Un día en Madrid; visitando MadridFoto 2010

Fotografía, Viajes

Después del «desahogo» de las Noticias del sábado de ayer, vuelvo sobre mis pasos y os cuento un poco lo del viernes. Me tomé ese día un día de fiesta para resolver unos asuntos particulares en Madrid. Normalmente hubiese ido un sábado, puesto que también me valía, pero el hecho de que ayer fuese la fiesta patronal en la capital, me hizo adelantar el viaje. Pero no estuvo mal.

El caso es que una vez resuelto los asuntos, que nos llevó mucho menos tiempo de lo que yo pensaba, quedó por delante un hermoso aunque fresco día para aprovechar. Y así, comenzamos por visitar las exposiciones de Caixaforum, dedicando especial atención a las fotografías de FotoPres 2009 y a las pinturas y esculturas de Miquel Barceló. Las primeras me gustaron bastante. Las segundas, a ratos. Pero bien.

Caixaforum - Fotopres

Audiovisual con los autores premiados en FotoPres 2009 - Panasonic Lumix LX3

Caixaforum - Miquel Barceló

Detalle de una obra de Miquel Barceló - iPhone

Después paseamos un rato por el centro de Madrid con intención de hacer un poco de tiempo hasta la hora de comer. Y básicamente nos entretuvimos con la animación callejera de todo tipo que encontramos.

¿Elfos?

Elfos en la Plaza de Jacinto Benavente - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Burbujas de jabón

Gigantescas burbujas de jabón en la Plaza Mayor - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

El hombre invisible

El hombre invisible pasea por la Plaza Mayor - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Tras comer en un socorrido restaurante italiano en las proximidades de la Gran Vía, nos dimos un paseo por la misma para bajar los risottos y ver si había algún tipo de ambiente por la celebración del 100º aniversario de esta vía urbana. No encontramos nada de especial. El mismo agobio de siempre. Yo siempre la he encontrado más pretenciosa que bonita o elegante; pero sobre gustos no hay nada escrito.

Gran Vía (que cumple 100 años)

La Gran Vía de Madrid hacia la Plaza de España - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Al final de nuestro paseo, nos despedimos. La gente tenía asuntos familiares y cosas que resolver antes del fin de semana con doble festivo. Tras lo cual me dirigí a pasar el resto de la tarde a MadridFoto, Feria de Fotografía Contemporánea Internacional. Es el segundo año que se celebra esta feria de la fotografía, y es el segundo año que voy.

Vista general MadridFoto

Geométrica disposición de los expositores en el Palacio de los Deportes de Madrid - Panasonic Lumix LX3

Al principio me pareció extraño que en lugar de celebrarse en un recinto ferial como el año pasado, se haya trasladado a un pabellón de deportes. Pero he de reconocer que una vez que te acostumbras a obviar la inmensidad del espacio y las gradas por encima de tí, cosa que logras en seguida por la acertada iluminación del conjunto, disfrutas bastante de la visita. Todo está mejor organizado este año. Es más fácil establecer un recorrido racional entre los distintos expositores, galerías de arte en su mayoría. Es más fácil recordar dónde estaban aquellas fotografías que te apetecía volver a ver. Muy bien.

No todo son galerías, ya que también había alguna editorial ofreciendo sus libros o revistas, o alguna importante librería ofreciendo libros de fotografía muy variados. A falta de capacidad y conocimientos para invertir en obra fotográfica, opté por comprar diversas publicaciones. Hablaré un día de estos de revistas de fotografía de este país.

MadridFoto 2010

Entre los expositores - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

MadridFoto 2010

Debe de ser realmente cansado participar activamente en un evento de este tipo - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Entre las publicaciones que compré estaba el último numero de Exit, dedicado a la fotografía de paisajes. Motivado por ello, no dejé de intentar tomar alguna imagen desde el AVE de vuelta a Zaragoza, aprovechando los restos de luz de la tarde. Cosa difícil, claro. En fin; al año que viene intentaré volver. Me gusta este tipo de ferias. Y debería ser visitada por todos los amantes de la fotografía. Los amantes de las cámaras fotográficas sin embargo se defraudarán. No se exhibe nada de material. Sólo obra fotográfica. Para que nadie vaya engañado.

Paisaje desde el AVE (provincia de Soria)

Paisaje en algún lugar de la provincia de Soria - Panasonic Lumix GF1, G 40/1,7 ASPH.

Listo el libro de fotografía del viaje a Amsterdam

Fotografía personal, Viajes

Una semana después de regresar del viaje, ya tengo maquetado y listo para ser pedido el libro de fotografía de mi viaje a Amsterdam en esta semana de pasacua pasada. Es un libro en gran formato, de 30,5×30,5 cm, que se puede solicitar a través de Blurb.

amsterdam, haarlem…
Carlos Carreter

En esta ocasión, quise tomar algunos riesgos, y tomé gran parte de las fotografías en formato cuadrado. Para los menos duchos en geometría, el formato cuadrado quiere decir en sentido estricto que son imágenes con igual ancho que alto. Esto supone algunos riesgos. El formato cuadrado es más difícil de componer, es menos dinámico, más estático. Pero cuando funciona es de los que más me gustan.

