en las reseñas, esta película no va de una chica enferma de cáncer terminal, Annabel (Wasikowska), que se enamora de uno que pasa por ahí. No. Es justo a la viceversa. Esta película va de un chico, un adolescente, Enoch (Henry Hopper), que está francamente roto por dentro como consecuencia del terrible accidente de circulación en el que murieron sus padres, y al que él sobrevivió por los pelos. Vacío emocionalmente, incapaz de comunicarse con su única familia, su tía Mabel (Jane Adams), sin vida social, no va al instituto, pasa los días acudiendo a los funerales de desconocidos, y sólo habla con Hiroshi (Ryo Kase), el «fantasma» de un piloto kamikaze muerto en acción durante la segunda guerra mundial. Y en uno de esos funerales, conoce a Annabel, una joven de sorprendente ánimo y disposición a pesar de su nefasto pronóstico, y que cambiará la vida de Enoch, a través del proceso de conocimiento mutuo, de enamoramiento, pero también de introspección y conocimiento personal que traerá consigo para el joven toda esta historia.

Estamos por lo tanto ante una historia de redención personal de un muchacho que vive con culpa y con rencor hacia el mundo el haber sobrevivido a sus padres en el trágico accidente. Redención que llegará en función de cómo asuma el destino de la chica. La historia en principio no está mal planteada. Aunque tiene varios flecos discutibles en los que no voy a profundizar mucho. El «fantasma» es un personaje necesario, como el alter ego del muchacho que está dispuesto a morir por una causa. Pero en un momento dado queda en mi opinión desvirtuado al reaparecer en un momento en que no toca. La chica es toda encanto, y puedes comprender el cuelgue del chaval a pesar de las circunstancias. Pero no te acabas de creer su capacidad transformadora. Y el chaval… a él iré cuando hable de las interpretaciones. Rodada con una iluminación suave, con muchos tonos pastel, especialmente cuando sale la chica, no deja de transmitir un tono de cierta irrealidad sobre lo que está sucediendo, lo cual no sé si es bueno o es malo. Mucha música «indy» o con mensaje, muy propia de este tipo de películas. Y un ritmo pausado, contra el que no tengo nada en contra, menos cuando la película no tiene excesiva duración y no cansa al eternizarse.

Claro está, una película de estas características depende mucho de la competencia de sus intérpretes. En este caso, muy jóvenes. Como curiosidad, diremos que el chaval es hijo del fallecido Dennis Hopper. De momento, por lo menos, no ha mostrado la misma intensidad interpretativa que su padre. No desentona, no lo hace mal, pero tampoco brilla en su momento ni acaba de transmitir con intensidad las emociones que se supone que torturan en cada momento a su personaje. Incluso en sus momentos de apatía se supone que por dentro está emocionalmente roto, y de alguna forma se tiene que notar. Wasikowska… el problema es que el aspecto que le han puesto me hizo estar pensando toda la película en que estaba ante un clon de la Jean Seberg de sus primeros años. Cara dulce, pelo cortito, indumentaria un poco retro pero monísima,… Una vez más, no está mal, pero no tiene la solidez y la madurez interpretativa de su reciente Jane Eyre. Mucho encanto pero poca profundidad. Los secundarios, cumplen con su misión.

Para lo que eran mis expectativas sobre este tipo de películas, el filme se deja ver. Pero no me acaba de emocionar, no me acaba de llegar. Es más profunda que otras películas parecidas. Realmente hay una reflexión sobre la muerte tal y como la ve el adolescente. La de sus padres. La suya propia que estuvo a punto de suceder. La del «fantasma» del japonés. La de la chica. La de los extraños a cuyos funerales acude. De hecho, el tema fundamental de la película no es el amor adolescente como se ha vendido por ahí, sino la muerte. Pero tampoco está muy claro a donde conduce esta reflexión. De todas formas, es una película que no está mal hecha y puede tener su público.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Guirlaches de Fantoba

Después de un tema tan dramático, os dejo con algo más ligero; como unos dulces, unos guirlaches de Fantoba, conocida pastelería y repostería zaragozana (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Cine] The Artist (2011)

Cine

The Artist (2011), 18 de diciembre de 2011.

Cuando ya hace unas cuantas semanas, o meses, empecé a escuchar que se estaba moviendo por el mundo una película rodada en blanco y negro y muda, me llamó la atención. Me extrañó. No me la imaginé como un producto comercial precisamente. Supe después que era una producción francesa rodada en EE.UU. y con colaboración de actores tanto franceses como norteamericanos. Y que era un homenaje al cine de otra época. Poco a poco se empezaron a oír críticas excelentes. Y empezó a sonar para la próxima entrega de los óscar como una de las principales candidatas. Si a esas alturas, a alguien que le guste el cine no le ha picado el gusanillo, que se lo haga mirar. Así que este domingo nos dirigimos a ver la última película del director francés Michel Hazanavicius, de quien personalmente no tenía referencias hasta el momento.

La película nos cuenta una historia de los años de la transición del cine mudo al sonoro. George Valentin (Jean Dujardin) es un actor estrella del cine en los años 20. Cine de aventuras con un fuerte componente romántico. En su momento de máximo esplendor tiene un encuentro casual con una starlette, Peppy Miller (Bérénice Bejo), con quien es fotografiado. Imagen que se reproduce en la prensa. Esta fotografía y un nuevo encuentro entre ambos encaminará la carrera de Peppy, que en los siguientes años irá ascendiendo poco a poco como una estrella emergente. Y en ese momento se produce la aparición del cine sonoro, tecnología que Valentin rechazará, lo que provocará su declive. Declive que también afectará a su matrimonio con Doris (Penelope Ann Miller), a su economía, y a su afición por la bebida. En paralelo, Peppy aprovechará el cambio para ratificarse como gran estrella, que nunca olvidará al veterano actor que le sirvió de trampolín en los inicios de su carrera.

