En las dos primeras semanas de enero de este 2022, las mañanas amanecía frías pero con una luz agradable. Los sábados, sin tener que ir al lugar de trabajo, invitaban a caminar un buen rato, bien abrigado, con una cámara de fotos al hombro. Así que en una de ellas, aproveché para probar un tipo de película que no recuerdo cuanto hace que la usé… y si entonces era igual que ahora, incluso bajo la misma marca.
Los detalles técnicos, como siempre, en mi blog más técnico: Kodak Gold 200, una desconocida para mí – con Canon EOS 3. Aquí os dejo algunas de las fotos, de las cuales, dos de ellas, no son de esa mañana… son de una tarde. Véase la extraña guitarra y el palacio.
Esta semana Lenscratch es mi principal fuente de recomendaciones. Principalmente, aunque no únicamente porque han dedicado buena parte de la semana a fotógrafos que crean su obra en forma de dípticos o partes de fotografías o imágenes de algún tipo en las que se incluyen técnicas fotográficas.
Al igual que Mencarini y el dúo Albarrán Cabrera, yo también soy de los que experimentan una cierta fascinación por Asia, hoy en día inalcanzable por la pandemia. Pero recordemos viajes pasados con algunas escenas urbanas en Shangái.
Así el miércoles nos mostraban la obra de John Bernhard, con dípticos emparejados por sus características compositivas y formales, aunque también puedan tener relaciones temáticas; el jueves fue el turno de Gail Samuelson (instagram) y sus fotografías tomadas en Maine, dípticos en los que combina interiores y exteriores o paisajes; y finalmente, el viernes, con mucha más intervención sobre las imágenes, y técnicas mixtas, Cédric Zuwala (instagram) realiza una reflexión entre los paisajes interiores del ser humano y los paisajes exteriores del medio en el que vive.
Los dípticos o trípticos, por no hablar de los retablos, más complejos, han sido durante toda la historia del arte una constante. Grupos pequeños o grandes de imágenes que se complementan formalmente a la hora de representar un concepto estético, de narrar una historia, complementar una idea, o confrontar ideas contrapuestas o en conflicto. En la últimas década se ha dado un fenómeno curioso, espontáneo. Con el resurgimiento de la fotografía con película tradicional, no pocos fotógrafos han abrazado las pequeñas Olympus Pen, y similares de otras marcas, con sus negativos de 17 x 24 mm, algo menos de la mitad del habitual 24 x 36 mm. Y los laboratorios, al digitalizar los negativos revelados, por la configuración de sus escáneres, los digitalizan con frecuencia en pares. Lo que ha hecho que muchos fotógrafos presentaran su obra en pares, en dípticos. Yo también lo he hecho en ocasiones. Y me parece una idea interesante. Pero más difícil de llevar a buen término de lo que parece. Es necesario trascender el emparejamiento casual, que puede funcionar, hacia un díptico pensado, coherente y que transmite un mensaje mejor definido e intencional.
En Lenscratch también, el lunes se habló también de pares. Pero no de pares de imágenes, si no de personas; ocasionalmente algún trío. Elisa Haber (instagram), de una forma humorística y festiva fija su mirada en los pares de gemelos. Con algún trío de trillizos que otro. Son diversos los fotógrafos u otros artistas que se fascinan con la identidad física de dos personas distintas, cada una con una personalidad propia. Pero en su trabajo, se traslada a la localidad de Twinsburg [twins = gemelos], para retratar a los participantes en un concurso de gemelos disfrazados. Publicaron la entrada a tiempo de celebrar la fecha del 22 02 2022.
Vamos a otro par curioso, y cuya relación la he establecido yo… porque me ha parecido así. En Photography of China nos han hablado de la obra de Juan Mencarini Pierotti. A pesar de tan italianos apellidos fue un español empleado en China en distintos puestos de los servicios de aduanas marítimas y de exportación e importación de bienes. Y que encontró su tiempo para fotografiar el paisaje, natural y humano, del gigante asiático. Fotografías de tamaño contenido, 13 x 19 cm, probablemente positivadas por contacto, realizadas en la última década del siglo XIX. Un pequeño tesoro que acabó adquirido por un empleado de aduanas francés y donado a una sociedad geográfica del país vecino. Fue miembro de algunas de las primeras sociedades fotográficas en China.
