[TV] Cosas de series; yakuzas y superpoderes adolescentes

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En una semana compleja para mí, por lo menos en lo que se refiere a su inicio, voy a aprovechar un momento de pausa para hablar de un par de series de televisión que he terminado recientemente de ver. Ya veremos que más puedo hacer o escribir hasta el miércoles o el jueves, según como vaya. Porque además de líos laborales, de cuestiones que no quiero comentar y de que tengo que revelar tres carretes de fotos… bueno… da igual. Estoy muy liado. Vamos con este ratito, con un poco de agilidad a hablar de estas dos series, que son interesantes.

I am not okay with this

Con el escatológico título en castellano de Esta mierda me supera, nos encontramos con un drama adolescente basado en un cómic de Charles Forman, el mismo que The End of the F***ing World, y adaptada al igual que la anterior por Jonathan Entwistle, que nos vuelve a llevar a las angustias propias de la edad. Especialmente si eres un chica, que arrastra un duelo patológico por el padre muerto, y descubres de repente que tienes superpoderes que no puedes controlar.

Siete episodios de 22 minutos de duración suponen una duración de dos horas y media… como tantas películas de hoy en día. Así que se ve rápida. Y descarga su peso en la interpretación de su protagonista, Sidney Novak (Sophia Lillis), y algunos otros de sus compañeros de instituto. Con un montón de referencias a otras historias sobre angustias adolescentes, las más obvias de las cuales nos llevan a Carrie, aunque sería tonto ver en esta serie una nueva versión camuflada de aquella película, no parece un producto perfecto, pero sí atractivo. Y en el que nos dejan muchas dudas de por donde va a seguir, si sigue. Porque no hay un cierre claro de la historia, y da pie a una continuación. A mi no me importará seguir viéndola.

Giri 義理/Haji 恥

Cuando apareció en el catálogo de Netflix esta serie, pensé que se trataba una producción japonesa para la cadena de vídeo bajo demanda en internet. Y aunque quien sigáis este Cuaderno de ruta, sabréis que no soy precisamente de los que rechazan las series asiáticas, el tema de las mafias o yakuzas no me pareció atractivo en un primer momento. Hasta que empecé a encontrar algunas referencias a la serie que volvieron a despertar mi interés por ella.

Lo cierto es que bajo el título en japonés que se puede traducir como Por derecho/Vergüenza, encontramos una producción de la BBC británica, con un reparto mixto británico y japonés, con localizaciones en el Reino Unido y en Japón, y con diálogos también en los dos idiomas implicados. Un policía de Tokio, Kenzo Mori (Hira Takehiro), que es enviado extraoficialmente a Londres a buscar a su hermano, Yuto (Kubozuka Yōsuke), exiliado de la yakuza tokiota y sospechoso de un asesinato de otro yakuza en la capital británica, se verá metido en una escalada de interrelaciones que afectará a mucha otra gente. Entre ellas a una policía británica (Kelly Macdonald), a un chapero de madre inglesa y padre japonés (Will Sharpe), a Taki (Okuyama Aoi), su hija adolescente, a su callada y resignada esposa (Nakamura Yūko) y otro buen número de personas.

La serie, de ocho episodios de aproximadamente una hora de duración, va creciendo lentamente para explotar en plena intensidad en su cuarto episodio, muy notable, y para mantener la tensión hasta un final,… que no está mal, pero quizá demasiado rosa. En cualquier caso, una serie que ha pasado relativamente desapercibida, pero que es bastante recomendable, tanto por su puesta en escena como por sus excelentes interpretaciones. Adolescente japonesa incluida que tienden a ser muy monas (かわいい ね?), pero limitadas como actrices, como comentaré dentro de una o dos semanas con otra serie que estoy viendo, pero que en este caso resulta bastante convincente.

[TV] Cosas de series; ligereza asiática, mejor… o peor

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Quien esté más familiarizado con este Cuaderno de ruta ya lo sabe. De vez en cuando, con demasiada frecuencia, caigo en los placeres culpables de las teleseries asiáticas, fenómeno que llevo sufriendo desde el auge de las plataformas de vídeo bajo demanda, especialmente Netflix, que dispone en su catálogo de abundancia de series del Asia más oriental. Vamos con algunas de los últimos tiempos, en las que hay de todo.

Para ilustrar la entrada, nos iremos a Taiwán, nacionalidad de una de las series, a las animadas orillas del estanque del Loto en el distrito de Zuoying en Kaohsiung.

The Ghost Bride [彼岸之嫁, es multilingüe, con personajes que hablan mandarín, cantonés y malayo] es una producción de taiwanesa de Netflix que… me ha resultado simpática. Ambientada entre la colonia de chinos de Malaca en Malasia, a finales del siglo XIX, es una «dramedia» romántica de carácter fantástica basada en una novela de un autor moderno, a propósito de una costumbre de algunas culturas asiática, las llamadas «novias fantasma«. Sin ser gran cosa, la serie tiene una ventaja indudable. Y es que algunos de sus protagonistas principales tienen un razonable carisma e interpretaciones también razonables. Y resulta entretenida en su conjunto. Comparada con series de otras nacionalidades, tiene un aire y una calidad general que la sitúan en lo anecdótico, pero con cierta dignidad. Quizá muy dirigido a un sector demográfico muy específico de su región geográfica de origen.

Sin embargo, la serie surcoreana que se presenta en Netflix con el título en inglés Under the black moonlight [Geomeun Dalbich Araeseo (검은 달빛 아래서)] es bastante infumable. Es una miniserie de dos episodios de algo más de 40 minutos de duración, se puede ver como un largometraje, que reune a un grupo de jóvenes universitarios en una trama que oscila entre el crimen y el terror,… pero mal. Es la segunda serie de estas características de duración que veo en la cadena de vídeo bajo demanda, y las dos han sido malas. A evitar. Indudablemente.

