[Fotos – viajes] Evaluando la cámara de la excursión a Olite

Viajes

Ayer ya comenté el viaje en el día que hicimos el domingo a Olite y su bonito palacio castillo real (del reino de Navarra). Aquí vuelvo a poner, mientras hago una escapada de un día a Madrid, he programado esta entrada con antelación, unas cuantas fotos de la excursión.

Las he utilizado en mi evaluación como cámara viajera de mi reciente adquisición de formato medio digital. Quien esté interesado en los detalles, puede visitar Viajando con formato medio digital – Fujifilm GFX 50R en Olite. Para los demás, os dejo las fotos.

[Viajes] Escapada a Olite y su palacio real (de Navarra)

Viajes

Desde hace unos años, en torno a estos fechas tenemos la costumbre, un pequeño grupo de amigos, de realizar una pequeña excursión en el día. Para celebrar… cosas. Tradicionalmente nos dirigíamos al norte, al Pirineo, hasta que llegábamos a la frontera francesa, y pisábamos algo de nieve. Pero también hicimos algunas excursiones a la provincia de Teruel. Según venía el tiempo.

El año pasado no se pudo. No se podía salir de Zaragoza. Por la pandemia. Medidas, que vista la laxitud de estas últimas semanas, parecen exageradas. Se podrá decir que las variantes dominantes en la actualidad son menos virulentas, especialmente dada la alta cobertura vacúnale. Pero si hacemos casos a las últimas estadísticas publicadas, y a falta de confirmación, parece que el número de casos recientes ha sido de tal magnitud que en esta ola ha habido tantos fallecidos por la enfermedad como en la onda epidémica de hace un año. Las estadísticas de mortalidad tienen que madurar un tiempo antes de valorarlas. Pero algo de eso parece que hay.

El caso es que ayer sí que hicimos nuestra pequeña excursión. Eso sí… ni nos apetecía madrugar, ni nos apetecía conducir. Cada vez me apetece menos el coche. Así que revisando horarios de trenes y comparándolos con posibles destinos, vimos que pasar la tarde en Olite, visitando el Palacio Real de Navarra, un edificio palaciego tipo Exín-Castillos, que está muy bien.

Yo ya conocía el lugar. Pero hace 30 años que lo visité. Visita que, según recuerdo, fue muy agradable. En la Semana Santa de 1992. Esta ha sido muy distinta, pero también muy agradable. En aquellos momentos llevaba mi primera réflex, Pentax P30N con un par de objetivos zoom, 28-70 y 70-200 de Sigma, bastante malos, con película diapositiva barata con revelado incluido. Ayer llevé mi nueva cámara digital de formato medio, Fujifilm GFX 50R con una focal sencilla de 50 mm. Muchas cosas han cambiado en este ámbito. Para bien. Pero no he olvidado la fotografía con película tradicional. Me llevé también la Olympus mju-II con un par de rollos de película en blanco y negro.

Las fotografías que os presento ahora son de la cámara digital… Ah… se me olvidaba, llevaba también la compacta digital Fujifilm Finepix XF10. También hay alguna foto hecha con ella. Las fotos de los rollos en blanco y negro tardarán todavía unos días en verse. Ah… y es muy posible que este año hagamos una segunda excursión. Mañana mismo. Me he cogido un día extra de fiesta. Porque hoy… es fiesta local en Zaragoza, y aquí ando, relajado, antes de salir a comer en familia. Tranquilamente. Fotos, viajes y buena compañía. ¿Quién necesita más?

[Fotos] El 2021 en fotos; de viaje con la cámara al hombro

Fotografía, Viajes

Como todos los años desde 2007, llega el momento de comenzar con el resumen del año. En aquel momento, era simplemente una entrada que publiqué el 31 de diciembre bajo el título «12 meses, 12 fotos». Y fue en 2012 cuando por primera vez extendí esa entrada a dos más; la dedicada a la fotografía con película tradicional y la dedicada a los viajes del año, grandes o pequeños. Y aquí estamos terminando este 2021,… que algunos consideran como 2020 temporada 2ª. Quizá hay demasiada gente que piensa que el final de un año y el comienzo de otro es algo significativo, cuando la realidad es que el tiempo es un continuo, y el universo sigue adelante sin importarle gran cosa nuestras arbitrarias divisiones del calendario.

