[Fotografía] De mi Leica que no sé lo que cuesta ahora, de la que cuesta 2 millones de dólares y de Eugeni Forcano, premio nacional de fotografía

Fotografía

Ya os contaba el domingo que el sábado reactivé mi Leica IIIf, que había estado decorando una vitrina de mi casa los últimos nueve años. Es una monada de cámara. Y si te acostumbras a ella, una delicia de usar. Pero lo digital es tan conveniente, que estos años me ha dado pereza usarla. Pero nada, le puse un carrete de Ilford XP2 Super y salí a pasear con ella para ver que tal se daba. Salvo la imagen que os pongo a continuación que está tomada con una ckenámara digital, el resto de las fotografías del artículo se las debemos a mi Leica.

Leica IIIf

Mi Leica IIIf con el Leitz Elmar 5 cm f/3,5. Este objetivo se caracteriza por un centro con buena nitidez y la suavidad en el contraste y el detalle en las esquinas. También por ser retractil. Lo que quiere decir que si no lo despliegas por completo, las fotos salen muy desenfocadas. Me ha pasado con varias.

Y mira por donde, que estas cámaras se siguen vendiendo por un pico. Una similar a la mía, se vende en estos momentos en la vienesa Leica Shop por algo menos de 600 euros. Pero claro, esta gente austriaca también regentan una casa de subastas, que el pasado fin de semana vendió una Leica M3D que perteneció al fotógrafo de la revista Life David Douglas Duncan, por la friolera de 1.680.000 euros. El precio de salida era de 150.000 euros. Es el segundo precio más alto pagado nunca por una cámara. Y creo que es el más alto pagado por una cámara que no pertenece a una serie especial, sino que viene de la producción estándar de la fábrica.

Por el Parque Grande

Vista desde el Cabezo Buenavista, en el Parque Grande de Zaragoza.

En The Atlantic Wire nos hablan de esta noticia, y además nos enseñan algunas de las fotografías que fueron tomadas por Duncan con esta cámara. En realidad no es una cámara de serie propiamente dicha, ya que venía con una serie de variaciones diseñadas y solicitadas por el fotógrafo. Con carácter general, la Leica M3 se considera una de las cámara más importantes de la historia de la fotografía. El siempre exagerado Ken Rockwell la viene a considerar como la mejor cámara de todos los tiempos. Aunque también le gusta mi IIIf. La M3 es totalmente mecánica. Ni siquiera lleva fotómetro. Bueno, Cartier-Bresson hizo muchas de sus fotografías con un equipo no muy distinto del mío.

Por el Parque Grande

El Batallador… las bandas horizontales que se ven en la foto no aparecen en el negativo; habrá que achacarlas al escaneado en tienda. En cuanto pueda, la escaneo yo en mi equipo.

Desconozco con qué camaras fotografiará Eugeni Forcano, un veteranísimo fotógrafo que acaba de ser galardonado por el Premio Nacional de Fotografía, otorgado por el ministerio responsable de la cultura en el gobierno español. Como los ministerios cambian de nombre constantemente, pues como se llame ahora. En años atrás, los sabios de la cosa fotográfica en este país se han manifestado con frecuencia críticos con los fallos de este premio, pero este año da la sensación que este fotógrafo, menos conocido que otros premiados estos años atrás, ha suscitado más acuerdo. Yo lo conocía muy poco. Y he dedicado un tiempo a curiosear por ahí.

Reconozco que las imágenes de reportaje, en blanco y negro, de los años 60 y principios de los 70 me gustan mucho. Y las fotografías de moda, también de la época, están muy bien, son muy divertidas, muy yeyés. El trabajo más experimental posterior me dice menos. En cualquier caso, que cada cual saque sus propias conclusiones. No obstante, no está de más leer lo que opinan otros más sabios que yo, como Rafael Roa.

Yo sigo mostrándoos mis patéticos intentos con la Leica IIIf que demuestran que lo importante es lo que está detrás de la cámara y no la cámara… Y en este caso, detrás de la cámara estaba mi dura cabezota con sus limitaciones. Aunque la mona se vista de seda…

Por el Parque Grande

Entre los pinares del Parque Grande. Hubiera jurado que estaban los dos de pie cuando tomé la foto.

