[Viajes] Diario de viaje a Ginebra y Lago Lemán completo

Páginas personales, Viajes

Como venía diciendo estos días atrás, era cuestión de tiempo que el Diario de viaje a Ginebra y Lago Lemán estuviera completo. Y ya está. En la siguiente dirección:

ginebra2012.blogspot.com.es

Sigue una estructura similar al de Noruega, y el enlace aparecerá permanentemente en el apartado de Viajes en la columna lateral derecha. De donde desaparecerá el provisional, que podéis seguir visitando en este enlace.

Ahora estoy en proceso de pensar cómo se trasladará esto al libro impreso. Lo más lógico es que entre las fotos del diario y alguna otra, escoja las imágenes en color que lo ilustrarán. Pero dado que fundamentalmente he tenido luces duras y difíciles, también había considerado hacerlo en blanco y negro. O tanto en color como en blanco y negro según temas o lugares. Ya veremos. De momento, esta entrada la ilustro con algunas imágenes en blanco y negro de lugares representativos.

Jet d'Eau - Ginebra

Jet d’Eau – Ginebra.

Ecaliers du Marché - Lausana

Ecaliers du Marché – Lausana.

Chateau de Chillon

Chateau de Chillon, a orillas del lago Lemán.

InterRegio procedente de Brig con destino Ginebra en la estación de Vevey

InterRegio procedente de Brig con destino Ginebra hace su entrada en la estación de Vevey.

Cámara Ermanox del Museo de los Aparatos Fotográficos de Vevey

Cámara Ermanox con objetivo 12,5 cm f/1,8 para placas fotográfcias de 4,5 x 6 cm, creo, en el Musée de l’Appareil Photographique de Vevey.

Murallas del castillo de Tourbillon - Sion

Murallas del castillo de Tourbillon – Sion.

[Fotografía] Recomendaciones semanales, con recuerdo a Neil Armstrong

Fotografía

Nos llega la noticia de que el astronauta Neil Armstron (1930 – 2012) falleció ayer. Simultáneamente se confirma que el cura de Borja y la pintora aficionada que han traido la vergüenza global a tierras de Aragón gracias a su «eccemono» siguen vivitos y coleando. Y está en marcha de nuevo la temporada del deporte del pelotón. Dice una amiga mía, con cierta tendencia al cinismo, cuando no al nihilismo, que la inteligencia es una constante sobre la faz de la tierra. Y que cada vez somos más, y a marchas forzadas. Si hay muchos de los lectores que no pillan el asunto, es que probablemente tiene razón.

En cualquier caso, Armstrong fue un pionero. No de los de antaño que se liaban la manta a la cabeza y se iban a descubrir cosas. Este, junto con sus injustamente menos recordados Michael Collins y Edwin Aldrin, desde mi punto de vista no hay menos mérito en unos que en otros independientemente de las tareas que tuvieron encomendadas, solo fueron la punta del iceberg, la cara visible de un esfuerzo monumental que implicó a ingenieros, científicos y otros trabajadores y profesionales de ese momento, pero también de los siglos anteriores que promovieron el adelanto en las ciencias y en la técnica que permitieron el famoso «pequeño paso para un hombre». Como de lo que se trata en esta sección dominical es de hablar con fotos, sugiero una visita al Remembering Apolo 11, que en The Big Picture de The Boston Globe publicaron con motivo de 40º aniversario de aquel viaje.

Viñedos de Lavaux

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Además de este obligado recuerdo, en las dos últimas semanas ha habido numerosas recomendaciones fotográficas por internet. Pero entre mis minivacaciones en Ginebra y me escasez de tiempo esta semana por diversos motivos, no creáis que he podido dedicar tiempo y profundidad. ASí que me limitaré a recomendaciones obvias. Algunas de ellas recordatorios.

Paolo Ventura, de la mano de Rafael Roa, es obligado porque me recuerda mucho a las imágenes de las películas de Fellini, aunque con un estilo propio.

Fotógrafos en la red nos trae en algún momento a Tereza Vlčková, fotógrafa checa de primorosa técnica pero un poco fría en sus contenidos. O por lo menos me lo parece a mí. Pero merece la pena el desvío.

Viñedos de Lavaux

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Antanas Sutkus, fotógrafo lituano con impresionantes imágenes en blanco y negro de gentes conocidas o anónimas. Muy expresivo. Nos lo trae también Rafael Roa.