Este año no he hecho excursiones. Durante buena parte del año todavía hubo muchas restricciones al tráfico. Las actividades asociativas no se han reactivado a los niveles anteriores. A mí me da mucha pereza coger el coche y conducir. Y gente con la que solía salir en pequeñas excursiones de día,… pues no están a mano. No están cerca o no están disponibles. Las consecuencias de la pandemia nos han afectado más de lo que creemos, incluso a aquellos que no hemos sido diagnosticados de la enfermedad. Vete tú a saber si nos hemos infectado o no. Mañana tengo «excursión» al centro de salud para el refuerzo vacunal. Con un poco de «suerte» pasaré el final de año con fiebre y modorro en la cama.

Viajes, grandes o pequeños

Hasta que no llegó el verano, no pudimos tener claro en qué medida podríamos viajar o no. Fuera de Europa siempre estuvo difícil. Y a la Europa «unida» le costó llegar a acuerdos sobre el certificado COVID y su aplicación en el movimiento de gente transfronterizo. Y la onda epidémica del verano colocó a España en los peores colores del semáforo de advertencia.

No obstante, con sólo una semana de antelación, conseguimos montar un viaje a Suiza, con tres viajeros desde España, y otros tres desde Italia en parte del viaje. Un viaje que nos supo a gloria. En el que por fin sentimos algo de libertad. En parte por la racionalidad de las medidas contra la covid en el país helvético, adecuadas pero no agobiantes, en parte por el aire fresco de los Alpes, en parte por los reencuentros entre personas que se quieren, que llevan tiempo sin verse, salvo a través de las pantallas de ordenadores, tabletas y teléfonos móviles, y que se alegran de abrazarse por fin. Dado que todos estábamos vacunados en ese momento.

Una de las consecuencias de la apertura de fronteras europea fue que una de mis amistades con las que más viajo, pudo hacer un breve viaje a Dinamarca, a Copenhague, por motivos de trabajo. Y fui de acompañante. Si en Suiza las medidas de prevención entraban en lo razonable, en Dinamarca estaban convencidos que ya podían hacer vida normal, y nada era obligatorio, salvo para entrar al país. Aunque nunca nos pidieron que mostráramos nuestro certificado COVID. El caso es que hizo unos días excelentes, todo estaba racionalmente animado y lo pasamos realmente bien.

Entre finales de septiembre y la primera quincena de octubre llegó mi segunda parte de vacaciones reglamentarias. Y organizar el viaje fue algo azaroso. En principio reservamos para ir a Lanzarote en las islas Canarias. Pero mi acompañante al viaje tuvo una cuestión que atender y lo suspendimos. Tuve que buscar una alternativa. Otra vez con poco más de una semana de antelación. Y fue bien. Italia fue el destino. La costa de Amalfi, el golfo de Nápoles, Roma y Tívoli fueron los lugares que visitamos. Italia siempre es un buen destino viajero.

Y a finales de octubre, igual que el año anterior, surgió la oportunidad de visitar a una de mis amistades, que vive en Sevilla y además tiene un nuevo piso, más amplio y acogedor. Por lo que no viajé solo desde Zaragoza. Recorrimos Jerez de la Frontera, Río Tinto, la sierra de Aracena, Ronda y, cómo no, Sevilla misma. Empezamos a acostumbrarnos a esta escapada andaluza a finales de octubre, antes del cambio de horario de otoño.

Mañana lo dedicaré a hablar en exclusiva de la fotografía con película tradicional. Pero ya llevo unos años en la que este tipo de fotografía tiene su importancia a la hora de documentar mis viajes. Todas las fotografías en color mostradas hasta ahora son digitales… menos uno. Adivinad cuál es. Cerraré la entrada con cuatro fotografías en blanco y negro, realizadas con al fiel compacta que me ha acompañado en todos mis viajes en este año que se cierra.

