Calor y fotografia en Lausana

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Esta mañana la hemos pasado en Lausana, capital del Cantón de Vaud, también de habla francesa. No saldré de la Romandía en este viaje. Hace calor. Rondando los treinta grados. Así que no es especialmente agradable ir al sol por una ciudad llena de cuestas. Menos mal que tiene un eficaz metro que te las ahorra. Y así hemos visitado la catedral y la zona alta de la ciudad.

Luego otra vez el metro hacia abajo, para visitar el museo de l’Elysée, museo de fotografia muy agradable junto al palacio, jardines y museo olímpicos.

Nos hemos comido unas crepes y hemos embarcado en un vapor rumbo al castillo de Chillon. Y sigue haciendo calor. Pero atemperado por la masa de agua del Lemán.

Carlos Carreter
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Epilogo al día de hoy; y el chorro funcionó

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Se me había olvidado. Y ahora mientras llega la primera ronda de la noche lo cuento. En toda la tarde había funcionado el famoso chorro ginebrino (no digo chorro de Ginebra que es me ponen nerviosos los aficionados al gintonic), así que a saber el número de turistas que precisarán tratamiento psicológico por la frustración. Pero por la noche sí. Lo que producirá una epidemia de lamentables fotos nocturnas hechas con el móvil como la que ilustra esta entrada.

Adiós.

Carlos Carreter
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Paseamos por la ONU, cervecita, por el botánico, cervecita, por la orilla del Lemán, cervecita y a cenar

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Sigo aprovechando la relajada cena que estamos haciendo para hacer la crónica del día. Y la tarde ha quedado perfectamente resumida en el título de esta entrada. Así que nada os dejo que llega el postre. Hasta mañana.

Carlos Carreter
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El viejo centro de Ginebra en una colina y algo más

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Sale la mañana con nubes pero sin riesgo de lluvia. Un pequeño grupo (de dos) nos disponemos a conquistar el casco antiguo de la ciudad hasta la hora de comer. Recorremos con tranquilidad las recoletas canales de Ginebra y visitamos la catedral y el museo arqueológico, muy interesante, que hay bajo ella.

Terminamos el paseo en un parque donde hay unas horrendas efigies de los reformadores ginebrinos, com el fanático de Calvino (que era francés) al frente. Más agradables, jóvenes y mayores se retan a partidas de ajedrez y damas con tableros y piezas gigantes. Lo vimos hace años también en Lugano.

Por cierto, por aquí pasa una variante del camino de Santiago y lo hemos seguido varias veces.

Carlos Carreter
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Tarde de paseo, charra, chorro, cerveza y coroneles

Viajes

Magnifica tarde la que ha hecho en Ginebra. Especialmente a orillas del Lemán y el Ródano, que entre calles hacía más calorcito. Combatido con alguna cerveza que otra.

El hito turístico de la jornada, el gigantesco chorro de agua a orillas del Lemán que domina el paisaje ginebrino. Después a cenar. Mezcla de platos franceses e italianos que hemos compartido. De postre, tenían «coroneles». Lo que nos ha recordado las cenas alsacianas de hace dos años en las que cayeron no pocos de estos sorbetes de limón verde con lingotazo de vodka. Peligrosos. Y divertidos.

Hemos caminado un poco para bajar la cena. Y ahora nos tomamos unas cervecitas, y yo aprovecho para escribir estas líneas. Hasta mañana.

Carlos Carreter
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Recién llegado Ginebra, me sumerjo en el primer mundo

Viajes

Leía hoy que un ministro recomendaba que todos los españoles hiciéramos las vacaciones sin salir de España. Más barato, por el bien de la economía, por las atracciones del país. No pongo en duda sus argumentos.

Acabo de llegar a Ginebra, Suiza para los despistados. Apenas 25 minutos tras el aterrizaje del avión, me reciben en el hotel con una sonrisa, una buena habitación de precio razonable, una buena conexión a internet sin coste añadido, y una tarjeta de transporte público para el área metropolitana de la ciudad también sin coste añadido.

Me gustaría saber en que gran ciudad de España pasa lo mismo. A mi no, por lo menos.

