[Deporte] XVI Maratón de Zaragoza con película fotográfica

Deporte, Fotografía

Ya mostré algunas fotos de esta prueba deportiva hace unas semanas, aprovechando unas recomendaciones fotográficas, de las que hice con cámara electrónica digital. Mientras estaba de viaje en estas vacaciones me llegaron los resultados del revelado de algunos rollos de película hechos en el mes de abril, y tengo más fotos de ese día. El comentario técnico lo podéis encontrar en XVI Maratón de Zaragoza – Canon EOS 3 con Lomography Color Negative 800. Aquí os dejo algunas fotos de aquel día, de la prueba y alguna cosita más.

[Libro (de arte)] Mira lo que te pierdes: El mundo visto a través del arte – Will Gompertz

Arte, Literatura

Con un total de prácticamente 27 horas acumuladas de avión para ir y venir a San Francisco vía Múnich, hay mucho tiempo para leer libros. Incluso si pierdes en uno de estos vuelos el lector de libros electrónicos. Menos mal que siempre se puede usar el teléfono móvil para el mismo fin… aunque no es idóneo. El caso es que al comenzar el viaje de estas vacaciones de primavera tenía ya empezado desde hace unas semanas un libro de Will Gompertz, periodista británico especializado en el mundo del arte, y del que ya había leído un par de libros que me gustaron muchos, especialmente este, aunque también este. Si además se complementa con el hecho de que una visita fija en el viaje era el San Francisco Museum of Modern Art SFMoMA (instagram)… pues queda de lo más apropiado hablar aquí y ahora de este libro. Las fotografías corresponden a la visita a este interesante museo, casi tan veterano como el famoso MoMA de Nueva York (instagram). Si el de la Gran Manzana es de 1929, el de la ciudad californiana es de 1935, con su edificio actual de 1995, ampliado y reabierto en 2016.

En esta ocasión, lo que pretende Gompertz es que entendamos que los artistas no ven, o miran, el mundo de la misma forma que el resto de los mortales. Que ellos encuentran en detalles que a nosotros se nos escapan o pueden parecernos banales, fuentes de reflexión o inspiración. Que saben ver lo que mueve su actividad artística en lugares insospechados para los demás. Y cuando digo «lugares» no me refiero sólo a lugares físicos, sino también mentales, sociales o espirituales. Para ello hace un repaso a un total de 17 artistas de diversas épocas, aunque predominan los del siglo XX. No en vano su libro más popular y conocido trata sobre el arte moderno y contemporáneo. Y en pocas páginas, y partiendo de una obra emblemática de cada artista, hace un repaso a su forma de mirar, a su obra y a sus compromisos.

Cada capítulo, como digo dedicado a un artista, no es muy extenso. Pero tampoco telegráfico o superficial. Gompertz va directo al grano. La obra u obras que considera el punto de partida para el comentario y reflexión, algunos apuntes biográficos y de contexto histórico y social, y lo que diferencia la forma de mirar del artista de otros artistas o de las personas comunes. Todo ello, como es habitual en él, escrito con agilidad o amenidad. Si el tema te interesa, te engancha. A mí me enganchó. Y la verdad es que debo mucho a Gompertz a estas alturas en lo que se refiere a desasnarme en lo que se refiere al mundo del arte.

Quizá no tan profundo o interesante como los dos anteriores, realmente no es menos recomendable. Es distinto. Es otro enfoque. Y aprendes mucho. Y no sólo de arte. También de historia. De los conflictos sociales y personales. Gompertz abraza la diversidad humana y, por lo tanto, artística. Por lo que, de forma natural, no forzada, incluye artistas de distintos orígenes étnicos o nacionales, o también diversos desde otras dimensiones de la persona. Lo busqué porque hace unas semanas supe que había publicado, en inglés de momento, un nuevo libro que entiendo que es continuación del que hoy os presento. En cuanto tenga un momento lo buscaré y seguiré leyendo a Gompertz. Merece mucho la pena.

