[Viajes] Viaje en el día al otoño pirenaico; hayedos en Le Somport, Francia

Fotografía, Viajes

Ayer sábado pasé el día realizando un viaje en el día a los Pirineos para intentar disfrutar de los color del otoño. La excursión fue organizada por ASAFONA Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza, y nos juntamos como mínimo una veintena de personas, todos con nuestras cámaras fotográficas, dispuestos a disfrutar del día y de los paisajes. Aunque un compañero de jornada que no había sido invitado hizo su aparición, con sus ventajas y sus inconvenientes. En fin, empecemos por la excelente luz que tuvimos de camino a nuestro destino, en una parada técnica a comprar viandas en Lanave, llegando al Serrable tras pasar por el puerto de Monrepós.

El destino previsto era la vertiente francesa del puerto de Somport o, en francés, col du Somport. Obsérvese que en castellano, el nombre del paso fronterizo entre España y Francia no lleva artículo, pero en francés sí; Le Somport. Por la mañana estuvimos recorriendo el bosque de Sansanet, hacia el pie del puerto, mientras que la comida y el paseo vespertino lo hicimos en la estación de esquí nórdico de Le Somport, más alto, muy próximo al paso fronterizo. Esta zona no me era desconocida, pero hacía muchos años que no volvía, y mis recuerdos se reducía al paisaje general que podíamos esperar, pero los detalles precisos se me habían difuminado con el tiempo. Por lo tanto, tuvo su parte de día de descubierta.

No me voy a entretener mucho con los aspectos técnicos fotográficos del día. Tan apenas hice fotos sobre película fotográfica, en blanco y negro. He olvidado decir quien fue el invitado inesperado a la excursión. Fue la lluvia. Que fue casi constante, y en algunos momentos algo insidiosa, durante toda la mañana, dándonos tregua por la tarde. Como consecuencia, la luz disponible en el interior de los bosques fue insuficiente para disparar con película ISO 400, incluso a la máxima apertura f2.8. Podría haberlo hecho con trípode, llevaba uno, e incluso cable disparador, pero con la lluvia no me apeteció ir cambiando constantemente la cámara digital y la de película sobre el trípode. Alguna foto hice no obstante, ya veremos que sale.

Por lo tanto, la mayor parte de las fotografías fueron digitales y en color. La lluvia, en estas situaciones, no es necesariamente nefasta; tiene algunas ventajas desde el punto de vista fotográfico. Nos proporciona unos colores más vivos, más saturados. Es cierto que en estas condiciones conviene llevar un filtro polarizador que elimine los reflejos del agua sobre las superficies, especialmente las hojas y las rocas. Pero lo olvidé. Por la tarde me dejaron uno, pero lo eché de menos por la mañana. En cualquier caso, el accesorio que más utilicé fue la toalla de microfibras que llevo siempre encima para secar el equipo. En muchas ocasiones hice las fotos con ella sobre la cámara. Incluso hicimos bromas por el hecho de que «pareciera» que fotografiaba al estilo de los fotógrafos de gran formato. Lo cierto es que la cámara y objetivos que me hubiera gustado llevar no fueron posibles por avería de la cámara, y la que me llevé no está convenientemente protegida contra la lluvia. Aun así aguantó. El objetivo que usé, si que está protegido contras las inclemencias del tiempo.

El paisaje de la cara norte de Le Somport es mucho más húmedo que la cara española. Por lo tanto, la vegetación es más abundante, incluido los bosques caducifolios, con hayedos que siempre son muy bonitos, aunque encontramos otros árboles de hoja caduca también. Esperábamos encontrar también cierta abundancia de setas. Y las había, pero menos de las esperadas, y en peor estado, quizá por la lluvia. El lado español es más árido, más rocoso, y con más abundancia de coníferas, por lo que los colores no son tan vivos y variados.

Por la mañana, en el bosque de Sansanet, estuvimos más «encerrados» dentro del bosque, aunque también aprovechamos para hacer alguna fotografía de los ríos y torrentes que atraviesan el bosque. Por la tarde, en la estación de Le Somport, encontramos un paisaje más abierto, de las montañas que se alzan en la frontera entre España y Francia. Las nubes ocultaban las cimas más elevadas, como la del Aspe, ya en territorio español, pero pudimos distinguir algunos elementos que me resultaban muy familiares por haberlos recorrido esquiando, en el entorno de la estación de esquí de Candanchú. En resumen, un buen día. Y al final, sin que tenga fotos excesivamente brillantes, tengo algún paisaje majete, que por lo menos me servirán para un buen recuerdo de la jornada. Si no me pude lucir más fue en parte por la incomodidad con el equipo que llevé, que no lo tengo pensado para este tipo de salidas, y en parte por las condiciones climáticas del día. No obstante, tenía que haber dedicado algún pensamiento más a planificar el día y los accesorios que tenía que llevar. Como el maldito polarizador.

