Seda (2007)

Cine

Seda (Silk, 2007), 24 de marzo de 2008.Acudo con cierta aprensión a ver este filme dirigido por el canadiense François Girard. Las críticas previas no me acaban de convencer, pero la democracia tiene estas cosas; o te vas con las amistades, o te vas solo a ver lo que quieres, o te quedas en casa. Por otra parte, siempre hay que dar un margen a las buenas sorpresas.

La película, al parecer, es una adaptación cinematográfica del best-seller de Alessandro Baricco, Seta (seda en italiano). No soy especialmente aficionado a los best-sellers, pero que se le va a hacer. El relato nos cuenta cómo un joven sericicultor francés, recién casado y enamorado de sus mujeres, realiza una serie de viajes al Japón a mediados del siglo XIX, en un momento en el que el país oriental no se había abierto aún a occidente. En uno de esos viajes, se enamora de la amante o concubina de un señor japonés. Y hasta aquí peudo contar. Y no es que quiera mantener el misterio ni nada de eso. Es que uno no entiende muy bien qué pasa y por qué pasa. No entiende muy bien por qué ese enamoramiento entre dos personas incapaces de comunicarse, ni por qué es recíproco, ni cuáles son los sentimientos de los personajes que les rodean. Eso sí, todo ello rodeado de muy bonitos paisajes de sitios muy exóticos, nevados en Japón y primavero-estivales en Francia. En ningún mometo te llega a importar gran cosa lo que está pasando. Alguna de las situaciones son muy postizas, y te lleva a ser insensible a los dramas o tragedias de la pantalla, como cuando algo le pasa a un joven japonés. Hay mucho virtuosismo en la realización puesto al servicio de la nada más absoluta.

La interpretación se ve muy condicionada por la realización. El protagonista, Michael Pitt, hace poco más que poner caras. La esposa, la actriz de moda Keira Knightley, pareciera que está de florero, mona e inexpresiva. Sólo al final parece que su personaje tiene algo que ver con la historia. Pero a esas alturas casi todo te da igual. Alfred Molina hace lo que puede, y los dos personajes principales japoneses, la concubina interpretada por Sei Ashina y el señor interpretado por Kôji Yakusho, no disfrutan de los minutos ni de la presencia que los personajes merecería. Sus personajes no están suficientemente definidos.

En resumen, un filme fallido, donde el exceso de preciosismo se lleva por delante el mínimo interés que pudiera tener la historia, que no sé si existe, o si como pasa en muchos best-sellers se limita a ser un mero folletón romántico. Pondré un seis a la realización por el oficio técnico, y otro a la interpretación porque lo intentan, aunque la cosa no dé para más. La valoración global subjetiva se queda en un cinco.

Ilustraré la entrada con una foto de los frutales en flor en las cercanías de Morata de Jalón, Zaragoza.

Flores en frutal

(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4)

…y Arthur C. Clarke nunca más hará volar nuestra imaginación

Ciencia, Cine, Literatura

Se dice que las gentes del cine nunca mueren solas. Que siempre se van al otro barrio en compañía. Claro, que Arthur C. Clarke trasciende y mucho al mundo del cine. El guionista y creador de la idea original de 2001: Una odisea del espacio, falleció ayer en Sri Lanka. Ya era mayor. 90 años.

Yo lo descubrí a propósito de la afamada película de ciencia ficción de Stanley Kubrick. Siendo todavía un adolescente, recuerdo las impactantes imágenes en las que descubría una nueva forma de ver el mundo. Un mundo que trascendía los límites de la bioesfera terrestre para introducirse en el frío espacio que interconecta los diversos astros. Es curioso, pero en un momento en el que las computadoras se veían como algo lejano y especializado, el miedo a que se volvieran locas como el esquizofrénico HAL-9000 no ha impedido que hayamos adoptado a estas máquinas como un elemento imprescindible en nuestras vidas. Claro que mi iMac, en el que escribo en estos momentos estas líneas, no ha intentado matarme. Todavía.