Carlos Carreter
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En vísperas de la escapada,… suiza

Cine, Música, Televisión, Viajes

Mañana cojo los bártulos y me voy. Hasta el domingo. A Suiza. Básicamente Ginebra y lo que dé de sí en los alrededores de lago Leman. No tengo un plan muy definido. Este depende de otros factores que no controlo yo. Pero me da igual. Se trata de airearse, hacer algunas fotos, y otras cosas importantes que no vienen al caso. De cualquier modo, el domingo estaré de vuelta. No me voy a matar por estar en contacto a través del Cuaderno de ruta. Si es fácil, como hace una semanas en Noruega, pues ahí estaré con algún comentario. Si no, a la vuelta os lo cuento. Y elaboraré el correspondiente diario de viaje. Faltaría más. Si alguien tiene mono. Os dejo con los más recientes. Por tierras navarras, y por los fiordos nórdicos.

Tengo la sensación que en esta ocasión, las grandes cimas de los Alpes suizos las veré desde lejos, pero nunca se sabe. En la foto, las pistas de esquí a los pies del Kleine Matterhorn.

Para hoy, no tenía grandes temas. No ha habido cine estos días. En realidad sí. Pero la película ya está comentada, y sólo una combinación de factores ha hecho que repitiera. Me sigue pareciendo lo mismo. Lo que decía un tweet que leí hace unos días «Me gusta, pero no me gusta. Pero me gusta. Pero no me gusta…» Gran espectáculo visual al servicio de un guion realmente mediocre, que aun así te mantiene pegado a la butaca, aunque sales echando pestes. Menos mal que en cuestiones de extraterrestres, en un par de semanas o menos tenemos de vuelta al Doctor. Dicen que podría empezar temporada el sábado 25. A ver si es verdad. Y hablando de series británicas… se ha filtrado un trailer no de muy buena calidad de la tercera, y al parecer última, temporada de Downton Abbey. El megaculebrón de época británico de época que tanto me ha gustado. Y parece que viene dramón, dramón, dramón.

Grandes montañas con muchas nubes es el paisaje típico que vemos en Prometheus. Como lo que vimos en la cara norte del Eiger desde Grindelwald.

Y si los dramas de época también son conocidos como dramas históricos, será por tienen que ver con la historia. Y sobre personajes históricos estamos. Nos cuentan en Microsiervos que unos tipos han hecho un gráfico en el que comparan la longitud de los artículos dedicados en la Wikipedia a distintos personajes históricos. Que el artículo dedicado a George Washington tenga el triple de longitud que el dedicado a Socrates,… sip, normal. O el de Ghandi, gran pacifista, que es casi cuatro veces más largo que un gran guerrero como Gengis Kan,… vale, me alegro. Pero es que el dedicado a Optimus Prime, uno de los Transformers, que creo que son unos juguetes que han dado el paso a unas infames películas casi dobla la longitud que el más largo de los anteriores. La Wikipedia está muy bien, pero se nota que está hecha por seres humanos. Y hay que ver lo que llegan a desbarrar en ocasiones los seres humanos.

Hace un par de años casi, en Budapest, en la escalinata de la basílica de San Esteban, había un músico muy simpático tocando un instrumento muy raro. Como un platillo volante. O como dos ensaladeras enfrentadas una contra otra. Era curioso. Pero nunca supe que instrumento era ese. Creía que sería algún instrumento oriental, de los que usan los místicos y esas cosas. Pero no, resulta que es un instrumento salido de la inventiva de unos tipos en Berna. Me he enterado en Amazings. Y se llama hang, al parecer porque es la forma que tienen los berneses de pronunciar la palabra alemana que significa mano, y es un instrumento que se toca con las manos. Y ya que estamos en Berna, os vuelvo a recordar que mañana me escapo hasta el domingo a tierras suizas.

El simpático músico callejero que tocaba el hang en la escalinata de San Esteban, en la capital húngara.

[Deportes] Se apagó la llama olímpica; hasta… ¡yo que sé!

Deporte

Sí. Ayer terminaron los juegos olímpicos. De cuestiones fotográficas y de retransmisiones televisivas no hablaré más. Ya he dado la tabarra lo suficiente. Aunque si os interesa la ceremonia de clausura, como siempre en In Focus de The Atlantic nos traen bonitas y significativas imágenes a gran resolución. Yo aguanté un ratito, pero amenazaban con terminar bastante más tarde de la medianoche, y hoy había que ir a trabajar. Y la cosa, que giraba en torno a la música pop británica, tampoco me tiraba tanto. Me perdí a Eric Idle cantando Always look on the bright side of the life, pero me ahorré la visión de la Spice Girls de nuevo más o menos reunidas, lo cual, sin duda, me hubiera producido horribles pesadillas… durante los cuatro añoss que pasarán hasta los siguientes juegos.