[Fotocomentario] La falta de personalidad de las ciudades españolas

Política y sociedad

Sí. Hay ciudades españolas con núcleos urbanos muy bonitos y con mucha personalidad, especialmente ciudades pequeñas, de interior. Pero las grandes ciudades, aunque puedan tener elementos interesantes que atraigan a visitantes, turistas o lo que sea, suelen tener una acusada falta de personalidad. Y mi ciudad, Zaragoza, es un ejemplo. Como en muchas otras, en las últimas décadas se han hecho esfuerzos para mejorar la «paseabilidad» de la ciudad. Pero muchas veces notas que faltan cosas. O que sobran otras. No percibes la coherencia y armonía de los cascos urbanos en el centro de la ciudad que encuentras en otros países.

La piqueta en los tiempos del desarrollismo franquista hizo estragos. En busca de la «modernidad», se tiraron por los suelos muchos edificios interesantes, para construir, al menor precio posible y sacando el mayor beneficio posible, otros edificios más grandes que en muchas ocasiones podemos calificar simplemente como feos. A mi tía Lola, que vivía en Barcelona, le oí decir en una ocasión que el paseo de Sagasta en Zaragoza era como una paseo de Gracia en pequeño, comparándolo con la conocida vía pública de la capital catalana. Pero es un ejemplo de los estragos que hizo la piqueta. Sigue siendo un paseo agradable, pero con notables engendros arquitectónicos en su recorrido.

La reflexión me viene de unas fotos que hice a finales de agosto, en el eje entre la puerta del Carmen y el Mercado Central por la avenida de César Augusto. Hablo de ellas en La Color Mission es para el amanecer y el atardecer – Minox 35 GT-E con Adox Color Mission. Un eje que, aunque carece de la armonía necesaria, tiene elementos que nos hablan de la ciudad de antaño. Como oí decir a otra persona, Zaragoza no es todo lo bonita que podría es porque no ha necesitado conservar para atraer dinero, y en un momento dado, la burguesía zaragozana, bastante mediocre culturalmente, prefirió el dinero fácil al estilo, la estética y la cultura. Es lo que hubo, y es lo que tenemos.

[Fotos] De principios de agosto… todavía

Fotografía

Hoy no hay fotocomentario. Solo las fotos. Hace cinco minutos se me acaba de liar la mañana. Y probablemente también la tarde. Así que me limitaré a ir rápido y compartir algunas de las fotografías de un rollo que hice a principios del mes de agosto, y que comento en Las ISO 100 son para el verano… y más – Canon EOS 650 con Lomography Color Negative 100.

[Fotocomentario] Mi «alergia» a las fiestas populares,…

Cultura, Fotografía

… al menos las de Zaragoza, es bien conocida entre mis amistades. Cuando tenía 26 años, y ya ha pasado tiempo de eso, tuve la oportunidad de irme a Lisboa durante el «puente del Pilar», en aquellos momentos estudiaba en la Escuela Nacional de Sanidad en Madrid, y me lo pasé estupendamente. Y descubrí que no había echado de menos en absoluto las fiestas del Pilar. Pero nada. Desde entonces, sinceramente, siempre que puedo, intento estar fuera de la ciudad el mayor número posible de días durante las fiestas. Como suelo cogerme mi segunda parte de vacaciones desde finales de septiembre, no suelo tener mucho problema para ello. Este año, en San Sebastián.

Pero como los recursos no son infinitos, y hay que acomodar fechas y disponibilidades de las personas, es inevitable que algunos días de las fiestas los pase en Zaragoza. Entonces me hago el propósito de no pasar al norte de la plaza de Paraíso y voy sobreviviendo. ¿Por qué esta «alergia» a las fiestas? Os aseguro que no estoy en contra, en absoluto, de que la gente disfrute de unos días de celebración. Creo que es algo, que bien orientado, es positivo. Pero desde hace ya mucho tiempo, las fiestas en Zaragoza, y en muchos otros sitios por lo que he podido ir entendiendo, se basan en que haya mucha mucha mucha gente y mucho mucho mucho ruido en determinados lugares. En el barullo, en el bullicio. Sin muchas sutilezas. En lugar de atomizar y distribuir a la gente en actividades diversas, por toda la ciduad, para grupos interés distintos y diversificados,… ale… todos al mogollón, a lo mismo. Y soy incapaz de disfrutar de ese concepto de fiestas.