La gran mayoría de las imágenes tomadas con la cámara principal, la Panasonic Lumix GF1, lo han sido en este formato. Aunque no de forma exclusiva, cuando el motivo lo precisaba he utilizado otros formatos, fundamentalmente el 4:3 o 3:4.

Markt y Stadhuis

Una fuerte lluvia cae sobre el Markt de Delft, tal y cual es vista a través del 20/1,7 montado sobre la Panasonic GF1

Binnenhof

Con el retroceso disponible, imposible encajar la Cámara de los Caballeros en el Binnenhof de La Haya con el mismo objetivo y la misma cámara; por lo tanto, opté por un formato más alargado.

La cámara secundaria ha sido mi fiel Panasonic Lumix LX-3, la cual, además de cámara de reserva o para situaciones que exigían cierta discreción, ha sido utilizada con frecuencia en su posición gran angular y en formato apaisado 16:9. Especialmente en situaciones que necesariamente exigían dinamismo, o para los escenarios entre los canales y las calles de las ciudades neerlandesas que así lo exigían.

Herengracht

El formato alargado apaisado de la Panasonic Lumix LX-3 se presta bien a las escenas entre los canales de Amsterdam.

Pero por primera vez, y como ya he ido comentando en algunas entradas anteriores, he dado entrada a la cámara del teléfono móvil, en este caso un iPhone 3G, con una cámara de 2 megapíxeles, que de forma nativa ofrece un formato rectangular 4:3. En su mayor parte, las imágenes fueron tratadas con el ShakeItPhoto, dando lugar a una foto cuadrada enmarcada con un aspecto que quiere imitar a las antiguas polaroids. Se ha utilizado en situaciones anecdóticas, de entretenimiento, o donde por prohibiciones hubiese sido problemático mostrar cualquiera de las otras dos cámaras. Fotos no especialmente buenas, pero que pueden ser entretenidas o divertidas.

Fútbol callejero para paersonas sin techo

Futbol callejero para la promoción para las personas sin techo, tomada con el iPhone, único chisme a mano recién bajados del tren y con amenaza de lluvia.


De Hortus Botanicus

Ciencia, Viajes

Quizá una de las agradables sorpresas de mi reciente viaje a Amsterdam fue la visita a De Hortus Botanicus, en el barrio de Plantage. El objetivo inicial era visitar las zonas verdes que según la guía son el atractivo principal de esa zona de la capital neerlandesa. Luego descubrimos que por un motivo u otro, en casi todas había que apoquinar unos cuantos euros por una entrada. Así que decidimos que el más tranquilo, y con posibilidades para picar algo a la hora de comer que se acercaba, era este jardín botánico, uno de los más antiguos del mundo, que se fundó en la primera mitad del siglo XVII con el fin de suministrar de plantas medicinales a los médicos de la ciudad. Loable intención.

El tema es que nos gustó. No especialmente por el interés botánico, ya que nuestras entendederas sobre el tema no dan para mucho. Pero sí por dos motivos principales. Por un lado, por la paz y tranquilidad que se respiraba, que invitaban a relajarse y a sentirse bien. Los invernaderos, amplios y cálidos, alguno muy cálido, nos sustraían del viento frío que a ratos soplaba en la ciudad. Al mismo tiempo, la penetración de la luz del sol generaba el estado de ánimo optimista que le es propio.

De Hortus - Tomando el sol

La tranquilidad de los invernaderos, como el de las especies subtropicales, invitaba al relajo - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De Hortus - El niño lo pasa bien

Algunos niños habían acudido acompañados de sus padres, pero incluso sus nerviosos movimientos no molestaban al resto de los visitantes - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Por otro lado, el jardín me ofreció en poco rato un sinnúmero de oportunidades fotográficas, dada la indudable fotogenia de las especies vegetales, unida a la suave luz de los invernaderos. Los colores verdes saturados, contrastando con la umbría producida por el acúmulo de árboles y arbustos, producía escenas de gran interés gráfico. Reconozco que el objetivo de 20mm f/1,7 de Panasonic se comportó de forma excelente.

De Hortus - Plumas

Delicadas flores como plumas en esta planta propia de climas mucho más cálidos que el de la capital neerlandesa - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De Hortus - Condensación

La elevada humedad de alguno de los invernaderos, unida a los bruscos cambios de temperatura entre el exterior y el interior, provocaba la condensación en la lente frontal del objetivo, causando este aspecto evanescente - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Pero sin lugar a dudas uno de los lugares más entretenidos fue el invernadero de las mariposas. Con elevada temperatura y mucha humedad, lo que nos hizo sudar en nuestra indumentaria invernal, paseamos entre una lujuriante vegetación, entre la que sobrevuelan algunas especies de mariposas. Éstas, con gran actividad por la elevada temperatura, son difíciles de fotografíar, pero nuevamente, un poco de paciencia, muchas tomas fracasadas, y el buen hacer del 20mm, permiten un relativo éxito.

De Hortus - Capullos

En un rincón del invernadero, se encuentran las crisálidas en cuyo interior se desarrollan las pupas de las futuras mariposas - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

De Hortus - Mariposa

Tras mucho insistir, esta mariposa se deja fotografiar con el esplendor de sus alas extendidas - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Terminábamos nuestra visita con hambre, así que nos dirigimos al café de la orangerie donde comimos unos ricos bocadillos, y tomamos tranquilamente el café, antes de seguir haciendo turismo. Una visita no prevista, pero muy muy agradable. Y recomendable. Aunque sale un poquito cara.