Paola Grenet me parece una fotógrafa que con gran cuidado en la técnica si no tiene que contar cosas interesantes. Esta italiana afincada en Barcelona nos la traen Fotógrafos en la red.

Me gustan los paisajes cotidianos de Simon Roberts, que nos lo presenta también Rafael Roa. El paisaje de lo cotidiano. No hay que buscar lugar exóticos para hacer grandes paisajes. Sólo la luz adecuada y algo que decir sobre lo que se ve. Ya había sido mencionado en estas páginas.

Viñedos de Lavaux

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En Photo Slaves nos traen a Aaron Siskind que es un clásico de la fotografía abstracta y expresionista. Alguien a quien necesariamente hay que conocer. También nos traen a otro obligatorio, que también ha aparecido por aquí, Jean Loup Sieff. Que sensualidad las de las mujeres que fotografía este francés.

Bettina Rheims ya se había asomado a estas páginas. Pero Rafael Roa nos la recuerda, con muy sugerentes imágenes como una de las fundamentales del erotismo en fotografía. Para perderse ratos y ratos y ratos en su web. En mi biblioteca ocupa un lugar destacado Retrospective, un libro de esta autora.

Viñedos de Lavaux

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Y vamos a ponernos un poco localistas, que en Fotógrafos en la red nos hablan de un fotógrafo nacido en Zaragoza, aunque afincado en Barcelona. Se trata de Javier Tles. Bueno… acerquémonos un poco a lo que sale de nuestro entorno.

Y aunque me está quedando más largo de lo que pensaba, por qué no traer a Deborah Parkin fotografiando niños tal y como nos lo muestran en Lenscratch.

Todas las fotografías de hoy son de los viñedos en terrazas de Lavaux, situados a orillas del lago Lemán, entre Lausana y Vevey. Están declarados Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, y se añaden a mi lista particular de lugares de este tipo visitados.

Viñedos de Lavaux

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[Viajes y fotografía] Ansiedad

Fotografía, Viajes

Lo comentaba hace un par de días con alquien que se juega los cuartos todos los días con esto de la fotografía. Que no es mi caso. Para mí es una mera afición. Hoy en día, la fotografía produce ansiedad. Mucha. La exposición continua a través de internet, con las modas que surgen sobre cómo deben ser las fotos guays en los viajes, produce más ansiedad todavía. Se supone que si estás de viaje con una cámara de fotos, especialmente si es una cámara del copón, tienes que hacer una fotos estupendas, muy personales, a ser posible con su toque de  street photography, y si además frecuentas 500px, es obligatorio sacar una cascada con un nombre que termine en foss, incluso si no estás de viaje por un país nórdico. Y mucho HDR, con colores abundantemente chillones, y unos halos tremendos, claro.

Embarcados en el lago Lemán

Comenzamos la travesía por el lago Lemán; la luz de las horas centrales del día y la calima no son muy prometedoras. Mejor tomarse las cosas con calma.

Yo he sufrido la ansiedad del viajero con cámara de fotos. Esa sensación de que llegas a un sitio, cámara al hombro, y de repente notas que no estás haciendo fotos. Muchas fotos. Y además de las chachis. No entiendes lo que te pasa, y empiezas a pulsar el disparador de la cámara… y luego te pasas media hora borrando en casa las fotografías de los veinte primeros minutos de tu visita a un lugar nuevo tras acomodarte en el hotel. No vale casi nada. Ansiedad.

Embarcados en el lago Lemán

Por supuesto, son frecuentes las gentes que con sus sencillas compactas y sus móviles, se retratan a bordo del barco para tener un recuerdo. Bien por ellos, que no se complican innecesariamente la vida.

Embarcados en el lago Lemán

Pero no falta quien sufriendo de algún tipo de problema neurológico dispara constantemente su cámara, pequeña o grande. Incluso a las anodinas urbanizaciones turísticas que bordean el Lemán en Vevey o en Montreux.

