[Cine] Un cuento chino (2011)

Cine

Un cuento chino (2011), 27 de junio de 2011.

Dice una amiga mía que si quieres ir al cine, y al mirar la cartelera nada te inspira compruebes los repartos. Si en alguna sale Ricardo Darín vete a ver esa. También lo dice con Clint Eastwood. Pero hoy, quien nos ocupa, es el actor argentino. Por que en cartelera, a falta de propuestas mínimamente atractivas, descubrimos una película en la que salía Darín. Y esa es la que fuimos a ver.

Sinopsis

Comienza la película con un colorido prólogo, con coloricos a lo Amélie, que nos sitúa en un paradisíaco lago en algún lugar de china, donde una joven pareja se hace arrumacos en una barca, y donde el joven chino (Ignacio Huang) se prepara para declararse a su enamorada. Cosa que hubiera conseguido si no hubiese caído una vaca del cielo sobre la barca, y concretamente sobre la chinita, impidiendo ulteriores relaciones por defunción de una de las partes.

Inmediatamente, nos traladamos a un Buenos Aires mucho menos colorido, donde encontramos un ferretero de poca monta (Darín), muy obsesivo, muy solitario, que se entretiene recortando noticias absurdas en las páginas de sucesos de los diarios, viendo despegar los aviones en un aeropuerto, comprándole figuritas de cristal a su madre muerta, y no atreviéndose a enrollarse con Mari (Muriel Santa Ana), la cuñada de lo más parecido que tiene a un amigo, a pesar de lo que le gusta. La Mari, digo, no el amigo.

En un momento dado, se encuentra a un joven chino, casualmente el mismo que previamente a perdido a su novia de forma tan absurda, que es apalizado y despojado de sus pertenencias por unos taxistas. Ninguno habla el idioma del otro. Pero con diversas ayudas, sabrá el ferretero que el chico busca a su «tapo», una especie de tío. Y entre los dos comenzará una búsqueda, apoyados por Mari, que indudablemente les cambiará.

Realización y producción

Sobre una historia mínima, basado en una noticia real por la que unos militares rusos que habían robado unas vacas las soltaron sobre el mar hundiendo un pesquero japonés, el director Sebastián Borensztein nos ofrece una agradable historia de superación de la soledad, y de esperanza, básicamente un drama aderezado con algunos momentos de humor, bien dosificados, por el absurdo de muchas de las situaciones. Rodado en unos escenarios mínimos, muy austero todo, tiene como desventaja que al ser la historia tan pequeña, llega un momento en que hay que alargarla un poco forzadamente para llegar a construir un largometraje. Todo hubiera podido acabar antes, quedando muy bien. También resulta metida con calzador la referencia a la guerra de las Malvinas, origen de la misantropía del ferretero y que evidentemente se considera como una más de las muchas noticias absurdas que se producen en las noticias de los diarios. Finalmente, la historia termina por derroteros previsibles aunque agradables, cumpliendo con su papel de entretener, sensibilizar, y hacer pensar un poquito, nada que te produzca dolor de cabeza.

Interpretación

Este es el principal activo de la película, ya que inmediatamente  sientes simpatía por los tres personajes principales: el ferretero, la Mari y el chino. Si Darín es un actor habitualmente muy competente, no nos decepciona en esta ocasión. Pero los otros dos intérpretes están perfectos. La expresividad de Huang es perfecta para un actor que apenas puede comunicarse mediante el texto hablado, y Santa Ana aporta las necesarias dosis de dulzura y paciencia para contrarrestar las aristas del ferretero, sin que se hagan empalagosa o pesada en ningún momento. Un reparto corto, pero muy equilibrado.

Conclusión

Pues una película que se puede ir a ver sin ningún problema. Que no llegará al nivel de las mejores películas argentinas que nos han llegado en los últimos años, pero que contribuye con algo más que dignidad a cubrir el hueco en la cinematografía en castellano que las producciones españolas no saben, no pueden o no quieren cubrir. Yo me lo pasé muy bien, salí con muy buen sabor de boca y agradecí una vez más a la tierra y al genio Argentinos por darnos un cine que nos gusta, distinto de las tradicionales propuestas yanquis. Y que sea por muchos años.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Ya que estamos en territorio porteño, lo suyo son los tangos, las milongas, y otros sonidos similares. En los años 90, en poco tiempo disfrutamos de un par de películas con el tango como leitmotiv. Me quedo con con The Tango Lesson, dirigida e interpretada por Sally Potter, que tenía una banda sonora excelente.

