Libro – El declive – Osamu Dazai

Literatura

Fotos realizadas en Hakone, lo más próximo que tengo a la península de Izu, donde transcurre parte de la novela de hoy. Versión Substack de la entrada.

Este libro lo tenía en espera desde hacía ya bastante tiempo. Pero no había encontrado el momento de leerlo. Quizá, el estado de ánimo adecuado para hacerlo. Hasta el momento he leído dos libros de Osamu Dazai. Uno, muy reciente, relatos cortos inspirados entre los cuentos populares más conocidos de Japón, con sus historias modificadas de forma más realista, a veces cruel, a veces irónica. El otro, una novela, la más famosa del autor y una de las más leídas de literatura japonesa, con toques autobiográficos, y en la que manifiesta una actitud cínica y desesperanzada ante la vida.

La que hoy traigo aquí está en la misma tónica que la novela que acabo de mencionar. Posguerra mundial, una familia de corte aristocrático, que ha perdido al cabeza de familia, y que se encamina hacia la ruina económica. Una joven y su madre que se ven obligadas a abandonar su casa en Tokio y a mudarse a una zona rural del país. A ellas se sumará el hijo que fue a la guerra y será repatriado, con una fuerte adicción a las drogas, y capaz de terminar de arruinar más a esta familia. Un encuentro con una serpiente a la que la joven protagonista mata, será visto como un presagio de las desgracias que les han de llegar.

Dazai nos lleva a la inmediata posguerra mundial, con un Japón derrotado y arruinado, ocupado por los estadounidenses, en el que hacen falta ciertas habilidades para sobrevivir, y más aún para prosperar. Y que estas mujeres aristocráticas no poseen. Es una relato indirectamente sobre la muerte del Japón tradicional, incapaz de comprender y adaptarse a los cambios producidos tras la guerra y a la ruina que ellos mismo han traído sobre sí. La propia protagonista acabará buscando en relaciones con hombres una salida a su precaria situación… una salida presuntamente fácil, pero con consecuencias no especialmente favorables. Aunque finalmente tomará pasos para romper con el pasado y emanciparse en una nueva moral y con unos nuevos objetivos. De la misma forma que Japón necesitaba reinventarse a sí mismo.

La novela no creo que llegue al mismo nivel que la anterior que leí del autor, a la que precedió por un año en su publicación, siendo la penúltima que publicó. Pero es una novela psicológica indudablemente interesante y a la que merece la pena dar una oportunidad. Recomendable. Unas semanas más tarde leí otra novela psicológica ambientada en el mismo periodo, de la que hablare más adelante.

Libro – A love story from the end of the world – Juhea Kim

Literatura

Fotos realizadas en Gamcheon Culture Village, Busán (Corea del Sur). Versión Substack de la entrada.

Me motivó a leer este libro una reseña que encontré en alguna parte por la red de redes. No guardé el marcador,… creo. Un momento… nop… no lo encuentro. El caso es aquella reseña me llevó a localizar el libro, en su versión original en inglés, creo que no está traducida al castellano. En inglés, a pesar del claro nombre coreano de su autora, Juhea Kim (Instagram), que efectivamente nació en Corea del Sur, pero se educó en Estados Unidos y escribe, mayormente, en inglés.

Una colección de relatos cortos, de temas diversos pero relacionados. El título del libro se corresponde con uno de los relatos, pero de alguna forma resume esos temas relacionados. En todos ellos hay alguna historia de amor, o de desamor, no necesariamente de amor romántico. También hay relaciones familiares y relaciones de amistad. Y todos ellos tienen lugar en distintos lugares del planeta Tierra, en algún futuro más o menos próximo, más o menos lejano, según los casos y el relato, en el que la crisis del clima y otras crisis medioambientales están afectando considerablemente al planeta. Algunos tienen escenarios prácticamente apocalípticos, otros se parece más a nuestro tiempo actual, pero un poco más desesperadamente sin vuelta atrás en el futuro.

Generalmente, además de esos dos temas principales, hay otros secundarios, como pueden ser las injusticias sociales, la avaricia de las grandes multinacionales, la irresponsabilidad de los políticos, o la ineptitud de los líderes que deberían conducir los cambios… a ser posible a mejor.

El libro me ha parecido… aceptable. De alguna forma, la calidad y el interés de los relatos es variable. En su conjunto no está mal. Pero en algunos casos las situaciones son muy tópicas, los personajes estereotipados, las conclusiones previsibles. Quizá aquellos con un tono más apocalíptico están mejor. Esa arca navegando por el estrecho de Gibraltar sobre aguas de color rojo, la península de Corea desértica con ciudades sobreviviendo en bajo cúpulas translúcidas, estos relatos y algún otro por el estilo son los que más han despertado mi atención.

En su conjunto, ¿es recomendable? Si te van mucho los temas medioambientales igual te parece bien todo lo que se escribe sobre ello, y te entusiasma. Pero en general es normalito. No llego a comprender del todo por qué aquella reseña era tan positiva. No es ninguna catástrofe literaria, al contrario, es correcto, no es ninguna pérdida de tiempo, pero tampoco es una maravilla que se te vaya a quedar guardada en la memoria.

[Libro] World War 2: Pearl Harbor Through Japanese Eyes – Robert Jenkins

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Todavía se pueden ver naves de la Segunda Guerra Mundial en el puerto de San Francisco.

Una entrada breve porque no merece la pena perder mucho tiempo con este libro. En un momento dado, leyendo unas cosas sobre el inicio de la Segunda Guerra Mundial, un tema que me ha interesado, no por las cuestiones bélicas, sino por el conjunto de sinrazones y sinsentidos que llevaron a semejante conflicto, encontré una referencia a este libro en la cual se comentaba que era muy interesante porque enfocaba el ataque a Pearl Harbor desde el punto de vista de los japoneses, frente a los muchos más frecuentes y abundantes que están realizados desde el punto de vista de los Estados Unidos. Recordemos que no hace mucho leí un libro sobre Midway que trataba de describir los antecedentes, la batalla y las consecuencias desde el punto de vista, también, de los nipones, y me gustó.