Al poco de ver la película, tuve la ocasión de leer la novela que escribió el propio Clarke. No era exactamente igual. Creo que la película es muy superior como producto cinematográfico que la novela como producto literario. Aunque siempre me pareció mucho más atrayente e hipnotizante la imagen del Ojo de Japeto que la de un monolito flotando en las proximidades de Júpiter.

Con posterioridad, he tenido ocasión de leer numerosas obras tanto de divulgación como de ficción del autor británico afincado en Sri Lanka. Con división de opiniones. La continuación literaria de 2001 me parece absolutamente innecesaria. Muy floja. Pero se contrarresta con esa absoluta maravilla, para mí una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído, que es Cita con Rama. Esa mezcla de acción, misterio y poesía en el primer contacto con una civilización extraterrestre me parece insuperada. Claro que su continuación en una serie de novelas sobre el tema me parece, asimismo absolutamente innecesaria. Y mala. Un rollo. Pero por otra parte, esa novelita de apariencia intrascendente que son los Cánticos de la lejana tierra vuelve a mostrar esa inmensa sensibilidad, destilando nostalgia a la vez que esperanza a través de esos exiliados que buscan un nuevo mundo donde vivir. Ah, y se me olvidaba… no se olviden de leer los Cuentos de la taberna del Ciervo Blanco. Se divertirán mucho.

Para finalizar esta entrada, tres cositas. La primera una cita del propio Clarke que nos recuerdan en Microsiervos y que resumen lo que realmente significa la ironía y la comprensión de lo que es la evolución biológica a un mismo tiempo. Nos decía Arthur que:

Aún tiene que probarse que la inteligencia tenga algún valor para la supervivencia.

Sútil, pero cierto y contundente. También sugiero que lean la despedida que nos ofreció recientemente, consciente ya de que estaba en sus últimos años de vida, y que nos ofrece Papel en blanco en una de sus últimas entradas. Aquí pongo el vídeo; para la traducción, vayan a la entrada mencionada.

Finalmente, un recordatorio. Aunque los termómetro quieran desmentir el hecho, es innegable que desde las 6:48 horas de esta madrugrada estamos en primavera. Hoy es el equinoccio de primavera. Y lo celebraremos con una fotografía apropiada al hecho.

Flores en árbol (III)
(Canon EOS 40D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Se fué Anthony Minghella…

Cine

Me enteré ayer martes de que había fallecido Anthony Minghella, director, productor y guionista de cine. Era joven. 54 años. No tenía una carrera larga, con muchísimas películas en su haber como director. Pero hay dos de ellas que me han gustado mucho. Y lamento que no esté ahí, para ofrecernos más de éstas, aunque sea una vez cada década.

Las dos películas son El paciente inglés y Cold Mountain. La primera recibió el reconocimiento internacional, ganó muchos óscares y fue muy celebrada en su tiempo. La segunda fue recogida con más frialdad, quizá por el mensaje antibelicista que mandaba, las dos lo hacen, justo en un momento en el que en Estados Unidos sonaban tambores de guerra.

El paciente inglés es una de mis películas favoritas. Es un peliculón con todas las letras. Tiene una historia de fondo, tiene una historia de amor, tiene historias paralelas que confluyen y dan sentido al conjunto, tiene personajes carismáticos, tiene localizaciones maravillosas, tiene una banda sonora sensacional, tiene una luz magistral… desde mi punto de vista lo tiene todo. La fui a ver dos veces en el cine. Una en mi ciudad, Zaragoza, en el ya extinto Cine Mola, uno de los más incómodos que he conocido. No me enteré de que era incómodo. Otra en Barcelona, en versión original subtitulada en español, momento en el que acabé siendo incodicional del filme para siempre jamás. Tengo una copia en DVD. Pero la veo poco; al final del filme, me invade una sensación de tristeza que conviene dosificar. También me atrevo a recomendar sin reparos la novela en la que está basada, escrita por Michael Ondaatje.

Cold Mountain por su parte tiene muchos de los ingredientes que hemos mencionado en la anterior. Siendo historias distintas, tienen muchos paralelismos. Y en esta película en particular, nos ofrece una visión distinta de las tradicionales ofrecidas por los norteamericanos sobre su guerra civil. Menos heroica, menos caballeresca, más sórdida; aunque también más cercana, más humana. Si bien no tiene el mismo nivel que la anterior, creo que merece estar más arriba en el recuerdo de los aficionados al séptimo arte.

