[Libros] Song of Ice and Fire – Tales of Dunk and Egg

Literatura

Tras la lectura de Danza de dragones, pensaba que había acabado con Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin durante una temporada y así lo expresaba. Sin saber cuando se publicará el sexto volumen de la saga, el estreno de la cuarta temporada de la serie en la primavera del año que viene parecía el evento más inmediato. Pero mira tú por donde que me comunican la existencia de una serie de relatos o novelas cortas, Tales of Dunk and Egg (Cuentos de Dunk y Egg), ambientados unos 80 años antes de los eventos que nos cuenta la serie principal de novelas. Y me los pasaron. Y los he leído. En inglés. De ahí que conserve sus títulos originales.

The Hedge Knight
The Sworn Sword
The Mistery Knight
George R. R. Martin
Publicados en distintas colecciones de relatos de fantasía y ciencia ficción

Estamos ante una serie de relatos, de los que hasta la fecha se han publicado tres, que nos cuentan la relación entre Dunk y Egg. Dunk es un muchacho de Flea Bottom (Lecho de Pulgas), el barrio más pobre de King’s Landing (Desembarco del Rey), la capital de Westeros (Poniente). No sabe quién es su familia, y es acogido como escudero por un caballero errante que lo nombra caballero en el momento de morir. Atención que ahora viene un spoiler,… Advertidos estáis… Egg, por su parte, en el momento en el que se conocen, es un niño de ocho años que se ha escapado de su familia, y pasa desapercibido rapándose la cabeza al cero. Pero en realidad es Aegon, hijo del príncipe Maekar, de la Casa Targaryen, uno de los hijos del rey. Todo ello sucede unos años después de la guerra de sucesión que enfrentó a los Targaryen con la casa bastarda Blackfyre, y que dejó profundamente dividido al reino.

Castillo de Loarre

En estos relatos, dejamos los castillos-palacio para aventurarnos más en los castillos fortaleza. Las tierras resecas del segundo de los relatos me hace pensar en mi propia tierra, Aragón, cuyo más emblemático castillo medieval es sin duda el castillo de Loarre.

En el primer relato, The Hedge Knight, se nos narrará el encuentro entre los dos personajes en torno a un torneo, en el que se producirán acontecimientos clave para la Casa Targaryen y el reino. Allí es donde la pretensión de Dunk de ser caballero será puesta a prueba, y al final se confirmará conociéndosele como Sir Duncan The Tall. Y Egg pasará a ser su escudero. Un príncipe de la casa real como escudero de un caballero errante.

Un par de años más tarde, el segundo relato, The Sworn Sword, nos mostrará cómo en medio de una terrible sequía que llega tras una terrible epidemia que ha diezmado el reino, nuestros protagonistas entran al servicio de un caballero con tierras, procedente de un señoría venido a menos, y que tiene un tremendo conflicto con una señora vecina, conocida como Red Widow (la Viuda Roja).

El tercer relato, The Mistery Knight, con nuestros protagonistas dos años mayores y camino del norte, los llevará a meterse en un conspiración que pretende devolver a los Blackfyre al poder, lo que los pondrá en graves peligros.

He de decir que cada uno de los relatos se puede leer de modo independiente, aunque conviene leerlos en el orden indicado, porque algún dato de argumento se da en los sucesivos con respecto a los previos. Yo, por un error en la información que recibí, leí primero el tercero, y luego ya los otros dos en el orden adecuado.

Son relatos de lectura fácil. Incluso en inglés, no presentan muchos problemas una vez que te acostumbras a algún arcaísmo fácil de pillar y al vocabulario de la jerga específica de los caballeros medievales, armas y otros objetos. Afortunadamente, muchas de las palabras inglesas que designan estos objetos las tomaron del francés normando, y por lo tanto tienen raíces latinas que hacen sencilla su comprensión.

Tienen menos intensidad y drama que los libros de la saga original, y están más orientados hacia el puro relato de aventuras, por lo que son bastante entretenidos, siendo el más flojo desde mi punto de vista el segundo de ellos. El primero se lee con facilidad y es el más entretenido, aunque también es el más previsible. El tercero sorprende un poquito más. Son un entretenimiento para los aficionados a la saga, que puede entretener a la espera de nuevas entregas.

