[Televisión] Cosas de series especial; adiós a Downton Abbey

Televisión

Para este día de bromas con más o menos gracia que salpican los medios y las redes sociales en el mundo hispánico, tenía varias alternativas. ¿Libro? ¿Cine? … el caso es que en los próximos días me voy a poner en modo fin de año y algo tenía que dejar para comentar con «retraso». De momento, me entero esta semana en que el ordenador desde el que escribo, de finales de 2009, ha pasado a ser considerado «vintage» por su fabricante. Normalmente, en otro tipo de productos esto significa que se revaloriza por sus características añejas… pero en el mundo de la tecnología es lo contrario. Lo consideran camino de la obsolescencia, y tal vez futuras actualizaciones de software ya no funcionen o no lo hagan correctamente. Seis años son al parecer el margen que te dan para aprovechar tus equipos… Bueno. De momento funciona perfectamente. Pero por si acaso, empezaré a ahorrar.

A lo que iba. Downton Abbey. Ese es el tema elegido para este último lunes de diciembre, festividad católica de los Santos Inocentes. Matanza de niños en Belén por mandato de Herodes. Siempre recordaré la representación en mármol en el piso de la catedral de Siena de este episodio bíblico. Con los niños vivos con la cara de mármol blanco y los apiolados de mármol amarillo. Una vez leí que, dada la demografía previsible de la población judía en aquellos tiempos, de haberse ejecutado la matanza, de la cual históricamente no consta prueba documental alguna, habría afectado a 1 ó 2 niños… Muy lejos de las dimensiones desmesuradas que publicita la iglesia católica, que nunca se ha llevado muy bien con los números y las matemáticas… Pero ya estoy en modo disgresión de nuevo. Ya me perdonaréis. Es la pereza vacacional en la que estoy sumido.

Escena de la matanza de los inocentes en el piso de la magnífica catedral de Siena, Italia.

Escena de la matanza de los inocentes en el piso de la magnífica catedral de Siena, Italia.

Como decía, el día de Navidad se despidió, nos dicen que para siempre, Downton Abbey. El año de su primera temporada, este culebrón británico de época causó auténtica sensación. Y lo que es más sorprendente, no sólo lo hizo en sus islas Británicas de origen, donde puede ser muy comprensible, sino también en el resto de Europa, también se puede entender, y sobretodo al otro lado del charco, en la republicana sociedad norteamericana. Cierto es que siempre hubo guiños a los yanquis para que se enganchasen, empezando por la nacionalidad de origen de la condesa consorte de Grantham (Elizabeth McGovern). Y no digamos los duelos dialécticos entre la norteamericana madre de la condesa, la señora Martha Levinson (Shirley MacLaine), y la condesa viuda de Grantham (Maggie Smith), uno de los personajes clave del culebrón por las magníficas y divertidas líneas de guion que los responsables de la serie le han proporcionado a su estupenda intérprete.

Cuando uno ve o lee una obra de ficción, ha de entrar en eso que se ha dado en llamar la suspensión temporal de la incredulidad. Cierto es que una obra de época se podría elaborar con un mínimo de la misma… pero recapitulando, el lapso de tiempo real entre el momento en que empezó el serial hasta que terminó ha sido de cinco años, en tiempo interno de la acción han sido trece años, casi catorce. Los personajes aparecen a lo largo de esos casi catorce años como si no hubiesen envejecido ni un instante. Nada. Incluso parecen más jóvenes gracias a las diferencias en las modas entre los años 20 y los 10 del siglo XX. Entre el 14 abril de 1912, día del hundimiento del Titanic, y la primera semana de enero de 1926, en plenos felices 20. Siempre pensé que acabarían la serie con el crack de 1929, como punto definitivo de inflexión entre el estilo de vida antiguo heredado de la época victoriana y las necesidades de la época moderna. Pero han optado los responsables de la serie por cortar en un momento en que han podido colocar un «comieron perdices y vivieron felices».

En el episodio final, el especial de Navidad de 2015, se ruedan algunas escenas en un castillo que me recordó al de Warwick.

En el episodio final, el especial de Navidad de 2015, se ruedan algunas escenas en un castillo que me recordó al de Warwick.

Y es que hay que reconocer que el tono de la serie ha ido evolucionando notablemente. En las primeras temporadas había una dosis no desdeñable de drama, y de vez en cuando apiolaban a algún personaje, bien por necesidades del guion, o porque su intérprete decidía buscarse la vida en otras aventuras interpretativas. Con el tiempo, esto fue pasando, y la serie, siempre de buena factura, fue un paradigma de buenismo acrítico en ese paraíso de otros tiempos que es la hacienda de los Crawley.

Dentro de la manifiesta condición de drama coral de Downton Abbey, siempre hubo una protagonista en el cotarro, Lady Mary (Michelle Dockery), la hija mayor y más caprichosa de los Crawley. Personaje que a veces te caía mejor, especialmente en los deslices de su juventud, a las «niñas» Crawley les han puesto muchos inconvenientes para llegar vírgenes al matrimonio como mandaban los cánones de la época, y otras peor, cuando se ponía de hermana perra y cruel de su hermana mediana, Lady Edith (Laura Carmichael), la «pupas» de la serie. Sin embargo, en las últimas temporadas el protagonismo se ha ido equilibrando, y los guionistas han decidido compensar a la sufrida Edith de todas sus desgracias. Por supuesto, la auténtica hermana simpática, guapa y que todos quisimos, Lady Lybil (Jessica Brown Findlay), nos duró demasiado poco.

Por el estilo y el entorno bien podría haber valido para los propósitos de la serie.

Por el estilo y el entorno bien podría haber valido para los propósitos de la serie.

Una cuestión que la serie pretendió, al estilo de su referente antecesor más clara que fue Upstairs Downstairs (Arriba y abajo), es dar igual protagonismo a la familia noble y a su brigada de servidores. Pero más allá de las insoportables desdichas de la pareja formada por Anna (Joanne Froggatt) y el señor Bates (Brendan Coyle), los criados de la casa han funcionado siempre más como alivio cómico que con los dramas propios. Creo que Upstair Downstairs fue en general una serie con más profundidad argumental y temática, mientras que Downton Abbey ha optado por la magnificencia y la espectacularidad en la producción, con argumentos más ligeros. Un punto para la serie de los años 70.

Se nos han ido los Crawley. Con ellos el principal drama de época del momento. Da la sensación de que ha dejado un hueco, que será difícil de ocupar, si es que alguien lo pretende. Nunca se sabe si el público quiere más de este tipo de productos, o el éxito de la serie, excelentemente realizada e interpretada, ha sido fruto de estar en un momento y en un lugar adecuado. Ya veremos. Eso si no les da por resucitarla en un futuro, quizá con nuevos intérpretes. Lo intentaron con Upstairs Downstairs, pero aunque consiguieron unas secuelas interesantes, no se consolidaron en la parrilla televisiva.

En cualquier caso, hemos pasado muy buenos momentos con los Crawley, y los conservaremos en nuestra memoria. Hasta siempre.

Pero no,... se trata de otro castillo, el de Anwick, que yo no the tenido la oportunidad de visitar.

Pero no,… se trata de otro castillo, el de Anwick, que yo no the tenido la oportunidad de visitar.

 

[Televisión] Cosas de series; terrorismos, infidelidades y otras transexualidades

Televisión

Con la llegada de las navidades, apenas encontramos novedades, pero sí finales de temporada. Muy interesantes los que traigo. Así que a ellos nos dedicaremos mientras esperamos pasar las navidades con la mini cuarta temporada de Luther, el especial de navidad de Doctor Who, y el todavía más especial de Downton Abbey, que supondrá el finiquito de la serie después de seis temporadas.

Protagonismo especial para la Hauptbanhof berlinesa (estación central) en Homeland.

Protagonismo especial para la Hauptbanhof berlinesa (estación central) en Homeland.