Y Asia, sus paisajes, su cultura y sus gentes, sigue siendo una fuente de inspiración y polo de atracción para muchos artistas occidentales. Como, por ejemplo, así que emparejemos a Mencarini con los también españoles Albarrán Cabrera (instagram). Ya que estamos con pares, un dúo fotográfico, formado por Anna Cabrera y Ángel Albarrán. En Another Magazine nos presentan varias de las series del dúo, aquellas en las que dirigen su mirada al paisaje japonés, con fotografías actuales pero de aspecto atemporal, muy pictóricos en ocasiones, emulando la estética oriental, utilizando procesos de copia e impresión, así como dobles exposiciones, alternativos a los procesos habituales.
Siempre he dicho que, en tecnología fotográfica, siempre he sido más aficionado a las ópticas que a las cámaras. Una cámara no deja de ser una caja oscura con una superficie sensible y un orificio en el otro extremo, que con el tiempo hemos complicado hasta grandes extremos. Pero las ópticas, las responsables de que la imagen que contemplamos y seleccionamos se reproduzca con fidelidad, o con intencionada infidelidad, en esa superficie sensible… y sus variedades y compromisos. Eso me parece apasionante. Para quienes compartan mi fascinación, en Lens Rentals han publicado un artículo donde dan un repaso a los diseños más primitivos, originados en el siglo XIX o en las primeras décadas del XX, y que progresivamente perfeccionados han sobrevivido hasta hace muy poco tiempo, donde nuevas técnicas de diseño y fabricación los han ido sustituyendo.
Sigo probando las posibilidades de usar mi nueva cámara de formato medio digital con las ópticas que ya tengo para otros sistemas. Con más o menos limitaciones, algunas de ellas son opciones muy interesantes. Por lo menos hasta que consiga ahorrar para comprar más objetivos propios del sistema, que no son especialmente baratos.
En la entrada Sumando accesorios al adaptador Fringer EF-GFX – Fujifilm GFX 50R, hago un amplio repaso de varias ópticas, con distintos resultados. Especialmente pensando en disponer de algún teleobjetivo medio competente, así como en la posibilidad de hacer fotografía de aproximación. Incluso macrofotografía en un momento dado. Posibilidades hay. Aunque sólo algunas merecen la pena.
Cinco recomendaciones para este domingo, al que ya le queda pocas horas hábiles. Muy dedicado a caminar, haciendo fotos, y a revisar esas fotos. Aunque las que aparecerán aquí hoy no proceden de ese caminar, sino que son de los rollos de película negativa en color que hice en Madrid en mi escapada a principio de mes. Ya me han llegado revelados, dentro de unos días os hablo algo más de ellos. Vamos con las recomendaciones.
En primer lugar, un par de ellas dedicadas a la fotografía escenificada. Una género que,… mmmm… a veces me gusta mucho, otras no me gusta nada. Pero pocas veces me deja indiferente.
En primer lugar, Gregory Crewdson, que es uno de los fotógrafos más conocidos por este tipo de fotografía. Por aclararnos, se trata de fotografías que parece obtenidas de un reportaje, de la realidad, pero que están cuidadosamente planificadas, con actores o modelos interpretando roles en la escena. Perfectamente válida, siempre que no nos intenten dar gato por liebre, pretendiendo que se trata de la realidad. En el caso de las fotos de Crewdson, la perfección de la imagen hace sospechar de que se trata de fotografía escenificada, lo cual el reconoce abiertamente y avisa. Así que no hay engaño. La novedad, para mí al menos, de las que nos presentan en Blind Magazine es que es una serie en la que la iluminación y el ambiente es más realista que en otras de sus series. Con frecuencia monta complejos sets de iluminación, dignos de un plató cinematográfico, para sus fotografías. Con esta serie, nos traslada a un ambiente postindustrial y decadente. Y me han gustado las fotos.
En Feature Shoot, nos presentan las fotografías de Richard Tuschman (instagram). En esta ocasión, pocas dudas pueden presentar las fotografías de que están escenificadas. Con un aspecto cinematográfico pero moderno, percibimos una traslación a otras épocas, a los años 60, a los momentos del baby-boom norteamericano. En ellas, Ruschman trata de recrear su infancia, y de paso, lo que era en aquellos momentos el ideal o el sueño de vida de la clase media trabajadora de aquel país. También me han gustado las fotos.