Y entramos ahora en The Legend of the galactic heroes: Die Neue These Seiran [銀河英雄伝説 DIEディNEUEノイエTHESEテーゼGinga Eiyū Densetsu: Di Noie Tēze], una serie de animación japonesa, una aventura espacial, nueva versión de otra serie emitida entre 1988 y 1997, que tuvo nada menos que 110 episodios divididos en cuatro temporadas. La cosa va de un futuro en el que la especie humana ha colonizado la galaxia y, tras un periodo de unidad, se divide en dos grandes bloques, uno imperial, inspirado por la estética del Reich alemán de finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, y otro de «planetas libres», inspirado por la estética de los países aliados en la Segunda Guerra Mundial. El primero es una dictadura, el segundo una democracia. Hay un tercer estado del que sabemos poco todavía. Y ambas potencias libran una lucha sin fin cuando llegan a sus flotas interesterales nuevos comandantes jóvenes, más osados y atrevidos. La serie es entretenida, sin duda, pero es rara. Creo que los japoneses llevan un lío mental tremendo con una serie de cuestiones sobre la historia y tradiciones de occidente que se refleja en esta serie. De forma que, en ocasiones, esa inspiración en las potencias occidentales del pasado, roza el ridículo. También son raras las batallas espaciales… a base de enoooooooooormes flotas de naves espaciales que se disparan unas a otras puestas de frente. Algo muy absurdo, si uno lo piensa bien. Pero bueno… es entretenida. Y algunos de los personajes son simpáticos. Yo me he entretenido, en medio de los «¡manda güevos!» espontáneos que de vez en cuando me surgían con los erráticos conceptos de los nipones sobre occidente. Que supongo que será el equivalente a los erráticos conceptos de occidente sobre las culturas asiáticas. El desfile de nombres germánicos a cual más sonoro y rimbombante es como mear y no echar gota.

[TV] Cosas de series; los «nuevos» papas

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Cuando se estrenó en 2016 la serie The Young Pope, salida de la mente del director italiano Paolo Sorrentino, quedó claro que iba a entrar a formar parte del género de las «inclasificables». ¿Drama político? ¿Reflexión religiosa? ¿Comedia costumbrista en el Vaticano? ¿Crítica social? ¿Todo lo anterior es válido? ¿Nada de lo anterior puede asegurarse? Las aventuras del peculiar Pio XIII, o Lenny Belardo (Jude Law), un cardenal norteamericano, aparentemente ultraconservador, pero capaz de arrastrar tras de sí a gentes de todo tipo de ideologías, resultaron un indudable éxito. Aderezado además con un plantel de secundarios excelente en el que destaca ese impresionante cardenal Voiello (Silvio Orlando), camarlengo y secretario de estado, todopoderoso de la política vaticana, más compleja y renacentista que nunca. Todo ello aderezado con la moderna y personal estética que Sorrentino sabe imprimir a sus realizaciones. Hay que reconocerlo, nos dejo con ganas de más.

Paseemos por Roma y por el Vaticano, los museos al menos, como durante esta serie tan interesante y distinta.

Y han sido más de tres años los que hemos tenido que esperar para ver la continuación. Que no ha venido como una segunda temporada sino con un nuevo nombre, The New Pope. Pero desde ya hemos de decir que no hemos perdido al «papa joven», y que hemos tenido no uno sino dos «papas nuevos»… Uno breve, en el que se ironiza sobre el breve papado de Juan Pablo I, y otro, nuevo coprotagonista, Sir John Brannox, o Juan Pablo III (John Malkovich), que ha resultado en algún cambio de tono de la serie.

La serie ha entrado más de lleno a cuestionar o fabular sobre la realidad de las intrigas internas de la Santa Sede como peculiar organización política y económica. Se cuestionan en momentos dados, incluso las creencias. Personalmente, hace tiempo, en mi adolescencia haciendo el bachillerato unificado polivalente en un colegio católico, ya me empecé a plantear en qué medida muchos de los sacerdotes que por allí pululaban creían realmente en lo que predicaban. Mantengo la sospecha, indemostrable, de que varios de ellos, y no pocos, no creían en su propia religión. Pero en la serie, que adopta a ratos un tono más críptico y lleno de simbolismo, no siempre fácil de aprehender, aunque mantiene la excelencia formal de la anterior, vamos cuestionando muchos de los fundamentos de la organización religiosa más potente y estructurada sobre la faz de la Tierra.

Una empresa con demasiados intereses. Mucho más allá de la guía de sus fieles. Y al final, no estoy seguro de haberlo entendido bien, seamos sinceros, por lo que he comentado con otras personas, en medio de un batiburrillo en el que lo que es honesto y lo que no queda confundido o resulta sorprendente, la impresión que te queda es que Sorrentino «apuesta» por el gatopardismo de la Iglesia, en la que mucho han de cambiar las cosas,… para que todo siga igual. La tercera vía de Brannox. Que inglés tenía que ser como todos los inventores de malditas terceras vías que ha habido en las últimas decadas.

Lenny Belardo,… ¿santo, resucitado, cristo, anticristo, mesías,…? ¿O simplemente, un papa? No he oído nada sobre una tercera entrega. Yo creo que así está bien. Muy bien. No hace falta más.

[TV] Cosas de series; nueva ración de «guilty pleasures» coreanos

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Netflix sigue confiando en los dramas coreanos para rellenar su catálogo, sabiendo probablemente que hay un buen número de aficionados a estas producciones en todo el mundo, y que también estamos los que, conociendo sus debilidades, nos enganchamos a ellas como exótico guilty pleasure. Algunas cosas van cambiando. Cada vez potencia más los estrenos de producciones propias o en combinación con cadenas coreanas. Las primeras son estrenadas y difundidas por Netflix en todo el mundo. Las segundas son producidas por otra cadena, pero Netflix adquiere sus derechos de difusión mundial con el sello de «Netflix original». No siempre soy capaz de diferenciarlas. Y últimamente ha habido algún cambio en el modo de emisión. Si antes iban saliendo al catálogo los episodios al ritmo de uno o dos a la semana. Ahora ya ha habido alguna que se ha lanzado toda a la vez, propiciando el maratón de placer culpable. En las últimas semanas he terminado de ver o he visto un par de ellas. Suelo dejarlas para los fines de semana, días que destino a NO pensar en la medida de lo posible. Y estas series son ideales para ello.