[Viajes] Resumen fotográfico de San Francisco (y algo más)

Sin categorizar

En esta ocasión no hay entrada técnica acompañante en El viaje fotográfico de Carlos sobre las cuestiones técnicas de mis fotografías del viaje. Probablemente, cuando lleguen reveladas las fotografías de los carretes de película fotográfica tradicional y los comente, en blanco y negro y en color, haré alguna referencia al equipo fotográfico digital,… que es mi básico para viajes; el sistema micro cuatro tercios como principal y la pequeña compacta Sony como complementario. Simplemente, una curiosidad. Me equivoqué al llevarme un objetivo. Mi intención era lleva el 35-100 mm f2,8 de Panasonic, objetivo de focal variable en el terreno del teleobjetivo corto y medio, y me confundí, me llevé el 75-300 f4,8-6,7 de Olympus, objetivo de focal variable en el terreno del teleobjetivo largo. Al principio me contrarió… pero lo aproveché. Muchas aves en la bahía de San Francisco.

La ocasión de viajar a la ciudad californiana se propuso por primera vez para el otoño de 2020. ¿Hace falta recordar qué es lo que pasó en 2020 y cómo nos afectó a los viajes? Pues eso. Una de la compañeras habituales de viaje quería visitar la ciudad norteamericana y conocer en persona a unas gentes con las que se relaciona en la distancia por temas laborales. Y nos propuso acompañarle. Finalmente lo hemos tenido que retrasar casi tres años, pero ha llegado. En general… muy bien. Salvo en lo que se refiere a los objetivos que tenía esta buena amiga. Dicen que no hay nada peor que conocer en persona a tus ídolos… a tus referentes… a tus héroes… descubres que son sólo personas, muchas veces con las mismas o superiores dosis de mezquindad que los humanos promedio. Pues así ha sido. Por lo que nos ha contado… no estuvimos presentes.

Por lo demás, en San Francisco hemos hecho… lo que todo el mundo. Pasear por esos paisajes tradicionales de las películas y series de televisión que hemos visto decenas de veces. El rascacielos piramidal, las casitas cuquis pintadas de colores, un puente muy largo y grande, el barrio de los emigrantes chinos, una prisión muy fría y aislada, montar en tranvía… Las cosas habituales.

Quizá… a lo que más tiempo hemos dedicado es al famoso puente, el Golden Gate Bridge. Golden Gate es la boca de la bahía de San Francisco,… y ahí mismo juntito juntito a la falla de San Andrés, la responsable de los terremotos, allí está el puente. Pero no le dedicas todo este tiempo porque sea tan especial, que no está nada mal. Le dedicas mucho tiempo porque a ambos lados, tanto en el de Sausalito como en el de San Francisco, hay excelentes zonas para pasear y contemplar el paisaje. Si la niebla te deja, claro. Por la San Francisco de las películas y las series de televisión, siempre soleada, tan apenas la hemos visto. Todos los los días amanecía con niebla, que no se desvanecía hasta el mediodía por lo menos, y en algunos lugares de la extensa metrópoli, en todo el día. Y tiempo fresco. Muy fresco. Muy alejado de la soleada y templada California que se nos vende. Un subclima curioso por el soplar de los vientos frescos y húmedos procedentes del Pacífico, que chocan con las colinas que forman la ciudad y la costa californiana en estas latitudes. Es un efecto Foehn más o menos típico que los locales llaman El Diablo. Aunque otros consideran que no sería propiamente un Fohen, sino las fuertes brisas de viento húmedo producido por las bajas presiones que generan los vientos calientes ascendentes en el interior de California. Probablemente una mezcla de ambas. Las ascendentes de aire caliente generan el viento frío constante que, siendo muy húmedo, se condensa en las colinas costeras.

Y quizá, algo imprevisto, pero bien recibido, ha sido la abundancia de vida salvaje en los zonas costeras y humedales, especialmente de aves, muy próximos a los núcleos habitados, y que me he permitido aprovechar el error de los teleobjetivos, y hacer algunas fotos más o menos interesantes de toda clase de bichos. Especialmente me fascinaban los pelícanos pardos de California, que no han resultado los más fáciles de fotografiar,… por no parar quietos.

Y poco más hay que decir… Que por el alto precio del dólar, viajar a Estados Unidos está caro. Que nos escapamos a Yosemite National Park en una excursión en el día organizada, que no nos entusiasmó. Que el centro de la ciudad está lleno de «fumetas» de crack, con abundancia de personas sin hogar, muy tiradas. Que el sistema de transporte público es más razonable de lo que pensábamos siendo Estados Unidos, con conductores muy amables, más allá de los famosos tranvías funiculares. Que es una ciudad extremadamente multiétnica… mucho más de lo que pensábamos. Y que nos lo hemos pasado bastante bien.