Como curiosidad, en los libros principales de la saga se traducen al castellano con frecuencia los nombres, apellidos y topónimos, cuando tienen una traducción evidente. Desde este punto de vista Egg sería Huevo. ¿Tal vez su nombre original Aegon se podría traducir como algo así como Uevon? Nada. Una tontería que se me ha ocurrido.

Castillo de Peracense

Aunque también es muy bonito e interesante el Castillo de Peracense, más austero, pero impresionante al atardecer con el rojo de su muros.

[Televisión] Adios a las reinas inglesas y un par de novedades

Televisión

En medio de cierta apatía televisiva, y una total apatía cinematográfica, esta semana nos pondrán falta en las salas de cine, si bien es cierto es que el viaje a Berlín puede servir de excusa. Y en la cosa televisiva, como la semana pasada no hubo comentario del panorama, pues esta tengo algo más que contar.

Un par de novedades. Desde el otro lado del charco, nos llega una nueva serie policiaca, ambientada en Detroit, ciudad en tremendo declive, donde en un ambiente opresivo y duro asistiremos parece a las andanzas de unos policías corruptos que se ven involucrados en el asesinato de un compañero. El primer episodio me resultó un poco confuso, pero en el segundo se me fue aclarando el panorama, y de momento esta serie, Low Winter Sun se llama, se queda en mi cartelera. Veremos como evoluciona. Las interpretaciones son buenas y la trama puede dar de sí.

De tierras británicas nos llega una comedia de situación ambientada en un instituto con el claustro de profesores más zopenco que se haya podido ver en una serie de televisión. Se trata de Big School, protagonizada por la antigua compañera del Doctor, Catherine Tate, el primer episodio me pareció flojillo. Pero en este momento hay tal ausencia de sitcoms en mi cartelera, que la mantendré para rellenar huecos tontos. Por otra parte, la primera temporada van a ser sólo 6 episodios. En fin. Ya veremos.

Y ha llegado a su fin la miniserie, no tendrá segunda temporada, The White Queen. En ella han sido protagonistas las mujeres que históricamente se vieron involucradas en las veinte últimos años de la Guerra de las dos rosas. Basada en una serie de best-sellers de Phillipa Gregory, los personajes principales han sido, siguiendo los títulos de las novelas, La reina blanca (The White Queen) que da nombre a la serie, y que fue Elizabeth Woodville (Rebecca Ferguson), reina consorte de Eduardo IV de Inglaterra (Max Irons); La reina roja (The Red Queen), que fue Margaret Beaufort (Amanda Hale), madre del futuro Enrique VII Tudor (Oscar Kennedy/Michael Marcus); y La hija del hacedor de reyes (The Kingmaker’s Daughter), Anne Neville (Faye Marsay), hija del conde de Warwick (James Frain) y esposa del desafortunado Ricardo III (Aneurin Barnard), el último rey de los York, y que tan mal parece que le caía a Shakespeare que lo describió jorobado, malévolo y traicionero.

Castillo de Warwick

El castillo de Warwick, feudo del conde de Warwick, que es uno de los personajes señalados de la serie junto con sus hijas, especialmente Anne Neville, que casó con el duque de Gloucester, posterior rey Ricardo III.

Con una producción bastante lujosa, con estupendos decorados, muchos de ellos naturales, abundancia de vestidos y aparataje de época, la serie ha arrastrado demasiado la naturaleza de estar originados en típicos best-sellers de consumo fácil, con definición de personajes demasiado lineales, poco matizados, y mezclando algún elemento sobrenatural, de «brujería», que no sé si viene mucho a cuento. La serie se deja ve, va mejorando con los episodios, aunque el episodio final me parece un tanto precipitado en su desarrollo y conclusión. El presunto amorío del rey Ricardo III con su sobrina Elizabeth de York (Freya Mavor), futura reina consorte del primer Tudor aparece como surgido de la nada, mal planteado y de desarrollo confuso y precipitado. Esto es por poner un ejemplo. También es criticable es que por los personajes parecen no pasar los años. La guapa actriz protagonistas, Ferguson, representa un personaje que tiene 26 o 27 años cuando comienza la serie y 48 años cuando termina. Pero tan apenas parece que haya pasado el tiempo. Y estamos hablando de una mujer que tuvo 12 hijos de dos matrimonios distintos, al final de la edad media… y que sólo murió 7 años después… Poco riguroso. Similares observaciones se pueden hacer de otros personajes. Los productores parecen más preocupados en que todos salgan guapos más que en una recreación creíble de la realidad.