[Fotos – viajes] Fotografiar en la escapada otoñal a Andalucía

Fotografía, Viajes

Al igual que hace una semana aproximadamente hice con mi viaje a Italia, mi resumen sobre la técnica y la tecnología fotográfica aplicada a otro viaje, a Andalucía en esta ocasión. Que el viaje fue corto, pero fotográficamente variado. Lo podéis encontrar en Andalucía en otoño – problemas con el digital, alegrías con la película tradicional. Aquí os dejo las fotografías con las que he ilustrado el artículo.

[Fotos – viajes] Fotografiar en Italia a principios de octubre

Fotografía, Viajes

De forma trabajosa y más lenta, por la ausencia de mi ordenador de sobremesa, he ido redactando un artículo sobre los aspectos técnicos/tecnológicos de mis fotografías del viaje a Italia que hice a principios de octubre de este año. Lo podéis encontrar en Por Italia, con digital micro cuatro tercios y mi cámara ya tradicional para película en blanco y negro. Aquí os dejo las fotografías con las que he ilustrado el artículo.

[Viajes] Resumiendo con fotos el reciente viaje a Andalucía

Viajes

Ya lo hice el año pasado, año de pandemia, «escapándome» de Zaragoza horas antes de que quedara cerrada «perimetralmente» por la onda epidémica del otoño. Me fui a Sevilla a pasar unos días en casa de una buena amiga. Este año también. Con menos agobios «pandémicos». Y más acompañados, puesto que fuimos dos desde Zaragoza. Os cuento un poco con fotos.

He de decir que lo hemos pasado bien… pero no hemos/he tenido suerte en este viaje. Aunque nada presagiaba los problemas el primer día de excursiones, con sol radiante, buena temperatura y una bonita ciudad como Jérez de la Frontera, que es, a la vez, distinta pero más interesante de lo que esperaba. Mejor. Todo bien ese día. Que acabamos más cansados de lo que esperábamos, pues tanto caminamos.

Pero por la noche… empezó mi desgracia personal. Mi cámara principal para viajes, la Panasonic Lumix G9, que tantos buenos momentos fotográficos me ha deparado en el pasado, lleva fallando desde hace unos meses. No la he podido usar en ningún viaje de este año, y ya ha pasado dos veces por el servicio técnico, sin que sean capaces de arreglarla. Pero a las seguridades que me dan cada vez. Espero que no acabemos discutiendo gravemente. Como ya no me fiaba, me llevé de respaldo la Lumix G100, con la que tuve que apañarme el resto del viaje… a pesar del mal tiempo. Y es que una de las ventajas de la G9 es que la puedes usar aunque caiga la lluvia a cántaros. No tal con la pequeña y modesta G100. El viernes excursión a las minas de Riotinto y sierra de Aracena con la misma empresa con la que el año pasado estuve en Doñana. El año pasado me encantó. Este año… no tanto. Tres cosas marcan. Una, sobre la que es difícil actuar… el tiempo atmosférico, que este año ha sido lluvioso y neblinoso. Dos, el año pasado tuvimos un guía estupendo… este año… no tanto. Tres, el programa de la excursión, el año pasado estuvo muy bien equilibrado. Este año ha tenido cosas interesantes por las que hemos pasado rápidamente, y estancias largas en lugares con un interés limitado. Me quedé con más ganas del Río Tinto, pero afortunadamente el fin de fiesta en la gruta de las Maravillas de Aracena estuvo muy bien, especialmente con la guía local de la visita, que obviamente era una geóloga titulada por su forma de explicarse y su forma de insistir en cosas realmente interesantes y no en chorradas. Bien por ella.

