Las mejores películas sobre fotografía

Cine, Fotografía

Hoy, domingo por la mañana, me levanto pronto. Tras una opípara y agradable comida con un grupo de buena gente, ayer sábado tocó quedarse tranquilamente en casa, viendo una película en la televisión. Ni buena ni mala. Una que echaban. Así que hoy no he pasado de las ocho en la cama. Una pena, pero es así. Con tanta mañana por delante, en un momento dado me pongo a leer el último número de American Photo que he recibido a través de Zinio.

Este número me está gustando mucho. Está dedicado al cine. Fotografías con el cine como tema, gentes de cine convertidas en fotógrafos, un reportaje fotográfico sobre la actriz más sexy viva,… y una clasificación, de las que tanto gustan los norteamericanos, de las 10 mejores películas sobre fotógrafos. Primero, la clasificación tal y como se publicó en primer lugar este pasado verano en uno de los blogs de la revista.

  1. Rear Window, 1954 (La ventana indiscreta)
  2. Blow-Up, 1966
  3. Funny Face, 1957 (Una cara con ángel)
  4. Eyes of Laura Mars, 1978 (Los ojos de Laura Mars)
  5. Apocalypse Now, 1979
  6. Photographing Fairies, 1997 (Fotografiando hadas)
  7. Under Fire 1983 (Bajo el fuego)
  8. Star 80, 1983
  9. Pecker, 1998
  10. The Notorious Bettie Page, 2005

En la versión actual de la revista, la clasificación no ha cambiado; sí que se han modificado algo los comentarios.

Si algo me llama la atención es que hay varios filmes que son bastante flojos. No los he visto todos. Pero las impresiones críticas que he visto,… pues son flojitas. Obviamente, sobretodo por la parte alta de la clasificación, las películas son sobradamente conocidas y admiradas. El hecho de que estén estas películas flojitas, me hace preguntarme si es que hay pocas películas sobre fotógrafos. He de reconocer que yo no recuerdo muchas. Pero algunas se me ocurre que no está ahí.

Una que me gustú mucho fue The Public Eye (1992, El ojo público), basada en la figura del fotógrafo Weegee. Más recientemente, uno de los personajes de Closer (2004) es una fotógrafa, y esta actividad es importante en la acción. También me gustó. La importancia del personaje de la fotógrafo en The Year of Living Dangerously (1982, El año que vivivimos peligrosamente) y la calidad del filme me lleva a pensar que también esta película podría estar en la lista con ventaja sobre otras. Pero bueno,… para gustos los colores. En cualquier caso ahí queda la propuesta.

Hoy, la foto viene con el aspecto melancólico de unas antenas en el atardecer zaragozano.

Antenas
(Fujifilm Finepix F10)

No hay más remedio, hablaremos del eunuco dorado

Cine

Este domingo, lunes de madrugada hora hispana, como suele suceder por estas épocas, se entregaron los Oscar correspondientes al año 2007. Hubo un tiempo en que seguía con cierta atención este acontecimiento. Pero en los últimos años, psché,… como está tan flojo el cine norteamericano… pues no les había hecho mucho caso. Este año tampoco. De hecho, ni siquiera he intentado ver todas las películas candidatas al premio. Sólo las que me han apetecido. Pero, una vez conocidos los ganadores, haré algunos comentarios.