No obstante, el domingo último de las fiestas, salí a pasear con unos amigos que viven «en el exilio» desde hace 30 años. Antes venían casi siempre para estas fechas. Ahora no tanto… los padres se hacen mayores, fallecen, y cada vez quedan menos lazos con la ciudad de origen. Ley de vida, como muchos sentencian. Nos dimos una vuelta, pero a una hora temprana, y nos retiramos a tomar un aperitivo antes de que hubiese mucho follón de gente. Esas fueron todas «mis fiestas populares». Me llevé la Polaroid conmigo, como cuento en Comprender el fotómetro de la Now+ – Polaroid Now+ con Polaroid Color i-Type. Llamó la atención la «torii» en Torrero, cerca del puente de América. Yo lo conozco de toda la vida. Había, o hay, no lo sé, un gimnasio de artes marciales japonesas; judo, karate y esas cosas. Y también percibimos el anticipo del otoño, a pesar de las temperaturas, altas para la época del año.

[Viajes/Fotos] 25 años después, me llevo de viaje una óptica de otros tiempos

Fotografía, Viajes

Existen dos motivos por los que sigo usando cámaras Canon. Una de ellas es que… funcionan. Eran punteras e innovadoras a finales de los años 80 y principios de los 90 del siglo XX cuando el desarrollo y comercialización de sus cámaras EOS (Electro-Optical System) y sus objetivos EF (Electronic Focus) impulsó a la marca a los puestos de liderazgo durante décadas. Aun hoy en día, pese al empuje de otras marcas como Sony, es la marca que más cámaras de objetivos intercambiables vende. Hoy en día, es una marca muy conservadora, arriesga poco. No se siente obligada a ello. Y por ello sus cámaras actuales resultan… ¿aburridas? Pero funcionan, son efectivas. Y eficientes. No te cuesta esfuerzo hacerte con ellas. Especialmente si has venido usando este tipo de cámaras durante treinta años.

El otro motivo es que con el parque de objetivos que fui acumulando a lo largo de este tiempo, es la opción más lógica, seguir fieles a la marca que permite seguir usándolos sin problemas. Y cuando digo sin problemas es sin problemas de compatibilidades ni historias, más allá de la necesidad de un adaptador para los objetivos EF en las modernas cámaras RF. Pero claro, los tiempo evolucionan y hay objetivos que quedan viejunos y acabas arrinconándolos.

Uno de estos es el EF 70-210 mm f3.5-4.5, que entre 1994 y 1999 se vino conmigo a todos los viajes de vacaciones, y lo usaba con frecuencia, siempre sobre la Canon EOS 100, mi primera cámara del sistema EOS. Pero desde el año 2000, tan apenas lo he usado. Que en la primera década del siglo XX conformara un dupla de ópticas de gama superior, el EF 24-105 mm f4L IS USM y el EF 200 mm f2.8L USM II, hicieron que me olvidara de él en gran medida. Muy de vez en cuando lo he sacado a pasear.

Pero por distintos motivos, que explico más extensamente en Canon EF 70-210 mm f3.5-4.5 USM – 25 años después vuelve a salir de viaje, me lo he llevado al viaje a San Sebastián y sus alrededores de la semana pasada. Y no me quejo de los resultados, que más o menos podréis apreciar en las fotos que aquí os muestro.

[Viajes] En Agoncillo y Logroño con película negativa en blanco y negro

Viajes

El domingo pasado, en la entrada de recomendaciones fotográficas, os mostraba algunas fotos realizadas con cámara digital del viaje en el día que realizamos el viernes anterior a La Rioja. Estuvimos, como contaba, en el Museo Würth La Rioja de arte moderno, y nos desplazamos a Logroño para encontrarnos con alguna gente, pasear, tapear y esas cosas que se hacen en el Laurel. Pero también me llevé una camarita con película negativa en blanco y negro, de la que os pongo algunos ejemplos aquí. Las cuestiones técnicas sobre las fotos las encontraréis en Viaje en el día a La Rioja con película en blanco y negro – Minox 35 GT-E con Lomography Potsdam Kino 100.

