Sobre este viaje a la comarca del Jiloca, en la provincia de Teruel, ya comenté hace unos días con las fotografías digitales en color. Hoy… esta tarde la cabeza me está matando. Y aunque parece que se va a pasando con un analgésico, no tengo muchas ganas de enrollarme. Así que os dejo unas fotos echas el mismo día con película tradicional para negativos en blanco y negro. Si queréis sabe más, visitad Caminando por la comarca del Jiloca – Canon EOS 650 con Lomography Potsdam Kino 100.
El viernes pasado me cogí un día de fiesta. Me quedan bastantes todavía de este año, y hemos entrado ya en el último tercio del año. No teniendo urgencias laborales para ese día… decidí prolongar el fin de semana. Y tras hablarlo con un viejo amigo con el que he reconectado recientemente, le propuse ir de exploración. Los campos de cultivo, la vega del río Jiloca a su paso por la comarca del Jiloca en la provincia de Teruel, hace tiempo que despierta mi curiosidad de cara a posibles fotografías de paisaje, especialmente de cara al otoño, cuando los colores sean más agradables. Pero una cosa es lo que ves al pasar con un coche o desde un punto determinado, y otra cosa es el continuo a lo largo de la comarca.
La idea me viene rondando de los dos años consecutivos que en el mes de octubre acudimos a fotografiar la flor del azafrán (y aquí, y aquí). Entonces me di cuenta que a lo largo de la cuenca del Jiloca, en las inmediaciones del curso del río, existían estas posibilidades paisajísticas. Pero antes de ir con todo el equipo, opté por explorar. Investigando rutas, encontré lo que es la Etapa 5 de la GR 160 Camino del Cid, entre Calamocha y Monreal del Campo. Esta denominación es confusa, porque también se denomina quinta etapa de la GR 160 a un tramo del sendero que discurre por la provincia de Burgos. O eso me encuentro al buscar en Google. En cualquier caso, si buscáis en Wikiloc encontraréis descripciones de la ruta que hicimos nosotros. Está razonablemente señalizada. Otra cosa es que sea el recorrido más interesante que se pueda hacer entre el punto inicial y el punto final.
Nos desplazamos hasta Calamocha en tren. Es la primera vez, que yo recuerde, que cojo el tren en la línea Zaragoza – Teruel – Valencia, cuya fama no es muy buena. Salida de Miraflores a las ocho de la mañana, con llegada a Calamocha a las diez,… más el retraso de un cuarto de hora. Lo cierto es que, en el recorrido que hicimos, el estado de la línea es correcto o bueno, y el único problema que tiene es que entre Cariñena y Calamocha, la línea es muy sinuosa y el tren no puede avanzar a gran velocidad. También que, desde que sale de su estación de partida en Miraflores hasta que enfila el valle del río Hueva en dirección sur se da una vuelta alrededor de la ciudad que le lleva un tiempo. Recorrimos caminando 22 kilómetros pasando por los núcleos de población de Calamocha, inicio del recorrido, El Poyo del Cid, Fuentes Claras, Caminreal, Torrijo del Campo y llegada a Monreal del Campo. Tan apenas nos detuvimos en los núcleos de población, salvo para comer alguna pieza de fruta y beber algo fresco, porque teníamos pensado regresar en el tren que para en Monreal del Campo cerca de las tres y media de la tarde. Nos sobraron 25 minutos,… más el retraso de un cuarto de hora.
El comienzo de la ruta, entre Calamocha y El Poyo del Cid, discurre paralelo o aprovechando una vía verde del antiguo Ferrocarril Central de Aragón en su recorrido entre Calatayud y Caminreal, donde confluía con la línea que venía de Zaragoza y seguir a Teruel y Valencia. Se supone que esta línea formaba parte de lo que luego se llamó el Santander – Mediterráneo, que nunca llegó a tener una continuidad total. Se aprecian los edificios de la estación de Calamocha y algunos taludes, trincheras y puentecillos. Después del Poyo, sigue por caminos rurales que comunican los núcleos de población mencionados con los campos de cultivo en la vega del Jiloca. Todo muy bien hasta que después de salir de Torrijo del Campo, en un bifurcación donde encontramos uno de los típicos peirones de la provincia de Teruel, el camino nos dirige a cruzar las vías del ferrocarril en activo, recorriendo el lado sur de la vía hasta Monreal, en un tramo de unos cuatro kilómetros de escaso o nulo interés. Deberíamos haber seguido por el camino asfaltado que une Torrijo con Monreal. Pero supongo que la GR 160 lo evita por el paso de vehículos motorizados. Pero paisajísticamente es más interesante que el secarral por el que transcurre oficialmente la GR.