La historia seguro que a muchos nos suena. Algunos de sus elementos son eco de clásicos como cualquiera de las versiones de A Star is Born (Ha nacido una estrella, 1937, 1954 y 1976), o de Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses). Pero a pesar de ello, los guionistas han conseguido dar un aire de frescura a la misma, siendo muy dinámica a pesar de lo familiar y relativamente previsible, dado el tono general de la misma. Pero quizá, por encima de la propia historia está la intención de homenajear al cine en una época fundamental para este espectáculo, o este arte, según como lo queramos considerar. Muda, aunque no insonora. De hecho tiene una banda sonora muy buena en cuanto a la música, y unos efectos de sonido, en los momentos en que corresponden que dan chispa a las pocas escenas en las que se insertan. En blanco y negro, aunque con diversidad de estilos. Sobre la base del cine norteamericano de los años 20, hay momentos en los que se acerca al expresionismo alemán, otros en los que vemos reflejos de la slapstick americana, incluso hay tomas que nos hablan de los avances en el uso de la cámara que se produjeron en los años 30 o tan avanzados como principio de los 40. Formato de la película, estándar de la academia de Hollywood, 1,33:1 o aproximado. Lo dicho. Un homenaje en toda la regla al cine de otra época. Para mí, todo ello convierte la visualización del filme en una auténtica delicia.

Y si importantes son todos los aspectos técnicos y las opciones artística escogidas por el director, no menos importante es la interpretación de los actores y actrices. El mérito no es pequeño. Los intérpretes de hoy en día no están acostumbrados a este tipo de trabajos. Hay mucho que decir con la expresión, con la dinámica corporal, con la actitud general, que ha de sustituir a la parrafada hablada. Aunque eventualmente se inserte el típico rótulo con una frase de diálogo, recurso que es utilizado con parsimonia, sin ningún tipo de abuso. Y los dos protagonistas lo hacen muy bien. Duajrdin lleva el peso de la película y no pierde el paso del personaje en ningún momento, ni en sus momentos de gloria ni en su descenso a los infiernos. Y Bejo encarna a si mismo a la encantadora Peppy Miller, un papel que también evoluciona en la historia de forma estupendo. Tanto cuando representa a la joven flapper con aspiraciones de estrella, desinhibida y espontánea, como cuando ya es una actriz consagrada pero que sabe contenerse y no dejarse llevar por el divismo. Y qué decir de las eventuales apariciones de John Goodman, actor de por sí muy expresivo, James Cromwell, Penelope Ann Miller, o el cameo de Malcolm McDowell. Todos muy bien.

No voy a decir que sea una película perfecta, pero sí que está muy bien hecha. De lo mejor. Y creo que es absolutamente imprescindible para todo amante del séptimo arte. También es una demostración de hasta que punto desbarra el cine actual. Un cine verborreico, que abruma con diálogos al espectador, al cual deben considerar tonto, que necesita explicación de absolutamente todo lo que pasa en pantalla. La sala de cine en la que vi la película estaba bien nutrida de gente, es cierto que poca joven, que respondía perfectamente a los sentimientos que provocaba la película. No hacen falta palabras para entender lo que sucede en una pantalla, si está bien rodado y bien interpretado. El cine es un arte visual. No voy a ser yo ahora quien reivindique la necesidad de más películas mudas. Eso es una tontería. Pero sí podemos reivindicar la calidad de lo que se dice, y que más vale contar con imágenes y con las palabras justas, que aburrir al espectador con la verborrea generalizada, que muy pocos directores han sabido utilizar para bien. Y menos aún de los actuales. Por lo demás, id a verla. Aunque claro… como no tenían claro su posible éxito en España, está en muy pocas salas. Cobardes.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

Ya sé que aunque la película es francesa, la acción transcurre en Los Ángeles, en Hollywood; pero como no tengo fotos de allí, buena será la Ciudad de la Luz, eso sí, en blanco y negro y en formato 1,33:1 (Canon Digital Ixus 860 IS).

[Cine] Jane Eyre (2011)

Cine

Jane Eyre (2011), 4 de diciembre de 2011.

N-ésima adaptación de la novela de Charlotte Brontë, que ha sido repetidamente contada visualmente tanto en forma de largometraje cinematográfico como de serie de televisión. Nunca he sido especialmente aficionado al drama romántico. Y no utilizo aquí el adjetivo romántico como sinónimo de que es una obra de ficción sobre amoríos. Me refiero como romántico a propio del movimiento cultural y social que durante buena parte del siglo XIX marcó la creación artística, y en este caso en especial la literaria, y que surgió en Inglaterra y Alemania aunque con caracteres diferenciadores en cada una de ellas, y que se extendió por todo el continente. Siempre he pensado que son obras que tienden a unos excesos con los que no me siento cómodo. Por otra parte, no sé muy bien qué puede aportar de nuevo una nueva versión filmada del drama que no haya sido explorado previamente con tanta adaptación (cuatro veces en los últimos 15 años, siendo la última una serie de televisión de 2006 de la BBC, que también produce esta película).

Pero bueno, el resto de estrenos de la semana no parecían dar mucho de sí, la película que ya hace unos meses que se estrenó en el mundo anglosajón había recibido buenas críticas, está realizada por Cary Fukunaga, de quien se dice que promete, y está protagonizada por dos de los intérpretes de moda, que últimamente salen hasta en la sopa, y en general con buenas impresiones, Mia Wasikowska como la protagonista Jane Eyre, y Michael Fassbender como el torturado Mr. Rochester.