La diversidad sexual está mal vista, prohibida o maltratada en buena parte de los países del mundo. En Méjico no se reconoce tal diversidad, y una mujer transgénero delincuente será internada en una prisión para hombres, donde frecuentemente será maltratada, además de negársele los tratamientos médicos para que pueda vivir físicamente de acuerdo a su género sentido. La fotógrafa italiana Giulia Iacolutti (instagram) se interna en la llamada Casa Azul, una prisión mejicana, en la capital, conocida así por sus paredes pintadas de ese color. Y en consonancia, traslada esa cruda realidad en imágenes utilizando… cianotipias, que con su color azul prusia, son especialmente idóneas en esta ocasión. Lo hemos visto también en Blind Magazine.
Otro fotógrafo que utilizan procesos fotográficos alternativos es el holandés Paul Cupido (instagram). Y nos hablan de él en Cartier-Bresson no es un reloj. Cupido realiza impresión al carbón, con diferentes pigmentos de calor y sobre diferentes tipos de papel artesanal japonés. Y se comparan sus fotografías con los pequeños haiku, poemas en tres versos no rimados que suelen hablar sobre la naturaleza y el paso de las estaciones. Me han gustado sus fotografías por su sencillez y capacidad evocadora.
Finalmente, sólo muy de vez en cuando traigo aquí recomendaciones procedentes de las páginas de las marcas y la industria fotográfica. Con frecuencia están tan sesgadas en sus selecciones y en su autoalabanza hacia sus propios productos… Pero en esta ocasión en las páginas de Hasselblad nos han recordado a Douglas Kirkland y sus sensuales fotografías de Marylin Monroe. Bueno… en realidad nos han recordado su trabajo retratando a una diversidad y gran número de estrellas del cine y el espectáculo con sus Hasselblad de la serie 500. Yo tengo una 500CM, pero no he conseguido que Marylin pose para mí todavía… Quizá si al morir vaya al cielo de las gentes del cine… el único cielo al que considero que merece la pena ir después de esta perra vida.
La verdad es que tengo bastantes rollos de película y otras cosas, también en el mundo de la fotografía digital, que comentar en estas páginas. Especialmente desde que me llegaron revelados los siete rollos de película del mes de enero que mandé a revelar a Carmencita Film Lab con el cambio de mes. Pero todo llegará. Como hoy no voy con mucho tiempo, voy un cartucho de fotografía instantánea reciente. Cambié a Fujifilm Instax hace algo menos de un par de años por el coste de la película Polaroid. En ocasiones es casi el doble por ocho fotos, mientras que las Instax ofrecen diez por cartucho. Pero claro, las fotos Instax son más chiquitas. Y por otro lado, la tecnología de Fujifilm está madura, las fotos se revelan pronto y tienen gran estabilidad en el tiempo… las de Polaroid…
De vez en cuando llegan a mi poder muestras de películas fotográficas exóticas. Algunas me las dan, algunas las compro, otras las «heredo»… En cualquier caso, me llegó un lote de películas de origen diversos reenvasadas en Lituania. Cuatro rollos de distintas características. He empezado con el de muy baja sensibilidad. Pero no estos contento con los resultados. Muy muy muy subexpuestos.
Las fotos parecen estar realizadas casi en el crepúsculo, cuando había sol radiante por el anticiclón que tuvimos durante todo el mes de enero. Los detalles técnicos están en Experimento fallido – NocolorStudio nº 5 High Contrast con Pentax MX y SMC-M 40 mm. Aquí os dejo las fotos más «salvables» tras digitalizar los casi transparentes negativos, que a pesar de todo aun conservaban una cierta información. Lástimas que al extraerla también se hayan exagerado los pequeños defectos, habitualmente invisibles, de los negativos.
Como ya adelantaba ayer, este fin de semana he extendido las capacidades fotográficas de mi nueva cámara de formato medio digital, gracias a un adaptador que me permite usar ópticas de otros sistemas.