Pero bueno. Se rompió la tradición de que la última prueba de los juegos fuera la maratón masculina, cuyo final era seguido por la ceremonia de clausura. Como la femenina, se corrió por la mañana, por el centro de Londres, con principio y final en The Mall. Está bien porque ves más de lo bonito de Londres, pero la tradición tampoco estaba mal.

El maratón se corrió con salida y llegada a The Mall, pasando varias veces ante el palacio de Buckingham. Mucho mejor ver correr a los delgaditos atletas africanos que desfilar a los estirados guardias Coldstreams.

Se jugó la final de baloncesto. Y por momentos, España (me niego a llamarle ÑBA, lo cual me parece renunciar a tener una personalidad propia) plantó cara a la todopoderosa NBA. Ganar era muy difícil; pero visto el torneo en su conjunto, también parecía difícil caer por un tanteo abultado. Y no, la cosa no se decidió hasta el último cuarto. Bien por ellos. Y porque querían más. Hasta estaban tristes a pesar de la plata conseguida.

El hecho de que los países anfitriones consigan sus mejores resultados en medallas cuando lo son, a mí me indica una cosa. Que no tiene que ver con la motivación, con el orgullo, con jugar en casa o tontadas por el estilo. Tiene que ver con la inversión económica que los países hacen en sus deportistas para quedar bien en sus juegos. Por lo tanto, opino que los buenos resultados depende de los recursos invertidos. Dada la triste situación económica de nuestro país, y teniendo en cuenta su trayectoria en las dos últimas décadas, con la desinversión en espectáculos deportivos distintos del pelotón que se ha producido tanto el sector público como en el privado, las 17 medallas se me antojan un éxito del copón. Y bien por las chicas que son las que más han aportado, sin quejarse (demasiado) de la horrenda vestimenta que en ocasiones se han visto obligadas a vestir. Estos es una coña. Bien por ellas, sin más. Incluidas las que pelearon y no lo consiguieron.

Las cámaras pillaron en alguna ocasión a las ardillas de St-James’s Park, cruzando The Mall, sorteando atletas.

Bien por Jamaica. Además de correr mogollón de deprisa, son mucho más simpáticos que sus contrincantes principales los velocistas yanquis, que no sólo desfilaron vestidos de militares en la apertura, sino que constantemente hacía saludos militares en sus triunfos. Parece que nos olvidamos que en la época clásica, la celebración de los juegos era un momento en el que los ejércitos cerraban por vacaciones. Eso sí, que cutres los jueces que no le querían dar al bueno de Bolt el testigo de la prueba del 4×100. Que eran las reglas decían. Serán memos… menos mal que hubo alguien con sentido común, y arreglaron la falta de tacto y diplomacia.

Me alegran mucho los éxitos de los corredores africanos en las medias y las largas distancias, pero no me gusta lo de las nacionalizaciones a la carta para llenar los equipos de otros países con corredores de estos orígenes. Creo que se desvirtúa el espíritu de los juegos. De todas formas, lo de la representación por países me parece bien, para que haya gente de todo el mundo. Pero se debería correr sin banderas. Todos bajo el emblema olímpico, y celebremos todos a los ganadores por su esfuerzo y habilidad en lugar de por su bandera. Dicho esto, no me gustan los éxitos de los países con dictaduras que usan este tipo de logros para su indecente propaganda populista. Sí. Estoy hablando de China.

También paso la prueba ante el mazacote barroco con tintes neoclásicos de la catedral de Saint Paul.

Me gusta ver deportes minoritarios. Ayer me encantó ver el final de la prueba de Pentatlón moderno femenino, en el que una chiqueta lituana de metro sesenta de estatura, con gran esfuerzo se imponía en la línea de meta, después de haber nadado, montado a caballo, tirado con espada, y tirado con pistola mientras se corren 3000 metros en un recorrido campo a través. Seguro que no se hace famosa como otros. Pero me resultó muy meritorio. Laura Asadauskaitė se llama la chica. Como para acordarse del apellido. Pero de lo más simpática.