Por el Parque Grande

Poca gente paseando en la mañana de niebla otoñal.

Por el Parque Grande

Probando un poco cómo se desenvuelve el Elmar en relativa cercanía; no tiene una distancia mínima de enfoque muy favorable… un metro.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; encontrado en internet

Fotografía

Creo que mi selección de este sábado ha quedado un poco orientada a los aparatos fotográficos… No sé. Debo estar imbuido porque últimamente estoy desempolvando mis estanterías para usar viejos aparatos de tecnología aparentemente en decadencia. En concreto, ayer puse en marcha la Leica IIIf, con su objetivo estándar el Elmar 5 cm f/3,5. Claro, como hay que llevar a revelar y esas cosas, hasta dentro de unos días no podremos ver las fotos. En cualquier caso, me llevé como «fotómetro» la Panasonic Lumix GF1 con la «tapita» de Olympus, y la entrada de hoy la ilustro con fotos tomadas con este discreto artilugio.

Leica IIIf

Hay que reconocer que la Leica IIIf es una cámara bonita. Y una vez que te vas acostumbrando, más rápida de usar de lo que pensaba. Es preciso recuperar viejos reflejos abandonados por las comodidades que la técnica nos proporciona.

Ya que estamos con Leica, no son pocos los que se hacen con estas cámaras por un interés fetichista, coleccionista. Y aparatos que son una maravilla de usar para hacer fotos, quedan confinados en una vitrina, en pristino estado, y sin cumplir su misión. No es el caso de Blake Andrews, que no tiene inconveniente en mostrarnos el baqueteado estado de su M6. Que a pesar de todo le funciona sin mayores problemas. A la vista de los «dymos» de la base de su cámara, nos queda la duda de si a este estado ha llegado haciendo fotos o machacando cabezas de fascistas. Seguro que es por las fotos, seguro que no es de las personas que se ponen al nivel de los violentos.

En la parte moderna de la tecnología, esta semana hemos lamentado como nos informaban en distintos medios la muerte de Bryce Bayer, científico de Kodak que desarrolló la pauta Bayer para la fotografía digital en color. Es un sistema que no voy a explicar aquí, pero que funciona en casi todas las cámaras fotográficas comerciales digitales.

En las escaleras del Batallador

En cuanto a la «tapita» (Body Cap Lens) de Olympus, mi ejemplar se sigue mostrando flojo en su nitidez de los planos generales, aunque con un poco de trabajo en el Lightroom se obtienen resultados aceptables.

En las escaleras del Batallador

Sin embargo, en las distancias cortas, se comporta.

En las escaleras del Batallador

O incluso en las distancias medias, como se pone de manifiesto en estas fotografías en las escaleras del Batallador en el Parque Grande de Zaragoza.

Y de la moderna tecnología digital, pasamos a los procesos más antiguos. Y así, en The Online Photographer nos presentan a Harry Taylor, un fotógrafo que utiliza el antiguo proceso del ferrotipo para obtener sus fotografías. Y además han hecho una bonita película que se ve en Vimeo.

En Le Journal de la Photographie aparecían fotografías de la serie Amoureux de Renée Jacobs, bellos y sensuales desnudos tomados con película Polaroid en hojas de 4 x 5 pulgadas (aprox 10 x 13 cm). Ya había visto imágenes de esta serie en la revista dedicada a la fotografía en blanco y negro Adore Noir, descargable pero no gratuita. Así que ya veis que hoy tenemos una gran variedad de procesos y resultados.

Vamos ahora con paisajes de diverso tipo:

En Feature Shoot nos han hablado de la serie de idílicos paisajes árticos de la británica Lottie Davies. Los paisajes nórdicos, cuando las circunstancias se dan, tienen una luz muy especial, y un ambiente entre lo paradisiaco y lo desolado. Y está muy bien reflejado en esta serie. A mí cada vez me atrae más esta parte del mundo.

