[Televisión] Cosas de series: notable final para los «caminantes», vivos o muertos

Televisión

Una de las cosas que suceden en los EE.UU. es que para la época navideña consideran que no merece la pena esforzarse por las audiencias, que están dedicadas a otros menesteres, y las series de ficción se toman un descanso hasta enero, o incluso febrero. Algunos ejemplos de series que ya están en modo descanso son:

Mi guilty pleasure Anatomía de Grey, que todo hay que decirlo lleva unos cuantos episodios bastante entretenidos, y que dejó unos cuantos hilos argumentales en el aire, con notables toques melodramáticos, como le es propio. Bueno. Vale. Tampoco le dedicaré más tiempo.

También se ha ido de vacaciones nuestro «querido» House, que si no luce con las glorias de antaño por lo menos te hace pasar el rato. El tiempo muerto nos ha dejado con el desequilibrado doctor en posesión de una pistola, estando todavía en libertad condicional, y con la «chinita» que se han buscado de relleno pidiéndole al guaperas de la serie la cita de la forma más extraña y cutre que se le podía haber ocurrido a cualquier guionista, en un ascensor al estilo de Anatomía de Grey, y con la guapa del momento presente.

Pero hablemos de cosas serias. Fringe, la serie en activo  favorita de los amantes de la ciencia ficción. Me parece a mí. Como cuestión previa, me sigue pareciendo muy interesante. Pero echo de menos algunas cosas. En primer lugar a la Olivia del universo alternativo. Es mucho más atractiva y tiene mucho más morbo que la del universo «de aquí». En segundo lugar, se ha vuelto más procedimental. Van resolviendo casos, pero la trama de fondo se ha vuelto más lenta. Les costó traer de vuelta a Peter, y este no ha hallado todavía su sitio en este universo. Ni en ningún otro.  En cualquier caso, en el último episodio, hemos descubierto parcialmente las causas de las cefaleas de Olivia, y nos han dejado en ascuas. Maldita sea.  De todos modos, está ahí, es de mis favoritas, y me lo paso bien. Hasta enero.

Y finalmente… The Walking Dead. Quien me iba a decir a mí, que esperaría con ganas cada semana los episodios de una serie de muertos vivientes. Con lo poco que me han gustado tradicionalmente este tipo de cosas. Claro que tradicionalmente han sido algo propio del gore y del susto fácil. Elementos que se dosifican con parsimonia y sabiduría en esta estupenda teleserie. Sin embargo, los conflictos entre los «vivos» están a la orden del día. Y la evolución final hacia la discusión ética sobre si los caminantes son seres humanos enfermos o no, y por lo tanto sujetos de compasión, se ha llevado de forma muy inteligente. Más de una vez en comparado esta serie con Galactica. Antes por la situación de un pequeño grupo de humanos escapando de la exterminación por parte de una terrible amenaza. Sean los fríos cylones, o los cutres caminantes. Ahora es la cuestión de la humanidad del distinto. Claro. Era más fácil empatizar y ver la humanidad en las cylonas macizorras que en los putrefactos caminantes. Pero formas hay, cuando hay ideas e imaginación. Y se han sacado de la manga un final estupendo, que nos ha dejado a todos con el corazón encogido. Porque muchos hemos visto uno de los tradicionales tiros en los sesos a un caminante no como la eliminación de un peligro sino como una ejecución. Muy buen final. Y además tengo ya un personaje favorito en la serie. Es que está muy buena. Soy débil.

Así que nada, en las próximas semanas irán cayendo más series en el descanso navideño, y otras terminarán temporada. Así que no faltarán comentarios para esta sección semanal de mi Cuaderno de ruta. Mientras, para rellenar el tiempo muerto, he recuperado la segunda temporada de Treme, que en su momento no encontré ocasión para verla.

Hojas

Cinco días metidos en la niebla, y me está empezando a afectar el humor; espero que pronto veamos el sol, y poder hacer fotos más vivas que esta de la ribera del Ebro a su paso por Zaragoza (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[Televisión] Cosas de series: El año de Robin y Barney

Televisión

Ha sido una semana donde no han pasado grandes cosas en mi panorama seriéfilo. No ha habido nuevas incorporaciones, ni ha habido bajas. Aunque me estoy planteando si seguir o no adelante con la nueva serie del oeste, Hell on Wheels. A ratos me gusta mucho, pero a ratos me aburre. Es lo que me pasa tradicionalmente con los westerns en el cine. Alguno, pocos, me apasionan; la mayor parte me aburren o me dejan indiferente.

Ya hablé bastante la semana pasada de Homeland, y poco puedo añadir. Salvo que parece que están dispuestos a sorprendernos en cada episodio con sus giros de guion. Mientras no fuercen la máquina en exceso, va bien. Y como sólo son 12 capítulos, y ya llevan ocho, tienen que ir preparando el final de temporada, que espero esté a la altura del transcurso de la serie. En situación similar está Dexter, que aunque no brilla a la altura de sus mejores temporadas, sigue siendo una buena serie, y ya están encarrilando el final de temporada, que llegará al mismo tiempo que la anterior.

Pero donde se ha puesto interesante el asunto ha sido en How I Met Your Mother. Aun reconociendo que desde el principio ha sido un serie coral, siguiendo algunos de los esquemas que marcó Friends, aunque yo prefiero la actual por diversos motivos, las primeras temporadas siempre tuvimos la sensación de que había un protagonista, y este era Ted Mosby (Josh Radnor). Sin embargo, es el personaje que menos ha evolucionado. Le han pasado cosas, pero sigue siendo el mismo. O lo mismo. Por otra parte, es indudable que hace tiempo que el robaescenas, que el preferido de todos es Barney Stinson (Neil Patrick Harris). Nos ha hecho pasar los momentos más divertidos, es el actor con más personalidad, y se ha convertido en el alma de la serie. Y por otro lado, el personaje que más perdido andaba en todo este cotarro era el de Robin Scherbatsky (Cobie Smulders), la guapa canadiense que últimamente no encontraba su sitio claro en todo este cotarro. Sabemos que esta temporada se cerrará con una boda. Pero no sabemos de quien.  Sabemos que tanto Barney como Robin se han echado pareja, pero Barney la ha dejado. Por Robin. Sabemos que han pasado «accidentalmente» cosas entre ambos. Y finalmente, en el último capítulo nos han soltado una bomba que de repente parece que da alas a la serie, y al personaje de Robin. Siempre ha sido una serie divertida. Pero ha tenido momentos mejores y peores. Creo que tenemos la esperanza de que estemos volviendo a los mejores.

Y si no, en el capítulo de las sitcoms, siempre nos quedará Modern Family que no baja ni de ritmo ni de nivel. Y es de lo más divertido. La mejor de las comedias que estoy viendo. Sin duda.

