Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Un paseo fotográfico con Hasselblad 500CM y Kodak Ektar 100.
Sobre las circunstancias que se dieron para que a mediados de junio hiciéramos una escapada de unas horas a Riglos, para contemplar sus famosos mallos, una de las vistas más características de los Pirineos aragoneses, ya hablé hace unas semanas. Recientemente me llegaron reveladas las fotos del rollo de película fotográfica que hice ese día.
Con el pronóstico del tiempo que había, sol y buen tiempo, o si lo preferís, sol y calor, me pareció que me podía arriesgar a llevar una película de baja sensibilidad, apropiada para el paisaje con luz abundante. Por ello opté por coger un par de rollos de este tipo de película, aunque al final solo expuse uno. Es que el tiempo que pasamos en Riglos no dio para más.
Lo cierto es que, como ya comenté en su momento, el día estaba soleado, pero la luz no era muy buena. Había algo de calima en el ambiente, lo que hacía es que los objetos situados a cierta distancia en el paisaje aparecieran desaturados y poco contrastados. Por lo que las características propias de esta película, color vivos, saturados, muy nítida, se vieron penalizadas por las circunstancias ambientales. Pero, aun así, hay alguna foto razonablemente presentable.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Sigo familiarizándome con el Tamron 90 mm macro , adaptándolo a Canon EOS RP, y sumándole el flash Godox TT685C.
Como digo en el encabezamiento, sigo familiarizándome con el objetivo para macrofotografía que me llegó recientemente. Un objetivo que cada vez que comparo sus prestaciones, con los precios que se ven por ahí, y con los resultados que ofrecen, más comprendo que se puede considerar un chollo. Pero los precios del mercado de segunda mano están muy condicionados por la ley de la oferta y la demanda, más que los del mercado de equipo nuevo, y no debe haber mucha demanda de estas ópticas, que por otro lado van muy bien.
Eso sí, en esta ocasión, los resultados no fueron los esperados. Si sumamos algún despiste mío que me impidió usar algunos accesorios con el flash incorporado a la cámara, más las tormentas habían causado sus destrozos entre la flora del Parque Grande de Zaragoza, y que soplaba un viento que dificultaba la operación de enfoque y encuadre correcto de la fotografía,… pues no fue lo que yo esperaba. Afortunadamente, las gotas del agua caída por la noche y que no se habían secado todavía tras el tempranero amanecer, dieron algún aliciente a las macrofotografías de las flores. Porque salvo algún áfido que otro… vulgarmente, pulgones,… pocos bichos encontré.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Algunas notas tomadas con la Sony ZV-1 mientras visitábamos la exposiciones.
Como tantos años, este 2025 también me he desplazado un día a Madrid para ver algunas de las exposiciones del festival de fotografía PhotoEspaña. Y eso que me daba un poco de pereza. Mucho calor en Madrid en verano, y más desde que los veranos en España se está convirtiendo en verdaderos infiernos. Lo cierto es que en los días previos no tuve mucho tiempo para revisar la programación de exposiciones, y tal vez podríamos haber echo un recorrido un poco más vistoso. O simplemente, la edición de este año no es tan vistosa como la de otros años.
Habías exposiciones de dos de mis fotógrafos favoritos, todavía vivitos y coleando, pero octogenarios o nonagenarios. En Colón, en el la salas de exposiciones de Teatro Fernán Gómez, una exposición dedicada al viaje por Europa que hizo un joven Joel Meyerowitz entre 1966 y 1967, con Vivian, su primera esposa. Viaje durante el cual estuvo varios meses apalancado en Málaga, donde trabó amistad con una familia gitana, de donde salió una experiencia y unas fotografías muy interesantes. En Fundación Canal, una retrospectiva dedicada a Duane Michals que me recordó mucha a otra similar que vi en Barcelona hace unos años, y que me resultó menos novedosa. Una retrospectiva de Meyerowitz vi hace unos años en Viena, pero no dedicaba tanto espacio ni tanta profundidad a su experiencia europea, aunque fue cuando me convertí en un fan de sus fotografías.
En la galería Fernández-Braso se expone la última serie de Judith Prat, Aquella niebla, este silencio. Después de sus Brujas, la fotógrafa de Altorricón se fija en el comercio de esclavos y en los restos de esclavitud que quedaban en el muy disminuido imperio español durante el siglo XIX, a pesar del tratado firmado con el Reino Unido a principios de ese siglo para terminar con este infame negocio. Pero con el que algunas familias españolas siguieron enriqueciéndose durante décadas. Es sabido que en Cuba todavía hubo esclavos durante ese siglo. Me gustó. Me traje el catálogo.