Hemos tenido el final de la segunda temporada de The Affair. Esta más que notable serie va evolucionando poco a poco, y si en la primera temporada se nos contaba la historia de infidelidades, con una misteriosa investigación policiaca de fondo, en la que se alternaban los puntos de vista, nunca coincidentes de los dos amantes, Noah Solloway (Dominic West) y Alison Bailey (Ruth Wilson), en esta segunda temporada ha habido algunos cambios que desde mi punto de vista han enriquecido la serie. En esta ocasión, la investigación policiaca ha tomado más protagonismo, dejándonos claro que el asesinado es Scotty Lockhart (Colin Donnell), el hermano del esposo de Alison, Cole Lockhart (Joshua Jackson). Además, para no prolongar innecesariamente los misterios, han permitido cerrar la temporada de modo que el espectador sabe lo que pasó con Scotty. Como lo saben tres de los implicados… Pero también a cambiado la forma de afrontar las situaciones familiares y las relaciones de pareja. Simplemente, y afortunadamente, dando voz a la hora de exponer sus puntos de vista a Cole y la esposa de Noah, Helen Solloway (Maura Tierney). Un acierto. Porque ambos son buenos intérpretes, y sus personajes tenían cosas que decir en todo este embrollo. Esperaremos con ganas la tercera temporada, ya anunciada. Mientras, espero que Ruth Wilson esté presente en la mini cuarta temporada de Luther, con uno de los personajes más atractivos de la televisión,… la misteriosa, atractiva, cínica, pelirroja y peligrosa Alice Morgan. ¿Quién no se enamoraría de esta genial mujer que se reinventa a si misma como una estupenda «femme fatale» del siglo XXI? Yo, sí.

Y en general para los ferrocarriles de todo que atraviesan la capital alemana.

Y en general para los ferrocarriles de todo que atraviesan la capital alemana.

Hemos tenido la segunda temporada de Transparent, que hace un año se presentó como una aparente comedia llena de cargas de profundidad, dirigidas sobretodo a la familia y la identidad sexual. Si la primera temporada fue el momento en que emergieron los problemas y secretos de los Pfefferman, en esta ocasión, hemos encontrado a Moppa (Jeffrey Tambor) y sus tres hijos Ali (Gaby Hoffmann), Sarah (Amy Landecker) y Josh (Jay Duplass), tratando de reencontrar su camino. Sin mucho éxito aparentemente, aunque con algunos logros personales. La serie es mucho más drama que comedia en estos momentos, y no me atrevería a decir que siga lanzando cargas de profundidad… casi habría que decir que está en modo bombardeo por saturación de los temas que trata. Habiendo ido de menos a más, cosa habitual en estas producciones, hemos encontrado metáforas potentes contra los dogmatismos de cualquier clase e intención. También esperaremos con interés el tercera temporada de la serie.

Omnipresentes en el paisaje berlinés de día y de noche.

Omnipresentes en el paisaje berlinés de día y de noche.

Y terminaremos con el final de la quinta temporada de Homeland. Una serie que tras ser acogida con entusiasmo en su primera temporada, muchos deshauciaron en su tercera, cuando estiró más de la cuenta la trama inicial de la serie. Pero sinceramente, lleva dos temporadas, con nuevas historias, que están realmente estupendas. Más sobrias, más centradas, mejor cerradas, y que dan ocasión a sus protagonistas a lucirse sin problemas. El personaje protagonista, Carrie Mathison (Claire Danes), ha ido creciendo y madurando, mantenido firmemente por su sólida protagonista, menos dada al lloriqueo permanente. No podemos olvidar que ha estado magníficamente flanqueada por Saul (Mandy Patinkin) y Quinn (Rupert Friend). Este último ya es adorado por todos los fans de la serie. Que nos ha permitido disfrutar de una estupenda Miranda Otto, que es mucho más actriz que lo que su soso papel en The Lord of the Rings hacía suponer, y que nos han sabido a poco las presencias de algunos estupendos intérpretes alemanes como Sebastian Koch o la siempre interesante Nina Hoss. Siempre han sido hábiles los responsables de la serie para aprovechar la más rabiosa actualidad internacional y, estando localizada principalmente en Berlín… y teniendo en cuenta que se rodaría algunos meses antes de sus estreno, a veces daba la impresión de que la iban rodando a la par de las noticias de la semana. A esperar una sexta temporada, que ya está anunciada.

Bueno, y hasta aquí la televisión de esta semana. A pasar felices fiestas.

Incluido los túneles del metro, donde ha sido vista una misteriosa mujer rubia, en un momento de gran tensión.

Incluido los túneles del metro, donde ha sido vista una misteriosa mujer rubia, en un momento de gran tensión.

[Varios] De guerras galácticas, robots de limpieza y otras distopías

Cine, Humor, Televisión

No pensaba que este sábado me diese para redactar una nueva entrada en este Cuaderno de ruta. Liado con cosas diversas todo el día, emparedado entre dos días dedicados en parte a la «space opera» favorita de la familia y de los amigos (pocos trekkies que se atrevan a reconocerlo en mi entorno; nos gustan mucho más las galaxias de hace mucho tiempo y muy muy lejanas), no me va a dar tiempo a poder hablar de los cuatro carretes de Kodak Tri-X de formato medio que tengo secando, pero que desde luego no me va a dar tiempo a digitalizar.

Percibo una alteración en la "fuerza"... Creo que se el lado oscuro acecha por doquier en esta galaxia.

Percibo una alteración en la «fuerza»… Creo que se el lado oscuro acecha por doquier en esta galaxia.

Ya hablaré algún día de la semana que viene sobre el Episodio VII… y me estoy pensando si con «spoilers» o sin ellos (¿pero los «spoilers» no era el nombre que le daban a los alerones horteras de los coches, que se ponen los conductores más macarras?). Por lo menos, ya ha dejado algo bueno. A propósito del famoso y anunciado mil billones de veces estreno del mencionado Episodio VII, The Big Bang Theory nos ha dejado uno de los episodios más divertidos de su historia, el Episodio 194, en el que ha habido (atención «spoilers) realmente un «gran bang»… Y no sé si todos sois conscientes de uno de los significados del verbo «to bang«… (fin de los «spoilers»)

El caso es que si algo saben los aficionados a las guerras galácticas es que hace mucho tiempo y un huevo de lejos, todo estaba infestado de robots. O «androides» que les llaman aunque tengan forma de buzón, de pelota de baloncesto o de cubo de basura. Claro,… que poco a poco, este región de la galaxia más cercana y en este mismo momento, corre el riesgo de llenarse también de robots. Empezando por el tema de la limpieza doméstica. Hoy mismo, visitando Amazon.es me he encontrado en la página de inicio con esta imagen…

robots_limpieza.001

Lo de la izquierda… ¿es un robot de limpieza? ¿de verdad? Mira que a mí me parece un cubo y una fregona… Que yo tengo uno parecido y desde luego no me limpia los suelos solo y sin esfuerzo por mi parte… Y quien lo conceptualiza como «robot» ¿Amazon? ¿o Vileda? Ojoplático me quedo. Empiezo a entender lo de los «androides» con forma de cubo de basura.

En fin,… por lo menos una buena noticia. Que en el terreno de las distopías… que díganme a mí si no estamos viviendo propiamente en una de ellas, nos han anunciado hoy que Amazon Video ha renovado The Man in the High Castle por una segunda temporada. Y creo que ya conté que es una de las series que más me ha gustado este año. Aunque los medios hablen muy poquito de ella.

¿Habrá nuevos villanos, los lores del Sith, alguna nueva orden de malvados? ¿O será los de siempre? Ya veremos.

¿Habrá nuevos villanos, los lores del Sith, alguna nueva orden de malvados? ¿O será los de siempre? Ya veremos.

[Televisión] Cosas de series; entre la comedia y el drama, algo de ciencia ficción

Televisión

Mucho movimiento en mi cartelera televisiva en estos días previos a las fiestas invernales. Además de la space opera The Expanse, cuyo piloto comenté hace unas semanas, tenemos la segunda temporada de Transparent, excelente comedia dramática o drama con notas de comedia sobre las andanzas de los miembros de una familia con serias disfunciones, que fue una de las grandes y agradables sorpresas hace una año.