Sirva esta entrada como modesto homenaje a quien tanto me hizo disfrutar y sufrir en la oscuridad de la sala de cine.

Estoy melancólico y minimalista. Un detalle de la corteza de un árbol otoñal.

Herida

(Pentax *ist DS; SMC-A 100/4 Macro)

La guerra de Charlie Wilson (2007)

Cine

La guerra de Charlie Wilson (Charlie’s Wilson War, 2007), 10 de marzo de 2008.

Mike Nichols dirige esta comedia de contenido político. Nos advierten que está basada en hechos reales. El congresista Wilson (Tom Hanks), el agente de la CIA Avrakotos (Philip Seymour Hoffman), la activista conservadora Herring (Julia Roberts), y otros personajes conocidos o no de la película fueron reales, y tuvieron que ver con la historia que aquí se cuenta. Lo que desconozco es en qué medida la película es fiel a los hechos tal y como sucedieron.

Como he mencionado, el filme esta realizado en tono de comedia. En algún momento, incluso me produjo algunas inesperadas risas. Realmente, tiene algún buen momento de comedia. Sin embargo, el tema tiene un fuerte componente de seriedad. De trasfondo hubo una guerra dura y cruel, con demasiado sufrimiento a cuestas, cuyas consecuencias vivimos todavía ahora, más de 20 años después, con la intervención occidental en Afganistan. Y quizá las transiciones entre lo humorístico y lo serio no están bien gestionadas. El final se precipita rápidamente a una conclusión en la que no queda claro que las consecuencias a largo plazo de la colaboración norteamericana con los insurgentes afganos serían tan terribles como la intervención de la extinta Unión Soviética. Desconozco si se debe a un fallo primario del guion, o si se debe a una intención de no ser políticamente incorrecto.

Los actores están bien. En su papel tanto Hanks como Roberts, y muy bien Hoffman, así como la pizpireta Amy Adams como ayudente del congresista. Y como no, quiero expresar mi admiración por el grupo de guapas secretarias del congresista, especialmente la morena.

En resumen, una película para pasar el rato, ya que no consigue profundizar apropiadamente en el tema de fondo, con unos actores que se lo debieron de pasar muy bien. Muy lejos de algunos de los grandes éxitos del director. Le pondré un seis, con la misma nota en la dirección y un siete en la interpretación.

La foto de hoy, extraída de mi paseo en la tarde electoral, a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza.

Sombras y ventanas

(Canon EOS 40D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Las hermanas Bolena (2008)

Cine

Las hermanas Bolena (The Other Boleyn Girl, 2008), 2 de marzo de 2008.

Tratándose de una película histórica la que nos ocupa, sobre la veracidad de los hechos narrados sólo diré una cosa. Quien haya visto la película, que compare el argumento con la biografía de Mary Boleyn. Sobre mi opinión acerca de la falta de rigor histórico en las producciones cinematográficas o televisivas, os remito al artículo que escribí en mi Cuaderno de Ruta V.1. Además, ese artículo lo escribí a propósito de la serie televisiva The Tudors, mucho de cuyos hechos argumentales son comunes con la película que hoy nos ocupa. Resumiendo, que nadie piense que va a ver algo que tenga que ver con la historia real; esto es una ficción más o menos fantasiosa sobre unos personajes que reciben los mismos nombres y posición que las personas que realmente existieron.

Una vez establecido que todo es mentira, vayamos a los hechos cinematográficos. Los meritos de esta producción son reunir a dos de las más interesantes actrices jóvenes de la actualidad en un mano a mano particular, y hacerlo en el marco de una de las siempre lujosas y prestigiosas películas de época, donde tanto importa el diseño de producción, el diseño de vestuario y otras cuestiones técnicas. Y aquí se acaba lo bueno que puedo contar de este filme.

