Hace ya casi un año hablaba de las obras de ampliación del parque Pignatelli, una zona verde y recreativa de Zaragoza íntimamente vinculada a mi infancia, y que de un modo más casual, por su proximidad a mi domicilio, ha estado presente a lo largo de toda mi vida. Hacia finales del mes de abril hice unas fotos tras su «inauguración», cuyo comentario técnico podéis encontrar en Paisaje urbano con película ortocromática – Plaubel Makina 67 con Ilford Ortho Plus.
Entrecomillo lo de «inauguración», porque claramente son unas obras inacabadas. Probablemente lo que quede no sea obra de envergadura, pero son frecuentes las vayas de obras y los elementos a medio terminar. Sin hablar de los raquíticos árboles, de los parterres sin apenas vegetación y de la enorme cantidad de cemento propia de la obra pública barata. Pero había que inaugurar, porque estamos en año electoral, y hay que hacerse la foto aprisa y corriendo antes de que se prohibiesen las inauguraciones por la proximidad de la cita electoral que ya fue este domingo. Que sensación de cutredad y poco nivel dan los políticos de este país. De cualquier color o partido.
Llevaba algunas semanas sin publicar el domingo mis habituales recomendaciones semanales, por un motivo u otro. Desde hace un mes o así. Ayer tampoco lo hice, porque me apetecía hablar de algunas series y películas de animación que me han gustado recientemente. Pero de hoy, aprovechando que estoy de vacaciones, ya no pasa. Y aunque sea de forma rápida, aquí van algunas. Acompañadas de unos tulipanes y narcisos, fotos realizadas en marzo, y que todavía no había tenido tiempo de revisar. Y de comentar en Florecimiento de bulbosas en el Parque Grande – Canon EOS 3 con Cinestill 50D.
Coco Capitán es una fotógrafa sevillana, basada en Londres, que dice ser tímida. En cualquier caso, hace unas semanas, en Another Magazine mostraron algunas fotografía suyas, de la juventud adolescente, realizadas en Kioto, Japón, que me parecieron interesantes. El tema de la adolescencia empieza a estar muy trillado, especialmente for fotógrafas, mujeres digo, pero bueno… supongo que es que da mucho de sí.
Siguiendo por Japón, los paisajes de Toshio Shibata, muchas veces marcados por la presencia humana a través de sus obras con cemento y hormigón, me han interesado en varias ocasiones. Y nuevamente me aparecen, esta vez en Booooooom.
Roger Deakins es un director de fotografía (cinematografía) bastante prestigioso y premiado. El repaso a las películas en las que ha sido director de fotografía es bastante impresionante. En PetaPixel nos recordaron que también le gusta la fotografía fija. Y en contraste con el interesante manejo del color de sus obras cinematográficas, con una blanco y negro muy elegante.
Siguiendo en la relación entre cine y fotografía, en Feature Shoot nos hablaron hace unos días de cuatro fotógrafos que se han inspirado en la saga Star Wars para sus proyectos fotográficos. Se trata de Ashly Stohl, Thomas Dagg, Mako Miyamoto y Daniel Picard.
Mikiko Hara también es una fotógrafa con la que me he encontrado de vez en cuando. Y tiene algunas fotografías que siempre me han intrigado. Dentro de ese estilo de baja fidelidad que da cierto uso de la película fotográfica, y con la sobriedad del formato cuadrado, nos da nuevas visiones de elementos aparentemente banales de la vida cotidiana. Y lo hemos visto en Lensculture.
Pues sí. El rollo de película del que hablo en Negativos excesivamente subexpuestos – Leica M2 con Kentmere 400 es una metedura de pata considerable. Están muy subexpuestos; una vez positivados, las fotos quedan muy oscuras. Que a alguna de las imágenes no les va mal… pero no era la intención.
A la mayor parte de las personas les cuesta reconocer que cometen errores. Que meten la pata. Todos, en plan coloquial, comentan el tópico, «todos nos equivocamos», pero la mayor parte de la gente lo deja como un comentario casual y general, pero no habla de sus errores. Eso da reparo. Sin embargo, creo que es negativo. Primero, porque nadie se cree que todo te vaya bien en la vida, por lo que si todo lo que presentas es positivo, aquellos con capacidad de pensar desconfiarán de tu credibilidad, o de tu honestidad. Segundo, porque existe la posibilidad de que te creas tus propias mentiras… y eso no es nada bueno tampoco. Tercero, porque no aprendes. No soy excesivamente partidario de la pedagogía del fracaso. Creo que hay que trabajar para hacer las cosas bien desde el principio y aprender de ahí. Pero como va a ser inevitable que de vez en cuando surjan problemas o cometamos errores, mejor que lo asumamos, lo reconozcamos, aprendamos, y si lo compartimos, ayudemos a otras personas a evitar los errores en los que hemos caído. Así que seguiré comentando, en igual de condiciones, mis rollos de película exitosos y mis meteduras de pata. Creo que es lo mejor. Y los que «lo hacéis todo bien»… que sepáis que no os creo y no me merecéis confianza.