De Hortus - Tomando el café

Después de la visita, una charla relajada en la orangerie del Hortus - iPhone

Viajar con Vueling… si no queda más remedio

Viajes

Ayer lo insinuaba. Mis experiencias de viaje con la compañía Vueling, no acaban de ser del todo satisfactorias. Entendámonos; tampoco son una calamidad. Sencillamente es que estoy convencido de que mediante publicidad nos quieren vender lo que no son, a un precio que no es el que prometen y, por lo tanto, generan insatisfacción. Y muchos de los pecados que comenten no son exclusivos de ellos. Pero el problema es que ellos parecen cometerlos todos. Comentaré aquí mi experiencia tras el viaje a Amsterdam.

La primera cuestión es que los españolitos que no vivimos en determinadas capitales, necesariamente nos tenemos que desplazar, generalmente Madrid o Barcelona para coger el avión. Por lo tanto, tenemos que combinar medios de transporte para realizar el viaje con una razonable adecuación en horarios y condiciones.

Al tren de madrugada

En la estación de Zaragoza Delicias, forzados a salir una hora antes de lo previsto, por culpa de una huelga de personal de Renfe - iPhone

Por ejemplo, si yo hubiese vivido en Madrid, hubiese tenido una combinación muy razonable para viajar a Amsterdam con KLM, aprovechando mejor el tiempo, y sin horarios extemporáneos. Y a un coste similar o inferior al que me ha ofrecido Vueling. De donde sacamos la primera conclusión. Lo de que Vueling es una «low cost» no me lo acabo de creer. Esta filial de Iberia que opera principalmente desde Barcelona nunca me ha resultado especialmente barata. E incluso a veces te la venden como si fuera de Iberia desde la página web de esta última, y luego te encuentras con lo que te encuentras. Porque luego viene la segunda historia. Es que los aviones son incómodos. De los que menos espacio ofrecen, de los más incómodos en los que he viajado últimamente. Así que cuidado; si adquieren un billete de Iberia con salida desde Barcelona, asegúrense que no es un Vueling disfrazado. El confort es muy inferior. O a mí me lo parece. Demos siempre un margen de confianza al error propio.

Esperando

Esperando la salida del vuelo en la moderan Terminal 1 del aeropuerto del Prat de Llobregat - iPhone

El Prat

Avión de Vueling acercándose al "finger" para el desembarque y embarque de pasajeros.

Bueno. El viaje de ida transcurrió sin muchas más complicaciones. Pero veamos el viaje de vuelta. Suelo hacer la facturación desde casa por internet. Hasta ahora, con el resto de las compañías esto me había servido para ahorrar tiempo de permanencia en las terminales aeroportuarias, y para hacer menos filas en los mostradores de facturación, ya que suelen disponer de un mostrador para quienes sólo depositan el equipaje. Pero en Schiphol, el aeropuerto de Amsterdam, había una única fila para todos los pasajeros, y además cuando enseñas tu talón impreso en casa te lo cogen te lo rompen y te emiten un talón tradicional. En resumen, pierdes el mismo tiempo que con el método tradicional. Da la impresión de que para lo único que les sirve es para tener una ocasión de cobrarte más, porque lo más llamativo a la hora de facturar a través de internet es que te ofrecen pagar más por un asiento en las primeras filas, por aquello de que desembarcas antes, o en la salida de emergencia, ya que hay más espacio para las piernas. No hay más ventajas. Mal. Muy mal. Se te queda la cara de imbécil por como te consideran.

El reportero de Feininger y un turista cansado

Tras "El reportero gráfico" de Andreas Feininger, un viajero se estira cansado mientras espera ante la puerta de embarque - i Phone

Y luego llega el momento del embarque. Y ayer viví uno de los embarques más caóticos en mucho tiempo. Y la culpa, el problema de los pasajeros que viajan sólo con «equipaje de mano». Aunque hay algunas compañías que ya se toman el tema del tamaño y el peso del equipaje de mano en serio, es obvio que Vueling no. Y mucha gente, mucho españolito de escapada de Pascua, llevaban maletas como equipaje de mano que obviamente sobrepasaban el tamaño permitido, pero que en el mostrador de facturación habían hecho la vista gorda. El resultado es que conforme subían los viajeros se encontraban con que no había sitio en los portaequipajes, por el enorme tamaño de estos supuestos «equipajes de mano». Y las azafatas, en especial una de ellas, empezó a distribuir los equipajes por todo el avión, dificultando el embarque de los que iban llegando, y causando la confusión de todos sobre cómo íbamos a recuperar los equipajes en el momento del desembarque.

Otra cuestión fue el de los niños y las salidas de emergencia. Supongo que algunos viajeros que facturaron a través de internet, optaron por pagar algo más por ir más cómodos en las plazas junto a las salidas de emergencias. Y algunos de estos eran familias. Con niños. Y llega la azafata y les dice que hay no pueden ir los niños. Que en caso de problemas, ahí tiene que haber adultos que colaboren en las acciones de emergencia. Claro, parece ser que en la página en internet nadie se preocupa de avisar de esto. Sólo de facturar. Así que nueva discusión. Afortunadamente, diálogo gracias al buen talante de la mayor parte de los pasajeros, y negociación. Los niños, con alguno de sus progenitores, se cambian de sitio durante el despegue y el aterrizaje, para luego ponerse en los asientos por los que han cotizado durante el resto del viaje. Una chapuza tremenda.