Algo después de las tres y media de la tarde montamos en el tren de regreso, que sólo tardó una hora y tres cuartos, por ser un semidirecto que hace menos paradas. Y que procedía, para nuestra sorpresa, de Cartagena. Desconocíamos que hubiera una conexión directa en tren desde Zaragoza a Murcia y Cartagena. Quizá la aprovechemos algún día. Aunque el recorrido dura muchas horas. El tren venía lleno. Sin problemas porque habíamos sacado billete con reserva con antelación. Supongo que al ser viernes, había mucha gente regresando a pasar el fin de semana a sus hogares o los de sus familias.
En conjunto, el recorrido realmente tiene algunas buenas oportunidades, especialmente para atardeceres de otoño en los cuales se podrá hacer la misma combinación ferroviaria, pero regresando en el tren que pasa por Monreal del Campo cerca de las siete y media de la tarde, con paradas intermedias, suponemos que alguna de ellas facultativa, en Torrijo del Campo y Caminreal-Fuentes Claras, además de Calamocha, claro está. Fue una jornada agradable en la que afortunadamente no hizo mucho calor. Fotos realizadas con la Fujifilm GFX 50R y el GF 50 mm. Debería haberme llevado la Olympus OM-D E-M5 Mark III con un objetivo zoom o varios objetivos sencillos. Más ligera, e igualmente eficaz para documentar lo que me interesaba. Con película fotográfica tradicional, ya os contaré otro día.
Cuando viajo con mi gente viajera habitual, o por lo menos la habitual en la última década, visitar algún que otro museo o sala de exposiciones es casi obligatorio. Es lo que tiene viajar con una persona con estudios, y práctica, en historia del arte, y que cada vez nos demuestra más que detrás de su aparente contención en sus entusiasmos, realmente es una fanática del arte contemporáneo. No obstante, el planteamiento de nuestro último viaje cortito a Múnich no dejaba mucho tiempo a este tipo de actividades. Pero se las apañó para incluir al menos una en nuestro apretado programa. Y me alegro, porque lo disfrutamos.
Pintura contemporánea
En Múnich visitamos la Pinakothek der Moderne, un museo de arte moderno y contemporáneo situado en la llamada Kunstareal, próxima a otros museos, entre ellos la Alte Pinakothek, pintura desde la época medieval hasta principios del siglo XIX, y la Neue Pinakothek, arte europeo del siglo XIX, con pequeñas incursiones en principios del XX. Esta última está cerrada actualmente por remodelación. Entre las tres pinacotecas abarcan buena parte de la historia del arte, especialmente, como su propio nombre indica en pintura, aunque la que nosotros visitamos incluye otras disciplinas. Así pues, dado que la Neue Pinakothek abarca una parte de lo que llamamos arte moderno, la que visitamos, incluye obras que se superponen en el tiempo, desde principios del siglo XX hasta el arte contemporáneo actual.
Escultura moderna
Pero los responsables del museo hablan de él como de cuatro museos en uno, ya que además de las obras de arte moderno y contemporáneo, tiene también una colección de obra en papel (grabados y dibujos), desde Durero hasta la actualidad, pasando por Rembrandt, Michelangelo, da Vinci y otros, es museo de arquitectura, y colección de diseño. De lo más entretenido. Con motivo de la conmemoración del 50º aniversario de los Juegos Olímpicos de Múnich ’72, había también una exposición temporal dedicada al diseño en el ámbito de los deportes. Muy vistosa.