Los hechos que se quieren contar en la narración abarcan un largo período de tiempo. Mary Boleyn llegó a la corte como dama de la reina en 1519 y su hermana, la reina Anne, fue ejecutada en 1536. Esto ocasiona, que los sucesos pasen de forma atropellada y sin una ligazón adecuada, y sin que se comprendan bien las relaciones causa-efecto. En ese período de tiempo, numerosos personajes tuvieron que ver con la historia, que en el filme quedan desdibujados como sombras de fondo. Sin embargo, el sentido del tiempo es inexistente en el filme. Todos los personajes viven una eterna juventud, al mismo tiempo que se muestran caracterialmente planos y maniqueos. Mary (Scarlett Johansson) es una ingenua enamoradiza y muy buena persona. Anne (Natalie Portman) es una bruja manipuladora. El rey Enrique VIII (Eric Bana) es un memo que solo piensa con la cabeza de su pene. El resto de los personajes acompañantes, especialmente la familia de las Boleyn, o son muy malos o son muy tontos. Sólo se salvan los personajes de la reina Catalina de Aragón (Ana Torrent) y Lady Elisabeth, la madre de las Boleyn (Kristin Scott Thomas), que son tratados con razonable aunque breve dignidad.

Las interpretaciones van acordes con la calidad de los personajes. Simplonas en general. La Johansson copia en muchos momentos el carácter que imprimió a La joven de la perla, con sus suspiricos y su mirada de corderica que llevan al matadero; pero sin alcanzar la profundidad de aquel filme. La Portman nos ofrece algún detalle de sus capacidades, pero sin llegar a enlazar una interpretación bien trabada en su conjunto. Lo impide la simpleza con la que es tratado su personaje. Bana queda reducido al papel de hombre florero. Aunque los personajes de Torrent y Scott Thomas son los más dignamente tratados, no dan como para salvar el conjunto; son excesivamente pequeños y testimoniales.

En resumen, un culebrón comprimido en menos de dos horas, que sólo satisfará a los fanáticos de las guapas protagonistas y de los dramas seudohistóricos. Para mí, una decepción. Por el esfuerzo de producción, le pondré un cinco, con otro cinco para la interpretación (al fin y al cabo, ellos no tienen la culpa) y otro para la dirección, Justin Chadwick, que si no suspende es porque es nuevo en los largometrajes cinematográficos.

La foto de hoy, cómo no, la ominosa figura de la Torre de Londres, donde acabó sus días la reina Anne (Canon EOS D60; Tokina AT-X Pro 12-24/4).

Las mejores películas sobre fotografía

Cine, Fotografía

Hoy, domingo por la mañana, me levanto pronto. Tras una opípara y agradable comida con un grupo de buena gente, ayer sábado tocó quedarse tranquilamente en casa, viendo una película en la televisión. Ni buena ni mala. Una que echaban. Así que hoy no he pasado de las ocho en la cama. Una pena, pero es así. Con tanta mañana por delante, en un momento dado me pongo a leer el último número de American Photo que he recibido a través de Zinio.

Este número me está gustando mucho. Está dedicado al cine. Fotografías con el cine como tema, gentes de cine convertidas en fotógrafos, un reportaje fotográfico sobre la actriz más sexy viva,… y una clasificación, de las que tanto gustan los norteamericanos, de las 10 mejores películas sobre fotógrafos. Primero, la clasificación tal y como se publicó en primer lugar este pasado verano en uno de los blogs de la revista.

  1. Rear Window, 1954 (La ventana indiscreta)
  2. Blow-Up, 1966
  3. Funny Face, 1957 (Una cara con ángel)
  4. Eyes of Laura Mars, 1978 (Los ojos de Laura Mars)
  5. Apocalypse Now, 1979
  6. Photographing Fairies, 1997 (Fotografiando hadas)
  7. Under Fire 1983 (Bajo el fuego)
  8. Star 80, 1983
  9. Pecker, 1998
  10. The Notorious Bettie Page, 2005

En la versión actual de la revista, la clasificación no ha cambiado; sí que se han modificado algo los comentarios.

Si algo me llama la atención es que hay varios filmes que son bastante flojos. No los he visto todos. Pero las impresiones críticas que he visto,… pues son flojitas. Obviamente, sobretodo por la parte alta de la clasificación, las películas son sobradamente conocidas y admiradas. El hecho de que estén estas películas flojitas, me hace preguntarme si es que hay pocas películas sobre fotógrafos. He de reconocer que yo no recuerdo muchas. Pero algunas se me ocurre que no está ahí.