Bueno… pues pasearemos fotográficamente por Corea del Sur, sea Seul, Busán o Gyeongjeon.

Chokolit [초콜릿], o sea Chocolate, es pura televisión «cebolla». Dos niños huérfanos o como si lo fueran, que se conocieron de niños, y que vuelven a coincidir de adultos, llevándose de pena. Ella, cocinera, muy simpática y cariñosa, a pesar de lo mucho que ha sufrido en la vida; el, neurocirujano, serio, un poco bastante sieso, también con su dosis de drama familiar. Y tras una serie de desencuentros, acaban trabajando juntos en una clínica de cuidados paliativos (imaginaos si hay para echar lágrimas), mientras son amenazados por malvados familiares. Pues eso, puro dramón, puro placer culpable, bastante previsible. 16 episodios que se fueron emitiendo semana a semana en Netflix, de dos en dos, tras su estreno en Corea del Sur. Ahora ya se puede ver todos en la plataforma de vídeo bajo demanda.

Na Hollo Geudae [나 홀로 그대], que significa Mi holo yo, donde «holo» es una abreviatura de «holograma», aunque internacionalmente se conoce como My Holo Love. Que quede claro que es un drama romántico. Esta es más animada, aunque con esquemas similares. Dos personas que se conocieron de niños, aunque no se recuerdan, cada una con sus problemas. Él, un genio de la informática, que ha creado una inteligencia artificial en forma de holograma que sólo se puede ver con unas gafas especiales. Ella, una discreta empleada, poco apreciada por sus compañeros, aunque es monísima, porque tiene un problema que guarda en secreto. Tras una serie de avatares, causados por unos malísimos rivales de la empresa de él, la chica pasa a ser la «beta tester» de las gafas y el holograma, del que se enamora. Ah… el holograma tiene la misma apariencia que él, claro. A partir de ahí… todo es previsible. Esta serie está «casi» bien. Aunque está muy lastrada por unos flojos intérpretes. Especialmente la chica, que como ya he dicho es monísima, pero más bien sosita. Producción exclusiva de Netflix, que subió los 12 episodios a la vez a su plataforma, así que ideal para un maratón desde el principio.

Ahora a esperar el próximo estreno, este fin de semana que viene, y que está muy valorado en IMDb, ya que se ha ido estrenando poco a poco en su país de origen. Parece que una damisela en apuros acabará aterrizando por accidente en Corea del Norte… esto parece una novedad…

[TV] Cosas de series; educación sexual para adolescentes, brujas y demonios

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Sí. Las dos series de esta semana tienen como protagonistas a los adolescentes. Al menos de forma simulada; porque probablemente los actores que los interpretan son relativamente talluditos y han pasado (o deberían) esta etapa de la vida del ser humano. Todos o casi todos veinteañeros.

Como con Sex Education, nos vamos por Inglaterra,… fotográficamente. Canterbury, en concreto.

Sex Education – temporada 2

Esta serie británica es una de las más inteligentes, entretenidas y bien interpretadas del momento. Como leí en algún lugar, una serie sobre la adolescencia, no sólo sobre el sexo en la adolescencia, que deberían ver tanto padres como hijo… aunque quizá mejor que no la vean juntos.

Aunque los comienzos de esta segunda temporada parecían menos vistosos que los de la primera, lo cierto es que la trama ha ido creciendo en interés, intensidad y profundidad conforme avanzaban los episodios, para acabar con cierta brillantez. Tanto en el guion como en la interpretación y como la capacidad de ofrecer espectáculo televisivo.

Y esperemos que cuando esta serie se camina hacia su conclusión se apiaden de la buena de Maeve (Emma Mackey), para mí, el personaje con el que es más fácil empatizar, en parte por el buen trabajo de la actriz que lo interpreta.

Chilling Adventures of Sabrina – temporada 3

Sinceramente, las aventuras de la bruja del pelo blanco nunca me han entusiasmado en exceso. Pero reconozco que han acabado por entretenerme. Un entretenimiento que se acerca mucho al guilty pleasure, porque en ocasiones las situaciones era ridículas e incluso risibles. Por un momento pensé que todo el episodio de la palangana de Pilatos estaba sacado de un programa de los Monty Python. Lo cual no creo que fuera la intención de los responsables de la serie. Pero es lo que hay. Si lo quieres lo coges y si no lo dejas.

Por lo demás, las interpretaciones de la mayor parte del reparto son bastante planas e insustanciales. Incluso la protagonista (Kiernan Shipka), en recuerdo de su papel en alguna serie de bastante más prestigio, me había suscitado mayores expectativas, que no se cumplen. Esta serie es una de esas que vas viendo hasta que te cansas, lo cual puede suceder en cualquier momento.

Esta serie comparte universo de ficción con Riverdale y una nueva serie que se ha estrenado en HBO y de la que no pude pasar de los primeros quince minutos. Para empezar… la actriz protagonista me cae bastante mal.

[TV] Cosas de serie; cosas ligeritas desde Asia

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Después de los atracones de todo tipo de las fecha navideñas, quizá estemos muy pesados, y quizá venga bien entrar en el terreno de los placeres culpables ligeros. Que no nos hacen pensar. Entretenimiento a base de series, a veces poco serias, que nos llegan del Asia oriental con distinta fortuna. Y Netflix es el lugar ideal para estas frivolidades orientales.

Tono de comedia trae una serie que aparece en Netflix bajo el título de Triad Princess, en el que se nos cuentan con desenfado las aventuras de la hija de un mafioso taiwanés que ha decidido casarla con el hijo de un lider de las triadas de Hong-Kong. Pero la chica quiere una vida independiente, y está enamorada de un cantante de éxito, mientras consigue trabajo como asistente y guardaspaldas de otra cantante de la misma agencia, amenazada por motivos no bien conocidos. Absolutamente intrascendente, en ocasiones sin pies ni cabeza, en tono preferentemente cómico con algún momento dramático, varios de los personajes tiene suficiente carisma como para que sea llevadera. El título original, 極道千金, siginifica Camino polar. Y si tiene que ver, que tenga.