Comento hoy en Formato medio en color en 6 x7 de nuevo – Plaubel Makina 67 con Lomography Color Negative 800 unas fotografías que tomé a mediados de marzo. Estaba comprobando el funcionamiento de una cámara de formato medio recién reparada. Y me animé a aprovechar la caminata que hago casi todos los días entre mi domicilio y mi lugar de trabajo, entre las siete menos diez y las siete y media de la mañana, aproximadamente. Hacia el veinte de marzo pasado, ya había luz suficiente para poder hacer unas cuantas fotos con una película de sensibilidad relativamente alta.
Hoy es dos de mayo, «fiesta» en España según los madrileños, que desde hace unas década viven convencidos de la identidad matemática Madrid = España, o recíprocamente Madrid = España. Pues no… esta identidad no se da, y no… fuera de Madrid no tenemos fiesta hoy. Y además, por culpa del cambio de hora anual, hasta el jueves o el viernes de la semana pasada no fue posible volver a disfrutar de esos niveles de luz a esas horas. Soy contrario al cambio de hora en los meses «de verano». Será que por la crisis climática global, el verano ya no es del 21 de junio al 23 de septiembre, sino que abarca desde el 26 de marzo, recién empezada la primavera, hasta el 29 de octubre, bien entrado el otoño. No me gusta que me roben horas de luz a primera hora de la mañana cuando camino a trabajar. Y como tengo que madrugar, si quiero dormir lo suficiente, no puedo acostarme tarde, no me gusta que haya luz cuando me voy a acostar. Los ciclos circadianos humanos no van así. Y eso sin entrar en las desventajas de disfrutar de buena luz de atardecer a horas civilizadas… En fin, que me gusta la luz de la mañana. A ver si ahora ya en mayo podemos volver a disfrutarla.
Ya hablé hace unos días de cómo se vuelcan las instituciones, el Ayuntamiento en especial, en las zonas verdes de la ciudad en vísperas de elecciones. También en estos días hemos comprobado como «inauguran» otras, como la ampliación del parque Pignatelli, un lugar que me ha acompañado toda la vida, pero especialmente mi infancia, por ser lugar de juegos y correrías durante mis años niños y preadolescentes. De momento lo que han «inaugurado» o abierto al público es una gran extensión de cemento y tierra marrón, con algunas estacas que llaman árboles, que denominan zona verde aunque el verde sea un color que brilla por su ausencia. Pero las fotografías que comento en Revisando las filtraciones de luz de la cámara – Olympus mju-II con Ilford HP5 Plus me han hecho pensar en cómo el Parque Grande de Zaragoza sí que es heraldo habitual de los cambios estacionales en la ciudad.
En aquellos días, todavía invernales, las ramas de los árboles se encontraban desnudas de hojas. Ni siquiera se apreciaban los brotes de las que habían de salir. En los parterres brotaban las primeras flores, incipientes narcisos que se apreciarán mejor en un futuro rollo de película en color, que ya está revelado, pero no comentado. Era día agradable de aspecto, soleado, pero desapacible en la realidad, por un viento fresco, con fuertes rachas conforme avanzó la mañana.
Ahora, a principios de abril, cinco semanas después, no mucho más, la primavera ha entrado de forma manifiesta. Incluso si en estos días ha regresado el viendo fresco, a ratos desapacible, como el de esta mañana. Pero mis fotografías más recientes del Parque Grande, fotografías digitales con cámara modificada a espectro completo, extendido en el ultravioleta próximo o el infrarrojo cercano, muestran ya que la vida se ha recuperado. Hojas incipientes en los árboles, que se ven blancas en el espectro del infrarrojo, las «sakura», flores de cerezo kanzan ornamental se muestran ya en su esplendor, y los tulipanes reinas donde los narcisos ya se han marchitado.
El Parque Grande de Zaragoza es uno de los espacios más agradables de la ciudad. Que podría ser mejor, con un poquito de dinero del que se gastan muchas veces en tonterías. Del que podemos, o podríamos, estar orgullosos. y disfrutarlo. A ver si es verdad. Incluso si el cierzo no nos lo pone fácil.
Otras fotos de aquel rollo de película en blanco y negro… en otros espacios verdes de la ciudad.