Una que me gustú mucho fue The Public Eye (1992, El ojo público), basada en la figura del fotógrafo Weegee. Más recientemente, uno de los personajes de Closer (2004) es una fotógrafa, y esta actividad es importante en la acción. También me gustó. La importancia del personaje de la fotógrafo en The Year of Living Dangerously (1982, El año que vivivimos peligrosamente) y la calidad del filme me lleva a pensar que también esta película podría estar en la lista con ventaja sobre otras. Pero bueno,… para gustos los colores. En cualquier caso ahí queda la propuesta.

Hoy, la foto viene con el aspecto melancólico de unas antenas en el atardecer zaragozano.

Antenas
(Fujifilm Finepix F10)

No hay más remedio, hablaremos del eunuco dorado

Cine

Este domingo, lunes de madrugada hora hispana, como suele suceder por estas épocas, se entregaron los Oscar correspondientes al año 2007. Hubo un tiempo en que seguía con cierta atención este acontecimiento. Pero en los últimos años, psché,… como está tan flojo el cine norteamericano… pues no les había hecho mucho caso. Este año tampoco. De hecho, ni siquiera he intentado ver todas las películas candidatas al premio. Sólo las que me han apetecido. Pero, una vez conocidos los ganadores, haré algunos comentarios.

  1. Ninguna de las películas candidatas a la mejor película me han parecido los que se dice «un peliculón que te cagas», de estos que piensas «esta se merece el oscar», aunque luego no se lo lleve. En cualquier caso, si a punta de pistola me hubiesen obligado a elegir una,… y a pesar de que suelo ser admirador de los Coen… creo que hubiera elegido Expiación. No me parece una película redonda, pero es la que más se me ha quedado en el recuerdo; la que más me ha hecho pensar. No es país para viejos, después de vista, no me ha dicho más cosas; una historia de violencia. Sin más. Es más. Me hace añorar Fargo. Qué pena que a aquélla le tocase competir con El paciente inglés.
  2. No le pongo pegas al premio a los Coen. Eso sí. Me parecen unos directores más personales, osados e interesantes que Joe Wright. Este tiene mucho oficio, sin duda, pero me parece mucho más formalista.
  3. He oído por ahí que ha sido un gran triunfo para lo europeo. He oído que si los Coen son más apreciados en Europa,… que si los cuatro actores premiados son europeos,… etc. Por partes. Los Coen serán más apreciados en Europa, pero el cine que hacen está claramente enraigado, formalmente y culturalmente, en los Estados Unidos. Por otro lado, dos de los actores premiados, Daniel Day-Lewis y Tilda Swinton, son ingleses; y estos son una escuela actoral aparte. Impresionante, formidable, pero aparte. No los incluiría yo dentro del conjunto de los europeos. En los siguientes puntos comentaré más sobre los otros actores y sobre el tema de Europa. En cualquier caso, mi enhorabuena a tan excelente pareja de actores británicos.
  4. Hace tiempo que parece que un actor tiene más facilidad para ser premiado si hace un papel excesivo; de tarados en muchos casos. Y este ha sido el caso de Javier Bardem. Bien por él, porque lo hace bien, y porque me cae bien. Pero, ¿es que no es posible premiar a un actor porque hace bien de alguien corriente?
  5. También parece que para que una actriz opte al premio, la tienen que maquillar hasta que no parezca ella. Tras los precedentes de Nicole Kidman y Charlize Theron, he aquí a Marion Cotillard, a quien dan el premio por un papel en el que no parece ella para nada. No me acaba de convencer mucho esta forma de dotar de artificiosidad a la interpretación.
  6. Me fastidia mucho que no le hayan dado el premio a la mejor película de animación a Persepolis. Ratatouille será un virguería técnica y muy entretenida, pero no deja de ser más de lo mismo. Es premiar a lo de siempre. Sin embargo, la película francesa me parece muy bien hecha, muy interesante, muy novedosa, muy osada y, sencillamente, mejor. Y también este premio demuestra que lo de la «europeización» es una memez. Hay que vender los productos de siempre. Made in USA.