A Ronda nos fuimos los tres el sábado. También con lluvia. Fina y ligera… tan apenas sacamos el paraguas un par de veces. Pero molesta. Y con una luz horrible. Y con un descenso notable de temperaturas al estar en la sierra de su mismo nombre. Pero bonita. Para pasar el día sin aburrirte en ningún momento. El problema… son solo 128 kilómetros desde Sevilla. Pero por tren, van Antequera Santa-Ana, con un trayecto por alta velocidad y otro por baja velocidad, más mucho tiempo de transbordo, son tres horas de viaje. Y otro tanto de vuelta. La alternativa del autobús de línea no es mejor. Tres horas y media de viaje y con horarios que no permiten aprovechar el día. O coger un viaje organizado que te cobran 100 euros. Fuimos en tren. No me voy a extender, pero lo voy a decir; Renfe es una odiosa empresa que trata muy mal a los clientes. Quizá me extienda en otra entrada… pero probablemente no, para no hacer malas bilis.

La mañana del domingo, día en que volvíamos a las tres de la tarde, nos dimos un paseo por Sevilla, nos tomamos unas tapas/comimos con alguna buena gente a la que se le hecha de menos por Zaragoza… y pasé de llevar peso a la espalda. Me limité a meter un paraguas plegable en un bolsillo del chubasquero, siguió lloviendo aunque con temperaturas muy buenas, y la pequeña pero eficaz Olympus Trip 35 con tres rollos de película negativa en color en el otro bolsillo. En el bolsillo del pantalón, el teléfono móvil con el que hice las fotos que veis aquí, porque las de la Trip 35 tardarán unos días en ser visibles. ¿Al año que viene más? Ya veremos. Pero, ¿por qué no? Ah… y la próxima vez que alguien me diga lo de «la lluvia en Sevilla es pura maravilla», corre el riesgo de ser agredido malamente. De las últimas cuatro veces que he bajado a Andalucía, tres en octubre y una en diciembre, me ha llovido las cuatro veces.

[Viajes] Resumiendo con fotos el reciente viaje a Italia

Viajes

En principio, a lo que íbamos era a la Costiera Amalfitana. Pero las cosas han salid un poco diversas.

Nos alojamos en Sorrento, un lugar muy bien situado tanto para visitar la mencionada abrupta costa de la Campania, como para visitar el golfo de Nápoles, que en realidad ya conocíamos, lo visitamos hace 13 años, aproximadamente en las mismas fechas de principios de octubre, por mi tendencia a huir de las fiestas o «no fiestas» del Pilar en Zaragoza, que no me agradan mucho. El caso es que en octubre de 2008 pasamos calor, y en este octubre de 2021 hemos ido justos de ropa de abrigo, y hemos tenido que tener el chubasquero a mano siempre, aunque hemos tenido preferentemente buen tiempo, aunque fresco.

Teníamos unas expectativas muy altas con respecto a la Costiera Amalfitana. Todo el mundo nos había hablado muy bien de esta zona. Y en nuestro recuerdo estaba la visita en 2014 a otra bonita costa italiana, en la Riviera Occidental, la llamada Cinque Terre, que visitamos en 2014, y que nos gustó mucho. Pues bien… es bonita. Pero ni se puede recorrer con tranquilidad por adecuados senderos, ni los pueblos son tan monos, aunque son majos, como aquellos. Y además, algunos de ellos están convertidos en centros comerciales al aire libre… muy agobiante. Ya digo, es bonita, pero no a la altura de las expectativas.

Le íbamos a dedicar tres días completos a la Costiera Amalfitana, de los cinco que íbamos a estar por la zona, seis noches, pero al final sólo le dedicamos dos. El resto de los días fuimos buscando distintas vistas del monte Vesubio, volcán en activo de carácter explosivo que cualquier día dará un susto de muerte a los muchos habitantes del golfo de Nápoles. No todos los días hicimos lo que quisimos. Una huelga de trenes y autobuses de transporte de pasajeros evitó que pudiéramos visitar Pozzuoli, con sus sulfataras volcánicas y sus restos arqueológicos, y lo sustituyéramos por una visita a la isla de Capri, que ya conocíamos. Así pues, vistas del Vesubio…

Nos despedimos el día 12 al mediodía, aunque yo aún me quedé a dormir un par de noches a mi aire en Roma. Sin prisas por volver. Dediqué una tarde a hacer mi particular rally fotográfico con la cámara para película tradicional en blanco y negor, que se verán en unos días.