Me supo a poco la exposición en la Serrería Belga de fondos de la colección Helga de Alvear, con una selección de fotografías de fotógrafos alemanes vinculados a la Escuela de Dúseldorf, unos fotógrafos que mantuvieron vivo el espíritu del movimiento de la Nueva Objetividad de entreguerras, y que conectan también con el espíritu del a Nuevas Topografías y su paisaje alterado por el ser humano, movimiento más americano. Con Bern y Hilla Becher al frente, y con nombres tan importantes como Candida Hoffer, Axel Hütte, Thomas Ruff o Andreas Gursky, entre otros, me supo a poco porque en 2008 pude visitar un exposición sobre este grupo mucho más amplia y profunda en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París. Pero es interesante y la sala de exposiciones muy agradable.
De menor trascendencia, en el Museo de Romanticismo, donde acabamos por error, vemos una curiosa exposición en la que se mezclan las fotografías de una señora del siglo XIX, Adelaida Martínez-Corera, no las que hizo ella, sino las de su entorno familiar, de amistades y profesional, y algunos documentos de la época, con reconstrucciones visuales de lo que sería la época generadas por aprendizaje automatizado… o lo que por ahí llaman «inteligencia artificial». Como digo, una curiosidad. Y más ganas le teníamos a la exposición de fotografías y dibujos de Dora Maar en el Museo Lázaro Galdiano. Pero siendo fotos tomadas por la fotógrafa en una estancia en Barcelona, y algunos dibujos de sus amigos artistas… se queda lejos de lo que la obra en su conjunto de Maar merece. Y hasta aquí puedo contar.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Excursión de muy caluroso sábado a Ochagavía y Sos del Rey Católico con Sony ZV-1.
Surge a mitad de semana la posibilidad de hacer una excursión en el día a algún lugar más fresquito que el infierno en el que se está convirtiendo Zaragoza últimamente. Yo no tengo claro que vaya a haber lugares más fresquitos en la península en ese sábado 21 de junio, solsticio de verano del año 2025, y me siendo algo perezoso. Pero acepto. Tras diversas diversas deliberaciones ponemos rumbo a Ochagavía, en los Pirineos navarros, en su parte más oriental. Como de camino a esta bonita localidad navarra pasamos por Sos del Rey Católico, dentro de Aragón, que todavía es más vistosa, y hace tiempo que no la visitamos, decidimos que a la tarde pararemos un rato a recorrer el casco urbano medieval de la población donde nació Fernando II de Aragón y… no sé muy bien que lugar ocupa en la cuenta de los monarcas castellanos de donde también fue rey.
Por la mañana, recorrimos el casco urbano de Ochagavía. Previamente habías parado a hacer unas fotos a la ermita de Santa María del Campo en Navascués. En seguida empezó a subir la temperatura, en general fue soportable. Quizá porque sólo llegó a temperatura que empezaron a ser muy poco confortables cuando ya nos dirigíamos a comer. Y que el recorrido circular que hicimos a la ermita de Muskilda lo hicimos empezando la subida al principio del mismo, dejando para la vuelta, con más calor, un recorrido en bajada, que en muchos tramos transcurría entre la umbría de los bosques de hayas.
Tras dar cuenta de las viandas, entre las que se contaban unos ricos choricillos a la sidra y unos chuletones, acompañados por sidra fresquita, salimos a la calle… y casi nos da algo porque la temperatura había llegado a los 35/36 ºC… en los Pirineos occidentales… cuando la previsión era de máximas entre 30/32 ºC.
Inmediatamente nos metimos en el coche con aire acondicionado y nos dirigimos a Sos del Rey Católico. Donde hacía niveles de calor similares, pero las estrechas y umbrías calles de su casco histórico medieval aliviaban notablemente el paseo. Eso sí, tras visitar el palacio de Sada, lugar donde quedó registrado el nacimiento del Rey Católico, nos encontramos que se habían cerrado las nubes y amenazaba tormenta. Así que terminamos la visita y nos volvimos a Zaragoza, que al fin y al cabo eran ya las ocho de la tarde.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Segunda prueba de mi nuevo objetivo Tamron 90 mm macro (de segunda mano en realidad), con un cuerpo de cámara que le es natural, Canon EOS 5D Mark II.