Se podrían comentar más cosas, pero me voy a limitar a lo dicho. A lo que me parece más interesante o fundamental. Bueno. También me he dado una vuelta por las fotos de la alfombra roja. Tampoco hay mucho que comentar. Mucho modelito de alta costura, pero poca moza de buen ver que resulte realmente atractiva.

Y la rana es para…

Ranillas (4)
(Canon EOS 10D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (2007)

Cine

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, 2007), 18 de febrero de 2008.

Hay un hecho que está ahí. Voy a ver las películas de Tim Burton de forma casi compulsiva. Desde hace mucho años, me atrae casi patológicamente la imaginación visual del original director norteamericano, y no me pierdo ni una. Así que, no podían pasar muchos días tras el estreno de esta nueva película del realizador para que fuera a verla.

En primer lugar, se trata de cine musical puro, adaptación de un musical teatral del mismo título, con la misma música y las mismas letras. Recuerdo que hay que distinguir las películas musicales de las películas con canciones; en estas últimas priman los diálogos, pero de vez en cuando cantan. En las películas musicales, todo gira alrededor de la música. Para que se aprecie de forma idónea, las canciones no se deben doblar, y es obligatorio que se subtitulen para entender la trama. Esto, más la carencia de cultura sobre este tipo de obras en España, hace que sean películas que gustan menos a la gente. También influye que durante años fue un género infrecuente, aunque últimamente se ha reforzado con filmes como Moulin Rouge, El fantasma de la ópera, Chicago o Hairspray. Como tal musical, desde mi punto de vista está excelentemente adaptado, a lo que contribuye notablemente la perfecta ambientación que se ha desarrollado. Visualmente es una gozada. Quizá, la principal pega está en que se han buscado actores conocidos para los principales papeles y no actores de musical; no son cantantes en origen, sino actores que cantan. No lo hacen mal, pero podría ser mejor.

El desarrollo de la historia no está mal, aunque el carácter triste y tenebroso de las canciones hace que falte un poquito de chispa de vez en cuando. En cualquier caso, se va animando mucho conforme se acerca el final, que por lo demás se va haciendo muy previsible; poco a poco va pasando del drama a la tragedia. Es inevitable.

La interpretación es buena. Johnny Depp está contenido, mucho más sobrio que en otros papeles, lo cual le beneficia notablemente. Helena Bonham Carter no está mal, pero me entran dudas de que se adapte bien a su papel; tengo la impresión de que Mrs. Lovett tendría que ser algo mayor y tener más cara de mala leche. Entre los malos, tanto el siempre solvente Alan Rickman como el peculiar Timothy Spall lo hacen muy bien.

En general una película razonablemente entretenida, a la que daré un siete, con un ocho en la dirección y otro siete en la interpretación.

Desde la fachada de la Catedral de San Pablo en Londres, vemos Ludgate Hill. Siguiendo todo recto por ésta, comprobamos que se continua por Fleet Street, donde el sanguinario barbero tenía su establecimiento.


(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)

Bye, bye, love! Bye, bye, happiness! Hello, loneliness…

Cine

Eso era lo que cantaba Ben Vereen en All that Jazz, cuando el protagonista interpretado por Roy Scheider, alter ego del director Bob Fosse, se debate entre la vida y la muerte tras sufrir un infarto. En realidad, habría que decir que se debate entre la muerte y la muerte. Empieza el espectáculo, se tituló tontamente en castellano, demostrando quien le puso el título que no tenía ni idea de qué iba la película. «I think I gonna die», terminaba la estrofa. «Creo que me estoy muriendo»; y esto es lo que le ha pasado al protagonista de aquel irregular filme. Porque Roy Scheider se nos murió este domingo.

Este buen actor tuvo una época dorada en los años 70, en la que nos obsequió con papeles en películas como The French Connection (Contra el imperio de la droga), Jaws (Tiburón), Marathon Man, Klute o la mencionada All that Jazz. Después es más difícil encontrar buenas películas en su filmografía. También hizo algo de televisión, protagonizando una producción de Spielberg de ciencia ficción más bien flojita, Seaquest.