Tumbas

Aprovecho esta imagen del Cementerio de Torrero de Zaragoza, para recordar que los lunes estoy con sesión doble macabra en la tele por satélite. A las 21:30 he recuperado "American Horror Story", a la que he dado una segunda oportunidad, y a continuación la segunda temporada de "The Walking Dead", que sorprendentemente me sigue teniendo enganchado ¿Cuándo me habían gustado a mí las de zombies? (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Televisión] Cosas de series: Esencialmente, Homeland

Televisión

Poco a poco voy estabilizando mi panorama de series televisivas de este año. Poco de lo nuevo ha venido para instalarse en mi televisor. Y mucho de lo viejo está ahí por rutina. House, en su última temporada sigue siendo House, aunque ya no le aguantan las chicas de toda la vida y para esta su última temporada han tenido que buscarse unas nuevas. Una de ellas muy guapa todo hay que decirlo. Y Bones con su embarazo y con sus muertos cada vez más divertidamente asquerosos, más de lo de siempre. O Dexter, que este año le ha dado por los temas religiosos; no defrauda, aunque tampoco innova. Y el guilty pleasure de seguir con Grey, la de la anatomía, y su grey de cirujanos que no han superado la adolescencia. Lo cierto es que a estos los noto un poco mejor que en el pasado. Pues eso. Junto con alguna novedad que ya he indicado en anteriores entradas de estas cosas de series.

Pero este año, la que me está gustando muchísimo es una que se despedirá de nosotros en a mitad de septiembre. Aunque han prometido que volverá. Es Homeland. El drama de espionaje que me tiene encandilado desde principios de octubre. Y si ya estaba bien cuando sus principales protagonistas Carrie Mathison (Claire Danes) y Nicholas Brody (Damian Lewis), caminaban por la trama en paralelo,… cuando Carrie se ve obligada a cesar su vigilancia del hogar de los Brody y empieza a encontrarse con él,… el interrogatorio del terrorista,… el polígrafo,… lo que pasa entre medio,… el fin de semana,… Hay que reconocer que entre estos chicos hay tensión y no sólo sexual. No quiero dar más datos sobre la trama para dejar que el posible telespectador los descubra y los disfrute por su cuenta. Pero básicamente teníamos dos desarrollos en la serie en su siete primeros capítulos:

Parque Grande

Las series de este tipo no suelen llevar un camino recto; y nunca sabes hacia donde van a girar sus argumentos (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

Hay una trama terrorista en marcha por parte de extremistas islamistas en la que están involucrados muchos de los personajes de la serie. Una trama que, afortunadamente, no la están mareando. Va avanzando. Tiene su propia dinámica, y cada vez sabemos más de ella. Tanto los personajes como los espectadores. Nos interesa y nos tiene en vilo. Y además, porque cada vez parece más claro que entre los «buenos» hay un «malo».

Está la dinámica en la que me he centrado anteriormente. La relación entre Carrie y Brody. Una relación cada vez más personal, interrelacionada con la intriga de fondo, pero con derivaciones propias. La inestabilidad psicológica de la agente, los cambios que arrastra Brody tras su regreso al hogar, Las relaciones y los conflictos familiares de ambos, los problemas laborales de Carrie,… el papel que Saul Berenson (Mandy Patinkin) pueda tener en todo este conflicto,…

Dicen los más quisquillosos que encuentran defectos en la trama, pequeñas inconsecuencias… Nada es perfecto, y lo importante es el conjunto, y el conjunto es muy bueno. Los más salidorros echan de menos la ligereza de ropa de algunos caracteres femeninos, especialmente de la señora Brody (Morena Baccarin), que se dieron en los primeros capítulos. ¡Por favor! Que eso sólo era un gancho. Pero no lo importante. Aunque a nadie le amarga un dulce. Además, la tensión sexual entre los dos protagonistas tiene más voltios que entre el sargento y su macizorra señora. A la que tengo mucho cariño desde sus tiempos de «pilingui» interplanetaria en cierto western espacial.

En cualquier caso, el séptimo episodio supongo que ha sido un punto de inflexión. Demasiadas revelaciones se han producido. Muchas líneas han confluido para llegar a determinados conocimientos. Que nunca sabremos hasta que punto son precisos. Veremos cómo sigue la cosa, si no la estropean, si saben terminar bien la temporada, y dejar margen para su continuación en un futuro. Espero que sí. Porque me estoy divirtiendo mucho.

En las verjas del botánico

Espinosas son las relaciones entre los protagonistas de la serie,... y más que se pueden poner (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[Televisión] Cosas de series: Downton Abbey,… pero menos

Televisión

Mañana es 11 de noviembre. Es el día de la memoria. El día en que se recuerda a los muertos en las distintas masacres que asolaron el mundo en general, y Europa en particular, en el siglo XX. En España no tiene significado alguno. No estuvo en esos ajos. Afortunadamente, diran muchos. Bueno,… ni en esos «malos ajos», ni en muchos  «buenos ajos». No estuvo. La fecha está escogida por ser el día en que a las 11 horas entró en vigor el armisticio que cesó la matanza de la Primera Guerra Mundial. La firma de la paz llegó más tarde, llegó en falso y originó, entre otros factores, la Segunda Guerra Mundial.

Casualmente, en estos días he terminado dos cuestiones relacionadas con la guerra del 14, como la llaman a veces los franceses. Una serie de televisión y un libro. Hoy hablaré de la serie de televisión. Mañana, del libro.

Y la serie de televisión no es otra que la segunda temporada de la celebrada Downton Abbey. A falta del especial de navidad, que no sé que trascendencia tendrá, la serie nos ha contado las tribulaciones de los Crawley, su servicio y sus allegados, durante la segunda mitad del conflicto mundial. La temporada anterior terminaba un 4 de agosto de 1914, supongo, en el que Inglaterra declaraba la guerra a Alemania, al invadir este último país la pequeña y neutral Bélgica. Esto no lo contaba la serie con este detalle, pero fue así. También dejaba en suspenso o en mala situación buena parte de los amoríos que entre los protagonistas del culebrón habían ido surgiendo.

The Mall

Hemos visto muchos personajes vestidos de militares en esta temporada. A veces muy elegantes, como este guardia a caballo en el Mall londinense, y otras llenos del barro de las trincheras (Pentax P30N, Ricoh Rikenon 135/2,8).

