En estos días he visto varios artículos en distintos medios hablando del petirrojo como «el pájaro de la Navidad». Me da la impresión de que todos ellos han tirado de la misma fuente, algún artículo, probablemente en inglés, que hablaba de este tema… y, ale, para qué vamos a pensar si nos dan el tema intrascendente y navideño ya servido. Pues eso… algo propio de los británicos trasladado a España porque sí. Es cierto que los petirrojos, familiarizados y confiados, hasta cierto punto, con el ser humano, se acercan más a los asentamientos urbanos en época navideña, cuando la comida en el campo es más escasa. Un petirrojo forma parte de las aves que he estado fotografiando durante esta Navidad.
Petirrojo (Erithacus rubecula) en la arboleda de Macanaz. En el encabezamiento, un mito (Aegithalos caudatus).
Pero no ha sido el único. He renovado algunos elementos de mi equipo fotográfico. En mi blog especializado ya he hablado de uno de ellos, un objetivo de focal variable, teleobjetivo de cierto alcance, con el que he estado fotografiando algunas aves los días de las fiestas navideñas en los que no he tenido que ir a trabajar y ha hecho un tiempo razonablemente bueno. Me considero todavía muy bisoño, falto de práctica y técnica, en esto de la fotografía de aves. Especialmente cuando se trata de pequeños pájaros, inquietos y volanderos. Pero algunas cositas he conseguido y os las quería dejar puestas aquí.
Garza real (Ardea cinerea).Andarríos (Actitis hypoleucos).Polla de agua o gallineta (Gallinula chloropus).Tórtola (Streptopelia decaocto).Cormorán grande (Phalacrocorax carbo).Grajilla (Coloeus monedula)Zorzal (Turdus philomelus) y torcaz (Columba palumbus).Herrerillo (Cyanistes caeruleus).
Es el 17º día de Nochevieja en el que presento mis 12 fotos para los 12 meses del año que se va. Más mi saludo personal en el encabezado.
Como de costumbre, no he buscado fotos representativas. Aunque alguna hay. Ni que fuesen las “mejores” fotos de cada mes, signifique lo que signifique eso. Simplemente, pequeños momentos, emociones, cosas que pasaron, o simplemente una foto que me había pasado desapercibida en su momento… Este año, son todas digitales. Porque he vuelto a usar más este medio fotográfico cuando no estoy de viaje. Pero realmente, eso es algo que importa poco. Y en la entrada de ayer se pudo ver el equivalente a esta entrada, pero basada en la fotografía con película tradicional.
Y aquí van. Sin pies de foto explicativos. Simplemente, el mes en que fueron hechas las fotos. En esta ocasión, sólo una por mes.
Como viene sucediendo en los últimos años, la fotografía con película fotográfica tradicional es un componente importante, esencial diría yo, en la práctica de mi afición a la fotografía. Recientemente he procedido a renovar, dentro de mis ciclos de aproximadamente seis años de duración, una parte de mi equipo fotográfico digital, y ponerse con las pejigueras de las n-cientas opciones de los menús de configuración de la máquina es una pesadez. Hasta que dejas a punto la cámara… es desesperante. Y eso que son cámaras excelentes. Con una cámara para película tradicional, especialmente las de cierta época y ergonomía, el ponerse a hacer fotos como si la hubieras tenido es inmediato. E inmediatamente te centras en la foto, y no en el chisme. Por mucho que pueda ser un placer utilizarlo. Estos días he estado haciendo algunas fotos con la veterana Leica CL y su Summicron-C 40 mm f2 y, aunque no he revelado todavía el rollo, la concentración que aplicas a la foto es mucho mayor, porque la cámara no se interpone en el proceso. ¡Qué pocas cosas necesitamos para ser felices al hacer una foto!
Dentro de unos días me contradeciré, cuando comente mi emergente afición a la fotografía de aves… pero bueno. El año fotográfico en lo que se refiere a la película tradicional se caracteriza, por lo menos para mí, en que han aparecido en que como respuesta a la reducción de oferta disponible de película para negativos en color, y su monopolio casi absoluto por Kodak, cuyas películas se venden bajo su marca y bajo muchas otras, han aparecido iniciativas para aumentar la diversidad. En Alemania, en el Reino Unido, con esfuerzos para desarrollar nuevas emulsiones, o para fabricar algunas viejunas. Y también la iniciativa de diversas gentes por el mundo para reenvasar en carretes estándar de 35 mm las largas bobinas de película cinematográfica o técnica, más o menos modificadas, más o menos intacta. Y yo he probado en diversas ocasiones estas iniciativas, con distinto grado de éxito.
