[Fotografía] Revistas online, novedades de agosto

Fotografía

Como ya he comentado en ocasiones, la difusión de internet ha ayudado a que se publiquen algunas revistas de fotografía que no tienen ni han tenido versión impresa. Son de diversos estilos y calidades. Pero merece la pena darse alguna vuelta por ellas. Ocasionalmente publican cosas que están muy bien. En este final de julio y principio de agosto ha habido algunas novedades.

Time Machine, número 6

Número dedicado a la energía nuclear, en las peores de sus versiones. Así Guillaume Herbaut nos trae recuerdos tristes y amargos en ocasiones de la tragedia de Chernobil, Miyako Ishiuchi nos trae en forma de fotografías objetos rescatados entre los restos de Hiroshima, Mark Klett se traslada a la base de Wendover en el límite entre Utah y Nevada, donde se preparó el bombardeo de la ciudad japonesa, Robert Knoth se adentra en la zona de exclusión que rodea la central de Fukushima, y Michael Light nos traslada a los tiempos de las pruebas atómicas en la guerra fría.

Hay más, pero esto es lo que más me ha llamado la atención.

Paso

Si ayer os mostraba las «primeras luces» de un nuevo objetivo, hoy os traigo algunas fotos tomadas con un veterano Voigtländer Super-Skopar 25/4 que tenía en paro, y que con un adaptador he estado usando con la Olympus OM-D E-M5. Es el equivalente a un 50 mm.

Fraction Magazine, número 41

En este número de agosto, de los cuatro porfolios que se han publicado, dos de ellos son los que me han convencido más. Por seguir con el tema anterior, la serie Three Months Later de Toshiya Watanabe nos lleva también a la zona de exclusión, tres meses después de la catástrofe cuando el fotógrafo tuvo la oportunidad de ir a la casa de sus padres a recoger pertenencias. Su principal prioridad, el álbum de recuerdos. En otro orden de cosas, la serie Waiting for Griffin de Reathel Geary nos lleva al mundo de un niño autista, con imágenes de gran calidad en blanco y negro.

Rocódromo

Rocódromo en centro deportivo municipal.

Adore Noir, número 9

No conocía esta revista. En realidad es de pago. Cuesta 2,95 dólares canadienses. En torno a 2,30 euros. Te la bajas en PDF y la lees donde quieres. Si te suscribes a las notificaciones de novedades por correo electrónico, te ofrecen el enlace con un artículo dedicado a Renée Jacobs que apareció en el número 2 de forma gratuita. Lo he bajado al principio de esta tarde, y no lo he digerido todavía. Pero creo que puede merecer la pena ampliamente.

Ah, bueno,… se me olvidaba. Sólo fotografía en blanco y negro.

Cúmulos

Cúmulos sobre el valle del Ebro.

[Ciencia] La guerra de los mundos, en versión disléxica

Ciencia

La guerra de los mundos (The War of the Worlds) es una novela de H.G. Wells, un par de veces llevada al cine con mayor o menor fortuna, en la que unos malvados habitantes de Marte invadían la Tierra con la aviesa intención de acabar con los humanos y apropiarse del planeta. Fue publicada en 1898. Era la época en que Percival Lowell, rico aficionado a la astronomía, publicaba sus libros en los que estaba convencido de que el planeta rojo estaba surcado por canales que no podían tener otro origen que una especie marciana inteligente. Todo porque el italiano Schiaparelli había creído ver unas líneas rectas surcando la superficie marciana en sus observaciones, y lo había anotado en sus dibujos con la palabra canali.

El tiempo, los astrónomos profesionales y la mejora de la tecnología que permitió afinar la resolución de los instrumentos de observación echaron por tierra, paradójicamente, la existencia de los canales. Y posteriormente, las áridas condiciones y la meteorología de nuestro vecino acabaron con las especulaciones de un planeta lleno de vida, con la posibilidad de civilizaciones inteligentes. En las últimas décadas han sido numerosas las sondas que han orbitado Marte, y han dejado caer objetos de todo tipo, incluyendo pequeños vehículo automotores que han explorado la superficie del planeta, enviando gran cantidad de datos. Algunos de ellos muy por encima de las expectativas puestos en ellos. También ha habido algún fracaso sonado, entre otros más comprensibles, gracias al orgullo anglosajón de permanecer en su particular sistema de medidas. Pero así es la especie humana en su devenir histórica, dos pasitos adelante, un pasito atrás, dos pasitos adelantes, un pasito atrás,… y a veces más de uno. Pero vamos, una cosa es segura. Esto es la guerra de los mundos en versión disléxica. Los humanos invadiendo Marte.

Escultura en Gran Vía

Mientras hablo de los objetivos de la Curiosity, os presento las «primeras luces» del pequeñito EF 40/2,8 STM que me he agenciado para mi Canon. La focal de 40 mm es una de las que más me gustan, y me encanta su aspecto compacto.

En cualquier caso, la ciencia y la ingeniería humana han dado estos días uno de estos pasitos adelante con sabor a gran zancada. Es cierto que no es estos días. Es una planificación y un trabajo de años. Creo conveniente luchar contra la sensación de que el avance científico, y humano en general, se deben a momentos puntuales de fortuna. No. Se deben al progreso y al trabajo continuado. De la misma forma que los errores también suelen deberse al testarudo sostenerla y no enmendarla propias de la parte más irracional de nuestra especie. En fin, que un amplio equipo de científicos e ingenieros han conseguido posar suavemente sobre la superficie marciana, y en el lugar deseado, un vehículo de una tonelada de peso. Como un coche turismo mediano, vaya. Esta expedición, oficialmente Mars Science Laboratory, pero más conocida como Curiosity, buen nombre, ha gozado estos días atrás de un inusitado interés mediático por el éxito de la operación de posado.

Ahora, este vehículo autopropulsado, comenzará su misión. De momento, ya va enviando imágenes de sus muchas cámaras videofotográficas. Primero en blanco y negro, pero ya con alguna en color. Para quienes gustamos de la fotografía, tanto en sus elementos artísticos como en los técnicos, tenemos que agradecer el trabajo de algunos divulgadores expertos que nos traducen al idioma del hombre corriente los aspectos más técnicos de las cuestiones fotográficas de la misión. Entre ellos, Valentin Sama desde DSLR Magazine, nos comenta como los principales «ojos» de la Curiosity, son dos cámaras digitales con sendos captores de «sólo» 2 megapixeles de resolución espacial. 1600 x 1200 píxeles, como las primeras cámaras digitales en popularizarse. Muy legos de los diecimuchos, ventitantos o treintaytantos de los que presumen muchos productos comerciales de hoy en día y sus orgullos poseedores. Eso sí. No deben ser grandotes, pero tampoco pequeñitos como los de las cámaras compactas. Por que nos cuenta que una de las cámaras monta un objetivo de 34 mm de focal, para tomas de 18/15º de campo visual. Aproximadamente como un 110 mm en mi Canon EOS 5D Mk II. La otra monta un objetivo de 100 mm, para tomas 6/5º de campo visual. Aproximadamente como un 270 mm en la EOS de formato grandote. No he hecho lo cálculos con gran finura, pero por ahí le andara. Uno de los motivos para que los archivos no sean grande, es que no nos olvidemos que tienen que viajar unos cuantos millones de kilómetros por el espacio hasta llegar a nosotros, minutos más tarde. En estos momentos, algo más de siete minutos más tarde. Pero esto varía según la posición de los planetas en sus órbitas.