Como no podía ser de otra forma, fotos desde Asia. Hoy nos pasearemos por los templos y santuarios de Nara, en Japón.

Recientemente fue un éxito de público en Asia una serie de época china de nada menos que 70 capítulos, que de momento no se ha emitido en España, que yo sepa. En cualquier caso, el éxito llevó a un spin-off, una miniserie de seis episodios, Yanxi Palace: Princess Adventures, que se estrenó recientemente en Netflix. La ambientación histórica es muy vistosa, desconozco si es precisa, pero todo es muy deslumbrante, con las chicas muy guapas. Las interpretaciones son absolutamente lamentables. Lo cual es una pena, porque después de unos primeros capítulos absolutamente inanes, se desarrolló una trama final, de intrigas palaciegas, que tenía su interés, con tonos inquietantes, que merecía mejores guionistas y mejores intérpretes. Bueno, que sirva para ambientar nuestra futura visita a la Ciudad Prohibida de Pekín. Los personajes de la serie están basados, de alguna forma o manera, en personajes históricos reales del siglo XVIII. El título original, 金枝玉叶 , significa La hoja de jade dorada. Pues vale

En los últimos tiempos tengo la sensación de que Netflix ha disminuido el ritmo de estrenos de series propias o en coproducción procedentes de Corea del sur. En cualquier caso, hemos tenido un drama policiaco, The lies within, en el que nos han librado de la trama romántica de los protagonistas. Lo cual la hace más sosa. La novedad ha sido que la trama tenía algo más de miga que otras series del mismo país. Estaba más currada y, aunque estas series, con sus 16 episodios, a veces más, son siempre excesivamente largas, en esta aguantaba el tipo. Ninguna maravilla… pero bueno. El título original, 모두의 거짓말 , esta vez tiene más que ver, significa Todo el mundo miente. Muy House MD.

Y por fin llegaron en vísperas de navidad la siguiente tanta de episodios de Terrace House: Tokyo 2019-2020… de los que yo ya había visto la mitad de ellos durante mis vacaciones en Japón. Un rollo esto de que hay que esperar tres meses para cada tanda. Podría ser como en el País del Sol Naciente, donde emiten un episodio a la semana. Si la primera tanda de 12 episodios había sido un tanto sosa, predominaban los participantes que habían ido allí «a hablar de mi libro»… en esta ha habido más interacción. Aunque predominan las «calabazas» sobre los «si quiero». Eran previsibles… Como siempre, mi placer culpable favorito.

Están emitiendo en Japón, o la han emitido ya, una nueva temporada de Doctor X – Gekai Daimon Michiko [ ドクターX ~外科医・大門未知子]. Pero de momento Amazon Prime no ha dicho nada de emitirla. Y además ya ha retirado las cinco temporadas anteriores. Me lo pasaba bien con esta parodia de drama médico. A ver si me las apaño para echarle el guante.

[TV] Cosas de series; lo destacado de diciembre

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Llevo bastante retraso en esto de comentar finales de series o de temporadas. Y tardaré todavía un poco en ponerme al día. Salvo que me dedique una semana a hablar mayoritariamente de televisión, cosa que no me apetece. Así que vamos con lo más destacado de diciembre,… como llamo a aquellas series que forma parte de lo que podríamos llamar la «primera división» de la seriefilia. Aquellas series que por presupuesto y pretensiones aspiran al éxito de crítica y público como planteamiento base. Una de ellas ya la conocíamos, las otras son novedades de este último trimestre del año.

La serie fantástica de HBO… una de ellas… va de viajar al norte. Un norte que recuerda mucho a Noruega. Y aunque no tengo fotos de Noruega invernal… pues Noruega son las fotos de hoy.

Ya lo sabéis de mi comentarios anteriores sobre The Marvelous Mrs. Maisel. Es una de las mejores comedias del momento. De hecho, es una de las mejores series del momento. Es la serie con la que hemos recuperado los chispeantes diálogos de la chicas Gilmore. Pero más adulta; no para todos los públicos. Y además, con mayor nivel interpretativo. Dicen que esta tercera temporada no ha tenido el mismo nivel que las dos primeras. Mmmmmm… evidentemente, la serie ha perdido el factor novedad. Y ha sido una temporada de transición para los personajes. Frente a las crisis manifiestas de las dos primeras temporadas, se han abierto nuevos caminos que todavía están en marcha. Y es cierto que ha habido alguna subtrama un poco más floja, como la de Sophie Lennon (Jane Lynch), que ha trabado el desarrollo de Susie (Alex Borstein). Y que estuvo muy claro el momento en que Midge (Rachel Brosnahan) la cagó… Pero sigue siendo una serie de gran nivel. Y ante todo, quiero más presencia de Mei (Stephanie Hsu), un personaje potencialmente muy divertido. En fin… hasta dentro de unos meses, Mrs. Maisel.

Mmmmm… His Dark Matterials. Primera temporada. En HBO. Buscando un nuevo pelotazo estilo «tronos». Hasta la presentación es similar. Pero nada más salvo el ámbito fantástico tan distinto. Cuenta a priori con un reparto interesante. Pero por algún motivo, esta historia adaptada de las novelas de Philip Pulman, no me acaba de enganchar. Quizá hay que darle más tiempo. Ya tuvo una adaptación al cine, que iba camino de la típica trilogía, pero que se quedó en un película aislada sin más recorrido. Y es que creo que hay un problema de base. Se plantea como una historia para niños mayores y adolescentes,… pero que la única forma de que realmente funcione es adaptándola como una historia para adultos, mucho más oscura y más agresiva en sus críticas sociales de fondo. Y creo que nadie se atreve a tal. La niña protagonista, Dafne Keen, sin ser una catástrofe no aba de tener carisma suficiente para cargar a cuestas con la serie. Veremos que pasa en un futuro.

No soy aficionado al género superheroico, que con excepciones, me aburre. Así que acogí Watchmen, también en HBO, con notable excepticismo. Pero me ha sorprendido. Para bien. Y mucho. Una historia que se construye poco a poco, con piezas aparentemente inconexas en algunas ocasiones, pero en la que al final todo encaja con finura y elegancia. Impresionante labor de guion con mucho más fondo y enjundia que la mayor parte de las tontadas que se hacen en este género. Pero vamos… sin comparación. A años luz, para bien. Tanto me ha gustado, que voy a leerme el cómic que la inspira y que creo que me contará lo que pasó décadas antes de los acontecimientos de la serie. Creo. Ya os diré. Pero espero con ganas una segunda temporada.