El libro está escrito por un tal Robert Jenkins, y no lo encontré disponible con facilidad o inmediatez, pero buscando por ahí encontré una copia electrónica. El libro ha resultado ser un opúsculo de 46 páginas publicado directamente en formato electrónico. Y el autor parece ser muy prolífico con este tipo de opúsculos, relacionados todos con la Segunda Guerra Mundial, o en su mayoría. Desconozco si tiene formación de historiador, pero la verdad es que la forma en que está escrito no es la propia de un ensayo histórico con las referencias bibliográficas adecuadas y ordenadas, ni nada de eso. Simplemente un relato de una serie de cuestiones que el autor considera importantes y que las cuenta tal y como la piensa, más que como un análisis riguroso. Es evidente que está a años-luz del libro cuyo comentario he enlazado antes. Ni siquiera podemos decir que el punto de vista del relato sea exactamente el de los japoneses. Son más bien especulaciones, que se supone está basadas en textos que ha leído, pero que no cita ni menciona, sobre lo que pudieron hacer o dejar de hacer los almirantes nipones.

Si lo comparas con el libro antes mencionado, el que ahora comento es una anécdota más que una publicación seria. Y podemos compararlo con otro que leí en 2018 de una historiadora japonesa, que analizaba con detalle las causas y los acontecimientos que sucedieron en Japón en 1941 y que llevaron al inicio de la guerra contra Estados Unidos. Por los japoneses ya estaban en guerra con China desde hacía años, o ya habían invadido la Indochina francesa aprovechando la derrota francesa ante la Alemania nazi. Si no lo considero un desastre absoluto es porque es tan corto y se lee tan rápido… que ni te da tiempo a enfadarte por el hecho de que alguien escriba algo así, y otro lo recomiende como si fuese un ensayo histórico serio. Así que, si os encontráis con libritos, obritas cortas de un escritor con ese nombre… evitadlos. Pueden ser similares. No aporta realmente nada que no esté en otras obras incomparablemente más competentes. Ni como introducción divulgativa lo recomendaría.

[Libro] Comerás flores – Lucía Solla Sobral

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he visitado Vigo o Pontevedra que creo que son algunas de las ciudades gallegas que menciona la novela, así que nos tendremos que conformar con Santiago.

Libro recomendado por librería Cálamo, finalista de los premios que cada año otorgan por votación de sus clientes, si no recuerdo mal el proceso. Finalista en el momento en el que lo adquirí y lo comencé a leer. Porque, próximamente, su autora Lucía Solla Sobral, vendrá por Zaragoza (supongo) para recoger el premio correspondiente, ya que es la ganadora de este año. Me daba un poco de miedo cogerlo. El premiado del año pasado se me atascó y no lo llegué a terminar, y lo tengo abandonado por completo. Es la primera novela de la autora, y parece que ha tenido mucha repercusión mediática, porque la he visto mencionar en distintos medias, con cierta frecuencia.

La novela nos habla de una joven de unos 25 o 26 años que, todavía en duelo por la muerte de su padre, y después de volver a su ciudad gallega natal tras una relación con un chico en Andalucía, inicia una relación con un hombre 20 años mayor, divorciado, con una hija un poco más joven que ella, pero que la deslumbra con su conocimiento de la sociedad, con su prodigalidad, con sus numerosas y aparentemente importantes relaciones. Y con quien se irá a vivir. Para entrar en una espiral de dependencia, y de agresión verbal y psicológica, que la irá anulando, hasta que consiga encontrar el modo y manera de desenamorarse y salir de la pesadilla.

Soy consciente que no soy el público al que está dirigido esta novela. Sí… he leído que es conveniente para todo el mundo, que todos han de concienciarse de que las relaciones tóxicas no tienen porque adoptar siempre la forma de la violencia física, que hay otras formas de violencia que pasa desapercibidas… Lo cierto que ya era consciente. Las he visto. Y alguna más grave incluso de lo que en la novela se narra. Pero el caso es que no ha llegado a calarme. Probablemente porque no es la historia que me esperaba. Entendámonos, hay una historia interesante en el libro de Solla. Muy interesante. Pero es la última parte del libro, la que curiosamente me habían «vendido» a mí muchos de los comentaristas de la obra, pero que se resuelve de una formas más escueta y rápida de lo que esperaba.

Que las personas, con más frecuencia de lo que pensamos, nos enamoramos de la persona equivocada, es de lo que ya era consciente. Ciertamente, no siempre tiene las consecuencias nefastas de un maltrato, que maltrato es incluso si no es físico. Aunque la eventualidad de un maltrato físico siempre está presente, aunque no se materialice. Y la forma en que comienzan esas relaciones desafortunadas pueden parecer diversas, pero quizá no lo sean tanto. Una buena amiga mía, que sufrió una historia incluso peor que la de la protagonista de la novela dijo una vez tomando unos chismes a al salida del cine algo así como, «Nos enamoramos mirándonos al culo, y nos odiamos y nos separamos porque no soportamos mirarnos a la cara (o a los ojos, no recuerdo exactamente como lo dijo)». Se ha dicho en muchas ocasiones, nos enganchamos a otras personas muchas veces de forma muy rápida y por motivos muy superficiales. No voy a intentar psicoanalizar a la protagonista de la novela, incluso si la autora nos lo pone a tiro. Nop. Ya está. De vez en cuando la cagamos. O la hemos cagado. Yo también… aunque sin consecuencias tan graves, ni de lejos. Lo que quizá no se ha contado con detalle y con suficiente profundidad, y es lo que esperaba encontrar, es el difícil viaje de regreso. Cómo recuperar tu vida y volver a ser tú mismo/tú misma. Y por lo que había leído de la novela a priori, eso es lo que esperaba, y no es lo que he encontrado realmente.