En estos días por Ginebra he estado con tres amigos italianos. Hasta ahora siempre habían funcionado con cámaras compactas, y lo de las fotos, más allá de tener un recuerdo les daba igual. Eran básicamente felices zascandileando por el mundo sin grandes preocupaciones. En los ratos de reposo, una de ellas, saca su cuaderno y sus lapiceros y haces unos impresionantes dibujos que son sin contestación alguna las mejores imágenes del viaje. Pero se niega a hacerlos públicos. Una pena. Los otros dos se han agenciado cámaras de cierto nivel. Él, una reflex de Canon, de reconocido prestigio y poderío, dentre del sistema APS-C, con un objetivo de focal variable bastante fálico. Ella, más joven y elegante, una cuca compacta de sistema con objetivos intercambiables, capaz de obtener excelentes imágenes, pero más pensada para quedar monísima con los sencillos, que no simples, complementos con los que acompaña su siempre cuidada aunque discreta indumentaria. Bueno, son italianos, y hay cosas que les preocupan y las llevan en los genes. El caso es que discutimos en más de una ocasión este «síndrome de ansiedad viajero-fotográfica». Hasta que tomándonos el viaje con tranquilidad nos olvidamos del caso, y nos dedicamos alo de siempre. A ir zascandileando por el mundo sin grandes preocupaciones, y haciendo alguna foto de vez en cuando.

Embarcados en el lago Lemán

La campana. Todo el mundo fotografío la puñetera campana del «Montreux», que ni era especialmente mona, ni brillante, ni cuidada. De hecho tenías que tener cuidado para que las telarañas no te vinieran a la cara. Pero quedo inmortalizada con el más sencillo «android» y con una exclusiva Leica para película tradicional. Y no creo que la foto final fuera muy diferente. Salvo en el coste monetario de hacerla.

No obstante, ya con la distancia que nos dio la reflexión sobre el tema, la tarde en la que embarcamos en el vapor «Montreux» para ir desde Lausanne-Ouchy hasta el castillo de Chillon. Observamos a nuestro alrededores el síndrome mencionado en otras viajeros del vapor. Hubo un rato en que nos pusimos de acuerdo para apuntar simultáneamente nuestras cámaras hacia algún punto del lago, por anodino que fuera. Y a continuación los ansiosos viajeros que nos rodeaban, empuñaban sus cámaras, apuntaban en la misma dirección, fruncían el ceño con extrañeza, supongo que no tenían ni idea de que podía haber interesante en esa inmensidad azulada llena de calima, pero al final, muchos de ellos pulsaban el botón del obturador. Y luego miraban dubitativos las posibilidades artísticas de la imagen que aparecía en su visor.

Embarcados en el lago Lemán

Este desplazamiento masivo a la amura de babor fue provocado por nosotros. Afortunadamente, el barco tiene gran estabilidad y no se escoró y zozobró bajo el peso de quienes buscaban «la foto».

El momento supremo llegó cuando por allí aparecieron, por separado pero coincidiendo dos aguerridos fotoviajeros. Uno de ellos con una Canon EOS 5D calzada con un fálico objetivo de la serie L, inconfundible por el aro rojo del barrilete, que no identifiqué. El otro con una Leica M6 y un Summicron, que no pude distinguir si se trataba de un 50 mm o más probablemente un 35. Da igual. Se pasearon por proa inquietos. Con ese comezon interior que les debía decir que con semejantes equipos tenían que estar haciendo fotos, únicas, de inmediato. Ambos hicieron sendas fotos a la puñetera campaña mil millones de veces fotografíada con los móviles de los turistas indiferentes a este fenómeno, y se perdieron entre el pasaje buscan la mejor forma de emular a Henri y otros ilustres.

Embarcados en el lago Lemán

Como siempre, cuando tienes por delante dos horas de travesía, las cosas se calman. Y la gente se amodorra con el sol del «après-midi», que es un buen ansiolítico.

Conclusión. Si viajas con una cámara de fotos, pero no eres un fotógrafo con un proyecto concreto, limítate a disfrutar del viaje. Entérate de lo que ves, disfruta de la compañía. Si las condiciones de luz y entorno no acompañan, limítate a documentar aquellas cuestiones que quieras recordar o mostrar luego a la gente. Limítate a la corrección técnica. Es difícil hacer «arte» cuando las condiciones no se dan. Y cuando llegue la confluencia de condiciones adecuadas, luz, inspiración, objeto motivante, entonces echa el resto en la medida de tus posibilidades. Y disfruta. Que para eso estamos.

Por cierto, más imágenes de esta travesía en barco en mi Diario de viaje de Ginebra y el Lago Lemán. Que espero acabar en algún momento a lo largo del fin de semana.

Embarcados en el lago Lemán

Pero comentó Ugo que esta chica estuvo sola toda la travesía porque el maromo que la acompañaba se dedicó a jugar a Robert Capa las dos horas. Que la teníamos que haber adoptado, dijo. No sé. El tipo en cuestión tenía cara de poco amigos. En cualquier caso, yo no constaté los hechos expuestos por mi amigo italiano.