Plantas agostadas

A su máxima apertura, una modesta f/2,8 como corresponde a su diseño «pancake», se nota un montón el viñeteado en las esquinas. Pero por lo demás no hay mucho que objetar, aunque todavía he hecho pocas fotos con él.

Hablando de fotografías, como curiosidad notable, la Mars Reconnaissance Orbiter, sonda que orbita Marte, ha pillado a Curiosity descendiendo con su paracaidas sobre la superficie marciana. Y ha tomado fotos, como nos cuentan en Microsiervos.

Como indicativo del tipo de equipo que controla la misión me ha llamdo mucho la atención un tweet de un periodista argentino, Axel Marazzi. «El hardware de Curiosity es un 200MHz CPU, 256MB RAM y 2GB SSD. El robot usa eso para explorar marte y yo un quad-core para chatear». Quien estén al tanto de cómo son los equipos informáticos de consumo hoy en día, comprenderán perfectamente la profunda ironía de la entrada.

Brillante scooter

Aunque austero en su aspecto, el objetivo es mono, muy bien terminado, con un enfoque automático que va como un rayo y es muy silencioso. Creo que es una buena adquisición, más teniendo en cuenta que es de lo más barato de la marca. Ideal para salir de paseo.

[Cine] Prometheus (2012)

Cine

Prometheus (2012), 3 de agosto de 2012.

La película ha sido vista en versión original subtitulada en español. En la cartelera española, se puede ver en versión doblada, aunque han mantenido el título, que es el nombre de la nave interestelar en que viajan los personajes del filme. No obstante, creo que en algunos países americanos de habla española se puede ver bajo el título traducido de Prometeo.

Para mí, esta película era obligada. La tenía en agenda desde que me enteré su fecha de estreno. No es que mis expectativas fueran altas. Pero se daban una serie de circunstancias que me empujaban a ver el filme. Me permitiré el lujo de extenderme un poco.

Antecedentes

Para mí, igual que para muchos, Alien (Alien, el octavo pasajero) fue un hallazgo. En aquellos momentos, siendo yo bastante joven pero no un crío, sólo supe que me gustó a pesar de los sustos. Nunca me han gustado los sustos. Pero evidentemente había algo más que sustos. Algo que fui descubriendo con el tiempo. Era un space opera, género que se convirtió en uno de mis favoritos de la ciencia ficción, a pesar de que el porcentaje de buenas obras en este género, literarias o cinematográficas, es relativamente bajo. Era una de las mejores películas de terror que había visto, y lo sigue siendo. Si consideras el punto de vista de Hitchcock, es una magnífica película de suspense. Entendido el suspense como la capacidad de la película para situar al espectador en la posición de la protagonista, y hacer que sufra como ella. Y el guion era de primer nivel. Y marcó un antes y un después en el diseño de producción de la ciencia ficción. Y nos descubrió a Sigourney Weaver. Y más…

Luego vino la paradoja. De las secuelas que vinieron después, vi el primer tercio de la segunda película, en el cine, en una sesión en la que acabamos saliéndonos de la sala en circunstancias que no vienen al caso. El caso es que no me quedaron ganas de volver a verla. No me parecía lo mismo. Los mismos monstruos, la misma protagonista,… pero para mí, aquello no tenía nada que ver con Alien. La película de Ridley Scott la he vuelto a ver repetidas veces en vídeo. La primera secuela, hace unos meses, intenté verla entera… y cuendo llegué más o menos al mismo punto en que la dejé en mi juventud, apagué el aparato de televisión. Para mí, se confirmó mi primera impresión. Aquello era otra cosa, que no me interesaba. Por supuesto, de las películas que siguieron, no tengo ni idea de lo que iban.

Así pues, al contrario que para la mayor parte de los fans de la franquicia, para mí el universo «alien» constaba, antes del viernes pasado, de una sola película. Magistral. Pieza clave del cine de ciencia ficción junto con Blade Runner, del mismo director. Cuando anunciaron que Prometheus, película con la que han jugado al despiste sobre si es o no es una «precuela» de la anterior, iba a ser dirigida por Scott, cosa que no sucedió con ninguna de las secuelas, lo tuve claro. Esta sí que la vería. Entera. Salvo causa de fuerza mayor. Veamos lo que ha pasado.

Sinopsis

Comienza la película con unas impresionantes vistas de Dettifoss en Islandia. Bueno. Eso no lo dicen. Pero es. Un ser de aspecto parecido a los humanos toma algo, y en el borde del salto de agua se deshace literalmente en pedacitos, y cae y se disuelve en el agua. Viéndose unas cadenas de ADN que se transforman en algo.

Nos trasladamos a algún momento de finales del siglo XXI, y unos arqueólogos, la Dr. Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) y el Dr. Charlie Holloway (Logan Marshall-Green), encuentran en la escocesa isla de Skye, esto sí lo dicen, unas pinturas rupestres que se asemejan a otras encontradas por distintos lugares del mundo, en distintas civilizaciones, en distintas épocas. Esto es interpretado como una confirmación de la teoría de que la vida humana fue implantada en el planeta Tierra por una civilización extraterrestre, y como una invitación para ir a su encuentro.

Pasamos al interior de una nave espacial, la Prometheus. Su tripulación, entre quienes se encuentran los dos científicos anteriores, el capitán Janek (Idris Elba), y Meredith Vickers (Charlize Theron), representante de industrias Weyland, propiedad del multimillonario Peter Weyland (Guy Pearce), además de otros tripulantes diversos, está en estado de hibernación. Hipersueño me parece que le llaman en esta película. Se encarga de los mantenimientos de la nave un androide de aspecto humano, David (Michael Fassbender), que se entretiene investigando el pasado y los sueños de la Dr. Shaw y viendo Lawrence de Arabia. Finalmente, llegan a las inmediaciones de un sistema planetario, y allí se procede a despertar al conjunto de la tripulación y realizar la entrada en la atmósfera de un satélite terrestre de un gigante gaseoso.