Los escenarios donde lo he utilizado han sido tan variados como los alrededores de la estación de ferrocarril de Casetas, el recinto de la Expo 2008 en Zaragoza y el Museo de Zaragoza en la exposición dedicada a la estancia de Francisco de Goya en Italia, en su juventud, con motivo del 275º aniversario de su nacimiento.
Voy a ir un poco rápido con las recomendaciones de este domingo. Tengo guardadas bastantes, de más de una semana, pero no tengo mucho tiempo para dedicarles. Así que vamos allá.
En Blind Magazine nos recuerdan el trabajo de Gaston Paris, un fotógrafo hoy en día poco conocido, que trabajó principalmente en la primera mitad del siglo XX, claramente influido por las vanguardias. Algunas de sus fotos me gustan mucho. Una mezcla de temas modernos y estética de su época.
Comentaré dentro de unos días la serie de fotografías de las que extraigo las de esta entrada. Pero ya va siendo hora que haga este recorrido con una luz de este tipo y con película Kodak Ektar 100. Sea en formato medio o pequeño. O los dos.
En AnOther Magazine nos hablan del nuevo trabajo publicado de la brasileña de origen alemán, afincada en Estado Unidos, Mona Kuhn. Tengo unos cuantos libros de esta fotógrafa. Parece que su estilo está cambiando. He pedido el libro; cuando llegue os cuento más.
Nos dicen en Lenscratch que las fotografías de Iris Wu reflejan su estado mental de sentirse perdida en el mundo cotidiano que la rodea. No sé… a mí me han llamado la atención poderosamente. Aunque todavía estoy descifrándolas.
Las personas con trastornos mentales graves generan fuertes disrupciones en su entorno familiar. En FK Magazine nos hablan de Glorija Lizde, fotógrafa croata que tuvo que lidiar en la infancia con un padre con uno de estos trastornos.
Siempre me fascinan los paisajes suburbanos de las grandes metrópolis chinas. Típica locura inmobiliaria de países en desarrollo con régimen autoritario donde el desorden en el crecimiento ansiosamente buscado, desmedido y desequilibrado genera absurdos y desarraigos. En Photography of China nos muestran el trabajo de Cyrus Cornut en Chongqing.
En Pen ペン Magazine nos hablan del trabajo de Atsushi Fujiwara, en el que el fotógrafo acompaña una mujer joven, madre soltera, de camino a su isla de nacimiento, donde murió su padre suicidándose, y donde viven sus hijos con la abuela. Una mujer atormentada, que trabaja en los límites de la sociedad como ama de kinbaku 緊縛, una forma de ataduras corporales propia de Japón. Trabajo muy intimista y complejo.
De vez en cuando me gusta recuperar los objetivos de mis primeros años en la fotografía. Cuando todavía estaba definiendo mis necesidades. Pero desde muy al principio, ha habido dos tipos de objetivo que siempre me ha gustado tener, un objetivo estándar, fijo, razonablemente luminoso, y un gran angular, que no tiene que ser extremo pero tampoco muy largo, también luminoso. O no. Suelen ser ópticas cómodas de transportar y mucho más capaces de lo que los fans de los objetivos zoom creen.
Voy disfrutando, con tranquilidad, con parsimonia, de mi nueva cámara de formato medio digital. No la compré para un uso de todos los días . Para llevar en la mochila, prefiero su prima chiquitita y compacta. Que además tiene una buena calidad de imagen. Si ya os comenté que la disfruté en nuestra escapada en el día a Olite (y aquí), también la he estado utilizando con ópticas pensadas para formato medio con película tradicional, que tienen ya unas décadas de existencia.
Como de costumbre, los detalles técnicos, que pueden ser largos y tediosos para quién no esté interesado en esos aspectos de la fotografía, los podéis leer en Adaptadores de objetivos para la Fujifilm GFX 50R – Hartblei HV [Hasselblad V]. Pero aquí os dejaré las fotos de un par de amplios paseos ciudadanos. Con algunas fotos que, a falta de una nitidez cuasiperfecta, como con las ópticas contemporáneas, son muy agradables y estéticamente conseguidas, creo, gracias a la calidez de la luz y al suave contraste que proporcionan estas lentes de antaño.