Ya os introducía hace unos días en mis ganas de tener un objetivo apto de forma nativa para macrofotografía, sin aditivos, que además se defendiera también en el ámbito de la fotografía de uso general, como pueda ser el paisaje o el retrato. Hoy me voy a introducir más en el territorio macro, utilizándolo a la escala de reproducción máxima 1:1. El terreno que le es natural, independientemente de que también dé excelentes resultados en otros ámbitos de la fotografía.
Eso sí, la cámara que le es natural, en la que se puede montar sin necesidad de adaptadores, ya tiene unos años. Estamos hablando de una cámara que compré hace quince años, y que salió al mercado hace diecisiete o dieciocho. Ha evolucionado mucho la tecnología desde entonces. Y sin embargo, como decía alguien hace poco de este modelo, si hubo numerosas portadas de Vogue y revistas hechas con esta cámara, si rodaron todo un episodio de House M.D. con varias cámaras de este modelo,… ¿por qué no será todavía apto para ser utilizado con ventaja para obtener bellas imágenes? Os puedo asegurar que sus 21 megapíxeles son más que capaces de ello. Lo único que hay que tener es la habilidad y los conocimientos para hacer esas fotos.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Excursión mañanera de sábado a riglos con Canon EOS RP y objetivos Tamron 35 mm y 90 mm macro.
Este sábado por la mañana se mezclaron dos cuestiones que condicionaron lo que hicimos en esa calurosa mañana. Aunque quizá no tan calurosa como otras de la semana. Por un lado, yo seguí con ganas de ir probando las posibilidades y limites de mi nuevo objetivo, de segunda mano, del que ya os mostré fotografías en algún momento. Por otro lado, me propusieron “reestrenar” el “Canfranero”, nombre popular que se da a los trenes que unen Zaragoza con la población pirenaica fronteriza con Francia, Canfranc. Un lugar donde tiempo atrás se podía enlazar con los ferrocarriles franceses y así viajar por el mundo, pero que hace ya unas cuantas décadas en que ese enlace se rompió. Mucho se reivindica al respecto, poco se consigue. El caso es que, aunque yo no le veía mucho sentido, acepté acompañar a unos amigos a dar un paseo por Riglos, yendo en el tren que sale a primera hora de la mañana de Zaragoza hacia Canfranc, y volviendo en el que llega a la capital aragonesa al mediodia. O sea, poco más de hora y media de paso al pie de los famosos mallos de Riglos.
El paseo fue agradable, pero a la vuelta se dio una situación un poco absurda desde mi punto de vista. Ayer, aprovechando la reapertura de la línea ferroviaria, una asociación de amigos del ferrocarril puso un tren charter formado por coches históricos en la vía, en una excursión entre Zaragoza y Canfranc. Lo cual me parece muy bien. Hay que preservar elementos de la historia industrial del país y disfrutarlo. Pero lo que no entiendo es que el tren de línea, con gente que viaja por muchos motivos, también por trabajo o por exigencias y compromisos personales y familiares, algunos con enlaces en Zaragoza a otros puntos de la geografía, perdiera entre 20 y 30 minutos en la estación de Ayerbe esperando al tren charter. Con lo que la revisora empezó a decirles que corrían el riesgo de no poder realizar sus enlaces en Zaragoza. Eso es algo que nunca debería suceder. Una persona que vivi en Zaragoza tienes muchas posibilidades para desplazarse a Madrid, Barcelona u otras ciudades. Pero alguien que vive en los Pirineos, en Jaca, en Sabiñánigo y sus comarcas… no. No se le puede causar este trastorno. Los que deben esperar y estar obligados son los que viajan por capricho y placer. Una catástrofe la gestión ferroviaria española si lo pensamos bien.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Primera prueba de mi nuevo objetivo Tamron 90 mm macro (de segunda mano en realidad), adaptado a una cámara digital de formato medio.
Llevaba ya un tiempo dándole vueltas a la cabeza de adquirir un objetivo macro en condiciones, de buenas prestaciones ópticas, sólido, con cierta versatilidad a la hora de usarlo para otras disciplinas que no sean la macrofotografía. Apto tanto para digital como película fotográfica. Que se pueda usar en distintas cámaras. Y que me costara una cantidad razonable de dinero, muy razonable. O de una marca china si es nuevo, o de segunda mano si es de marca más prestigiosa.