En fin, podría comentar más cosas, pero se me acaba el tiempo. Tengo cosas que hacer y se me está haciendo tarde. Los próximos juegos se celebran en Río de Janeiro. Así que los horarios de televisión serán infames. Según sean las siguientes citas olímpicas, me puedo pegar otros 20 años sin ver este tipo de cosas. Bueno, siempre quedan los de invierno. Cuando se celebran en América, ya que como las pruebas de esquí son por la mañana y primeras horas de la tarde, entonces las vemos aquí entre la tarde y la noche… Que rollo lo del mundo redondo, ¿no?

Y corrieron los maratonianos a través de Leadenhall Market, mercado cubierto en la City, que siempre me ha gustado mucho. A ver por donde corren el maratón en la calurosa y húmeda Río. Pobres. ¿Por la playa de Copacabana? ¿Barra da Tijuca? ¿Ipanema, donde las garotas?

[Fotografía] Recomendaciones semanales; encontrado en la web

Fotografía

Hoy traigo aquí algunas recomendaciones que abarcan las dos últimas semanas. La semana pasada dediqué este espacio en exclusiva a la fotografía en los Juegos Olímpicos de Londres. Pero guardé alguna de las cosas que me interesaron en la semana anterior, y que uno a otras de esta semana. Espero que os resulte interesante.

Pero antes, para terminar la cuestión de la fotografía deportiva olímpica, me pararé en algunas consideraciones.

Como la semana pasada os hablaba de David Burnett y sus fotos realizadas con la Speed Graphic, no quiero dejar pasar la oportunidad para sugerir la visita de un par de galerías. Una en el fotoblog Lens de The New York Times. Junto con algunas bellas imágenes en blanco y negro con la Speed Graphic, también encontramos una de las fotografías más icónicas de la historia de los juegos olímpicos. Se trata del incidente en el que la estadounidense Mary Decker tropezó con la sudafricana, polémicamente nacionalizada británica para saltarse el veto antiapartheid, Zola Budd, también famosa por correr descalza, en los juegos de Los Ángeles en 1984. Por terminar el apartado Burnett, os recomiendo  también visitar la galería en su sitio web dedicada a las fotos procedentes de cámaras de gran formato, no necesariamente de tema deportivo.

El hombre más rápido del mundo en estos momentos, ganador de tres medallas de oro en los juegos, convertido en fotógrafo. Esto lo vi yo mismo en televisión. Al terminar la final de los 200 metros, el jamaicano Usain Bolt, ganador de la prueba, cogió la cámara de un fotógrafo sueco, Jimmy Wixtron, y empezó a hacer fotos de su entorno. Y el resto de los fotógrafos que siguieron fotografiándole armado con una Nikon D4 y un objetivo gran angular de focal variable. En un artículo de Daily Mail nos cuentan la historia y nos muestran las fotografías. Por cierto, las que hizo el jamaicano están sobreexpuestas. Se confirma una vez más. La calidad de la fotografías depende mucho más de la calidad del fotógrafo que de la cámara. Y el atleta tenía entre sus manos una de las mejores del momento.

Ya que una de las recomendaciones de hoy tiene que ver con fotografiar bosques, o en los bosques, os traigo algunas fotos de los sotos en el meandro de Ranillas, Zaragoza.

Dejemos los deportes y pasemos a las recomendaciones diversas, como otros fines de semana.

Ya que hemos visitado anteriormente el fotoblog de The New York Times, Lens, ayer mismo nos ofrecía un porfolio de fotografías de la fotógrafa Gail Albert Halaban. Todas ellas son imágnes de gentes a las que podemos ver en su vida cotidiana a través de sus ventanas. No sé si me parece muy correcto este tipo de «voyeurismo» o espionaje indiscreto vecinal, pero reconozco que las fotografías están muy bien. La serie se denomina Out my Window. Que recomiendo ver a través del enlace en su página web y en pantalla completa. Bueno, en este país tenemos costumbre de poner cortinas en las ventanas, cosa que no parece suceder en algunos países de tradición anglosajona o germánica. Así que no es tan fácil que nos pillen en plan «ventana indiscreta».

En plan también ventana indiscreta son las fotografías del coreano In Sook Kim, recomendado por Rafael Roa. En este caso, no se sorprende a nadie en su actividad cotidiana. Son fotografías en las que se ha dispuesto un escenario para representar la variedad de las pasiones humanas. Tienen mucho de cinematográfico. La serie se llama Saturdays Nights.