  1. Ninguna de las películas candidatas a la mejor película me han parecido los que se dice «un peliculón que te cagas», de estos que piensas «esta se merece el oscar», aunque luego no se lo lleve. En cualquier caso, si a punta de pistola me hubiesen obligado a elegir una,… y a pesar de que suelo ser admirador de los Coen… creo que hubiera elegido Expiación. No me parece una película redonda, pero es la que más se me ha quedado en el recuerdo; la que más me ha hecho pensar. No es país para viejos, después de vista, no me ha dicho más cosas; una historia de violencia. Sin más. Es más. Me hace añorar Fargo. Qué pena que a aquélla le tocase competir con El paciente inglés.
  2. No le pongo pegas al premio a los Coen. Eso sí. Me parecen unos directores más personales, osados e interesantes que Joe Wright. Este tiene mucho oficio, sin duda, pero me parece mucho más formalista.
  3. He oído por ahí que ha sido un gran triunfo para lo europeo. He oído que si los Coen son más apreciados en Europa,… que si los cuatro actores premiados son europeos,… etc. Por partes. Los Coen serán más apreciados en Europa, pero el cine que hacen está claramente enraigado, formalmente y culturalmente, en los Estados Unidos. Por otro lado, dos de los actores premiados, Daniel Day-Lewis y Tilda Swinton, son ingleses; y estos son una escuela actoral aparte. Impresionante, formidable, pero aparte. No los incluiría yo dentro del conjunto de los europeos. En los siguientes puntos comentaré más sobre los otros actores y sobre el tema de Europa. En cualquier caso, mi enhorabuena a tan excelente pareja de actores británicos.
  4. Hace tiempo que parece que un actor tiene más facilidad para ser premiado si hace un papel excesivo; de tarados en muchos casos. Y este ha sido el caso de Javier Bardem. Bien por él, porque lo hace bien, y porque me cae bien. Pero, ¿es que no es posible premiar a un actor porque hace bien de alguien corriente?
  5. También parece que para que una actriz opte al premio, la tienen que maquillar hasta que no parezca ella. Tras los precedentes de Nicole Kidman y Charlize Theron, he aquí a Marion Cotillard, a quien dan el premio por un papel en el que no parece ella para nada. No me acaba de convencer mucho esta forma de dotar de artificiosidad a la interpretación.
  6. Me fastidia mucho que no le hayan dado el premio a la mejor película de animación a Persepolis. Ratatouille será un virguería técnica y muy entretenida, pero no deja de ser más de lo mismo. Es premiar a lo de siempre. Sin embargo, la película francesa me parece muy bien hecha, muy interesante, muy novedosa, muy osada y, sencillamente, mejor. Y también este premio demuestra que lo de la «europeización» es una memez. Hay que vender los productos de siempre. Made in USA.

Se podrían comentar más cosas, pero me voy a limitar a lo dicho. A lo que me parece más interesante o fundamental. Bueno. También me he dado una vuelta por las fotos de la alfombra roja. Tampoco hay mucho que comentar. Mucho modelito de alta costura, pero poca moza de buen ver que resulte realmente atractiva.

Y la rana es para…

Ranillas (4)
(Canon EOS 10D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (2007)

Cine

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, 2007), 18 de febrero de 2008.

Hay un hecho que está ahí. Voy a ver las películas de Tim Burton de forma casi compulsiva. Desde hace mucho años, me atrae casi patológicamente la imaginación visual del original director norteamericano, y no me pierdo ni una. Así que, no podían pasar muchos días tras el estreno de esta nueva película del realizador para que fuera a verla.

En primer lugar, se trata de cine musical puro, adaptación de un musical teatral del mismo título, con la misma música y las mismas letras. Recuerdo que hay que distinguir las películas musicales de las películas con canciones; en estas últimas priman los diálogos, pero de vez en cuando cantan. En las películas musicales, todo gira alrededor de la música. Para que se aprecie de forma idónea, las canciones no se deben doblar, y es obligatorio que se subtitulen para entender la trama. Esto, más la carencia de cultura sobre este tipo de obras en España, hace que sean películas que gustan menos a la gente. También influye que durante años fue un género infrecuente, aunque últimamente se ha reforzado con filmes como Moulin Rouge, El fantasma de la ópera, Chicago o Hairspray. Como tal musical, desde mi punto de vista está excelentemente adaptado, a lo que contribuye notablemente la perfecta ambientación que se ha desarrollado. Visualmente es una gozada. Quizá, la principal pega está en que se han buscado actores conocidos para los principales papeles y no actores de musical; no son cantantes en origen, sino actores que cantan. No lo hacen mal, pero podría ser mejor.