Y una miniserie de ciencia ficción, que se basa en la novela del mismo nombre de Arthur C. Clarke, Childhood’s End (El fin de la infancia). Leí esta novela hace ya años… no la tengo precisamente fresca en la mente. Sé de que iba, sé como terminaba, recuerdo perfectamente el tono de la misma, entre el optimismo de la utopía y la nostalgia de lo que se pierde. A partir de una invasión alienígena, formalmente benévola, se plantea la cuestión de la evolución trascendente, cuestión que también aparece en otra obra emblemática de Clarke, 2001, una odisea del espacio. Planteada como seis episodios emitidos de dos en dos, o una serie de tres largometrajes si lo prefieres, he visto la primera de las tres partes, en la que hay algunas diferencias con el original, pero mantiene su esencia. Sin embargo, no tengo claro que hayan dado con el tono, o no he recuperado el tono melancólico o nostálgico que como digo impregnaba la obra literaria. De todas formas, no está mal… y habrá que ver como sigue. Dentro de una semana os lo cuento.

2012. Encendido de la "Hulla", locomotora de vapor del ferrocarril minero de Utrillas, España. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

Traigo hoy fotografías de lo que está saliendo últimamente en mi Tumblr, De viaje con Carlos (enlaces al final). Como los paisjaes de los «lochs» escoceses del encabezado, o la locomotora de vapor «Hulla» en Utrillas.

Hubiera tenido que ver el primer episodio de la cuarta tanda de Luther,… pero no me ha dado tiempo. Hay una cuestión que tengo clara… En Luther, «everything is better with Alice Morga (Ruth Wilson)», y todavía no sé si este estupendo, cínico y desalmado personaje vuelve o no vuelve….

Tengo también que comentar que he llegado a tres finales de temporada.

Dos comedias. Los diez episodios de Master of None, serie producida, escrita e interpretada por el norteamericano de origen indio Aziz Ansari, que nos ofrece la versión masculina y étnicamente diversa de Girls, con menos cinismo y más esperanza. Me costó un poquito arrancar, pero luego me fue entonando y he disfrutado mucho con la serie, con uno de los romances más simpáticos que se han podido ver en el tele últimamente. Si bien el final tiene un tono agridulce, no deja de ser una serie optimista, llena de buenas intenciones, sin llegar al buenismo tonto. Enamorado de la simpatiquísima Rachel (Noël Wells). Espero que regresen las aventuras de estos diversos y diversificados neoyorquinos de hoy en día.

O el magnífico «palazzo della Ragione» de Padua, en Italia.

Quienes no abandonan el cinismo y su mala leche, aunque también son capaces de ofrecer muestras de humanidad, son los profesionales sanitarios, médicos y enfermeras, de la sala de geriatría del Mount Palms Memorial Hospital en Long Beach, California, que conocemos en Getting On. En esta temporada, han seguido con sus absurdos y sus egoísmos particulares, mientras que sus ancianos pacientes contemplan sorprendidos las evoluciones de estos profesionales de la sanidad tan improbables, como humanos. Muy divertido el episodio en el que realizan un crossover con la serie inglesa del mismo título que adaptan para el público norteamericano.

Finalmente, hemos llegado al final de la segunda temporad de Fargo. En estos momentos, casi me atrevería a afirmar que esta serie es lo mejor de la ficción televisiva actual. Humor, drama, acción, ironía, un lenguaje cinematográfico de primer orden, excelentes interpretaciones,… originales sin perder el referente e inspiración que fue la película del mismo título. Ya he perdido la cuenta de escenas, episodios o personajes dignos de figurar en una antología de lo mejor de la historia de la televisión. Intérpretes bien conocidos del cine, que se ponen el mono de trabajo y se curran el personaje y la historia como uno más… fenomenales Kirsten DunstTed DansonPatrick WilsonJesse PlemonsJean Smart. Nos sabe a poco el tierno personaje que interpreta la encantadora Cristin Milioti, especialmente cuando tiene la visión que liga esta segunda temporada con la primera. Ya estoy deseando que vuelvan con una tercera temporada. Buenísimos.

tumblr_nzag7qPO5J1r5mrsgo1_1280

O el ocaso en los paisajes de la Cuencas Mineras de Aragón, cerca de la Hoz de la Vieja.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; bye bye Clara, el fin del milagro y todas las bailarinas están locas

Televisión

Con la llegada del mes de diciembre, no van a faltar los finales de temporada… aparte de las interrupciones de aquellas series con temporada larga (cada vez sigo menos de estas) debidas a las fiestas que acompañan al fin de año.

Alguna novedad he incorporado de todas formas a mi cartelera televisiva, en concreto dos comedias de situación. Muy distintas.

Una de carácter más reflexivo, sobre las aventuras y desventuras de un actor indio, Dev (Aziz Ansari), en Nueva York. Se trata de Master of None. Si me animo, la habré terminado antes del próximo jueves, porque es de esas series que ponen a disposición del público toda la temporada de golpe. He de decir que los primeros capítulos se me hicieron un poco cuesta arriba, pero que conforme va a avanzando me empieza a gustar mucho. El último episodio visto contaba con la estupenda colaboración de Claire Danes (guapísima y superatractiva) y Noah Emmerich, que habitualmente compiten cada uno con su serie de espías a cual más interesante. Muy divertida reflexión sobre la infidelidad. Combina el humor con unos toques, ligeros y no ofensivos, de mala leche aquí y allá.

La otra es más intrascendente, sobre los dependientes de unos grandes almacenes, su título casualmente es Superstore, pero simpática de ver. De momento seguiré con ella porque me entretiene sin hacerme pensar demasiado.

Una vez más Nueva York, por la fuerte presencia de la ciudad en muchas series de televisión.

Una vez más Nueva York, por la fuerte presencia de la ciudad en muchas series de televisión.

Pero mientras, he llegado al final de tres temporadas de tres series muy diferentes, y con distintas pretensiones. Vayamos en orden.

Doctor Who es un clásico en mi cartelera televisiva. No voy a negar que todavía no hay ningún episodio que haya desbancado en mis preferencias al Blink protagonizado por la ubercharming Carey Mulligan, en aquel momento bajo el «reinado» del 10º Doctor (David Tennant). Y que mi arco argumental preferido sigue siendo el que unía a los Pond (Karen Gillan y Arthur Darvill) con el 11º Doctor (Matt Smith). Y que mis malos favoritos tan apenas han aparecido esta temporada, y que parece que tendremos que esperar al especial de Navidad de dentro de unas semanas para volver a disfrutar del personaje más atractivo y divertido de la serie, River Song (Alex Kingston). Así que las cosas con esta serie no son como fueron… qué se le va a hacer. Pero eso no quiere decir que no siga siendo una serie divertida. Y esta tempora con el 12º Doctor (Peter Capaldi) con la también encantadora, pero más extraña, Clara Oswald (Jenna Coleman) ha sido bastante entretenida, basada en arcos argumentales de dos capítulos cada uno. Decir que Clara Oswald ha igualado en apariciones a Rose Tyler (Billie Piper) y ha superado a Amy Pond (Karen Gillan). La que muchos decían que era una compañera de transición. A lo tonto modorro, mira. Además, como recurrente nos hemos encontrado a Ashildr/Me (Maisie Williams) como rebotada de Westeros, en un papel que al final ha tenido su trascendencia, pero que ha sabido a poco. Sabíamos que era la temporada final de Clara como compañera, lo que quedaba por saber es cómo se iría. Y aunque lo han hecho realmente complicado, pero muy complicado, le han dado una salida bastante airosa. Dejando la oportunidad de que tanto Clara como Ashildr/Me vuelvan a aparecer en un futuro… A mí me apetecería. Ale. De momento a esperar el especial de Navidad, que como ya digo viene acompañado de la estupenda River Song.

Hoy buscaré las horas del final de la tarde y el anochecer.

Hoy buscaré las horas del final de la tarde y el anochecer.