Y el último día, me fui de excursión a Tivoli, a visitar Villa d’Este, barroca, y Villa Adriana, romana del siglo II, palacio de verano del sevillano emperador Adriano. También merece la pena el paseo por el casco histórico de la antigua Tibur.

[Fotos] Dinamarca con película en blanco y negro

Fotografía

Como vengo haciendo desde hace unos años, decidí llevar en mi reciente escapada a Copenhague, y otras ciudades cercanas danesas, una cámara fotográfica para película tradicional, además del equipo digital. Como las fotografías del equipo digital, siempre en formato RAW, son por defecto en color, independientemente que luego se puedan trabajar en blanco y negro, la película fotográfica que me llevo es en blanco y negro.

Aquí os pongo una muestra de las fotos que hice. Los detalles técnicos de cómo las hice, las cosas que fueron bien y las que fueron menos bien, los podéis encontrar en Por Dinamarca con película en blanco y negro – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super 400. La verdad es que en este viaje he quedado contento con mi pequeña Minox y los resultados que he obtenido con ella.

[Fotos] Ilustrando mis reflexiones sobre el equipo fotográfico digital que me llevé a Dinamarca recientemente

Fotografía

Veamos. Mi equipo fotográfico viajero por excelencia es de formato micro cuatro tercios. Las cámaras tienen una excelente ergonomía, una fuerte protección contra accidentes e inclemencias del tiempo, y el conjunto de ópticas que puedes llevarte es muy amplio, con poco incremento en el volumen o en el peso. Pero mi cámara principal se estropeó a finales de la primavera, la tuve durante un mes en el taller, a Suiza me llevé otra del mismo sistema pero menos completa y competente, y cuando las principal parecía funcionar sin problemas, tres días antes de viajar a Copenhague, volvió a fallar con los mismos síntomas. El arreglo ha sido fallido.

La primer opción era volver a llevarme la pequeña cámara que me llevé a Suiza. Los resultados en Suiza fueron buenos, como lo fueron en Andalucía en octubre del año pasado. Pero como recientemente compré un50 mm para mi Canon EOS RP, me planteé probar en esta escapada breve qué tal funciona este equipo en viaje. De antemano decir una cosa. El principal problema de llevar un equipo con un sensor grande, suponiendo que el 24 x 36 mm sea un sensor grande, ya que durante décadas fue llamado formato miniatura en comparación con el formato medio y el gran formato con película tradicional, es el volumen y el peso. Y no tanto de las cámaras como de las ópticas. Por el peso y volumen de un zoom de calidad para la montura Canon RF, puedes llevar un zoom de calidad y un par o tres de ópticas fijas para las Lumix.

En fin mis reflexiones más técnicas las podéis encontrar en Por primera vez, he viajado con un equipo fotográfico de los llamados «full format» – Canon EOS RP, 50 mm y 24-105 mm. Aquí os dejo las fotos que he utilizado el artículo enlazado, todas realizadas en Copenhague y en los museos de arte contemporáneo cercanos y sus alrededores.

[Viajes] Resumen de la escapada danesa

Viajes

Acompañado de abundantes fotos, como de costumbre, al día siguiente de regresar de un viaje hago mi resumen de esta escapada a Dinamarca de estos últimos días. No han sido unas vacaciones al uso, aunque puedan funcionar de forma parecida. En realidad, buena parte de los lugares que hemos visitado en el país nórdico ya los conocíamos. Pero hay matices en la novedad.

Cuando volvíamos de las vacaciones en Suiza, muy a principios del mes de agosto, una de mis acompañantes me anunció que tenía previsto realizar un viaje por trabajo a principios de septiembre, dado que la vacunación completa con la covid-19 de cada uno de nosotros y la previsible disminución en la incidencia de la enfermedad iba a hacer cada vez más sencillo lo de viajar, si no por el mundo, por lo menos por Europa. El destino, como ya sucedió en tiempos pasados, era Copenhague. Desde dónde podríamos hacer excursiones a otros destinos razonablemente próximos dentro de Dinamarca.