Y por supuesto, como podéis ver entre los párrafos anteriores, no he descuidado la fotografía instantánea, tanto en su versión Polaroid como en su versión Fujifilm Instax. Con un veredicto claro. La Instax es una película muy superior, pero sus cámaras son una porquería, mientras que Polaroid tiene una pelicula que es una mierda, pero que luce mucho mejor porque tiene mayores dimensiones. Ya lo dice el saber popular, «ande o no ande que sea burra grande».
Antes de hacer un rapaso mes a mes del año os recordaré que mi actividad en fotografía instantánea la podéis encontrar en @carlos.carreter.instant, y que el resto de actividad fotográfica con película tradicional está en @carlosenplata. Y que suelo comentar mis experiencias fotográficas, tanto las exitosas como los fracasos en El viaje fotográfico de Carlos.
Enero – La película Lomography Potsdam Kino 100 es una de las películas en blanco y negro que más uso. Esta película, que en realidad es una Orwo UN54, película cinematográfica ISO 100, reenvasada por Lomography, no es la mejor del mercado, pero tiene un rendimiento tonal con el que me siento muy cómodo. Cámara, Leica M6 con Summicron-C 40 mm f2.Febrero – A finales de 2022 me hice con un par de rollos de Cinestill 50D, otra película reenvasada, procedente de las películas cinematográficas de Eastman Kodak. Me apetecía una película negativa en color de grano muy fino; pero los halos rojizos como consecuencia de la falta de capa antihalo me molestan con cierta frecuencia. Cámara, Leica M6 con Elmar-C 90 mm f2.8.Marzo – Una de las grandes alegrías del año fue recuperar la Plaubel Makina 67, la bonita cámara japonesa con óptica Nikon para formato medio de 6×7. Película, Lomography Color Negative 800.Abril – A finales de abril suelo celebrar el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica (Woldwide Pinhole Photography Day). Este años con una Holga PWC 120 y un rollo de Ilford Delta 400.Mayo – Otro rollo de Ilford Delta 400 para paisaje del entorno suburbano de Zaragoza, con la Plaubel Makina 67.Junio – La Orwo Wolfen NC500 es una de las alternativas al imperio de Kodak en la película negativa en color. Mucho grano, baja saturación y colores fríos. Poca nitidez, a pesar de usar el muy nítido Canon EF 40 mm f2.8 STM con aperturas medias sobre la Canon EOS 650. También se vende como Lomochrome Color ’92, que probé en el mes de julio con la Canon EOS 650 calzada con el EF 85 mm f1.8 USM, como podéis ver en el encabezado.Julio – Intento de recuperar una Canon Autoboy TELE QD que me remitieron desde Francia por no usar. Abandonada durante más de 20 años. Tenía la esperanza de que fuera bien, por aprovechar un decente objetivo 40 mm f2.8, transformable en 70 mm f4.9, aunque esto me interesase menos, por la avería de mi Leica Minilux. Pero la cámara está tocada y funciona de forma irregular. Al menos, a final de año recuperé la Mininlux. Película, Kodak Ektar 100.Agosto – La Adox Color Mission es una de las películas en desarrollo, y cuyas versiones «beta» son comercializadas para financiar el desarrollo de una versión definitiva de emulsión para negativos en color. He usado ya varios rollos en los dos últimos años, y en determinadas circunstancias lo paso bien con ella. Pero muy inmadura todavía. Cámara, Minox 35 GT-E.Septiembre – Algo que generó ilusión entre los aficionados a la película fotográfica fue que Kodak decidió comercializar la Kodak Gold 200 en formato 120. Lo cual me parece muy bien, aunque hubiese preferido, por mayor polivalencia, la Ultra Max 400. El grano se nota menos en formato medio. Cámara, Fujifilm GS645S Wide 60.Octubre – Unos tipos de Valencia empezaron a comercializar hacia el mes de septiembre