Y ya que estamos con las recomendaciones de Roa, también convendrá hechar un vistazo a los desnudos de René Groebli. Luces, sombras, texturas,… un blanco y negro de aspecto pictórico que me ha resultado muy atractivo. No apto para los que luchan vigorosamente contra el grano/ruido en las fotos. Ellos se lo pierden.

Se accede a estos sotos a través del Parque del Agua, y mantienen buena parte de su estado asilvestrado original.

En Feature Shoot nos ofrecen las imágenes que David Jay ha dedicado a las mujeres intervenidas quirúrgicamente de cáncer de mama. Estas fotografías no se pueden ver en su página web, dedicada al mundo de la moda. Existe una página específica, The SCAR Project (El proyecto CICATRIZ), con el título secundario Breast Cancer Is Not A Pink Ribbon (El cáncer de mama no es un lazo rosa), que denota su intención de despojar de cursilería el tema y centrarlo en aspectos que asustan más a los ciudadanos, más crudos, pero que al mismo tiempo pretende ser un homenaje a las mujeres que han sufrido esta enfermedad. A mí me ha convencido. Tanto desde el punto de vista fotográfico como del concepto.

Estamos en tiempo veraniego y muchos ciudadanos se van a destinos playeros para aplacar los rigores del calor estival. Por eso me ha parecido interesane la galería de retratos en Orchard Beach que nos ofrece aCurator, del fotógrafo Wayne Lawrence. No son los retratos playeros habituales.

Y ya que estamos con retratos, Lenscratch nos propone la obra de Greg Miller, que captura imágenes de sus compatriotas norteamericanos con una cámara de banco de 8×10″. Si antes defendía la acción del fotógrafo sobre la del equipo, aquí tengo que reconocer que la herramienta es también importante a la hora de definir las sensaciones que transmite una fotografía.

En Siéntate y observa… nos hablan de la retrospectiva de Jitka Hanzlová que se está exponiendo en la Sala Azca de la Fundación Mapfre. Especialmente nos recomienda su serie Forest. Me gustaría poder ir a Madrid algún rato este verano. Para ver esta exposición entre otras cosas interesantes que hay. Pasaré por allí el miércoles y el domingo, pero no me podré detener. Pena. De todos modos igual me hago con el catálogo.

Ya que he hablado de ir a Madrid, obviamente me gustaría visitar la exposición de Edward Hopper. Pintor, para el que no esté al tango. Rafael Roa dedicó hace poquito un artículo en su blog a la influencia de Hopper en la fotografía, que os recomiendo. Sobre el tema, uno de mis libros favoritos de mi biblioteca dedicada a la fotografía es Edward Hopper & Company editado por la Fraenkel Gallery que nos ilustra perfectamente esta cuestión.

Lamentablemente, cuando estuve hace unas semanas, lo hice de forma descuidada y llevaba la batería de la cámara casi agotada, y sin coger recambio, por lo que sólo pude hacer unas pocas fotos, y no en la mejor hora.

[Viajes] Patrimonio de la humanidad visitado

Viajes

Tengo un buen amigo que desde hace unos años me habla de los lugares considerados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y tiene hechas listas de los que ha visitado. Esta noche he dormido como un lirón, pero me he despertado relativamente pronto para ser sábado, como me suele pasar, y con un sueño en el que aparecía este amigo mío y me insistía con el tema. Eran las ocho de la mañana, ya no iba a caer dormido de nuevo, así que me he levantado y he comenzado a hacer mi lista. Y la tengo disponible para quien quiera consultarla.

Algunas observaciones. Hay algunos lugares declarados patrimonio de la humanidad que están dispersos en una región geográfica. Por ejemplo, si tomamos el Mudéjar de Aragón, comunidad autónoma española en la que nací y habito, pues no he repasado todos los edificios en todas las ciudades y pueblos que están en la lista. Seguro que no los he visto todos, pero sí bastantes. O más recientemente, hay dos fiordos noruegos que están declarados patrimonio de la humanidad, Nærøyfjord y Geirangerfjord. Sólo he visitado el primero. En el caso del Mudéjar, no he puesto anotación alguna, sería muy prolija. En el segundo caso, y otros similares, entre paréntesis he señalado los lugares que visité.

Catedral de Ferrara, Italia. Declarados Patrimonio de la Humanidad de la Unesco la ciudad de Ferrara y el  delta del río Po, Italia.