[TV] Cosas de series; y cosas que pasan en Navidad

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Debería hablar de más cosas de las que voy a hablar,… pero quería dejar una entrada que no fuera tan diversa, más homogénea en sus contenidos. Así que ya me daré prisa con lo que tengo atrasado… mmmm, ¿la semana que viene? No sé.

Hoy vamos con producciones que tienen sabor hispano. Incluso se alguna de ellas se habla en alemán. Me explicaré. Pero antes decir que le he dado una oportunidad a Isabel Coixet y su incursión en HBO con Foodie Love. Ya el título me ha empalagado en exceso por su «postmodernidad» instagramera. Porque antes había gurmés o gastrónomos, o simplemente gentes de buen comer; pero desde el advenimiento de las redes sociales, al más pedante estilo de la «postmodernidad» mal entendida que nos asuela desde hace varias décadas, hay «foodies». Y pedante por demás es la relación entre los dos personajes, según lo que he podido ver en los dos primeros capítulos, en los que se me han atragantado tanto y me han caído tan mal, que he sido incapaz de ver más. Si alguna vez consigo seguir, ya os diré. Con lo que me gustó la chica esta, Laia Costa, en cierta película y lo insoportable que me parece ahora [siempre el personaje, contra la persona real no tengo absolutamente nada que no sea respeto].

Ilustraremos la entrada con paisajes y pueblos pirenaicos, que le van a la serie española de hoy.

Y hace ya unas cuantas semanas, creo que fue a finales de noviembre o así, apareció en Netflix una serie alemana bajo el título Zeit der Geheimnisse (traducción, tiempo de secretos), titulada en castellano Secretos por Navidad, en la que sen vemos la evolución de tres generaciones de mujeres mientras la mayor de ellas, la abuela se acerca al final de sus días, mientras se preparan para celebrar la Navidad. Con frecuentes flashbacks a épocas pasadas, vemos que las relaciones entre ellas ha estado envenenada por hechos del pasado que nunca han sido resueltos con franqueza entre ellas. La acción que transcurre en una casita la mar de mona junto a una playa, que no sé si situar a orillas del mar del Norte o del Báltico y sus estrechos. No está mal. Son sólo tres episodios que están bien interpretados y dirigidos, aunque quizá le falte un poquito de alma. Los hechos del pasado que marcan la vida de la familia, además de conflictos del pasado, tienen que ver con la época de la banda terrorista de la Baader-Meinhof.

Lo curioso de la serie alemana es que en los créditos se puede leer que está basada en la serie Días de Navidad de Pau Freixas. Freixas es conocido por el éxito de algunas de sus producciones para televisión, especialmente para los canales autonómicos catalanes. Y es bastante respetado, aunque yo no estoy muy puesto en su obra. Pero cuando se estrenó la serie alemana, la de Freixas… estaba a la espera todavía de ser estrenada. También en Netflix, unas semanas más tarde, más próximas a la Navidad. Y se anunciaba con un reparto de campanillas… Victoria Abril, Elena Anaya, Alicia Borrachero, Antonio Dechent, Verónica Echegui, Verónica Forqué, Charo López, Ángela Molina,… son algunos nombres más conocidos en un reparto muy amplio.

La historia no es la misma que en la serie alemana. Los temas están relacionados, pero no son dos series idénticas. Si la alemana, en lo interior de la familia está en las relaciones entre madres e hijas con algún misterio sobre lo que pasó con los hombres, en la española el conflicto está entre las cuatro hermanas de la historia, con algún misterio entre los padres de las mismas. Si ya hemos comentado la época histórica del origen de la serie alemana, aquí en la española tendremos la posguerra dominada por el fascismo y la represión como telón de fondo. Si allí era la playa y el mar, aquí es la montaña con sus bosques y un lago. Si allí dominaban los flashbacks, aquí tenemos tres cortes en el tiempo. Tres navidades distintas. La serie está bien. La serie podría estar mucho mejor. ¿Cuál es el problema? Los intérpretes jóvenes españoles no está a la altura. El tercer episodio, con cuatro pesos pesados de la interpretación femenina española, es casi antológico. El segundo no está mal, con buenas interpretaciones de actrices jóvenes pero ya maduras profesionalmente, y otras, no tan buenas. Y el primero… las niñas y adolescentes rozan lo repelente, aunque las apariciones en pantalla de los personajes maduros, salvan la papeleta y permiten seguir adelante.

Lo he dicho hace tiempo. Antaño, los actores jóvenes se fogueaban en el teatro, y cuando pasaban al cine o la televisión, lo hacían muy bien. Ahora empiezan directamente en televisión, que es mala escuela de interpretación. Y tardan en madurar. Y cuando maduran, no siempre encuentran papeles interesantes, porque hay que vender al público joven y para eso hay que poner actores y actrices, jóvenes, guapos, clónicos, aunque no sepan actuar. En otras países pasa parecido. Fíjaos que en Estados Unidos, pocos intérpretes de televisión conocidos dan el salto con éxito artístico (no hablamos del pecuniarios) al cine. Al revés, funcionan todos perfectamente. En cualquier caso, dos series con tema navideño, pero distinto.

[TV] Cosas de series; reinas, luchadoras y resucitadas

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Como se me siguen acumulando los finales de temporada o de serie, hoy también voy con tres de ellos, aunque de más nivel que la semana pasada. Iremos de menos a más.