Ala y nubes

Por fin, volando sin mayor problema sobre las nubladas tierras de Francia - iPhone.

La llegada a Barcelona y el desembarque fueron tranquilos. Afortunadamente la paciencia y comprensión de los viajeros cuyos equipajes estaban dispersos por el avión, mi más sentido reconocimiento hacia ellos, les hizo quedarse tranquilos en sus asientos, y esperar a que el resto de los viajeros hubiesen bajado para recuperar sus enseres. Si no llega a ser así, no quiero pensar en el follón.

Como he dicho antes, nada de lo anterior es catastrófico. Y muchas de las deficiencias las puedes encontrar en otras compañías. Pero es que parece que éstos se abonan a todas. Y el precio no es «low cost«, precisamente. Parece que el auténtico «low cost» es el ahorro que la empresa se adjudica a costa de ofrecer un servicio, en mi opinión, deficiente. Eso sí, todo lo adornan con «rollo» coleguitas, tratándote de tú, con comandantes muy parlanchines… Todo fachada. Y eso que no he comentado cosas como el precio de los comestibles que ofrecen a bordo. Parece que ellos consideran un precio «vueling«, es decir barato, por unos bocadillos gomosos y de tamaño ridículo, que aun recuerdo la cara de tonto que se le quedó a uno cuando vio por lo que había pagado…

En fin; por decir algo positivo, el avión llegó a su hora, lo que me permitió cambiar mi billete de tren para una hora antes. Y como se trataba de un AVE directo frente al que tenía previsto que tenía un par de paradas, la ganancia de tiempo fue de una hora y veinte minutos. En un asiento para personas y no para sardinas en aceite como en el avión. Además.

Arco iris

Ya en el AVE, un arco iris, apenas preciable en la foto, nos acompaña a nuestro paso por la comarca del Penedés - iPhone

Entrando en Zaragoza

Pasando La Cartuja Baja, y acércandonos a Miraflores, el tren pronto llegará a su destino parcial, el que a mí me interesa, en Zaragoza Delicias - iPhone

No puedo decir que no vuelva a tomar un avión de esta compañía. A veces no queda más remedio. Pero si lo puedo evitar, lo evitaré. Y por favor, ¿realmente no les resulta ridículo es nombre ese de «vueling» en spanglish? Supongo que habrá especialistas en mercadotecnia, o «marketing«, que así lo considerarán. No sé.

Lluvia y mas lluvia para terminar nuestros días en Amsterdam

Viajes

Finalmente, ha llegado mi última mañana del viaje. A mí. Que a mis acompañantes les queda buena parte de la tarde. Es lo que tiene vivir en Madrid y volver por Madrid, sin necesidad de luego buscar un transporte decente para llegar hasta Zaragoza.

Habíamos visto que la mayor parte de las tiendas habrían los domingos. Así que el plan era ir de compras. Más cuando hemos visto que amanecía una mañana de lluvia continua, y a ratos intensa. Pero mi gozo en un poco, ya que no nos habíamos dado cuenta de que el horario de apertura de las tiendas era a partir de las 12 horas. Justo cuando yo tenía que pasar por el hotel para recoger el equipaje y marchar para Schiphol. Así que nada; un paseo por algunos sitios ya vistos, con una nueva luz y otras sensaciones. Y hasta la próxima.

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Y a la señora de bronce, ¿quién le pone un paraguas?

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Apenas una pareja emparaguada por la salida trasera del Begijnhof.

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Si aplicamos lo de dime de qué presumes y te diré de qué careces, ya sabemos cuál es el problema de estos holandeses.

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La lluvia arrecia mientras paseamos a orillas del Singel.

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Pocos paseantes se animan a visitar estos puestos de artistas en Halvemaansteeg.

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La conclusión es clara; en el Mercado de las Flores más que flores se venden cebollinos.

Y bueno. Ya hablaré otro rato de lo que supone viajar con Vueling. Que ahora estoy de buen humor por haber adelantado el tren una hora, como para malhumorarme por culpa de las compañías aéreas de «bajo coste». Pero hablaré. Seguro. Quizás mañana. O no. Que a lo mejor sigo de buen humor.

Qué gran cosa es la buena luz… y la hemos tenido, sí

Viajes

Pues en principio, ya vale de Amsterdam. En cualquier caso, el último día, el domingo, dará tiempo a dar alguna vuelta más por la populosa ciudad holandesa. En cualquier caso, hoy era un día para dar una vuelta por el país.

En primer lugar, nos hemos ido a La Haya, la capital. El objetivo principal era visitar el Maurithuis, un pequeño museo donde se exhibe la colección de pinturas de la Casa Real. Y las hay famosas, como la Joven de la Perla de Vermeer, o la Lección de anatomía de Rembrandt. Un paseíllo por los patios del Parlamento neerlandés, y luego nos hemos hecho un lío sobre qué queríamos a hacer que nos ha llevado a pillar una mojadina por la lluvia sin conseguir nada en claro. Así que hemos comido algo, y después con buen tiempo, hemos ido volviendo hacia la estación.

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Campeonato de fútbol callejero para personas sin techo en una de las plazas de La Haya.