[Fotos] Algunas fotos al amanecer a principios de agosto

Fotografía

He empezado la semana con mucho trabajo. Será muy liada porque al final de la misma cogeré vacaciones, y eso implica que estoy con mucho trabajo que tengo que adelantar, porque nadie lo hará por mí mientras falte. Así que me limito a mostraros algunas fotos de las que comento en Incluso con baja sensibilidad, mejor luz suave – Leica M6 con Zeiss C Biogon 35 mm f2.8 T* ZM y Lomography Potsdam Kino 100.

[Recomendaciones fotográficas (y más)] Un par de fotógrafas y un museo

Arte, Fotografía

Se nota que en estas últimas semanas estoy muy ocupado con cosas diversas. Y eso me lleva a tener poco tiempo para descubrir nuevas y viejas propuestas fotográficas. O escribir en este Cuaderno de ruta, llevaba dos días seguidos sin hacerlo, lo que me ha impedido, entre otras cosas, hablar de algunas interesantes películas francesas que vi ya hace una semana. Pero a cambio, el viernes salí de Zaragoza durante buena parte del día, que siempre abre oportunidades.

Lo cierto es que no fue nada especialmente novedoso. Por circunstancias que ahora no vienen al caso, surgió la oportunidad de hacer una excursión en el día a Logroño. Pero algunos hicimos una parada previa en Agoncillo y volvimos a visitar el Museo Würth La Rioja, que conocimos el año pasado, aproximadamente por estas fechas. Una excursión parecida pero llegando hasta Logroño. De Zaragoza a Agoncillo en tren, visita al museo, de Agoncillo a Logroño en autobús, dar una vuelta por la capital riojana, comer algo, unas cuantas fotos más, y el tren de vuelta a Zaragoza. Sencillo. Quería aprovechar para probar una «nueva» película fotográfica, pero una batería agotada y el tiempo nublado frustraron la ocasión. Aun así, hice un rollo de fotos en blanco y negro, que no he revelado todavía, y fotografías digitales con la Canon EOS RP. Las fotos que ilustran la entrada proceden de esta.

Como museo de arte moderno y contemporáneo, la actividad expositiva del Museo Würth La Rioja se basa en rotar las obras expuestas, procedentes de su colección, de acuerdo a áreas o líneas temáticas de un año de duración. La exposición actual, dedicada a la representación de los animales y la animalidad en el arte, lleva en exposición desde marzo de este año, y permanecerá hasta febrero de 2024. Por lo tanto, la visita al museo es algo que se puede hacer cada año sin problema, teniendo en cuenta que cada año la exposición será distinta. Hay alguna obra en exposición permanente… pero muy poquitas.

Cuando volví de la excursión… vine cansado y no hice nada. Pero al día siguiente comprobé que se había fallado el Premio Nacional de Fotografía de 2023, recayendo sobre la catalana Laia Abril. La fotógrafa tiene un enfoque conceptual de los temas y de su práctica fotográfica. Fuertemente implicada en el discurso feminista, suele realizar proyectos en profundad y en varias fases relacionados con los problemas que sufren las mujeres. Generalmente acompañados de textos en inglés, su primer trabajo fue On sexuality, seguido de On eating disorders, y en la actualidad está trabajando en su A history of misogyny. Dentro de este último gran proyecto, tuvo gran repercusión su capítulo On abortion, mientras que el último en el que ha trabajado es On rape. El trabajo que más impacto ha tenido hasta el momento fue el dedicado al aborto, especialmente centrado en el aborto clandestino, por las restricciones que existe sobre este derecho de las mujeres en buena parte del mundo. Es una de las fotógrafas más internacionales que tiene España, incluso puede que sea mejor conocida fuera del país que en el propio país. Y creo que tiene un enfoque que, si no remueve conciencias… es que hay gente que no tiene conciencia. Es lo que hay. Uno de estos premios merecidos, pero que probablemente muchos consideren coyuntural y politizado, y que desde luego no se habría concedido con otras fuerzas políticas en el poder.

Y con un enfoque más ligero, nos trasladamos ahora a la obra fotográfica de Sofia Coppola, sobre la que nos han hablado en Feature Shoot. Coppola es principalmente conocida como directora de cine. Una directora de cine que a mí me fascinó en sus principios, en sus dos primeros largometrajes, pero que posteriormente sólo me ha conseguido atrapar ocasionalmente con posterioridad, dando muestras puntualmente de que algo tiene, aunque con gran frecuencia se despiste… de alguna forma. El caso es que, como tantos otros miembros de la familia cinematográfica, especialmente directores, no le hace ascos a la fotografía. Y como tantos otros, documenta su entorno de rodaje con sus cámaras fotográficas, muchas veces pequeñas compactas para película tradicional. Lo que he visto no me disgusta, y quizá no me disgustaría tener el libro que ha publicado recientemente. Ya veremos. La mezcla de fotografía y cine siempre me ha atraído,… claro.