El argumento de la película no sigue la línea temporal de la novela. Cuando el filme comienza, vemos a una joven huyendo de algo o de alguien, por unos desolados páramos. No nos lo dicen, pero hemos de suponer que nos encontramos en el norte de Inglaterra, tal vez en Yorkshire, de donde eran las hermanas Brontë. Casi sin fuerzas, la joven es recogida en la rectoría donde vive un joven sacerdote, St John Rivers (Jamie Bell) con sus hermanas. Durante la convalecencia, asistimos a los recuerdos de infancia de la joven, que ya conocemos como Jane Eyre, aunque ella oculta su verdadera identidad a sus anfitriones. Vemos como quedó huérfana y fue acogida por la mujer de su tío, que nunca la quiso y la internó en un horrible internado. Una vez recuperada de su huida, la joven acepta hacerse cargo de una modesta escuela para niñas de las gentes del lugar. Y en la soledad de su modesta vivienda recuerda la siguiente fase de su vida, cuando dejó el internado y pasó a trabajar de institutriz de una niña, Adéle, hija de una bailarina francesa, y probable hija natural de Mr. Rochester, el hacendado dueño de la casa, que la ha acogido. Jane se integra en la casa y es querida por todos sus habitantes, especialmente por el ama de llaves Ms. Fairfax (Judy Dench). Hasta que llega el cínico y adusto Mr. Rochester. Aunque los comienzos parecen difíciles, poco a poco surge la comunicación, y algo más, entre ambos personajes. Pero cuando tras diversas contingencias se disponen a casarse, surge un impedimento que hace imposible la relación y provoca la huida de Jane. Dejamos en el aire la resolución del drama para quien no lo conozca y esté interesado en la película.

Si miramos bien el argumento, tanto lo mencionado como lo que no, veremos que no faltan los elementos arquetípicos de estos dramas románticos. Terribles internados, maltrato infantil, padres amorosos muertos prematuramente, oscuras institutrices, hombres de pasado oscuro, enfermedad, locura, páramos borrascosos, amores imposibles, y rectorías en pueblos perdidos en la campiña inglesa. Para qué quieres más. Pero vayamos a lo positivo. Considero un acierto que el guion de la película rompa con el argumento lineal de la novela, utilice el flashback y se centre en los elementos fundamentales de la historia. Considero un acierto que no se regodee en las miserias infantiles más allá de lo necesario. Considero un acierto que se ponga el énfasis en la afinidad intelectual de los enamorados, que los hará iguales a pesar de su distinto origen. Y considero un acierto que más allá de la historia del amorío, estemos básicamente ante una historia sobre la dignidad personal de una mujer, prácticamente una adolescente, pero que quiere sentir el respeto de los que la rodean por encima de cualquier cosa. Y defender su individualidad y su libre albedrío.

En el aspecto técnico, la producción está sumamente cuidada, destacando especialmente la fotografía que busca conservar y respetar los ambientes de forma exquisita. Interiores con colores muy cálidos por la tenue iluminación de las velas y de los fuegos de las chimeneas, en la que veo la influencia de Barry Lindon. Exteriores con colores fríos, tanto por el clima de la región como por las tormentas que por el interior de los personajes pasan. En muchos momentos, ambientes muy góticos, casi propios de una película de Tim Burton. El encuentro entre Jane y Rochester en el bosque me parecía filmado en los bosques de Sleepy Hollow. Afortunadamente, no llegan a excederse y se hace llevadero y meritorio. Buena banda sonora basada en excelente música incidental para cuerdas y piano, fundamentalmente.

En una obra de este tipo, son fundamentales las interpretaciones. Y hay que decir que todas ellas son de excelente nivel, tanto los dos protagonistas como los distintos secundarios, alguno de ellos muy prestigioso como hemos visto, que van apareciendo en el relato. Sólo veo una ligerísima pega. Una de las bases de la historia es que Jane Eyre no es una chica atractiva. Uno la supone más bien normalita e incluso feucha. El enamoramiento de los dos protagonista ha de arrancar de su relación intelectual. Y Wasikowska, sin ser un bellezón, es lo suficientemente guapa y encantadora como para que aplicando aquello de a nadie le amarga un dulce, pueda resultar atractiva por su físico a cualquiera. Incluso al calavera en que se ha convertido Rochester. Es cierto que procuran no sacarla muy atractiva, con peinados austeros y vestidos sencillos. Pero en más de una ocasión sale algún primer plano donde está más guapa de lo que debería. Este es un error común en adaptaciones de esta novela. El poner una protagonista guapa, cuando no toca.

Como conclusión, no sé si a estas alturas tocaba hacer una nueva versión de la novela de Charlotte Brontë. Pero ya que la han hecho, la han hecho bien. Y se agradece. Es una película que se ve con agrado. Es un espectáculo visual, imprescindible para los amantes de los dramas de época, que consigue no caer en el pastelón románticón, manteniendo la personalidad propia de la joven Eyre. Lo que para mí, que como ya he dicho no es un tipo de historia que me tire mucho, supone una gran diferencia. Recomendable para el público en general.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Pétalos

Un ambiente melancólico, como los de los pétalos caídos sobre la hierba en otoño, conviene a estas historias románticas (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

[Cine] Here’s looking at you, kid… o el 70º-1 aniversario de Casablanca

Cine

«Here’s looking at you, kid» es considerada por el American Film Institute (AFI) como la quinta cita o frase de película más célebre de la historia. Este organismo no sé muy bien si hace algo por el bien del cine, pero está especializado en sacar la lista de los 100 más célebres… lo que sea, películas, estrellas, héroes, villanos, canciones,… pero relacionados con el cine. Norteamericano. Claro.

Y es una de las célebres frases de la película Casablanca que todo el mundo repite. No en España, donde la traducción de este célebre brindis, que se escucha por primera vez durante el flashback parisien, resulta bastante más sosa. Y variada. En el doblaje de esa escena dicen algo así como «Toda la suerte, Ilsa». Mientras que si la ves en versión original subtitulada en el DVD, el subtítulo resuelve la cuestión con un lacónico «Por tí, pequeña». En la última ocasión que se repite la frase, cuando Rick se despide de Ilsa en el neblinoso aeropuerto, en la versión doblada suena un «Ve con él, Ilsa», mientras el subtítulo insiste con el «Por tí, pequeña». Luego, hay quien se pregunta por qué despotrico tanto contra las versiones dobladas. Si es que no sabemos que nos están contando. En cualquier caso, aquí se han hecho más célebres el «Siempre nos quedará París», el «Detengan a los sospechosos habituales», o el «Este es principio de una bonita amistad».