En alguna ocasión he hablado de la potencial influencia del pintor Edward Hopper en la fotografía. Según nos cuentan en La Lettre de la Photographie, en la serie Hopper Redux, la fotógrafa Gail Albert Halaban persigue expresamente replicar las sensaciones de las pinturas de Hopper a través de una rigurosa técnica fotográfica, y buscando las localizaciones específicas donde el pintor buscó sus temas e inspiración. De esta fotógrafa, ya había mencionado su serie Out my window.

Y se me quedan cosas en el tintero,… pero en algún momento hay que parar, y tampoco hay que hacer se pesado o prolijo. Hasta la semana que viene.

En la pérgola

En cualquier caso, ayer la GF1 con la «tapita» cumplió con su misión de «fotómetro» para la IIIf, y adaptándose a su idiosincrasia, como en estas imágenes en las pérgolas, obteniendo fotos que es de lo que se trata.

En la pérgola

Siempre defendiéndose mejor en las distancias cortas…

El puente del Huerva

… que en las largas… pero sabiéndolo…

[Fotografía] Los objetivos de nuestras cámaras; jugando con lo que no es óptimo

Fotografía

Estos días atrás he estado utilizando la Olympus OM-D E-M5, cámara de objetivos intercambiables que no incluye un sistema de visor réflex, y que por su tamaño compacto es mi actual cámara de viaje. Y la he sacado del cajón para calzarle unos viejos objetivos heredados de tiempos pasados. En concreto, la he estado usando con dos objetivos de 50 mm de longitud focal, muy distintos, de los años 50 del siglo XX. Con esta cámara, estos objetivos pensados como focal estándar, se convierten en teleobjetivos cortos.

Uno de ellos un Leica Elmar 5 cm f/3,5, retráctil, casi con toda seguridad la segunda versión, ya que venía con una Leica IIIf, telemétrica con montura de rosca que salió al mercado después de 1950, con cuatro lentes en tres grupos. Supongo que muy parecido en su diseño a la célebre fórmula Tessar de Carl Zeiss.

Paisajes urbanos

El cielo sobre el Parque Grande de Zaragoza, tomado con el Leica Elmar 5 cm f/3,5. Su sencilla fórmula lo hacía más apto para el blanco y negro, más popular en su época,  que para el color,

Paisajes urbanos

El mismo objetivo me permite jugar con los motivos geométricos de esta celosía en el paseo de Ruiseñores.

El segundo de ellos es un Canon 50 mm f/1,8, segunda declinación de este objetivo, la primera tenía la denominación Serenar, que salió en 1956, para cámaras telemétricas con montura de rosca según las especificaciones de Leica. Tiene 6 lentes en cuatro grupos. Lo me que hace suponer un claro parentesco con la también célebre fórmula Planar de Carl Zeiss, y que permite ópticas más luminosas. De hecho, es casi cuatro veces más luminoso que el anterior.

Estos objetivos son muy bonitos. Son metálicos. Y tienen el aura de lo antiguo que se fabricaba para durar. Entre ambos suman más de un siglo de existencia, y están impecables. Pero hay que ser conscientes que su calidad óptica ha sido superada ampliamente por los productos posteriores más actuales. Especialmente por los modernos diseños que se han de utilizar con los exigentes captores digitales. ¿Qué sentido tiene pues utilizar estos objetivos? Tres motivos. Uno los uso porque los tengo y se pueden usar. Dos por la diversión que aportan, dando un sentido lúdico a mi afición por la fotografía, adecuado en determinados momentos. Tres, por que aprendes. Son objetivos mecánicos, con mecanismos de enfoque manual  que no se producen hoy en día, de excursión larga, donde puedes jugar más fácilmente con los conceptos de profundidad de campo. Con selección previa del diafragma y su consecuencias. Porque no te puedes apresurar, aunque aprendes a manejarlos con agilidad, y te estimulan a usarlos pensando en la toma.

Paisajes urbanos

El Canon 50 mm f/1,8 para montura de rosca Leica, ejerce como un tele corto con la cámara micro cuatro tercios, dando un contraste suave a la luz de la tarde.