El desarrollo de la historia no está mal, aunque el carácter triste y tenebroso de las canciones hace que falte un poquito de chispa de vez en cuando. En cualquier caso, se va animando mucho conforme se acerca el final, que por lo demás se va haciendo muy previsible; poco a poco va pasando del drama a la tragedia. Es inevitable.

La interpretación es buena. Johnny Depp está contenido, mucho más sobrio que en otros papeles, lo cual le beneficia notablemente. Helena Bonham Carter no está mal, pero me entran dudas de que se adapte bien a su papel; tengo la impresión de que Mrs. Lovett tendría que ser algo mayor y tener más cara de mala leche. Entre los malos, tanto el siempre solvente Alan Rickman como el peculiar Timothy Spall lo hacen muy bien.

En general una película razonablemente entretenida, a la que daré un siete, con un ocho en la dirección y otro siete en la interpretación.

Desde la fachada de la Catedral de San Pablo en Londres, vemos Ludgate Hill. Siguiendo todo recto por ésta, comprobamos que se continua por Fleet Street, donde el sanguinario barbero tenía su establecimiento.


(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)

Bye, bye, love! Bye, bye, happiness! Hello, loneliness…

Cine

Eso era lo que cantaba Ben Vereen en All that Jazz, cuando el protagonista interpretado por Roy Scheider, alter ego del director Bob Fosse, se debate entre la vida y la muerte tras sufrir un infarto. En realidad, habría que decir que se debate entre la muerte y la muerte. Empieza el espectáculo, se tituló tontamente en castellano, demostrando quien le puso el título que no tenía ni idea de qué iba la película. «I think I gonna die», terminaba la estrofa. «Creo que me estoy muriendo»; y esto es lo que le ha pasado al protagonista de aquel irregular filme. Porque Roy Scheider se nos murió este domingo.

Este buen actor tuvo una época dorada en los años 70, en la que nos obsequió con papeles en películas como The French Connection (Contra el imperio de la droga), Jaws (Tiburón), Marathon Man, Klute o la mencionada All that Jazz. Después es más difícil encontrar buenas películas en su filmografía. También hizo algo de televisión, protagonizando una producción de Spielberg de ciencia ficción más bien flojita, Seaquest.

En cualquier caso, tengo un buen recuerdo de él. Era un tipo que me caía bien. No sé por qué al principio de su carrera hacía tanto de duro. A mí me parecía que tenía cara de buena persona. Qué se le va a hacer.

Alegraremos un poco tan luctuosa noticia con un poquito de alegría de carnaval.

Multicolor

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

No es país para viejos (2007)

Cine

No es país para viejos (No country for old men, 2007), 9 de febrero de 2008.

Siempre he mantenido dos cosas. La primera, que los Coen, Ethan y Joel, han sido y son una de las parejas de cineastas más personales y creativas de las dos últimas décadas, y que han aportado lo suyo a este arte que tanto nos ocupa, el cine. La segunda, que los Coen no han hecho habitualmente un cine para todos los públicos. Y con estas premisas, vayamos a la película que nos ocupa.

Y la película que nos ocupa es un drama que necesariamente está abocada a la tragedia. Es una película que va sobre la violencia, sobre la venganza, sobre cierto tipo de «principios», sobre una tierra dura en la que es difícil vivir,… sobre muchas cosas. Es un western, situado en la década de los ochenta. Todo ello aderezado con el especial punto de vista de los directores, que lo mismo te horrorizan que te arrancan una sonrisa. Esto último en contadas ocasiones. Desde ningún punto de vista estamos ante una comedia. Esto no es Fargo, donde al mismo tiempo que te cuentan una tragedia constántemente te mantienen con una media sonrisa, a veces franca, a veces irónica. Aunque tiene cosas que ver con aquella excelente película. Todo ello magistralmente filmado. Con un ritmo adecuado, a veces más rápido, a veces más lento, hasta llegar a un final que no contenta a muchos, pero que es adecuado, aunque quizá se arrastra sobre sí mismo durante demasiados minutos. El espectador sale con sensación de insatisfacción, porque los Coen corren el riesgo de no satisfacer la complacencia del habitualmente adocenado público, y no solamente juegan con la tragedia, sino que se regodean con ella. Pero ya he dicho que no creo que hagan cine para todos los públicos. «Palomiteros», abstenerse.