[Cine] Café de Flore (2011)

Cine

Café de Flore (2011), 21 de agosto de 2012.

Una vez más opto por la vía semilegal para una película francesa. O canadiense. O francocanadiense, que no sé muy bien cuál es la nacionalidad de la película. Francófona, y ahí no me equivoco. Aunque la fui a ver a las salas de cine comerciales, pagando mi debida entrada, los doblajes de estos filmes no me gustan, y he esperado a comentarla a conseguir una copia en versión original, por medios que gustan menos a la industria cinematográfica, pero que me ha permitido hacerme una mejor idea, especialmente de las interpretaciones. Pero conste que en este Cuaderno de ruta no aparece reseñada ninguna película que no haya sido vista en pantalla grande previo paso por taquilla. O por invitación legítima. Dicho lo cual, al tema.

En el Canadá actual, un Kevin Parent (Kevin Parent) es un disk jockey que vive separado de su primera mujer, que tiene dos hijas, y una novia joven y guapa que se quieren mucho, pero con dificultades para ser aceptada por familia y amigos. Por otro lado, en el París de finales de los 60, Jaqueline (Vanessa Paradis) es una madre joven que da a luz un niño con trisomía del 21, que es rechazado por su padre, por lo que lo cría sola, negándose a institucionalizarlo. Incluso cuando se producen problemas cuando el niño hace una amistad muy intensa con una amiguita del colegio, también con síndrome de Down. Con el devenir de la película descubriremos que ambas historias están misteriosamente relacionadas.

Extraño argumento el de la película de Jean-Marc Vallée, director  candiense que está alcanzando cierta fama, aunque la única película suya que había visto hasta la fecha me pareció correcta sin más. En realidad, aun cuando explora diversos temas como el amor romántico, las difíciles relaciones entre las familias pluriparentales, o la crianza de niños con discapacidad mental, en un momento dado da a la película un tono de historia sobrenatural, con reencarnaciones incluidas, que a mí me dejó bastante frío, y que desvirtúa el conjunto de los tremas que trata.

Interpretado con razonable oficio, aunque con cierta frialdad por parte del reparto canadiense. Mucho más intenso e interesante la parte parisina, con la madre, Paradis, y los niños con Down. Los tres lo hacen realmente bien.

Una película que no ha terminado de convencerme, y que no me atrevería a recomendar con carácter general, aunque supongo que tendrá su público. Supongo. Hay gente que la pone muy bien.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

A falta de una fotografía del Canadá, os dejo una de París, donde transcurre parte de la película.

[Televisión] Cosas de series, finales de temporada por doquier… unos más interesantes y otros menos, y otros que no lo son en realidad

Televisión

Pues sí. en los últimos quince días ha habido hasta cuatro aparentes cierres de temporada. Si bien es cierto que uno parece que no lo es, aunque lo trataré como si lo fuese. Entre el final de las olimpiadas y mi viaje a Ginebra de la semana pasada, he tenido que priorizar estas series para comeentarlas hoy. Y menos mal que ahora no estoy siguiendo muchas de ellas, porque si no llevaría un atasco imposible. Pero al grano. En el orden en que han terminado.

Common Law (1ª temporada)

Serie policiaca procedimental, con la típica pareja de policías muy distintos y aparentemente incompatibles (Michael Ealy y Warren Kole), que se ven obligados a convivir tras un incidente que no se nos cuenta hasta el último capítulo de la temporada, y además tienen que asistir a las sesisiones con una atractiva e inteligente terapeuta (Sonya Walger). Lo peculiar es que la terapeuta está especializada en terapia de parejas, y que el resto de los asistentes al grupo de terapia son matrimonios o parejas con problemas, y ese es el enfoque que se les da a los problemas de los policías. Mezclando humor y drama, la serie ha transcurrido sin demasiados sobresaltos ni sorpresas, entreteniendo razonablemente, y sólo hemos hechado de menos más presencia de Walger que daba un poco más de glamour a la serie.

No tengo claro si seguiremos viéndola o no. Si vuelve no pasa nada, pero si no vuelve, tampoco.

Longmire (1ª temporada)

Aunque situada en la época actual, en algún lugar del estado de Wyoming donde conviven como pueden comunidades blancas y nativas americanas, rodada como un western crepulscular está esta historia de Walt Longmire (Robert Taylor), quien ejerce como puede de forma heterodoxa com shérif del lugar. Sus principales ayudantes son Vic Moretti (Katee Sackhoff), una policía trasladada al oeste siguiendo a su marido, y a Branch (Bailey Chase), un joven arrogante, que le disputa el puesto de shérif, y además tiene a sus espaldas una aventura con la hija de Longmire, Cady (Cassidy Freeman). El protagonista le da al alcohol, sus métodos son heterodoxos, y está amargado por la muerte de su esposa una año antes en circunstancias no claras. Cuenta con su amigo Henry Standing Bear (Lou Diamond Phillips), un nativo americano que siempre está ahí para él, y que le sirve de puente cuando tiene que llegar a esta otra comunidad.

Tras unos primeros episodios en los que la acción y los personajes avanzaban dubitativamente, poco a poco empezaron a definirse los perosnajes, a materializarse las tramas transversales a los episodios, y a ser algo que me apetecía mucho ver durante las semanas de este verano. Parece ser que está renovada por otra temporada. Supongo que la veré. A mí me ha gustado.

Political animals (1ª temporada)

Ya lo comenté en su momento. Es la historia de Elaine Barrish (Sigourney Weaver) que fue primera dama de los Estados Unidos durante el mandato presidencias de su marido Bud Hammond (Ciarán Hinds), y que cuando fua a por la presidencia ella misma, fue derrotada en las primarias por un joven y dinámico candidato Paul Garcetti (Adrian Pasdar), que luego la nombró secretaria de estado. ¿A qué a mucha gente le suena esta historia de algo? Sólo faltaría que Garcetti fuese negro y viviese en Chicago. Tras Elaine está la periodista Susan Berg (Carla Gugino) que en su momento ganó prestigio amargándole la vida por soportar las infidelidades de su augusto marido. Durante seis capítulos hemos presenciado como se alternavan los dramas asociados a la acción política con los problemas, profundo, familiarres e los Hammond-Barrish.

He de decir que la serie ha sido irregular, pero dentro de que ha mantenido un buen nivel. Cuando se centraba en las intrigas políticas y periodísticas ha rayyado a muy alto nivel, mientras que cuando se ha convertido en un culebrón familiar ha sido francamente mucho más floja. En cualquier caso, todos sus intérpretes, especialmente los más destacados son de muy alto nivel, y son la principal razón para ver con ganas esta serie, que además es cortita. El piloto es buenísimo. Engancha.

Probablemente renovará. Y yo la veré. A pesar del muy, muy, muy previsible capítulo final de la serie.

Bunheads (1ª temporada)

Quienes hayan leído otras entradas en este Cuaderno de ruta en las que haya hablado de esta serie, sabrán que me gustó mucho cuando empezó, y mostré no poco entusiasmo. Recordaba no poco a Gilmore Girls, me gustaba mucho su carácter protagonista Michelle Simms (Sutton Foster), y también su»suegra» Fanny (Kelly Bishop), con quien mantenía unos notables diálogos y situaciones. Las chicas bailarinas me parecía más flojitas. Y los excéntricos vecinos de la ficticia Paradise, prometían. Lo cierto es que en los siguiente capítulos ha tenido altibajos. La protagonista me sigue pareciendo un encanto, aunque las interacciones con Bishop disminuyeron mucho, quitando chispa a la serie. Las tramas asociadas a las adolescentes, se han ido animando hasta convertirse en soportables, siempre teniendo en cuenta que son eso, adolescentes americanas.

Se parece mucho, tiene un estilo similar a Gilmore Girls, pero no ha alcanzado con la misma rapidez el altísimo nivel de divertimento que consiguió aquella. En cualquier caso, se ha publicado que los diez capítulos vistos, no agotan la primera temporada. Que habrá más dentro de unos meses, y que entonces se decidirá si renuevan por una segunda temporada. Pues veremos entonces. Yo de momento seré fiel a la segunda media primera temporada.

Termino recordándoos que voy elaborando el Diario de Viaje de Ginebra 2012, que ya tiene varias entradas, que podéis visitar. Y que aquí os dejos algunas de las imágenes que allí aparecen. En concreto las empinadas Escaliers du Marché de Lausana.

Escaliers du Marché

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Escaliers du Marché

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Escaliers du Marché

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Escaliers du Marché

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[Libro] Guerra del 15

Literatura

Hace días que no traigo aquí ningún libro. Sigo en racha de empezar varios y no terminar casi ninguno. Me cuesta concentrarme en la lectura. Pero en estas mini-vacaciones de cinco días en Ginebra, entre el viaje de ida y el de vuelta, he leído esta obra sobre los inicios de la intervención militar italiana en la Primera Guerra Mundial. Elegir este libro para el viaje tiene que ver con algunos aspectos de la historia familiar de gente con la que he estado. De hecho pasamos una velada después de cenar comentando cosas. Pero bueno. Mejor os cuento el libro.

Guerra del 15
Giani Stuparich (traducción de Miguel Izquierdo)
Editorial Minúscula; Barcelona, 2012
ISBN: 9788495587855

Piazza dell'Unità d'Italia

La Piazza dell’Unità d’Italia en Trieste; ciudad natal del autor de estas memorias, que podía ver desde sus posiciones en el frente, pero que quedaba en territorio enemigo.

El libro es el diario del escritor e intelectual triestino Giani Stuparich, que con 23 años, y a pesar de ser oficialmente ciudadano del Imperio Austrohúngaro (Trieste pertenecía entonces a dicho imperio), se alista como voluntario con su hermano Carlo en un regimiento italiano de granaderos que se enfrenta a los imperios centrales en el frente del Isonzo, no lejos de su ciudad natal. Así nos cuenta su vida como soldado raso en el frente cerca de la ciudad de Monfalcone, durante dos meses en el verano de 1915, en las primeras batallas de las muchas que enfrentaron a italianos y austrohúngaros en esta región a caballo de lo que hoy es Italia y Eslovenia. En estos dos meses conoceremos sus vivencias y sus reflexiones, sus sentimientos, sus relaciones con compañeros y superiores. Si bien no nos sitúa en el gran panorama de lo que estaba pasando en aquel momento en este escenario de la Gran Guerra, sí que nos perfila con precisión lo que era la vida, muy penosa, en el frente de batalla. Termina cuando con abandona el frente para convertirse en oficial.

He de decir que el libro se lee solo. Escrito con fluidez, en forma de diario como he dicho, te atrapa y quieres saber más de lo que le va a pasar. También te deja con hambre de saber más sobre el contexto, sobre lo que está pasando. No es un libro de gestas guerreras. Apenas se ve envuelto en acción directa. Sufre hambre, bombardeos, es herido en un hombro, pero no hay asaltos a trincheras, ni se ve obligado a repeler los del enemigo. Todo es más vulgar, pero no menos interesante.

Para quien le guste la historia, será un libro que le gustará, e imprescindible para quien esté interesado en aquel conflicto bélico. Pero también puede gustar a cualquier persona que guste de una buena lectura sobre el ser humano puesto en circunstancias difíciles.

Atardecer

Como en muchas ciudades italianas, no faltan monumentos dedicados a los caídos en aquella guerra, aquí a orillas del mar Adriático.

[Cine – obituario] Toni Scott (1944 – 2012)

Cine

No voy a dedicar mucho espacio a la figura de este director, Tony Scott, que hace un par de días falleció en Los Ángeles en lo que parece ser claramente un suicidio. Tema sobre el que no me extenderé más. No ha sido nunca uno de mis directores favoritos, pero indudablemente ha ocupado un lugar no desdeñable en el cine de los últimos treinta años. Su estilo de hacer cine, con mucha espectacularidad, con montajes muy nerviosos, con mucha pirotecnia, y con mensajes más que dudosos, especialmente cuando aparecee figuras policiales o militares, no han sabido ganarse nunca mi aprecio. Aunque reconozco que alguna de sus películas me han entretenido, como aquella de submarinos, Crimson Tide (Marea Roja), en la que disfrutábamos del duelo interpretativo entre Gene Hackman y Denzel Washington, este último su actor fetiche. Bien es cierto que con un mensaje final confuso en lo que se refiere a los valores militares. Desde luego no alcanzó nunca la apreciación de la crítica que sí ha logrado su hermano Ridley, si bien este último también presenta una carrera irregular. Pero sí que supo manejar el negocio e ir consiguiendo cifras más que aceptables en las taquillas.

En cualquier caso, es una persona del mundo del cine, y como ya es habitual, le deseo una feliz eterna estancia en el cielo del séptimo arte, el único que creo que merece la pena que exista. De haber un cielo.

Y me despido hoy con una serie de fotografías tomadas la semana pasada en Ginebra, que de alguna forma tienen que ver con la fugacidad de esta vida terrenal. La única que me consta fehacientemente.

Reloj floral en el Jardín Inglés

«Tempus fugit», «Vulnerant omnes, ultima necat»,… no hay lema en el reloj de flores del Jardín Inglés de Ginebra que haga referencia a la levedad del ser.

Mosaicos en el conjunto arqueológico paleocristiano

Los mosaicos del conjunto arquológico paleocristiano bajo la catedral ginebrina son resto del pasado esplendor de la frontera entre el mundo clásico y la edad media.

Monedas en cualquier agujero...

El vil metal, tan querido por todos, y tan alegremente arrojado a cualquier agujero hondo o con agua que se le ponga a tiro al primer turista que pasa… también el conjunto paleocristiano mencionado anteriormente.

ET DELICIAS

Y siempre un mención en las lápidas funerarias a esas «delicias» que algún tiempo no serán ni un recuerdo en la memoria,… jo, que pesimista me he puesto hoy. «Carpe Diem».

[Fotografía, con obituario] Día internacional de la fotografía, con un recuerdo a Martine Franck

Fotografía

No sé muy bien a criterio de quien, pero hoy me desayuno con la noticia de que es el día internacional de la fotografía. Parece que asociada al anuncio oficial de la realización de los primeros daguerrotipos, por Mr. Daguerre claro está, en 1839. Reconociendo sus debidos méritos a Mr. Daguerre, Me joroba un poco el ninguneo que realizó el tipo de quien me parece que marcó realmente el inicio de la fotografía, Joseph Nicéphore Niépce, a quien Daguerre procuró siempre dejar al margen, a pesar de que sus propios avances estuvieron basados en los del anterior..

Por otra parte, al otro lado del Canal de la Mancha, William Fox Talbot hacía sus pinitos simultáneamente con material sensible, pudiéndose considerarse coinventor de la fotografía. Los anglosajones lo consideran simplemente el inventor de la fotografía. Son tan chovinistas venidos al caso como los franceses. Fuera de tontadas es una de esas situaciones en las que una serie de personas trabajan en una dirección, gracias a los avances tecnológicos, y es una de ellas la que llega primera, o son varias simultáneamente con mayor o menor comunicación entre ellas o conocimiento de lo que se cuece en otros lados.

Jet d'eau

Apenas me ha dado tiempo todavía a ir procesando fotografías de mi viaje a Ginebra y lago Lemán. Pero alguna puedo ir mostrando ya, como el inevitable «Jet d’Eau» que domina el paisaje en la rada de Ginebra.

En mi reciente visita al Museo Suizo del Aparato Fotográfico en Vevey lo consideraban con bastante ecuanimidad y razonable precisión. En cualquier caso, cualquier momento es bueno para celebrar la fotografía, sea como técnica, como arte, como afición o como profesión. Cada uno según le toque más de cerca. La efemérides, metida así entre los calores veraniegos, sospecho que pasará relativamente desapercibida. Aunque hay honrosas excepciones. Por ejemploHeraldo de Aragón ha hecho un repaso a la historia de la fotografía en estas tierras.

Gandhi Says

En el «Pont de la Machine» encontramos las maquinarias que suben y bajan los telones que comunican o separan las aguas de los dos brazos del Ródano.

Pero también hay noticias tristes en este mundillo. Y mientras estaba de viaje estos días atrás me llegaba la noticia de la muerte de Martine Franck, fotógrafa belga de la Agencia Magnum, y que fue la última esposa de Henri Cartier-Bresson, cuya fundación póstuma presidió. Pero es una fotógrafa que, más allá de sus relaciones conyugales, tiene una obra con valor por sí misma y que merece la pena ser conocida. Una posibilidad es hacerlo a través de sus páginas en Magnum Photos.

Me queda pendiente el tema al que quería dedicar esta entrada, primera tras el viaje a Ginebra, que también tiene relación con la fotografía. Y los viajes. Con los viajeros fotográficos. Más que con los fotógrafos viajeros. Bueno. Ya os lo cuento otro día.

Ródano nocturno

En la noche, los colores de los neones se reflejan en las relativamente tranquilas aguas del Ródano, nada más abandonar el lago Lemán.

Epílogo: trenes a la carrera y el día de vuelta

Viajes

Hoy ha sido el día de regreso a Zaragoza. Y de tan normal y sin incidentes, ha sido un aburrimiento. Ni ganas me han entrado de sacar la cámara. Ni el móvil. Pero vamos. Una sosada.

Eso sí, me he guardado en la recámara algo que sucedió ayer dos minutos despues de redacta la anterior entrada. En el plazo de dos minutos, en la estación de Lausana dieron salida a cinco trenes, tres de los cuales inicialmente iban en el mismo sentido, y dos de ellos iban al mismo destino. El InterRegio en el que yo viajaba y el RegioExpress que salió de forma prácticamente simultánea. Para aclarar conceptos. Los InterRegio comunican centros de población razonablemente importantes entre varias regiones o cantones, y los RegioExpres centros de población algo menos importantes, y por lo tanto con más paradas, dentro de una región o cantón, y si acaso con los vecinos. Pero el RegioExpress salió a la carrera, y parecía que iba a ir por delante del nuestro. Yo pensé que en la primera parada de aquel, le adelantaríamos y ya está, aunque me parecía una diferencia de tiempos muy pequeña. Pues no. Durante unos kilómetros circularon prácticamente en paralelo, ocupando las dos vías de la doble vía. Hasta que finalmente, el InterRegio, más rápido terminó de sobrepasarlo. Son finos estos suizos a la hora de operar sus numerosos trenes.

Por cierto que, el conjunto de entradas que he ido subiendo sobre la marcha conforman el diario de viaje provisional que podréis encontrar ya en la columna izquierda en el apartado Viajes. En los próximos días iré elaborando el definitivo y más bonito (en el momento en que elaboro esta entrada no hay nada sustancial todavía, id volviendo en próximos días).

Sigue el calor y la dura luz canicular, también en Sion, entre los Alpes

Viajes

Cuando a las tres y cuarto de la tarde ha salido de la estación de Sion el Eurocity con destino a la frontera italiana, me dirigido hacia la ciudad.

Teniendo en cuenta que estamos ya metidos en los Alpes me la imaginaba con otro ambiente. Es majica. Pulcra, organizada, con atenciones a los turistas. Pero no tiene ambiente de ciudad de montaña. Me parece que es una ciudad que mira más al valle.

Sus principales atracciones es la pequeña catedral y un par de castillos, el mejor conservado con una importante iglesia y un museo que recorre la historia del cantón, que es bilingüe, siendo Valais para los francófonos y Wallis para los germanófonos. Hace tres años estuvimos en la parte alta, que habla alemán. En Zermatt, con su Cervino y esas cosas.

El caso es que siendo castillos que hay conquistar a calcetín, cuesta arriba y con calor, hoy, pues se ha pasado la tarde y he llegado a la estación con un minuto de sobra para coger el ultimo tren directo a Ginebra. Después hubiera dependido de enlaces.

Escribo esto mientras estamos parados en Lausana, donde llevamos un rato y tras ver la puesta de sol en el Lemán.

Mañana día de regreso a Zaragoza.

Carlos Carreter
http://carloscarreter.com

Vevey y en ruta hacia Sión: cámaras de fotos y despedidas

Viajes

Hoy hemos alterado los planes iniciales que eran pasar el día en Sion. Pero mis compañeros de viaje, que tienen que llegar esta tarde noche a una hora prudente a Milán, han decidido adelantar algo la hora de su regreso, debido a alteraciones en el tráfico por obras en el túnel del Simplon. Así que cuando el tren el que vamos y en el que escribo esto llegue a la capital francófona del Valais nos tendremos que decir adiós. Tristemente.

Como ayer vimos en Vevey que había un museo dedicado a los aparatos fotográficos ahí que nos hemos ido. Pillaba de paso. Luego hemos paseado, conversado, comido algo, degustado vinos de la comarca,… Y bueno… A ver cuando coincidimos de nuevo. Triste.

Nos hemos puesto música compartiendo los auriculares, suena «Sensa fine» de Gino Paoli y unos amigos que hacen un jazz estupendo. Apropiado.

Carlos Carreter
http://carloscarreter.com

Un barco en el Lemán, unos viñedos patrimonio de la humanidad, un castillo muy mono y el Mont-Blan c desde Ginebra

Viajes

Nos habíamos quedado navegando en un bonito vapor por el Lemán. Me encanta que puedas cotilllear el trabajo del mecánico maquinista mientras curra.

Con mucha clima en el ambiente que impide contemplar los Alpes, lo más destacado del paisaje son los viñedos aterrazados de Lavaux. Están declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Hemos adelantado el regreso a Ginebra en tren para pasar entre ellos de día. Y merece la pena.

Hemos visitado el castillo fortaleza de Chillon. Casi en la cola del lago. Majo. Entretenido. Y hemos vuelto hasta Vevey en barco y luego en tren.

En Ginebra hemos descubierto que en tardes clara se ve el Mont-Blanc. Y no teníamos hambre pero nos estamos comiendo una fondue estupenda. Hasta mañana.

Carlos Carreter
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