[Fotocomentario] (Resultados / Expectativas) = Satisfacción

Fotografía

Para quienes hemos trabajado en alguna ocasión en el ámbito de la calidad de los servicios prestados por una organización, esta es una fórmula clásica para analizar la satisfacción percibida por un cliente o usuario de un producto o un servicio.

Por lo tanto, entran en juego muchas subjetividades. Primero, las expectativas que depositan las personas en una compra o en un servicio son distintas. Unos esperan más, otros se conforman con menos. Los resultados derivados del objeto o del servicio también son valorados de forma distinta. Con un mismo nivel de servicio, de prestaciones o de calidad, es decir de resultados «objetivos» los «resultados percibidos» pueden ser distintos. Pero todo esto también tiene que ver mucho con las expectativas, así que no siempre es fácil separar las dimensiones. En cualquier caso, yo creo que pilláis por donde va el tema. Otros relaciona estos parámetros de otras formas, pero esta es la que prefiero. Si los resultados están al mismo nivel de las expectativas, 100 % de satisfacción. Y a partir de ahí hacia abajo, pero sin tomarnos la relación matemática como algo preciso, ya que la subjetividad condiciona mucho la interpretación.

Este final de semana pasado, entre el jueves por la tarde y el domingo por la mañana, estuve haciendo algunos retratos con un cámara Polaroid. Las fotos que veis aquí y que comento en Tomarse con tranquilidad las fotos instantáneas mejora los resultados – Polaroid Now+ con Polaroid 600 Round Frame, son algunas que hice al margen de los retratos. Estos no los muestro porque pertenecen a la esfera de lo privado; de mi esfera de lo privado, y de la esfera de lo privado de las personas retratadas. Bueno. El caso es que estas fotos, para las personas que han participado en la actividad, con un tono relativamente lúdico, les han parecido estupendas. Un alto nivel de satisfacción. Muchos han considerado que los resultados estaban muy por encima de sus expectativas. Una satisfacción del 150 %, por poner un ejemplo numérico.

Sin embargo, mostradas en un foro de fotografía analógica, el tono general, los comentarios, han sido de mostrar el disgusto hacia el material Polaroid actual, en comparación con el antiguo. Recordemos que la empresa que fabrica el material sensible Polaroid, de fotografía instantánea, es distinta de la tradicional de hace unas décadas, aunque tenga adquiridos en propiedad los derechos del uso de la marca. Pero por diversos motivos tuvo que desarrollar desde cero un nuevo material sensible, porque las regulaciones medioambientales y la disponibilidad de materias primas, impedían replicar el método de fabricación tradicional. Ahora, los aficionados exigentes consideran este material sensible como impredecible, poco estable en el tiempo de cara a su conservación, y caro. De mala calidad, en general.

¿Cuál de los dos grupos que opinan sobre el caso tiene la razón? Eso os lo dejo a vosotros, que leéis estas líneas.

[Fotocomentario] En este mundo capitalista, ¿quién fabrica qué?

Fotografía, Política y sociedad

Hoy, en mi diario de viaje fotográfico he estado comentando las fotos realizadas con una «nueva» película para negativos en color. Lo podéis leer en La “nueva” película para negativos en color de Lomography – Canon EOS 650 con EF 85 mm f1.8 USM y LomoChrome Color ’92. Pero el comentario me ha llevado a una pequeña investigación por la red de redes. Porque los resultados eran tan parecidos a los encontrados con otra película fotográfica que no he podido otra cosa que sospechar que eran lo mismo, pero vendidas bajo distintas marcas. Incluso una tercera marca esta involucrada en el asunto. Y en un mundo en el que cada vez quedan menos fabricantes de película fotográfica en color, esto es algo habitual. Y sinceramente, me molesta no saber con qué estoy fotografiando, más allá de la palabrería publicitaria del reenvasador y distribuidor de la película, más dirigida a los hispsters millenials que a los aficionados a la fotografía seria.

Recientemente tuve que dedicar una mañana a la compra de un nuevo frigorífico para mi hogar. El que tenía llevaba un tiempo haciendo cosas raras, y esto se agudizó de repente en medio de la última ola de calor que hemos sufrido. La cuarta del verano, dicen. Y última. Espero. Bueno, ahora nos dicen que ya estamos en el otoño climatológico, aunque falten un par de semanas para el otoño astronómico. En el comercio, hablando de los distintos modelos, de repente el vendedor me habló de tres modelos distintos de características muy similares… y me le quedé mirando,… Me entendió y cambió el tono de la conversación. Se dio cuenta que sabía que las tres marcas mencionadas eran del mismo grupo fabricante alemán, aunque con fábrica en Zaragoza, y confesó que se trataba en la práctica del mismo aparato con distinta cosmética. A partir de ahí decidió que no quería perder el cliente, me trató con el respeto debido a una persona con un mínimo de inteligencia, y no perdió el tiempo en chorradas. Fue al grano de las características buscadas. Bien por su cambio de actitud, pero me molesta este juego de confusión bajo el juego de las marcas, que no deja de ser una forma de embaucar al personal.