Dicho lo cual, y dejando de lado que la satisfacción es un cociente entre las expectativas satisfechas y las expectativas depositadas, y por lo tanto no puede ser igual para todo el mundo, la novela tiene su punto. Se lee bien. Es la historia de una chica normal. Quizá el que no es normal es el «chico». Ahí sí que no tengo experiencia. En mi entorno, no hay hombres como este. Y los fracasos de las relaciones en mi entorno, o las propias, se han debido a factores distintos. El caso es que la narración está bien. Es fluida. Expone con claridad. Quizá avance más despacio de lo que quisiera; pero probablemente, como he dicho, porque esperaba que me contase otra cosa. A mí me ha parecido bien, pero me ha dejado un poco más frío de lo que pensaba. Pero sin duda satisfará a muchos lectores. Y sobretodo, porque creo que está demográficamente dirigida, a muchas lectoras. Por cierto… que pena que a la chica se le muriera el padre. Porque el resto de la familia son un poco superficiales, incluso tirando a bordes en algún caso. Y eso que salen poco.

La verdad es que he ido con prisa a la hora de redactar esto… y no sé si he expresado claramente lo que piensa. Que en esto siempre sale algún amigo de la escritora y te manda algún mensaje incendiario por no entender correctamente las cosas. Que me ha pasado con otros. Es el riesgo de leer novelas o ver películas… españolas y comentarlas. En fin, es lo que hay.

[Libro] El sentido de un final – Julian Barnes

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La novela transcurre en ciudades no especificadas de Inglaterra; he elegido un día lluvioso en Bath para representarlas.

Libro electrónico que compré aprovechando una oferta de mi tienda de libros electrónicos habitual. Había oído hablar o leído sobre el escritor británico Julian Barnes en diversas ocasiones, generalmente de forma favorable. Hay varios escritores británicos que sigo habitualmente, por lo que hasta cierto punto atraía mi curiosidad y eso, sumado a la oferta, decidió la compra. Aunque no sea una novela corta, propiamente dicha, tampoco es muy extensa, 192 páginas en su versión de «árboles muertos», así que la pude encajar enseguida en mi actividad lectora, en las primeras semanas de este 2026.

Libro escrito en primera persona, con dos partes bien diferenciadas. En la primera, un jubilado nos habla de sus años de juventud, de su grupo de amigos y, especialmente de su relación, extraña desde el punto de vista de los años actuales, en los años 60 con una chica, una relación que finalmente fracasó, y que le dejó un sabor agrio en el recuerdo. Se cierra esa primera parte con un rápido repaso a lo que fue el resto de su vida hasta el momento; se casó, tuvo un hija, se divorció, mantiene una relación amistosa con su ex, se jubiló y, en general, ha llevado una vida anodina. En la segunda parte, recibe una herencia. O parte de una herencia. La madre de su antigua novia le deja un dinero y una carta de uno de sus antiguos amigos que se suicidó mientras mantenía una relación con aquella antigua novia. Pero la carta está en posesión de aquella y no parece dispuesta a cedérsela. Tendrán que volver a entrar en contacto, y eso supondrá desenterrar viejos recuerdos y revivir antiguos fantasmas, porque quizá el recuerdo de aquellos años no es precisamente fiable.

Uno de los temas fundamentales de esta novela es algo a lo que he dado vueltas personalmente en los últimos tiempos. No es que en mi vida haya tenido vivencias como las del protagonista de la novela. Pero sí que he comprendido que el tiempo y la distancia, y sobretodo las nuevas vivencias modifica el sentido de los acontecimientos del pasado. Lo que recordamos, o creemos recordar, no son necesariamente los hechos como fueron. Y especialmente, pueden no tener nada que ver a cómo los vivieron las personas que estaban allí con nosotros. Reinterpretamos el significado de las situaciones, los sentimientos, las relaciones que mantuvimos con otras personas. Y eso, en determinadas circunstancias, puede resultar perturbador.

Libro escrito en primera persona, he mencionado antes. Y como ya he comentado en numerosas ocasiones, en literatura, las más de las veces implica un relator que no es de fiar. Bien sea porque directamente miente, bien sea porque quiere presentar las cosas desde una luz favorable a sí mismo, bien sea porque no entendió lo que le estaba pasando, bien sea porque los recuerdos se debilitan y se tergiversan. Sea de buena o mala fe, tenemos que cuestionar si lo que pasó es lo que pasó. O más frecuentemente, si lo que pasó significó lo que paso. El protagonista de la novela va descubriendo poco a poco que su vida no ha sido como la ha vivido. Que se está quedando sólo. Que la visión que los demás tienen de él no se corresponde con la que tiene de sí mismo. Y que ya está mayor para rectificar los errores del pasado. Por lo tanto, en una persona que está llegando a la recta final de su vida, incluso si son 20 o 30 años, porque hablamos de alguien al principio de sus sesenta, las consecuencias pueden ser terribles.

Un libro notable, realmente bien escrito con un relato bien montado, de descubrimiento progresivo de la historia, que crece en la memoria después de finalizar su lectura. De lo que ya hace un mes. Y que al mismo tiempo te deja con una sensación de desasosiego. Aunque no sea más que porque uno está en edades similares, y va comprendiendo también, como antes decía, que las cosas del pasado, que vivimos de una determinada forma, quizá no fueron como fueron. Para bien, o para mal. La novela fue adaptada al cine hace unos años, con un reparto interesante. Pero no recuerdo haberla visto, ni la tengo registrada. No sé si me animaré a rescatarla. La recepción del público fue fría, la de la crítica, tibia.

[Libro] La casa de papel – Carlos María Domínguez

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Un lugar para alimentar alguna que otra filia es el mercado de Portobello Road en Londres..