Concorde

Inevitablemente, siempre nos quedará París, como la Torre Eiffel vista desde las Tullerías (Canon Digital Ixus 860 IS).

¿Y a qué viene todo esto de repente? Pues porque hace unos días me enteré que TCM Classic iba a dedicar el día de hoy a celebrar el aniversario del estreno de la que en otra de las listas del AFI es considerada como la segunda película estadounidense más importante de todos los tiempos. Detrás de Citizen Kane (Ciudadano Kane). Sin más consideración, asumí que la película se estrenó en 1941, ya que normalmente se celebran los aniversarios que terminan en cero y algunos de los que terminan en cinco. Pero no. Luego me he dado cuenta que el 70º aniversario será al año que viene. Este año es el 69º. En cualquier caso, ya que van a estar echando la película todo el día, decidí rendir mi homenaje anual a este filme, y ver uno de los pases. Y dedicarle un espacio en este Cuaderno de ruta.

Si me preguntan cuál es mi película favorita, nunca sé que responder. Hace unos quince años es muy probable que hubiese contestado que Casablanca. Pero luego, uno va profundizando en otros filmes, va viendo otras cosas, y los cariños cinematográficos hay que repartirlos. De entre las películas que se pueden considerar clásicas, hay seis que veo de nuevo al menos una vez al año desde hace unos 10 o 12. Desde que tengo los DVDs, vamos. Desde luego, la que hoy nos ocupa. Pero es tradicional que entre el día de navidad y el día de reyes vea todos los años Gone with the wind (Lo que el viento se llevó) y  2001, A space odyssey (2001: Una odisea del espacio). Obligatorias también a lo largo del año son The third man (El tercer hombre), Det sjunde inseglet (El séptimo sello) y To have and have not (Tener y no tener). Y un par de estas bajo el influjo innegable de Casablanca. Luego lo explico.

El éxito de Casablanca, se ha dicho muchas veces, es como un milagro. El director, Michael Curtiz, estaba especializado en películas de aventuras de las de Errol Flynn. Su protagonista masculino, Humphrey Bogart, era un habitual secundario que solía hacer de malo. Nada que ver con el aparentemente cínico, secretamente idealista, Rick. La protagonista femenina, Ingrid Bergman, era muy joven todavía, extranjera, y todavía no había alcanzado el estatus de estrella al que llegaría.

Hôtel de Ville

Quizá Rick e Ilsa se dieron algún besito ante el Hôtel de Ville como en cierta famosa fotografía (Panasonic Lumix LX3).

En lo que se refiere a la historia, aunque basada en una obra no estrenada para Broadway (Everybody Comes to Rick’s), el guion se iba haciendo conforme se rodaba. Y nadie sabía muy bien por donde iba a ir la cosa, ni como terminaría. Ni siquiera el tono de la película es uniforme. Comienza con un tono de comedia ligera, por momentos un musical durante las intervenciones de Dooley Wilson. Pero poco a poco entra en el terreno del drama romántico, para pasar a la intriga política. El final es una mezcla de ambas con toques de humor, o incluso una buddy movie entre Rick y el capitán Renault, maravillosamente interpretado por Claude Rains.

Ni siquiera le vamos a dar el premio a la originalidad. Es cierto que algunas frases y diálogos son magistrales, pero también podemos encontrar unos topicazos de los que tiembla el misterio. O que vamos a decir de un conjunto de refugiados europeos que huyen de la guerra y visten con trajes y vestidos propios de los mejores creadores de alta costura. Los modelitos de la Bergman son propios de una pasarela prestigiosa. Como si los necesitara para parecer guapa. No hay escena en la que no lo esté. Incluso la célebre escena en la que los alemanes cantan el Die Wacht am Rhein, y Laszlo (Paul Henreid) contesta poniendo a todos los demás a cantar La Marsellaise se había visto ya en La grande illusion (La gran ilusión).

Pero da igual, todo junto, simplemente, funciona. Funciona como pocas películas han funcionado después. Y menos hoy en día donde prima más el interés por asombrar a la gente con la pirotecnia de los efectos especiales, que la intención de emocionar y hacer vivir la vidas que nunca tendremos.

Arco del Triunfo

Seguro que Rick e Ilsa pasearon alegremente por los Campos Elíseos y ante el Arco del Triunfo antes de que las botas de los alemanes resonasen por estas avenidas en sus desfiles (Panasonic Lumix LX3).

He dicho antes que la película no sólo ha influido en mi gusto por ella misma, sino también en mi querencia por otras películas. Dos de las que he mencionado antes, de las que veo al menos una vez al año, tienen esa influencia. Reconozco que yo no me siento tan noble y tan idealista como Rick. Si a mí, alguien como la Ilsa de Casablanca se me pone a tiro… cosa que nunca sucederá… Para rato la dejo irse con el checo. A mí, realmente, me da mucha rabia que no se queda con la chica. Reconozco que para que la película funcione tiene que terminar como termina. Es así. Pero me consuelo con los resultados de otros dos filmes.

Por un lado con el «Frankly, my dear, I don’t give a damn» que le suelta Rhett Butler (Clark Gable) a Scarlett O’Hara (Vivien Leigh) en Gone with the wind (Lo que el viento se llevó). Cuando alguna te hace la vida imposible, si no sabes si quererla u odiarla, qué bien sienta mandarla a freir espárragos. Nunca he podido dejar de comparar las dos situaciones a pesar de ser tan aparentemente distintas.

Por otro lado, aunque tiene virtudes propias y específicas, no se pueden negar paralelismos entre Casablanca y To have and have not (Tener y no tener). Pero al menos, los «resistentes» en esta última son unos melones, y la chica, la jovencísima y guapísima Slim (Lauren Bacall), va por libre, y se queda con Boggie. Que ya se lo merecía. Vamos que se la quedó en el filme… y en la vida real. Lo que son las cosas.