Mi memoria tampoco es infalible. Por ejemplo, entre los Beguinajes flamencos, recuerdo nítidamente los de Brujas y Lovaina. Pero también aparecen listadas otras ciudades, que he visitado, pero de las que no tengo recuerdo de haber visitado el beguinaje. Amberes o Gante son un ejemplo. Puede que sí, pero no fui consciente, o esas neuronas murieron al tomarme un cuba-libre. En otro orden de cosas, en algunas ciudades que he visitado aparecen listados lugares patrimonio de la humanidad que no recuerdo haber visitado. En algún caso, sé positivamente que no, pero en otros puede que sí, puede que no. Son viajes de hace años, y si no tengo fotografías de los lugares, a veces no recuerdo.

Altar mayor de San Apolinar in Classe. Declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el conjunto de monumentos paleocristianos de Rávena, Italia.

En algún caso, por ejemplo Pirineos – Monte Perdido, por estar a caballo entre dos países, aparece en la lista también en dos ocasiones. En España, conozco los cañones de Añisclo, Ordesa y Pineta, además de los alrededores del monte por encima de los cañones, y en Francia, el circo de Gavarnie.

Hechas estas aclaraciones, os ilustro la entrada con algunas fotos de algunos de estos lugares. Entre los visitados en lo que llevo de año.

Gondoleros en el sestiere del Castello. Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco la ciudad y la laguna de Venecia, Italia.

Primeras horas de la mañana en el puerto de Bergen. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el barrio de los muelles de Bryggen en la ciudad de Bergen, Noruega.

Navegación en el Nærøyfjord. Declarados Patrimonios de la Humanidad por la Unesco los fiordos de la región occidental de Noruega, Nærøyfjord y Geirangerfjord.

[Cine – obituario] Félix Sancho Gracia (1936 – 2012)

Cine

En esta tarde consideraba improbable que hubiera alguna entrada en este Cuaderno de ruta. Pero las cosas cambian, los planes se estropean, el calor aprieta, de lo lindo, y uno decide descansar tranquilamente en casa, viendo algo de los Juegos Olímpicos, y encima te lo ponene fácil para escoger un tema para la actualización casi diaria de este casi diario dedicado a mis aficiones y tiempo libre.

Es curioso. No suelo asociar a Sancho Gracia con el papel que más fama le dio, Curro Jiménez. Es una serie que tan apenas vi. No me gustaba mucho en realidad. En aquella época no había mucho que elegir en la televisión y yo era un adolescente. Si no tengo muchos recuerdos supongo que es porque la ignoraba y me ponía a leer, mi actividad preferida en casa en aquella época. Mi primer recuerdo del actor, sin embargo, es anterior. Y curiosamente es uno de esos recuerdos que también asocio a la lectura. Y eso que yo era un niño. Es de cuando protagonizó Los tres mosqueteros en la televisiva Novela. Novela era una serie de televisión que se emitió durante un buen montón de años, en los que adaptaban alguna obra literaria en forma de miniserie de cinco capítulos que se emitían por la tarde de lunes a viernes. Pero hubo alguna excepción a esto de los cinco capítulos. Y algunas de ellas tuvieron el renombre de El conde de Monte Cristo (no protagonizada por el actor madrileño) y la mencionada obra de Dumas sobre aquel cuerpo de de la guardia real francesa. Desde que siendo un niño vi las aventuras de D’Artagnan, sus amigos, la sosita de la Bonacieux, y los malvados Richelieu y, sobretodo, la guapa y gélida Milady de Winter, no vi el momento de leer aquella novela que compite con cualquier película de Hollywood en inexactitudes históricas, pero que es divertídisima. Aventura pura.

Supongo que lo vi en muchos de los Estudios 1 que protagonizó o en los que participó. Y sí que lo recuerdo en Los camioneros, serie de los años 1973 y 1974, cuya banda sonora tengo metida en lo más profundo de conciencia por la cantidad de veces que el padre escolapio Ladislao Leoz nos la hizo tocar con la flauta dulce cuando hacía 5º de EGB. Si repaso su filmografía posterior a aquellos momentos, me doy cuenta hasta que punto es un actor que hizo de todo, bueno y malo, y que probablemente tenía algo más de potencial del que mostró en la gran o en la pequeña pantalla. Nunca me gustó mucho en general, pero si le reconozco algún papel más que interesante, muchas veces como actor de reparto en algunas buenas producciones.