Las palabras que terminan con el sufijo –filia son de dos tipos. Están aquellas que nos hablan de aficiones o prácticas perfectamente honorables, que agrupan gentes con gustos similares, y muchas veces son parte respetable de la cultura de la comunidad. La colombofilia nos habla de la cría de palomas mensajeras y sus competiciones. La halterofilia de la práctica deportiva del levantamiento de peso. La cinefilia es eso que me lleva a las salas de cine casi todas las semanas. Son francófilos aquellos que valoran y estudian la cultura francesa. En ocasiones va como prefijo, como en filatelia, para los amantes y coleccionistas de los sellos de correos. O los filántropos, a quienes se les supone, si no son demasiado esnobs un amor generoso por sus semejantes humanos por el mero hecho de serlo. Pero también están aquellas que denotan perversiones o incluso enfermedades, mal aceptadas por la moral de las sociedades humanas. A veces incluso cuando son inofensivas, si bien poco agradables. Ya veces son enfermedades propiamente dichas. No entraré en el detalle de lo que son la pedofilia, coprofilia, hemofilia… Cuando estudié medicina legal y psiquiatría en la facultad de medicina me hablaron de las parafilias, aficiones sexuales… «extrañas», por decirlo de alguna forma que cuando eran manifestación de alguna enfermedad llegaban a ser trastornos parafílicos. Antaño las parafilias se llamaban perversiones; hoy en día, no necesariamente son tales.

Y os preguntaréis, ¿a qué viene todo eso? Pues porque esta novela corta de Carlos María Dominguez, escritor argentino radicado en Uruguay, nos habla de la bibliofilia. El amor por los libros. Pero tanto nos muestra cómo puede ser una afición perfectamente razonable, si no un poco obsesiva; pero también una obsesión perversa capaz de destrozar la psique de una persona. Comienza la novelita cuando una profesora de letras londinense muere atropellada mientras leía por la calle un libro de una edición especial de uno de sus autores favoritos. Su colega que la va a sustituir encuentra un paquete que ha recibido la profesora y que no ha llegado a abrir. Lo dirige un argentino que conoció la profesora en un congreso, y es un extraño libro lleno de tierra y restos de hormigón. El colega de la profesora cruzará el charco, irá a la Argentina y luego a Uruguay para dar con el remitente del libro, descubriendo que cayó presa de un delirió bibliófilo fatal.

Este es uno de esos libros que ha crecido en la memoria desde que lo terminé de leer en la primera semana de enero. Fue el primer libro que leí en este 2026, un libro corto, entretenido, que me animase a leer más libros. Ya he comentado que, en estos últimos años, sufro de vez en cuando parones, bloqueos, en mi habitual afición e instinto lector. El amor a la lectura es una herencia que recibí fundamentalmente de mi madre, y me molestaría mucho perderla. Yo también son bibliófilo, pero no en el mismo sentido que en el desdichado protagonista y morador de la casa de papel del título. Casa de papel que nada tiene que ver con esa serie televisiva del mismo título que tanto he terminado por aborrecer por lo tramposo de su propuesta ideológica y ética. A mi me gustan los libros en cuanto a contenido, y menos, considerablemente menos en cuanto a continente. Sí. Hay libros físicos, especialmente los de fotografía, los ilustrados, bien editados, bien encuadernados, bien presentados, bellamente publicados, que soy capaz de apreciar. Pero para la mayor parte de los libros, lo que me interesa es lo que nos dicen, lo que nos cuentan, lo que nos proponen, lo que nos enseñan. Y eso me da igual que venga en cartoné, en libro de bolsillo, o en forma de bytes en un lector electrónico de plástico con circuitos integrados. La literatura es arte conceptual sobre las cualidades más bellas del lenguaje, una de las grandes bendiciones de la tan maldita especia humana. Pero respeto a los bibliófilos del papel… salvo cuando se vuelve obsesión. Por lo demás, he disfrutado bastante de la lectura del libro.

[Libro] Terminal boredom – Izumi Suzuki

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. ….

Último libro que leí en 2025. Y que me llevó más tiempo del que pensé cuando empecé a leerlo. Porque el primero de los siete relatos que componen esta colección de la japonesa Izumi Suzuki, me pareció bastante interesante. Suzuki fue una escritora y actriz de pinku eiga, películas eróticas en Japón que serían hasta cierto punto equivalentes de las «clasificadas S» de nuestra transición. A priori películas de contenido sexual, pero con sexo simulado, frente a las pornográficas en las que es explícito. Llevó una vida tormentosa, y se suicidó con 36 años. En cualquier caso, en los años 70 del siglo XX tuvo un cierto éxito con relatos de ciencia ficción que trataban de temas muy actuales sobre la identidad personal, la libertad y la alienación que la sociedad impone. Este último un tema muy apreciado por los escritores nipones. Con un estilo emparentado con las estética punk que se fue desarrollando en aquellos años, recientemente encontré la recomendación de este libro, como una colección de relatos muy actual, a pesar de los cincuenta años que han pasado desde que se concibieron.

El libro lo he leído en inglés, porque es lo que tenía disponible en mi tienda de libros electrónicos habitual. Pero por lo que veo a finales de diciembre de 2025, cuando ya llevaba yo muy avanzada su lectura, se publicó la versión electrónica del libro en castellano bajo el título Aburridísima. Me gusta más lo de Aburrimiento terminal, por la connotación de fatalidad que conlleva el término. Las historias son diversas, todas tienen un componente de ciencia ficción o anticipación, generalmente con tonos negativos. La hibernación masiva de la población en un mundo que se queda sin recursos, una sociedad femenina con los hombres viviendo en reclusión y mantenidos con fines reproductivos, una pareja cuya única ocupación y aliciente es ver la televisión en un estado de aburrimiento crónico (el que da título a la colección), relaciones con extraterrestres que pueden desembocar en una guerra interestelar como metáfora de las xenofobias y los racismos, la identidad sexual de una japonesa cuando no está en su represivo país natal… En fin, una variedad de temas, pero todos alrededor de lo que deshumaniza a la persona cuando vive en sociedad presuntamente avanzada y urbanizada.