Paisajes urbanos

Su gran luminosidad permite su utilización en paisajes con poca luz, y clave baja.

Está bien usar ópticas con limitaciones. Frente a la mentalidad de «qué fotos puede hacer tu objetivo por tí», nefasta, está la de «qué fotos puedo hacer yo con mi objetivo», mucho más educativa, y que permite avanzar. Por eso, con los años me he decantado por el uso de focales fijas, llevando en cada ocasión un número limitado de ellas.

Ahora se ha anunciado la salida al mercado de un «accesorio» de Olympus para sistemas micro cuatro-tercios. Se trata de una tapa para el cuerpo de cámara, que lleva incluido un objetivo de tres elementos en tres grupos, un triplete que no será muy distinto de los triotares de Carl Zeiss u otros similares, con una apertura fija f/8, con una focal fija de 15 mm (equivalente a 30 mm en 24 x 36 mm), y con dos posiciones de enfoque, una en la hiperfocal, es decir a 2 metros, con profundidad de campo entre 1 metro e infinito. La otra a 30 cm del objetivo para fotografía de aproximación. Muchas limitaciones, y una calidad de imagen que no será puntera, pero que puede ser aceptable para según que usos. Y con las limitaciones, la oportunidad de aprendizaje. Después del análisis de Valentin Sama y otros, creo que me haré con uno. Al principio lo había descartado, pero ¿por qué no?

Carrusel

E incluso tiene cierta utilidad en fotografía nocturna; la trepidación se debe al movimiento del carrusel y las personas, no a las imperfecciones del objetivo.

[Fotografía] Lo nuevo de Leica, entre lo deseable y lo delirante

Fotografía

Para cualquier aficionado a la fotografía, la palabra Leica tiene connotaciones difíciles de explicar. Y distintas para cual. Veamos por ejemplo lo que Cartier-Bresson decía, en una traducción de mi propia cosecha:

Disparar con una Leica es como un beso largo y tierno, como disparar una pistola automática, como una hora en el diván del psicoanalista.

El maestro era una genio con una Leica en las manos, pero hay que reconocer que a la hora de expresar con palabras lo que representaba para él, era cuando menos paradójico. Yo tengo alguna Leica. Compradas de segunda mano como aparatos clásicos. A precios «razonables». Una Leica IIIf y una Leica CL. En su momento, las utilicé con cierta asiduidad, pero la conveniencia inherente a los sistemas digitales sobre la película ha hecho que desde tiempo atrás adornan el salón de mi casa en un vitrina. También tengo una Leica D-Lux 5, una buena compacta que en realidad está fabricada por Panasonic para la casa alemana, y de cuyas fotografías hay muchos ejemplos en este Cuaderno de ruta.

El teatro romano de Zaragoza fotografiado con una Leica IIIf y objetivo Elmar 50/3,5 retractil; esta cámara con este objetivo salió al mercado en 1950. La fotografía, tomada con Ilford XP2 Super, es de enero de 2003.

Los soportales del patio del museo del Louvre fotografiados con una Leica CL calzada con un Summicron-C 40/2; esta combinación salió al mercado en abril de 1973. La fotografía, tomada con diapositiva Fujifilm Provia 100, es de septiembre de 2003.

Como podéis comprobar, de una forma o de otra, no me he podido sustraer al encanto de la marca. La Leica IIIf he de decir que si no estás acostumbrado a usar este tipo de cámaras, puede ser un auténtico grano en el culo de usar. La CL sin embargo es una delicia. De hecho, si actualmente uso para mis viajes una Panasonic Lumix GF1 es porque cuando salió al mercado me recordó poderosamente las dimensiones, las formas de aquella, y con el 20/1,7 de la misma marca y el 45/1,8 de Olympus, constituye una configuración muy similar a la de aquella CL con su pareja de objetivos de 40 y 90 mm (a efectos prácticos la misma combinación de focales). Es cierto que son cámaras de épocas y tecnologías distintas, pero…

Ayer, la casa alemana sacó a la luz sus últimas novedades. Y como es costumbre entre lo sumamente deseable y lo financieramente delirante.