En fin. No creo que esto se resuelva a corto plazo. Es el capitalismo. ¿Es malo el capitalismo? Hay opiniones. La mía es que sin una debida regulación y con contrapesos en favor de los ciudadanos, los consumidores, sí, es malo. Con la debida regulación… ya veremos. Las olas de calor también parecen indicar que el clima del planeta no se lleva bien con los excesos productivos de los sistemas capitalistas. Y otras cuestiones.

[Fotocomentario] Según el color del cristal con que se mira

Fotografía

Cuando uno bucea en la red de redes buscando información sobre fotografía con película fotográfica tradicional, no es difícil encontrar artículos que hablan de cosas. Lo difícil es encontrar artículos escritos por gente de la que te fíes. Entusiastas hay unos cuantos. Pero rigor en sus comentarios… pues todo es muy subjetivo. Y especialmente cuando te hablan de las características del color, el contraste, la tonalidad y otros aspectos visuales de las emulsiones fotográficas, a partir de los archivos digitales de los negativos escaneados o digitalizados de la forma que sea. Revisando las fotos del rollo de película que comento en Segunda oportunidad con la Orwo Wolfen NC500 – Con Canon EOS 650 y Takumar SMC 35 mm f2, me he dado cuenta de los sesgos que se pueden cometer, y se cometen.

La tonalidad de las fotos de este rollo me ha salido más cálida que la de otro de la misma marca que hice unas semanas antes. Pero esto puede deberse a varias cosas.

  1. Al capricho del laborante que ha digitalizado los negativos ya revelados, y que le han salido así los tonos. Cuando se “evalúa” el rendimiento de una película a partir de los ficheros digitalizados es algo a considerar seriamente.
  2. A que las horas a las que hice muchas de las fotos, o las condiciones atmosféricas, favorecían un dominio de luz más cálida. Podría ser muy fácilmente.
  3. A que el Takumar, por los elementos radioactivos de sus vidrios, presente una tonalidad amarillenta que da un rendimiento cálido a las fotos. Esto es seguro, aunque cuando las digitalizan, sin que yo le diga nada al laboratorio, suelen corregirlo y no se nota. Pero cuando lo uso con la Canon EOS RP, digital, canta un montón, aunque es fácil de corregir.

Es decir… a saber. Por eso, ya os digo, salvo que os conste que el comentarista es un profesional serio y riguroso… no os fiéis ni un pelo. Pero bueno… es lo que hay.

[Viajes] En Estocolmo con película negativa en blanco y negro

Fotografía, Viajes

A mediados de agosto estuve unos días en modo «sólo fotos». Es decir, estuve de viaje, y en estas páginas se publicaban las fotos que iba subiendo sobre la marcha de las que iba haciendo durante el viaje. Y como de costumbre redacté al regreso una entrada de resumen, ilustrada con algunas de las fotografías digitales que fui haciendo. Vamos… las cosas que hago habitualmente en mis viajes.

Este viernes pasado me llegaron reveladas las fotografías que hice con película fotográfica tradicional en blanco y negro. De las cuestiones técnicas relacionadas con mi proceso fotográfico podréis encontrar más detalles en En Estocolmo con película fotográfica en blanco y negro – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super. Aquí, simplemente os dejo algunos ejemplos de las fotografías realizadas. No tantas, ni tan centrado, como en otras ocasiones, pero bien en general. Espero que os gusten.

[Fotocomentario] Datar las fotografías; la fecha impresa frente a los datos EXIF

Fotografía

Lo reconozco. Me cuesta horrores mantener correctamente mi archivo fotográfico. Mmm… Me corrijo. Me resulta relativamente sencillo mantener mi archivo fotográfico digital, aunque sea manifiestamente mejorable, pero en lo que se refiere a las negativos, diapositivas y fotografías físicas, tradicionales, soy un caos. Y por eso a veces me cuesta recordar cuándo fueron tomadas algunas fotos. He tenido discusiones y anécdotas divertidas al respecto, cuando me he hecho un lío con las fechas de unas determinadas fotografías. Por eso… benditos sean los datos EXIF de las fotografías digitales.