la Kodak Aerocolor IV, película técnica para fotografía aérea con sensibilidad nominal ISO 125, que se fabrica en bobinas o rollos por metros, reenvasada bajo la marca 1Hundred Film. Me lo pasé bien con ella en un paseo fotográfico usando la Leica M6 calzada con el Zeiss Planar 50 mm f2 ZMNoviembre – Había usado previamente las películas Lomography para negativos en color, pero nunca la Lomography Color Negative 100. Así que le di una oportunidad. Y la saqué a pasear montada en la Olympus mju-II. Dicen que es una Kodak Color Plus 200. No sé… dicen. No va mal para un uso general con buena luz.Diciembre – Uno de los acontecimientos del año fue el anuncio de Harman de una película negativa en color. Son los fabricantes de las prestigiadas películas Ilford en blanco y negro. Pero por temas de derechos de marca, no pueden llamar a sus productos en color «Ilford» y por ello la venderán como «Harman». La Harman Phoenix 200 es una versión «beta», en desarrollo, comercializada para financiar ulteriores desarrollos, como la Color Mission. Muy contrastada, con poca latitud, con grano como pelotas de nivea, y no demasiado nítida. Les queda mucho por hacer. En Barcelona, con Canon EOS 650 y Tamron 35 mm f1.8.
En junio de 2021 me di una vuelta para visitar el show que monta el Ayuntamiento de Zaragoza en los últimos años, Zaragoza Florece, en el Parque Grande de la ciudad. Una cosa de poner muchas macetas y muchas flores. Por aquello de que a primeros de junio es primavera, aunque últimamente parece que es más bien verano. No en 2021, que además de un pandemia, aquel día teníamos un nublado. Pero la cámara, la bonita Leica Minilux, que llevaba se estropeó. Aunque dos años y medio después… volvió a funcionar. Simplemente con cambiarle la pila. Que en aquel momento no estaba agotada. ¡Sorpresa! Las fotos que hice las he podido revelar. Tienen cosas raras. Lo comento en La “últimas fotos” de la cámara que “se estropeó” – Leica Minilux con Kodak Ultra Max 400. Aquí os dejo algunas fotos de aquel carrete.
Lo más curioso es que esta «epidemia» de recuperaciones espontáneas puede que se esté extendiendo en casa. La también bonita, y chiquita, Olympus mju-II, que en sus buenos tiempos, en los años 90 del siglo XX, me acompañaba con frecuencia a esquiar, por estar protegida contra polvo y salpicaduras, hace fotos, pero al llegar al final de carrete, no rebobina. Y lo que pasa con la electrónica, no tiene manivela para rebobinado automático. Por lo que sólo puedo hacer un rollo y, luego, en casa, sacarlo y rebobinarlo a oscuras antes de revelarlo. Así que no me la puedo llevar de viaje, como hice en ocasiones, porque si se me termina el rollo durante el día, no puedo poner otro hasta llegar al hotel y quedarme a oscuras. Un rollo. Pero el lunes, la estaba usando mientras paseaba por la ribera del Ebro en Zaragoza, y se acabó. La recogí. Pero al llegar a casa, me encontré con que al parece se había rebobinado sola.
¿Otra recuperación espontánea? Los que somos de ciencias sabemos que «a propósito de un caso» no se demuestra nada. La cosa se tiene que confirmar. Tiene que seguir pasando en un futuro, antes de que podamos certificar la recuperación de la cámara. Y os contaré. De momento, el lunes mandaré a revelar los últimos rollos de negativos en color que he hecho con ambas cámaras, para confirmar que todo va bien. Esperemos.
La pena es que fuimos al Salón del Cómic demasiado pronto, y sólo encontramos una cosplayer para pedirle que posara. Los que se disfrazan en estas cosas no madrugan. Y suelen estar por la tarde. Pero por la tarde teníamos otros compromisos. Y además es un agobio de gente. Así que esto es lo que hay. Por lo demás, lo pasamos bien.