En el primer episodio de la segunda temporada, estamos en 1916 en plena batalla del Somme. Algunos de los hombres jóvenes válidos están en la guerra. Otros se irán incorporando. Los civiles que se quedan en Downton Abbey y su área de influencia también empiezan a notar los efectos del conflicto. Nuevo personajes aparecen, y otras historias siguen su curso. Matthew (Dan Stevens) se compromete con la mona pero insulsa Lavinia (Zoe Boyle), un personaje que al final acaba teniendo un peso inesperado en la trama. Mary (Michelle Dockery) se relaciona con Richard Carlisle (Iain Glen), un magnate de la prensa sin escrúpulos. Sybil (Jessica Brown-Findlay) cada vez tiene más problemas para resistir ante los avances de Branson (Allen Leech), el guapo chofer irlandés y socialista. La antipática Edith (Laura Carmichael) se nos suaviza e incluso tiene un escarceo con un granjero. Bates (Brendan Coyle) y Anna (Joanne Froggatt) sufren a manos de la arpía de la mujer del primero, Vera (Maria Doyle Kennedy). Hay varios otros escarceos por ahí que no voy a relatar todos para no aburrir, como la tentación de Lord Grantham (Hugh Bonneville) ante cierto distanciamiento de su mujer Cora (Elizabeth McGovern) hacia una nueva y agradable doncella del servicio, Jane (Clare Calbraith). Todo ello aderezado de vez en cuando con las impagables intervenciones de la condesa viuda de Grantham (Maggie Smith). Es decir. Lo que todo el mundo esperaba de esta serie. Amoríos, intrigas y ambientación esmerada, lujosa. Que todo sea muy bonito. Aunque adaptado. La mansión convertida en hospital de convalecencia, alguna visita eventual a las trincheras, etcétera.

Sin embargo, la serie no ha funcionado con la misma precisión. No ha habido posibilidad de empatizar u odiar a los nuevos personajes, que han pasado sin más pena ni gloria. Algunos de los antiguos personajes se han diluido. Por ejemplo, la rencorosa y traicionera Edith casi se nos vuelve una santa al final, desapareciendo el elemento de tensión entre hermanas. Mientras que en la primera temporada las tramas del servicio y las de los señores estaban equilibradas, en esta el servicio ha ido quedando en un segundo plano o con tramas menos interesantes, repetitivas o delavazadas. Determinadas tensiones han resultado casi caricaturescas, como la que han mantenido Cora y Isobel (Penelope Wilton), la madre de Matthew. La precipitada evolución temporal, nuevamente más de dos años en ocho capítulos, pero con la gran variedad de tramas, no se ha soportado como en la primera temporada, donde sí que se consiguió aunque por los pelos, siendo uno de los méritos de la serie.

Portobello Road

Las organizaciones de caridad tuvieron que ponerse las pilas durante el conflicto bélico, seguramente entre ellas el pintores Ejército de Salvación, cuya sede de Portobello Road vemos en la imagen (Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5).

No nos engañemos. Sigue siendo una serie muy entretenida de ver. Pero no ha despertado mi entusiasmo ante la resurrección del culebrón de época como lo hizo el año pasado. Si la primera temporada fue un producto «cinco estrellas», algo imprescindible, en esta ocasión es un producto entretenido, «tres estrellas». Sin más. Bonito de ver y esas cosas, pero sin esa precisión en los argumentos que te mantenía constantemente con ganas de saber más, de conocer más, de ver más. Sólo uno de los personajes ha mantenido el interés ante el bajón generalizado. Mary sigue siendo desde mi punto de vista la estrella de este espectáculo. Parece que sólo va a tener una temporada más. Y que se van a contener en sus saltos temporales. Creo que para bien de todos, debería tener como gran protagonista al personaje que interpreta Michelle Dockery, y permitir que la orgullosa y al mismo tiempo insegura hija de Lord Grantham tenga el final que se merece. Sublime, sea para bien o sea trágico.

Para finalizar, pido públicamente la desaparición por muerte cruel de los personajes de Molesley (Kevin Doyle), Daisy (Sophie McShera) y el doctor Clarkson (David Robb). En esta segunda temporada, su mera aparición en pantalla hacía bajar enteros la serie por arrobas. No digo que sea por culpa de sus intérpretes. Creo que el carácter que les otorgan los guionistas tiene mucho que ver.

Observatorio de Greenwich

Podrían ser las mansiones de la nobleza británica en 1916, pero... no,... se trata de los edificios del museo de la marina o de la universidad de Greenwich, en los aledaños de Londres (Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5).

[Televisión] Cosas de series: cuentistas y sequía de sitcoms

Televisión

No mucho más que comentar en esta semana con respecto a las anteriores, pero algo habrá. Nos tienen con parón de Fringe, lo cual es una lástima, así como de otras series, que bueno… ya volverán. Decididamente, mi serie favorita de las estrenadas esta temporada es Homeland, cuyo último capítulo ya terminó de convencerme que si siguen así puede ser de lo más emocionante. Sigo aguantando con los muertos vivientes de The Walking Dead, lo cual es sorprendente para mí dado el tema, pero es que siguen sorprendiéndonos con las reacciones del personal. Y eso que avanzan a ritmo de unas cuantas horas de tiempo-serie por capítulo. En fin. Cositas que ya habrá tiempo de comentar más despacio más adelante. Y a la espera de que este fin de semana llegue a su fin la temporada de Downton Abbey, descontando el especial de navidad, vayamos con un par de reflexiones.

Cuentos y cuentistas

Es curioso que en un par de semanas se hayan estrenado un par de series que tienen que ver con los cuentos tradicionales y su encaje en la vida moderna. Si ya hice un breve comentario hace una semana del estreno de Once Upon a Time, donde nos encontrábamos a todos los personajes del cuento de Blancanieves y algunos de otros cuentos convertidos en ciudadanos corrientes de algún lugar de Nueva Inglaterra a causa de un encantamiento de la Reina Mala,… pues ahora en Grimm, nos encontramos con un policía que es decendiente de los Hermanos Grimm, y tiene la capacidad de ver entre la gente corriente a los big bad wolves. Si. Los lobos feroces. Que naturalmente atacan a universitarias que salen a correr por las mañanas con una sudadera con capucha. Roja. Claro. Casposa me ha resultado esta última por algunos detalles. Lo de la capucha roja por supuesto. El que los big bad wolves se llamen así mismo blutbads, que sería masacre en alemán,… ¿quién narices se va a denominar a sí mismo masacre por malo que sea? Y menos si hay alguno de ellos que no son «malos». Si estuvieras en su situación, ¿cómo prefiriríais que os llamasen? ¿lobos feroces o masacres?

Bueno, ambas dos están borradas de mi lista. Fuera. Malas. Y sin sentido. A freír espárragos. Que no nos vengan con cuentos.