A principio de mes, en el día de fiesta local en Zaragoza, el 6 de marzo, aprovechando una serie de circunstancias me fui a Barcelona y llevé a reparar una interesante (y valiosa) cámara fotográfica a un servicio técnico respetado en la Ciudad Condal. Os podéis enterar algo más de esta peripecia en Recuperando una estupenda cámara de formato medio – Plaubel Makina 67 con Kentmere 100 120.
Pero no deja de ser una tristeza que, viviendo en una ciudad de casi 700.000 habitantes, el quinto municipio de España por población, tenga que llevar un aparato a arreglar a otra ciudad.
En Zaragoza ha habido durante años dos talleres de reparación de aparatos fotográficos. Uno siempre tuvo buena fama entre los fotógrafos de la ciudad, llevaba mucho tiempo ahí, he oído alabanzas habituales, y ciertamente, cuando empecé a coleccionar aparatos de antaño, la mayor parte de las reparaciones que me hizo fueron correctas, pero con algún fallo que otro. Ya no existe. Cerró. Queda el otro, que, aunque me ha dejado alguna cosa bien, me ha hecho un par de pifias que me han dejado muy escocido. Y ahora, en la medida de lo posible lo evito. Para mayor desgracia, con un aparato moderno, el servicio oficial de la marca resultó lamentable e incapaz de hacer una reparación correcta. De hecho, en estos momentos he decidido no volver a comprar aparatos de esa marca, a la que siempre he tenido aprecio, porque si te sale mal alguno, por improbable que sea, no puedo confiar en su red de servicios técnicos oficiales. Cero. Aviso para navegantes, la marca es Panasonic, que hace algunos aparatos fotográficos muy interesantes.
El caso es que estamos en una ciudad grande. Con aspiraciones. No sé muy bien de qué… pero con aspiraciones. Pero lo cierto es que desde hace muchos años, conforme he ido conociendo algo de mundo, se ha ido instalando en mí la idea de que con sus casi 700.000 almas… en realidad es bastante provinciana. Carecemos de empresarios con auténtica iniciativa e interés por lo que hacen… carecemos de innovadores, carecemos de gente que arriesgue en generar nuevos adeptos a marcas, actividades, a la creatividad… todo es muy normalito, muy mediocre en el sentido de que se mueven los comercios y los servicios en las medianías. Ni fu ni fa. Y si quieres algo especial… te lo tienes que buscar fuera. O por internet. Y los mismos comerciantes que no arriesgan, que te desmotivan, luego te critican y te reprochan que no apoyes lo local.
Por favor… ya basta de memeces. Si quieres fidelidad del consumidor local, ofrece un servicio o un producto que merezca la pena, que atraiga y que busque ese consumidor. No todos tenemos vocación de mediocres.
Estaba revisando las fotografías de un rollo de película fotográfica en blanco y negro que hice en el mes de febrero, cuando al ver una de las fotografías se me ha ocurrido el tema de este fotocomentario. Las características técnicas de las fotos las podréis encontrar en Super gran angular para película fotográfica – Canon EOS 650 con Tokina 12-24 mm e Ilford FP4 Plus, en el caso de que tengáis curiosidad en ellas. Os pondré aquí algunas fotos más de este rollo. Pero la que me ha inspirado es la primera de este par.
Cuando pasé en aquel momento por la plaza Reina Sofía de Zaragoza, me sorprendí al ver que estaban en obras de remodelación de la zona ajardinada de la plaza. Por la que paso con cierta frecuencia, y no había notado que reclamase una especial intervención. Pero oye,… bien está que se mantengan con cuidado las infraestructuras públicas de la ciudad. Cosa que no es frecuente. Se suele esperar a que esté todo muy deteriorado antes de intervenir. Cosas de la «gestión racional del presupuesto municipal», especialmente cuando gobiernan en el ayuntamiento fuerzas políticas con poco cariño por lo público, como ha sucedido en los últimos cuatro años.
No obstante, pocas semanas después fueron otros jardines los que me sorprendieron, y a los que también dediqué algunas fotos, que ya he ido mostrando en otras entradas de este Cuaderno de ruta…
Se trata de los parterres de la plaza de la Convivencia [o de la «Connivencia» como dicen algunos «arteros» empleados públicos que trabajamos por allí, en una crítica al funcionamiento (más o menos) ocasional de las instituciones públicas], plaza en la que se encuentra mi lugar de trabajo. Lucen en este mes de marzo con una multitud de flores de plantas bulbosas, principalmente narcisos, tulipanes y algunos crocus, entre otras, y que nos ha sorprendido porque no recordábamos tal despliegue de color en tan gris y hormigonado lugar. Y en nuestras inocentes conversaciones a la hora del café, hemos dado en recordar que nos encontramos, hoy exactamente, a dos meses de una cita electoral, para renovar gobiernos autonómicos y municipales, junto con otras corporaciones locales. ¡Ah! Esto lo explica todo. Nada más vistoso, y probablemente no demasiado oneroso para las arcas municipales, que plantar florecicas, para «demostrar» la buena gestión de los actuales ediles del Excmo. Ayuntamiento de la Muy Noble, Muy Heroica, Muy Leal, Siempre Heroica, Muy Benéfica, Inmortal ciudad de Zaragoza. Qué cosas.