Se nos ha ido la segunda temporada de The Leftovers. Indudablemente una de las series más peculiares de la televisión actual. Durante años, el personal se ha estado preguntando por cuando llegaría la nueva Lost. Es decir, una serie que reuniese una adecuada combinación de intriga, acción y misterios difíciles de comprender. Pues bien, esa serie es The Leftovers. Con una serie de peculiaridades; la calidad promedio de los guiones de cada episodio es mejor, las interpretaciones son de muchísimo más nivel y los misterios son mucho más interesantes. ¿Tengo que explicar más? En esta temporada hemos tenido algunos episodios que han bordado lo magistral, habiéndose trasladado la serie desde la ficticia Mappleton hasta la no menos ficticia Miracle (Milagro). Como pueden ser el 2º, el 5º (excepcional), el 7º, el 8º (tremendo también), y el 10º. Y los tres últimos constituyen un arco final de temporada absolutamente estupendo. Y lleno de misterios de los que no voy a hablar por miedo a destripar demasiado. Para mí, de lo mejor de lo mejor que se puede ver hoy en día. Saben a poco los diez episodios, aunque probablemente sea el número adecuado para no caer en divagaciones.

La noche neoyorquina que tantas oportunidades ofrece a los arcos argumentales de las series de televisión.

La noche neoyorquina que tantas oportunidades ofrece a los arcos argumentales de las series de televisión.

 

Y luego han estado los ocho episodios de la primera temporada de Flesh and Bone. Desconozco si habrá continuación. La serie fue puesta a disposición del público aparentemente de golpe y porrazo, pero parece que todavía se emite como «novedad» los domingos. Drama sobre el mundo de la danza con un buen episodio piloto, aunque al final no teníamos claro si iba a tirar por el lado «guarrón» de la malísima Showgirls, o por el lado psicótico de la sobrevalorada Black Swan. Finalmente se ha tirado más hacia lo segundo, pero con todo tipo de amarillismos y tópicos acompañando… bailarinas y gentes del entorno que se odian fingiendo que se aman, mafiosos rusos, tráfico de menores eslavas, desórdenes de la alimentación, incestos,… sexo frecuente y desnudos aquí y allí, sobre todo en los primeros capítulos, evidentemente como gancho para pescar espectadores. Y un reparto de chicas muy guapas, procedentes varias de ellas del mundo de la danza, que todavía tienen que aprender mucho como actrices. La serie se deja ver aunque yo no daría puntuaciones tan optimistas como el público votante de IMDb. Ha tenido momentos buenos, pero también algún episodio pestiño. Ya veremos que pasa si vuelve o cuando vuelva. Eso sí… los números de ballet… muy bonitos.

Y la cuestión de los taxis... nunca cogimos un taxi cuando estuvimos en la Gran Manzana... pero no nos parecía tan difícil encontrar uno... o que te pare si lo llamas.

Y la cuestión de los taxis… nunca cogimos un taxi cuando estuvimos en la Gran Manzana… pero no nos parecía tan difícil encontrar uno… o que te pare si lo llamas.

[Televisión] Cosas de series; asesinos en serie, ucronías con asesinos de masas, y las pequeñas cosas que asesinan lo cotidiano

Televisión

En primer lugar, un listado de bajas que ya podría haberos contado la semana pasada, pero que se me olvidaron. Tras uno, dos o cuatro episodios vistos, decido que no merece la pena tener en mi cartelera ni The Frankenstein Chronicles, ni Into the Badlands, ni Agent X. Realmente mala la última, floja la segunda (aunque parece que gusta mucho al público votante en IMDb ¿¿¿???), y sin que llegase a interesarme realmente la primera, aunque no parece mal hecha.

Pero tengo tres finales de temporada para comentar, tres finales de algunas de las mejores series que se pueden ver actualmente, con estilos muy distintos unas de otras.

Empezaremos por lo más amable. Catastrophe. Aquí, el público votante en IMDb y yo estamos bastante más de acuerdo. Nuevamente, los seis episodios por temporada de las series británicas muchas veces saben a poco. Y desde luego, las aventuras de esta pareja que deciden casarse y ser padres ya talluditos, con episodios de apenas media hora de duración, aun saben a menos. Humor británico, humor fino, humor con intención para una afilada disección del matrimonio y las relaciones de pareja actuales. Donde hasta los dramas nos provocan una sonrisa sin dejar de reconocerlos como drama. Excelentes protagonistas. Grandes ideas.

Mucho japonés en la serie que me parece más interesante de las que traigo esta semana.

Mucho japonés en la serie que me parece más interesante de las que traigo esta semana.

Descubrir a estas alturas, su tercera temporada, que Bron/Broen es una grandísima serie policiaca no tiene gran mérito. La serie suecodanesa se enfrentaba de todos modos a la prueba del cambio de protagonista. La policía sueca Saga Noren (Sofia Helin) se ha de enfrentar a un nuevo caso transfronterizo, a ambos lados del Öresund/Øresund, con un nuevo asesino en serie, pero acompañada de un nuevo compañero danés. Este es Henrik Sabroe (Thure Lindhardt), policía sobrio y muy dedicado que lleva sus espaldas el aparente abandono de su esposa y sus dos hijas, desaparecidas de su vida desde hace unos años. Pero Saga además tendrá complicaciones por el lado familiar. Se mantiene el nivel de la serie desde mi punto de vista, que es imprescindible para los amantes del «noir» escandinavo, y muy recomendable para los aficionados al policiaco en general.

Y la tercera serie que comento es a la vez novedad y fin de temporada. Se trata de una de estas series que se estrenan ahora para su visualización en línea, en la que aparecen disponibles todos los episodios de la temporada al mismo tiempo. En esta ocasión se trata de The Man in the High Castle, serie basada en una novela del mismo título de Philip K. Dick. Durante diez capítulos que no he podido dejar de ver de tirón a lo largo de una semana, porque es que me ha enganchado muchísimo, nos hemos encontrado con una ucronía, una historia alternativa, en un 1962, quince años tras el final de la Segunda Guerra Mundial, una guerra mundial ganada por las potencias del Eje. Y con los Estados Unidos divididos en tres. Una gran porción oriental integrada en el Reich alemán bajo el régimen nazi, una franja de estados del Pacífico convertidos en un país títere del Imperio del Japón, los Estados del Pacífico de América, y una franja de estados neutrales en las Montañas Rocosas y el oeste de las grandes llanuras.

Así que nos iremos a pasear, la noche ya caída, por el populoso distrito de Shinjuku en Tokio.

Así que nos iremos a pasear, la noche ya caída, por el populoso distrito de Shinjuku en Tokio.

La historia es coral. Es cierto que hay un cierto protagonismo de la guapa Juliana Crain (Alexa Davalos), una joven cuya hermanastra muere a manos de los kempeitai japoneses, y que antes de morir deja a Juliana una cinta cinematográfica que debe llevar a un lugar del territorio neutral. Esta cinta y otras, bajo la forma de noticiario cinematográfico, cuenta la historia como si la hubiesen ganados los aliados (vemos imágenes de la historia real tal y como la conocemos). En cualquier caso, estas cintas son el macguffin que pone en marcha a los personajes y los interrelaciona. Juliana, su novia, el comandante de los kempeitai, el ministro japonés de comercio del gobierno títere en San Francisco, un comerciante de antigüedades americanas, un presunto miembro de la resistencia que también lleva una cinta cinematográfica similar, un oficial de alto rango de las SS de origen norteamericano, un comerciante sueco que tal vez no sea ni comerciante, ni sueco,…

La historia tiene suspense, tiene acción, tiene emoción,… y consigue generar problemas en el espectador debido a la translación de los ejes morales habituales. ¿Quién es el bueno y quién es el malo en una historia en la que muchos de los protagonistas, que se suelen enfrentar entre sí, pertenecen a ideologías o grupos que se consideran históricamente criminales? ¿Qué ha de pasar para que al final de la serie queramos que salga airoso de sus problemas un espantoso oficial de las SS que al principio pensábamos que iba a ser el malo?

Aunque derrotados militarmente durante la guerra mundial, dado su poderío industrial y económico, muchos han considerado a Japón y Alemania como los vencedores reales del conflicto.

Aunque derrotados militarmente durante la guerra mundial, dado su poderío industrial y económico, muchos han considerado a Japón y Alemania como los vencedores reales del conflicto.