Recientemente fue mi cumpleaños, y eso siempre tiene su repercusión en mi biblioteca de libros diversos. Y ha habido otras cosas que también, en el ámbito del arte y la cultura, han llegado a mis tiempos de ocio en estas últimas semanas. Voy a comentar algunas de ellas. Por orden cronológico de llegada.
Recibí recientemente un libro de fotografía de una fotógrafa japonesa, que llevo siguiendo en instagram desde hace bastante tiempo, Shiraishi Chieko. El libro se titula Shikawatari 鹿渡り, que significa la migración de los ciervos. La fotógrafa siguió a una manada de ciervos por las regiones orientales, Dōtō 道東 (literalmente ruta del este), de la isla de Hokkaidō. A cierta distancia para no espantarlos, aunque en ocasiones consiguió acercarse, y fue fotografiándolos mientras se desplazaba junto a ellos. Lo hizo entre 2014 y 2020. El libro lo podéis hojear aquí.
Shiraishi fotografía con película tradicional en blanco y negro de 35 mm, Kodak Tri-X 400, una clásica entre los reporteros y documentalistas que en estos momentos tiene un precio imposible, lo que hace que la mayor parte de los aficionados opten por opciones más económicas y también de buena calidad. En mi caso, la Kodak T-Max 400 o la Ilford HP5 Plus 400. Pero frente al estilo contrastado que suelen mostrar los fotógrafos que usan esta película, Shiraishi dota a sus imágenes de un ambiente etéreo, con contrastes suaves, negros poco profundos. Usa una técnica propia de la primera mitad del siglo XX en Japón para tratar la copia fortográfica, el zōkin-gakke 雑巾がけ, un paño con el que se aplican aceites u otras sustancias para modificar el aspecto y el contraste de la copia. Independientemente de que se trate una fotografía en clave alta, en los paisajes diurnos nevados, o en clave baja, en las horas crepusculares. No sólo fotografía los ciervos. También el paisaje en general y otros animales que surgen por el camino. El resultado es una obra con grandes dosis de poesía que me gusta mucho, muy enraizada en la estética del arte y la fotografía japoneses… que es toma formas muy muy diversas. Pero esta es una de ellas. Me gusta mucho.
Como decía al principio, algunas de estás recomendaciones de hoy tienen que ver con mi cumpleaños, en el que recibí como regalo un libro… que ya tenía. No en la misma edición, no en el mismo idioma… pero que resultaba redundante. Si no lo hubiera tenido, me hubiera parecido un regalo estupendo, porque mi versión la disfrute mucho cuando la leí. Que conste. El caso es que me dirigí al comercio para cambiarlo y encontré en la sección de libros ilustrados uno que me llamó la atención. Creo que está mal clasificado en esa sección. Obviamente contiene ilustraciones… muchas. Pero en realidad es un libro de arte y estética. En la sección de arte hubiera estado mejor acomodado… pero de vez en cuando me sorprenden los criterios de muchas librerías a la hora de situar los volúmenes en sus estanterías. ¿Soy yo el raro? ¿O el personal de las librerías de hoy en día andan un poco justitos de entendederas o cultura?
Japón, un viaje silencioso de Sandrine Bailly, una profesora de literatura y cultura oriental, que parte del concepto de que, si abandonas las bulliciosas ciudades, el País del Sol Naciente es fundamentalmente un país callado, silencioso, donde no hay gritos ni bullicio. De sonidos delicados. Y esa sensación se traslada a las artes visuales, sea dibujo, pintura, grabados ukyo-e que he mencionado antes, o fotografías. Con una variedad de estilos, y con obras que vienen desde el periodo Edo hasta la época contemporánea, Bailly hace un repaso a la estética del país oriental. En cinco capítulos. Contemplar, huidiza y frágil, la belleza; errar, el mundo en sandalias de paja; trazar, al principio, el gesto; aparecer, la impronta de la sombra; y vagar, el canto de las voces del pasado. Algunos de los artistas representados ya los conocía… Hiroshige, Utamayo, que he mencionado antes, Rinko Kawauchi, Masao Yamamoto,… Otros me resultan nuevos. Pero ciertamente, puede ser una obra interesarte para iniciarte y abrirte el apetito por el arte y la estética japoneses.