El caso es que no faltaron las cámaras para película fotográfica que dispusieron de sistemas de fechado de las fotografías. Generalmente se trataba de un respaldo de la cámara que, en el momento de realizar la foto imprimía con luz en la emulsión fotográfica la fecha, la hora o ambas a las que se realizaba las fotografía. Las fotografías que muestro hoy, y sobre las que hablo más extensamente en Una cámara olvidada durante 20 años o más, también en color – Canon Autoboy Tele QD con Kodak Ektar 100. Son un ejemplo de ello. Si son horizontales, en el ángulo inferior derecho de la fotografía se puede ver la fecha con números rojos. Si son verticales, entonces depende de cómo sujetes la cámara, en mi caso se puede ver en el ángulo inferior izquierda. Se puede leer «JUL 1 ’23». O sea, 1 de julio del 23. Donde el 23 es el año 2023, porque en 1923… esto no estaba disponible. Claro.

Pero tiene algunos problemas. Primero, que si los colores de esa zona de la foto coinciden con los de la fecha, o son muy luminosos, puede no verse correctamente. Y segundo… pues que hacen feo. Para uso en aplicaciones técnicas o científicas… pues bien. Para usos documentales… pues allá cada cual. Pero para un uso más artístico, muchas veces no se justifica que aparezcan esas cifras. Hubo cámaras que imprimían la fecha en el espacio entre los negativos, por lo que no aparecían en el fotograma, pero se podía consultar sobre la mesa de luz. Y claro… salvo que lleves una libreta y lo anotes, nada de valores de parámetros de exposición y esas cosas. Sip. A algunos nos gusta la experiencia de fotografiar con película tradicional. Pero la electrónica ha traído muchas ventajas a la eficiencia del proceso fotográfico. Será más aburrido, pero muy conveniente.

[Fotocomentario] Colores naturales y poco «carácter»

Fotografía

Cuando en el ámbito de la fotografía se nos «vende» una película fotográfica, o un objetivo fotográfico, o cualquier otro aparato o accesorio con la «virtud» de que tiene «carácter»… algunos nos echamos a temblar. Sencillamente… tiene defectos. Pero aplicando el viejo dicho de «hacer de la necesidad virtud»,… pues les llamamos «carácter» en lugar de defectos o debilidades, y publicitamos la increíble oportunidad de aprovechar ese «carácter» para potenciar la «creatividad».

Alguna vez lo he hablado de las ópticas. Los grandes defensores de los objetivos fotográficos de antaño utilizan el argumento de que tienen «carácter». Es decir, que sus aberraciones son notorias. O que, pensados como estaban para un medio como la película fotográfica tradicional, cuando los usamos con un medio más exigente como los sensores digitales de alta resolución, con muchos megapíxeles, se les ven las goteras. Pero incluso hoy en día, hay quien fabrica nuevos objetivos con «carácter» con precios excesivos en ocasiones, los incluye en el epígrafe de «objetivos creativos» y a vender. Es lo que hay.

Con las películas fotográficas pasa lo mismo. Tres emulsiones que han salido al mercado en el último año y medio vienen con granos como balones de playa de Nivea, con baja fidelidad de los colores, con escasa nitidez,… pero son «películas creativas», cuestan lo mismo o más que las de toda la vida, que cada vez son más difíciles de encontrar… y a vender. y no negaré que si conoces las limitaciones del material no hay motivo por el que no puedas conseguir fotografías interesantes. Pero creo que primero hay que saber usar las películas «no creativas», con colores más fieles, nítidas, polivalentes, sacarles partido y aprender bien con ellas. Como la película con la que he hecho las fotos que podéis encontrar aquí y en Colores naturales en película negativa en color – Olympus mju-II con Kodak Gold 200.

[Fotocomentario] Se acerca una nueva «ola de calor». Pero…

Sin categorizar

… el calor de estos días, ¿qué es pues? Salí hacia Estocolmo el jueves de la semana pasada con temperaturas relativamente altas. Y los que se quedaron en Zaragoza me iban diciendo que hacía mucho calor. Llegué el martes… y sigue haciendo mucho calor. Con temperaturas nocturnas más altas de lo que habíamos tenido en todo el verano hasta este momento, «olas de calor» incluidas. Y ahora… nos dice que llega una nueva «ola de calor». Es decir, en lugar de los 39 ºC de estos días tendremos 40 o 41 ºC de máxima. Y en lugar de los 24 ºC de mínima, tendremos… 24 ºC de mínima… ¡¡¡???