[Cine] The Lost King (2022)

Cine

The Lost King (2022; 31/20230510)

Dicen que estos días es la fiesta del cine. Es decir, durante tres días, en temporada baja de películas interesantes, bajan los precios para intentar animar la recaudación en un mes tradicionalmente flojo. Y para ello, diminuyen a un mínimo la oferta de películas sin adulterar, en versión original, por lo que por barato que esté, deja de ser interesante para los más fieles y que más amamos al cine como arte y cultura el acercarnos a las salas de cines. Pero oye… es el capitalismo, ¿no? En cualquier caso, estoy a punto de salir de viaje y estoy liado con los preparativos. Pero la semana pasada sí que nos acercamos a ver esta película dirigida por Stephen Frears, un director muy interesante, y a la que la crítica había puesto por las nubes en cuanto a la interpretación y otras cosas.

Relacionado con el cine, ayer estuvimos visitando la exposición en Caixaforum Zaragoza sobre Jean-Paul Gaultier y su relación con el cine. No está mal. Pero bueno… no deja de tener su punto anecdótico.

La película nos habla de hechos reales acontecidos en la última década. Una mujer, Philippa Langley (Sally Hawkins), lleva una vida marcada por dos cosas; su familia, es decir, sus dos hijos, con su relación, buena, con su exmarido (Steve Coogan), y su padecimiento de un síndrome de fatiga crónica (o encefalitis miálgica como se le llama en la película en versión original), una enfermedad de cuyo origen sabemos poco, y todavía menos de cómo tratarla. La denominada «covid crónica» es una variante especialmente difícil de esta enfermedad, desencadenada por la infección viral, por ponernos en un cierto contexto. También está relacionada con otros padecimientos como la fibromialgia. El caso es que, para lidiar con sus problemas, tras una representación del Ricardo III, una de las obras más famosas de Shakespeare, decide convertirse en historiadora aficionada con el fin de reivindicar la figura de este rey, convertido en villano por el bardo y por los historiadores afines a los Tudor, vencedores en la Guerra de las Dos Rosas, que terminó con la muerte en batalla de este rey de la casa de York, último de los Plantagenet. Y eventualmente encontrar los restos mortales, desaparecidos, del rey.

Para mí, la película tiene dos partes. La primera parte me interesó bastante, puesto que lo que nos estaba mostrando, creo que con bastante fidelidad, y al mismo tiempo con interés y buenas interpretaciones, los esfuerzos de la protagonista para pelear con su enfermedad, sus repercusiones en la vida diaria, en la vida familiar, en la vida laboral, y que podrían reivindicar los padecimientos de estos padecimientos, muy incomprendidos, y no siempre bien tratados en las consultas de los profesionales sanitarios. Por muchos motivos. Poco a poco la película deriva a la peripecia de la búsqueda de los restos mortales de Ricardo III. Y con ello, desde mi punto de vista, la historia pierde interés poco a poco. Hasta llegar a un punto en que empieza a resonar como terreno mil veces pisados, de la aficionada que se impone a los expertos, y que al final es tratada injustamente. Bueno. La señora real fue distinguida como miembro de la MBE, la orden del Imperio Británico, esa que sirve para que a un señor le llamen sir o a una señora dame. O sea… que algo de reconocimiento sí que ha tenido.

Con una excelente interpretación, no solo de Hawkins, que ya ha demostrado en muchas ocasiones su calidad como actriz, sino también en sus secundarios, siempre solventes los británicos, salimos del cine con la sensación de que la película podría haber sido algo más. Eso de ir de más a menos es catastrófico para la sensación con la que sales del cine. Se deja ver. Es una película más que razonable… pero que podría haber sido muy buena. Sin más. En cuanto a la figura de Ricardo III… eso daría para hablar mucho… porque realmente es un caso histórico muy interesante. No me he puesto a investigar si la película es fiel a como sucedieron los hechos, más allá de llamarme la atención que una señora a la que reconocieron con lo del dame, aparezca como la marginada final de la historia hasta cierto punto. Ya digo que, hacia el final, la película se vuelve tópica y previsible.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***