Así pues, como resumen, producción claramente orientada al público femenino, del que los responsables televisivos suponen siempre escasa inteligencia o sentido crítico, y siempre una actitud «marujil». Lo cual lastra un producto que tenía todos los elementos para ser muy interesante, y se queda en entretenido.

La Torre de Londres

Uno de los misterios de la serie, y de la historia de Inglaterra, es el destino de los hijos de Eduardo IV e Elizabeth Woodville, a quienes Ricardo III confinó en la Torre de Londres, donde desaparecieron, y por lo que se les conoce como los «príncipes de la Torre»; el misterio de su desaparición no está aclarado. En la serie sugieren cosas pero no afirman nada con seguridad. Aunque alguna historia rara montan con la identidad de uno de los dos príncipes.

[Libros de fotografía] De compras en Berlín

Fotografía

Mientras voy elaborando el diario de viaje de mi reciente escapada a Berlín, voy a ir comentando aquí alguna de las consecuencias del viaje. Y una de las consecuencias de un viaje a Berlín es que uno puede venir con la maleta bastante pesada por culpa de algunos libros que caen en ella.

En la Burgstrasse, junto al parque de Monbijou, a menos de cinco minutos caminado del hotel donde nos alojábamos, y frente a la Isla de los Museos se encuentra la sucursal berlinesa de la librería Walter König, especializada en libros de arte y, entre ellos, con abundancia de libros de fotografía. Me vine con cuatro volúmenes que aumentaron considerablemente el peso de mi maletita de viaje. Menos mal que a la vuelta ningún empleado de la compañía aérea comprobó el mismo, entre otras cosas gracias a lo compacto de su tamaño. Porque si no, seguro que me la hacen facturar.

Berlin Freidrichstrasse

Creo que la mayor parte de las fotografías de los libros que compré están en blanco y negro. No todas, pero muchas.

Tres de los volúmenes los compré yo mismo.

El último número de la revista Foam, últimamente difícil de conseguir en Zaragoza, y que siendo el número 35, verano de 2013, viene especialmente tórrido bajo el título Lust. O sea, lujuria. ¿Hace falta decir más sobre su contenido? Todavía no he terminado de digerirlo, pero esta revista siempre tiene una gran calidad en los trabajos presentados y en la impresión de los mismos.

Trough the Soldier’s Lens con fotografís de Bill Perlmutter. Este es un fotógrafo norteamericano que comenzó su actividad cuando realizó su servicio militar en el Signal Corps del ejército de su país, donde se formó técnicamente, y fue destinado a Alemania desde donde viajó por toda Europa. Utilizando cámaras de formato medio, y alguna telemétrica, documentó sus impresiones en Alemania, Francia, Italia, España y Portugal en los años 50. Su mirada no deja de ser la de quien se extraña antes las diferencias que encuentra con lo que considera normal en su sociedad, en su medio habitual. Pero lo hace con humanismo, con empatía y, en ocasiones, hasta cierto punto, con ingenuidad. Pero con un técnica excelente y sobre todo con una estética impecable. A priori no es un libro que pensaría en comprarme, pero al hojearlo despacio en la librería, me enganchó y me lo traje.

En mayo de este mismo año, me llamaba la atención un artículo de Le Journal de la Photographie que comentaba una exposición de los fotógrafos japoneses Hiroshi Hamaya y Kinsuke Yamamoto, y así lo trasladaba a estas páginas en mis recomendaciones semanales sobre fotografía. Esta exposición tiene un catálogo excelentemente editado, que estaba disponible a la venta en la librería berlinesa. También es uno de los libros que tardaré todavía un tiempo en ir digiriendo adecuadamente, pero desde luego un excelente añadido a mi biblioteca de libros de fotografía.