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La Mauritshuis, sede del museo que guarda la colección de pinturas reales, con la Joven de la perla como emblema.

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Hacía frío, y vientecillo, pero estos chicos no han dudado en despojarse de sus abrigos, obsérvense al fondo, para quedar glamurosos en tan melosas fotos.

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Una pistola rosa y un tipo anunciando a Cristo; pues vale...

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Llega a la estación de La Haya HS el intercity que nos llevará a Delft.

El siguiente destino era la coqueta ciudad de Delft, entre La Haya y Rotterdam, a pocos kilómetros de ambas. Y vuelta a llover, aunque nos ha dado tiempo a refugiarnos visitando la imponente iglesia que hay el la Grotte Markt. Después ha salido el sol, con su arco iris y todos y hemos dado un bonito paseo por entre los canales de la ciudad.

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Tremenda tromba de agua y aire en la Grotte Markt de Delft.

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La tumba de Guillermo de Orange, uno de los principales próceres del país.

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Cuando la luz aparece como aparece, el fotógrafo aficionado sabe que ha sido bueno y está siendo recompensado.

Y el siguiente destino, uno totalmente desconocido para mí. La ciudad de Leyden, que aunque mayor que Delft, también es muy coqueta, con su casco histórico rodeado de canales, su universidad con sus jardines y una tranquilidad muy relajan a la caída de la tarde. Hemos cenado allí, antes de volver a Amsterdam. Mañana, último día.

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Tranquilas palomas en los canales de Leyden; una tarde pacífica con una luz suave y cálida a pesar del nublado.r

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Poemas en las fachadas de los edificios de Leyden.

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Agradables jardines junto a la antigua Universidad de Leyden.

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Ni un alma a las ocho menos cuarto de la tarde en las calles de Leyden.

Sol y buen tiempo, y una tarde en Haarlem

Viajes

Bueno. Hoy ha salido el sol. Por lo menos, toda la mañana y una parte apreciable de la tarde. No es que nos hayamos librado del chaparrón de turno. Pero bueno. No se ha notado tanto el frío y han dado más ganas de pasear. Desde primera hora de la mañana, ya que hemos ido caminando, paseando entre canales hasta nuestro primer destino.

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Ya hay animación en Raadhuisstraat a primera hora de la mañana.

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Nunca he sabido muy bien para que sirven esas palas en los barcos fluviales.

Primer destino que no era otro que la iglesia clandestina del ático, en la zona vieja de la ciudad. Una curiosidad más que nada. Después hemos ido a ver la Iglesia Vieja, notable templo, que estaba en parte en restauración.

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Desangelada estaba la iglesia en el ático por los trabajos de restauración.

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Las vidrieras de la Iglesia Vieja están más dedicadas a los notables de la ciudad que a las cosas religiosas.

Hemos seguido paseando. Ante tanto sol, queríamos conocer las zonas verdes de la ciudad y nos hemos dirigido hacia Plantage, para encontrarnos que la mayor parte de estas zonas verdes son de pago. Que si un jardín botánico, que si un zoo, que si… lo que fuese. Hemos optado por el jardín botánico, y no nos hemos arrepentido porque, aunque pequeño, los invernaderos están muy bien. Especialmente el de las mariposas.

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Muchos niños paseando con su padres por los invernaderos del Hortus.

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Con el calor que tienen y lo activas que están, ¡qué difícil es fotografiar a las bonitas mariposas de este invernadero!

Hemos aprovechado para comer allí. Después, visto que lo más importante de la ciudad estaba ya paseado, hemos ido tranquilamente hacia la estación. Nos hemos ido a pasar la tarde a Haarlem.

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Este barcazo tan bonito está demasiado limpio y colorido para resultar natural.

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Los trenes son mucho más modernos que hace 17 años, pero igual de amarillos.

Haarlem es una ciudad muy mona, cuya zona más interesante, descontados los museos, se ve en un ratito. Nos han llamado la atención las tiendas de quesos, las casitas adosadas a la catedral y habilitadas como negocios de todo tipo,… ¡y un molino de los chachos! Que pena que se haya puesto de llover, y lo hayamos pillado con tiempo gris.

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Las casitas adosadas a la catedral son tiendas, peluquerías, etc.

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El molino de Adrián; bien mono bajo el cielo nublado.

Pero en fin, es lo que tiene el turismo. Te pasan estas cosas. Así que hemos vuelto a Amsterdam y hemos hecho tiempo para cenar dando un paseo sin mucho rumbo. Como quien no quiere hemos dado con la que debe ser la calle de putas más estrecha del mundo… y no la habíamos encontrado en ninguna guía. Que cosas.

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Con tanto turista, los potenciales clientes no tienen espacio para negociar con las profesionales.

Hoy, beaterios, museos y canales

Viajes

Pues esto se cuenta pronto. Como la predicción meteorológica no era buena, hemos decidido ir de museos. Y con esa intención hemos salido del hotel. Lo que pasa es que a primera hora de la mañana han salido algunos rayos de sol y nos hemos entretenido entre algunos canales, el beaterio (Beginhof) y el mercado de las flores.

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Un sol prometedor en los canales de Amsterdam a primera hora de la mañana... ¿durará?

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De Gloyende Oven... sea lo que sea que significa, en el Beginhof de Amsterdam.