Bueno. Simplemente, es verano. Y los veranos cada vez son más cálidos. Ya circula la broma esa desde hace unos años. Ya sabéis… «Alégrate y disfruta, que este será el verano más fresquito del resto de tu vida». En cualquier caso, desde los peores momentos de la pandemia, ya he cogido la costumbre durante el verano de salir a caminar muy pronto por la mañana. Porque el resto del día no apetece, y no es plan estar apoltronado todo el día, salvo cuando hay que ir a trabajar o quedas en algún lugar fresquito a tomar algo con unos amigos. Cada vez menos en terrazas y cada vez más en interiores con aire acondicionado. En cualquier caso, ese el plan, madrugar, pasear cuando la temperatura es más agradable, salir sólo para ir al cine o a tomar algo, e intentar hacer alguna foto. Como las que aquí os presento y de las que podéis saber más en Caminar en verano a primera hora de la mañana – Pentax MX con SMC-M 40 mm f2.8 y Adox Color Mission.

[Fotos] Algunas instantáneas por distintos puntos de la ciudad

Fotografía

No tengo mucho tiempo para dedicar a escribir hoy. Estoy en vísperas de salir unos días fuera, y estoy con prisas todo el día, porque por la mañana hay que ir «a la escuela» como los niños buenos. Un comentario más amplio de las fotos en Algunas instantáneas del fin de semana – Fujifilm Instax SQ6 con Instax Square Color.

[Fotocomentario] Recorriendo lo que hace décadas que no recorría

Fotografía, sociedad

Hace unas semanas, hacia mediados de junio, hice una caminata amplia que incluyo algunas zonas de la ciudad, en el entorno de la avenida de Cataluña de Zaragoza, que hacía décadas que no recorría. Las fotografías que hice se comentan en Desde Alemania (creo) una nueva película – Canon EOS 650 con Orwo Wolfen NC500. Pero sobre lo que aquí quiero reflexionar brevemente es sobre los recuerdos, siempre menos claros y más confusos de lo que creemos, y el retorno a otras épocas.

En mi caminar por la ciudad, hay amplias zonas de la ciudad, y entre ellas en torno a la larguísima avenida de Cataluña de Zaragoza, que pateo con frecuencia. Pero hay un tramo de esta avenida que cuando era muy jovencito, niño o preadolescente, visitaba con cierta frecuencia, cosas familiares, que ahora tan apenas piso. Entre el barrio de la Jota y el río Gállego. Una zona entre suburbial, industrial y agrícola, con una organización del terreno escasamente definida en su conjunto. No creo que hace cuarenta o cincuenta años estuviese mejor definida, pero a mí me lo parecía. Había alguna zona industrial, pero la mayor parte eran terrenos agrícolas, salvo en el eje de la avenida, avenida que se continuaba, y se continúa, con la carretera nacional N-II, la radial que une Madrid con Barcelona pasando por Zaragoza. En ese eje, el ambiente era más propio de un pueblo que de la quinta ciudad más poblada de España. Ahora… está un poco dejado. Y tienen un aspecto desangelado que no era el que recordaba cuando nos llegábamos hasta allí con el trolebús del Gállego. En fin, el tiempo pasa. Algunas cosas mejoran, otras no. Pero pocas permanecen realmente inalteradas. Si es que alguna lo hace.

[Fotocomentario] Se acortan las mañanas

Fotografía

Todos los años, hay una época entre finales de mayo y finales de julio en que me gusta llevar una cámara a mano cuando voy a trabajar a primera hora de la mañana. Voy caminando, son casi 40 minutos de recorrido. Y suele haber una luz estupenda en esa época del año. Por lo que puede caer alguna foto maja. Pero dura menos de lo que parece.

Recientemente adquirí un nuevo objetivo para fotografía digital. Y pensé en probarlo en estas caminatas mañaneras. Los datos de la prueba los podéis encontrar en Un supergranangular a buen precio – Canon RF 16 mm f2.8 STM. El caso es que las mañanas se acorta más deprisa de lo que pensaba. La cantidad de luz para hacer fotografías a esas horas de la mañana es bastante menor de la que pensaba. Ha sido suficiente, más siendo un gran angular relativamente luminoso. Pero otras pruebas que he aprovechado para hacer, de las que hablaré más adelante, con longitudes focales más largas y sensibilidades más limitadas… ha costado sacarlas adelante. Eso quiere decir que en nada estaré volviendo a caminar con luz crepuscular cada mañana a trabajar. De hecho, la primera parte del trayecto, ya es luz crepuscular. Qué pena. Si viviéramos con el sol… habría mucha más luz. Pero en este país, preferimos vivir con un jet-lag permanente con nuestro sistema horario. Qué se le va a hacer.