La serie es por lo menos notable en toda su extensión, con algunos capítulos realmente sobresalientes tanto en su concepción como en su factura, especialmente los centrales. A caballo entre la ucronía y la ciencia ficción (esta en dosis muy ligeras) no deja de ofrecer homenajes a la cultura popular del siglo XX. Así, preguntada Juliana por el lugar donde ha estado en los últimos días, contesta toda seria que de vacaciones en Twin Peaks. O no deja de ser gracioso escuchar a un nazi decir el lema de los revolucionarios libertarios contrarios a cualquier intervencionismo estatal en los asuntos privados de The Moon is a Harsh Mistress (La Luna es una cruel amante), There Ain’t No Such Thing As A Free Lunch! (¡Las comidas gratis no existen!). No hace mucho que comenté este novela de Robert A. Henlein.

Los diez capítulos de esta temporada resuelven la mayor parte de sus tramas, aunque dejan suficiente margen para futuras continuaciones durante bastante tiempo. Aunque las conocidas cintas cinemtográficas actúan como macguffin, al final tienen su importancia en la trama. Porque al final nos conducen hasta el hombre en el castillo en lo alto que da título a la serie. Y supongo que a la novela original, que estoy leyendo pero no he terminado, donde no son cintas de cine sino una novela. Y esa es una de las sorpresas añadidas de la serie.

No ha sido anunciada su renovación todavía según creo. Pero sinceramente, espero ver más de este universo alternativo.

Todavía gallean de vez en cuando hoy en día, especialmente los germanos, pero pueden verse disminuidos por las potencias emergentes, especialmente las asiáticas.

Todavía gallean de vez en cuando hoy en día, especialmente los germanos, pero pueden verse disminuidos por las potencias emergentes, especialmente las asiáticas. Aquellos que una vez consideraron razas inferiores…

[Televisión] Cosas de series; cuando el thriller y la novela negra se dan la mano con los superhéroes

Televisión

Esta semana he estado en modo casi monográfico.

Sí que al final de la semana pasada vi algún episodio de mis series habituales de cartelera…

No dejé de pasar el episodio de turno de Doctor Who… nos habían anunciado que Clara Oswald (Jenna Coleman) podía salir de la serie y podía ser en este momento, y uno no se pierde un momento solemne como ese…

También le he dedicado tiempo al adelanto de una nueva space opera que nos va a llegar desde SyFy… quien sabe si algún día darán con la receta que les permitió emitir algo tan estupendo como la versión reimaginada de Battlestar Galactica. The Expanse se llama el nuevo intento, no creo que llegue a tanto, pero de momento me apetece saber cómo sigue…

Pero bueno,… lo cierto es que como digo he estado en modo casi monográfico, dedicado a la nueva serie de los superhéroes Marvel que se puso a disposición del público por parte de Netflix el fin de semana pasado, Jessica Jones. Y me la he visto entera.

Estas series de superhéroes Marvel suelen tener Nueva York como escenario principal.

Estas series de superhéroes Marvel suelen tener Nueva York como escenario principal.

Una vez más lo digo. Normalmente, no me gustan las películas de superhéroes. Especialmente las de Marvel, aunque en general. En el mejor de los casos, me parecen productos estandarizados en los que una vez visto una película, vistas todas. En el peor, me parecen una exhibición de una serie de tipos ceñudos vestidos con pijamas de colorines haciendo el memo en situaciones ridículas. En el ámbito de las series de televisiones, hasta ahora sólo he estado enganchado a alguna, que he clasificado como un guilty pleasure. Incluso podría estar enganchando a alguna otra con el mismo nivel de interés. Series que me parecen malas, pero que por algún motivo no puedo dejar de ver. No entraré ahora a analizar esta peculiar incoherencia personal. Solo Agent Carter había conseguido gustarme realmente hasta ahora, y en gran medida se debe al encanto de su protagonista.

Pero hace unas semanas os comentaba mi sorpresa al darle una oportunidad a Daredevil, una serie con formato de thriller, en concreto de lucha contra el crimen organizado, bien planteada, bien rodada, bien interpretada, y en la que la cuestión «superhéroe» era sólo un punto más, que no molestaba. Después de la nefasta adaptación cinematográfica del personaje de hace algo más de una década, fue no sólo una sorpresa, sino un hallazgo. Me pareció muy divertida e interesante.

Fundamentalmente suceden en el barrio llamado Hell's Kitchen, la Cocina del Infierno.

Fundamentalmente suceden en el barrio llamado Hell’s Kitchen, la Cocina del Infierno.

Ahora nos llega una nueva superheroína. Más bien una nueva anti-superheroína. Porque Jessica Jones (Krysten Ritter) es una investigadora privada, amargada por diversos acontecimientos de su pasado, bastante asocial, con una marcada tendencia al alcoholismo… bueno… totalmente alcohólica, que además tiene «poderes». Es tremendamente fuerte. Y puede volar… bueno esto último,… lo hace muy mal. Su profesión y características personales la engarzan totalmente en la tradición de los investigadores privados de la novela negra americana. Y los responsables de la serie explotan ese ambiente a su favor.

Por otra parte, es un thriller. Hay un villano, Kilgrave (David Tennant). Y un enfrentamiento entre ambos que aunque tiene momentos físicos es sobretodo un enfrentamiento de inteligencias y un enfrentamiento psicológico. No ganará el más fuerte, Jessica, o el que tenga poderes más notables, Kilgrave. Ganará el que tenga más aguante, más inteligencia, más capacidad de sufrimiento, más paciencia, más capacidad de aguantar el envite final, vaya de farol, con las cartas marcadas o con una buena jugada. Y el villano es fundamental. Porque estamos ante uno de los mejores villanos de los últimos tiempos en televisión. Con una producción muy similar, con un planteamiento parejo, desarrollada en el mismo universo, en el mismo Nueva York que Daredevil,… Jessica Jones me parece muy superior porque el villano es mucho mejor, y el enfrentamiento mucho más personal.

Pero durante mi visita a Nueva York no paseamos por allí, aunque no estuvimos lejos.

Pero durante mi visita a Nueva York no paseamos por allí, aunque no estuvimos lejos.

Hay más personajes… de todo tipo, unos más conseguidos y otros menos. Fundamental Trish Walker (Rachael Taylor), la hermanastra de Jessica, que participa tanto en los momentos dramáticos como en los momentos ligeros. Impagable el momento «put a bullet in your head». Entre otros. Cargante el «novio» que se busca la guapa Trish, que me parece que aporta poco a la trama y a ratos molesta. Pero en general el reparto está muy bien en su conjunto. Bueno… todavía me pregunto si se han equivocado al poner en el reparto a Rebecca De Mornay, y si no, por cuanto habrá demandado esta a su cirujano plástico… Irreconocible.

Entendamonos. Es un producto de entretenimiento. Pero es un entretenimiento asumible por una persona adulta… no es necesario ser un adolescente o un friqui de los superhéroes para disfrutarlo y mucho. Dicen que este universo de superhéroes para adultos va a tener un par de variantes más. Pues a ver si les salen como los dos primeros y a disfrutarlos. Pero vaya por delante una afirmación categórica. Es el mejor producto sobre superhéroes, historieta, película o serie de televisión, que he visto en mi vida.

En cualquier caso, como muchas veces digo, Nueva York es un personaje más de estas series.

En cualquier caso, como muchas veces digo, Nueva York es un personaje más de estas series.

[Televisión] Cosas de series; bailarinas en pelotas y un superhéroe con pelotas en las novedades

Televisión

Esta semana, en la que escribo esta sección en viernes en lugar de los tradicionales jueves, sólo hay un cierre de temporada. Más adelante lo comento. Bueno. En realidad también ha acabado ya la última temporada regular de Downton Abbey. Pero todos sabemos que la temporada, y la serie, en realidad no terminarán hasta la emisión del especial de Navidad. Sí, la serie. Se nos va. Tengo la sensación de que nos llevan hacia un final amable… aunque tampoco apostaría por ello. Han ido cerrando, cuando menos aparentemente, bastantes tramas. Pero todavía hay alguna por ahí colgando, más lo que se saquen de la manga para ese especial fin de fiesta ¿Realmente la protagonista va a ser la antipática de la serie, Lady Edith (Laura Carmichael)? Ya veremos. Aunque indudablemente, bastante protagonismo va a tener. En fin. Démosles tiempo a los Crawley para despedirse adecuadamente.