Los músicos de Bremen, un cuento de los Hermanos Grimm, donde no sale ningún "big bad wolf",... en su escultura en la ciudad de Bremen (Panasonic GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

Sequía de sitcoms

La comedia de situación, la sitcom, es uno de mis géneros preferidos. Media hora escasa de buen humor, necesidad de guiones inteligentes, alguna risa, y a otra cosa mariposa. Pues bien. O mejor dicho, pues mal. De lo que se ha estrenado este año, o no me han convencido o no me han interesado por su tema. De años anteriores sólo me quedan Modern Family, imprescindible, y How I Met Your Mother, por debajo de sus primeras temporadas pero todavía con detalles, a estas horas no la voy a abandonar. De lo nuevo, me he aficionado a Suburgatory, esa minifamilia de padre e hija neoyorquinos que se mudan a vivir a los suburbios pijos de la gran ciudad. La chica es un encanto y divertida. Y las situaciones suelen tener gracia. Y por algún milagro que no entiendo,… si lo entiendo,… ahora os lo explico,… sigo viendo New Girl.

Lo cierto es que sólo hay un motivo por el cual sigo viendo esta sitcom. No soy al único que le pasa esto por lo que he leído por ahí. Sale Zooey Deschanel. Esta chica es el paradigma de la chica encantadora. Cuando sale en pantalla, por bodrio que sea el producto en el que participa, no puedo dejar de mirar. Me pasa desde que la vi en La guía del autoestopista galáctico. Es tan mona… Y eso que empieza a no ser tan joven… Que ya pasa de los treinta. Si hasta canta. Lo que pasa es que si sigo viendo la serie, probablemente acabaré odiándola de por vida. Porque el personaje, y la serie en general, tienden a ser lamentables. No hace más que dar grititos, risas histéricas y tararear cancioncillas histéricas. Un episodio más le doy de margen. Si no mejora en algo,… a la basura. Para no acabar aborreciéndola.

Bueno… hasta la semana que viene.

La sirenita, sin embargo, no es de los alemanes Grimm sino del danés Andersen,... y claro, está en Copenhague, como casi todo el mundo sabe (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

[Televisión] Cosas de series: mujeres policías

Televisión

Antes de nada, repaso de altas y bajas.

Decididamente he abandonado dos series cuyos protagonistas eran abogados. Una, la inglesa Hidden, de estilo un poco conspiranoico, pero que no ha terminado de engancharme. La otra, a pesar de mi comentario de la semana pasada, The Good Wife. Está muy bien hecha, los actores lo hacen muy bien, pero las series de abogados no suelen engancharme. Acaban aburriéndome.

Ha comenzado la primera temporada de Once upon a time, una particular reimaginación de lo que ocurrió después de que el Príncipe Azul despertara a Blancanieves. Es curioso. En todas las versiones que conozco del cuento, la reina mala acaba finiquitada. Un oportuno acantilado en una tormenta, unos zapatos de hierro al rojo en las versiones más sádicas… Pero aquí no. Aquí de alguna forma maquina algo para tomar venganza. Y así consiguen los guionistas mezclar el país de Irás y no Volverás con la realidad, y encajar a Jennifer Morrison como protagonista de esta historia, que me parece que no me va a cuajar. La historia. Que la Morrison suele salir muy guapa. Si en el próximo capítulo no le encuentro algo más de sustancia, irá a la basura.

Autorretrato

Sigo comprobando las bondades de mi nuevo objetivo Olympus, ahora en fotografía nocturna. Como en este particular autorretrato (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

Y ahora vamos con un tema.

Mujeres policías

Antaño, lo de ser policía en la tele era cosa de hombres. Hasta que llegó Angie Dickinson y se convirtió en La mujer policía por excelencia. Pero desde entonces ya ha pasado un tiempo. Bastante. Y han sido muchas las mujeres que han protagonizado el papel de «maderas» en la pequeña pantalla. Este lunes pasado finalizó la primera temporada de 13 capítulos de una serie con una protagonista femenina en el papel de un simpática policía. Aunque con un enfoque peculiar. Del que me he ido dando cuenta con el tiempo. Así que voy a hacer un breve repaso de tres series que veo eventualmente con protagonistas femeninas en este tipo de papeles.

Unforgettable: Una guapa policía, Carrie Wells (Poppy Montgomery) que en el pasado sufrió el drama de perder a una hermana en un crimen misterioso y no resuelto. Después de un tiempo retirada, es reclamada por un antiguo ex, que también es policía, para la policía de Nueva York. Así cada episodio nos ofrecerá la resolución de un crimen, pero de fondo tendremos el misterio del asesinato de la hermana. Nivel de tensión sexual entre los protagonistas, medio-bajo. Característica principal de la chica, por la que la llaman a trabajar de nuevo, es que padece hipertimesia. Vamos. Que se acuerda de todo lo que ha vivido. Dentro de que estos procedimentales me parecen habitualmente un simple entretenimiento, me está gustando.

Rizzoli & Isles: La voy siguiendo en el canal de televisión Calle 13. Recientemente terminé de ver la primera temporada que ya se estrenó el año pasado y ahora voy a mitad de la segunda, que en los EE.UU. ya terminó hace unas semanas. Una policía, Rizzoli (Angie Harmon) un poco marimacho pero guapetona, de origen italiano, y una forense, Isles (Sasha Alexander), bastante pija y mona, pero un poquito asocial al estilo de los científicos listos pero torpes socialmente. Juegan con el contraste. No hay trama de fondo, salvo los asuntos familiares de Rizzoli. Aunque ligan de vez en cuando, no hay tensión sexual habitual entre protagonistas. Con tonos de comedia, y algún drama que otro. Entretenida. Para no pensar en nada.

Buena noche de otoño

La noche de otoño tiene una temperatura agradable, y aunque es entre semana, algunos se anima a tapear algo en la calle (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

Against the Wall: Es estreno de esta temporada. Una temporada corta de 13 episodios sobre las aventuras de Abby Kowalski (Rachael Carpani), una mujer policía, única hija de un matrimonio en el que el padre es también policía así como los tres hermanos. Pero es la lista de la familia y asciende a detective. No habiendo plazas en otros departamentos, acepta un puesto en asuntos internos, con el consiguiente cabreo de todo el mundo. Pero la chica es un encanto, y además muy honesta y dispuesta a ser justa, por lo que poco a poco vuelve a reconciliarse con la familia y los amigos. Cada episodio lleva un caso con su compañera, una latina embarazadísima. La trama de fondo, y aquí empezaron mis sospechas, es que no acaba de decidirse entre dos pretendientes. Un guapo policía con el que echa un polvo de vez en cuando, compañero de uno de sus hermanos, y un dinámico abogado que le tira los tejos constantemente. La temporada acaba con un cliffhanger, lo cual no es sorprendente. Lo sorprendente es que no se debe a una complicación de sus casos policiacos. Es que decide con cual de los dos pretendientes quiere estar,… y nos lo dejan en suspenso. Los últimos capítulos me parecieron muy marujiles. Luego me enteré que pertenece a una cadena cuyo público objetivo es el femenino. Y claro. Pues las mujeres son muy decididas, muy proactivas, llevan con naturalidad los embarazos, se enfrentan a los hombres sin complejos, aunque de vez en cuando alguno actúa en plan príncipe azul que salva a la dama en apuros. Si quitamos los aspectos marujiles, también es entretenida, que conste. Y la chica realmente es un encanto. Pero lo del cliffhanger de final de temporada me dejó un poco,… bgggg,… Si se van a poner muy empalagosos, no seguiré. Pero queda mucho tiempo para decidirlo.