[Fotocomentario] Un paseo por donde el agua se desmanda

Fotografía

Hace algo más de dos semanas una tormenta dejó caer en Zaragoza una enorme cantidad de agua en un periodo de tiempo corto. No hubo víctimas. Pero hubo preocupación por las inundaciones y por los torrentes que se formaron en alguna zona de la ciudad. Uno de esos lugares es el llamado barranco de la Muerte, no muy lejos de donde vivo caminando, y que ahora está ocupado por unas vías públicas de alta capacidad para la circulación urbana. Me di una vuelta un par de días más tarde para comprender mejor lo qué paso y lo que pudo pasar. En una ciudad de clima árido, donde cada vez es más rara la lluvia, no estamos preparados para estos eventos climatológicos.

Durante el paseo tomé algunas fotografías. Sus detalles técnicos los podéis conocer en Conociendo mejor la nueva película ortocromática – Fujifilm GS645S Wide 60 con Foma Ortho 400. Sin embargo, estas fotografías no pretenden analizar el lugar, su topografía, o las consecuencias. Son simplemente una exploración de entorno. Un entorno que he visto cambiar a lo largo de mi vida, y sigue cambiando cotidianamente. Algunas veces para bien… otras no. Siempre me ha interesado la mutación constante a la que está sometido el paisaje alterado por el ser humano, aunque a la mayor parte de la gente le pase desapercibido este cambio. Lo cierto es que últimamente, la dirección de estos cambios, me pone de un humor pesimista. Mmmmmmm… no sé si siempre está justificado, pero es así.

[Viaje – Fotos] Cuando sobrevino el pesimismo y me deshice de él en La Palma

Viajes

Hoy no tenía suficientes recomendaciones fotográficas para dedicarles la entrada del domingo como de costumbre. También ha sido un fin de semana raro. Pero agradable… salvo la cosa electoral, que aun ha de verse como termina. Tengo la sensación de que cenaré algo, veré un rato la tele, leeré un poquito de la cuarta entrega de L’ombre du chardon de Aki Shimazaki, y dejaré para mañana el enterarme de ese final. El caso es que por un «error», fuimos a la matinal del sábado para ver una película que íbamos a ver hoy, y he acabado viendo otra película en la matinal del domingo que no tenía previsto ver… al menos todavía.

Ayer sábado, mientras hacíamos un pequeño almuerzo antes de meternos durante tres horas en la sala de cine, comentábamos las cosas que habían pasado en los últimos cuatro o cinco años. Un brunch llaman los modernos, creyendo que es algo que inventaron los neoyorquinos, como si los españoles no hubiésemos inventado desde tiempo inmemorable el almuerzo de media mañana, a caballo entre el desayuno y la comida del mediodía. Mucho más adelantados y civilizados que los neoyorquinos los países ribereños del Mediterráneo en el asunto del buen vivir. Pero bueno,… nos pusimos nostálgicos.

Hace tres años, a finales de julio de 2020 vivíamos en una especie de pesimismo existencial por culpa de un virus que dejaron suelto los chinos. Que conste que las gentes de china me caen bien. Sus dirigentes, más bien no. No sé si la pandemia podría haberse evitado. Pero seguro que empeoró por la falta de libertad de expresión y de información impuesta por los autócratas del gigante asiático. El caso es que teníamos la sensación de que nuestra vida había quedado interrumpida, y no sabíamos cómo y cuándo podríamos reemprenderla.

Tres o cuatro semanas más tarde conseguía, aprovechando la tregua epidémica veraniega, montarme un viaje semiimprovisado, por mi cuenta, sólo, a la isla de la Palma. No sabéis cuánto bien me hizo aquel viaje, que de alguna forma fue el inicio de algunos cambios en mi vida posteriores, en general positivos. Creo. Y además hice fotos muy majas, especialmente con la Pentax MX un 50 mm f1.4 y unos rollos de película Ilford XP2 Super que, sin embargo, revisito con poca frecuencia.

Hoy lo he hecho. Y os dejo en esta entrada algunas de aquellas fotos. Un viaje sin masas, con aeropuertos casi vacíos, con hoteles donde te trataba como un rey simplemente por haber ido. Y donde disfrutabas de los paisajes volcánicos y marinos sin los agobios de las muchedumbre. Tampoco imaginaba que aquellos lugares, una año y un mes más tarde, se harían famosos mundialmente durante meses por la erupción en las faldas de Cumbre Vieja, que se puede ver en una de las fotos que aquí os dejo. En el encabezado. En fin. Me despido, que quiero hacer alguna cosa más antes de cenar.