Una cámara telemétrica, Leica M Monochrom, que sólo fotografía en blanco y negro por más de 7000 euros. En negro riguroso, y sin ningún círculo rojo molesto a la vista, es estéticamente perfecta. Obviamente se espera un alto nivel de calidad en sus resultados. Pero es un producto claramente muy especializado.

Un nuevo objetivo que se propone ser un referente en calidad óptica para fotografía digital, APO-Summicron 50/2 ASPH, que se va a vender ¡por más de 6000 euros! Pero ¿no habíamos quedado que los 50/2 eran objetivos sencillos de calcular y de fabricar y por lo tanto potencialmente baratos? Vidrios especiales, superficies asféricas,… y pensado para dar lo más con la nueva cámara presentada. Y con una factura conjunta que sobrepasa los 13000 machacantes. Lo dicho. Entre lo deseable y lo delirante. Os pongo un vídeo del fotógrafo Pedro Ferreira usando este objetivo.

Una nueva compacta, Leica X2, para venderla «barata». Quizá no llegue a los 2000 euros. En cualquier caso, prácticamente duplicará el precio de su competidora principal de Fuji. También con un vídeo, esta vez de Mr. Hoveeto, usando esta camarita por las calles de París.

Y, al loro,… Dos kits firmados conjuntamente con la firma de moda Hermès, basados en la Leica M9-P, uno «barato» con un 50mm que se venderá por en torno a los 25000 no sé si dólares o euros, qué mas da a estos niveles, y otro con tres objetivos por unos 40000 lo que sea. Esto sí que desde mi punto de vista es el delirio absoluto, y supongo que más que para fotógrafos reales va destinado a jeques árabes y coleccionistas muy afortunados. Leica también ha publicado un vídeo sobre la fabricación de estos modelos. Supongo que para «justificar» la factura.

Hay algunas novedades más, pero lo dicho. Entre lo deseable y lo absolutamente delirante. Me atrevería decir que con los tiempos que corren en la economía mundial, financieramente pornográficos. Pero pornografía de la peor especie. Es difícil expresar lo que uno siente con noticias de este tipo. Quizá cosas muy contradictorias, como le pasaba al bueno de Henri. Nombre que le han dadoHenri, al proyecto de la M Monochrom mientras ha estado en desarrollo. Claro.

La primera Leica de Henri

La primera Leica de Henri, en la fundación que lleva su nombre en París. La fotografía está tomada con una Panasonic Lumix LX3, que ya que estamos llevaba un objetivo firmado por Leica, y también salió al mercado bajo esta marca como Leica D-Lux 4.

[Breve con fotos] Leica Camera AG – Photography – M9 & M9-P

Fotografía

Leica Camera AG – Photography – M9 & M9-P.

Lo de hablar de la Agencia Magnum viene de un acuerdo que ha firmado con Leica, el prestigioso fabricante alemán de cámaras fotográficas. Y hablando de Leica, os dejo el enlace a la Leica M9-P, la nueva cámara que ha presentado, un lavado de cara para su M9. Aviso a todos. Si ha alguien se le ocurriera, porque lleva suelto en el bolsillo y no sabe en qué gastarlo, regalarme esa cámara, que sepa que no me voy a enfadar. Que no le guardaré rencor. Total dicen que va a costar sólo entre 5.000 y 6.000 euros.

La primera Leica de Henri

La primera Leica de Cartier-Bresson, expuesta en París - Panasonic Lumix LX3

Leicas

Leicas en un escaparate del boulevard Beaumarchais de París - Panasonic Lumix LX3

Leica IIIf

Mi Leica más antigua, comprada de segunda mano, una Leica IIIf, que funciona bien, con un Canon 50/1,8 - Canon EOS 40D, Cosina MC 100/3,5 Macro

Leica CL

Mi primera Leica, una CL con sus Summicron-C 50/2 y Elmar-C 90/4; con ella hice algunos viajes con buen resultado - Canon EOS 40D, Cosina MC 100/3,5 Macro

Leica sobre Inge Morath y otros

Mi actual Leica, D-Lux 5, en realidad un clon de la Panasonic Lumix LX5 - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM

Estrenando un nueva cámara; Panasonic Lumix DMC-GF1

Fotografía personal

En los últimos tiempos, a la hora de viajar, me he cansado un poco de acarrear con las cámaras réflex. Es obvio que dan la mejor calidad, con mejor rendimiento con luz escasa, con más capacidad para gestionar la profundidad de campo, con más capacidad de ampliación de las fotografías. Todo esto es así, y quien lo quiera negar, se equivoca. Pero uno, conforme pasa el día, se cansa. Empieza a doler el cuello o la espalda, tanto por la cámara en sí misma, como por los posibles complementos, especialmente en forma de objetivos, que acarrea en la mochila. Y además, discreto, lo que se dice discreto, uno no queda.

En el último año, me ha acompañado junto con el equipo réflex y como cámara complementaria la Panasonic Lumix LX-3, cámara compacta de excelente calidad. Es tan agradable de manejar, que incluso en dos viajes cortos, a París el pasado diciembre y a Berlín en agosto, ha sido la cámara principal. Pero uno tiene que asumir sacrificios por el compromiso de viajar muy ligero. Y en cuanto la luz escasea y se sube de sensibilidad, los problemas con el ruido y la pérdida de detalle comienzan. No es grave, pero es así. Afortunadamente, el llevar un objetivo muy luminoso y un eficaz sistema de estabilización óptica palían el problema.

Disponiendo de algún ahorrillo, y con la salida al mercado de las nuevas cámaras con el estándar Micro Cuatro-Tercios, me he lanzado a comprar la Panasonic Lumix GF1. Algo más grandota, pero todavía compacta, y con el objetivo G 20/1,7 ASPH., que equivale a un 40 mm en formato tradicional de 35 mm. En los primeros años de la década que ahora está a punto de terminar, utilicé con frecuencia en los viajes un equipo basado en una Leica CL de segunda mano, con sus objetivos originales un Sumicron-C 40/2 y un Elmar-C 90/4, complementados por un Voiglander Snapshot-Skopar 25/4 MC.

Leica CL

Leica CL con su Summicron 40 mm y su Elmar 90 mm - Canon EOS 40D, Cosina 100/3,5 Macro

Esta era una combinación ligera y eficaz en los viajes. Quizá no apta para la fotografía de acción, a la que no soy dado, pero que me permitía obtener imágenes de razonable calidad, y además pegarme el moco de ir fotografiando con una Leica. El caso es que el tamaño de la GF1 junto con el objetivo G 20/1,7, me recordaba mucho a aquella configuración, así que he ido a por ella y la he empezado a probar.

Para ello, me subí el sábado por la tarde al cementerio de Zaragoza, ya que despejaron las nubes que han cubierto el cielo este fin de semana pasado. Y en una fría tarde fui comprobando algunas de las bondades del aparato.

Su ergonomía, aunque no igual a la de la LX3 que tanto me gusta, es muy similar, y no pasará mucho tiempo hasta que me acostumbre y le saque partido y vaya ligero.

Tumbas

Cementerio de Zaragoza al atardecer - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Realmente, al disponer de un formato mayor, y con un objetivo luminoso, uno no se ve obligado a trabajar necesaria mente con grandes profundidas de campo, pudiendo optar, cuando así lo solicita el motivo, por un desenfoque selectivo muy agradable.

Bebé

Bebé muerto en 1932, afortunadamente esto sucede poco hoy en día - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Pero donde he quedado muy gratamente sorprendido ha sido con su rendimiento a sensibilidades elevadas, y a ISO 1250 he obtenido imágenes que no desmerecen las de mi Canon EOS 40D, el mejor aparato que tengo a este fin. Resultados muy similares, siempre a condición de que la imagen esté bien expuesta. Las subexposiciones se pagan caro en el tema del ruido. La pena es que no lleva el estabilizador de imagen incorporado, y dependen de que el objetivo lo lleve o no. Y el G 20/1,7, para evitar que se haga muy grande, ha nacido sin él.