En cualquier caso, tengo un buen recuerdo de él. Era un tipo que me caía bien. No sé por qué al principio de su carrera hacía tanto de duro. A mí me parecía que tenía cara de buena persona. Qué se le va a hacer.

Alegraremos un poco tan luctuosa noticia con un poquito de alegría de carnaval.

Multicolor

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

No es país para viejos (2007)

Cine

No es país para viejos (No country for old men, 2007), 9 de febrero de 2008.

Siempre he mantenido dos cosas. La primera, que los Coen, Ethan y Joel, han sido y son una de las parejas de cineastas más personales y creativas de las dos últimas décadas, y que han aportado lo suyo a este arte que tanto nos ocupa, el cine. La segunda, que los Coen no han hecho habitualmente un cine para todos los públicos. Y con estas premisas, vayamos a la película que nos ocupa.

Y la película que nos ocupa es un drama que necesariamente está abocada a la tragedia. Es una película que va sobre la violencia, sobre la venganza, sobre cierto tipo de «principios», sobre una tierra dura en la que es difícil vivir,… sobre muchas cosas. Es un western, situado en la década de los ochenta. Todo ello aderezado con el especial punto de vista de los directores, que lo mismo te horrorizan que te arrancan una sonrisa. Esto último en contadas ocasiones. Desde ningún punto de vista estamos ante una comedia. Esto no es Fargo, donde al mismo tiempo que te cuentan una tragedia constántemente te mantienen con una media sonrisa, a veces franca, a veces irónica. Aunque tiene cosas que ver con aquella excelente película. Todo ello magistralmente filmado. Con un ritmo adecuado, a veces más rápido, a veces más lento, hasta llegar a un final que no contenta a muchos, pero que es adecuado, aunque quizá se arrastra sobre sí mismo durante demasiados minutos. El espectador sale con sensación de insatisfacción, porque los Coen corren el riesgo de no satisfacer la complacencia del habitualmente adocenado público, y no solamente juegan con la tragedia, sino que se regodean con ella. Pero ya he dicho que no creo que hagan cine para todos los públicos. «Palomiteros», abstenerse.

La interpretación es una de las claves de este filme. Qué decir que no se haya dicho ya sobre el trabajo de Javier Bardem, que aunque sea clasificado como «actor de reparto» es el auténtico protagonista del largometraje, paseándose por la frontera tejana con el peinado más imposible que he visto últimamente en la gran pantalla, películas de época aparte. Pero están al mismo nivel el siempre competente Tommy Lee Jones, auténtico relator de este drama, y Josh Brolin, motor con su osadía y sus decisiones de toda la acción. Además de otros secundarios que van apareciendo, siempre con fortuna, haré una mención a Kelly Macdonald, actriz escocesa que me gustó mucho en Trainspotting y en Gosford Park, que se prodiga poco en la gran pantalla, y que siempre he pensado que tiene muchas más posibilidades que las que les dan. Su personaje es modesto, pero fundamental a la hora de generar la final desazón en el espectador.

En resumen, una gran película, aunque no perfecta, pero que hará la delicias de los amantes al buen cine, aunque causará la insatisfacción e incluso el malestar de quienes buscan productos más comerciales. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

En una película donde la muerte es el otro gran protagonista, que otra fotografía podría poner.

La tumba ¿del pirata?

(Pentax K10 D; SMC-A 100/4 Macro)

Juno (2007)

Cine

<Juno (2007), 4 de febrero de 2008.

De vez en cuando, las películas que nos llegan del otro lado del charco son diferentes. De vez en cuando, no tienen grandes presupuestos «muchomultimillonarios», no tienen grandes efectos especiales, no tienen un cartel con estrellas de relumbrón que están de moda, no tienen… pues todo aquello que suele identificar al cine norteamericano. Estas películas, que no tienen todas estas cosas, suelen recibir el calificativo «independientes». Y aunque el calificativo «independientes» no garantiza nada, es cierto que las historias están más cuidadas, los ritmos están más pausados, los personajes más trabajados, hay más atención a los pequeños detalles y, por lo tanto, hay más probabilidad de que nos sorprendan. Para bien o para mal, pero que nos sorprendan. Cosa que no consigue últimamente el cine «no independiente», ni aunque acudamos a las salas ciegos de cubatas. Que no es el caso.