Me queda una última cuestión. La siempre amenazante perspectiva de que a algún gilipuertas de Hollywood se le ocurra hacer una nueva versión de la película. Hay que decir que los Hermanos Marx ya montaron su cachondeo basado en esta historia, A night en Casablanca (Una noche en Casablanca). Pero sólo estaba inspirada, no era la misma historia. En absoluto. En los años cincuenta y en los ochenta intentaron sendas series de televisión basadas en los personajes y lugares de la película con un resultado tan nefasto que ni siquiera tienen entrada en la wikipedia en inglés. Y sí. Sí que hay una desgraciada nueva versión de la película. Se estrenó en 1996. Situada en un escenario futurístico, y cambiando el sexo de los dos principales personajes. Me parece tan horrenda, que ni siquiera voy a dar el título, ni poner enlaces, ni quien tuvo el descaro de dirigirla o protagonizarla.

Bueno. Y hasta aquí el comentario. Supongo que al año que viene habrá que celebrar el 70º aniversario. Esa vez, de verdad. Por cierto, mi frase favorita de la película es «Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine» («De todos los cafés y locales del mundo, aparece en el mío» dice la versión doblada; una traducción más propia y que conserva el espíritu sería «De todos los garitos de todas las ciudades de todo el mundo, va y se mete en el mío»).

Os dejo con otro particular homenaje a la película.

[Cine] Crazy, Stupid, Love (2011)

Cine

Crazy, Stupid, Love (2011), 10 de octubre de 2011.

Creo que es la primera vez que me pasa que, desde que mantengo este Cuaderno de ruta, veo una película en el cine, y se me olvida comentarla en estas páginas al día siguiente o a los dos días como más tardar. Pero el hecho es que esto me sucedió con este filme. Primero, esta mañana he revisado mi base de datos de películas vistas en sala de cine, y me ha extrañado que hubiera un hueco a primeros de octubre, un intervalo muy amplio entre dos película, cuando últimamente vamos como poco una vez a la semana. Pero no he caído en la cuenta. Ha sido al mediodía, cuando revisaba filmografías de los intérpretes de la película que vimos el martes, cuando me he dado cuenta que Emma Stone era una de las intérpretes importantes de la película que nos ocupa esta tarde, aunque vi hace ya más de tres semanas.

Esta comedia dramática, que no me parece tan compleja como para necesitar dos directores, Glenn Ficarra y  John Requa, nos cuenta las peripecias de Cal Weaver (Steve Carell), al que una noche, cenando en un restaurante mono con su mujer Emily (Julianne Moore), esta va y le suelta que le ha engañado con un tal David (Kevin Bacon) y que quiere divorciarse de él. Abandona su casa, y se dedica a ir a bares nocturnos en busca de ligue con resultados catastróficos, hasta que un mujeriego con éxito, Jacob (Ryan Gosling), lo adopta y le enseña como hacerlo. Este no siempre tiene éxito, ya que una joven y guapa pelirroja, Hanna (Emma Stone), recién graduada en derecho, se le ha resistido. Ella espera que su novio se le declare. Cosa que no pasa y le deja muy escocida. Mientras, la canguro de sus hijos, Jessica (Analeigh Tipton), hija de 17 años de unos amigos de la familia está colada por él. Y a su vez, el hijo adolescente de Cal, Robbie (Jonah Bobo), está enamorado de la canguro. Por si fuera poco, Cal tiene un ligue de una noche, según él, algo más según ella, con Kate (Marisa Tomei), la madura pero guapa y atractiva profesora de Robbie. Y aún hay más sorpresas y entrelazamientos de historias que prefiero no desvelar. Que ya vale.

Lo cierto es que fue una película a la que fuimos sin muchas expectativas. Y para que nos vamos a engañar, si se me olvidó comentarla, tampoco es que me dejase una marca muy profunda en mi memoria. Pero la verdad es que no está mal. Filmada con soltura, ya podrán entre dos, tiene el tono melancólico del monumental despiste del personaje principal, un hombre que sigue enamorado de su mujer, pero que se siente demasiado ofendido para pelear por su matrimonio. Básicamente, si se le puede llamar comedia es por los acentos de humor que le ponen los secundarios, particularmente Bacon y Tomei. Las apariciones de esta última saben realmente a poco. Lo hace muy bien, está muy guapa, y muy inspirada. El conjunto de intérpretes están de correctos a bastante bien, aunque la verdad es que sientes constantemente que te gustaría saber más de los personajes femeninos, que son más interesantes.

En su conjunto, una película razonable, que no me atrevo a recomendar, por lo menos a quienes como yo viven en Zaragoza, porque me parece que ya ha desaparecido de la cartelera. Pero si no es así, pues es una opción razonable para pasar un par de horas en el cine. Sin duda. Y definitivamente, esta chica, la Stone es un encanto. Absolutamente adorable. Y también está divertida. Y guapa.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Paso

El protagonista del filme se ha metido en algún que otro charco notable, como los que había que sortear esta tarde tras la mañana de lluvia en Zaragoza (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

[Libro] After dark

Literatura

Una de las características de los libros que hasta ahora había leído del japonés de moda, Haruki Murakami, es que sus novelas tienden a ser más bien tochos. En el sentido de su volumen, me refiero. Su 1Q84 inicial ya era gordota y todavía faltan partes, que esperamos para este mes que viene. Pero tenía pendiente desde este verano uno de sus relatos de extensión más razonable. Y en estos días lo léido. No me ha costado mucho, la verdad. Por su longitud, y por otros motivos.