[Fotocomentario] (Resultados / Expectativas) = Satisfacción

Fotografía

Para quienes hemos trabajado en alguna ocasión en el ámbito de la calidad de los servicios prestados por una organización, esta es una fórmula clásica para analizar la satisfacción percibida por un cliente o usuario de un producto o un servicio.

Por lo tanto, entran en juego muchas subjetividades. Primero, las expectativas que depositan las personas en una compra o en un servicio son distintas. Unos esperan más, otros se conforman con menos. Los resultados derivados del objeto o del servicio también son valorados de forma distinta. Con un mismo nivel de servicio, de prestaciones o de calidad, es decir de resultados «objetivos» los «resultados percibidos» pueden ser distintos. Pero todo esto también tiene que ver mucho con las expectativas, así que no siempre es fácil separar las dimensiones. En cualquier caso, yo creo que pilláis por donde va el tema. Otros relaciona estos parámetros de otras formas, pero esta es la que prefiero. Si los resultados están al mismo nivel de las expectativas, 100 % de satisfacción. Y a partir de ahí hacia abajo, pero sin tomarnos la relación matemática como algo preciso, ya que la subjetividad condiciona mucho la interpretación.

Este final de semana pasado, entre el jueves por la tarde y el domingo por la mañana, estuve haciendo algunos retratos con un cámara Polaroid. Las fotos que veis aquí y que comento en Tomarse con tranquilidad las fotos instantáneas mejora los resultados – Polaroid Now+ con Polaroid 600 Round Frame, son algunas que hice al margen de los retratos. Estos no los muestro porque pertenecen a la esfera de lo privado; de mi esfera de lo privado, y de la esfera de lo privado de las personas retratadas. Bueno. El caso es que estas fotos, para las personas que han participado en la actividad, con un tono relativamente lúdico, les han parecido estupendas. Un alto nivel de satisfacción. Muchos han considerado que los resultados estaban muy por encima de sus expectativas. Una satisfacción del 150 %, por poner un ejemplo numérico.

Sin embargo, mostradas en un foro de fotografía analógica, el tono general, los comentarios, han sido de mostrar el disgusto hacia el material Polaroid actual, en comparación con el antiguo. Recordemos que la empresa que fabrica el material sensible Polaroid, de fotografía instantánea, es distinta de la tradicional de hace unas décadas, aunque tenga adquiridos en propiedad los derechos del uso de la marca. Pero por diversos motivos tuvo que desarrollar desde cero un nuevo material sensible, porque las regulaciones medioambientales y la disponibilidad de materias primas, impedían replicar el método de fabricación tradicional. Ahora, los aficionados exigentes consideran este material sensible como impredecible, poco estable en el tiempo de cara a su conservación, y caro. De mala calidad, en general.

¿Cuál de los dos grupos que opinan sobre el caso tiene la razón? Eso os lo dejo a vosotros, que leéis estas líneas.

[Fotocomentario] En este mundo capitalista, ¿quién fabrica qué?

Fotografía, Política y sociedad

Hoy, en mi diario de viaje fotográfico he estado comentando las fotos realizadas con una «nueva» película para negativos en color. Lo podéis leer en La “nueva” película para negativos en color de Lomography – Canon EOS 650 con EF 85 mm f1.8 USM y LomoChrome Color ’92. Pero el comentario me ha llevado a una pequeña investigación por la red de redes. Porque los resultados eran tan parecidos a los encontrados con otra película fotográfica que no he podido otra cosa que sospechar que eran lo mismo, pero vendidas bajo distintas marcas. Incluso una tercera marca esta involucrada en el asunto. Y en un mundo en el que cada vez quedan menos fabricantes de película fotográfica en color, esto es algo habitual. Y sinceramente, me molesta no saber con qué estoy fotografiando, más allá de la palabrería publicitaria del reenvasador y distribuidor de la película, más dirigida a los hispsters millenials que a los aficionados a la fotografía seria.