Con gran rapidez encuentran unas estructuras que no pueden ser naturales, e inmediatamente mandan un grupo expedicionario. Allí encuentran restos de una antigua civilización. Evidentemente, de seres similares al del comienzo de la película. Y también unas extrañas urnas con forma de ánfora con una extraño material viscoso. Se ven obligados a volver a la nave por una tormenta. Salvo dos científicos, más bien estúpidos. Pero el contacto con el material viscoso va a condicionar ya el futuro de la expedición. Y si habéis visto Alien, os podréis imaginar por donde van las cosas, pero no voy a contar más para no destripar el asunto.

Comentario

Primero, lo positivo. La presentación visual es impresionante. Con imágenes de gran belleza, muy efectivas, con la demostración de que desde luego Scott sabe cómo manejar las cámaras, cómo hablar el lenguaje cinematográfico, cómo dejar sentado y fijo en el asiento al espectador, incluso olvidando el maldito 3D que nada aporta de sustancial a este filme. Excelente labor técnica, con un excelente sonido (que no banda sonora), una excelente fotografía, un excelente diseño de producción. Todo esto, muy bien.

Pero luego viene lo negativo. El guion es una cutredad. Es muy previsible. Es como si hubiesen cogido el guion de Alien y, sobre esa base, construyendo una historia similar pero distinto. Todos los personajes que estaban en la primera película tienen más o menos un equivalente en la Prometheus. Y luego están las cosas inverosímiles. Uno se va de expedición a un sitio desconocido sin una investigación previa. Uno toca una sustancia viscosa alienígena sin guantes. Uno ve unos toscos dibujos en la piedra muy esquemáticos con cuatro pelotones que se supone que son planetas o estrellas, y ya sabe cómo encontrarlos en la inmensidad galáctica. Uno tiene una sofisticada mesa quirúrgica que opera automáticamente sin necesidad de cirujano, pero teniendo una tripulación en la que hay tres mujeres, está preparada para operar hombres. Uno lleva escafandra porque la atmósfera es raruna, de repente dice que es menos raruna, y sin más análisis ni consideración te quitas la escafandra y tan contento. Y las que no cuento para no destripar el argumento. Unos tipos hastan han rodado una breve «precuela» de la precuela, en la que se cachondea de todas estas cosas.

Y finalmente, están las interpretaciones. El rey de la fiesta es Fassbender que compone un androide a la altura de lo mejor del género, y mira que hay muchas cosas buenas en lo que se refiere a interpretar «pellejudos». Si queréis entender la referencia. Muy bien. Muy inquietante. Merecedor de un guion con más profundidad. En el lado del aprobado, Noomi Rapace, que sin embargo en su papel de heroína principal no aguanta la comparación con la sargento Ripley.  Las comparaciones son odiosas. En el lado del suspenso, y esto sí que me cuesta decirlo, una Charlize Theron que parece durante toda la película que la cosa no vaya con ella. Aunque siga estando guapa y maciza hasta decir basta. En el lado del «qué pena que no le hayan dado más juego», Idris Elba con un personaje injustamente reducido a su mínima expresión. Lo anecdótico, un Guy Pearce bajo una tonelada de horrible maquillaje para hacer que sea muy muy viejo.

Consideraciones finales

De la misma forma que hay películas que crecen en tu memoria conforme pasa el tiempo, y acaban gustándote más que cuando saliste de la sala de cine, las hay en las que pasa todo lo contrario. Y esta es una de ellas. Cuando sales, lo que tienes en la memoria es lo que tienes en la retina. Que es la parte positiva de la película. El espectáculo visual, el buen cine que sabes que tiene un director que desgraciadamente ha sido muy irregular en su carrera. Pero conforme va pasando el rato, conforme vas comentando la película, cuantas más cervezas consumes tras cenar algo con tus acompañantes, más consciente eres de que la pobreza argumental y las tonterías que salpican aquí y allí esta película que tenía todo para ser magnífica. Todo menos un guionista con dos dedos de frente. Ni siquiera brillante. Simplemente que no fuera un simple y tratase a la audiencia como simples. Y esto, en el momento en que escribo esta reseña, lastra considerablemente mi consideración por la película. Que estaría encantado de volver a ver, con el sonido apagado, simplemente para disfrutar de los aspectos visuales de la misma.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Lamentablemente, no dispongo de fotografías de los bellos saltos de agua islandeses, como el espectacular Dettifoss del principio de la película. Pero sí puedo subir unos cuantos saltos de agua también de la nórdica Noruega.

[Cine / Fotografía] Marilyn Monroe, hace 50 años, tal día como hoy…

Cine, Fotografía

Hace ya un par de meses que hice un primer borrador, elemental de esta entrada. Hoy había que reservar el día, independientemente de mis costumbres habituales, para uno de los iconos de la cultura popular del siglo XX. Para algunos el mayor. Hace cincuenta años en el momento en que se publique esta entrada, está programada para que sea así, un médico de Los Ángeles, declaró a la actriz Marilyn Monroe oficialmente fallecida. La hora de la muerte real, algún momento al final de la noche del 4 de agosto de 1962 o más probablemente en las primeras horas del 5 de agosto. La causa de la muerte fue una intoxicación por Pentobarbital sódico, conocido popularmente por uno de sus nombres comerciales, Nembutal.

Ha habido mucha polémica sobre la muerte de Norma Jeane Baker, auténtico nombre de soltera de la actriz aunque al nacer portara brevemente el apellido Mortenson. Y no han faltado las teorías conspirativas de todo tipo. Suicidio u homicidio,… me da igual. No vengo a celebrar su muerte sino su vida. Y la mejor forma que encuentro para hacerlo es recordar sus principales obras.

En el cine, su obra muy variada, desde sus primeras películas en las que ni siquiera aparecía en los títulos de crédito, hasta su último largometraje completo en 1961. Dejó una película inacabada, Something’s Got to Give. Mis favoritas… pues las siguientes.

Niagara (Niágara): Un película en la que los protagonistas salen menos que los secundarios. Estaba guapísima, y en su belleza conseguía transmitir un aire trágico que convenía perfectamente a los efectos del filme de Hathaway.

The Seven Year Itch (La tentación vive arriba): Quién no perdería la cabeza con una vecinita como esta. Para mí, el paradigma de la actriz como símbolo erótico.