Han vuelto las demenciales aventuras del personas del hospital de larga estancia de Getting On. Pues eso, tan demenciales como de costumbre. Con semejante grado de mala leche, no me los perdería por nada del mundo. No sé por qué pasa tan desapercibida esta serie.

París ha aparecido en un divertido episodio de la británica

París ha aparecido en un divertido episodio de la británica «Catastrophe».

Mientras tanto, se han producido algunas novedades novedades. Por una lado, una de espías, que me está dando bastante mala espina. Se trata Agent X, y venía rodeada de cierto barullo por suponer el desembarco de Sharon Stone en televisión. Los dos primeros episodios han sido flojos. El primero aun fue entretenido, pero no para tirar cohetes. Lo mejor… la rusa mala (Olga Fonda). Y la Stone, aunque formalmente encabeza el reparto, de florero. Tengo la sensación de que no me durará mucho en cartelera.

Mas intenso ha sido el estreno de Flesh and Bone. Ya se sabe que de vez en cuando aparece una serie sobre el mundo de las bambalinas. Que si vamos a hacer un musical, que si una escuela de artes y espectáculos, que si los coros del instituto, que si las orquestas en Nueva York,… pues esta vez ha tocado el mundo del ballet clásico. Con actrices que son bailarinas clásicas reconvertidas. El primer episodio estuvo bastante bien. El segundo flojeó. Probablemente la vea entera, pero está claro que esta historia de caperucitas modernas con tutú, a las que deboran los lobos ricos que patrocinan las compañías de danza, está basando más su promoción en enseñar carnaza, con tetas, culos, «estriptises» y otros polvos, de los que vendrán vete tu a saber que lodos, que en la calidad de sus argumentos o en la definición de sus personajes. Pero tampoco está mal. Ya veremos. Lo que sí que sé que entre tanta bailarina anoréxica en pelotas y tanto baboso mirón, manoseador o putero,… parece más una de terror que de danza clásica.

En realidad, traigo aquí las fotos para aprovechar para comentar que estoy avanzando en el cuaderno de viajero de mi viaje a la capital francesa en diciembre del año pasado.

En realidad, traigo aquí las fotos para aprovechar para comentar que estoy avanzando en el cuaderno de viajero de mi viaje a la capital francesa en diciembre del año pasado.

Y comentaremos la temporada que he cerrado. Ha sido mi recuperación en las últimas semanas de la del superhéroe de turno, Daredevil. Cuando se emitió, la deseché en principio. La versión cinematográfica del superhéroe ciego fue malísima. Si a eso sumas que la mayor parte de las series de superhéroes me cansan enseguida, ni me digné en su momento en probar. Pero las críticas eran tan buenas, hablaban de ella tanto como de la serie de superhéroes más adulta, que al final le di una oportunida. Y oye. Sí. Está bastante bien. Les saca un porrón de ventaja a la mayor parte del resto de series del género. Incluso con momentos de muy buen cine para la pequeña pantalla. Ambiente oscuro. Mamporros de los que duelen. Un malo digno de mención (Vincent D’Onofrio)… aunque se fue repitiendo con el paso de los episodios. Desde luego, volveré a ella cuando vuelva la segunda temporada. Dicen que va a estar imbricada con otras tres series, de las que la siguiente empieza este mes. Si todas están en este tono,… por lo menos les daremos una oportunidad.

Que todavía lo tenía pendiente. El enlace a continuación.

Que todavía lo tenía pendiente. El enlace a continuación.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

Cuaderno de viajero de París 2014

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; zombis a la francesa para Todos los Santos

Televisión

No mucho que comentar esta semana. Decir que voy muy justo de tiempo para ver muchas de las novedades de este año y algunas de temporadas pasadas, por lo tanto he decidido hacer limpieza de mi cartelera televisiva:

De temporadas pasadas, no voy a seguir con la segunda temporada de The Librarians. Aunque simpática, no tiene calidad suficiente para mantener estas aventurillas en mi cartelera cuando está tan apretada.

La novedad de la semana pasada, Wicked City, no me atrajo lo suficiente y la voy a abandonar ya.

Blindspot, que es uno de los estrenos más destacados, no me parece que esté a la altura de las expectativas levantadas en los primeros episodios y también se cae de la cartelera.

The Grinder es una sitcom que tampoco me ha acabado de enganchar. No me gustan mucho los personajes.

Esta semana vi algún episodio de The Muppets, que han vuelto. Esta especie de 30 Rock con marionetas no me ha devuelto las sensaciones de mi adolescencia. Tampoco permanece.

Paisajes alpinos para acompañar una serie que se desarrolla en los Alpes. Bien es cierto que en los franceses, y aquí tenemos los suizos, en el encabezado (Zermatt) o en esta foto del mone Pilatus sobre Lucerna.

Paisajes alpinos para acompañar una serie que se desarrolla en los Alpes. Bien es cierto que en los franceses, y aquí tenemos los suizos, en el encabezado (Zermatt) o en esta foto del mone Pilatus sobre Lucerna.

De este modo, me dejo espacio para probar algunas novedades potencialmente interesantes en las próximas semanas, y para recuperar retrasos de otras que quiero seguir viendo.

Y hemos asistido al final de la segunda temporada, y de momento de la serie, de Les Revenants. Los retornados de la muerte franceses nos han ofrecido dos temporadas de ocho episodios, con tonos muy distintos, desde luego mucho mejores que la película que las inspiró, y que de alguna forma dan un nuevo sentido al tema de los muertos vivientes. Esos zombis tan populares en la actualidad en diversas declinaciones… desde los «muertos andarines» con dos series propia, a los tipos «congelados» de Game of Thrones, pasando por… todo tipo de situaciones. Ya lo dicen los anglosajones, «Everithing’s best with zombies». Pero los zombis franceses, estos «retornados», no son iguales que los anglosajones. No dan asquito,… aunque algunas escena de asquito ha habido,… hablan y razonan, algunos por lo menos,… tienen sentimietos,… y andan desorientados en ese claustrofóbico valle alpino, donde las inundaciones parecen darse con excesiva frecuencia, y con consecuencias extrañas.

Las virtudes de la serie han sido puestas de manifiesto en diversas ocasiones. Realizada con un presupuesto bajo, cuenta sin embargo con un excelente reparto, y su realización técnica, si bien sencilla, es elegante y esmerada. Una cuidada banda sonora, un buen diseño de producción y una excelente fotografía dan empaque a la serie, dándole una personalidad propia, muy europea, alejada de los modos anglosajones. Aunque no podamos dejar de encontrar similitudes con productos anglosajones situados fuera de las corrientes principales.

O con los alpinistas subiendo al Breithorn en la frontera en Suiza e Italia, también cerca de Zermatt.

O con los alpinistas subiendo al Breithorn en la frontera en Suiza e Italia, también cerca de Zermatt.

Una manía de muchas series con misterios es la de que parece que necesitan dar explicación a todos esos misterios. Lo cual es como asumir que los espectadores no son capaces de construir su propia historia con los ladrillos que ofrece la serie, o de concluir a su modo y rellenar los huecos el producto final. Una pena, porque si una serie o una película de cine obliga al espectador a hacer un esfuerzo para concluir el producto, hace de estas producciones algo más interactivo o proactivo por parte del espectador. Mucho más creativo. Y la segunda temporada de Les Revenants se las ha apañado para resolver tantos misterios como despertar otros. Porque la figura del niño Victor/Louis y ese final con bebé son misterios que van creciendo y que quedan sin resolver. ¿Podrían ser la base para que, cuando sea, cuando tengan una historia, volver con una tercera temporada? Chi lo sa! Perdón, en francés. Va savoir! Quién sabe.