Recientemente tuve que dedicar una mañana a la compra de un nuevo frigorífico para mi hogar. El que tenía llevaba un tiempo haciendo cosas raras, y esto se agudizó de repente en medio de la última ola de calor que hemos sufrido. La cuarta del verano, dicen. Y última. Espero. Bueno, ahora nos dicen que ya estamos en el otoño climatológico, aunque falten un par de semanas para el otoño astronómico. En el comercio, hablando de los distintos modelos, de repente el vendedor me habló de tres modelos distintos de características muy similares… y me le quedé mirando,… Me entendió y cambió el tono de la conversación. Se dio cuenta que sabía que las tres marcas mencionadas eran del mismo grupo fabricante alemán, aunque con fábrica en Zaragoza, y confesó que se trataba en la práctica del mismo aparato con distinta cosmética. A partir de ahí decidió que no quería perder el cliente, me trató con el respeto debido a una persona con un mínimo de inteligencia, y no perdió el tiempo en chorradas. Fue al grano de las características buscadas. Bien por su cambio de actitud, pero me molesta este juego de confusión bajo el juego de las marcas, que no deja de ser una forma de embaucar al personal.

En fin. No creo que esto se resuelva a corto plazo. Es el capitalismo. ¿Es malo el capitalismo? Hay opiniones. La mía es que sin una debida regulación y con contrapesos en favor de los ciudadanos, los consumidores, sí, es malo. Con la debida regulación… ya veremos. Las olas de calor también parecen indicar que el clima del planeta no se lleva bien con los excesos productivos de los sistemas capitalistas. Y otras cuestiones.

[Fotocomentario] Según el color del cristal con que se mira

Fotografía

Cuando uno bucea en la red de redes buscando información sobre fotografía con película fotográfica tradicional, no es difícil encontrar artículos que hablan de cosas. Lo difícil es encontrar artículos escritos por gente de la que te fíes. Entusiastas hay unos cuantos. Pero rigor en sus comentarios… pues todo es muy subjetivo. Y especialmente cuando te hablan de las características del color, el contraste, la tonalidad y otros aspectos visuales de las emulsiones fotográficas, a partir de los archivos digitales de los negativos escaneados o digitalizados de la forma que sea. Revisando las fotos del rollo de película que comento en Segunda oportunidad con la Orwo Wolfen NC500 – Con Canon EOS 650 y Takumar SMC 35 mm f2, me he dado cuenta de los sesgos que se pueden cometer, y se cometen.

La tonalidad de las fotos de este rollo me ha salido más cálida que la de otro de la misma marca que hice unas semanas antes. Pero esto puede deberse a varias cosas.

  1. Al capricho del laborante que ha digitalizado los negativos ya revelados, y que le han salido así los tonos. Cuando se “evalúa” el rendimiento de una película a partir de los ficheros digitalizados es algo a considerar seriamente.
  2. A que las horas a las que hice muchas de las fotos, o las condiciones atmosféricas, favorecían un dominio de luz más cálida. Podría ser muy fácilmente.
  3. A que el Takumar, por los elementos radioactivos de sus vidrios, presente una tonalidad amarillenta que da un rendimiento cálido a las fotos. Esto es seguro, aunque cuando las digitalizan, sin que yo le diga nada al laboratorio, suelen corregirlo y no se nota. Pero cuando lo uso con la Canon EOS RP, digital, canta un montón, aunque es fácil de corregir.

Es decir… a saber. Por eso, ya os digo, salvo que os conste que el comentarista es un profesional serio y riguroso… no os fiéis ni un pelo. Pero bueno… es lo que hay.

[Viajes] En Estocolmo con película negativa en blanco y negro

Fotografía, Viajes

A mediados de agosto estuve unos días en modo «sólo fotos». Es decir, estuve de viaje, y en estas páginas se publicaban las fotos que iba subiendo sobre la marcha de las que iba haciendo durante el viaje. Y como de costumbre redacté al regreso una entrada de resumen, ilustrada con algunas de las fotografías digitales que fui haciendo. Vamos… las cosas que hago habitualmente en mis viajes.

Este viernes pasado me llegaron reveladas las fotografías que hice con película fotográfica tradicional en blanco y negro. De las cuestiones técnicas relacionadas con mi proceso fotográfico podréis encontrar más detalles en En Estocolmo con película fotográfica en blanco y negro – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super. Aquí, simplemente os dejo algunos ejemplos de las fotografías realizadas. No tantas, ni tan centrado, como en otras ocasiones, pero bien en general. Espero que os gusten.