Pues bien. La historia que nos cuenta el director de este filme, Jason Reitman, que podemos calificar de cine «independiente», tiene todos esos ingredientes. Es una historia pequeñita. No mínima, pero casi. Una adolescente de 16 años (Ellen Page) pierde la virginidad con su mejor amigo (Michael Cera) con el tino suficiente de quedarse embarazada a la primera. Se plantea abortar, pero decide finalmente conservar al embrión y darlo en adopción. Todo lo demás es un relato de algunas cosas que le pasan hasta que alumbra al retoño. Con alguna que otra sorpresa por el camino, aunque sin excesivos sobresaltos.

Entre medio van surgiendo otras historias acompañantes o de fondo, como es la relación con sus padres (padre biológico y madrastra de buen corazón), con la futura pareja adoptante y la relación interna de estos entre sí (aquí se producen las principales sorpresas y puntos de interés), con su mejor, alegre y solidaria amiga, y con el mozalbete que la deja preñada y que permanece con cara de susto hasta el final de la película. En general todo ello enmarcado en un pequeño drama, teñido con toques de humor razonablemente inteligente. Le llaman «comedia dramática», pero este término me parece un oxímoron.

Uno de los aspectos más notables del filme es la interpretación de la Page. Es tanto más interesante cuanto consigue que nos traguemos sin dolor a una adolescente con un nivel de madurez en sus reflexiones o en sus decisiones que, una de dos, o es inverosimil o es marciana. Pero acabamos quedándonos con ella. La queremos. Y la cámara quiere, con locura, a esta joven y diminuta actriz canadiense. Ya me llamó mucho la atención en su particular recreación de Caperucita Roja en Hard Candy (me hace gracia que en una de las primeras escenas del filme actual, aparezca con una sudadera roja con la capucha puesta, como en el anterior largometraje citado; ¿guiño o casualidad?). Creo que puede convertirse en una actriz excelente, salvo que su físico de aspecto aniñado y sus escasos 155 centímetros la encasillen o le roben oportunidades. Bueno, sólo tiene 20 años; esperemos. El resto de los actores también tienen buen nivel, a pesar de ser poco conocidos en la gran pantalla por proceder mayoritariamente de las series de televisión.

En general, una película interesante, agradable de ver, que te deja optimista, con buen sabor de boca, a pesar de que, insisto, es un drama. Independientemente del humor con el que lo hayan aderezado. Y aunque acabaremos viéndola en la sección de comedias en los estantes de DVDs de los grandes almacenes. Creo que la crítica la ha sobrevalorado un poco (candidaturas al Óscar y esas cosas), pero es maja de ver. Le pongo un siete, con la misma nota a la dirección, y un ocho a la interpretación.

La película de hoy, la ilustro con una carnavalera e inocente niñita que animaba el pasado Carnaval Infantil en Zaragoza.

Coletas, chupete, babero
(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Actualización en CineTren: Las normas de la casa de la sidra

Cine, Páginas personales, Trenes

El reciente comentario sobre la película En el Valle de Elah, me hizo revisar la filmografía de su guapa actriz protagonista, Charlize Theron. Una de las películas de esta actriz que más me llamó la atención, tanto por lo que me gustó el filme como por lo guapa que salía la sudafricana fue Las normas de la casa de la sidra. Pero también me gustó en dicha película las películas de ambiente ferroviario que en ella salían. En la boscosa región norte de Nueva Inglaterra, en el estado de Maine, salía un bonito tren de madera tirado por una imponente locomotora de vapor.

Por todo ello, he actualizado mi página sobre el ferrocarril en el cine con una reseña sobre esta película de Lasse Hallström. Si os apetece no dudéis en visitar el artículo.

La entrada de hoy queda ilustrada por una imagen de una imponente locomotora tipo Garratt 462 en el Museo del Ferrocarril de Villanueva y Geltrú.

462-0401bn

(Canon EOS 100; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)