Berlin Freidrichstrasse

Por otro lado, Berlín es una ciudad privilegiada para quien guste de los temas ferroviarios. Muchas estaciones, muchos trenes, mucha gente. Y el grafismo asociado a estos temas.

El cuarto volumen fue un regalo sorpresa comprado sobre la marcha, mientras yo estaba ensimismado hojeando libros. Regalado con intención de «provocar», se trata de Nudity Today, de Jesse Pearson (editor), que recopila la obra de una serie de fotógrafos contemporáneos con nuevos enfoque en el tratamiento de la figura humana desnuda. Ya digo que era un regalo «provocativo», porque buena parte de la obra que aparece tiene un tratamiento muy descarnado del desnudo, incluso bordeando lo pornográfico, aunque hay de todo. En cualquier caso, creo que es mucho más aprovechable de lo que me pareció en un primer momento, aunque probablemente tampoco es un libro que yo me hubiera comprado en principio.

Ahora tengo que ir pensando en cómo amplio mis estanterías para colocar los libro. Uffff…

Berlin Freidrichstrasse

Así que en esta entrada os dejo algunas fotografías tomadas en la estación de Berlín-Friedrichstrasse, procesadas en blanco y negro.

[Libro] Ragtime

Literatura

Cuando leí La Gran Marcha, me di cuenta que me había estado perdiendo una gran escritor, E. L. Doctorow. Norteamericano, que habla sobre cosas de su país, con una visión social y crítica, pero sobre asuntos universales. Decidí que tenía que leer más de este autor, que me había encandilado con su visión de la marcha de Sherman sobre Georgia durante la contienda civil norteamericana. Sin embargo, hasta ahora no me había puesto a ello a pesar de que todos los indicios mostraban la conveniencia de dedicar tiempo a este autor contemporáneo. Pasada la resaca del atracón medievo-fantástico de estas semanas atrás, voy con esta novela ambientada en los Estados Unidos de principios del siglo XX.

Ragtime
E. L. Doctorow; traducción de Jorge Rizzo
Miscelánea Editores, 2012
Edición electrónica

Estamos en el estado de Nueva York, en la primera década del siglo XX. Son los tiempos del ragtime, antecesor de la música de jazz. Y seguiremos los avatares durante los años que van desde el asesinato del arquitecto Stanford White en 1906 hasta la Primera Guerra Mundial de una familia ficticia, cuyos nombres no conoceremos, pequeños industriales en la ciudad de Nueva Rochelle, a pocos kilómetros de la ciudad de Nueva York. Estas personas verán sus vidas entremezclarse con las de una joven de raza negra embarazada, con un pianista de ragtime que quiere casarse con ella, y con una familia de inmigrantes judíos que intentan salir adelante. Pero también veremos como se cruzan en su camino algunos personajes históricos como la actriz Evelyn Nesbit, la anarquista Emma Goldman, el financiero John Pierpont Morgan, el escapista Houdini, el industrial Henry Ford, e incluso Freud, Emiliano Zapata o el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo-Lorena. Y entremezclado entre los hechos históricos y la sociedad real de la historia, conoceremos del drama a propósito de un Ford T maltratado.

Imitador cómico de Houdini en Alexanderplatz

Uno de los personajes históricos que aparecen en la novela de hoy, y con frecuencia, es el escapista Harry Houdini. Y aquí tenemos a un imitador cómico que hace casi una semana veíamos actuar en la Alexanderplatz de Berlín.

Estamos ante un gran fresco histórico de cómo Doctorow, que no es precisamente un indocumentado, ve la sociedad estadounidense de principios de siglo XX. Un estado con numerosas contradicciones. Paradigma del estado democrático y liberal nacido de la ilustración y transformado por la revolución industrial, es al mismo tiempo bandera de libertades y caldo de cultivo para la pobreza, la discriminación racial y el abuso de las clases más desfavorecidas. Entre revolucionarios y capitalistas nos muestra el germen de lo que va a ser la sociedad norteamericana futura. Todo ello desde el punto de vista de algunos de sus protagonistas reales, sin dejar de aportar su pequeño, o grande según se mire, drama ficticio que nos sitúa al nivel de ciudadano común en medio de una sociedad en profunda transformación. Un drama al que no le falta sentido del humor y de la ironía, tanto en sus parte ficticias como en las históricas.

