Cuando salía del cine hace unos días, comentaba con mis amistades que al día siguiente tenía que ir a recoger unos paquetes de Amazon. Ya no los dirijo a casa. Nunca estoy cuando los traen y es un rollo. Así que directamente los dirijo a un establecimiento donde son muy amables y que sin estar cerca de casa, tampoco está lejos, y está muy bien comunicado por transporte público. En esta ocasión tenía dos paquetes para coger. Uno pequeñito, una cuerda para mi ukelele, y otro más grandote, dos objetivos estándar para mis dos sistemas de fotografía digital. En ese momento me di cuenta. Tiendo a comprar la mayor parte de mi equipamiento fotográfico en verano. No sé muy bien porqué.
Sobre las compras fotográficas, lo explico con detalle en De compras veraniegas – focales estándar para sistemas diversos. Aquí simplemente os dejaré algunas fotos realizadas mientras probaba los dos objetivos fotográficos adquiridos. Muy similares en lo que ven. Mejor dicho, en lo que veo yo a través de ellos.
Poco antes de mi reciente viaje a Suiza, durante mis breves vacaciones de finales de julio, en una reunión con unos amigos para cenar y charrar un rato, me llevé una cámara Polaroid con película instantánea con el marco redondo. Para hacer unos retratos. Hacía tiempo que no usaba la Polaroid. Últimamente uso la Instax SQ6, que tiene otro «feeling» distinto. Y es más barata.
Los elementos técnicos os los cuento en Retratos con Polaroid 600 Round Frame – Polaroid Supercolor 635. Aquí os dejo algunos ejemplos de las fotos que hicimos. Escaneadas las que me quedé yo. Fotografiadas con una cámara digital las que se quedaron mis amigos.
La «Metropolis» es una de las películas negativas en color que comercializa Lomography. Colores poco saturados, contraste incrementado, grano abundante… Estos inventos que llaman mucho la atención a los caprichosos y que yo no suelo usar. Aunque en esta ocasión me apeteció. Y aunque es demasiado cara… compré un rollo.
Sinceramente, en las últimas semanas, no he estado prestando mucha atención a la fotografía. Bueno… he estado prestando mucha atención a mis fotografías. A las que tenía hechas y no reveladas en julio y a las del viaje a Suiza. Pero, entre eso y que dedico mi tiempo a mi retomada después de décadas afición a la música, no he ido mucho más allá. Así que en cuestiones de recomendaciones fotográficas tengo unos pocos enlaces que parece escogidos puramente al azar, sin mucha más reflexión de que me llamasen la atención en un momento dado de las últimas dos o tres semanas.
Por ejemplo, el par de publicaciones de Leire Etxazarra, que tiene de vacaciones su blog principal, creo, pero nos va dejando algunas joyas en su cuenta de Instagram. Como las sutiles fotografías del japonés Masao Yamamoto (instagram), un fotógrafo que siempre me ha gustado mucho, y que publicó hace unos días. O mucho más reciente, de hace un ratito, los paisajes del oeste americano, esas edificaciones aisladas en medio del desierto, de Ed Freeman (instagram), composiciones llenas de colores cálidos y de historias por contar.
De vez en cuando me gusta intentar hacer las fotos digitales directamente en cámara, sin necesidad de retoques posteriores. Y eso es lo que hice ayer por la mañana en un largo paseo entre mi casa y el barrio rural de La Cartuja Baja en Zaragoza, siguiendo los tramos finales del Canal Imperial de Aragón. Las Panasonic tienen unos buenos estilos predefinidos aunque no tengan nombres tan glamurosos como los de Fujifilm. Y este L.Monochrome.D, modificado para que se vea un poco más contrastado y simulando un filtro naranja, funciona muy bien.
Pen Magazine ペン nos suele proporcionar recomendaciones culturales muy interesantes. Y esta semanas nos hablaba de la visión del francés Adrien Jean (instagram) para reflejar en sus fotografías la soledad que puede sentir la persona en las calles de las ciudades japonesas, de las que, casi por arte de magia, ha desaparecido el bullicio frecuente de las mismas.
En Booooooom dirigen su mirada al trabajo de la fotógrafa china Li Hui (instagram), a la que sigo desde hace un tiempo en esta última red social, y su forma de explorar las formas y las luces del y sobre el cuerpo humano y los objetos cotidianos que nos rodean, que se convierte de esta forma en extraordinarios, alejados de esa cotidianeidad.
Y también he recogido un plan de recomendaciones procedentes de Blind Magazine. En una de ellas, tenemos a la fotógrafa Bénédicte Kurzen (instagram) practicando la fotografía de arquitectura con una Hasselblad de la serie V, de las que hacían fotos cuadradas sobre película fotográfica de formato medio, mostrándonoslo en un vídeo que voy a intentar insertar aquí… No… no he podido, son cuatro vídeos, como si fuera un curso o seminario en línea, que podéis ver en el enlace. Este tipo de fotografía, no es el que ha hecho conocida a Kurzen, que es fotorreportera en regiones de riesgo.