Avenida de América

Avenida de América de Zaragoza al anochecer - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Pero hay más diversión. Me he agenciado también un adaptador de Novoflex que me permite utilizar las viejas ópticas de la Leica CL, enfocando manualmente, y trabajando en prioridad a la apertura. Veamos algunas de las configuraciones, que puedo obtener.

Panasonic Lumix GF1 + Lumix G 20/1,7 ASPH.

La GF1 con su objetivo natural, el G 20/1,7 ASPH. de Panasonic - Canon EOS 40D, Cosina 100/3,5 Macro

Panasonic Lumix GF1 + Canon 50/1,8 (Rosca)

La GF1 luce aquí un Canon 50/1,8 (focal equivalente 100 mm), con montura de rosca un adaptador para Leica M; un objetivo de 1958 aproximadamente - Canon EOS 40D, Cosina 100/3,5 Macro

Panasonic Lumix GF1 + Leica Elmar-C 90/4

Montado sobre el adaptador, el Leica Elmar-C 90/4 hace las veces de un 180 mm sobre la GF1 - Canon EOS 40D, Cosina 100/3,5 Macro

No he tenido ocasión de probarlos más allá de alguna fotografía tomada desde el balcón de casa, pero creo que me voy a divertir, a falta de la eficacia que tendría un objetivo dedicado de enfoque automático. Sí puedo decir que el 90 mm es difícil de enfocar a mano alzada por el tembleque de la pantalla; con focales más bajas, que ejercerán de teles cortos, o con un trípode, hay menos problema de utilización. Os dejo un ejemplo. Y ya irán saliendo más fotos por aquí, claro.

Joaquín Sorolla

Edificios en la calle Joaquín Sorolla de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Nueva película relacionada con la fotografía; dos americanitas deambulan por Barcelona

Cine, Fotografía, Páginas personales

Hoy han anunciado que Penélope Cruz es candidata a los Oscar. Y me he dado cuenta que había olvidado por completo que la última película de Woody Allen tenía que ver con el mundo de la fotografía. Y resulta realmente sexy ver a la guapa Scarlett Johansson manejarse con una Leica… Pero si queréis saber lo que realmente pienso de este filme, tendréis que visitar mi sección sobre La Fotografía en el Cine, y pulsar el enlace a Vicky Christina Barcelona.

Yo sigo con mis fotos, específicamente con mi serie de Esquí y románico, paseando por San Juan de Busa.

San Juan de Busa - inscripción sobre la puerta

Inscripción en caracteres cúficos en la puerta de San Juan de Busa - Panasonic Lumix LX3

Vicky Christina Barcelona (2008)

Cine

Vichy Christina Barcelona (2008), 23 de septiembre de 2008.

Antes de nada, tengo que advertir que considero la nueva película de Woody Allen un filme absolutamente pornográfico. Y para demostrarlo, y en contra de lo que es mi costumbre, pondré una imagen que no he tomado yo, que pulula por ahí en internet y que no sé quien tomó. Si alguien conoce el autor, que me lo diga y lo pondré. O si el autor no quiere que esté, que me lo diga ya la quitaré. Pero es que he tenido una debilidad y la pongo.

Sí. Se trata de Scarlett Johansson fotografiando en Barcelona con una Leica M6. Para mí, más erotizante que si hubiese salido en pelotas. Cosa que no. Que ya se cuida ella de que en las escenas de cama, el nivel de la colcha no baje más allá de un determinado punto. O de dos determinados puntos. Y la chica sale con tan hermoso aparato en varias escenas… Y Penélope Cruz también empuña tan pornográfico juguete… Ufff…

Pero vayamos al grano cinematográfico. La última película de Woody no pasará a la historia como una de sus obras maestras. Las aventurillas amorosas de dos americanitas por Barcelona, no pasará de ser un historia simpática, dedicada a entretener, sacar guapas a sus protagonistas y hacer un poco de propaganda de Barcelona y de Oviedo. Esta última ciudad metida en la película con calzador. A saber a qué compromisos responderá este hecho.