Lo cierto es que no planificamos una visita organizada a la capital danesa, que conocemos de sobra de viajes anteriores. No en vano, por un motivo u otro, desde 2001, hace casi 20 años, es mi quinta visita, con otras en 2010, una muy accidentada en 2014 y la de 2016, muy similar a esta, aunque estuvimos alojados en Malmö, y terminamos viaje en Estocolmo. Fue escapada más sueca que danesa, aunque pasáramos a la capital danesa a visitar un poco de arte contemporáneo, como también hemos hecho en esta ocasión. Porque ese el negocio de mi compañera de viaje, por lo que, además de visitar los museos de arte moderno y contemporáneo Arken y Louisiana, dos lugares muy interesantes, quizá les dedique alguna entrada en particular, ella se reunió con algún galerista y marchante de arte, que incluso nos invitaron a cenar a un sitio estupendo (y carísimo), estuvieron muy simpáticos conmigo, que al fin y el cabo no estoy en el ajo, y nos permitieron conversar ampliamente sobre muchas cosas y los contrastes entre nuestros respectivos países.

Pero el caso es que fuimos encajando alguna visita a los sitios más típicos de Copenhague, especialmente la tarde del día que llegamos, el final de la tarde del viernes, después de volver de Louisiana, y el lunes por la mañana, entre las nueve y el mediodía, hora a la que recogimos nuestros ligeros equipajes y cogimos el tren en la estación central de Copenhague para dirigirnos al aeropuerto de Kastrup e iniciar el regreso.

Dejando aparte el mayor o menos interés de las visitas o del paisaje urbano de la capital danesa, lo que más nos impresionó es que en estos momentos los daneses no viven en ninguna «nueva normalidad» más o menos postiza de tiempos de pandemia, eufemismos que esconden las restricciones en las que vivimos quienes residimos en países con mayores debilidades a la hora de afrontar la epidemia, por las carencias de los medios de atención sanitaria o por los determinantes sociales que condicionan un mayor transmisibilidad del virus y una mayor morbimortalidad causada por su infección. Hasta la fecha, la mortalidad declarada en Dinamarca es cuatro veces inferior a la declarada en España. Aunque habría que revisar su forma de calcularla y compararla con la nuestra, no dudo que las cifras reales sean apreciablemente inferiores. No me refiero a números absolutos, sino en las habituales tasas de mortalidad que se utilizan en epidemiología y en las que no voy a entrar. El caso es que ni mascarillas, ni especiales obligaciones, ni prohibiciones… sólo recomendaciones. Salvo el aeropuerto de Kastrup que se somete a normas internacionales. Para entrar al país,… el certificado de estar vacunado correctamente. Que no te piden. Te indican dónde puedes hacerte una prueba rápida de infección si no lo tienes para tener un certificado de entrada, pero si les dices que tienes el de vacunación, se lo creen, te sonríen y desean una buena estancia… 😊 ¿Qué coño estamos haciendo mal 🤨 en otros países?

En cualquier caso, en los días del fin de semana, sábado y domingo, y aprovechando la excelente red ferroviaria de los daneses, visitamos dos destinos típicos de las proximidades de Copenhague.

El sábado, Roskilde, con su catedral-panteón real, patrimonio de la humanidad, su museo de barcos vikingos y su coqueto centro urbano.

Por la tarde, aprovechando que quedaba tiempo y que el pase de día de los transportes públicos del área metropolitana de la capital nos permitía viajes ilimitados, nos llegamos a ver el palacio de Frederiksborg en Hillerød con la luz más favorable de la tarde, antes de volver a Copenhague, donde estábamos invitados a cenar cerca de la estación de Østerport.