Glitch es una serie australiana que se ha desarrollado en tres modestas temporadas de seis episodios cada una, muy al estilo británico, aunque su desarrollo y trama recuerde más a los modos norteamericanos. Producida por una cadena de aquel país, se ha distribuido internacionalmente por Netflix. Pertenece al género de «resucitados»… uno género que se puso de moda hace algunos años con producciones francesas y norteamericanas. Gente muerta hace un tiempo que vuelve a la vida misteriosamente en alguna perdida población. En este caso en algún lugar de Australia, ficticio, pero que no sabría decir exactamente dónde colocarlo, supuestamente, en el mapa. Como pasa con muchas series de este tipo, arrancan con fuerza, generando unas tensiones dramáticas correctas o interesantes, pero… pero luego suelen descarriarse cuando intentan dar un cierre que dé una explicación satisfactoria a los televidentes. Y a esta serie australiana, bien valorada en sus primeras temporadas, se ha cerrado en un última que a mí me ha parecido un correcalles y un embrollo. En fin… que si te gusta el género le encontrarás su cosa, pero si no… mejor te abstienes. Aunque no son muchos episodios

Como no puede ser de otra forma, dedicaremos las fotos a escenas de lo más británico y regio. Aunque los ingleses no nos quieren a los europeos. Otros británicos sí, pero los ingleses… ellos se lo pierden. Acabarán siendo el 51º estado de la Unión. Porque la «grandeza» no la van a recuperar por ese camino… seguro que no.

GLOW es una producción original de Netflix que tiene más empaque. Y que ha ido creciendo y evolucionando al mismo tiempo que lo hacían sus personajes. En su tercera temporada, las maravillosas chicas de la lucha americana han triunfado en Las Vegas; una temporada que ha repartido más el protagonismo, dentro de que son cuatro los principales. También hemos tenido interesantes personajes secundarios, de los que duran una temporada, especialmente una deslumbrante Geena Davis. Aunque no todos han evolucionado por igual. Y mientras que que Bash (Chris Lowell) y Debbie (Betty Gilpin), con algún traspiés siguen una trayectoria claramente ascendente, Ruth (Alison Brie) y Sam (Marc Maron) van dando más bandazos y sufriendo algunos desengaños amargos, aunque con tendencia al optimismo. La serie ha sido menos oscura que en sus principios, pero también más madura en sus tramas. Todavía le queda algo de cuerda antes de que empiece a cansar. En general, bastante bien.

Y The Crown es una de las joyas de la corona de Netflix, que este otoño se enfrentaba a un punto de inflexión notable. La familia real va envejeciendo y eso ha conllevado un reemplazo de casi todo el reparto. Desde luego, de los personajes protagonistas más importantes. De los antiguos, a algunos los hemos echado más de menos que a otros. Tras un primer episodio que resultaba un poco desconcertante, lo cierto es que enseguida asumes el cambio, por que el nuevo reparto, empezando por su protagonista actual, Olivia Colman, son de altísimo nivel interpretativo. Colman, en particular, nos ha regalado gestos, poses, momentos absolutamente geniales. Qué grandísima intérprete es esta actriz. El resto muy bien, con alguna sorpresa de gente para mí desconocida, como Erin Doherty, que a pesar de que la princesa Ana aparezca con un peso poco importante en la trama, es una auténtica robaescenas, gracias a los ingeniosos diálogos que le han colocado los guionista y que ella interpreta con una pica de cinismo que le sienta muy bien al personaje. Serie muy recomendable desde el principio, que acumula ya unos cuantos episodios antológicos y cuyas temporadas de 10 episodios saben a poco.

[TV] Cosas de series; batiburrillo de cosas asiáticas

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Se me han acumulado en pocos días un montón de series y otras producciones televisivas a comentar. Y no sabía muy bien en qué orden y como organizarlas. Antes de seguir tomando otras decisiones, he decidido quitarme de encima esta semana lo que tenía pendiente procedente de Asia. Algunos ya sabréis que tengo la mala costumbre de engancharme a infames series coreanas… pero hay alguna cosa más.

Con una mezcla de producciones rodadas entre Japón y Corea del Sur, aunque una de ellas sea americana, tenía que elegir por poner fotos de uno de los dos países. He optado por algunas vistas en blanco y negro de Osaka en Japón.

Cuando me suscribí a Netflix, una de las primeras cosas que vi, como curiosidad, fue una serie japonesa que se titulaba Shin’ya shokudō [深夜食堂], también conocida como Midnight Diner, hace ya tres años de eso. Una serie simpática, con episodios de corta duración, sobre un pequeño restaurante nocturno, del tipo de los que se pueden encontrar en Omoide Yokocho en Shinjuku. Aunque sin la invasión de turistas. En cada episodio se desvelan los avatares de alguno de los clientes, y aprendemos a preparar el plato que más le gusta. No tiene muchas pretensiones, es buenrollista y ocasionalmente presenta casos de interés humano. Recientemente pusieron en su catálogo la segunda temporada, que sigue en el mismo tono. Y es igualmente razonablemente recomendable.

Durante un buen montón de semanas, a un ritmo de uno o dos episodios cada una, hemos podido ver, procedente de Corea del Sur, Vagabond [배가본드]. Serie de conspiranoias, servicios secretos, guerras industriales, corrupción política, en la que un especialista de cine y profesor de taekwondo (Seung-gi Lee) se alía con una joven y pardilla agente (Suzy Bae) de los servicios de inteligencia para desentrañar el misterio de un accidente de aviación en el que muere el sobrino del especialista. En dieciséis episodios desarrolla una trama innecesariamente compleja y rebuscada, para dejar un final abierto, tan mal planteado, que no ha contentado a nadie. Tiene momentos muy entretenidos por el camino, y los protagonistas, eso sí, son muy guapos. Desde luego, la chica protagonista, que viene del mundo de las idols del K-pop, es una chica muy muy guapa. Y poco más, aunque quizá con el tiempo pueda actuar de forma más convincente.

También durante varias semanas, a un ritmo de dos por semana, procedente del mismo país asiático, hemos podido ver Dongbaek-kkot pil muryeop [ 백꽃 필 무렵], con el título internacional, o sea, en inglés, When the Camellia Blooms. Compleja, y a la vez simplona, comedia romántica que mezcla los amoríos de una madre soltera muy mona (Hyo-Jin Kong) con un policía local no muy inteligente (Ha-Neul Kang), pero muy buena persona, con diversos dramas familiares, y una trama en torno a un asesino en serie. Desarrollada en veinte episodios, no es que le hayan sobrado los cuatro por encima de los dieciséis habituales… es que lo que cuenta se puede contar en un par de horas. Típico guilty pleasure en el que te das cuenta de que se podría haber hecho un producto razonable, que buena parte de los intérpretes tienen capacidades interpretativas muy por encima de lo que se les pide, pero que no da casi nada de sí por las propias autolimitaciones del formato que se autoimponen los coreanos. No especialmente recomendable.