Ya lo tengo. Y estas son las primeras fotos que hice con él. No son macrofotografía. Un par de ellas son fotos de aproximación a motivos florales. Pero nada más. En Alagón. Cerca de Zaragoza. Madrugamos para ir en tren a primera hora de la mañana. Y vimos salir el sol en la propia estación del tren al llegar. Luego nos dimos un largo paseo por el pueblo hasta que pasase un tren de regreso a Zaragoza. Y bien, oye.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la fotografía con el teleobjetivo Leica en la excursión a Tudela y en algunas escenas en Zaragoza.
Ye he mostrado en entradas pasadas fotografías de la escapada de una tarde a Tudela a finales de marzo, tanto realizadas con una cámara de formato medio digital como de formato medio para película fotográfica tradicional. Pero también me llevé otra camarita con película fotográfica en color y un teleobjetivo corto, para complementar. No me hizo papel. No hice una buena selección de la película. Pero bueno, os dejo algunas fotos de aquella tarde.
Como la cámara no me hizo buen papel en Tudela, no llegué a exponer ni la mitad del rollo de película. Así que la terminé unos días más tardes. Un sábado por la mañana, disfrutando del amanecer, aunque no tuviéramos una salida del sol clara, y el domingo siguiente en la Maratón de Zaragoza.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la Hasselblad 500CM con Kodak Gold 200 en Tudela.
Cerramos trimestre viajero. El primer trimestre del año, desde el punto de vista de los viajes, siempre se ha caracterizado en mi caso por las escapadas en el día, generalmente a puntos de la geografía no muy lejos a Zaragoza. Aunque este año hice una un poquito más prolongada a La Mancha. En el segundo trimestre están planificados viajes con más entidad, de varios días, incluso de un par de semanas. Ya los iremos viendo.
De momento, aunque normalmente no tocaba en un domingo hablar de uno de los viajes pasados, para cerrar los comentarios fotográficos sobre los realizados en los que llevamos de año, traigo aquí las fotografías realizadas con película de formato medio en la escapada que hicimos a Tudela hace unas semanas. En sentido estricto, aun quedan algunas fotografías por comentar de ese viaje… aunque ya veremos como lo hago. Porque son pocas y muy específicas.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Recorriendo el Campo de Criptana y Alcázar de San Juan .
Tercera y última entrada con fotos de mi escapada manchega a principios de marzo, Campo de Criptana y Alcázar de San Juan. Ya os lo conté nada más volver con las fotografías digitales, y hace unos días con las de película en blanco y negro. Pasémonos de nuevo al color. Las cuatro primeras son del Campo de Criptana.
Y es que después de lo bien que me fue en Gerona, he vuelto a llevarme de viaje la veterana cámara de los años 60 y de formato de medio fotograma, que tan divertida me parece de usar. Una forma de. pasear ligero de equipaje cuando se viaja y se opta por la película fotográfica en lugar de la tecnología electrónica con captura digital. Cosas que me gustan. Las cuatro siguientes son de Alcázar de San Juan.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Recorriendo el Campo de Criptana y Alcázar de San Juan .
Ya os hablé hace unos días de mi escapada manchega. Campo de Criptana y Alcázar de San Juan. Sobre todo los molinos de viento y el Albaicín de Campo de Criptana, que así llaman al Barrio Alto, por donde se llega al cerro o sierra de los Molinos.
Me llevé un par de cámaras con película fotográfica tradicional. Una para negativos en blanco y negro, la otra para negativos en color. Aquí os dejo algunas muestras de las fotografías realizadas con película para negativos en blanco y negro. Las cuatro primeras son del Campo de Criptana, las cuatro a continuación de Alcázar de San Juan.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Daroca y su riqueza geológica.
Realizada esta excursión a Daroca con ASAFONA Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza el 15 de febrero pasado, ya hablé de ella en su momento, nada más disfrutarla e ilustrándola con las fotografías digitales que hice durante la misma. Pero, como de costumbre, también me llevé alguna cámara para película fotográfica. El rollo, ya revelado, me llegó recientemente y ya puedo mostrarlas.
Lo cierto es que estoy satisfecho. Tanto las fotografías del casco urbano de la población, como las de la riqueza de su geología y en los alrededores de la misma, me quedaron bastante bien, en detalle y color. Es cierto que, con una pequeña cámara compacta, con una distancia focal fija, hubo alguna cosa que no pude fotografiar a gusto, salvo con la cámara digital. Pero supongo que no se puede tener todo. Y si a veces me llevo una digital compacta con una cámara para película más versátil, en esta ocasión, con alguna toma de aproximación y la expectativa de las aves de por la tarde, fue al contario. Porque no me apetece llevar más peso de la cuenta.