Mi recomendación es darle una oportunidad. Aunque es de esas historias que tienen tantos matices y tantas historias paralelas, que sientes que siempre te estas perdiendo algo. Quizá,… en algún momento,… haga una segunda lectura. Perdón, visualización.

O en el llano rodeado de gigantes alpinos de Interlaken.

O en el llano rodeado de gigantes alpinos de Interlaken.

[Televisión] Cosas de series; semana de dispersión televisiva

Televisión

Ha sido una semana extraña, en la que me he dispersado en mi forma de ver las series de televisión, lo que añadido a que hemos ido al cine más de lo que yo pensaba, a que he dedicado tiempo a ver vídeos bajados de internet sobre temas diversos y a que he estado atareado con otras cosas, he cogido mucho retraso con mis series habituales. Ya veremos cuando lo recupero, porque este fin de semana que viene no.

Veamos lo de la dispersión.

Como en otras entradas televisivas, algunas de las últimas apariciones en mi tumblr viajero, como el paisaje de la Plana de Zaragoza en la cabecera, o esta araña de la sierra de Alcubierre.

Como en otras entradas televisivas, algunas de las últimas apariciones en mi tumblr viajero, como el paisaje de la Plana de Zaragoza en la cabecera, o esta araña de la sierra de Alcubierre.

No soy aficionado al cine ni a las series de superhéroes, aunque tengo mis guilty pleasures por ahí. Esta semana he sumado una nueva, Supergirl,… la verdad es que el piloto es entretenido y las chicas monas. No sé si dará mucho más de sí. El caso es que me estuvieron insistiendo el otro día en el tópico de que me había equivocado al no darle en su momento una oportunidad a Daredevil. Dan Defensor le llamábamos al personaje en mi infancia. Y además se dice que se viene un spin-off próximamente bastante interesante. Así que he decidido, con retraso, darle una oportunidad. Y la verdad es que no me disgusta nada. Casi no parece de superhéroes. Veremos como sigue.

Mucho más decepcionante ha resultado ser otra novedad, una serie británica que pretende darle una vuelta de tuerca a la historia de Jeckyll & Hyde. Una demostración de que no todas las series inglesas son buenas.

En el alto de Aguarón, no lejos de Cariñena.

En el alto de Aguarón, no lejos de Cariñena.

Otra novedad ha sido Wicked City, que parece ser un intento de otra cadena de repetir el éxito de True Detective, con una fórmula muy similar. El primer episodio no ha estado mal, aunque se ve que tiene unos modos mucho más comerciales y menos pretensiones de televisión de autor. Y también se modera más en la violencia, el sexo y el lenguaje, aunque intenta jugar con ellos. Ya veremos. No estoy del todo convencido.

Y debemos celebrar un retorno, el de la pareja de maduritos, americano e irlandesa que se conocen en Londres, que se casaron de penalti en la primera temporada de Catastrophe, y a los que nos hemos encontrado ya con su segundo retoño. De momento, estupenda, como en su primera temporada.

Y me dio la curiosidad de comprobar la miniserie Residue. Con Natalia Tena al frente haciendo de osada fotógrafa, en serie claustrofóbica situada en una indeterminada ciudad británica en la que se produce una espantosa explosión, y al cabo de unos meses vemos que 10 kilómetros cuadrados están cerrados por riesgo de contaminación a un misterioso agente químico. Pero parece que hay algo más… conspiranoias de carácter sobrenatural o preternatural,… no sé… en una miniserie de tres episodios que no me ha acabado de convencer, aunque parece que puede tener una continuación en forma de una segunda temporada de diez. No me veo yo mucho viéndola.

Bueno,… a ver hasta donde llego la semana que viene.

En el interior de la catedral de Palma de Mallorca.

En el interior de la catedral de Palma de Mallorca.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; problemas matrimoniales de una doctora inglesa y familiares de una policía americana

Televisión

Veamos… han pasado dos semanas desde el último repaso televisivo… Ha habido una serie de novedades a las que no me he enganchado. Algunas de ellas, ni siquiera he terminado el primer episodio. La australiana de institutos marginales The Principal, los vikingos de The Last Kingdom, un asesinato de hace décadas en Unforgotten, la sitcom de parejas vecinas Truth Be Told y la de exnovia histérica y rara Crazy Ex-Girlfriend. Aunque alguna de ellas parecía bien referenciada. Pero o no me han gustado o no me han interesado.

En el aspecto negativo, también he de decir que estoy por abandonar uno de mis guilty pleasures, Arrow. Esta combinación de guiones entretenidos con actores muy guapos pero malos está empezando a dejar de parecerme entretenida.

En el apartado de las novedades, hemos tenido el comienzo de la nueva temporada de Fargo. Nueva época, final de los años 70; mismo entorno, la gélida Minnesota. El primer episodio ha sido buenísimo, como momentos de gran inspiración en el mismo tono que sus antecesoras tanto para la gran como para la pequeña pantalla. Muchas expectativas puestas en esta temporada de una de las series revelación del año pasado.

En mi tumblr de viajes, apareciendo fotografías de mi última escapada a Viena (enlaces al final), como el interior de la catedral de San Esteban.

En mi tumblr de viajes, apareciendo fotografías de mi última escapada a Viena (enlaces al final), como el interior de la catedral de San Esteban.

De lo que tengo en cartelera, está bastante potente Doctor Who, con historias de dos en dos capítulos bastante entretenidas. The Big Bang Theory está teniendo momentos muy buenos de nuevo. Las dos comedias de situación aparentemente similares, Modern Family y Life in Pieces, compitiendo duramente,… y yo no dejaría ninguna, pero si me obligasen por algún motivo igual escogería quedarme con la novedad. Y la comedia de situación gamberra, You’re the Worst, en el último episodio que vi demostró que es cualquier cosa menos superficial. Cargas de profundidad en el ámbito de las relaciones humanas.

Y he tenido dos finales. Uno, de temporada, Ties That Bind. Todavía no sé por qué he visto todos los capítulos de este drama policial-familiar que es francamente floja, por no decir mala. No sé si volverá con una segunda temporada, pero es dudoso que yo me apunte a ella. No merece la pena más comentario.

Unas viejas locomotoras de vapor en la estación de Heiligenstadt.

Unas viejas locomotoras de vapor en la estación de Heiligenstadt.

Y se acabó también la miniserie británica Doctor Foster. La historia de la doctora inglesa que de repente que su marido, en los cuarenta, puede tener una aventura con la hija de unos conocidos de veintitrés ha tenido en mi opinión unos cuantos altibajos. Con momentos muy buenos en el primer episodio, que nos prometía un tono duro y tenso, de mala leche y venganzas, luego divaga un poco sin encontrar su sitio hasta alzarse en el cuarto y penúltimo capítulo y hasta la mitad del quinto y último en muy alto nivel,… para luego ir a un final relativamente anodino y pequeño burgués. No sé. Las interpretaciones son buenas, pero no he acabado de cogerle el tranquillo, y no se han definido bien las historias paralelas. En fin. Era un producto autolimitado. Tampoco ha estado mal, que conste.

Y hasta la semana que viene, con respecto a la cosa televisiva.

O la visita al Leopold Museum en el Museumsquartier.

O la visita al Leopold Museum en el Museumsquartier.

Cuaderno de viajero – Viena 2015

Viena en el tumblr De viaje con Carlos

[Televisión] Cosas de series; yo también quiero mi «garmonbozia»

Televisión

Estamos en pleno auge de novedades y esto hace que no sólo haya que «probar» el nuevo menú televisivo, sino que también hay que saber dejar de lado aquellos «platos» que no aportan nutrientes suficientes al espectador. De algunas series presentadas en semanas anteriores, definitivamente no me interesan Quantico, después de un episodio, ni Minority Report, después de dos. La primera es una especia de Grey’s Anatomy pero en el FBI, y no, y la segunda es como pálida sombra de lo que pudo plantear la película de origen.

En esta semana pude ver el primer episodio de Code Black, que es un «mix» de E.R. (Urgencias) y Grey’s Anatomy (y dale). A pesar de alguna presencia destacable en el reparto, pues tampoco. Fuera.