After Dark
Haruki Murakami (traducción de Lourdes Porta)
Tusquets Editores – Maxi; Barcelona, 2010
ISBN: 9788483835623

Este relato nos va a permitir acompañar a una serie de personajes de la vida nocturna de Tokio en las horas tras la caída de la noche (after dark) y el cese de los servicios ferroviarios de la metrópoli japonesa. Y así, conoceremos a Mari una joven universitaria de 19 años que se refugia lejos de casa en una cafetería, enfrascada en la lectura. Donde la encontrará Takahashi, otro universitario y músico de jazz aficionado, que la conoció tiempo atrás a través de Eri, la hermana de Mari. También conoceremos el atribulado dormir de esta, en una habitación en la que el televisor muestra imágenes misteriosas a pesar de estar desconectado. O la vida en un love hotel, donde las parejas van y vienen con el único fin de practicar el sexo discretamente, y en el que un cliente ha agredido brutalmente y ha robado todas sus pertenencias a una joven prostituta china, que es servida a los clientes en una motocicleta, reducida al mismo estatus que una pizza por encargo. Todos los personajes interrelacionarán entre sí de un modo u otro a lo largo de la noche y la madrugada, conoceremos sus miedos y sus anhelos, y por qué permanecen en vela mientras la mayor parte de la ciudad duerme.

Con una escritura mucha más fluida y mucho más sencilla conceptualmente de lo que hasta el momento había leído de este autor, nos introduce en una pequeña historia en la que diversos conceptos y temas surgen. La familia, el futuro, las relaciones humanas, la violencia, la solidaridad, la belleza y sus significados, y cómo no, el enamoramiento. Como proceso este último, no como la inevitabilidad que en muchas obras literarias se presenta. Por supuesto, como sucede muchas veces en la obra de Murakami, aspectos sobrenaturales y la música de jazz son dos elementos que un momento dado u otro hacen presencia en la narración.

Realmente, es una obra que no me ha costado nada leer. Me enganché enseguida, y me ha parecido muy interesante. Uno simpatiza inmediatamente con los personajes. O directamente te caen mal, según las circunstancias. Pero sin que existan estereotipos. Cada uno de ellos tiene sus luces y sus sombras, y sus motivo. Sean estos conscientes o no. También me gusta la posición del narrador, que se ve a sí mismo como un observador, presente en las escenas narradas, aunque ignorado por los protagonistas de las mismas. E incapaz de intervenir e interactuar. Aun cuando lo desee.

Me parece una obra muy interesante, y como recomendación, me parece que puede servir como introducción a los mundos del escritor japonés de forma más suave y progresiva que otras de sus obras más conocidas, pero más densas y complejas.

A orillas del Rin

Las grandes ciudades siempre mantienen parte de su vida tras la caída de la noche; como la ciudad de Colonia a orilla del Rin (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[Libro] El jardín olvidado

Literatura

Ya comenté en mi anterior lectura que el libro me lo habían dejado. Una amiga. Y cuando lo hizo, nos pusimos a comentar cuestiones sobre la llamada literatura romántica. Recuerdo con yo dije que en una novela, me gustaba una buena historia de amor tanto como el que más. Pero que los tópicos habituales de la llamada novela romántica me resultaban relativamente indigeribles.  Y entonces se dirigió a su estantería, cogió el volumen que hoy nos ocupa y me dijo que lo leyera también, que cambiaría de opinión. «Veremos», le dije. Ya he visto.

El jardín olvidado (título original, The Forgotten Garden)
Kate Morton (traducción, Carlos Schroeder)
Suma de letras; Madrid, 2010
ISBN: 9788483651568

Esta novela de la australiana Kate Morton nos cuenta la historia de tres generaciones de mujeres de una misma familia, rodeadas por el misterio de una de ellas Nell, que cuando tenía 21 años descubre que fue adoptada cuando su presunto padre la encontró en 1913 en un puerto australiano, sola, con una maleta con unas pocas pertenencias y sin ningún pariente conocido. Del contenido de la maleta y de las condiciones, se deduce que procede de la Gran Bretaña, pero las circunstancias de su nacimiento, y porqué fue abandonada en un barco con destino a Australia son desconocidas, hasta que en los años 70 del siglo XX comienza a investigar. Esto le lleva hasta Cornualles donde encuentra algunos indicios de la historia, y compra una vieja casa a orillas del mar, relacionada probablemente con su familia. Vuelve a Australia para disponer las cosas para abandonar aquel continente e instalarse en Inglaterra, cuando su hija abandona a su nieta Cassandra en sus manos, por lo que se ve obligada a cuidar de ella. Años más tarde, cuando fallece, la nieta, una mujer ya madura y marcada por la muerte traumática de su marido y de su hijo años antes, descubre toda la historia anterior, y se traslada a Cornualles para terminar de desentrañar el origen de Nell, donde resultará que nada es lo que parece.

Para empezar, decir que la escritora escribe muy ameno. Y el comienzo de la novela es muy intrigante, por lo que te engancha. La novela se estructura en constante idas adelante y atrás en el tiempo. Tan pronto seguimos las andanzas de Nell en los años 70, como nos trasladamos al pasado a la Inglaterra de principios de siglo XX, como volvemos al año 2005 para saber de las investigaciones de Cassandra. Pero,…

Pero en un momento las cosas me empiezan a chirriar. Y empiezo a no entender. Empiezo a no entender cómo puede ser que el éxito de esta novela este basada en elementos propios de las novelas y los folletines de antaño. La lectura es lo suficientemente fácil, para que a pesar de la extensión del relato, uno no lo abandone. Ya que está empezado, asumiremos las consecuencias y lo terminaremos. Pero en un momento dado, las situaciones descritas producen casi hilaridad, por los lugares comunes que nos presenta la escritora. Aquí un tono de niña abandonada en el Londres de 1900, con truculentos personajes al estilo Oliver Twist. Allá, una mansión en las brumosas costas de Cornualles con unos terratenientes rancios al más propio estilo todo de una Cumbres borrascosas venidas a menos. Por aquí, la traumatizada mujer australiana todavía guapa a sus 40 años que tímidamente encuentra el amor en el sudoroso jardinero que le ayuda a restaurar la casa en el acantilado, pero que resulta ser un médico de Oxford también traumatizado. Y todo tipo de trucos baratos para ir haciendo avanzar la trama, que pronto tiene un final que resulta previsible. Si no fuera porque es evidente que la intención de la autora es presentar una historia presuntamente seria, hay momentos que juraría que estamos ante una parodia.