Última de las tres entradas que estoy dedicando a las fotografías con película fotográfica tradicional del viaje en el día que hice a Barcelona a principios del mes de marzo. En esta ocasión, el rollo de película para negativos en color, una emulsión con la que ya estoy bien familiarizado, cuyas características técnicas y procesado en detalle podéis encontrar en Viaje en el día a Barcelona (III) – Leica M6 con Kodak Ultra Max 400. Ahora… a esperar el siguiente viaje, probablemente ya en Semana Santa.
Segunda de las tres entradas que estoy dedicando a las fotografías con película fotográfica tradicional del viaje en el día que hice a Barcelona a principios del mes de marzo. En esta ocasión, el rollo de película para negativos en color, una emulsión que nunca había usado, cuyas características técnicas y procesado en detalle podéis encontrar en Viaje en el día a Barcelona (II) – Leica M6 con Cinestill 400D. Si todo va bien, el sábado la tercera y última parte. Si no algo no va bien… pues ya llegará.
Vivo en una ciudad con más de dos milenios de historia. Con una continuidad de gobierno municipal de más desde el 740 ab urbe condita, también conocido como 14 AEC, en la que fue fundada Colonia Caesaraugusta como colonia inmune, es decir, ciudad de ciudadanos romanos libres de pagar impuestos a Roma y con capacidad para acuñar moneda, si no he entendido mal el concepto. Es decir, aunque luego cambiasen los poderes que gobernaban el territorio, Roma (Colonia Caesaraugusta), reino visigodo (Cesaracosta), emirato/califato de Córdoba (Saraqusta), taifa de Saraqusta, reino de Aragón (Çaragoça), reino/repúblicas de España (Zaragoza)… la ciudad mantuvo una continuidad en su gobierno y en su organización, con las modificaciones progresivas fruto del avance de los tiempos. Y podríamos considerar que previamente a la fundación de Caesaraugusta, existió ahí la ciudad íbera de Salduie o Salluie, documentada desde el siglo III AEC, pero probablemente existente desde antes.
Dicho lo cual, Zaragoza, como ciudad antigua que es… ¿tiene rasgos en su personalidad, en su estructura, en su estética, que manifiesten este hecho? Estaba estos días observando algunas fotos realizadas en los últimos tiempos. En los que he usado películas de alta sensibilidad, para poder fotografiar con comodidad en las más oscuras callejuelas del llamado Casco Histórico, como las del rollo que presento en Nuevamente sensibilidades altas para todo uso – Minox 35 GT-E con Lomography Color Negative 800. Fotografías del invierno, cuando el sol no se eleva en exceso sobre el horizonte, y en cuanto se hecha alguna nube, o las calles son estrechas… pues la luz no sobra. Y esto siempre me genera una esquizofrenia «ciudadana». Como muchas ciudades de los países mediterráneos, los cascos históricos, ciudades históricas, cascos viejos, ciudades viejas… como las queramos llamar en cada una, son similares en muchos aspectos. Lo que domina es la estructura subyacente de la ciudad medieval. Y en ciudades relativamente grandes, esto supone un porcentaje muy pequeño de la ciudad total. Y en estos países, con veranos cálidos y sol radiante, a veces inclemente, estamos hablando de dédalos de calles estrechas, umbrías. Estemos en Zaragoza, Barcelona, Génova, Nápoles, Roma, Valencia, y muchas otras… el concepto es parecido. Otra cuestión es el estado de conservación de sus elementos estéticos y artísticos, y en qué medida se ha conservado una personalidad propia, distintiva. En Zaragoza, desgraciadamente, la piqueta destructora ha hecho estragos. Y, no obstante, también percibimos la base del trazado urbano romano, el origen de nuestra civilización. Puesto que al fin y al cabo, los zaragozanos comenzamos nuestra trayectoria como romanos… que no vivían en Roma.
Primera de las entradas dedicadas a mis fotografías realizadas con película tradicional en Madrid en mi escapada a la capital del reino el 31 de enero pasado. Los detalles técnicos de las fotografías los encontraréis en Viaje en el día a Madrid (II) – Minox 35 GT-E con Kodak Tri-X 400. Aquí os dejo unas cuantas fotos, de las que hice con película para negativos en blanco y negro. Hace unos días, os mostré las que hice con película para negativos en color.