Finalmente, el domingo nos llegamos hasta Odense, tercera ciudad en tamaño de Dinamarca, con sólo 179 601 habitantes, lo cual la hace muy tranquila y agradable, con un centro histórico muy muy muy coqueto, de un tipo que ya había visto en Ålborg, y varios puntos de interés que no pudimos visitar todos, por los horarios más restringidos de los días festivos. Aunque con un museo ferroviario, no muy grande pero sí bien organizado, que yo visité mientras mi compañera se dirigía a otros atractivos de la ciudad más de su gusto. Una de estas ciudades donde se nota que se vive bien,… lástima el frío y las horas de oscuridad del invierno.

Con esto ya me despido. A ver si dentro de unas pocas semanas hay suerte y podemos volver a hacer nuestros ligeros equipajes y dirigirnos a algún destino menos conocido y trillado. Aunque no me quejo nada en absoluto de haber vuelto al país nórdico.

[Fotos] Suiza con película en blanco y negro

Fotografía

Como vengo haciendo desde hace unos años, decidí llevar en mi reciente semana de vacaciones en Suiza una cámara fotográfica para película tradicional, además del equipo digital. Como las fotografías del equipo digital, siempre en formato RAW, son por defecto en color, independientemente que luego se puedan trabajar en blanco y negro, la película fotográfica que me llevo es en blanco y negro.

Vistas de Berna. En el encabezado, Aareschlucht (garganta del Aar) y paso de Brünig desde el tren del Zentralbahn.
Rathaus de Basilea. Vista sobre el Rin desde el Pfalz.
Gran glaciar Aletsch desde el Jungfraujoch. Vista del Mittelhorn desde Grindelwald First.
El Jungfraujoch Bahn pasa por Eiger Gletscher. Vista de la cara norte del Eiger desde Grindelwald First.

Aquí os pongo una muestra de las fotos que hice. Los detalles técnicos de cómo las hice, las cosas que fueron bien y las que fueron menos bien, los podéis encontrar en Suiza con película en blanco y negro – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super 400. La verdad es que en este viaje he quedado contento con mi pequeña Minox y los resultados que he obtenido con ella.

Músicos en las calles de Zermatt. Glaciar del Gornegratt.
Gornegrat con el Kleine Matterhorn al fondo. El Breithorn mientras descendemos hacia Zermat por el Riffelhorn.
Navegación por el lago de Lucerna y subida al monte Rigi en el ferrocarril de cremallera del Rigi Bahn.
Leon herido de muerte en Lucerna. Recorrido en tren por el Oberland bernés.
Lluvia y celebraciones de la fiesta nacional suiza en Gruyères.

[Viajes] Suiza se resume en sus transportes públicos

Viajes

Ayer por la tarde llegamos a casa, regresamos de nuestro viaje de una semana por tierras suizas. A priori, no era un destino novedoso para nosotros. Ya habíamos recorrido el país helvético en otras ocasiones. Sin embargo, a pesar de la premura en la preparación, la reserva de algunos desplazamientos y alojamientos fueron con menos de una semana de tiempo a nuestra partida, y de la escasa planificación, no ha ido mal. Hemos vuelto a visitar lugares cuya espectacularidad y belleza justifican el viaje… más de una vez. Pero también hemos conocido muchos nuevos destinos, que han hecho que el viaje tuviera sus incentivos añadidos.

Una de las características, de las virtudes, del país alpino es su densa y comprehensiva red de transportes públicos. Especialmente interesantes para el viajero que quiere conocer el país, más que sus eficientes autopistas, son los trenes, especialmente los más tranquilos y recónditos, y cuando hay lagos, los barcos que los recorren. Seis personas nos juntamos en la ciudad de Berna como base para nuestros recorridos. La cantidad de excursiones a sitios interesantes que se pueden hacer desde la capital federal la hacen un lugar de alojamiento ideal. Tres acudimos desde España, Zaragoza o Sevilla, y estuvimos alojados siete noches, de lunes a lunes. Tres acudieron desde Milán o Ginebra, y estuvieron alojados con nosotros cuatro noches, llegando a última hora del jueves y hasta el lunes dos de agosto como nosotros.