Las chicas están muy guapas y lo hacen bien. No conocía a la guapa Rebecca Hall (Vicky), pero lo hace muy bien, y también es muy atractiva, aunque con un estilo totalmente distinto a la voluptuosa Johansson (Christina). Javier Bardem sale un poco soso; se limita a poner su planta. Es el hombre florero de la película. Finalmente, Penélope Cruz hace un papel interesante pero desaprovechado. Es el personaje que más salsa le pone a la película y del que está desaprovechado tanto su versión dramática como la cómica. Otra cuestión. La película es bilingüe en su rodaje; y eso debería haber sido respetado. Lamentablemente, toda ella está doblada al castellano en la versión que se proyecta en Zaragoza. Incluso los diálogos originalmente en este idioma. Y pierde. Pierde mucho. Maldito doblaje.

También me gustaría notar que la dirección de fotografía le ha sido confiada al español Javier Aguirresarobe, uno de los mejores profesionales de este campo en nuestro país. Y lo hace muy bien. Particularmente con una paleta de colores que a mí me gusta mucho. Aunque por una entrevista que le hicieron en la radio, tal vez distinta de la que hubiera preferido él. Pero Woody manda.

En resumen, una película amable para pasar el rato. Yo le pongo un siete a todo, tanto a la impresión general como a la dirección como a la interpretación. Creo que la pueden ver hasta los que normalmente no entienden y no gustan del cine del excéntrico director.

La foto de hoy, cómo no, la Sagrada Familia de Barcelona, monumento típico y tópico que también sale en el filme.

Bóveda

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)

Henri Cartier-Bresson, centenario de un «instante decisivo»

Fotografía

Hoy, 22 de agosto, es el centenario del nacimiento de Henri Cartier-Bresson, fotógrafo francés que tanto contribuyo a cambiar la manera de entender la fotografía. Si tuviera que hacer una lista del tipo «mis 10 fotógrafos favoritos» seguro que estaría ahí. Probablemente también en una del tipo «mis 5 fotógrafos favoritos» o «mis 3 fotógrafos favoritos». No me atrevo a decir que sea mi fotógrafo favorito, porque depende. Depende del tipo de fotografía que me guste apreciar en cada momento.

No voy a dar datos biográficos que podéis encontrar sin problemas en muchos sitios. Podéis seguir el enlace que he puesto en su nombre, aunque os recomiendo que leáis la entrada de la versión inglesa de la Wikipedia, mucho más amplia. Incluso mucho más amplia que la versión francesa, a pesar de la nacionalidad del autor.

Este fotógrafo siempre ha supuesto para mí una alegría por poder disfrutar de su obra, pero sobre todo de su estilo, de su forma de expresarse en el medio fotográfico. Pero también ha supuesto una tristeza porque sistemáticamente, día a día, compruebo que estoy a años-luz de su capacidad de observar el mundo y captar lo que el llamó el «instante decisivo». Ese momento en el que los actores, el escenario, la luz y el fotógrafo entran en una alineación espacio-temporal que permite obtener esas maravillosas imágenes que el tomaba.

Trabajó fundamentalmente el reportaje, pero en su obra encontramos también excelentes retratos, o paisajes, o simplemente, fotografías tomadas en la calle cuando uno pasea. Fue su instrumento fundamental, por su calidad, por su discreción, las cámaras telemétricas de la casa Leica. Su soporte, el negativo en blanco y negro. Fue maestro e inspirador de generaciones de fotógrafos posteriores. Todavía lo es.

Como dicen que vale más una imagen que mil palabras, os dejo algún enlace.

Henri Cartier-Bresson en Agencia Magnum

Images a la sauvette en Agencia Magnum

Tête à tête: Portraits by Henri Cartier-Bresson

El 22 de agosto de 1908, en Chanteloup-en-Brie, cerca del Marne, no muy lejos de París, fue un «instante decisivo». Nació el maestro. Nació Henri.

Tremenda responsabilidad, la de ilustrar la entrada de hoy con una imagen… en fin… seguiré con las de mi reciente viaje por la capital bávara. Dos niños en la Frauenkirche.

Frauenkirche

(Pentax K10D; SMC-DA 40/2,8)