La interpretación es una de las claves de este filme. Qué decir que no se haya dicho ya sobre el trabajo de Javier Bardem, que aunque sea clasificado como «actor de reparto» es el auténtico protagonista del largometraje, paseándose por la frontera tejana con el peinado más imposible que he visto últimamente en la gran pantalla, películas de época aparte. Pero están al mismo nivel el siempre competente Tommy Lee Jones, auténtico relator de este drama, y Josh Brolin, motor con su osadía y sus decisiones de toda la acción. Además de otros secundarios que van apareciendo, siempre con fortuna, haré una mención a Kelly Macdonald, actriz escocesa que me gustó mucho en Trainspotting y en Gosford Park, que se prodiga poco en la gran pantalla, y que siempre he pensado que tiene muchas más posibilidades que las que les dan. Su personaje es modesto, pero fundamental a la hora de generar la final desazón en el espectador.

En resumen, una gran película, aunque no perfecta, pero que hará la delicias de los amantes al buen cine, aunque causará la insatisfacción e incluso el malestar de quienes buscan productos más comerciales. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

En una película donde la muerte es el otro gran protagonista, que otra fotografía podría poner.

La tumba ¿del pirata?

(Pentax K10 D; SMC-A 100/4 Macro)

Juno (2007)

Cine

<Juno (2007), 4 de febrero de 2008.

De vez en cuando, las películas que nos llegan del otro lado del charco son diferentes. De vez en cuando, no tienen grandes presupuestos «muchomultimillonarios», no tienen grandes efectos especiales, no tienen un cartel con estrellas de relumbrón que están de moda, no tienen… pues todo aquello que suele identificar al cine norteamericano. Estas películas, que no tienen todas estas cosas, suelen recibir el calificativo «independientes». Y aunque el calificativo «independientes» no garantiza nada, es cierto que las historias están más cuidadas, los ritmos están más pausados, los personajes más trabajados, hay más atención a los pequeños detalles y, por lo tanto, hay más probabilidad de que nos sorprendan. Para bien o para mal, pero que nos sorprendan. Cosa que no consigue últimamente el cine «no independiente», ni aunque acudamos a las salas ciegos de cubatas. Que no es el caso.

Pues bien. La historia que nos cuenta el director de este filme, Jason Reitman, que podemos calificar de cine «independiente», tiene todos esos ingredientes. Es una historia pequeñita. No mínima, pero casi. Una adolescente de 16 años (Ellen Page) pierde la virginidad con su mejor amigo (Michael Cera) con el tino suficiente de quedarse embarazada a la primera. Se plantea abortar, pero decide finalmente conservar al embrión y darlo en adopción. Todo lo demás es un relato de algunas cosas que le pasan hasta que alumbra al retoño. Con alguna que otra sorpresa por el camino, aunque sin excesivos sobresaltos.

Entre medio van surgiendo otras historias acompañantes o de fondo, como es la relación con sus padres (padre biológico y madrastra de buen corazón), con la futura pareja adoptante y la relación interna de estos entre sí (aquí se producen las principales sorpresas y puntos de interés), con su mejor, alegre y solidaria amiga, y con el mozalbete que la deja preñada y que permanece con cara de susto hasta el final de la película. En general todo ello enmarcado en un pequeño drama, teñido con toques de humor razonablemente inteligente. Le llaman «comedia dramática», pero este término me parece un oxímoron.

Uno de los aspectos más notables del filme es la interpretación de la Page. Es tanto más interesante cuanto consigue que nos traguemos sin dolor a una adolescente con un nivel de madurez en sus reflexiones o en sus decisiones que, una de dos, o es inverosimil o es marciana. Pero acabamos quedándonos con ella. La queremos. Y la cámara quiere, con locura, a esta joven y diminuta actriz canadiense. Ya me llamó mucho la atención en su particular recreación de Caperucita Roja en Hard Candy (me hace gracia que en una de las primeras escenas del filme actual, aparezca con una sudadera roja con la capucha puesta, como en el anterior largometraje citado; ¿guiño o casualidad?). Creo que puede convertirse en una actriz excelente, salvo que su físico de aspecto aniñado y sus escasos 155 centímetros la encasillen o le roben oportunidades. Bueno, sólo tiene 20 años; esperemos. El resto de los actores también tienen buen nivel, a pesar de ser poco conocidos en la gran pantalla por proceder mayoritariamente de las series de televisión.