Bueno, por esta semana, es suficiente. Supongo que la semana que viene habrá muchos episodios a vueltas con la Noche de las Ánimas. Halloween, para los que piensan que tradiciones en relación con esta fecha sólo existen en USAmérica.

Estadísticas municipales: metros de vías instalados

El ayuntamiento nos bombardea últimamente con los metros de vía del tranvía colocados. ¿Contarán estas en el Coso como ya colocadas? (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[TV] Cosas de series

Televisión

He decidido que en lugar de esperar hasta final de temporada para comentar cómo han ido las series de televisión, haré periódicos comentarios de situación. Por orientar y orientarme a mí mismo. Que a veces viene bien reflejar por escrito lo que uno opina para saber cuando apagar el televisor. La «caja tonta» debe ser un producto a consumir con moderación. Con parsimonia me atrevería a decir. Así que hay que ser selectivo.

Comentarios de esta semana:

Han vuelto los muertos vivientes de The Walking Dead. Siempre penderá sobre esta serie mi particular cancelación, porque el tema este de los zombis nunca me ha hecho mucha gracia. Pero el primer capítulo de esta temporada ha estado bien. Dosifican mucho la casquería, y me sigue recordando la historia de los fugitivos buscando un lugar seguro frente a los muertos vivientes a la de Galactica buscando la Tierra y huyendo de los cylones. Aunque las cylonas estaban más buenas. Y estos recorren el estado de Georgia en lugar de la galaxia, que siempre es un punto en contra. En cualquier caso, sigue entretenido.

Walking Alive

Siempre he preferido los caminantes vivos a los muertos; estos últimos siempre me han parecido que contravenían sobre manera la segunda ley de la termodinámica, y los escépticos llevamos muy mal según que cosas (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

He visto un capítulo y un tercio de Enlightened y he abandonado. La verdad es que las peripecias laborales de Laura Dern y su «iluminación» no me han enganchado nada. Esperaba algo más de esta serie.

Dicen que es la temporada de House. Más le vale porque empieza a estar muy quemado. Entendedme, los episodios son entretenidos. Pero empieza a sonar a déjà vu constantemente. Parece que van a ir despidiendo «colaboradores». Adiós a Thirteen (Olivia Wilde). Una pena, este personaje sólo se ha puesto interesante hacia el final. Por cierto, también adiós sonado a Cuddy (Lisa Edelstein), que se ha convertido en abogada cínica y manipuladora y se ha pasado a The Good Wife, serie que he retomado desde que la deseché en su piloto, y que ahora me entretiene mucho.

Hospital y parque

El "Miguel Servet" de Zaragoza no es como el "Princeton Plainsboro" de Nueva Jersey, aunque a este último probablemente le va quedando ya poca vida (Leica D-Lux 5).

De lo nuevo, muy decepcionante Terra Nova que está a punto de desaparecer de mi parrilla televisiva. Muy entretenida Suburgatory, con el plus de que sólo dura media hora. Aguanta el tipo la guapa Emily VanCamp frente a mi admirada Madeleine Stowe en Revenge, ya veremos por cuanto tiempo, y si se convierte en realidad en un «guilty pleasure». Puede desaparecer de mi parrilla televisiva Person of interest, ya que sus protagonistas… pues no me caen simpáticos.

Valores sólidos en la bolsa de las series: Modern Family y Dexter. En este último, a la espera del enfrentamiento con el «comandante Adama» (Edward James Olmos). Uigggg, ¿cuándo se encontrarán frente a frente?

Y por hoy, ya vale. La semana que viene comentaré algún fin de temporada.

Luces

Como siempre, en esto de la tele, luces y sombras,... o nunca llueve a gusto de todos,... pero en algo hay que entretenerse. Además de leer, pasear, tomar chismes con los amigos, hacer fotos, ver cine,... etcétera (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

[TV] La oscuridad del alma humana en Red Riding, y el vicio de los placeres culpables

Televisión

Hoy voy a comentar una miniserie de la BBC, poco conocida pero notable, y a reflexionar sobre eso que los anglosajones llaman los «guilty pleasures», los placeres culpables. Entrada variopinta, pero así son las cosas.

Red Riding

Esta es una serie de tres capítulos, cada uno de ellos un auténtico largometraje en torno a los 100 minutos de duración, relacionados entre sí, y que adaptan al formato fílmico el llamado Red Riding Quartet del escritor británico David Peace. Esta es una serie de cuatro novelas, que han sido trasladadas a los tres largometrajes que se titulan:

Red Riding: In the Year of Our Lord 1974

Red Riding: In the Year of Our Lord 1980

Red Riding: In the Year of Our Lord 1983

En España se han podido ver en diversos canales de Canal+, aunque yo los gravé directamente de Canal+ Xtra, en versión original subtitulada en castellano.

La acción se sitúa en el condado de West Yorkshire, equivalente más o menos al antiguo West Riding del antiguo condado de Yorkshire. En torno a la ciudad de Leeds. Con el transfondo de una serie de asesinatos en serie, algunos ficiticios  relacionados con prácticas pedófilas, y otros reales relacionados con los asesinatos de prostitutas, vamos siguiendo los acontecimientos a lo largo de una década en torno al departamento de policía y otros personajes notables del condado. Los protagonistas de cada episodio son diversos. Un joven periodista (Andrew Garfield) que se traslada al norte procedente del sur de Inglaterra y se pone a investigar una serie de crímenes pedófilos. Un policía ajeno al departamento de policía del condado (Paddy Considine) traído para investigar los crímenes del destripador de Yorkshire. Un policía del departamento (David Morrissey) y un abogado hijo de un policía del departamento (Mark Addy) insatisfechos con la resolución del crimen de los asesinatos pedófilos.

Pero los protagonistas reales son el conjunto de personajes que constituyen el fondo de la acción y que forman una gran trama de corrupción policial y económica en el condado. Torturas a los presos, protección de poderosos, reparto de beneficios entre policías, abusos sexuales, todo está a la orden del día en la corrupta comisaría de la West Yorkshire Constabulary. La serie es una feroz crítica a un sistema social, policial, y económico que favorece esta corrupción y los desmanes de los corruptos. Te deja con el cuerpo y con el alma hecho unos zorros.

Los tres largometrajes son de una factura técnica impecable. Como curiosidad, se rodaron con técnicas muy distintas. El primero en película tradicional de 16 mm y formato 16:9, el segundo en película de 35 mm con formato anamórfico para dar el cinematográfico 2,35:1, y el tercero con las modernas cámaras de cine digital Red One y formato también 2,35:1. Las realizaciones me parecieron impecables. No sólo para televisión, sino como cine en general.