No, no me voy a Twin Peaks a por "garmonbozia", que a mi me suena a mezcla de "garbanzos" y "bazofia". Me voy a Berlín.

No, no me voy a Twin Peaks a por «garmonbozia», que a mi me suena a mezcla de «garbanzos» y «bazofia». Me voy a Berlín.

Aparte de lo comentado, no ha habido novedades absolutas esta semana, pero sí hemos tenido el regreso de cuatro interesantes propuestas:

Les Revenants: Muchos años ha tardado en llegar la segunda temporada de esta serie francesa, que nos enganchó a muchos. Y los dos primeros episodios que he visto me parece que llegan con un nivel muy bueno. Ambiente claustrofóbico en este drama sobrenatural ambientado en una pequeña y semiabandonada ciudad de los Alpes franceses.

Homeland: Tras su excelente primera temporada, las posteriores, especialmente la tercera, recibieron bastantes palos. A mí siempre me ha parecido una serie interesante, y la cuarta temporada me parece que está infravalorada por la mayor parte de los aficionados. El comienzo de la quinta, con Carrie Mathison (Claire Danes) fuera de la CIA en Berlín en el negocio de la seguridad privada, con la guerra en Siria y el escándalo del espionaje norteamericano en Alemania de fondo, me parece muy interesante. Y con evoluciones de los personajes que promete mucho.

The Leftovers: Esta serie fue una agradable sorpresa el año pasado. Con los dramas personales ante el hecho de que el 2% de la población desapareciera. Parece que se mantiene parte del reparto, con algunos de los personajes más interesantes, pero en distinto escenario, y con nuevos actores. A mí ya me ha enganchado. Además se insinúan otros misterios. Y con una presentación estilo «2001», con una escena que arranca del alba de la humanidad, que todavía no sabemos qué significa.

The Affair: La historia de un adulterio contada en flashback por sus protagonistas, que no ven las cosas de la misma forma, con una muerte investigada por la policía de fondo. Empezó fuerte, aunque se desinfló un poquito. La presentación de la nueva temporada cambia algo. Si la temporada anterior se alternaban las versiones de Noah (Dominic West) y Alison (Ruth Wilson), su amante, en este primer capítulo han sido las de Noah y Helen (Maura Tierney), su esposa. Estupendo, porque creo que el personaje de Tierney estaba infrautilizado.

En las calles de la capital alemana ha comenzado la temporada de Homeland, y muy bien, me parece.

En las calles de la capital alemana ha comenzado la temporada de Homeland, y muy bien, me parece.

Y he llegado al final de mi periplo por la celebrada serie Twin Peaks, incluida la película posterior, Twin Peaks: Fire Walk With Me. Recuerdo un poco como he llegado a esta situación de hablar de una serie de hace 25 años en estos momentos.

En 1990 llegaron las televisiones privadas a España. En 1990 estuve realizando un curso de posgrado en la Escuela Nacional de Sanidad en Madrid. En Madrid fue donde primero se vieron las televisiones privadas. Una de ellas se anotó un importante tanto emitiendo en España, Twin Peaks, la serie de moda en aquel año de 1990. Yo vi aquellos primeros episodios en el otoño-invierno de 1990 en Madrid. Pero cuando terminé el curso, volví a Zaragoza, donde en aquellos momentos veía muy poquito la tele. Ya era posible sintonizar las televisiones privadas cuando volví, pero estaba con otros asuntos, y perdí el hilo de la serie. Como comentaba hace unas semanas, nunca me enteré de quién mató a Laura Palmer (Sheryl Lee). Hasta hace unas semanas, como ya comenté.

Cuando hace un año, aproximadamente, surgió la noticia de que iba a realizarse, 25 años después, una tercera temporada de la serie, decidí que tenía que resolver esta asignatura pendiente. Y decidí que poco a poco, iría viendo las dos temporadas originales de la serie y la película posterior. Y me ha llevado un año, aunque la segunda temporada y la película las he visto durante este verano.

Sobre esta serie, si buscáis por internet, encontraréis un montón de páginas donde os explican todas las minucias de la misma, se exponen todo tipo de teorías sobre cada una de las misteriosas escenas y personajes de la serie, se analiza «ad nauseam» cualquier cuestión que se os ocurra sobre la misma. Yo me centraré en mis impresiones como serie de televisión de ficción, es decir, como «cine para la pequeña pantalla».

Aunque supongo que no tardaremos en dejar las orillas del Spree, y las cambiaremos por algún sitio más desértico y menos civilizado.

Aunque supongo que no tardaremos en dejar las orillas del Spree, y las cambiaremos por algún sitio más desértico y menos civilizado.

En primer lugar, me sorprende el éxito de la serie entre el gran público. Porque los mejores episodios de la serie, los de la primera temporada, algunos del principio de la segunda, y el final de esta, son muy propios de uno de sus creadores, el director David Lynch. Y no es un director con una cinematografía fácil. Argumentos crudos, personajes extremos, simbolismos no siempre fáciles de desentrañar, y una puesta en escena y un tratamiento visual poco usuales. Aunque desde mi punto de vista sumamente estimulantes y atractivos. El resto de los capítulos… son flojos, y no están al nivel del mito televisivo.

Otra cosa que me sorprende es algo derivado de que yo dejase la serie en su momento en sus primeros capítulos. Siempre tuve la impresión de que era un drama policiaco, con un único caso serializado, pero no. Estamos ante un drama de terror psicológico o sobrenatural disfrazado. Lo podemos considerar «psicológico» si consideramos a los malvados de las «logias negra y blanca» como metáforas del mal y del bien. Lo podemos considerar «sobrenatural» si efectivamente aceptamos la existencia de seres de carácter fantástico y sobre natural. Que cada uno lo vea como lo quiera. Desde ese punto de vista, eliminando los episodios que no aportan nada, se puede crear con la primera temporada, parte de la segunda y la película final, la historia de la muerte de una adolescente de diecisiete años, atrapada entre las inquietudes propias de su edad, y las amenazas que a esta edad una chica puede tener. Laura Palmer no sería más que una moderna caperucita, y BOB el lobo feroz. Interesante desde luego. Pero alguien tendría que tener las ganas y el tiempo para eliminar la paja, y dejar lo que vale, como producto final. Por supuesto, hay más complejidad y cosas interesantes, pero siempre alrededor de este concepto, en el que el mal no es lo que lleva a hacer maldades desde un punto de vista maniqueo, sino lo que se alimenta del dolor y el sufrimiento de las personas. La famosa «garmonbozia».

Dicho todo lo anterior, de momento no veo necesidad alguna de seguir con la historia. Es cierto que en el capítulo final (no en la película), hay elementos en cierto modo irresueltos. Pero desde mi punto de vista, no pasa nada. Por ejemplo, no sabemos si Audrey Horne (Sherilyn Fenn) muere o no muere,… pero ese es un personaje que está tocado ya por la decisión de cortar con su relación con Dale Cooper (Kyle MacLachlan), tras el momento en que se desvela la identidad del asesino de Laura. Para mí resulta evidente que Audrey tendría que haber mantenido la relación con Cooper, y ocupar el lugar de Annie (Heather Graham) en los capítulos finales de la serie. Como la serie, en su segunda temporada, es obvio que se gestionó mal, tiene una serie de inconsistencias virtualmente irresolubles.

Cual es mi impresión final… Un experimento interesante, digno de verse, efectivamente una gran influencia para la ficción televisiva posterior,… pero fallido. Le falta una atención al desarrollo global de la serie, una coherencia absoluta de la historia, para obtener el fabuloso producto que podría haber sido. Y del cual hay una serie de muestras que hacen que merezca la pena verse la serie en su conjunto. Descocado epílogo final, incluido.

Pero bueno, mientras podamos, disfrutemos de las civilizadas y tranquilas calles berlinesas, aunque los alemanes no sean en estos momentos uno de los pueblos favoritos del resto del mundo, o al menos de Europa.

Pero bueno, mientras podamos, disfrutemos de las civilizadas y tranquilas calles berlinesas, aunque los alemanes no sean en estos momentos uno de los pueblos favoritos del resto del mundo, o al menos de Europa.