Como ya he mencionado, las primeras historias que leí me atrajeron. Esa primer en la que se presenta la falacia que hibernar a gran parte de la población puede ser la solución a los problemas de recursos, como si estos fueran a mejorar en un futuro y con un número de personas todavía mayor al despertar… O quizá nunca despierten. Al mismo tiempo que reflexiona sobre el sentido de la amistad y de la proximidad entre personas distintas en carácter y aspiraciones. Pero luego la cosa se desinfló un poquito. La escritura de Suzuki, en lo que se pueda apreciar en una traducción del japonés al inglés, parece muy solvente. Pero los temas y los argumentos son irregulares, unos más interesantes que otros.

¿Se puede recomendar este libro? Creo que no con carácter general. Aunque es cierto que sus tema son plenamente actuales, su estilo es fruto de una época, y puede no atraer a muchos de los lectores actuales. Pero quien quiera arriesgar un poco leyendo otros estilos, otras culturas, otros momentos históricos, otros enfoques, sí que podrá encontrar cuestiones interesantes. Ya digo que algunos de los relatos son francamente interesantes. Aunque creo que también pudo influir en mi lenta progresión con el libro el que quizá mi estado de ánimo no estuviera en el lugar adecuado para leer este tipo de historias. Eso es algo que influye. Creo que tengo que acostumbrarme a dejarme para navidades lecturas más ligeras. Pero sinceramente pensé que lo terminaría antes de esas fiestas.

[Libro] Un hombre cualquiera – Giovanni Arpino

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Vistas de Turín en torno al río Po a su paso por la ciudad.

Encuentro hace unas semanas de oferta esta novela de italiano Giovanni Arpino, periodista y escritor, que desarrolló su actividad entre los años 50 y 80 del siglo XX. Una novela corta de la que leo varios comentarios elogiosos en fuentes fiables. Y que me retrotrae de alguna forma a las vacaciones de hace pocos años por Turín y algunas localidades del Piamonte, donde transcurre la novela. Arpino, aunque nacido en la ciudad croata de Pola cuando pertenecía a Italia, vivió en Bra y Turín la mayor parte de su vida.

La novela se titula La suora giovane en italiano; La joven monja. Y nos traslada al Turín de posguerra, en la que el protagonista, un oficinista del departamento de contabilidad de una empresa de unos cuarenta años, que vive una vida anodina, con una novia con la que se lleva bien, pero con la que puede haber afecto pero no amor apasionado. Y muchas costumbre y rutina. Cuando empieza el relato, este hombre ya está obsesionado por una joven novicia, una chica de unos 20 años, con la que coincide en el tranvía a determinadas horas. Y por la que se siente profundamente atraído, y con la que establece conversación en un momento dado, abriéndose a la posibilidad de una relación, a pesar de las diferentes edades y circunstancias en las que se encuentran.

La primera frase del libro ya es una declaración de intenciones. El protagonista declara ser un cobarde. Lleva una vida anodina y aburrida sin capacidad para cambiar nada. La propia atracción que siente por la joven, una atracción que no se consumará en nada físico, pero que no deja de percibirse como anómala, como ilícita, lo mantiene al mismo tiempo inmóvil. El relato es en primera persona, en forma de diario. Por lo que al mismo tiempo podemos sospechar que nos encontramos con una relator no fiable. En qué medida es sincero en sus reflexiones, en su interpretación de los hechos, queda a cada cual. Tampoco comprendemos muy bien cuales son las intenciones de la joven. Probablemente, que la saquen del convento. Vivir otra vida. Pero deja que la proactividad recaiga en otras personas.

La escritura de Arpino es directa. Sin circunloquios. Oraciones claras, explícitas. Que van al grano. Al fin y al cabo, transcribe los pensamientos de un hombre del común. Lenguaje natural. Por un momento pensé en dejar la lectura de mi copia en castellano y buscar una copia en italiano. Soy capaz de leerlo, aunque no con la soltura de otros idiomas, así que al final lo dejé estar. Mientras tanto, Arpino dibuja con ese lenguaje sencillo un paisaje social muy preciso de la capital piamontesa en los años 50 del siglo XX, al mismo tiempo que realiza un estudio psicológico de dos personas muy distintas. Una, la que escribe, de la que nos hacemos una idea relativamente clara. La otra, de la que se escribe, que se nos escapa por los resquicios de la incomprensión del protagonista, más motivado por el deseo que por la persona real que hay detrás de la novicia, y por la propia falta de claridad de esta. Al final reconocemos que sí, que el protagonista es un cobarde. Pero que hemos conocido mucho más de él de lo que pretendía. Bastante recomendable. Bastante. Tengo que pensar en leer alguna otra cosa de este escritor italiano. Incluso tal vez me atreva a leerlo en su lengua vernácula.

[Libro] Look Back – Tatsuki Fujimoto (manga)

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Paseando por la tranquilidad de Kibitsuhiko finja, cerca de Okayama.

Hacia finales de 2024, un domingo tras una excursión a Nocito, y sabiendo que al día siguiente tenía un día de fiesta, me relajé viendo un mediometraje de animación, un estreno en España, en Amazon Prime Video. Y a pesar de no tener grandes expectativas sobre la película, me llevé una agradable sorpresa. La película era una pequeña joya. Algo como lo que no veía desde que fui buscando los medio metrajes de Makoto Shinkai, aunque con un tono muy distinto. Y supe entonces que estaba basada en un manga de Tatsuki Fujimoto. Y hace unas semanas me enteré de que había una traducción al castellano. Frente a esa costumbre de la industria de la historieta japonesa de lanzar largas series por entregas en las revistas especializadas, agrupándolas luego en interminables series de tankobon, esta era un único volumen. Una historia cerrada en un solo libre, en la que se basaba una película que me gustó. La compre.