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Beginhof, con sus casitas... tan monas.

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Potencial cliente en el mercado de las flores, ¿o simple turista curioso?

Cumplido este trámite, y con amenazadoras nubes acechando, hemos visitado tres museos. El primero ha sido capricho mío. Y me ha gustado. Ha sido el Foam_Fotografiemuseum Amsterdam. Una cucada de casita a orillas de un canal en el que los diversos pisos sirven para distintas exposiciones así como para la actividad editorial de la institución. Luego, los típicos; el Rijksmuseum y el Van Gogh. Ambos estaban hasta el culo de gente. Menos mal que habíamos tenido la precaución de sacar la entrada por internet, lo que nos ha evitado las colas.

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Una de las agradables salas del Foam_Fotografiemuseum Amsterdam

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No falta la animación en las afueras del Rijksmuseum.

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Este añadido para exposiciones temporales del Museo Van Gogh no estaba hace 17 años.

Tras los museos, y habiendo comido en el Van Gogh, nos hemos paseado para bajar el pollo por el Vondelpark, y hemos tomado café en la cacería del Hotel Americano. Muy mona y colorida.

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Algunos rayos de sol se asoman tímidamente en Vondelpark; a estas alturas ya ha caído algún chaparron.

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Hace frío cuando sopla el viento, así que toca calentarse en el Café Americano.

Tras pasar por el hotel para dejar algunos bultos, y abrigarnos un poco más para el final de la tarde, hemos salido ha pasear entre los canales. Claro, como nos habíamos abrigado, hemos tenido sol toda la tarde. Claro que a la sombra y con vientecillo,… hacía una rasca.

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Qué complicado es fotografiar a Ana Franck bajo la lluvia.

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Un habitante de los canales de Amsterdam se asoma para saludarnos.

Finalmente, antes de cenar hemos paseado por la zona comercial del centro. Hoy jueves, los comercios cierran a las nueve de la noche, y había mucho ambiente. Hemos cenado en un garitillo muy majete, con unos holandeses muy simpáticos, y ya nos hemos venido al hotel porque se ha puesto a llover. A tomar un chisme y a escribir estas líneas. Y hasta mañana.

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Ayer, a las seis y media de la tarde, esto estaba muerto; hoy a las ocho, menudo ambiente.

Amsterdam, es decir, bicicletas, viento, lluvia, frío, sexo… o algo así

Viajes

Bueno. Pues estamos en Amsterdam. Más bien con ambiente invernal y no primaveral como uno podría esperar dadas las fechas. También habría que saber que entienden los holandeses por primavera, claro. Con el solecico tan rico que hacía en Barcelona cuando he cogido el avión. Pero la salida de la aparatosa estación Central de Amsterdam ha sido como un bofetón de fría realidad en la cara.

En la terminal 1 del Prat

Sol y buen tiempo en la terminal uno del aeropuerto del Prat.

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Hace 17 años, ante la estación central estaban las mismas obras y las mismas grúas, o me lo parece a mí; los tranvías son más modernos.

Tras acomodarnos en un hotel que está mejor de lo que aparenta en una primera impresión, a la vera de uno de los más monos canales de Amsterdam. Nos hemos ido a pasear. A ver, pues eso, casitas monas y canales. La verdad es que hemos ido sobre todo por el centro, alrededor de la plaza del Dam, que quizá no es lo más mono de la ciudad. Eso sí, hemos empezado a divagar y hemos aventurado una teoría. Los auténticos habitantes y dueños de la ciudad son las bicicletas y los tranvías. Que tienen parasitados a los seres humanos para que les aporten la energía necesaria para que se desplacen por la ciudad. A las bicicletas, particularmente, les gusta reunirse todas juntas en las aceras donde supongo que hablarán de sus cosas. Mientras, los seres humanos, esclavos de las anteriores, caminan por donde pueden esquivando a las bicicletas que se mueven, a los tranvías, y a los canales. Supongo que morirán muchos. Es difícil esquivar tantas agresiones.

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El hotel Rembrandt, donde pasaremos las próximas cuatro noches.

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Pues eso, Amsterdam; canales, puentes, casitas, turistas paseando,...

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Amena reunión de bicicletas ocupando la acera, mientras los peatones se juegan el cuello pasando por donde pueden.

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Este amenazador tranvía tocaba la campana por lo menos antes de atropellarte, dándote una posibilidad a la salvación.

Tras visitar una librería de libros en inglés realmente muy mona, nos hemos metido por la zona más comercial aunque todo había cerrado a las seis. Los comercios más animosos andaban cerrando a las siete de la tarde. Supongo que a esa hora, los humanos son reclamados por las bicicletas para que las lleven a sus casas. En cualquier caso, uno de los escaparates lo tenía claro: el sexo vende.

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En la estupenda librería americana, en la que había alguna gente; mucha menos que en otro tipos de comercios que hemos visitado más adelante.

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El sexo vende; aunque en esta tienda se lamentan de que en realidad lo que venden son vaqueros.