En cualquier caso, los recuerdos que guardo de aquella época infantil, me bastan y me sobran para recordarlo con cariño y con respeto, y para desear que se reuna con los grandes del cine y de la televisión que ya partieron hacia el cielo del séptimo arte, el único cielo al que, caso de haber alguno, me gustaría ir cuando se me acaben las pilas.

Tullerías

Los jardines de las Tullerías, cerca del palacio del Louvre, según nos contaba Dumas, eran lugares propicios para las citas galantes, la intrigas políticas y los duelos entre los mosqueteros de Luis XIII y los siniestros guardias del cardenal Richelieu. Aunque los mosqueteros siempre parecieron más dispuestos a proteger a la reina consorte, la española Ana de Austria, que a su augusto esposo.

[Televisión] Cosas de series,… y lo surrealista de las retransmisiones olímpicas

Deporte, Televisión

Pocas novedades con respecto a la semana pasada. Las series, no muchas de las que estar pendientes este verano, las llevo al ralentí. Y más esta semana en la que la «sesión de noche» la dedico a los Juegos Olímpicos, fundamentalmente a las pruebas de atletismo. Por dejar las cosas claras. La semana pasada mostré mi admiración por uno de los personajes femeninos de The Newsroom, la analista económica Sloan Sabbith (Olivia Munn), que si en la semana anterior mostraba su lado dramático, en esta, con menos protagonismo mostraba buenos destellos de su capacidad para la comedia. Con éxito. Y lo sigo diciendo, está como un queso. Guapísima. Merece muchos más minutos que la sosa de Maggie (Alison Pill). Incluso la amiga de esta Lisa (Kelen Coleman) merece más minutos que la sosa en cuestión. Pero bueno, como véis, anecdótico.

Apoyar mi opinión de hace unas semanas, que el drama policiaco tipo western moderno, Longmire, ha ido creciendo en intensidad y en interés conforme ha avanzado su primera temporada y ahora, a punto de terminar, me va a saber a poco. Pocas cosas novedosas más que contar.

No todo es deporte en Londres; también hay cultura, como los museos,… o depósitos de expolios de tierras ajenas como el British Museum… Si ya conozco las razones de los británicos para decir que no es un expolio sino otra cosa… ya.

Pero volvamos a los JJ.OO. de Londres. Ya comenté también mi decisión por optar por las retransmisiones de Eurosport HD por la excelente calidad de las imágenes en alta resolución. Y también por la variedad de disciplinas deportivas que he podido ver, aunque sea en pequeñas dosis. No penséis que me estoy tragando muchas horas de juegos. Ni mucho menos. Alguna cosita por la tarde después de comer, y por la noche después de cenar la retransmisión de atletismo. Pero bueno. Aún estoy ahí. Los que tengo más dudas de que estén ahí, o en el mundo en general, son algunos de los comentaristas. Que confirman mi teoría de que lo peor de las facultades de periodismo debe ir a las secciones de deportes. Bien. Algunas perlas.

Se supone que saben inglés, pero de vez en cuando meten la gamba que da gusto. Por poner un ejemplo, no se han enterado que el lugar de las pruebas de tiro, The Royal Artillery Barracks, es el «Cuartel de la Artillería Real» y no el «barracón de artillería». Es por poner un ejemplo.

Un comentarista se metió en un berenjenal con el país de Bielorrusia, la «última» dictadura de Europa, lo cual es ser muy benevolente con algún otro régimen de la zona. Más o menos empezó a hablar de este país como la «Rusia Occidental», redondeándolo con la versión inglesa del término «Western Russia». Suponiendo que «Rus» y «Rusia», en los idiomas eslavos del lugar, fueran equivalentes como hacemos en español, lo cual no está claro, el país no sería la «Rusia Occidental» sino la «Rusia Blanca». Al ratito de meterse en este fregado, así como de pasada, aplicó este apelativo al país. Quizá alguién le dio un toque. O alguno de sus seguidores en Twitter de los que tanto presumen. Quizá este dato no sea del conocimiento del público en general, pero en un periodista que transmite unos juegos olímpicos,…

El Old Royal Naval College en Greenwich no está muy lejos de The Royal Artillery Barracks.