Todos llevábamos el Swiss Travel Pass, que no es barato, pero se amortiza con facilidad. Nada es barato en el país helvético. Y especialmente porque desde que estuve en él por primera vez hasta ahora, el franco suizo ha pasado de tener un valor entre un 60 % del Euro hasta estar casi a la par con la moneda común de la Unión Europea en la actualidad. Los precios han variado desde 2009 hasta la fecha, pero no una enormidad. Sin embargo, la revalorización del franco suizo hace que para el visitante de la eurozona la cosa se haya ido encareciendo bastante. En cualquier caso para quienes adquirimos el Travel Pass de ocho días, los ocho lo usamos pues incluía los desplazamientos desde y hasta el aeropuerto de Zurich, aprovechamos un descuento sustancial por estar de promoción. El de tres días de nuestros amigos italianos estaba más en el límite de la conveniencia. Aunque al final, salieron las cuentas y lo amortizaron. El viaje en tren de Milán a Berna no lo pudieron cargar al Travel Pass, aunque a la vuelta si cargaron el desplazamiento desde Berna a Domodossola, y solo tuvieron que abonar el tramo italiano del viaje.

El Travel Pass incluye casi toda la red ferroviaria, autobuses de línea, transportes urbanos, y navegación en lagos en líneas regulares. Museos gratis, casi todos, aunque sólo visitamos uno, el Kunstmuseum Basel, especialmente el Gegenwart, la sección de arte contemporáneo, la pionera de este tipo de museos en Europa. Y descuentos sustanciosos en líneas turísticas, como son los ferrocarriles de cremallera, los teleféricos y otros remontes de Montaña, que van desde un 50 % en ferrocarriles como el Gornegrat, que permite usar el tren durante un día de forma ilimitada, o el ferrocarril del Brienzer Rothorn, o el acceso en telecabina al Grindelwald First, a un 25 % en las secciones de subida al Jungfraujoch, desde Grindelwald o Lauterbrunnen. Hasta esta localizaciones el Travel Pass en válido para la integridad del billete. Estos descuentos son los que determinan, y con ventaja, la conveniencia del Travel Pass, según nuestras cuentas.

Por otra parte, disponer del Travel Pass te permite adaptar tus necesidades a las circunstancias del clima u otros imprevistos. El domingo, primero de agosto y fiesta nacional suiza, aniversario de su declaración de independencia del Sacro Imperio Germánico en 1291, último día antes del regreso, estuvo de llover y con temperaturas que no superaron los 16 ºC de máxima. Pues nos montamos un recorrido ferroviario muy bonito, circular que nos llevó a Gstaad (Oberland bernés), Chateau d’Oex (Pays d’Enhaut de Vaud, viene a significar lo mismo pero en francés para el cantón con capital en Lausana), y Gruyères en la comarca de La Gruyère, patria del Gruyère, afamado queso, también en el cantón de Vaud. Y atravesando unos paisajes alpinos, deslucidos un tanto por la ocultación de las altas cimas, como Les Diablerets, por culpa de las nubes.

En resumen, que lo hemos pasado bien. Que nos hemos movido mucho. Y que nos ha cundido gracias a la maravillosa red de transporte pública de Suiza. Cuyos medios de transporte son atracción para el viajero por sí misma como son los cremalleras de subida a Zermatt, los trenes que nos llevan a Grindelwald o Lauterbrunnen y más allá, o la GoldenPass Line, que atraviesa el paso de Saanenmöser por fricción, sin necesidad de cremallera, o el Zentralbahn, entre Interlaken Ost y Lucerna, que si necesita auxiliarse de la cremallera para superar las rampas del paso de Brünig. Que delicia todo ello. ¿Se me ha olvidado decir que el cremallera de montaña del Monte Rigi que permite ir desde el lago Lucerna hasta la cima y luego volver por la estación de Arth-Goldau sí que está incluido integramente en el Travel Pass? Lo que pasa es que las nubes en la cima nos la tienen jurada. Arth-Goldau es el nombre de la estación, que sirve a tres localidades, Arth, Oberarth y Goldau.