Pero como de costumbre en las producciones británicas, buena parte del peso y del mérito se la llevan los intérpretes. Y así encontramos con excelentes interpretaciones a actores y actrices como Sean Bean, Rebecca Hall (con lo sosa que me pareció en cierta película de Woody Allen, y aquí está impresionante)Peter Mullan, por destacar a algunos que me han llamado especialmente la atención sin desmerecer al resto.

Una serie dura. Difícil de ver por los temas y las acciones desarrollados. Pero de primerísima calidad, que no dudo en recomendar a los amantes de la buena televisión y del buen cine.

York

La ciudad de York, que da nombre al condado de West Yorkshire aunque no está en él, en 1989, sólo 4 ó 5 años después del final de la acción en la serie (Pentax P30N, probablemente con SMC-A 50/2).

«Guilty pleasures» de temporada

Los placeres culpables. Aquellas cosas que nos hacen sentir bien, que nos gustan, pero que no nos atrevemos a confesar en público. No me refiero a crímenes o actos éticamente reprobables ni nada de eso. Me refiero a cosas más pequeñas. Cotidianas. Por ejemplo, a comerte un bombón cuando sabes que te sobran unos kilitos ahí donde más se notan. A sintonizar Kiss FM en el coche cuando siempre has presumido de ser de los de Radio 3. A ponerte Canal+ cuando llegas a las 2 de la madrugada la noche del viernes al sábado y aparece una de esas películas que oficialmente nunca ves. A lo que sea que se supone que alguien como tú no hace, pero te encanta hacer. Por lo menos de vez en cuando. Y con las teleseries pasa lo mismo.

Hace un par de semanas, un par de amigos, casados el uno contra la otra o viceversa, pero razonablemente felices, reconocían que veían con pasión una teleserie de vampiros adolescentes a las que estaba enganchada su hija también en la edad del pavo. Y yo, tengo que reconocer para mi vergüenza, que nunca he dejado de ver Anatomía de Grey, esa estúpida serie en el que actores de 40 años interpretan a médicos residentes de 30 que corretean por los ascensores de un hospital comportándose como adolescentes de 15 años. Sé que son malos actores, sé que son argumentos ridículos, se que es una serie absurda. Pero nunca he dejado de verla. Mea culpa.

Y con las nuevas series de esta temporada, por un momento pensé que podría tener un nuevo guilty pleasure. Se trata de Pan Am. Ambientada en principios de los sesenta, nos cuenta las peripecias de cuatro guapas azafatas de la simbólica, y arruinada y desaparecido línea aérea, compañía de bandera oficiosa de los EE.UU. También salen pilotos, interpretados por absurdamente jóvenes actores teniendo en cuenta el tipo de aviones que se suponen que vuelan. Pero a quien le importan los pilotos. Así que nuevamente tenemos algunos componentes de un placer culpable. Chicas guapas, situaciones kitsch, marujeo, etc. Prometía. Hasta que he visto el tercer capítulo que sitúa la acción en el discurso del Ich bin ein Berliner de J.F.K. en el Berlín de la guerra fría. La cosa ha sido tan aberrante, que me llevaría una larga extensión de texto contarlo todo. De vergüenza ajena. Supongo que tendré que buscar nuevos placeres culpables televisivos. Se admiten sugerencias.

Puerta de Brandemburgo

Un "soldado soviético" con aspecto poco aterrador, no como en la guerra fría, intenta sacarle la pasta a un turista en 2007 posando para sus fotos (Pentax *ist DS, SMC-A 100/4 Macro).

[TV] Final,… raro,… de temporada para el Doctor, y otras cosas que van empezando por ahí

Televisión

Doctor Who – 6ª temporada

Sí. En los últimos tiempos me confieso enganchado totalmente a las aventuras del Doctor (Matt Smith). Hay quien dice que estoy más bien enganchado a Amy Pond (Karen Gillan). A eso rebatiré que si es cierto que la escocesa me parece una monada, me divierto mucho más cuando aparece en pantalla la arqueóloga asesina River Song (Alex Kingston). En cualquier caso, tras el parón veraniego, ha bastado el mes de septiembre para finiquitar la movida temporada que hemos vivido este año.

Lo cierto es que tras el espectacular comienzo de temporada, y tras el no menos espectacular episodio de antes del parón de verano. Las expectativas eran altísimas. Con una trama de fondo muy interesante, todos las aventuras del Doctor se volvieron significativas. Y el comienzo de los nuevos capítulos también fue muy bueno. Y luego… en mi apreciación personal,… algo raro. Porque siguieron una serie de capítulos, que aparentemente rompían la fuerte serialización que había llevado la serie. Bastante inquietantes. Alguno que otro más propio del género de terror que el de ciencia ficción. Con la sorprendente despedida de Amy en uno de ellos… Y que han dado lugar a uno de los finales de temporada más confusos que he visto. He necesitado verlo un par de veces, y todavía no sé si me ha gustado o no. En cualquier caso es lo que hay. Difícil saber por dónde va a tirar la serie.

Cosas que sabemos. Que habrá especial de navidad. Que la próxima temporada que tardará en llegar celebrará el 50ª aniversario del personaje. También parece que Karen Gillan y su prescindible acompañante volverán. Desconozco con qué intensidad. Esperemos que Alex Kingston siga apareciendo, porque su presencia en los episodios aumenta considerablemente la animación de la misma. Es un valor añadido considerable.

Pero pareciera que la determinación del Doctor de situarse en un perfil más bajo de notoriedad en el universo whoviano, indicaría que estamos ante una nueva tendencia en sus aventuras. El tiempo lo dirá.

Sobre nuevas series

En las últimas tres semanas se han estrenado muchas series de televisión en las cadenas norteamericanas. No encuentro mucho que mencionar. Casi nada me ha llamado la atención.

Mencioné algún chascarrillo el otro día sobre el piloto, entretenido, de Terra Nova. El segundo capítulo me ha parecido muy del estilo de Eureka, pero con menos sentido del humor y más pasteloso-familiar. Es decir, entretenido pero peor

He mandado a freir espárragos Glee, por repetirse y por pesados. No tienen nada que ver con la mordacidad de la primera temporada.

Voy a dar alguna oportunidad a Revenge, básicamente porque sale Madeleine Stowe. La chica protagonista, Emily VanCamp, es una monada, pero puede ser la causa de que abandone la serie. Por sosa. Algo parecido me pasa con Person of Interest. La inquietante presencia del «perdido» Michael Emerson en este procedimental es interesante, pero su protagonista, Jim Caviezel, aburre hasta las ostras.