Fotografía conceptual
Nos gustó especialmente la forma en que tienen presentada una destacada selección de su colección permanente de arte moderno y contemporáneo, la Sammlung Moderne Kunst [Colección de arte moderno], colección nacional supervisada por el estado federado de Baviera, que incluye pintura, escultura, fotografía y nuevos medios audiovisuales. En lugar de estar organizada la exposición por periodos históricos o tendencias artísticas, lo está por temas. Aunque a principios de septiembre está previsto un cambio para celebrar el 20º aniversario del museo.
50º aniversario de los Juegos Olímpicos Múnich ’72
No me voy a enrollar mucho más. En esta entrada os dejo fotografías tomadas en las salas del museo, que es una recomendación muy viva si visitáis la capital bávara y tenéis interés por el arte moderno y contemporáneo. Aunque a veces sea más difícil de entender, a mí me parece más divertidos estos museos que los de arte clásico y tradicional. Y te obligan a pensar e imaginar más.
Estos días atrás he hecho una escapada de cinco días a Múnich. Ya conocía la ciudad. Estuve con unas amistades en fechas similares, mediados de agosto, en el año 2008. Esta vez, la ocasión era una reunión de gentes amigas pero dispersas por Europa; España, Alemania, Dinamarca y Bélgica. Es la segunda vez que nos reunimos de esta forma, la primera fue en 2019. La idea era hacerlo cada cinco años, pero decidimos adelantarlo para celebrar que hemos salido con bien de lo peor de la epidemia todavía en curso. Once personas, entre los 23 y los 59 años. Dado que el tema era muy lúdico, que eran pocos días, que no iba a llevar muchos más trastos fotográficos, decidí experimentar con lo que podía dar de sí viajar con un equipo fotográfico con distintas características. Pero eso lo podéis leer en: Viajando con una cámara de formato medio – Fujifilm GFX 50R (probablemente, de forma excepcional). Aquí, simplemente, un resumen fotográfico.
El plato fuerte de la pequeña escapada de cinco días, de los que pierdes uno en desplazamientos, es la ciudad de Múnich. Que ya conocíamos, pero que siempre merece la pena pasarse por allí de vez en cuando. Recorrimos sitios conocidos, pero también visitamos lugares nuevos.Como ya conocíamos Múnich, varios de los asistente a la reunión optamos por hacer excursiones a ciudades relativamente próximas a Múnich en Baviera. Bueno… Ulm, propiamente dicho está en Baden-Wurtemberg, separada de Neu-Ulm, en Baviera, sólo por el río Danubio. Muchas de estas ciudades perdieron buena parte de su encanto en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, pero entre lo que quedó y las reconstrucciones, aun tienen sus cosas para visitar. La ciudad bávara más próxima a Múnich que no pertenece a su área metropolitana probablemente sea Augsburg, que nos sorprendió con cosas muy interesantes como el Salón de Oro de su ayuntamiento y el proyecto de viviendas sociales de la Fuggerei, el más antiguo del mundo, desde principios del siglo XVI. En la tarde que estuvimos, apenas pudimos dedicarle tiempo a ver infraestructuras de su sistema de distribución de agua, patrimonio de la humanidad según la Unesco.Dedicamos una mañana a Bámberg, ciudad cuyo centro histórico es patrimonio de la humanidad por la Unesco. Esperábamos algo más, aunque en general su visita, si se está en la zona, es bastante recomendable.La última ciudad bávara que visitamos fue Núremberg. Tristemente famosa para muchos por ser el manifestódromo de las más infames demostraciones públicas del nacionalsocialismo alemán, su valor de símbolo hizo que fuera arrasada también por los bombardeos aliados, pero entre lo que quedó y las reconstrucciones, también tiene rincones muy interesantes, siendo una ciudad muy agradable. En su centro histórico. No visitamos el Zeppelinfeld, el infame lugar de los congresos nazis… nos daba mucha grima.
Alegre grupo de siete personas, se nos ha sumado dos imprevistas, pero bienvenidas. Excursión en tren a ciudades próximas a Múnich. Sigue el sol radiante.