Hoy tenía intención comentar una serie de recomendaciones fotográficas que había ido reuniendo en los últimos tiempos. Pero ando con menos tiempo disponible del que pensaba. Así que voy a comentar unos libritos que compré ayer. Ayer fue un día atareado… en parte. La tarde-noche fue un éxito, porque en una de estas típicas cenas de Navidad que organizan los grupos de amigos, con uno de estos grupos conseguimos estar TODOS. Cosa que no conseguíamos desde hace muchos muchos años. Muy muy agradable, con un estupendo ambiente, donde lo único que desentonó, aunque a la larga no importó, es que el restaurante en el que estuvimos, agradable en nuestra experiencia, ayer estaba en modo «navidad» y tuvo un nivel de servicio apreciablemente inferior. Bueno… mi salmón estaba muy rico. Y los entrantes y la degustación de tartas del final también. Y por la mañana estuve haciendo recados. Y estos me llevaron al Salón del Cómic de Zaragoza que se celebra este fin de semana,… un momentito que…
… esto es… hice un fotografía instantánea a una «cosplayer» que se prestó a posar,… bueno, fui allí, compré algunas cosas, entre ellas un libro que me hizo mucha ilusión y que espero comentar dentro de unos días, si consigo centrarme en su lectura. Y luego fui a la escuela de fotografía Spectrum, donde había una liquidación de libros y antiguos catálogos de la antigua galería del mismo nombre, y un puesto con libros de fotografía con descuento de la Librería Antígona. Y cogí un par de cositas que os comentaré ahora. Las fotografías que acompañan también son de ayer. Rescaté un veterano Ricoh XR Rikenon 135 mm f2.8 que compré de segunda mano hace más 30 años en un taller de reparaciones fotográficas de Zaragoza hace tiempo desaparecido y que luego nunca usé mucho… porque esa focal nunca me ha resultado cómoda. Tiene una bayoneta K, compatible con la de Pentax, lo compré para mi Pentax P30N, hace mucho tiempo vendida para financiar la Pentax MX, y lo enganché con un adaptador a la Canon EOS RP. Y estoy alucinado con los resultado. Aunque es complicado atinar el enfoque.
La primera de ellas fue el catálogo de una exposición de Bernard Plossu que se celebró hace ya más de 15 años en Zaragoza. Plossu es un fotógrafo que me resulta especialmente querido. Cuando hace unos 30 años, después de comprarme mi primera cámara réflex en 1989 y hacer mis pinitos durante unos años, empecé a interesarme por la fotografía como una de las bellas artes, a comprar revistas y algún libro, y a visitar exposiciones. Y en una de estas me encontré a Plossu, fotógrafo viajero por excelencia, y me encantó y me llegó. Entonces entendí plenamente lo que significa que te guste la fotografía. Y desde entonces, el fotógrafo que fotografía fiel a su Nikkormat y a su 50 mm es uno de mis referente. Este sencillo catálogo, Los jardines del polvo, que se vendía por 2 euros, son fotografías de paisajes áridos, desérticos o casi desérticos, en blanco y negro, y en el que contrastan los realizados en el Oeste americano con su sucedáneo de las tierras áridas y desiertos de Almería. Sencillo, pero bien.
Y en el puesto de Antígona me encontré con un libro de Miguel Trillo, fotógrafo gaditano que se hizo un nombre fotografiando en los años 80 a los jóvenes de la movida madrileña, en su diversidad de tribus urbanas o, simplemente, en su colorida diversidad, reacción indudable a las décadas de dictadura gris, monótona. Cuando hace unos años se celebró una exposición de este fotógrafo en el Centro de Historias de Zaragoza, me gustó su estilo directo y franco. Retratos de las personas tal y cual son, si aderezos ni engaños, delante de una pared, puerta, o lo que sea que le sirva de fondo, con un flash directo, pero bien gestionado, y en los que se respeta a la persona fotografiada sin prejuicios, permitiendo que se vea y se sienta tal como es. Y ayer me encontré este Parejas y placeres, editado en 2008 por la galería H2O de Barcelona, en la que los sujetos no son individuos, sino parejas. Con un estilo similar al que he comentado, aunque con más diversidad de situaciones, hay no pocas realizadas más a la luz del día y con luz natural, son parejas de todo tipo y estilos haciendo lo suyo. Creo que es el tercer libro que tengo de Trillo, y bienvenido es a mi biblioteca.