Solar

Entorno urbano, casi suburbial, como el que se nos ofrece en estas películas del otro lado del charco - Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited

Libro: Los buenos deseos

Literatura

Compré este libro ya hace unos meses. En aquel momento pensé que me vendría bien tener a mano un libro de relatos cortos. Y por qué no de una escritora china, para conocer una literatura de la que no sé prácticamente nada. Pero luego, cosas que pasan, cambiaron las circunstancias, tenía otras lecturas pendientes, y lo dejé en reserva. Recientemente lo retomé, y lo primero que me llamó la atención es que ya había entrado en contacto con las historia de la escritora Yiyun Li (*). Hace unos años, el director de cine Wayne Wang rodó en poco tiempo dos películas con personajes chinos en Estados Unidos. Las vi con poco intervalo entre ellas. Se trataba de The Princess of Nebraska y A Thousand Years of Good Prayers. Ambas están basadas en relatos de esta colección. La escritora intervino incluso en la elaboración del guion de la segunda. Las comente en su momento aquí y aquí. El caso es que si el título del libro hubiese sido más literal, me habría dado cuenta de inmediato, y probablemente lo hubiese leído de inmediato. En cualquier caso, aquí está de qué va y lo que opino.

Los buenos deseos
Yiyun Li
DeBolsillo Contemporánea; Barcelona, 2009
ISBN: 9788499082721

El denominador común de los diez relatos que componen esta colección es que nos encontramos con personas corriente, gente del pueblo en general, chinos, muchos de ellos viviendo en la China continental, pero también algunos emigrados a los Estados Unidos como la propia autora, que de una forma u otra viven con dificultad los rápidos cambios en la sociedad china, desde el comunismo maoista hasta las formas actuales de dictadura comunista pero con formas capitalistas. Los conflictos que sufren los protagonistas de estos breves relatos son conflictos familiares, amorosos, laborales, en los que resaltan las tremendas contradicciones entre las tradiciones sociales seculares chinas, cierta superstición, no pocos prejuicios, que son confrontadas primero por el trauma que supuso la represión derivada de la Revolución Cultural, y después por la evolución de la sociedad china hacia una modernidad para la que muchos, especialmente los mayores, no están preparados.

Detallar aquí y ahora los argumentos de las diez historias sería muy prolijo. Así que lo obviaré. Todos ellos están escritos con notable economía de medios. Se centran más en describir el estado de ánimo que invade a los protagonistas que a la acción en si misma. No lo cuenta todo, deja que el lector participe imaginando en cierto modo los antes y los después de las vidas de estas personas. No es complaciente. Suponiendo que haya finales en los acontecimientos de la vida de las personas, que no sean la propia muerte, estos no tienen que ser claros o felices necesariamente. En su conjunto hay una mezcla de optimismo moderado para la gente más joven y pesimismo fatalista para los ancianos.

A mí me han parecido unos relatos interesantes, y quien quiera acercarse a conocer un poco más al país más poblado del mundo, debería acercarse a este libro. Quien sólo busque evasión, acción, y divertimento, que se abstenga.

(*) En China, se suele mencionar primero el apellido y luego el nombre de las personas; por ello, es posible que encontréis el nombre de la escritora como Li Yiyun. Yo he optado por escribirlo en el cuerpo del artículo al modo occidental, con el apellido en segundo lugar.
Estudio - Ramón Casas

A falta de referencias a China, pondré hoy un detalle de la obra "Estudio" de Ramón Casas, expuesta en el MNAC de Barcelona, y que me gusta mucho - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Libro: Corto Maltés en Siberia

Literatura

Después de leer Las Helvéticas, el primer volumen que leía del personaje Corto Maltés, me llegaron varios comentarios sobre que efectivamente, mi impresión sobre que la historia no era excesivamente representativa del personaje era cierta y que debía, si quería apreciar adecuadamente al mismo, leer alguna otra historia más clásica. Así que he vuelto a la tarea, y he leído otra aventura del personaje, raramente titulada en la versión española En Siberia, cuando la mayor parte de la acción transcurre en Manchuria y en Mongolia Exterior, si no me he perdido en los avatares del personaje.