Las modernas tecnologías han complicado mucho nuestra vida, si lo pensamos bien. Nuestros padres y abuelos, cuando viajaban y querían traerse unas fotografías lo hacían de forma muy sencilla. Incluso si eran aficionados a la fotografía, que son a los que me voy a referir. A los que no y en la actualidad simplemente son felices con el móvil, dichosos ellos, no atañe lo que voy a decir.
Una cámara réflex para película de 35 mm con un objetivo de 50 mm (o parecido),… los más afortunados una reflex binocular de medio formato con su 75 mm u 80 mm,… los menos favorecidos una cámara óptica fija de 35 o 40 mm,… y con eso, y unos cuantos rollos de película, hacían todo el viaje. Pero desde que llegó la electrónica y los objetivos de focal variable, zooms, los aficionados a la fotografía tendemos a llevar un montón de trastos. Y peso. Y nuestras cervicales acaban quejándose.
Hoy, en mi web más dedicada a la técnica fotográfica, he hablado de un rollo de película en blanco y negro que usé en Venecia hace poco más de un mes. Y mientras revisaba las fotografías para ilustrar el artículo, me he dado cuenta que con esa pequeña cámara y un par de rollos de película hubiese sido suficiente para traer un más que digno recuerdo del viaje. Con fotos que podían ser perfectamente representativas y significativas. Y con menos carga y peso que la añadida del equipo digital, con varios objetivos, las baterías de reemplazo y demás parafernalia. Un pequeño bolso en bandolera, ligero, y una cámara que se puede llevar en el bolsillo. La vida puede ser sencilla. Somos nosotros los que nos la complicamos. Veremos qué me lleve a mi próximo viaje, en agosto, a Múnich.
Y es que, como digo en el título de la entrada, la estación de Canfranc ya no es la estación de Canfranc. Con dinero público se está rehabilitando el majestuoso y, quizá, excesivo en pretensiones edificio de la antigua estación internacional de Canfranc para su uso por una empresa privada como hotel. Hotel «de lujo», dicen. O de «alto standing«, que parece que les suena menos políticamente incorrecto a los políticos que decir «de lujo». Ahora la estación es un edificio construido con el dinero justo, todo materiales prefabricados, que ni siquiera tiene una estética acorde al entorno. Y para el que no encontré composición fotográfica que me apeteciera estampar en los fotogramas de la película negativa en color. Desconozco exactamente cómo se reparte los dineros de la rehabilitación del viejo edificio. Espero que, por un mínimo de decencia, la empresa que aspira a hacer negocio en el mismo este poniendo dinero. Pero seguro que de los impuestos de los aragoneses, o de los españoles en general, se pone buena parte de lo que cuesta esa rehabilitación. Hace tiempo que estamos en un país en el que se socializan las pérdidas y se privatizan los beneficios. Lo cual suele generar inequidades e injusticias. En fin… lo que no me acabo de creer es esa esperanza de apertura del túnel ferroviario al tráfico en un plazo relativamente corto, como algunos dicen.
En los próximos tiempos no se podrá subir a Canfranc en tren. Van a arreglar vía en algún tramo de la línea. A ver cuanto acortan los tiempos de viaje. Os dejo alguna foto más del entorno ferroviario de la estación.
Recientemente. Puntuales como siempre desde el laboratorio, cuando te anuncia el día en que puedes esperar los resultados. Cuando les llegaron los rollos de película, tras abonar el revelado me anunciaron que el 15 de junio tendría las fotos, y ahí estaban a la una de la tarde en el correo electrónico. El enlace para descargarlas, quiero decir.
Yo os hablé de estos viajes cuando se produjeron. A principios de mayo, a Logroño, y recientemente, en el primer sábado del mes de junio, a Monzón, con motivo de ARTEria, feria de arte contemporáneo. Pero no sólo hice en estos viajes las fotos que pudisteis ver en color con la cámara digital. También llevé una camarita pequeña con algún rollo en blanco y negro.
Algunas de las fotografías realizadas el primer domingo de mayo en Logroño…