A lo largo de la vida conoces gentes, te llevas bien (o no) con estas gentes, cultivas amistades… pero luego, sigues caminos divergentes y dejas de verte. Eventualmente, recuperas algunas de estas amistades. Bueno… no es que las recuperes. No las perdiste. Simplemente quedaron en pausa, y en un momento dado, con alguna excusa, o por algún evento, vuelven a ponerse en marcha. También hay gente a la que pierdes definitivamente. Por la distancia física. O lo que es peor, por un distanciamiento emocional, o en los valores que en un momento creísteis tener en común. Y que tal vez no existieron.
Pero no es el caso que nos ocupa hoy. Las fotos que os muestro hoy fueron la excusa para volver a retomar la amistad con una persona a la que conozco desde hace más de tres décadas. Una buena persona. Sobre las fotos, podéis saber más en Paisaje industrial en formato medio – Plaubel Makina 67 con Lomography Potsdam Kino 100. Mientras tanto, con este buen amigo, intentaremos no volver a perder el contacto como ha sucedido en los últimos 12 años. Más, teniendo una afición en común que nos une, aparte de otras cosas, que todavía nos unen más.
Por otro lado, cuando hicimos la foto de los tres cilindros blancos con el paso de peatones en el primer plano, se nos acercó un individuo aplaudiéndonos. Asumió sin más preguntas que estábamos fotografiando los grafitis con el fin de denunciarlos a la «autoridad competente», que de ese modo castigaría duramente a los perpetradores de los grafitis. Nos miramos mutuamente mi amigo y yo, le deseamos un buen día, y nos alejamos discretamente del lugar sin aclarar nuestras verdaderas intenciones… que seguro que no hubiera entendido. Las de hacer fotos por el gusto de hacer fotos.
Hoy voy con prisas. Paradójicamente, porque he cogido fiesta. Pero quiero hacer muchas cosas, y mañana nos vamos de excursión a fotografiar naturaleza. Si nada se tuerce. Así que simplemente os dejo algunas fotos instantáneas hechas hace unos fines de semana. Para saber más sobre estas fotos en Mañana festiva con película instantánea – Fujifilm Instax SQ6 con Instax Square Color.
Segunda tanda de fotografías realizadas sobre película fotográfica para negativos en blanco y negro. Durante este viaje, por cuestiones de disponibilidad de mi película preferida para viajar, he utilizado dos tipos de material sensible. Por ello, haré dos entradas con fotografías en blanco y negro de esta escapada de menos de una semana de duración. Los detalles técnicos de las fotografías de hoy los podéis leer en En San Sebastián y alrededores con película en blanco y negro (2) – Minox 35 GT-E con Ilford HP5 Plus. Las fotografías corresponden al museo al aire libre Chillida Leku en Hernani, Zarauz, Guetaria y Zumaya, especialmente el Geoparque de la Unesco del flysch de Zumaya-Deva.
Primera tanda de fotografías realizadas sobre película fotográfica para negativos en blanco y negro. Durante este viaje, por cuestiones de disponibilidad de mi película preferida para viajar, he utilizado dos tipos de material sensible. Por ello, haré dos entradas con fotografías en blanco y negro de esta escapada de menos de una semana de duración. Los detalles técnicos de las fotografías de hoy los podéis leer en En San Sebastián y alrededores con película en blanco y negro (1) – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super. Las fotografías corresponden a San Sebastián, Fuenterrabía y Hendaya, esta últimas localidad en el País Vasco francés.
Pues sí. O no. En estos tiempos, dependemos de baterías, recargables o no, para casi todos los cachivaches con los que vamos de un lado para otro. Una de las tareas más pesadas cuando preparo un viaje, al hacer el equipaje, no son los calcetines, las camisetas, la ropa interior y esas cosas tan poco motivantes, sino llevar organizadas, disponibles y cargadas las baterías de las cámaras de fotos, y los cables para cargarlas y para cargar el teléfono, la tableta, el lector de libros electrónicos… y megabatería de reserva por si hay que recargar algo en marcha. No es difícil. Pero es un rollo. Por eso, me siento muy libre cuando uso cámaras mecánicas, que no necesitan pilas o batería para funcional. Como mucho para el fotómetro. Pero en las que puedes estimar la exposición correcta si tienes un poco de experiencia.