Corto Maltés en Siberia
Hugo Pratt
Norma Editorial; Barcelona, 2007
ISBN: 9788498470246

En esta ocasión, las andanzas de Corto, aliado coyunturalmente con su «amigo» Rasputin, y con una joven china de una organización misteriosa llamada las Linternas Rojas. Y el entorno de las aventuras es la difícil situación del Asia Central tras la caída del Imperio Ruso por la revolución soviética, con las luchas civiles entre el Ejército Rojo y los Rusos Blancos, la presencia de potencias extranjeras como los norteamericanos y los japoneses en Manchuria y en la Siberia oriental, y los movimientos para la independencia de Mongolia Exterior, perteneciente en esos momentos a China, apoyados por los soviéticos. Aparecen ahí personajes reales como el almirante Kolchak o el barón von Ungern, así como una pléyade de señors de la guerra chinos y mongoles, en una aventura típica de «todos a por el oro», muy movida, muy dinámica, que altera el dramatismo violento con momentos de humor, y que va siempre acompañada de la melancolía del personaje. Y algunos flirteos románticos no resueltos al final.

La verdad es que ciertamente esta historieta no tiene nada que ver con la fantasía filosófica que leí en una primera ocasión. Es muy entretenida, con un muy interesante trasfondo histórico, y muy recomendable. Especialmente en estos tiempos en los que la vida real es tan gris y áspera. Pero de eso hablaré mañana.

Flor

No tiene que ver la foto de hoy con el contenido de la entrada; pero con el frío que está haciendo, me apetecía poner algo primaveral - Panasonic Lumix GF1, Canon-S 50/1,8 II

Ciudad de vida y muerte (2009)

Cine
Nota previa: En oriente, el uso habitual es que en el nombre de las personas primero se escriba el apellido y luego el nombre propio; no obstante, para claridad del lector occidental, en este artículo los nombres asiáticos irán en el orden convencional occidental, primero el nombre propio y después el apellido.

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Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!, 2009), 18 de abril de 2010.

Una vez mas, me pregunto por qué narices le habrán puesto ese título en castellano, en lugar de dejar el título original. Falso sentido de lo melodramático, supongo. Atención… un momento… me entero en estos momentos… El título en castellano es traducción directa del que le han puesto a la versión inglesa. Pues vale. Pero vamos a lo que vamos. E iremos con una introducción histórica.

Que la Segunda Guerra Mundial fue la mayor catástrofe colectiva de la humanidad hasta el momento, o por lo menos que haya constancia histórica o que seamos conscientes, creo que lo duda poca gente. Y no creo que hubiese ningún ejercito que se librase de cometer atrocidades. Bombardeos de poblaciones civiles, armas de destrucción masiva, escaso respeto por la vida de los prisioneros, condiciones infrahumanas en campos de concentración, etc… Pero en mi opinión, hubo tres ejércitos que destacaron por encima de todos los demás: el ejército alemán, el ejército soviético y el ejército japonés. En los tres se dieron dos circunstancias. Por un lado, sus soldados, bien por ideología, como el nazismo alemán, bien por cultura, como en el estricto código tradicional japonés, o bien por la agresión inicial sufrida, como el ejército soviético, luchaban movidos por un profundo odio o desprecio hacia el enemigo que les llevaron a cometer todo tipo de barbaridades. Por otro lado, los regímenes que los mandaban sentían un profundo desprecio por la vida humana, no sólo por la de sus enemigos a los que muchas veces consideraban seres inferiores, sino incluso por la de sus propios soldados o la de sus propios súbditos, que no ciudadanos. Todo lo cual predispuso a que estos ejércitos cometieran barbaridades a una escala nunca vista. La película que nos ocupa nos habla de una de esas catástrofes, las matanzas de Nakín tras la toma de esta ciudad por el ejército japonés en el otoño de 1937. Ya sé que oficialmente la Segunda Guerra Mundial no empezó hasta 1939; pero ese es un detalle sólo justificable por el eurocentrismo con el que se ha escrito muchas veces la historia.