Al igual que sucedía con la película, conviene no extenderse en exceso sobre la trama de la historia para no destripar el final. Aunque puedo, sin mucho riesgo, que estamos ante «dos versiones» o «dos variantes» de una misma historia con distintos finales… y un desarrollo intermedio que las conecta, más o menos sorprendente. Dos niñas japoneses de los últimos años de educación primaria que empiezan a dibujar y escribir historietas, tiras cómicas, para el boletín escolar. Una es popular, está normalmente escolarizada y cuanta historias muy animadas. La otra es retraída, se refugia en su casa y dibuja bellísimas historias, muy adelantadas formalmente para su edad. La primera siente celos de la segunda… pero tardará años en comprender que la rivalidad que siente es unilateral, que la otra la admira también. Se harán amigas y colaborarán hasta un momento dado en que separan sus caminos. Y entonces pasará algo trágico.

Como ya conté al hablar de la película, y es aplicable al manga porque aquella era muy fiel en su adaptación de este, la principal virtud de la obra es que tiene corazón. Una obra con corazón que habla del trabajo y la dedicación, de la superación de las debilidades propias, del aprovechamiento. de las fortalezas, pero también de la amistad y la colaboración, de la preocupación por el otro, por su destino. Con un toque de fantasía, pequeño, lo justito, para contar lo que tiene que contar. Aunque ya sabia lo que iba a pasar, lo he disfrutado tanto como la película. Que me planteo volver a ver. La película sigue en Amazon Primer Video, y ahora que me quito la estúpida «presión» de la suscripción a Netflix, probablemente me sentiré más libre para ver lo que quiera, como quiera y cuantas veces quiera. El librito, totalmente recomendable para los adeptos al género.

[Libro] 2001: A Space Odyssey – Arthur C. Clarke (relectura)

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Un acontecimiento astronómico familiar, pero siempre bello, la puesta de Sol .

Cuando hace unos días comentaba Le Petit Prince y decía que estaba considerando como muy probable que siguiese releyendo libros que son «clásicos» para mí, independientemente de si lo son para otras personas o para los «eruditos», realmente no pensaba que hoy estaría ya comentando otra de esas relecturas. De hecho, ya comenté que me quedaban algunos libros por comentar de los que leí en el 2025. Y después se añadió el primero de los 2026. Pero el segundo del 2026 es una de esas relecturas. Y tras terminarla hace un par de día, decidí que tenía que comentarla ya. Ahora me explico.

En su momento, os hablé de la experiencia de volver la película de Kubrick, 2001: A Space Odyssey. Realmente, esa experiencia me marcó mucho más de lo que esperaba. Yo nunca he «sufrido» eso que se da en llamar síndrome de Stendhal, conjunto de síntomas vasovagales y cognitivoemocionales que se dan cuando se siente una fuente impresión ante una obra de arte u otros conceptos sublimes del saber humano. Algunos psiquiatras lo han estudiado y lo han descrito, pero en estos momentos no está oficialmente incluido en las clasificaciones de enfermedades más reconocidas y utilizadas en medicina. Pero sus síntomas se asocian con frecuencia a los trastornos de ansiedad o de pánico, y estaría ahí incluido. En cualquier caso… a mí no se me ha dado. Pero reconozco que la contemplación de determinadas obras de arte, lugares del mundo, o conocimientos del saber humano, no sólo en las artes y las humanidades, también en las ciencias, me han impresionado y han modificado mi forma de entender algunas cosas. Pero sin síntomas vasovagales. Y esta visualización de la película de Kubrick me afectó. Positivamente. Me hizo recuperar las motivaciones por las que soy aficionado irredento al arte cinematográfico desde mi infancia, incluso si Hollywood y las plataformas de contenidos se empeñan con denuedo en evitarlo. Y una de las derivadas de esa sensación es que decidí volver a leer el libro, la novela, que Arthur C. Clarke publicó unos meses después del estreno de la película. A finales de 1968. Meses antes de que el ser humano pisase por primera vez la Luna. Pero en plena carrera espacial entre los imperios dominantes de la época, el USAmericano y el Soviético.

La historia que cuenta Clarke en el libro es muy similar a la que cuenta Kubrick en su película, de la que Clarke, al fin y al cabo, fue coguionista. Se dice con frecuencia que la película está basada en la novela de Clarke. Y no es así. La película es un proyecto original conjunto de Kubrick y Clarke, según creo a iniciativa del primero, aunque sería el segundo el que propondría inspirarse en uno de sus relatos cortos. Clarke trabajó simultáneamente en ambos proyectos, pero la película se estrenó antes de la publicación de la novela. Varios meses antes. Y presenta diferencias. Algunas más importantes que otras.

Algunas de las diferencias son cosméticas y no entraré en ellas. Entre las esenciales, considero que la película es una obra más filosófica. Aunque se da por hecho la existencia de una civilización extraterrestre que interviene en la evolución de la especie humana, no hay un debate sobre esta civilización. Simplemente es el macguffin que permite plantear la naturaleza y las consecuencias de esta evolución. Inicialmente biológica, como la de cualquier otra especie, pero después también cultural, por la capacidad del ser humano de comunicar conceptos complejos y de conservar memoria del pasado, así como ser capaz de prever el futuro, hasta cierto punto. Si la película empieza con el salto del simio a los primeros eslabones de la humanidad, el final simboliza el nacimiento de una nueva especia, un Homo stellaris, como tantos autores han especulado. Un concepto muy en auge en los años 60 como consecuencia de la carrera espacial que he mencionado. Cuando el salto del ser humano al espacio exterior se percibía como inmediato. El libro especula menos sobre el concepto de evolución, aunque esté ahí, y se enfoca más sobre la existencia de especies inteligentes de ámbito galáctico, consecuencia de diversos saltos evolutivos. Y el punto en el que el ser humano se encuentra en una disyuntiva que puede llevar, o no, a seguir avanzando en ese camino, dentro de un experimento de ámbito también galáctico.