Y eso es lo que venden en esta ciudad, especialmente a los turistas en el Barrio Rojo. Tras discutir sobre si entrábamos a «la tienda más vibrante de la ciudad», hemos comprobado cómo auténticas manadas de turistas acompañados por guías iban recorriendo las calles y los canales del pecado. Los más emocionados lo japoneses. Un ratito nos hemos acoplado a un grupo de argentinos con guía en castellano, quien les explicaba bajo la lluvia cómo se producía las transacciones comerciales entre las prostitutas de los escaparates y los clientes. Como curiosidad, hemos pasado junto a uno de los escaparates cuando se producía una de estas transacciones. 50 euros. Desconocemos lo que comprende el servicio por ese precio.

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Nana, la más vibrante tienda de la ciudad...

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Emocionados súbditos del trono del crisantemo, a la expectativa de entrar en uno de los gazillones de museos del sexo que hay en el Barrio Rojo de Amsterdam.

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Un guía explica en castellano a un grupo de argentinos cómo es la mecánica del comercio carnal con las trabajadoras del barrio.

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Las luces rojas indican los "escaparates" de mozas con poca ropa; no, no me he dedicado a intentar fotografíar a ninguna de ellas... tengo cierta ética.

Tras cenar, hemos intentado dar un paseo, pero hacía un frío que pelaba, así que nos hemos venido al hotel a tomar un chisme a charra un rato y a escribir esta entrada del blog. Y hasta mañana.

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Con la noche cerrada, el frío se ha vuelto intenso,... o sea que al hotel.

A punto de salir para Amsterdam, me monto un fotoblog, y me dejan en ascuas con el cliffhanger del último episodio de Caprica

Fotografía personal, Páginas personales, Televisión, Viajes

Ufff, que estrés de título, ¿no? Y menos mal que no tengo película para comentar como la mayor parte de los martes, que si no el trabajo se me acumularía. O tendría que hacer más de una entrada en el día de hoy, y no tengo tiempo. Efectivamente, como ya se puede deducir del título, me voy a escapar estos días de fiesta a Amsterdam. Salimos mañana y hasta el domingo. Como es costumbre, si las conexiones a internet me bendicen, sabréis de mi viaje en estas páginas.

Ya visité Amsterdam hace 17 años, así que no era mi primera opción para un viajecito. Pero mejor es repetir un viaje que es factible, que empeñarse en algo nuevo que no puede ser. Curiosamente todavía no tengo digitalizadas las diapositivas de entonces, sólo un par de tomas en el museo del ferrocarril de Utrecht.

Vieja vaporosa Nº 8 en el Museo del Ferrocarril de Utrecht, Países Bajos - Canon EOS 100, EF 28-80/3,5-5,6 USM

Y por si fuera poco, explorando las posibilidades «fotográficas» del iPhone, y viendo a ver lo que se hace por la red, me he abierto un blog secundario que llamaré Fotos porque sí. No perderé mucho tiempo con él. Con un diseño básico, cada vez que me llame algo la atención y lo fotografíe con el iPhone, sobre la marcha los subiré al blog vía correo electrónico. Ayer por la tarde estuve haciendo pruebas, por lo que ya se pueden ver algunas imágenes. Ya veremos cuanto me dura el experimento.

Ha salido el sol en el Parque Bruil

Espero que nos haga sol durante el viaje, como el domingo en el Parque Bruil de Zaragoza; aunque dadas las latitudes que vamos, creo que la lluvia es inevitable - iPhone

Pero lo que me tiene jodido es que este fin de semana vi el último episodio de Caprica, la precuela de Battlestar Galactica, en uno de los mejores capítulos de lo que llevamos de serie, que terminó con un cliffhanger como de aquí a Valladolid, y me entero ahora que la emisión de nuevos episodios está parada hasta septiembre. Aggggg, ahora que se ponía interesante. Porque es una serie en la que había puestas muchas expectativas, con un excelente episodio piloto, que luego bajó un poco de tono, pero que poco a poco había vuelto a recuperar momento. No sé. Como falta mucho hasta que vuelva a empezar, igual me veo todos los capítulos otra vez y hago una entrada monográfica sobre el tema. Ya veremos.

En cualquier caso, me voy unos días de vacaciones. Y por cierto; para que veáis que no me olvido de hacer fotos con cámaras de verdad, aquí os dejo una del domingo por la tarde, momento en la que la climatología invitó a dar un largo paseo.

Canal

El Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza, poco después del cruce elevado sobre el río Huerva - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Un día en Madrid; impresionistas y más

Arte, Viajes

Como comentaba en la breve entrada de ayer, me fui a pasar el día a Madrid. El plan era sencillo. Ver a los amigos, visitar la exposición sobre los impresionistas en la Fundación Mapfre, en su sede de Recoletos, comer y dar una vuelta, visitar alguna librería y volver. Misión cumplida. No era muy difícil. Con un día de relativo frío, pero soleado y agradable, llegué a las once y cuarto a Madrid, cogí un cercanías hasta Recoletos, donde me esperaban para visitar la exposición. Tras algo más de 2 horas de fila, visitamos una interesante exposición de la que me he traído el catálogo para ir digiriendo poco a poco. Aunque esencialmente se trata de fondos del Musée d’Orsay de París.

