2012 fue el año en que volví a rescatar las cámaras para película tradicional. Lo que muchos llaman «cámaras analógicas», a pesar de que la emulsión sensible tiene un comportamiento «binario», las moléculas de sales plata está excitadas por la luz o no lo están, no valen estados intermedios, y los sensores digitales mandan a su procesador una señal electrónica analógica, antes de ser convertida en ceros y unos. Paradojas que tiene la vida.
2013 ha sido el año en que he experimentado y he aumentado, a modo de pequeña colección, las cámaras de este tipo que puedo utilizar. Como alguien dijo alguna vez, creo que fue Ivor Matanle, un coleccionista inglés de cámaras clásicas, no es mejor, no es más rápido, no es más conveniente, pero puede ser muy divertido. Os dejo una variedad de situaciones en las que he utilizado esta tecnología durante este año pasado.

Una visita con Gozarte al Palacio Larrinaga me permitió rescatar la Leica IIIf con su Elmar 50/3,5; un accidente me permitió comprobar que la película Ilford XP2 Super, para procesado C41, puede ser revelada en el tradicional D76 con buen resultado.

En Madrid me hice con una Leica M2 que prové paseando por Zaragoza, calzada con el Elmar 50/3,5 de la IIIf.

También rescaté la minúscula Minox 35 GT-E, que con su 35 mm es excelente para reportaje, como pude comprobar en la Cincomarzada.

El formato medio con la Yashica Mat 124G puede dar resultados muy eficaces, a pesar de que es un talabarte notable para acarrear; aquí usada para un paisaje ferroviario en Rodén.

Con la Leica IIIf usé un carrete de Ilford HP5 Plus para probar las ventajas e inconvenientes del revelado desatendido con Rodinal; para ello salí a pasear por el Parque Grande.

Ya que la tenía, me llevé la Leica M2 con un Carl Zeiss C-Biogon 35/2,8 a la quedada de FeZ en el Parque Lineal de Plaza.

Me dejaron un Rollei 35S que saqué a pasear por Zaragoza. Y eso que la mañana estaba un poco demasiado soleada al pasar por las Tenerías.

Nuevamente la Leica M2, esta vez con C-Biogon 35/2,8, para probar el revelado desatendido con Rodinal en la Ilford FP4 Plus.

No ha faltado algún accidente, como el velado parcial del rollo que usé con la Zeiss Ikon Ikonta B durante el Safari Callejero de Gozarte que hicimos con FeZ.

Y durante mi convalecencia de un pequeño incordio quirúrgico salí a pasear con la Leica IIIf calzada con una Industar ruso, copia aparente del Elmar 50/3,5.

En un momento dado, también rescaté del olvido mi primera Canon EOS. La 100. Sin D. La más parecida a los aparatos modernos, es también la menos atractiva. La menos «distinta». Pero muy eficaz. Siempre lo fue.

Paseo fotográfico durante las fiestas del barrio de Delicias; y opté porque la cámara principal del paseo fuera la Leica M2 con el Elmar 50/3,5. Muy divertido.

Mi primera Leica fue la Leica CL con el C-Summicron 40/2. Que mostró sus virtudes con luz escasa, en un concierto al aire libre durante las fiestas del Pilar.

Pocas semanas antes había recuperado también la compacta Olympus mju-II, que me llevé a Nueva York. Con negativos en color la saqué durante el Pilar, porque es excelente también como cámara de reportaje, pequeña y discreta.

De Nueva York me traje otra cámara de formato medio. La Fuji GS645S, telemétrica con un objetivo de 60 mm (38 mm equivalentes) que da gusto por su calidad. También la usé durante las fiestas del Pilar.

Y con el tamaño de su negativo, incluso con diafragmas medios consigues aislar el sujeto principal del fondo, como en el retrato de cuerpo entero de este panadero.

Me dejaron una Nikon FM2 con su 50/1,8. Esta pudo ser mi cámara principal cuando en 1993 compré la Canon EOS 100. Me apetecía usarla.

Lo cierto es que la FM2 es una cámara excelente con un gran visor para cuando hay poca luz, y muy agradable de usar. Muy bien pensada.

Cambio de tercio por completo. Me llega desde Viena una Canon Demi EE17. Cámara de medio formato (negativo de 18 x 24 mm), muy ligeramente mayor que el formato APS-C de las digitales. Sin pilas, es una cámara mecánica, de exposición manual.

Pero si a la Demi EE17 le pones unas pilas, se convierte en cámara de exposición automática con prioridad a la velocidad de obturación. Y tiene un objetivo muy luminoso, f/1,7.

Ya finalizando el año, un carrete de negativo en color para la Fuji GS645S, que me permite explorar los servicios de laboratorio de los «lomógrafos». Uno de los problemas actuales es el mal servicio que dan los comercios fotográficos a la película tradicional, y hay que ir probando.

También probé la Fuji con un carrete de Velvia 100, película diapositiva, y procesado cruzado. Alguna foto curiosa conseguí.

Y para terminar esta memoria de fotografía tradicional en 2013, usando la Leica M2 con película de «sólo» 400 ISO con luz escasa.

Con una objetivo Canon 50/1,8 para montura de rosca Leica, parece que no son tan necesarias las altas sensibilidades que les exigimos a los sensores digitales. Como dice la imagen, muchas gracias. Por vuestra atención.