Lo dicho. El libro es de lectura fácil. Lo cual supongo que ha facilitado su éxito. Pero si decidís leerlo, cosa que no recomiendo especialmente, hacedlo clandestinamente, pues si no corréis el riesgo de despertar las iras de la brigada anticursis. Decididamente, sigo apreciando las buenas historias de amor en la literatura. Pero si la novela romántica es esto,… no, gracias. Poco respeto por la inteligencia de sus lectoras, pues supongo un público fundamentalmente femenino, tienen los autores y editores de este tipo de libros.

Y con esto me ganaré las iras de la amiga que con buena intención me prestó el libro. Aunque no creo que pierda su amistad porque en peores plazas hemos toreado.

Tintagel (ruinas del castillo no visibles por la niebla)

Accidentadas costas con nieblas y tormentas es el tópico sobre Cornualles; aquí una vista entre nieblas de las costa de Tintagel (Fujifilm Finepix F10).

[Libro] La mujer del viajero en el tiempo

Literatura

Estos días he llevado dos libros al retortero. Y si ayer comentaba el que terminé de leer el domingo, y que es el librito pequeño que me gusta llevar encima para los ratos muertos en transportes urbanos u otros lugares fuera de casa, ayer por la noche terminé de leer el que llevaba leyendo en casa desde principios de la semana pasada. Este último es un libro que me han dejado, por lo cual siempre me planteo si esto es legal o es «piratería». Tal y como se ponen las cosas por ahí. Y me lo dejaron al comentar una de las películas que vi por televisión hace unos días, que sin parecerme nada del otro mundo, observé que tenía elementos originales que me gustaría saber como son tratados en el libro de la norteamericana Audrey Niffenegger.

Como ya he dicho, el libro me lo han dejado, con la advertencia previa de que es un libro «más para chicas». Supongo que por el hecho de que la historia de amor entre los dos protagonistas tiene un lugar principal, y las historias de amor «no son para chicos». O vete tú a saber. Bueno. Yo la he leído, y ahora os lo cuento.

La mujer del viajero en el tiempo (título original, The Time Traveler’s Wife)
Audrey Niffenegger (traducción, Silvia Alemany)
Random House Mondadori, DeBolsillo; Barcelona, 2006
ISBN: 9788483460474

Advierto que alguno de los datos que ofrezco a continuación pueden desvelar elementos del argumento que el potencial lector preferiría no conocer. Lo que vulgarmente se llaman ESPOILERS.

—–

Henry es un bibliotecario. Y Henry sabe desde su infancia que es un viajero en el tiempo. Contra su voluntad. Sin poder controlar cuando va a viajar ni donde, ni hacia donde en la línea del tiempo, pasado o futuro. Henry se salvó de morir en el accidente que acabó con la vida de su madre, porque en ese momento viajó. Y de repente, Henry se ve abordado un día, cuando tiene 28 años y su vida personal se acerca mucho a un infierno de alcohol, drogas y relaciones interpersonales destructivas, por una guapa joven de 20 años, Clare, pelirroja, que dice que le conoce desde que tiene 6 años y que está enamorada de él. Aunque él, a los 28 años, no la ha visto nunca. A partir la historia se desarrolla en tres partes, que no coinciden necesariamente con las tres partes en las que formalmente se divide el libro.

En un primer tramo de la narración se nos cuenta el noviazgo entre los dos protagosnistas. Primero, el enamoramiento de ambos personajes, especialmente de Clare, que se ven en repetidas ocasiones con Henry durante su infancia y adolescencia ya que este último tiende a viajar repetidamente a los mismos lugares, en distintas épocas. Después, en tiempo real como van construyendo su relación con las dificultades asociadas a la condición de él, que sabemos está debida a una condición genética.

Un segundo tramo se centra en la vida de casados en sus primeros años, cuando intentan concebir un hijo, lo cual lleva a Clare a sufrir repetidos abortos por la transmisión de los genes que condicionan los cronodesplazamientos de Henry a los embriones.

Finalmente, el tramo final nos lleva los últimos años de convivencia en común, con un Henry cada vez más desgastado, que sufre graves accidentes, y que parece abocado a un destino fatal antes de tiempo.

Final de los posibles ESPOILERS

—–

La historia que se nos cuenta, se puede juzgar desde dos puntos de vista distintos. Como historia de ciencia ficción o como romance. Como historia de ciencia ficción no se puede considerar una obra de primer nivel. Los viajes en el tiempo deben describirse con mucho cuidado, ya que si no fácilmente se compromete el argumento debido a las paradojas temporales. Y en esta historia abundan los suficiente para llegar a una situación en la que la situación no es asumible, y todo resulta en el terreno de la fantasía más que en el de la ficción científica.

Con lo cual llego a una conclusión. El trasfondo de ciencia ficción no es importante. Es simplemente una herramienta argumental para explorar la relación amorosa entre los dos protagonistas que van a sufrir constantemente una dolorosa sensación que les condiciona. La sensación de pérdida. La pérdida de la madre en el caso de Henry. La volatilidad del potencial amante en el caso de la adolescente Clare. La soledad de ambos durante el matrimonio cuando se ven forzados a separarse. La pérdida de los hijos que no llegaron a término en los embarazos. Las pérdidas definitivas que acechan. Y es a la hora de reflejar estos sentimientos donde la novela está más acertada.

La novela se lee bien. Aunque el conjunto resulta irregular. Los encuentros de la niña y adolescente Clare con el maduro Henry en la pradera de detrás de su casa están muy bien. Sin embargo, algunos pasajes de la vida en común de los dos se hacen un poco pesados. Y de vez en cuando, en un libro que no es precisamente económico en páginas, te encuentras con pasajes que no aportan nada al conjunto de la historia. Que lo único que hacen es dotar a la historia de elementos melodramáticos, que no aportan nada a lo esencial.  Son prescindibles. Quizá son estos elementos los que las convenciones sociales hacen que quizá sea una novela «para chicas». Sobre todo porque los elementos «para chicos», los relacionados con la naturaleza del viaje en el tiempo y sus consecuencias están muy deficientemente tratados, con muchas inconsistencias lógicas.