Probablemente el piloto más interesante, con muchísima ventaja, sea el de Homeland. Una trama muy inquietante. E interesantes papeles para Claire Danes, Damian Lewis, y una guapísima Morena Baccarin, abandonadas ya sus veleidades reptilianas.

Luces y sombras en el atardecer

Luces y sombras en las producciones televisivas,... como de costumbre (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[TV] Adiós de momento a las chicas de Showtime,… y pequeño comentario sobre el tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios

Televisión

Sí. En realidad son diversas las que podrían llevar el apelativo de las «chicas de Showtime». Pero en concreto me voy a referir a dos personajes muy distintos, que recientemente a terminado temporada en la pequeña pantalla.

Weeds – 7ª temporada

Sí, ya hace nada menos que siete temporadas que Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su disfuncional y extraña familia nos acompañan. Desde las primeras temporadas en la «idílica» comunidad de Agrestic a su extraña convivencia con las mafias mejicanas desde los suburbios de San Diego, su huída a través de media norteamericana, y su provisional asentamiento en Nueva York en esta última temporada.

Tras una elipsis de un par o tres de años en la que Nancy ha permanecido en prisión, mientras su familia se refugiaba en la muy tolerante Copenhague, se vuelven a reunir en la Gran Manzana. El objetivo iniciar es reunirse y comenzar una nueva vida. Pero tratándose de los Botwin nada será fácil, y la «hierba» no estará lejos, siendo un personaje más de la serie, por no decir un miembro más de la familia.

El tono similar al que ya conocemos, una serie de situaciones demenciales soportadas por el buen hacer interpretativo de actores y actrices, mucho humor, no poco de drama, y un puntito de tragedia siempre amenazante. Oficialmente, no está confirmada la octava temporada. Pero el final es un cliffhanger en toda regla.

A ver si nos vamos a caer y tiramos a la del rabo de pescadilla...

En Copenhague encontramos al principio de temporada a los Botwin que no están entre rejas (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

The Big C – 2ª temporada

Nueva colección de aventuras familiares. Pero esta vez sin salir de los aburguesados suburbios de una ciudad del medio oeste americano, donde supongo que las cosas que le pasan a Cathy Jamison (Laura Linney) suceden. Siempre con una nota de humor y de ironía, la serie ha ido adquiriendo progresivamente un tono más dramático. Una vez más, además de las vivencias de Cathy hemos ido presenciando las de su familia y allegados, todos ellos hijos reales o figurados de la gran Cathy. Pero por el camino todos van sufriendo pérdidas. Y de hecho, uno va a llegar a pensar que la única que va a llegar viva al final de la serie es la que tiene el cáncer terminal. Pero no diré más que no quiero destripar más de la cuenta.

Divertida y emocionante a la vez, tal vez no llega esta temporada a los niveles de la primera quizá porque ya no nos sorprende tanto la situación, sigue siendo una gran recomendación para quienes quieran ver cine hecho para la pequeña pantalla. Y con episodio de menos de media hora de duración, quien se puede resistir. Aquí también, gran mérito de los intérpretes. Todos ellos.

El tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios… y en Terra Nova

Se emitió el piloto de hora y media de duración de la gran apuesta de Fox por la aventura y la ciencia ficción: Terra Nova. No voy a comentar gran cosa sobre la serie. El piloto fue entretenido, pero de ahí a que al final me acabe interesando la serie va un trecho. Por lo menos, algunas de las chicas, si no buenas actrices, por lo menos son monas.

El caso es que sitúan la acción en el pasado de nuestro planeta, hace 85 millones de años, en el cretácico superior. Esto garantiza la presencia de muuuuuchos dinosaurios. Eso sí, en una realidad paralela, para no dar lugar a paradojas temporales. O eso parece, al menos.

El caso es que en la escena final del episodio piloto, la familia protagonistas quedan obnubilados ante la visión de la Luna. Muy grande. Y la chica adolescente, que es la empollona de la familia, les explica porqué hace 85 millones de años la luna estaba más cerca de la Tierra que en la actualidad.

En la serie se dice que la Luna se aleja  de la Tierra 0,5 centímetro al año. En 85 millones de años, querría decir que se ha alejado 42,5 millones de centímetros. Es decir 425 kilómetros. Teniendo en cuenta que en la actualidad la órbita media de nuestro satélite está a 384,4 mil kilómetros de promedio, hace 85 millones de años, según los datos proporcionados por la serie, estaría a un poco menos de 384 mil kilómetros. Un 99,89% de la distancia actual y del diámetro aparente actual. ¿Realmente cree que alguien puede apreciar esa diferencia de tamaño realmente? Creo que no.

Las cosas no son del todo así. Parece que en realidad el satélite se aleja 4 centímetros al año (en realidad 38 milímetros, pero por redondear). Es decir, 8 veces más deprisa. Pero aun así, la diferencia es difícil de distinguir. Más para una gente que no han visto al satélite con frecuencia por estar, en su tiempo, la Tierra cubierta por una capa de polución. Mala ciencia. Muy mala ciencia.

Reloj astronómico en la Marienkirche

Seguro que el reloj astronómico de la Marienkirche de Lübeck, Alemania, está mejor calibrado que el guion televisivo de Terra Nova (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,4 ASPH).

[TV] Appropriate Adult

Televisión

Conocí esta miniserie británica de dos episodios por casualidad. Al principio no me llamó la atención mucho. El concepto ése de appropriate adult me sonaba a posible melodrama de estos de sobremesa. Pero la presencia en el reparto como protagonista de Emily Watson, una actriz británica muy solvente, me indujo a enterarme un poco más sobre qué iba. Finalmente, decidí que cuando tuviera un rato la vería. Al fin y al cabo, dos episodios de poco más de una hora de duración equivalen a un largometraje, y siempre es posible encontrar un momento. Al comienzo de la serie se nos avisa que estando basada en hechos reales, algunas partes de la acción se han dramatizado. Es decir, no necesariamente las cosas sucedieron como se cuenta.

La historia nos cuenta las vivencias de Janet Leach (Emily Watson), un ama de casa británica que en los años noventa se ofreció para actuar como appropriate adult en la ciudad inglesa Gloucester. Sorprendentemente, el primer caso en el que tuvo que intervenir no se trató uno típico de algún menor o algún adulto con discapacidad psíquica, sino que se trato de Fred West (Dominic West), un adulto acusado un número indefinido de asesinatos, incluido el de alguna de sus hijas, con connotaciones sexuales y sadismo, y con la más que probable colaboración de su mujer Rosemary (Monica Dolan). La policía optó por solicitar esta figura reconocida en la legislación británica con el fin de no dejar cabos sueltos en la investigación, que pudieran hacer sospechar que el proceso no contaba con las suficientes garantías para el acusado. Durante los interrogatorios, el acusado y Janet desarrollan una peculiar relación que dura toda la investigación y más allá, cuando esta termina, y el acusado está en la cárcel a la espera de juicio, al que no llegó por haberse suicidado antes.