Some Like It Hot (Con faldas y a lo loco): Una de las grandes comedias de todos los tiempos. Se han comentado mucho los problemas de rodaje, en gran medida causados por la rubia actriz, que casi volvieron loco al director Billy Wilder, maestro del guion. Se ha hablado también de que la actriz había entrado ya en su camino a su perdición. Pero en cualquier caso, el resultado fue inigualable desde muchos puntos de vista. Si me preguntan cual es la mejor película de la Monroe, para mí, fue ésta. Cuestión discutible por otros, pero…

The Misfits (Vidas rebeldes): Auténtico western crepuscular ambientado en 1960, última película completa de la actriz y de su compañero de rodaje Clark Gable, que moriría poco después del rodaje. Aunque pocas veces considerada como una película conseguida, inferior a otras de su director, John Huston, lo cierto es que con el tiempo ha ido ganando valor. Desde mi punto de vista, tiene momento muy conseguidos, impagables. Tanto desde el punto de vista de la realización, como de la interpretación de sus protagonistas, a los que no podemos olvidar añadir a Montgomery CliftThelma Ritter.

Marilyn de rebajas

Marilyn, como icono de la cultura popular, aparece constantemente por todas partes. Como en las rebajas de una tienda de ropa en un barrio de Zaragoza.

Pero si el ascenso al Olimpo de la fama de Norma Jeane fue de la mano de su carrera cinematográfica, su condición de ídolo popular que ha perdurado consistentemente hasta hoy día viene de la mano de la fotografía. La iconografía fotográfica de la actriz es inabarcable. Como ejemplo, sugiero hacer una búsqueda con el término Marilyn Monroe en Google Images, o buscar en Tumblr con la misma etiqueta. Pero hay algunos fotógrafos que podríamos destacar en su imaginería y en su carrera.

Hace unas semanas comentaba aquí la vida y obra de Bert Stern, fotógrafo y creativo publicitario famoso popularmente por haber realizado la última sesión de fotos de la actriz, semanas antes de su fallecimiento.

Lawrence Schiller debemos las fotografías desnuda en la piscina durante el rodaje de su inacabada última película, y que también han alcanzado gran popularidad.

El rodaje de The Misfits fue documentado por un grupo de fotógrafos de la agencia Magnum, entre los cuales se encontraban Eve ArnoldCornell CapaHenri Cartier-BressonBruce DavidsonElliot ErwittErnst HaasErich HartmannInge MorathDennis Stock. Ahí es nada. Creo que las mejores imágenes, o por lo menos las que más me gustan a mí, entre las que es protagonista Marilyn son las de las fotógrafas, Inge Morath y, sobretodo, Eve Arnold. Pero bueno esto es elegir lo mejor de lo mejor.

Richard Avedon probablemente es responsable de alguno de los retratos más significativos de la actriz, en los que se ponía más de manifiesto la vulnerabilidad de la mujer.

Y en el lado de lo picante, también han adquirido categoría de mito las fotografías que el fotógrafo Tom Kelley tomo de la actriz desnuda cuando tenía 23 años, y que luego fueron publicadas en el primer número de la revista Playboy.

El nombre del fotógrafo André de Dienes estará siempre asociado a las fotografías que realizó de una juvenil Norma Jeane Dougherty (apellido de uno de sus maridos), antes de ser Marilyn Monroe, en 1945.

Y podríamos hablar de muchas más. Y de otros aspectos de su vida. Su forma de cantar, las pinturas de Warhol, sus amoríos con unos y otros,… pero lo que a mí me interesa, creo que ha reflejado en las líneas anteriores. Cincuenta años de mito. Y serán muchos más.

En una reciente exposición celebrada en el Centro de Historias de Zaragoza, el pintor valenciano Antonio de Felipe utilizaba el rostro de Marilyn para algunas de sus obras.

[Fotografía] Recomendaciones semanales – De los Juegos Olímpicos

Deporte, Fotografía

Adelanto un día mi sección de recomendaciones semanales de fotografía. Mañana veréis por qué. Es preciso reservar el día para hablar de algo relacionado con el cine. En cuanto a lo de hoy,… cierto es que había un cierto número de recomendaciones interesantes, que quizá guarde para dentro de una semana. Pero con el bombardeo mediático sobre las fotografías que se están tomando estos días en los Juegos Olímpicos de Londres, parecía obligado hablar de esto.

Muchas fotos. Muchas. Muchos fotógrafos. Ardua competición entre los teleobjetivos blancos de Canon, que llevaban dominando muchos años, contra los teleobjetivos negros de Nikon, que se van recuperando poco a poco. El resto de las marcas ni se notan.  O sí. Porque viendo el otro día desde mi casa la competición individual femenina de gimnasia artística me sorprendí viendo a un tipo con una cámara de gran formato para película entre la masa de modernas reflex megapros digitales. Y no soy el único que lo vio, que en Popular Photography también lo vieron y hablaron de ello. Hay fuertes sospechas que se trata del fotógrafo David Burnett, con una Speed GraphicDavid Burnett ya tuvo un lugar destacado en una entrada de este Cuaderno de ruta.

Fotos londinenses, claro. The Millenium Bridge con St-Paul al fondo.

Aunque no es el único que utiliza este tipo de material para documentar el acontecimiento olímpico. En PetaPixel nos cuentan cómo un fotógrafo de Los Angeles Times, Jay L. Clendenin, tuvo la experiencia de retratar a deportistas olímpicos con dos materiales muy distintos. Con una moderna Canon EOS 5D Mark II y con una cámara de campo de gran formato calzada con un objetivo Petzval de más de 100 años de antigüedad. Toma ya.

Por supuesto, si de lo que se trata es de ver fotografías modernas y espectaculares de los juegos, hay muchas opciones, aunque con frecuencia las fotos se repiten de uno a otro sitio.

El mencionado Los Angeles Times prácticamente saca una galería sobre los juegos cada día.

En The Big Picture de The Boston Globe son más selectivos y, además de la dedicada a la ceremonia inaugural, tienen una galería a la que van añadiendo fotografías paulatinamente, y otra de resumen de la primera semana de juegos.

La mejor presentación, con resoluciones más altas en las fotos, está en In Focus de The Atlantic. Yo juraría que estaban sacando galerías cada día, pero cuando he ido a ver, no es así. De momento han dedicado alguna suelta de momentos destacado. Supongo que irán sacando otras de vez en cuando. Podéis buscarlas bajo la categoría sports, o seguirlos por Twitter.

«Los burgueses de Calais» de Rodin en los jardines de las Cámaras del Parlamento.

Hay muchos más sitios donde ver las fotos de los juegos, pero sería excesivamente prolijo ponerlos aquí. Los fotógrafos que están allí destacados están haciendo un excelente trabajo y nos están proporcionado magníficas imágenes. Pero también hay lugar para la crítica. En Metro.us se han puesto ha buscar entre los fondos de Getty Images y han encontrado que las fotos de voleibol playa están fuertemente sesgadas en sus temas. Básicamente culos femeninos embutidos en los ajustados biquinis de las deportistas. Diría que utilizan alguna talla menos de las que necesitan. Muestran a continuación una serie de imágenes de otros deportes si se fotografiasen utilizando los mismos criterios. Y resulta absolutamente anormal, claro. Nada tengo yo contra un buen culo femenino, pero estoy de acuerdo con la crítica, y que hay que estar a lo que se está. Claro que las agencias parece que están sólo a vender más aprovechando la líbido desatada del personal. Como curiosidad, la fotografías de ejemplo son de traseros con el biquini con los colores de España. En algo teníamos que destacar en estos juegos. Con todos mi respetos a las dos medallas de Mireia Belmonte y a la de la piragüista Maialen Chourraut. Únicas medallas hasta el momento para el medallero de este decaído país.

Entre los pubs y los teatros del West End londinense.

[Televisión] Cosas de series; … y de juegos olímpicos

Televisión

Pues sí. Esta semana, aprovechando que el número de series de ficción que estoy siguiendo es limitado, voy viendo retransmisiones de los Juegos Olímpicos que se están celebrando en este final de julio y principio de agosto en Londres. Ya tuve la oportunidad de comentar extensamente la ceremonia de apertura, así que ahí no me voy a entretener. Comentar simplemente que sigo optando por la calidad de imagen sobre otras consideraciones, así que lo estoy siguiendo en Eurosport HD. La calidad de imagen buenísima. La calidad de los comentarios,… depende un poco de quien comente. Pero en general entre mediana y lamentable. Sigo preguntándome por qué son tan cenutrios los periodistas y comentaristas deportivos. Y el caso es que siendo que los deportes son de los espectáculos y de las noticias que más se ven o se leen, debería ser al revés. Que estuviera lo mejor. Para tener un mejor impacto en la sociedad. Salvo que lo único que importe es vender, aunque sea cutre. Tendría la opción de pasarme a otro canal, sacrificando la calidad de imagen, pero por las referencias que tengo, tampoco ganaría gran cosa. Bueno. Mala suerte. En otra vida, en otro universo, será mejor.

Pasándonos a la ficción, me sorprende no haber hecho ninguna referencia en lo que llevamos de verano a Futurama. Y el caso es que mi impresión es que ha mejorado en esta su séptima temporada con respecto a la anterior. Bien. En cualquier caso, si emiten Futurama, yo lo veo. Seguiré fiel a estos simpáticos personajes del tercer milenio hasta el final.

De los dos estrenos destacados del verano, sigo viendo con ganas The Newsroom, donde poco a poco van dando minutos a los secundarios. En el último episodio, tuvo un papel destacado la economista responsable del espacio económico de la cadena. La interpreta la guapa Olivia Munn. Realmente está impresionante esta chica. Pero lo bueno es el carácter que le han puesto a su personaje. Lejos de hacer valer su físico, cosa de la que se aprovechan sus productores, es una tía íntegra, y un poco freak, que se toma todo en serio. De alguna forma emparentada, aunque versión drama, con Temperance Brennan y Sheldon Cooper. Claro… que los anteriores son científicos,… y cada vez hay más dudas sobre si la economía es una ciencia… visto lo visto… «con lo que está cayendo», frase más tristemente popular en este país en los últimos años.

Bunheads, la gilmoriana comedia del verano, ha dado un cambiazo. Desaparecida, supongo que temporalmente, una de sus presuntas protagonistas, nos quedamos con tramas en las que empieza a ser cada vez más importante la interacción entre Michelle (Sutton Foster, he dicho ya lo que me gusta esta chica) y las adolescentes. No está mal.

Y la que me está encantando es Political Animals. Con un reparto de impresión, y a pesar de que el segundo episodio tiraba al culebrón familiar, la intriga política en la que nadie se puede fiar de nadie cada vez me gusta más. En el tercer episodio incluso hemos tenido la visita inesperada de Vanessa Redgrave. Que está muy mayor. Pero me ha alegrado verla por ahí.

Finalmente, hoy han colgado en internet el trailer de lo nuevo de Doctor Who. Supongo que es el trailer de toda o buena parte de la séptima temporada, porque si ha de salir todo eso en el primer capítulo,… igual se pasan. Qué ganas. No hay fecha fijada. Dicen que para final de agosto. Qué ganas. Ay,… ya lo había dicho.

Os dejo con una foto de Londres, ya que es la capital del mundo deportivo en estos momentos. Fotografía que con otras de diversos lugares de Europa podréis encontrar en mi Tumblr, De viaje con Carlos, del que hacía tiempo que no os recordaba su existencia.

Paseando al atardecer por el South Bank del Támesis junto a The London Eye.

[Cine] El Skylab (2011)

Cine

El Skylab (Le Skylab, 2011), 31 de julio de 2012.

A unos días del estreno del acontecimiento cinematográfico del verano para los aficionados del cine de ciencia ficción, pero ya habrá tiempo para hablar de eso por que no me la voy a perder, sigo con las comedias de lo que algunos llaman «otras cinematografías». Es decir, ni la omnipresente norteamericana, ni la decaída cinematografía patria. Con críticas tibias por algunos, y más favorables por otros, nos acercamos a ver esta película de la actriz, directora, cantante y no sé cuantas cosas más, francesa, Julie Delpy. Dirige e interpreta. No podemos decir que protagoniza aunque tiene uno de los papeles destacados. Ahora me explico.

En la actualidad, una familia convencional francesa monta en un moderno tren camino de algún lugar en provincias. Tras un rifi-rafe de la madre de familia con algunos viajeros por los asientos, esta se sumerge en sus recuerdos mientras viajan, y mediante un largo flashback que dura toda la película, vemos cómo cuando era niña, a sus once años, Albertine (de pequeña Lou Avarez), que así se llama, se traslada con sus padres, Anna (Delpy)Jean (Eric Elmosnino), y su abuela materna a Bretaña, para celebrar el cumpleaños de su abuela paterna, Amandine (Bernadette Lafont). Allí, durante dos días convivirán con el resto de los numerosos y variados hermanos de su padre, con sus familias. Una gran reunión en la que surgirán los cariños y las rivalidades de todo tipo, bajo la «amenaza» de la caída incontrolada de la primera estación espacial, el Skylab, lo que nos sitúa en los días 10 y 11 de julio de 1979, con precisión. Y sobretodo, asistiremos a los primeros pasos del cambio de la niña que es Albertine a la preadolescente que va a ser muy pronto.

Básicamente, nos encontramos ante una comedia costumbrista, en la que la Delpy hace un ejercicio de profunda nostalgia al echar la vista atrás, realizando un retrato de la sociedad francesa de entonces, que por lo que se puede comprobar y para mi sorpresa, no era tan diferente de la española. Digo para mi sorpresa, porque en aquel momento vivíamos en España los turbulentos momentos de la transición a la democracia, y nos parecía que cualquier país europeo estaba a años-luz de nosotros. Pero por lo que se puede ver en este filme, pues la verdad,… en el nivel familiar, no había grandes diferencias si yo mismo echo la vista atrás. Rodada con una fotografía que busca emular el aspecto de las fotografías de aquel entonces, y con razonable habilidad técnica, nos mantiene razonablemente interesados durante los dos días que dura la reunión familiar, con algunos momento muy buenos, divertidos o entrañables, pero también con otros más flojos. Una realización apañada pero con escaso brillo. La película se sostiene por la empatía con los personajes. Habrá que suponer que sin ser autobiográfica, existen elementos tomados de la propia vida de la directora. Por ejemplo, tantos los padres de Albertine como los de la Delpy son actores de teatro. Su padre, Albert Delpy, tiene un papel, el tío Hubert en el filme, como ya sucedió en alguna otra película de la actriz. Está dedicada a su madre, que murió hace pocos años.

En cuanto a la interpretación, es una obra coral, en la que si hay un protagonista en las niña que interpreta a Albertine, Lou Alvarez. Que lo hace bastante bien. Claro está que los dos actores que hacen de padres de la niña tienen algo más de presencia que el resto, pero no se puede hablar de protagonistas. El conjunto de este reparto coral también es bastante sólido.

En conjunto, es un filme razonable, aunque no especialmente brillante. Como en muchas otras ocasiones, si cada vez me repatea más el doblaje de las películas, por algún motivo el doblaje de las películas francesas es especialmente catastrófico, resultando los diálogos en castellano poco naturales. No ha habido posibilidad de acceder a una versión original con unos subtítulos que ayuden en esta ocasión. Me defiendo con el francés, pero al nivel de conversación coloquial rápida de esta película, pierdo demasiado. No obstante, puede ser una opción razonable para este verano. Aunque inferior a lo que yo esperaba encontrar.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

El estuario de La Rance, entre Dinard y St-Malo, en Bretaña. St-Malo es la estación de tren en la que se baja la familia de Albertine cuando se dirigen a la casa de campo no muy lejos de la costa donde vive su abuela.

[Arte – exposiciones] Arte contemporáneo chino y el Compromiso de Caspe en el Palacio de Sástago

Arte

Así a bote pronto, que no tengo mucho tiempo, una recomendación. En estos días se está presentando en el Palacio de Sástago, lujosa sala de exposiciones de la Diputación Provincial de Zaragoza, la exposición China Next Door. Colección de los coleccionistas italianos hermanos Espósito, tenemos unas 40 obras de pintura, fotografía, e ilustración de artistas chinos contemporáneos. No muy conocidos para el gran público pero con un interés innegable. Quizá el más conocido el fotógrafo Li Wei, pero no el único de interés. Yo recomiendo darse una vuelta.

Como añadido, y en conmemoración del 600º aniversario del Compromiso de Caspe, se expone en el piso superior el cuadro y algunos bocetos del cuadro Los compromisarios del pintor Marín Bagües, junto a algunas presentaciones que exponen la importancia de aquel acontecimiento histórico.

Exposición: China Next Door

Entre las obras de artistas chinos, un Warhol con el colorido y repetido rostro de Mao.

Exposición: China Next Door

Vista de la exposición en el patio central del Palacio de Sástago.

"Los compromisarios" de Marín Bagüés

Los compromisarios de Marín Bagüés.

[Cine] El irlandés (The Guard) (2011)

Cine

El irlandés (The Guard, 2011), 25 de julio de 2012.

Hace ya unos días que vi esta película. Pero lamentablemente, a la cartelera de Zaragoza sólo ha llegado en versión doblada. Y hay filmes que notas en seguida que en el doblaje pierden parte de su esencia. Así que he buscado un versión en idioma original, aunque sea por medios no ortodoxos, para poder completar mi opinión sobre este largometraje irlandés dirigido por John Michael McDonagh.

El sargento de la policía irlandesa Gerry Boyle (Brendan Gleeson) desarrolla su trabajo en el condado de Galway, en su extremo occidental, en Connemara. Es grosero, racista, despectivo,… y se encuentra con un extraño asesinato, que parece ser obra de algún asesino en serie, justo el día en que tiene un nuevo compañero recién llegado de Dublín. Al día siguiente, sus superiores le ordenan colaborar con un envíado del FBI, el agente especial Wendell Everett (Don Cheadle), afroamericano, para intentar interceptar un importantísimo alijo de cocaína que va a entrar por la costa. El asesinato y desaparición de su recién llegado compañero vendrá a complicar las cosas. Y los intentos de soborno y las interferencias de los jefes indican que la cosa va a estar más complicada de lo que parece.

Killary Harbour

Estas semanas atrás han aparecido por aquí fotos de fiordos, que siempre asociamos al paisaje noruego. Pero en Connemara encontramos Killary Harbour, que también es un auténtico fiordo de origen glaciar, en el corazón de la Irlanda gaélica.

Bien. Nos encontramos ante la comedia negra de la temporada. Aunque quizá denominar a esta película comedia negra es simplificar en exceso. Desde luego es una mezcla de géneros. El policiaco, el de mafias, desde luego la comedia,… pero con toques de drama familiar también, y un final más propio del western que de otra cosa. Bueno. Estamo en el lejano oeste. De la verde Irlanda. Claro. El ritmo es pausado, pero constante. No dejan de pasar cosas que son trascendentes. La historia está bien desarrollada, y como comedia, es más de sonrisa constante, sólo entrecortada por algún momento dramático, e incluso trágico, que de carcajada.

Todo esto funciona porque sobre la base de la austera realización tenemos unas interpretaciones más que notables. Fundamentalmente de su veterano protagonista irlandés, que ya ha demostrado sobradamente en anteriores ocasiones su calidad. Pero bien secundado por el coprotagonista americano y, sobretodo, por una serie de secundarios que configuran un desfile de personajes a cual más peculiar, más extravagante, o más marginal.

No voy a decir que sea una obra maestra. Pero desde luego, es de lo mejor de lo que actualmente pulula por las carteleras veraniegas. Y allá donde sea posible, merece la pena verla en versión original. Y si no es posible, pues habrá que recurrir a métodos «poco ortodoxos», por mucho que los quejicas de siempre lloren por lo de siempre. Pero es lo que hay. Y conste que pasé por taquilla primero.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Por la costa del condado de Galway

Las recortadas costas del condado de Galway, con numerosos recovecos, pero no demasiado expuestas a las inclemencias del mar, supongo que habrán sido testigos de mucha actividad contrabandista.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; encontrado en la web

Fotografía

Como todas las semanas, dedico la entrada del domingo por la mañana ha comentaros los fotógrafos que he conocido o que he vuelto a reconocer durante la semana, gracias a las aportaciones de gente mucho más entendida que yo y que nos dejan su trabajo en internet. Lo que más me ha llamado la atención ha sido lo siguiente:

Clay Lipsky: Recomendado en Lenscratch. Nos presentan una curiosa serie en la que el fotógrafo imagina cómo serían en la actualidad las fotografías de las pruebas atómicas que tristemente se hicieron tan populares durante los años de la guerra fría. Y al mismo tiempo reflexiona sobre la actitud voyeur que las sociedades actuales tienen ante todo tipo de eventos, sin mostrar gran compromiso sobre lo que están presenciando.

Masao Yamamoto: Recomendado en Cada día un fotógrafo. Lo que más me ha gustado han sido los paisajes. Pero no sólo. Composiciones sencillas, que no simples. Blanco y negro virado al té. Estética oriental, que cada vez me atrae más. No sé si gustará a todo el mundo. Pero ahí queda.

Robert Glenn Ketchum: Recomendado en Cada día un fotógrafo. Paisaje con compromiso medioambiental. No sólo ofrece las fotografía, ofrece datos y reflexiones.

Albert Watson: Recomendado por Rafael Roa. Un clásico de la moda y del retrato. De estos cuyas fotografías has visto y has admirado pero que no sabes de quien son, a pesar de que son populares. En cualquier caso, estamos hablando de obras excelentes.

Joey L.: Recomendado por Rafael Roa. El fotógrafo viajero le llama Roa, que nos habla especialmente de la serie The craddle of mankind (La cuna de la humanidad). Pero fundamentalmente, el autor lo que nos ofrece es un retrato de la especie humana. Un retrato bello y natural que muestra la diversidad del ser humano.

Susan Meiselas: La fotógrafa de Magnum ya había aparecido por aquí. Pero aprovecho la publicación de Rafael Roa para volver a visitar su obra. Y para recomendarla a quien no la conozca. La realidad sin tapujos.

Yuri Bird: En Photo Slaves, un sitio muy interesante pero que últimamente estaba tristemente callado. Paisaje mínimo pero de gran belleza, mucho más interesantes en blanco y negro en esta ocasión, que en color. Ya he recomendado otros fotógrafos con este estilo de paisajes.

Jo Ann Callis: Tambien en Photo Slaves nos presenta el porfolio de esta fotógrafa americana, en la que el color es uno de los más importantes elementos, sea en los retratos, en las naturalezas muertas o en los ambientes personales.

Torrente de montaña

Una aproximación mediante técnicas digitales de lo que son los tonos del virado al té que utiliza Masao Yamamoto. La fotografía está tomada en el tren entre Bergen y Myrdal, cerca ya de esta última estación, en Noruega.

 

[Deporte] Y los juegos de Londres empezaron… anclados en las glorias de antaño

Deporte

Creo que hace 20 años que no veía una ceremonia de inauguración de unos juegos olímpicos. Es decir, desde los del «año triunfal», aquel 1992 que colocó teóricamente a España en la primera división de los países del mundo. Lo cual, viendo la que nos está cayendo, sólo me deja un comentario que hacer… Sic transit gloria mundi.

Pero ayer me pilló en casa. Por la tarde tuve muchas cosas que hacer, amenazaba tormentas, estaba un poquito cansado, así que nada. A ver el espectáculo. Me costó decidirme sobre el canal en el que lo iba a ver. Entre TVE1, donde había una comentarista competente pero una triste emisión con resoluciones del siglo pasado, o Eurosport con unos comentaristas tradicionalmente incompetentes pero con imágenes de calidad. Opté por lo segundo. Me arrepentí. Pero es que uno siempre se arrepiente en estas cuestiones, elija lo que elija. Parece que la televisión estatal emite en alta definición, pero como no suelo tirar de este tipo de televisiones, no tenía clara donde encontrar esta emisión en mi aparato. Mecachis…

Primrose Hill

Jóvenes ciclistas dispuesto a tirar colina abajo en Primrose Hill. Todas las fotografías de la entrada, tomadas en Londres.

Pero vayamos a lo que fue la ceremonia. Que ahora está tan de moda que diseñen y dirijan directores de cine. En este caso el británico, claro, Danny Boyle. Un tipo que hizo una película que me gustó hace 16 años, y que luego hasta que no se dedicó a explorar las miserias de los niños indios, pasó para mí totalmente desapercibido. En lo que llevo leído en esta mañana, he leído pareceres para todos los gustos. Desde los que la valoran como más auténtica e interesante que otras más espectaculares, hasta los que abominan de la pobreza conceptual de la misma. Yo me encuentro en la incómoda posición de estar entre ambas posturas. En un mundo que cada vez se polariza más en cualquier tema, estar en medio te garantiza que no vas a tener amigos.

Portobello Road

Ejemplares de la fauna británica vestidas con «estilo Isabel II», en Portobello Road.

Veamos. Mentiría si dijese que no me pareció entretenido y a ratos divertido. Por lo menos hasta que empezó ese latazo que es el desfile de las delegaciones participantes. Eterno pasar de gente más o menos joven y fornida que parece que no han salido nunca del pueblo por las cosas que hacen, o las caras que ponen cuando salen al estadio. Esta fase sólo se ve animada cuando sale algún país donde la alegría y la imaginación han predominado a la hora de vestir a los participantes. No hablo de los de siempre,… los de las Bermudas con bermudas, los de las islas del Pacífico con faldas, o algún país africano en taparrabos discreto. No. Me refiero a los novedosos. Ayer en concreto, uno podía alucinar con el imposible atuendo de la delegación checa, a quienes debieron informar de que en Inglaterra llueve mucho, y salieron con unas chillonas katiuskas a juego con unos paraguas que llevaban en la mano, y los leggins que asomaban por debajo de las faldas blancas de las chicas, que no pegaban ni con cola, pero imposible no divertirse con el conjunto y la actitud. En el extremo opuesto, los italianos salieron muy elegantes, con trajes de diseñadores de postín, pero más sosos que un plato de habas, o el colmo del despropósito, los usamericanos, desfilando con boinas militares. Está muy claro cual es el concepto que maneja al otro lado del océano el vigía de Occidente y garante de «la democracia» sobre la mejor forma de conducir las relaciones internacionales. Pero bueno. La realización se entretuvo más «cazando» chicas musulmanas embutidas en los trapos que sus imanes, ayatolás y mulás les obligan a llevar. De los setenteros, y por lo tanto tirando a horribles, detalles dorados de la indumentaria de la delegación británica… pues tiene que ver con lo que comentaré a continuación.