Pero de vez en cuando hay accidentes. Desde hace años, es un rollo con las baterías de las cámaras Olympus digitales que tengo o he tenido. Tienden a hincharse. Y se atascan en el compartimento de la batería. O nunca sabes cuándo te las vas a encontrar cargadas o descargadas cuando hace tiempo que no las usas. Y en las cámaras de película tradicional que usan baterías de ion-litio no recargables… sabes que duran mucho, pero nunca te acuerdas cuánto hace que las llevas puestas (es un decir, porque cuando no uso las cámaras las suelo extraer del compartimento por seguridad). Recientemente, en el viaje en el día a Agoncillo y Logroño, me pasó. La batería de la Canon EOS 650 se agotó a la media hora de llegar a Agoncillo. No pude terminar el rollo de película, del que hablo en Nueva denominación para una película Kodak – Canon EOS 650 con EF 35-70 mm f3.5-4.5 y 1Hundred Film 100, hasta unos días después en Zaragoza. Así que… no olvidéis nunca tener y llevar con vosotros las baterías de repuesto para vuestras cámaras, bajo riesgo de quedaros con los brazos cruzados.
Para algunas personas, ir con una cámara fotográfica te hace sospechoso. No sé muy bien de qué. A lo largo de mi vida como aficionado a la fotografía me han pasado todo tipo de situaciones con todo tipo de gente. Desde fuerzas policiales o guardas de seguridad con ganas de propasarse en su trabajo y en sus atribuciones, gentes con una preocupante tendencia al autoritarismo dado los trabajos que realizan, hasta personas comunes que deciden cuándo y cómo los demás pueden o no hacer fotografías en la vía pública. No hablo de lugares privados. Ni estoy hablando de hacer fotos de personas en contra de su voluntad ni nada por el estilo. Simplemente, estar en la calle y hacer una fotografía del paisaje urbano. Sin más. Pues puede salirte un energúmeno o una energúmena y arruinarte el paseo.
La foto que supuestamente hice los individuos de los que hablo en el texto. Han salido favorecidos ¿verdad?
Recientemente,… bueno, hace dos meses ya,… estuve haciendo fotos en una mañana lluviosa en el paseo del Canal de Zaragoza. Los detalles técnicas de las fotos los podéis ver en Formato medio y chubascos – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kodak Gold 200. De repente, se me acercaron dos personas, hombre y mujer de entre 50 y 60 años, o más bien de una edad imprecisa dado su aspecto, y me empezaron a imprecar de porqué les había hecho fotos. No les había hecho ninguna foto. Y no era consciente de que aparecieran personas en ninguna de las que había hecho. Ciertamente procuraba evitar que hubiera personas, o si no había más remedio, que pasaran desapercibidas, integradas en el paisaje urbano. Así intente explicarlo, sin ningún éxito, porque no atendían a razones. Imposible llevar a cabo ningún tipo de conversación racional. La mujer en especial era muy agresiva en su verborrea. Lo que más me sorprendió es que el individuo dijo, confesó, que no quería fotos porque estaba en busca y captura. ¡¡¡Y por qué lo confiesas en voz alta???
El caso es que por donde estábamos pasan con cierta frecuencia coches de la policía local que vienen de su cuartel en el Tercer Cinturón. A algunos los he visto parar a tomar café en unos bares no muy alejados, en ocasiones con policías nacionales. Por lo tanto, este individuo, montando el pollo corría el riesgo de atraer sobre sí una atención policial obviamente muy indeseable para él. Cuando conseguí alejarme de ellos, dado lo desagradable del asunto, llegué a plantearme decir algo a algún vehículo policial si pasaba. Pero no sucedió. Ya no pude centrarme en nada y me fui a casa. En unos tiempos en que el 90 % o más de la población lleva una cámara de fotos en el bolsillo en algo que llama «teléfono móvil» y te pude hacer fotos cuando quiera, se preocupan de los que llevamos a la vista una cámara de fotos sin escondernos. Atavismos autoritarios, restos de un pasado fascista que no ha abandonado todavía a nuestra ciudadanía.