Lo cierto es que este segundo libro que leo de Doctorow me deja tan buen sabor de boca o mejor que el anterior, y empieza a configurarlo como uno de mis escritores contemporáneos favoritos. Tengo el propósito, en esta ocasión más firme, de ir leyendo su obra, donde espero encontrar más joyas más o menos conocidas, más o menos escondidas. Total y absolutamente recomendable.

La novela fue adaptada al cine por Milos Forman en 1981, pero no he tenido la oportunidad de ver la película. Algo que tendré que remediar lo antes posible

Binnenalster

Houdini es el protagonista de uno de los capítulos más curiosos, cuando aprende a volar una aeroplano, y realiza una exhibición ante el archiduque Francisco Fernando, cuyo asesinato en Sarajevo desencadenaría la Primera Guerra Mundial. Dicha exhibición se realizó en Hamburgo, cuyo Binnenalster contemplamos en la fotografía.

[Viajes] Escapada en Berlín

Viajes

Todos los años a mitad de agosto intento hacer una escapada de cuatro o cinco días. Y este año ha tocado visitar, de nuevo, la capital alemana. Cosa que ya hicimos en fechas similares en 2009, en aquel momento con la excusa de la exposición de la Bauhaus. En esta ocasión, las excusas han sido otras, pero bienvenidas sean las excusas. Esta es una ciudad siempre interesante de visitar.

Mientras saco tiempo para ir «revelando» las fotos y elaborando el diario del viaje, os dejo con unas cuantas imágenes de la visita a la ciudad, a modo de resumen. Espero que os gusten.

Berlin Fernsehturm

Cómo no, uno de los símbolos de la capital alemana, la Berlin Fernsehturm, vista desde la animada Alexanderplatz.

S-Bahn Savigny Platz

Han cambiado la «decoración» reivindicativa la estación del S-Bahn de Savignyplatz; han quitado al miliciano de Capa, y han puesto alusiones al periodo nazi, ya que este año es el 80º aniversario del ascenso al poder de esa «gente».

East Side Gallery

El asunto nazi, junto con el asunto comunista, son dos de los negocios turísticos más boyantes berlineses; aquí un lienzo del infame muro en la East Side Gallery.

Copia del Juicio Final del Bosco - Gemäldegalerie

Hubo bastante tiempo para dedicar al arte en una ciudad plagada de museos interesantes; un visitante «alucina» ante los motivos que encontraba en una copia atribuida a Lucas Cranach el Viejo del Juicio Final del Bosco. La verdad es que El Bosco pintaba unas cosas alucinantes, buenísimas. Modernísimas.

Berlinische Galerie

Dedicamos bastante tiempo al arte moderno y contemporáneo, entre otras colecciones a la Berlinische Galerie, museo de arte moderno, fotografía y arquitectura, establecido en Kreuzberg desde hace menos de una década.

Columna de la Victoria

El Tiergarten es un lugar que me suscita sentimientos ambivalentes. Por un lado, lo que daría yo porque en el centro de mi ciudad hubiera un bosque como este. Sin embargo, a la que te descuidas te aparece algún monumento al militarismo prusiano de los que está plagado. Como la conocida Siegessäule, la columna de la Victoria.

Terrazas a orillas del Spree

Lo que sí que es estupendo es tomarse unas cervezas relajadamente a orillas del Spree. Hay varios sitios indicados para ello, como estas terrazas frente a la Hauptbanhof, la estación central de ferrocarril.

Locomotora de vapor - Wernigerode

Fuimos a visitar los ferrocarriles de vapor del Hartz, con estupendas locomotoras como esta que vemos en el depósito de Wernigerode. Paradójicamente, con lo que a mí me gustan estas cosas, yo era partidario de ir a pasar el día a orillas del Báltico. Hacía tan bueno…

Estorninos en la Berliner Dom

Al atardecer, bandadas de estorninos sobrevuelan la ciudad. Por ejemplo, sobre la Berliner Dom (catedral luterana de Berlín) y el Lustgarten.