En general, una película interesante, agradable de ver, que te deja optimista, con buen sabor de boca, a pesar de que, insisto, es un drama. Independientemente del humor con el que lo hayan aderezado. Y aunque acabaremos viéndola en la sección de comedias en los estantes de DVDs de los grandes almacenes. Creo que la crítica la ha sobrevalorado un poco (candidaturas al Óscar y esas cosas), pero es maja de ver. Le pongo un siete, con la misma nota a la dirección, y un ocho a la interpretación.

La película de hoy, la ilustro con una carnavalera e inocente niñita que animaba el pasado Carnaval Infantil en Zaragoza.

Coletas, chupete, babero
(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Actualización en CineTren: Las normas de la casa de la sidra

Cine, Páginas personales, Trenes

El reciente comentario sobre la película En el Valle de Elah, me hizo revisar la filmografía de su guapa actriz protagonista, Charlize Theron. Una de las películas de esta actriz que más me llamó la atención, tanto por lo que me gustó el filme como por lo guapa que salía la sudafricana fue Las normas de la casa de la sidra. Pero también me gustó en dicha película las películas de ambiente ferroviario que en ella salían. En la boscosa región norte de Nueva Inglaterra, en el estado de Maine, salía un bonito tren de madera tirado por una imponente locomotora de vapor.

Por todo ello, he actualizado mi página sobre el ferrocarril en el cine con una reseña sobre esta película de Lasse Hallström. Si os apetece no dudéis en visitar el artículo.

La entrada de hoy queda ilustrada por una imagen de una imponente locomotora tipo Garratt 462 en el Museo del Ferrocarril de Villanueva y Geltrú.

462-0401bn

(Canon EOS 100; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)

En busca del negativo perdido y los amores de Ingrid Bergman

Cine, Fotografía

Varios de los blogs sobre fotografía que sigo habitualmente, como T.O.P. y Foto36, se hacían eco de una noticia aparecida en The NY Times recientemente sobre el descubrimiento en Méjico de varios miles de negativos de Robert Capa tomados durante su seguimiento de la Guerra Civil española. No sólo hay negativos de Capa. También encontramos negativos de Chim y de Gerda Taro.

Parece ser que los negativos fueron dejados en París cuando el fotógrafo abandonó Europa ante el avance alemán en 1940. Creyó hasta su muerte que se habían perdido. Pero parece ser que tras numerosas peripecias, consiguieron salvarse, y muchos años más tarde, reaparecer en buen estado, tal y como parece que han confirmado los técnicos de Eastman Kodak.

Por un lado, este descubrimiento es una excelente noticia para la conservación del patrimonio histórico de la fotografía y también, dándole la vuelta a la cosa, para la conservación del patrimonio fotográfico de la historia. Pero por otro, nos puede hacer reflexionar sobre otra cosa. Los viejos negativos fotográficos han mostrado en numerosas ocasiones su capacidad para resistir todo tipo de peripecias y durar en el tiempo. Pero… ¿los archivos digitales resistirán igualmente? ¿Estamos condenados a perder la mayor parte del patrimonio fotográfico que actualmente se está generando por la volatidad de los datos electrónicos? Interesante cuestión.