Un tema común y que, más allá de algunas diferencias argumentales, se trata de forma similar es el de la inteligencia artificial representada por HAL 9000. Inteligencia que entra en conflicto ético entre las instrucciones recibidas, el objetivo de la misión y su relación con seres humanos ignorantes del alcance de la misma. Y que siendo incapaz de hipocresía como el ser humano, sin mecanismo de defensa del yo como los adquiridos por la inteligencia biológica a lo largo de milenios y milenios, acaba entrando en una espiral de errores intencionados o no que llevan a la crisis argumental de la novela. He de decir que tanto me gusta la variante argumental de la película como la del libro. Y desconozco que aspectos prácticos de la realización de la película llevaron a que fuese diferente. Aunque como ya he dicho, equivalente en la práctica.

Y luego está la cuestión de que la Discovery-1 viaja a Júpiter en la película, mientras que en el libro llega hasta Saturno y hasta quedar aparcada en órbita de Jápeto, la luna del gigante anillado, con extraña órbita y fuertes diferencias de albedo entre uno y otro hemisferio, que son ingeniosamente aprovechadas por Clarke para dotar de simbolismo al cuerpo celeste. Como curiosidad, la parte sur del hemisferio más brillante se denomina Saragossa Terra (tierra de Zaragoza, mi ciudad), ya que estos accidentes geológicos del satélite tienen una nomenclatura extraída del Cantar de Roldan, en la que Zaragoza tiene un cierto papel de importancia en la trama. La verdad es que siempre me ha gusto mucho esta variante del argumento. Junto con las que le acompañan. El encuentro con el asteroide, el impulso usando la asistencia gravitatoria de Júpiter para alcanzar la órbita de Saturno, la maniobra de frenado usando la asistencia gravitatoria de este último, y el encuentro con Japeto… qué bella anticipación a lo que con posterioridad ha venido sucediendo con las diversas sondas que se han enviado a los diversos confines del Sistema Solar y más allá. Pero también entiendo que en la película se simplificase la historia… que se podría haber hecho eterna, sin aportar nada esencial a la historia. Es la diferencia entre las formas narrativas en cine y en literatura.

Me hacen gracia algunas ideas que aparecen en la novela de Clarke basadas en los conocimientos científicos de la época. Aunque la novela ha aguantado muy muy bien el paso del tiempo. Mucho mejor que otras de los años 60. Hay varias, en las que no voy a entrar por no extenderme demasiado. Pero hay una que me ha hecho mucha gracia. Asegura Clarke en el texto que las muestras recogidas en la Luna confirmaron que el satélite terrestre no tiene el mismo origen que el planeta y que debió formarse en otra región del Sistema Solar, siendo capturado por la Tierra un tiempo después. Por el uso de esta idea en otras obras de los años 60 y de principios de los 70, esta hipótesis debía ser la más popular en aquel momento. Lo cierto es que el análisis de las muestras recogidas en la Luna por las misiones Apollo llevaron a la hipótesis contraria. Hoy en día se considera como más probable que la Luna sea el resultado del impacto de un cuerpo celeste del tamaño de Marte contra una proto-Tierra más pequeña que la actual, formados en la misma órbita alrededor del Sol y que colisionaron. El cuerpo pequeño alcanzó al mayor, formándose la Luna como resultado de los escombros que quedaron alrededor del planeta Tierra tras la colisión. La hipótesis se había planteado ya en 1946, pero no se hizo caso de ella, hasta que el análisis de las muestras lunares la puso de moda, se relanzo a mediados de los años 70 y la aupó como preferida en los años 80 del siglo XX. Pero cuando Clarke escribió la novela… pues no.

La novela de Clarke no es la mejor de las que le he leído. Probablemente, Cita con Rama sea mi preferida. Y hay otras como Cánticos de la lejana Tierra, que me resultan más emotivas. Pero está muy bien, y la considero muy recomendable. Me lo he pasado muy bien. Y me he dado cuenta que el conocimiento acumulado a lo largo de mi vida en diversas áreas de la ciencia y las humanidades me ha hecho disfrutar de la novela mucho más que cuando la leí en la adolescencia o en mi juventud temprana. Sin duda. Uno se da cuenta con el tiempo que la madurez tiene sus ventajas a la hora de leer obras de cierto calado. Y esta es una de estas.

[Libros] El año 2025 en libros

Literatura

Desde que abrí mi cuenta en Goodreads, a final de año realizo un resumen de mis lecturas durante la ronda solar que termina. Y lo suelo hacer el día de Reyes,… porque es un día tranquilo para escribir este tipo de entradas. Para el año 2025, me dicen en GoodReads que son 62 los libros que he leído. Que son 8 menos que el año pasado. ero… como decía en el resumen del año 2023, todo es matizable. Pero sí que he mejorado con respecto a estos últimos años en los que me ha costado concentrarme mucho en la lectura. Normalmente ilustraba esta entrada con las primeras fotos del año… pero son todas realizadas con película fotográfica y están sin revelar. Por eso me voy a la Biblioteca Pública de Nueva York, que me parece un motivo adecuado a la entrada.

En 2025, 62 libros frente a los 70 de 2024 que acaba de terminar. ¿Muy similar o poco similar? Pero si este año han supuesto un total de 13094 páginas, 224 páginas por libro de promedio, en 2024 fueron un total de 17063 páginas, con un promedio de 243 páginas por libro. Sí… he leído menos. Un 88 % de volúmenes, un 77 % de las páginas. Sigo con mi tendencia a leer libros no excesivamente largos. Siempre he sido partidario de cierta economía de medios a la hora de contar historias.