La película tiene dos partes. Una inicial de unos 45 minutos en la que asistimos a la toma militar de la ciudad por los japoneses, y la lucha contra los últimos reductos de resistentes chinos, tras lo cual presenciamos cómo los japoneses se dedican a ejecutar sistemáticamente a todos los prisioneros de guerra de distintas formas. A partir de ese momento, dos son las miradas que nos guiarán por los sucesos narrados por la película. Por un lado, un joven cabo japonés, Kadokawa, ascendido a sargento como consecuencia de su buen desempeño en los combates, pero que poco a poco dejará de entender lo que sucede a su alrededor. Por otro lado, un niño chino que consigue escapar vivo de las ejecuciones masivas y se refugiará en la llamada Zona de Seguridad, una zona de la ciudad que es promovida por los extranjeros de la ciudad con el fin de proteger a la población civil. La segunda parte de la película, y hasta el final, nos irá narrando las atrocidades cometidas precisamente contra la población civil, haciendo especial hincapié en los atropellos cometidos contra las mujeres, tanto en lo que se refiere a las sistemáticas violaciones que sufrieron como a su obligación de prestarse como «confort women«, prostitutas forzadas o esclavas sexuales para el ejercito japonés.

En su realización, apreciamos en el director Chuan Lu la influencia de dos películas de Steven Spielberg, alejándose al mismo tiempo de las estéticas que habitualmente nos llegan de los países orientales. Por un lado, la realización en blanco y negro nos evoca innegablemente a La lista de Schindler, película con la que incluso comparte algún motivo argumental. Por otro lado, las escenas bélicas del comienzo, con puntos de vista muy subjetivos y primeros planos continuos, nos retrotraen al comienzo de Salvar al soldado Ryan. Dicho lo cual, estamos ante una película de contenido indudablemente muy duro, de gran violencia, matizada por ese elegante y sutil blanco y negro, pero que a pesar de todo, cuando lees la historia real de lo sucedido piensas que todavía se queda corto. También podríamos decir que la historia en su conjunto tampoco está tan perfectamente hilvanada como las película mencionadas que creo que sirven de referencia. En cualquier caso, la realización del filme en su conjunto es de muy notable factura.

En cuanto a los intérprete, son desconocidos para mí, siendo en su mayoría de origen asiático, con una mezcla de actores chinos y japoneses. He de decir que hay un momento a partir del cual me desconcierto. Más allá del tópico «todos los chinos son iguales», es cierto que a un europeo le cuesta más distinguir los rasgos individuales de las personas asiáticas. Si a eso sumas que en un momento dado, por motivos del argumento casi todas las mujeres se cortan el pelo para no resultar atractivas a los japoneses, llega un momento que nos sabes muy bien qué le está pasando a quién. Pero en general, la interpretación es de muy buen nivel, y me hubiese gustado, una vez más, haber podido disfrutar de la película en su idioma original. Podemos destacar a Wei Fan, interpretando al señor Tang, el padre de familia que se debate entre sus deberes familiares, egoistas, y un nivel de sacrificio ético superior; a Yuanyuan Gao, como la señorita Jiang, una maestra de escuela, que pronto se ve liderando y sacrificando por el bien general; a Yiyan Jiang, como la joven prostituta china, al principio rebelde y poco apreciada, pero luego capaz de dar lecciones de sacrificios también por el bien común, probablemente uno de los personajes más dignos con una interpretación elegantemente contenida. Son personajes ficticios, pero que simbolizan la dignidad del pueblo chino ante semejante desastre. En el lado japonés, tenemos a Hideo Nakaizumi interpretando al desconcertado Kadokawa, y a Ryu Kohata, el cual, como Ida, representa lo peor de la crueldad del militarismo japonés.

Resumiendo, una película que si no perfecta merece la pena ser vista, como reflexión por las brutalidades de la guerra, y las derivadas de los fanatismos y los totalitarismos especialmente. Aunque ya advierto que algunas escenas pueden resultar muy incómodas por su crudeza para algunos espectadores, a pesar del cuidado tratamiento del director. Mi valoración es:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Alguna cuestión extra:

  1. En la página web de su distribuidora podemos descargar algunas imágenes fijas en alta resolución de la película. No me parecen fotogramas de la película, sino foto fija. Me parecen estupendas.
  2. El desfile de los soldados japoneses celebrando la victoria, y que aparece hacia el final de la película, no ha podido dejar de recordarme algunas escenas de la película Dreams de Akira Kurosawa… A pesar del distinto tono de aquellas imágenes… No creo que el buen director japonés estuviese orgulloso precisamente de las atrocidades de su ejército. Incluso en dicha película hay un pasaje en el que rememora la guerra,… una de las pesadillas del director. No sé. Espero.
Flores Nº 1

El final de la película da pie a ciertas esperanzas con la llegada de la primavera y el final del terrible invierno para la ciudad martir; así que os dejo con una imagen primaveral - Panasonic Lumix LX3

Li Mi De Cai Xiang (2008)

Cine

Li Mi De Cai Xiang (2009), 10 de septiembre de 2009.