También me ha parecido interesante la conversación visual que recomiendan en dos fotógrafas americanas, Diane Arbus y Carrie Mae Weems. A la primera la conozco bien, a la segunda menos. Pero este artículo me servirá de introducción a su trabajo y su enfoque como artista.
Llevo el verano desempolvando mi material fotográfico fabricado hace décadas en los países de la Europa del Este, aquellos que decían que estaban tras el «telón de acero». Aunque en las ópticas hay algunas cosas curiosas y que funcionan bien, las cámaras son más azarosas. En cualquier caso, esta mía, alemana de la RDA, funciona.
Sip… nunca se sabe que va a pasar. A pesar de sus peculiaridades ergonómicas, me encanta usar la Zenit 3M «50º aniversario de la Revolución de Octubre» (que fue en noviembre). Pero es frecuente que tenga algún que otro incidente. Y en esta ocasión fue que me jugué casi la mitad del rollo por una rotura de la película en el rebobinado.
Me estoy acostumbrando a comprar película instantánea «usada» en Amazon. Obviamente, no está usada. Viene del apartado de productos «reacondicionados», generalmente productos devueltos tras la compra, que ya no se pueden vender con su precio habitual por diversos motivos. Pero el caso es que hasta ahora, la película instantánea que he comprado de esta forma va bien. Y como es el caso del cartucho de Instax Square Black, porque tiene el marco negro, hasta con un 30 % más barato de su precio habitual.
Estoy durante este verano en una «fiesta» fotográfica de las que se montan en las redes sociales. La gracia de esta es que para participar tienes que hacer las fotos con cámaras u objetivos fabricados en los países de la órbita soviética durante la época de la guerra fría. Que tienen unos controles de calidad… unos dicen que inexistentes, otros dicen que aleatorios… más bien poco rigurosos. Ya contaré alguna de mis peripecias en su momento.
El caso es que me hizo gracia cargar una de estas cámaras de la antigua DDR, con un objetivo de la antigua CCCP, con una película de muy baja sensibilidad, originalmente pensada para duplicar o copiar película cinematográfica, y que pertenece a una marca que también fue propia de la antigua DDR cuando la guerra fría, aunque originalmente, antes de la guerra mundial, fue parte de Agfa. Detalles técnicos del asunto en Película negativa en blanco y negro de muy baja sensibilidad – Praktica MTL5 y Lomography Fantôme 8. Como de costumbre, aquí os dejo fotos.
Se me rompió el accesorio de un objetivo gran angular hace unos meses. El visor externo necesario para encuadrar con cierta dignidad el objetivo. Los detalles técnicos en Voigtländer Snapshot-Skopar 25/4 MC, nuevamente en funcionamiento – Leica M6 y Kodak Portra 400 a IE 200. Encargué uno nuevo, de segunda mano, que me llegó desde Japón hacia finales de junio. Comprar por eBay a vendedores japoneses suele ser más fiable y más barato que a vendedores europeos, en mi experiencia. Incluidos los costes de aduanas.
El sábado siguiente, la tarde tenía las suficientes nubes como para eliminar la dureza de la luz del verano, y al mismo tiempo dejaba pasar suficiente luz como para que los colores y los contrastes naturales fueran suficientes y, a ratos, interesantes. Así que salí a comprobar que el visor funcionaba sin problemas, como el antiguo. Os dejo unas cuantas fotos.
Si el viernes os mostraba algunas macrofotografías en blanco y negro realizadas con un nuevo accesorio para una de mis cámaras clásicas, de 1970, año más o año menos, lo cierto es que las primeras fotos que hice con el anillo de extensión para la Nikomat fueron en color, con un rollo de Kodak ProImage 100, un tipo de película que cada vez me gusta más.
Cámara de 1960 y muchos. Objetivo fabricado en la misma época, con diseño de 1960. Nipones de pura cepa. Fabricados para el mercado interior del País del Sol Naciente 日本. Y les añadimos un tubo de extensión cedido por un buen compañero de la asociación fotográfica. Así pues, hoy toca un poco de macrofotografía. Y también de la otra.
Los detalles técnicos, como de costumbre, en otro sitio, para los interesados en esos detalles, Un tubo de aproximación para mi Nikomat. Para los demás, unas cuantas fotos.
Hace unas semanas recibí algunos rollos de película en blanco y negro de muy baja sensibilidad. No os voy a poner aquí el tostón de explicar los detalles técnicos de este asunto. Ya tengo mi otro blog, donde los podéis leer en Película negativa en blanco y negro de muy baja sensibilidad – Leica M6 y Lomography Babylon 13. Aquí os dejaré algunas fotografías que hice paseando la ciudad y los parques de la misma con esta película, en un fin de semana en el que no siempre lució el sol.