Y finalmente, en Netflix han estrenado el documental de una hora de duración Enter the Anime. Bajo la premisa de que la directora y presentadora del documental, Alex Burunova, quiere profundizar en un género, la animación japonesa, cuyas características diferenciadoras quiere conocer, vamos conociendo a una serie de productores de animadores, directores y productores nipones, que van contando los distintos estilos de la animación del País del Sol Naciente. Podría estar muy bien, y de hecho no está mal; pero al final te quedas con la impresión de que más que nada es un producto de autopromoción de las series de animación de la cadena.

[TV/TV en pantalla grande] Cosas de series; el final del j***do mundo en Downton Abbey

Televisión

Hoy va de series inglesas. Una muy buena y otra que nos dejó momentos interesantes y que hoy se ha convertido en una anécdota.

La serie británica realmente buena es The End of the F***ing World. Si la primera temporada fue una excelente road movie de dos adolescentes (Jessica Barden y Alex Lawther) con problemas, serios problemas, de adaptación a su entorno o a sus familias, que se convertía en una historia de amor, no menos bella por poco convencional, y que nos dejaba un final que no sabíamos si era un drama o una tragedia, en esta segunda temporada, que comienza unos años después de los hechos acontecidos en la primera, poco se ha aclarado en la cabeza de estos chicos. Porque todavía viven el impacto de lo sucedido unos años antes. Porque todavía no saben cómo asumir la separación. Porque no saben qué sienten realmente el uno por el otro. Y encima aparece un tercer personaje, que no conocíamos, pero que también sufrió las consecuencias de aquellos actos (Naomi Ackie). Con sólo ocho episodios de apenas 25 minutos, esta serie casi se puede ver como una película de tres horas de duración. Si tienes ese tiempo, todo seguido. Y sigue contando con las solidísimas interpretaciones de sus protagonistas. A lo que, por raros que parezcan, no puedes dejar de cogerles un inmenso cariño. Y por muy pesimista que sea la visión de la sociedad que nos muestra, no deja de ponerle una vela de esperanza a la calidad individual de los seres humanos. Muy recomendable. No habrá tercera temporada. No tendría sentido.

Pompa y boato para un país, el Reino Unido, que parece no asumir que su papel en el mundo no es el que fue, y se aferra a unas tradiciones que a unos les resultan vistosas y otros casposas, al menos conceptualmente. Mientras les asaltan problemas que no tienen en absoluto el glamour que nos venden desde Downton Abbey.

En otro frente, llevamos ya un par o tres de años hablando de si las producciones de largometrajes de las cadenas de vídeo bajo demanda cuentan como cine. Hay muchos intereses en mantener el modelo de exhibición actual de los largometrajes cinematográficos, al mismo tiempo que las nuevas tecnología provocan nuevos modos, nuevos tiempos. No voy a entrar en el debate, aunque dejaré las cosas claras en lo que se refiere a mi postura. Me gusta más ver una buena película en la pantalla grande, pero entre que se vea y no se vea una buena película, acepto gustoso las nuevas propuestas. Y hoy estamos ante el fenómeno inverso. Y de hecho, de la misma forma que aquellos largometrajes que me parecen cine aunque se estrenen en la pequeña pantalla los incluyo en mis entradas sobre cine, hoy voy a incluir uno que se ha estrenado en pantalla grande en una de mis entradas televisivas.

Porque el largometraje Downton Abbey me ha parecido eso. Un episodio más de la serie. Una especia de especial de navidad pero sin temática navideña. Un producto destinado a contentar a los fans de la serie, en la que se puede disfrutar de toda la pompa y el boato de estas series del caduco sistema nobiliario británico a principios del siglo XX, con visita real incluida. Más allá de narrar la mencionada visita real, este episodio de lujo de la serie no tiene un argumento definido. Es un producto del tipo un momento en el tiempo. La vida venía y la vida seguirá. Hay pequeñas líneas argumentales, algunas de las cuales ni siquiera aguantan las dos horas largas que dura la película. Un terrorista por aquí, un romance que surge por allá, un problema conyugal por otro lado, una herencia que no sabemos donde va a parar por acullá… y los sirvientes de la casa haciendo el papel de bufones de la función más que nunca, mientras que los señores se dedican a ponerse guapos y pasearse por la pantalla con carísimos vestidos sin que pase absolutamente nada trascendente. Eso sí, mucha pompa, mucho boato, con parada y revista a los húsares reales incluida. Lo dicho. Episodio de lujo al servicio de los incondicionales de la serie, que poco más aporta a la misma. ¿Donde quedará el ingenio de episodios tales como el del diplomático turco?

[TV] Cosas de seres; despedida al hombre en el castillo

Televisión

Paso por delante de otras temporadas, de otras series que terminé antes que la cuarta y última temporada de The Man in the High Castle. Creo que la calidad, los temas y la trascendencia de esta serie, incluso si no ha tenido la repercusión que merecía por no ser emitida en una de las plataformas de vídeo bajo demanda más potentes, hace de ella un acontecimiento en la ficción televisiva. O por lo menos así lo he vivido yo. Creo que no tenía esta sensación desde Battlestar Galactica, que también rompió moldes, aunque hasta ahí voy a plantear los paralelismos.

Tokio, Berlín y Nueva York representan a los tres imperios globales que, en un universo u otro, encontramos a lo largo de la serie. Takeshita-dori y la puerta Kaminarimon representan al imperio del Sol Naciente… aunque muy civilizado y más agradable que en su versiones más bélicas y antipáticas.