Pues sí. El título está en mandarín. Y es que hemos vuelto a aprovechar mi falta de compromisos deportivos los jueves, no volverán hasta octubre, para ir a la versión original de los Renoir, que para este mes es una película china cuyo título internacional traducido al castellano es La ecuación del amor y de la muerte, aunque el significado del título en mandarín sería La suposición de Li Mi (Nota: todos los nombres propios chinos están escritos al estilo de su país, por lo que el apellido va en primer lugar, y el nombre propio en segundo lugar).

Para empezar, esta película china es de gente normal. No hay artes marciales, ni es de época, ni es de miedo, ni nada de lo que habitualmente nos llega del cine oriental. Es de gente corriente. La protagonista, interpretada por Zhou Xun, es una joven taxista que fue abandonada por su novio cuatro años atrás, y que se dedica a enseñar a los pasajeros las fotografías del antiguo novio para localizarlo y hablar con el de nuevo. Sigue enamorada. En una de estas, hace una carrera para dos tipos incultos, que resultan ser unos camellos de poca monta y que la secuestran con el objeto de conseguir un dinero para coger un avión. Y a partir de aquí se desata un curioso drama de historias entrecruzadas, en el que no falta algún destello de humor en la primera parte de la película, y que nos hace reflexionar sobre distintos sentimientos humanos entre los que por supuesto está el amor, pero también la soledad, la solidaridad o la incomunicación.

La película está hecha con medios sencillos. Es la segunda obra de su director, Cao Baoping, un desconocido por estos lares. La realización es correcta. La ambientación es buena, nos permite introducirnos en la China real, no en la de las historias fantásticas o en la de lo puramente folclórico. Descubrimos que los que haceres de sus habitantes y de sus ciudades no son tan distintos de los del resto del mundo. La historia avanza un poco a golpes. Tiene sus momentos altos y sus momentos bajos, pero en líneas generales a mí me enganchó.

Si bien los personajes pertenecen al común de la población, son peculiares. Todos tienen defectos en su personalidad. El policía engañado y abandonado por su mujer. El novio con sentido del fracaso y que huye para intentar encontrar el éxito por otros medios. Los desdichados tipos de provincias, desarraigados en la gran ciudad, que recurren al crimen para volver a sus orígenes. El amor perdido de uno de ellos. El amor perdido de la protagonista. Y aquí radica lo mejor del filme. Todos ellos nos llegan, todos nos interesan gracias a la excelente interpretación de los actores y actrices. A Zhou Xun ya la había visto en Balzac y la joven costurera china, una película absolutamente deliciosa y recomendable para todo el mundo.  Pero todos los demás aportan su granito de arroz a este guiso oriental de tan agradable digestión.

Para resumir, esta película que se proyecta en versión original subtitulada no supondrá una opción para buena parte de los potenciales espectadores, por culpa del tradicional prejuicio a la versión original de este país. Pues ellos se lo pierden. A mí me parece una opción mucho más interesante que la mayor parte de lo que se ve habitualmente por ahí. No es perfecta ni mucho menos, pero nos abre un poco los ojos al mundo de una forma agradable. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un seis en la dirección.

Afortunadamente, como se ve en la foto, cada vez son más frecuentes los intercambios entre Oriente y Occidente.

Sonríe

Turistas orientales se fotografían en la Fontana de Trevi, Roma (Italia) - Canon Digital Ixus 860IS

Transsiberian (2008)

Cine

Transiberian (2008), 29 de octubre de 2008.

Conversación telefónica. Ayer, a las 17:04 horas.