En su conjunto, un lectura que no está mal, con un argumento razonablemente original, y con una calidad suficiente para recomendarla como lectura de carácter general. Incluso a los «chicos». Aunque vaya de amoríos. Pero bueno, tampoco es una lectura imprescindible.

Terraza

Las luces y las sombras que rodean la vida de pareja es uno de los temas del libro; luces, sombras y una pareja en la terraza del IAACC Pablo Serrano (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH).

[Breve – Cine en TV] Más allá del tiempo (2009)

Cine

Más allá del tiempo (2009) – IMDb.

Supongo que en su momento no vi esta película en el cine por una combinación de factores. Porque hubiese sido mejor conservar una traducción más fiel al original, The Time Traveler’s Wife (La mujer del viajero en el tiempo), o porque la vendieron como drama romántico muy de chicas o de parejitas. El caso es que ciertamente es un drama romántico, con un toque de ciencia ficción que no es más que un recurso argumental para plantear una situación imposible en la relación amorosa entre dos personas destinadas a quererse y a estar unidas sin poder estarlo. La idea del amor que transciende el intervalo de tiempo en el que habitualmente se confina. La puse a grabar hace unos días y la he visto esta tarde y me ha gustado bastante. Buen trabajo de Eric Bana y Rachel McAdams en este largometraje de Robert Schwentke, que si no es perfecto sí que es apreciable. Casi dan ganas de leer la novela en la que se basa… ya veremos.

[Libro] La bailarina

Literatura

El último día que estuve en Cálamo observé que había un estante dedicado en exclusiva a libros de autores japoneses. El librero me dijo con un poco de sorna, «ya sabes, esto va por modas, un día tocan los libros de crímenes suecos, y ahora nos inundan los autores japoneses». El caso es que como buscaba libros pequeños con el fin de volver a recuperar el hábito de leer, en crisis desde hacía una semanas, me llamó la atención este que hoy os presento, de un escritor de la era Meiji, Ogai Mori. En cualquier caso, da gusto lo agradable que es el aspecto de los libros de la editorial Impedimenta.

La bailarina
Ogai Mori
Impedimenta; Madrid, 2011
ISBN: 9788415130154

La historia que nos cuenta este relato que apenas llega a la consideración de novela por su extensión, está basado en las experiencias del propio autor durante los años en que residió en Berlín en su juventud. Aunque entiendo que el desarrollo de los hechos no es idéntico, no es completamente autobiográfico. Hacia el final del siglo XIX, un joven japonés de 20 años que ha llevado una trayectoria académica brillante, es enviado a Alemania con el fin de que complete sus estudios, se empape de cultura occidental y realice ciertos trabajos para alguna empresa japonesa. Pero el joven, inundado por el cosmopolita ambiente de la capital alemana, pronto empezará a alejarse de sus objetivos. Más cuando entre en relación con una joven, hermosa y pobre bailarina de la que se enamorará. Esto lo terminará de extraviar, hasta que un amigo suyo le muestre el modo de salir de esta dinámica y volver a recuperar el sitio que le corresponde en la sociedad japonesa.

Acostumbrados como estamos a las historias de osados aventureros occidentales que en sus contactos con el extremo oriente acaban enamorados de bellas y delicadas artistas asiáticas, geishas maravillosas, con finales más o menos dramáticos o trágicos, en esta versión «disléxica» el «aventurero» asiático tiene las virtudes propias de un mero burócrata en viaje de estudios, y la artista europea, aunque bella, está acuciada por los problemas de la pobreza. El hambre, el riesgo de la prostitución,… Así pues, Mori nos ofrece un relato que combina elementos del romanticismo más intenso con el realismo o el naturalismo que en el momento de gestarse esta novela corta ya imperaba en las literaturas del mundo occidental.

En cualquier caso, la historia se lee bien, y es una buena forma de asomarse a otras literaturas y otras culturas, y a como los occidentales podemos ser percibido por ellas. En la introducción se nos avisa que hay matices que se pierden en la traducción, debido a las diferencias de los idiomas japonés y español, pero yo no he notado nada a faltar.

Pariser Platz

En un extremo de Unter den Linden, tantas veces mencionada en el libro como el lugar cosmopolita por el que pasean los berlineses, se encuentra la Pariser Platz; hoy en día no extraña como entonces ver a personas orientales, "turisteando" por el lugar - Panasonic Lumix LX3

[Breve – cine] Pièce Montée (2010)

Cine

Pièce Montée – IMDb (título de la versión doblada, El pastel de boda, 2010).

Una más de las películas que descargué el fin de semana en el servicio A la carta de Digital+. Esta me llamó la atención por tres motivos. Es una película francesa con posibilidad de verla en versión original, y me apetecía hacer un poco de oído a este idioma, que tengo muy abandonado.  Es una comedia, y últimamente me apetecen las comedias. Aunque son un riesgo tremendo. De bodrio, digo. Y la protagoniza Clémence Poésy, que es una de estas francesitas tan chics que nos ofrece de vez en cuando el cine galo, y que me llamó la atención como «camella» y estafadora de poca monta en In Bruges (Escondidos en Brujas). Aunque la mayor parte del público quizá la reconozca por que sale en algunas de las películas del Harry Potter.

Bueno. Pues nada. Lo dicho. Las comedias, hoy en día, son un riesgo tremendo. Y las comedias francesas más. Siempre se les ha dado mejor el drama a los vecinos del norte. No empieza mal, pero enseguida se desfonda y pierde el norte. Floja, floja, floja. Llena de tópicos. Este tipo de películas alrededor de un acontecimiento familiar siempre se les han dado mejor a los británicos.