Creo que fue el mismo periodista, que en el momento de entregar las medallas de los 100 metros vallas femenino, empezó a hablar del Waltzing Matilda, canción popular tradiciona australiana, país de la ganadora, que ha sido propuesto en alguna ocasión como himno del país oceánico. Hasta ahí, pase. Pero coge y va y empieza a compararlo con el Paquito el Chocolatero. Una canción que, aunque muy popular, es profundamente nostálgica y canta algunos valores sobre la justicia social comparado con un pasodoble pachanguero de los de bailar en bodas y fiestas de pueblo, cuando vas bien servido vinorro y licores espirituosos. Esto es estar en lo que se está. Esto es tener sentido de la proporción y conocimiento del mundo… Por cierto, que la «matilda» de la canción no es ninguna señora, que la expresión «waltzing matilda» es sinónimo de vagabundear. Pero esto ya es mucho pedir.

Pero pasemos a lo políticamente correcto/incorrecto. No es que yo sea un fanático de lo políticamente correcto; a veces, tapa otras miserias y desigualdades que convendría dejar explícitas. Pero en general reconozco la necesidad de convivir en paz, y de no arremeter verbalmente contra el prójimo con comentarios que pudieran ofenderlo. Pero no hay que preocuparse, que para eso tenemos al comentarista, no sé si es el mismo u otro, no me quedo con los nombres, que a una chica norteamericana que compite en halterofilia, en la categoría de más peso, más de 75 kilogramos, pero que evidentemente padece una obesidad mórbida ya que acreditaba un peso corporal de más de 160 kilogramos, va el tío y empieza a decir que mira tú que suerte que en esa categoría de competicía la chica podía comer lo que quisiera, que qué feliz, que qué bien… No como las de las categorías inferiores que tenían que vigilar el peso. Y que se notaba que le gustaba menear el bigote… Yo no podía dar crédito a los sonidos que llegaban a mis oídos. De verdad. Sobretodo porque no creo haber escuchado en la competición masculina comentarios similares. Totalmente fuera de lugar. Catastrófico. En cualquier caso, también sería interesante hablar de cuándo el deporte no lleva aparejado el famoso «mens sana in corpore sano».

Tomando unas pintas o lo que sea en Covent Garden; si tomas muchas te arriesgas a terminar cantando el «Waltzing Matilda». O peor, bailando el «Paquito el Chocolatero».

Claro, en un tono no muy distinto, en los lanzamientos de objetos más o menos pesados en el estadio de atletismo, lo que en las competiciones masculinas eran demostraciones de fuerza o potencia, en las femeninas de repente se convertía en «mira tú que bestia», «pero será bestia» o similares. Y no voy a entrar en otros comentarios sobre el físico de las competidoras.

Otros fregados en los que se han metido con frecuencia han tenido que ver con los conceptos de raza/genética. En los últimos años,… décadas más bien,… los atletas de origen africano, han sido los dominadores de muchas pruebas atléticas. Y aquí me refiero tanto a los del África subsahariana, a los del norte de Africa, o a los descendientes de esclavos llevados al caribe o a Norteamérica. Lo que vulgarmente se denomina en la calle «negros» y «moros». Analizar porque esto es así es complejo, por la variedad de factores sociales, económicos, culturales, e incluso tal vez biológico, sólo tal vez, que llevan a ello. Pero esto no ha impedido para que hayan abundado los comentarios pseudocientíficos, sobre genética. Lo cual sorprende dada la relativamente escasa variabilidad genética de la especie humana que hace que el concepto de raza sea dudosa aplicación en esta especie. Pero ya, cuando el comentarista se pone a dar alaridos de alegría porque en una prueba ha ganado un blanco, en un ejemplo sorprendente e inapropiado de chovinismo «racial»… De verdad… ¿Tanto cuesta ignorar el color de la piel del atleta y simplemente aplaudir cuando lo hace bien y lamentarlo cuando las cosas van mal?

Estos son ejemplos. No me he dedicado a llevar un diario de gazapos e incorrecciones. Es simplemente de lo que me acuerdo. Ha habido más. No sé. Creo que los medios deberían meditar y cuidar un poco a quien contratan. Porque creo que los espectadores merecemos otra cosa. Aunque algunas veces te partas de risa por lo kafkiano de los comentarios. Otras veces, maldita la gracia que hace.

Qué queréis que os diga, visto lo visto, viva el Londres multiétnico.