T.: ¡Qué rollo de semana, qué frío y qué mal!
Yo: Sip.
T.: ¿Nos vamos al cine?
Yo: Pero si el lunes no encontramos nada decente que ver.
T.: ¿A tí no te gustaban las películas de trenes? Porque echan Transiberiano o algo así.
Yo: La crítica no la pone muy allá.
T.: Pero sale el Noriega.
Yo: Ese te pondrá a tí, por que lo que es a mí…
T.: A tí te pondrán los trenes,… y alguna moza que saldrá…

Tras esta conversación, que no terminó aquí pero que siguió por derroteros que a nadie más importan, nos abrigamos para afrontar el gélido viento de este final de octubre y nos fuimos a ver esta película, coproducción europea, firmada por Brad Anderson. Con cierto escepticismo… pero con ganas de dar una vuelta.

La película es un thriller ferroviario. Unos voluntarios norteamericanos regresan de hacer sus buenas obras en Pekín, y como él (Woody Harrelson) es un fanático de los trenes, deciden hacer el viaje en el mítico Transiberiano. Ella es su mujer (Emily Mortimer), y se dedica, como aficionada, a la fotografía. Comparte el compartimento de las literas con un español (Eduardo Noriega) y su novia (Kate Mara). En una parada, el buen chico norteamericano, pierde el tren y a partir de ahí pasan cosas. En un momento dado, entra en acción un detective ruso de narcóticos (Ben Kingsley). Y hasta aquí puedo contar.

Entre lo bueno que se puede decir de la película es que, efectivamente, a quien le gusten los ferrocarriles en el cine no quedará defraudado. Bellas imágenes de trenes circulando en paisajes variados, con un predominio de la taiga y la tundra siberianas. Una serie de escenas entre venerables locomotoras de vapor soviética es el clímax desde este punto de vista. Pero por lo demás, la película flojea mucho. Los personajes no están bien dibujados. O son muy tópicos, o son poco creibles. El personaje de Mortimer, que es quien lleva la mayor parte del peso de la película, no es plausible. Una mujer con un pasado duro y complejo no actúa luego como un ratoncillo asustado cuando vienen mal dadas. No es lógico. Por otro lado, la acción avanza a golpes. Tan pronto pasan cosas como sientes que estás perdiendo el tiempo con lo que estás viendo. Falta ritmo. Lo que no es igual a que ese ritmo tenga que ser necesariamente rápido. El ambiente frío y descarnado de la Siberia invitan a un ritmo lento y agobiante. Pero definido, que no es el caso.

Las interpretaciones se resiente de la mala definición de los personajes, y los únicos que se salvan un poco de la quema son Mortimer, por los pelos, no es culpa suya sino de las inconsecuencias del personaje, y Kingsley, que siempre muestra oficio. Harrelson, a ratos, resulta casi caricaturesco, y Noriega está muy poco convincente.

En resumen, película recomendable para fanáticos ferroviarios y si no hay nada más que hacer. Poco más. Yo le pongo un cinco, con una seis en la dirección y un seis en la interpretación.

Otras opiniones en:

Como curiosidad, la película está rodada en Letonia, no lejos de Polonia, donde se tomó la siguiente imagen ferroviaria.

Pospiezny - Poznan

Tren "rápido" en Poznan (Polonia) - Fujifilm Finepix F10

La princesa de Nebraska (2007)

Cine

La princesa de Nebraska (The Princess of Nebraska, 2007), 11 de septiembre de 2008.

Hace unos meses tuve la oportunidad de comentar aquí la película del realizador chino Wayne Wang, Mil años de oración. No repetiré aquí todos los comentarios que hice entonces sobre mi interés por el cine de este realizador, pero a la hora de elegir esta película seguían siendo válidos, más con la buena impresión que me causo el anterior largometraje.

Ambas películas están basadas en sendos relatos cortos de la escritora Yiyun Li(*). Ambas cuentan historias mínimas. Pequeños pasajes de una vida.

En este caso, nos encontramos con una joven china, poco más que una adolescente, originaria de Pekín que se encuentra estudiando en Omaha, en el estado de Nebraska, y que acude a California con la intención de abortar, al quedar embarazada de un novio/amigo que está en China. Lo que se nos cuenta son apenas 24 horas en las que nos vamos enterando de algunas de sus inquietudes en la vida, de sus problemas de relación, de sus anhelos y de sus conflictos. También la vemos interactuar con otras personas, conocidas o desconocidas, siempre dentro del entorno de la comunidad de origen chino en los Estados Unidos. El objetivo de la película no es contarnos una historia, sino contarnos cómo es y cómo siente una persona.