Humboldt Box

En mis primeras visitas a Berlín, pude contemplar todavía ese horror de fealdad que fue el Palacio de la República o Cámara del Pueblo de la RDA; en 2009, ya lo habían demolido. Desde que visité por primera vez Berlín, había oído que pretendían reconstruir de la nada el antiguo Palacio Real de Berlín. Y parece que va en serio. Han empezado las obras, y los explican en esta Humboldt Box.

El Berlin-Warszawa express atraviesa la isla de los museos

En esta ocasión no visitamos ninguno de los museos de la Museuminsel, pesar de que estaba literalmente a tiro de piedra del hotel. Aquí podemos ver como la atraviesa el expreso Berlín-Varsovia mientras esperábamos a que abrieran la librería Walter König en la Burgstrasse.

Checkpoint Charlie

En cinco ocasiones que he visitado la capital alemana, es la segunda vez que paso por el postizo Checkpoint Charlie. Y en esta ocasión ha sido casi sin querer. Sin embargo, por motivos que no acabo de entender, es una aglomeración de turistas, que no se daba la otra vez que lo vi, allá por el año 2000.

Topographie des Terrors

Mientras nos dirigíamos a visitar una exposición retrospectiva de la artista surrealista Méret Oppenheim, suiza nacida en Berlín, pasamos por la Topographie des Terrors, que combina las exposiciones sobre el terror nazi, con una sección del muro. Ahora recuerdan el 80º aniversario de la llegada al poder de los nazis en 1933. Hablando de Méret Oppenheim de hizo famosa, y ahí es donde la conocí yo, porque posó para Man Ray en su serie de desnudos «Erotique Voilée», cuando tenía 20 años. La retrospectiva se expone en el Martin-Gropius-Bau, donde hace cuatro años estaba la exposición Modellbauhaus.

Desagües en Potsdamer Platz

En mi primer viaje a Berlín, en 2000, me sorprendió que era una ciudad en obras. Y así ha seguido siendo. Parece que nunca terminan de hacerla. Y como su subsuelo es rico en filtraciones de agua, son características las tuberías de desagüe del agua que bombean al excavar los cimientos de los nuevos edificios. Estas, así de rosas, atraviesan la Postdamer Platz.

Holocaust Denkmal

Desde hace años, el memorial por los judíos asesinados en Europa forma parte de mis lugares favoritos. Pero o yo no lo entiendo, o sus autores se equivocaron al diseñarlo, o es la mayor parte de la gente la que no lo entiende. Se supone que tiene que invitar a la reflexión seria sobre las barbaridades que perpetra el género humano. Pero tal efecto parece que sólo se produce en una minoría de nosotros; la mayor parte de la gente lo ve como una lúdica oportunidad de jugar al escondite.

¿Puerta de Brandemburgo?

Como de costumbre, imposible ver la Puerta de Brandemburgo, que suele quedar oculta por escenarios, ferias, pistas deportivas provisionales, o lo que sea. En esta ocasión, el SPD (partido socialdemócrata alemán) celebraba su 150º aniversario. No sé si los partidos socialdemocratas están últimamente para muchas celebraciones.

Ell fin de la diversidad bajo el nazismo ante el Bundestag

Uno de los motivos del recuerdo del 80º aniversario de la llegada al poder de los nazis es del fin de la diversidad en la sociedad berlinesa y alemana en general. Por ello encontramos en diversos puntos de la ciudad, como ante el Bundestag, estos cilindros con las fotografías y las biografías de destacados personajes de la sociedad alemana que en el mejor de los casos tuvieron que exiliarse, y en el peor,… os lo podéis imaginar.

Bundestag

Se acabaron las filas ante el Bundestag. Ahora para visitar la cúpula hay que pedir hora por internet.

Ampelmann en Friedrichstrasse

Despido este reportaje con una imagen del característico Ampelmännchen, que encontramos en los semáforos de las calles del antiguo Berlín oriental. Aquí en la Friedrichstrasse, se ha convertido en uno de los símbolos más comercializados de la ciudad.