Regent's Park

Una soleada tarde en Regent’s Park.

Y es que el grueso del espectáculo de ayer, la parte creativa, fue un ejercicio de monumental nostalgia hacia las glorias pasadas de los británicos, con escasas o nulas referencias a lo que el futuro debería ser. Los temas estaban tan absolutamente anclados en el pasado que, dado que la economía y la sociedad británica andan más bien poco boyantes aunque sólo se hable de la crisis de los países del sur de Europa, si yo fuese súbdito de su graciosa majestad, me hubiera ido a la cama absolutamente deprimido y dispuesto a suicidarme. Por supuesto, cuando uno se enorgullece del pasado en exceso es que suele desconocer cómo fue su historia con precisión. La visión idílica de la campiña británica, un mito que enreda la belleza del paisaje inglés con las condiciones en las que realmente vivían los campesinos arrendatarios de los señores. Alabar a las sufragistas como heroínas, cuando la mayor parte de los ciudadanos y ciudadanas de su época las ridiculizaban. Recordar solemnemente a los caídos en la primera guerra mundial, cuando los soldados caían batidos como carne picada en ofensivas sin utilidad alguna por la incompetencia de los generales británicos. Homenajear al National Health Service, cuando la tendencia actual es el desmontaje de los elementos que configuran el estado de bienestar social tal y como lo conocemos.

Picadilly Circus

Sensual «chica cocacola» en Picadilly Circus.

Un aspecto en el que la nostalgia se combinó con mi tristeza más absoluta fue la banda sonora de la noche. Compuesta por éxitos de la música pop británica, en realidad nos dio un muestrario de lo más popular a nivel básico y no de las auténticas glorias de una tradición musical mucho más rica que todo eso. Como he leído por ahí, es como si se hubiesen limitado a reproducir la lista de reproducción del mp3 de alguna adolescente del extrarradio londinense que ronde ya los cincuenta años. Sobre el final de fiesta basado en el gerontopop-rock de Paul McCartney (MBE), prefiero no decir gran cosa…

Canary Wharf

Esperando al ferrocarril ligero de los Docklands para desplazarme a Canary Wharf.

Pero hubo cosas divertidas. Me pareció estupendo que para luchar contra las huestes de Voldemort enviasen a un ejército de marypoppins, que a los repelentes adolescentes de las historias de magos que ya conocemos. Pero indudablemente, los momentos más gloriosos nos los proporcionó su graciosa majestad. El paripé montado con el actual jamesbond, según el cual, presuntamente llegó al estadio en helicóptero y paracaídas tuvo lo suyo de surrealista. La cara de inexpresivo cartón que mostró las escasas veces que el realizador se atrevió a enfocarla… bueno. Pero la ocurrencia del mencionado realizador de mostrar la actitud de la reina cuando sus súbditos salieron a desfilar, resultando en que fue el momento que la soberana consideró más oportuno para limpiarse la roña de las uñas, con una indiferencia de tamaño piramidal hacia los saludos y los vítores de los entusiastas atletas británicos… eso hizo que el tragarse la ceremonia inaugural que duró casi cuatro horas mereciese la pena. Danny Boyle ha resultado un excelente director de comedia, y a su director de reparto habría que darle un óscar.

Bueno, hay más, pero ya me he extendido demasiado. Ver un espectáculo de estos una vez cada 20 años no hace daño. Creo. Y da para hablar un rato en alguna tertulia intrascendente de las terrazas de verano.

Turistas esperando un campo de guardia

Turistas esperando el cambio de la guardia a caballo, con St. James`s Park de fondo.

[Televisión] Cosas de series; adiós al doctor Gannon y fin de temporada para Wallander

Televisión

La semana pasada hice un repaso de series, y no hay grandes novedades. Así que me centraré en dos. Una de antaño, y otra bien reciente.

Adiós al doctor Gannon

Estos días atrás dejó este valle de lágrimas Chad Everett, actor al que seguro he visto en diversas ocasiones, pero que sólo recuerdo de una serie; Medical Center (Centro médico). Era el doctor Gannon, médico guapo y que pocas veces fallaba. Un ideal, un prototipo. Estamos hablando de una época en la que los médicos de la tele no las pasaban canutas en las urgencias de un hospital público, ni se dedicaban a perseguirse unos a otros como adolescentes hiperhormonados, ni eran unos cínicos de mucho cuidado que pensaban que todo el mundo miente. No. Eran épocas, finales de los 60 y principios de los 70, en las que los médicos iban siempre impecablemente vestidos, no se despeinaban ni aunque les viniera encima un huracán, siempre sonreían salvo cuando fruncían el ceño con preocupación hasta que daban con la solución a los males del enfermo,… eran perfectos. Especialmente porque la American Medical Asociation ejercía una fuerte influencia sobre cómo se debía representar a la profesión médica en la ficción televisiva. Gannon trabajaba en un hospital. Tenía su equivalente de atención primaria. O médico de cabecera que se llamaba entonces. Marcus Welby (Robert Young), también impecable, más añoso.

El caso es que ambos tuvieron su parte de culpa, junto con otras circunstancias, en que yo acabara estudiando lo que estudié. Aunque bien es cierto que nunca seguí una trayectoria profesional ni parecida a ninguno de los dos. Pero también soy buen tipo. En fin. Y no tengo abuela. El caso es que a Everett lo recordaba con cariño. Qué cosas. Descanse en paz.

Wallander (3ª temporada)

Nunca he leído un libro del detective de la policía sueca en Ystad, Wallander. Ni tengo muchas ganas. No es mi género favorito. Pero sí que ha seguido las tres temporadas que la BBC ha dedicado al torturado policía, encarnado por un sobrio y más que eficaz Kenneth Branagh, en uno de los mejores papeles que le conozco. Es un actor que tiene cosas muy buenas, mientras que en otras ocasiones me resulta algo histrión. En esta serie no. Creo que una de las razones por las que merece la pena verla es por su interpretación. Y también por la eficacia en la puesta en escena de las historias. Temporadas de tres episodios de hora y media de duración. Es decir, tres largometrajes, que aunque puedan estar interconectados, nos cuentan historias completas. Una serie que encuentro muy recomendable. Y de la que difícilmente te cansas. Emiten tres episodios cada dos años. Eso sí. Imperdonable como han tratado esta vez a la buena de Anne-Britt (Sarah Smart).

Skjervsfossen

No. No me he ido a Suecia, fotográficamente hablando. Sigo en el país vecino. En Noruega. Concretamente contemplando desde el autobús que nos lleva de Voss a Granvin, a orillas del Hardangerfjord, el salto de agua de Skjervsfossen.