La serie parte de una idea, de una adaptación parcial o muy libre en su primera temporada de la novela del mismo título, de 1962, de Philip K. Dick. No son pocas las adaptaciones que han sufrido las obras de Dick, un escritor complejo, pero que ha atraído a los guionistas, directores y productores de cine y televisión. Precisamente por su complejidad, por las características de su literatura, las adaptaciones de sus obras son muy libres, respetando unas veces más y otras veces menos el espíritu de las mismas. Y otras conocidas producciones audiovisuales han sido fuertemente influidas por sus obras, de forma reconocida o no. Dick es, por lo tanto, una figura clave, fundamental, en el desarrollo de la anticipación en literatura, en televisión y en el cine entre las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI.

La serie que nos ocupa hoy guarda cierta fidelidad a la novela de Philip K. Dick en su primera temporada, siendo en esos momentos Juliana Crain (Alexa Davalos) la protagonista de la acción, cuando su mundo se derrumba a su alrededor en los ficticios Estados Japoneses del Pacifico, al morir su hermana a manos de la Kenpetai, la policía política japonesa. Esto va a poner en marcha una serie de acontecimientos que pondrán cabeza abajo la ucronía, la historia alternaitiva, en la que nos encontramos en 1962, en unos Estados Unidos desaparecidos y divididos entre la zona oriental perteneciente al reich nazi alemán, los estados del pacífico bajo el dominio del Imperio del Sol Naciente, y una zona neutral central en las rocosas, donde mal vive una pretendida resistencia a la ocupación. Crain es la protagonista absoluta de las dos primeras temporadas, puesto que sus movimientos son los que desencadenan las reacciones de otros personajes con mayor o menor protagonismo e importancia en la serie.

La mansión de Wansee donde se decidió el criminal destino de los judíos de Europa…

Sin embargo, poco a poco, otros personajes van creciendo en importancia conforme la serie avanza y diverge de la novela original. El ministro de comercio Tagomi (Cary-Hiroyuki Tagawa), uno de los personajes que tiene su origen en la novela original, el general John Smith (Rufus Sewell), capitoste de las SS americanas, el coronel Kido (Joel de la Fuente), de la Kenpetai japonesa, Helen Smith (Chelah Horsdal), la esposa de John Smith,… todos ellos acabarán siendo protagonistas fundamentales, especialmente en las temporadas tercera y cuarta, donde llegarán a superar en importancia argumental a Juliana Crain, aunque este personaje siempre tendrá un papel fundamental en el desarrollo de los hechos.

La historia tiene un carácter ético. También político, y supone una reflexión, por su carácter de espejo distorsionado, de nuestra propia historia. Pero ante todo, tiene un carácter ético. Juliana Crain nos representa a nosotros, lectores de la novela o espectadores de la serie televisiva; es la mujer común alejada de los centros del poder, preocupada por lo cotidiano, un poder que, desde luego, no ambiciona. En el resto de los personajes encontraremos versiones racionales, pero más frecuentemente distorsionadas, del honor, de la ambición, de la lealtad a las ideas o a los caudillos, sean el führer, el tennō [天皇] o el jefe de una resistencia, y sobre todo, conforme un personaje de anodino nombre, John Smith, va adquiriendo protagonismo, es una reflexión sobre el poder y la naturaleza del mismo. John Smith es finalmente el personaje clave de la historia, incluso si no aparecía en la novela de Philip K. Dick.

… y el monumento a estos judíos asesinados en Europa, ambos en Berlín, representan al lamentable III Reich alemán.

La serie sufre un cambio de dirección y planteamiento entre el final de la temporada segunda y la tercera. Si las dos primeras eran el camino del héroe, la heroína en este caso, Juliana Crane, siendo el resto de los protagonistas los obstáculos o las ayudas para este recorrido personal, a partir de la tercera es como si en The Lord of the Rings, a partir de un determinado momento Frodo hubiese sido un personaje de apoyo y la novela se hubiese centrado en los pensamientos y acciones de Sauron. Cosa que no hubiese tenido mucho sentido en aquel contexto. Pero sí en el que nos ocupa, puesto que John Smith es un personaje que, lo sabemos desde un principio, está sometido a tensiones interiores que poco a poco vamos conociendo. Y son fundamentalmente dos mujeres, Juliana Crane, y su propia esposa, Helen Smith, las que van a contrastar y poner a prueba estas tensiones. Siendo dos mujeres con dos recorridos muy distintos.

La serie es buena, muy buena, y cuenta con un reparto en estado de gracia. Cualquiera de los mencionados hasta ahora debería haber sido acreedor de ser premiado en alguno de los festivales o entregas de galardones habituales. Independientemente del rumbo que toma su temporada final. Cualquiera que la haya visto se quedará con la impresión de que en la mente de sus creadores, al menos había una temporada más.

Y Nueva York, bien sea en Washington Square, con el Empire State Building al fondo de la Quinta avenida,…

Es la conclusión lógica viendo la evolución de uno de los personajes, John Smith, que acaba siendo el protagonista absoluto de la serie. Pero supongo que la cadena, en un momento dado, le echó el cierre. Y por lo menos lo hizo con tiempo para darle un cierre a la historia, aunque fuera apresurado. No le falta su emoción,… pero también es en los últimos episodios de la cuarta temporada, de la serie, donde esta muestra sus costuras menos resueltas. He de comentar que no estoy hablando nada de la parte más ciencioficcionesca de la historia,… pero es que me parece poco importante, aunque tenga algún impacto en el devenir de algunos personajes, que se podría haber resuelto con facilidad por otras vías. En cualquier caso, hace tiempo que no juzgo el conjunto de la serie por un final más o menos afortunado. Aunque dentro de unos días estableceré una excepción a este principio, de algo que terminé de ver ayer mismo.

Mi conclusión es que la serie es de lo mejor y extraordinariamente recomendable. Probablemente, su emisión en una plataforma menos popular que otras, aunque más asequible, y su contenido intelectualmente más exigente, aunque no carezca de acción y emoción, hayan hecho que sea menos popular. Pero haya vosotros si os la perdéis. Y yo siempre quedaré enamorado de Juliana Crain. Forever.

… o el animado puente de Brooklyn, representan el alma del imperio americano, es que es en nuestro universo, o el que puede ser, distinto, en universos alternativos.