De los libros que he leído, 17 son cómics, frente a 25 en 2023. Por lo tanto, o sea que los libros que he leído que no son cómics son los mismos en ambos años. De alguna forma, mi ritmo de lectura ha sido más o menos el mismo, porque cuando leo relato gráfico lo hago de forma distinta a las novelas u otros relatos. Todos los años leo varios relatos gráficos. Pero este año he abandonado la lectura de los volúmenes de Dandadan de Yukinobo Tatsu, curiosamente coincidiendo con la adaptación en serie de animación de estas aventuras. Sólo a principio de año leí una serie larga, de doce volúmenes, de manga. Todo lo demás ha sido la dosis periódica de Astérix, de Saga, y los dos primeros volúmenes, más potentes que los tankobon del manga japonés, de la coreana Yudori escribiendo en francés. Tengo pendiente comentar un relato gráfico que me interesó por su adaptación cinematográfica en animación.

A lo anterior hay que añadir otros extremos. El libro más corto, las 48 páginas de las aventuras de los irreductibles galos en tierras lusitanas. Hay, como todos los años, varios libros que son relatos cortos largos o novelas cortas. Por ejemplo, la primera entrega del nuevo quinteto de Aki Shimazaki. Aunque es un concepto cuya definición es algo imprecisa. El libro más largo que he leído en 2025 tiene 612 páginas, un ensayo histórico sobre la batalla de Midway poniendo el énfasis en lo que sucedió en el lado japonés.

Mis puntuaciones con cinco estrellas han ido a parar a la japonesa Kiyoko Murata, a la coreana Han Kang, a la austriaca de madre japonesa Milena Michiko Flašar, y a un muy desconocido francés Hubert Mingarelli, por un libro que parece que solo he leído yo entre los suscritos a Goodreads. Aunque a mí me estremeció contundentemente si novela corta sobre un fotógrafo en el final de la guerra mundial. La Segunda. Mi puntuación media de lo leído es de 3.8/5. Suelo informarme lo más posible sobre las posibilidades de lo que leo, aunque en un 30 % de los libros me dejo llevar por la intuición.

Más datos:

  • Libro más popular en Goodreads: una relectura de la obra más famosa de George Orwell. Es una novedad de este final de año, releer «clásicos», siendo «clásicos» desde mi perspectiva personal.
  • Libro menos popular: el citado de Mingarelli. A pesar de lo mucho que me impresionó, Goodreads me dice que soy el único en la plataforma que lo ha escogido y leído. Curiosamente, al ser el único en leerlo, y ponerle cinco estrellas, es el más valorado de los que he leído en la plataforma. Los sesgos estadísticos debidos a los números pequeños.

En cualquier caso, he conseguido sobrepasar el reto de 40 libros que me había propuesto de forma muy sobrada. Como el año pasado los periodos vacacionales han sido fundamentales para dar un empuje a mi actividad lectora, ya que son momentos en los que me relajo y me animo con las lecturas. Que además me cunden mucho en los desplazamientos viajeros, si no me enredo a hablar demasiado con mis compañeros de viaje.. Para 2026… me he propuesto la misma meta, 40 libros. Aunque espero sobrepasarla. Pero quien sabe lo que puede pasar a lo largo del año. No pongo más. No vaya a ser que caigan menos aventuras cortas y cómics en mis manos este año que viene. En cualquier caso, en estos momentos estoy en los percentiles más elevado en Goodreads en cuanto a libros leídos al año. Y es que la gente lee poco…

[Libro] Le Petit Prince – Antoine de Saint-Exupéry (relectura)

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Tanto Saint-Exupéry como su alter ego perdido en el desierto de esta novela corta fueron aviadores, y por eso os traigo imágenes de «Les ailes anciennes» de Toulouse.

Comentaba hace unas semanas, a propósito de la lectura de otro clásico del siglo XX, que en los últimos años no hago eso. Releer libros. Pero después de redactar esa entrada pensé que igual no era mala idea dedicar de vez en cuando un momento a releer uno de estos clásicos que ya nos marcó en su momento. Y que más clásico del siglo XX que la obra más conocida de Saint-Exupéry. En alguna estantería de la casa, o en algún armario, estará mi versión traducida al castellano, que fue la primera que leí hace… ni me acuerdo. Un tiempo después, rondaría yo los 26 años recién cumplidos puesto que fue uno o dos meses de empezar a trabajar como médico residente, me prestaron la versión original en francés. Y desde entonces.

Ya sabemos… El piloto perdido en el desierto, su encuentro con el Principito, la historia de este recorriendo la galaxia de planeta enano en planeta enano… ¿Sabría el bueno de Antoine que algún día Plutón sería «degradado» a esa categoría? Plutón fue descubierto sólo 13 años antes de la publicación del libro. Bueno… Quizá no fueran planetas enanos, sino asteroides redondeados. Como (1) Ceres,… que fue asteroide, pero que ahora es planeta enano también. ¡Vaya por Dios! Resulta que si son redondos no pueden ser asteroides tampoco. El (1) que lleva el nombre de Ceres es porque fue el primero de los cuerpos menores del sistema solar en ser descubierto, el 1 de enero de 1801, hace 225 años y dos días. Y casi 45 años antes que el último de los planetas… Neptuno. Último desde el punto de vista actual, porque cuando leí por primera y segunda vez este libro, era el penúltimo en ser descubierto.

No me extenderé mucho en el comentario. Se ha escrito demasiado sobre él para ser mínimamente original. Por supuesto, es muy recomendable. Que si parece un libro para niños, pero es un libro sobre los adultos, etc, etc, etc. Y si les da a ustedes el conocimiento del idioma de nuestros vecinos de allende los Pirineos, léanlo en su versión original en francés. Merece la pena. Por buena que sea la traducción al castellano, hay sutilezas que se aprecian mejor en el idioma de Molière. Y aquí lo dejo, que no me quería poner muy sesudo. Comentaré más despacio el día de Reyes si todo va bien. Pero aún me quedan tres libros más por comentar de los que leí antes de terminar el 2025. El último de ellos finalizado a las seis de la tarde aproximadamente del 31 de diciembre. Ya llevo muy avanzado el primer libro del 2026…