Un poco de cotilleo. Mientras releo algunas de las cuestiones relacionadas con Capa, veo que fue amante de Ingrid Bergman, quien quiso llevarle al altar, cosa que no consiguió porque el permaneció fiel a la memoria de su compañera Gerda Taro, que murió en Brunete durante la contienda civil española. Por un lado, qué envidia, y por otro, qué romántico. También leo que esta pareja, la Bergman y Capa, sirvieron de inspiración a Hitchcock para la pareja protagonista de Rear Window, interpretada por Grace Kelly y James Stewart. Cómo me gusta; todo se interrelaciona. Todo tiene que ver. Todo es un todo.En la foto de hoy, una vista de las playas del desembarco de Normandía, donde también estuvo Robert Capa.

En las playas del desembarco
(Pentax P30N; Sigma 28-70/3,5-4,5)

En el Valle de Elah (2008)

Cine

En el Valle de Elah (In The Valley of Elah, 2008), 27 de enero de 2008

Cuando uno se entera de que estrenan una película protagonizada por Tommy Lee Jones, Charlize Theron y Susan Sarandon, le entran muchas ganas de ir al cine. Si además te enteras que el director es Paul Haggis, quien ya nos ofreció una cinematográficamente interesante aunque ideológicamente confusa Crash,… pues aún parece que te interesa más todavía. Si las críticas que lees son muy positivas,… entonces empieza a dar miedo la cosa. Se crean unas expectativas muy elevadas, y el riesgo de desilusión aumenta exponencialmente. Son las cosas del cine. Pero es necesario ir. Y si hay que ir, se va.

La historia es la de la investigación de la muerte violenta de un soldado recién llegado de Iraq en los alrededores de la base donde se encuentra acuartelado. La investigación se lleva a cabo en diversos momentos por la policía militar, para pasar luego a la jurisdicción civil por una iniciativa de una inspectora de policía con problemas de integración laboral (Charlize Theron), y en todo momento por el padre del soldado (Tommy Lee Jones), un militar retirado, que quiere recuperar la memoria del hijo, de quien se sospecha pudiese estar relacionado con el consumo y el tráfico de drogas. La acción transcurre pausadamente mientras nos enteramos de cosas,… que no necesariamente tienen que ver con el investigación. Esta pasa a ser un marco adecuado para que realizar un reflexión sobre las consecuencias éticas y morales de la Guerra de Iraq en particular, y de cualquier guerra en general. La película va poniendo en cuestión la pérdida de valores de una sociedad desorientada y con problemas. El plano final de la película con una bandera norteamericana ondeando al viento de una determinada forma es una auténtica declaración de lo que concluye el filme. Por cierto, debe ser la única ocasión de que un final con bandera al viento me ha gustado. Y mucho.

La película está basada en hechos reales, aunque los nombres y las circunstancias están alterados. En esta ocasión, no hay confusión ideológica. Está claro que Haggis promueve una intensa crítica de lo que pasa en torno a ese disparate que es la invasión de Iraq por parte de los EE.UU. y sus aliados, así como en lo que se está convirtiendo el ejército norteamericano.

Un elemento importante en la credibilidad del filme es la impecable actuación de los intérpretes. Jones se mueve con la soltura y competencia que le caracteriza. Aparece mayor, triste, casi derrotado. Ha perdido a dos hijos en el ejército. Sólo le quedan las profundas y conservadoras convicciones del viejo sargento de la policía militar. Convicciones que pasarán una dura prueba conforme vaya tomando conciencia de lo que en estos momentos es la institución en la que sirvió. De fondo tiene a su esposa (Susan Sarandon) como amarga voz de la conciencia. También es muy convincente el papel de Theron como inspectora de policía. La sudafricana abandona el glamour de muchos de sus papeles, se recoge el pelo, evita el maquillaje, y a cara descubierta intenta reencontrar su punto de honestidad, su razón de ser, demostrar a los demás que es algo más que un capricho, abandonado, de su jefe.

En resumen, una película de gran calidad, altamente recomendable salvo por los que entiendan que el cine es algo para pasar el rato comiendo palomitas. Yo le pongo un ocho, con idéntica nota en la interpretación y un siete en la dirección.

Con una muerte por el medio, no parecerá mal que ilustre esta entrada con una de mis recientes fotografías en el cementerio de Zaragoza.

Cruces y cipreses

(Pentax K10D; SMC-A 100/4 Macro)