Beso

Un poco de romanticismo en la frialdad del hormigón de Madrid-Atocha - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El pífano en Recoletos

El pífano de Manet se asoma al Paseo de Recoletos para anunciar la exposición - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Esperando

En un día como ayer, cuando te toca el sol en la cola de espera, la cosa no va mal - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

Fundación Mapfre - Recoletos

Pero a la sombra la "rasca" era notable, y todo el mundo hubiese dado algo por un café caliente a la entrada de la exposición - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Cumplido el trámite cultural, y acarreando el catálogo y unos estupendos Cuadernº’s que publica la Fundación Mapfre para sus exposiciones y de los que me traje varios, nos fuimos a comer algo, sin mucha complicación porque la hora era ya avanzada. Luego nos dimos un paseo mientras charrábamos y visitábamos algunas otras tiendas, además de sumergirnos en el ambiente general.

Esculturas - Xavier Mascaró

Esculturas de Xavier Mascaró en el Paseo de Recoletos - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Virtuosos

La calle Preciados está llena de voluntariosos "artistas" deseosos de descargar los bolsillos de los turistas y paseante del pesado metal de las monedas; estos virtuosos músicos eran de los más aplaudidos - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Cansados

Actividad agotadora el turismo que lleva a sus practicantes a quedarse dormidos incluso en la bulliciosa Puerta del Sol - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Tras despedirnos en el intercambiador de Puerta del Sol, me dirigí poco a poco hacia la estación, aunque mi intención era pasar primero por la librería de La Fábrica. Para ello fui paseando por la calle Carretas para luego coger la calle Huertas hacia la calle Verónica donde se encuentra la librería. Lo cual siempre es un paseo agradable y curioso. En la librería compré algunos volúmenes y charré un rato con David, un tipo atento y amable. Si os gusta la fotografía y vais por Madrid, no dejéis de visitar esta pequeña pero cuidada librería. Y si no, podéis comprar a través de internet en el enlace anterior.

Nicolas Moya LIBRERÍA MÉDICA

Librería médica desde 1862, en la calle Carretas - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El lugar de la caipirinha

Trocha, el lugar de la caipirinha en la calle Huertas, lugar donde efectivamente me aficioné (con moderación) hace ya 20 años a este estupendo brebaje - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Nada de valor

Una asociación de comerciantes promociona el entorno del paseo que hice desde la Puerta del Sol hasta la librería de La Fábrica como el Barrio de las Letras, pero parece que hay otras actividades menos ilustradas por el lugar; no fue el único coche que vi con carteles de este tenor - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Después de la agradable visita a la librería, pasé por el CaixaForum donde también entré un momento en la librería, para luego ya llegar a la estación. Como me quedaba margen para coger el tren, pasé por el memorial para el recuerdo de las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004. Me resultó un poco frío. No sé. Esperaba otra cosa. En fin. Y sin más, vuelta a casa. A descansar.

Silueta

Acceso a la estación de Madrid-Atocha por el Paseo de la Infanta Isabel - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Memorial 11-M

Memorial de las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid-Atocha - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

AVE Zaragoza-Huesca

A punto de salir, el AVE con destino a Zaragoza y Huesca, estacionado en la vía 3 de Puerta de Atocha - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Delpire&Cie, un editor expuesto en la Maison Européenne de la Photographie

Fotografía, Viajes

Reanudo en esta entrada mi narración sobre las exposiciones que visité en París a principio de mes. Y una visita obligada para un aficionado a la fotografía es la Maison Européenne de de la Photographie. Situada en la Rue de Fourcy, en el Marais parisino, siempre presenta exposiciones interesantes, además de poseer una pequeña pero también interesante tienda de libros y otros productos relacionados con la fotografía.

Maison Européenne de la Photographie

Entrada a la MEP en el 5-7 Rue Fourcy de París - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

En esta ocasión, la exposición no estaba dedicada a ningún fotógrafo en particular. Todas las salas de exposiciones estaban dedicadas al editor francés Robert Delpire, fundador de la editorial Delpire, una institución que siempre a cuidado con esmero la publicación de libros dedicados a la fotografía, a la ilustración y al arte en general.

Yo tengo desde hace años varios ejemplares de libros de su colección Photo Poche, una colección de libros de fotografía en pequeño formato y a precio asequible, pensados para acercar el arte de la fotografía a todos los públicos. La colección tiene ya más de 120 números, y evidentemente tiene presentes a la mayor parte de los fotógrafos más importantes.

Maison Européenne de la Photographie (Delpire & Cie)

Las estanterías de la exposición estaban repletas de ejemplares significativos de las mejores ediciones de Delpire, tanto de fotografía como de ilustración - Panasonic Lumix LX3

Pero su catálogo incluye numerosos fotógrafos importantes en ediciones de mayor calado, y entre ellos podemos encontrar a gente como Sarah Moon, Marc Riboud, Robert Frank, Henri Cartier-Bresson, William Klein, Josef Koudelka, por citar sólo algunos de los más conocidos.

En la exposición no sólo había ejemplares de las mejores ediciones de la editorial, sino que también se podían admirar copias de las obras fotográficas de muchos de los autores anteriormente mencionados. Una experiencia muy interesante, de la que me traje, además del recuerdo, varios libros de la colección Photo Poche o en formatos similares. Uno de ellos, muy interesante, el número 100 de la colección, dedicado a artistas que no son fotógrafos pero que realizaron fotografías que merecen ser conocidas.

Maison Européenne de la Photographie (Delpire & Cie)

Además de algún audiovisual, numerosas copias de los más prestigiosos fotógrafos de la editorial colgaban en las paredes de la MEP - Panasonic Lumix LX3