La película se centra mucho en aspectos formales y estéticos. Encuadres más o menos osados que situan al personaje en el entorno, movimientos de cámara que pretenden meternos en la expresión de los personajes o en lo que pueden sentir o pensar. Aunque hay momentos en los que se abusa de este uso de la cámara que nunca debe ser un fin en sí mismo.

El papel principal corresponde a Li Ling, una actriz desconocida, practicamente considerada como no profesional, al igual que otros miembros del reparto. Lo hace realmente bien; te la crees en todo momento. En general, todos ellos lo hacen razonablemente bien, siendo creibles en sus papeles.

Y con esto llegamos al resumen de la película. Cuando las personas interaccionan, cuando los diálogos te muestran quienes son y cuales son sus motores, te interesa y te gusta. Por pequeña que sea la historia. Cuando se limita a usar la cámara para mostrarte entornos, ambientes, o esteticismos modernillos te aburre. A esta película, por la parte buena que tiene le pongo un seis, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección. En cualquier caso, aficionados al cine de evasión y de palomitas, abstenerse.

La imagen de hoy pertenece al nuevo centro comercial Plaza Imperial de Zaragoza. Escenas cotidianas.

Esferas

(Canon Ixus Digital 860IS)

(*) En los nombres chinos, el apellido que es monosilábico se presenta en primer lugar, y el nombre propio que puede ser monosilábico o bisilábico se presenta en segundo lugar. En este caso, supongo que al estar la escritora asentada en los Estados Unidos, en todas las referencias sigue la norma occidental de poner el nombre propio en primer lugar.

El día de los blogs,…

Informática e internet

Blog Day 2008 … pues eso, porque todas las cosas tienen que tener un día. A alguien se le ocurrió que con determinadas tipografías, «31.08» se parecía a la palabra «Blog», por lo tanto hoy es el día de los blogs; el Blog Day.

En la página dedicada a la ocasión, proponen una forma de celebrarlo, para la que hay que seguir una serie de pasos, pero que en esencia consiste en encontrar cinco nuevos blogs que previamente no conocías, y recomendarlos. También hay una serie de pasos previstos para poder medir el impacto… Pues bien, no tengo tiempo para hacer las cosas tal y como sugieren, pero por lo menos me sumaré en espíritu, proponiéndoos aquí los cinco últimos blogs a los que me he suscrito utilizando Google Reader. Los pongo en orden de menos reciente a más reciente subscripción.

  • Stephen Fry – Blog: Para quienes no estén al día, Stephen Fry es un actor británico, especialmente recordado por haber encarnado a un tal Peter que se reunía con sus amigos en una mansión inglesa y… bueno les pasaban cosas, derivadas de la mala costumbre que tenemos de envejecer. Pues bien, además de ser buen actor, a Fry le gusta la tecnología y con periodicidad semanal nos hace alguna recomendación que no está basada en un conocimento tecnológico exhaustivo, sino en su experiencia como usuario normalito de a pie.
  • Historias con Historia: La historia contada de forma amena en forma de pequeñas historias de lo más variado. Tiene artículos más interesantes y otros menos, pero en general merece la pena estar al tanto de cuando surgen los primeros. Hace tres días publicaron una entrada muy interesante sobre cómo se trató en la Conferencia de Potsdam la cuestión de la dictadura de Franco en España.
  • Focus on Singh-Ray Filters: Entradas dedicadas al uso adecuado de filtros fotográficos, con especial atención a los productos de la marca Singh-Ray… que lamentablemente no se encuentran habitualmente en los comercios españoles. En cualquier caso, es ilustrativo desde el punto de vista de mejorar la técnica fotográfica de cada cual.

Ayer salí al campo a tomar fotos, pero la luz se puso un poco gris en los alrededores de la estación de Orna de Gállego. Amenazadoras nubes de tormenta, que taparon la calida luz del atardecer. En cualquier caso, aún pude hacer uso de mi filtro polarizador para que destacaran más intensamente las nubes en el cielo azul.

En los alrededores de la estación de Orna de Gállego

(Canon EOS 40D; Tokina ATX-Pro 12-24/4)