De estos asesinatos en serie, por los que sí que fue condenada la esposa de West, yo no había oído hablar nunca. Parece que tuvieron una cierta repercusión en su momento en la opinión pública británica. Y la serie ha generado controversias entre las personas que participaron en aquella investigación, o tienen relación con Leach o con West. Ni idea de quien tiene razón. Por lo tanto, centraré mi opinión en la realización de la serie como drama televisivo más que como recreación de unos hechos reales.

Lo cierto es que como suele ser habitual en este tipo de productos, el peso de la realización descansa sobre los intérpretes. La protagonista absoluta es Emily Watson, que una vez más demuestra desde mi punto de vista que es una excelente actriz, que con sobriedad y pocas palabras transmite mucho en pantalla. Tras ella, compartiendo muchas escenas está Dominic West que la acompaña muy bien, haciendo creíble el tipo de criminal que se nos quiere presentar. Notables actuaciones también, la breve pero matizada de Monica Dolan y las de los diversos miembros de la policía o de la familia de Leach que aparecen con menos frecuencia en pantalla. En otros aspectos de la realización, la producción es sobria pero adecuada, presentándose una reproducción del ambiente de la época y de los lugares muy bien conseguida, y filmándose todo el conjunto con gran oficio. Como ya he dicho se podría ver como un largometraje y no desmerecería nada de muchos de los dramas que en estos momentos llegan a la gran pantalla.

Como conclusión, una serie que puede ser recomendable, que dudo que llegue a las televisiones españolas si no es en algún canal minoritario, pero que es una demostración palpable de que los británicos puede que sean quienes hacen los mejores productos de ficción televisiva, apoyándose en su aparentemente inagotable cantera de excelentes intérpretes.

Embankment Gardens - Chelsea

No conozco Gloucester, así que para dar un ambiente británico pasearemos por los Embankment Gardens en el "borough" de Chelsea, en Londres (Canon Digital Ixus 400).

[TV] Algunas cosas que pasan por la tele,… o por lo menos por mi tele

Televisión

Se podrían hacer muchos comentarios en estas fechas sobre novedades en la series de televisión. Al fin y al cabo, en los EE.UU. están en plena vorágine de estrenos de nuevas temporadas y nuevas series. Pero, bueno,… dejaremos pasar un poco de tiempo antes de comentar nada al respecto. Dejaremos reposar las cosas. Sin embargo, hay algunas cosas que comentar. Algún fin de temporada, algún comienzo destacado, alguna sorpresa,… En cualquier caso, inserto foto a continuación, para dar tiempo al lector de esta entrada a considerar la conveniencia de seguir leyendo, porque el texto puede desentrañar el argumento de alguna de las series. Como dice mi muy querida River Song,… Hello, sweeties! Spoilers!

South Kensington (London Tube)

Alguna de las escenas más emotivas de una de las series de hoy sucede en un estación de tren británica; en la imagen, la bonita estación de South Kensington, del metro londinense (Fujifilm Finepix F10).

Fin de temporada, la 4ª, para Eureka

Y parece que es la penúltima. Esta es una serie de ciencia ficción que se caracteriza básicamente por su carácter amable. Tiene mucho más de comedia que de drama, desde luego. Un producto más que adecuado para pasar un rato agradable con las aventuras del sheriff normal, en un pueblo de científicos friquis e inadaptados en gran medida. Con alguna que otra excepción, claro. En esta temporada, además del apuro de turno de cada episodio, hemos visto como se preparaban para ir a Titán, el mayor satélite de Saturno. Pero claro, las cosas no podían ir relajadas, y nos han dejado con un cliffhanger de los gordos, de los que son propios de estas series, y a esperar toca. La serie finalizará el año que viene. Parece que hay previsto un especial de navidad, y luego 12 episodios que cerrarán la serie. Prometen que, ya que será una temporada cortita, los episodios tendrán gran calidad. Pues nada. Los despediremos como merecen. A mí me han entretenido mucho.

Sorpresa al final de lo que parecía un capítulo de transición en Doctor Who

Pues no. No te puedes despistar con las aventuras del Doctor. Y lo que parecía un entretenido aunque típico capítulo de transición en las aventuras del último de los  Señores del Tiempo, se ha convertido en un capítulo trascendente. Porque han mandado a la mejor compañera que le conozco a casa. A Inglaterra, a llevar una vida común y corriente. Hace un tiempo anunciaron que en la próxima temporada se contaría con la participación de Karen Gillan en la serie. Pero o se produce algún cambio que indique que vuelve a ser compañera del Doctor o serán apariciones esporádicas o recurrentes, pero no continuas. Para mí un problema. Porque el personaje de Amy Pond ha aportado mucho a la serie. Desde mi punto de vista, sólo Alex Kingston con su River Song da más salsa a los episodios de la veterana producción británica. Y parece que la presencia de esta está garantizada en el final de temporada, por lo menos. Pero ya veremos qué pasa en un futuro. Estoy un poco mohíno con el tema. Qué queréis que os diga.

No. No me he olvidado que la misma peripecia le a pasado al personaje de Rory. Pero es que este no me importa que desaparezca. Por dos motivos. Porque nunca me ha parecido que aportase mucho, y porque quiero a Amy para mí solo.

Downton Abbey y la primera guerra mundial

Sí. Ha vuelto Downton Abbey. Indudablemente una de las mejores series que se pueden ver en estos momentos en televisión. Desde mi humilde punto de vista claro. Punto de vista compartido por muchos espectadores, y por quienes han premiado a la serie en los Emmys. Pues bien, si las últimas escenas de la primera temporada nos dejaban con la declaración de guerra del Reino Unido al Imperio alemán  en 1914, en una de las habituales elipsis de la serie, esta vez especialmente prolongada, nos devuelve a las vidas de los Crawley al final de la ofensiva del Somme, en el otoño de 1916. No voy a comentar ahora las nuevas (y viejas) tramas que han aparecido entre esta aristocrática familia y su batallón de servidores y adláteres. Simplemente, que parece que el conflicto mundial ha de marcar notablemente el devenir de estos personajes. Cada vez me interesa más la historia de esta terrible guerra. Próximamente, quizá mañana, comentare de forma amplia el último libro que he terminado de leer y que trata de esta guerra. Me ha impresionado mucho.

Volviendo a la serie, creo que me estoy «enamorando» definitivamente de Mary Crawley. Es clasista, caprichosa, egoísta, voluble, estirada, metapija,… Pero que clase tiene la condenada. Y cuando está encantadora…

Glastonbury Abbey

Glastonbury Abbey; no es la misma "abbey" que la de Downton,... pero también es un sitio mono (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM