[Fotocomentario] Los últimos días del año

Fotografía

Estamos ya cubriendo el primer tercio del mes de marzo, a doce días de la primavera, y todavía estoy revisando algunas fotografías de finales de diciembre de 2022. Mis últimas fotografías del año, de las que hablo en Nuevas presentaciones para películas blanco y negro (II) – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kentmere 400 120. O casi… porque en realidad fueron unas Instax Square las últimas,… de las que ya hablé. En cualquier caso, mientras las revisaba… qué lejos me quedaban aquellos días.

Hace un tiempo, solía coger mi semana de fiesta para esas fechas en los primeros días de enero. Y solía planificar muchas y variadas actividades. Cuando el traumatólogo me dejaba esquiar, es decir, antes de mi fisura en un menisco de la rodilla derecha, ansiaba que hubiese nieve en pistas para aprovechar. Pero hoy en día lo vivo de otra forma. Prefiero la tranquilidad en casa o paseando por la ciudad. Y prefiero la tranquilidad en el lugar de trabajo en los primeros días de enero, cuando la mayor parte de mis compañeras se cogen fiesta.

Dicho lo cual, este año en particular, en esos días de fiesta en la última semana de diciembre, disfrutamos de una meteorología notablemente benigna para la época del año. Salvo alguna niebla en las primeras horas del día, sol y temperaturas templadas. ¿Qué más se puede pedir para unos días de fiesta? ¿Salvo que estas alteraciones en el clima no les sienten nada bien a los ecosistemas actuales…? En fin. Mientras, los políticos, cuando cada vez hay menos nieve, se plantean destrozar un bello valle y paisaje pirenaico pensando en un turismo de esquí cada vez más improbable, para disfrute de sus siempre «amigos» los empresarios de la construcción. España (Aragón) es así.

[Viajes] En Madrid con película fotográfica, enero 2023 (II)

Viajes

Primera de las entradas dedicadas a mis fotografías realizadas con película tradicional en Madrid en mi escapada a la capital del reino el 31 de enero pasado. Los detalles técnicos de las fotografías los encontraréis en Viaje en el día a Madrid (II) – Minox 35 GT-E con Kodak Tri-X 400. Aquí os dejo unas cuantas fotos, de las que hice con película para negativos en blanco y negro. Hace unos días, os mostré las que hice con película para negativos en color.

[Fotocomentario] Compras económicas ajustando expectativas

Fotografía

Salgo de un fin de semana un tanto modorro. El viernes comencé con síntomas de un catarro, más molesto que importante. Hoy lunes tengo algún síntoma residual, pero muy leve. Me he perdido cosas. Como la asamblea y la cena anual de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ y algún plan para fotografiar el domingo. Otras no… pero no las disfruté todo lo que hubiese podido, y me hicieron renunciar a las que he mencionado. Pero bueno… ayer preparé material para la actividad de este Cuaderno de ruta durante la semana… aunque no con las ganas que me hubiese gustado.

Pero nuevamente el repaso a una experiencia fotográfica, de mediados de diciembre, que podéis leer en Nuevas presentaciones para películas blanco y negro (I) – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kentmere 100 120. Llevo un poco de «retraso» en estos comentarios. Y si lo entrecomillo es porque realmente tiene escasa importancia ese «retraso». Nada me obliga a hacerlo con mayor o menor rapidez. Simplemente es que normalmente sólo tardaba tres o cuatro semanas en comentar estas experiencias desde que sucedían, y ahora pasan dos meses. El caso es que usé por primera vez una película fotográfica de bajo coste. O de más bajo coste, dentro de la gama de productos de una empresa. Y creo que es un ejemplo de que, si ajustas adecuadamente tus expectativas, y sabes que el fabricante es decente, no pasa nada por tirar a la baja para ahorrar algo de dinero. Sabes que el nivel no es el mismo que con otras denominaciones más costosas. Pero son productos dignos, realizados con calidad, aunque sabes que hay un ahorro de costes en las materias primas. Pero no por eso deja de ser un producto adecuado. Nadie da duros a cuatro pesetas. Si el fabricante es sincero en el origen del descenso de costes, y es algo que se puede asumir, está bien. Cuando conviene, gastas más, y cuando conviene, gastas menos. El problema viene con los fabricantes y vendedores que pretenden que creas que compras jamón ibérico a precio de mortadela de la barata. Y es que eso no va así. Si te gusta la mortadela y es lo que te puedes permitir, disfrútala. Pero que no te engañen, ni te engañes a ti mismo.

[Fotocomentario] Salirse de la norma… experimentar un poco…

Fotografía

No me voy a enrollar mucho. Especialmente porque no ando sobrado de tiempo esta mañana en la que tenía muchas cosas que hacer. Aunque como he madrugado un poquito, ya he avanzado bastante. Pero como una de ellas era escribir sobre mi experiencia sobre una fórmula de revelado de película para negativos en blanco y negro no recomendada en ninguna parte, como podéis leer en Revelado desatendido con SPUR Acurol-N – Pentax MX y Olympus mju-II con Ilford HP5 Plus, se me han ocurrido algunas reflexiones sobre las formas de hacer.

Hay dos formas de hacer. La de las personas más conservadoras, en un sentido psicológico o sociológico, no en un sentido político, que tienden a hacer las cosas según las normas. Según lo establecido. Manteniéndose a los cánones, al modo de toda la vida. Y luego están las personas más progresivas, menos conformistas, en ocasiones incluso transgresoras, que se niegan a aceptar el statu quo (Status quo es una banda de rock, no una expresión latina correcta), y que experimentan y cambian siempre que pueden. Mi posición está a medio camino, con cierta tendencia a aceptar las novedades por encima de atarme a los modos de siempre. Un tendencia muy acusada, si he de ser sincero. Creo que hay momentos en los que conviene seguir las normas, y otros en los que hay que romperlas.

Soy un chico de ciencias. Y frente a lo que creen muchos sobre las ciencias como verdades demostradas y establecidas en las leyes de la naturaleza, lo cierto es que el método científico lo que nos enseña es a ser escépticos, a poner en cuestión constantemente el conocimiento que tenemos sobre el mundo, y a proponer nuevas interpretaciones y nuevas formas de hacer. Pero no alocadamente, sino de forma racional. Si decidimos que hay algo que podemos cambiar, debemos explicar porqué. Qué es lo que no funciona bien. Qué puede hacerse mejor y en qué basamos nuestras propuestas. Hay que tener cuidado con los expertos. Con eso de que la experiencia es un grado. Por que puede haber expertos… en hacer las cosas de forma ineficiente, o con baja calidad, aunque sea la forma en que se ha hecho toda la vida. Trabajo en una administración pública, que suelen ser paradigmas en esto, aunque tengan otras virtudes que compensen. Pero esencialmente, creo que hay que buscar siempre nuevas formas de hacer, y experimentar de forma controlada, siempre bajo el principio de, ante todo, no hacer daño. Es algo que nos enseñan en las facultades de medicina, primum non nocere. Pero por favor, que esto nos estanque en un pasado obsoleto e ineficiente.

[Fotocomentario] Errores, sesgos, falta de precisión…

Ciencia, Fotografía

Estas semanas atrás procedí a evaluar el error que cometía el fotómetro de una de las cámara para película fotográfica tradicional que más uso, especialmente cuando salgo de viaje. Las fotos que adjunto corresponden a esa evaluación, cuyos detalles podéis encontrar en Siempre conviene conocer la precisión de los fotómetros – Minox 35 GT-E con Ilford FP4 Plus. Y esto me ha hecho pensar en los errores que cometemos con frecuencia cuando observamos y valoramos lo que pasa en el mundo.

Lo voy a decir de una forma muy clara, concreta y absoluta. Nuestros sentidos nos engañan. La vista principalmente, es el sentido del que más dependemos, al menos de forma consciente, pero también los demás. Que son más de cinco… aunque ahora no voy a entrar en eso. Otro día, tal vez. Nos son útiles para defendernos en nuestra vida cotidiana. Pero evolucionaron para la supervivencia de un primate recolector siempre, carroñero en bastantes ocasiones, y cazador eventualmente, que surgió en la sabana africana hace unos cientos miles de años. Nada que ver con el entorno en el que nos movemos actualmente. Y no es que lo diga yo, hay abundantes estudios, con el método científico correctamente aplicado en ellos, que así nos lo muestran. Y sin embargo los seres humanos tendemos a realizar afirmaciones o negaciones categóricas, muchas veces dogmáticas, a partir de experiencias sensoriales individuales, y muchas veces únicas. Y así, erramos. Sin embargo, incluso con nuestros instrumentos de medición corrientes, cometemos errores, más o menos grande al evaluar la magnitud de un fenómeno. Por falta de precisión, los valores que nos ofrecen medidas repetidas de un fenómeno varían mucho entre sí, están dispersos, o por un sesgo, los valores que nos ofrecen medidas repetidas de un fenómeno se alejan en promedio del auténtico valor que debería evaluar. Por ello, seamos humildes. Y estemos abiertos a la posibilidad que la forma en que nos cuentan el mundo otras personas puede estar menos sesgada o ser más precisa que la nuestra. No seamos cabezones. Escuchemos a los demás. Especialmente a aquellos más mesurados, que reconocen desde el principio que pueden haberse equivocado. Seguro que estos tienen sus errores mejor controlados que los que afirman con seguridad y dogmatismo. Huid de esos.

[Fotocomentario] «Intolerables» expresiones artísticas… según algunos

Fotografía

Me llamó mucho la atención algo que me pasó hace unas semanas. Durante un tiempo a principio del otoño de este 2022, en la plaza de Santa Engracia de Zaragoza estuvieron expuestas una docena de grandes busto, cabezones, del pintor Francisco de Goya, decorados con estilos de pintura contemporánea o técnicas mixtas por distintos artistas contemporáneos. El año pasado hubo algo similar por toda la ciudad con figuras completa a tamaño natural del mismo pintor. Y hace unos meses, unas especies de calaveras de estilo mejicano, también decoradas de forma similar en el paseo de la Independencia. El caso es que publiqué algunas fotos realizadas con cámara digital en un grupo de aficionados a la fotografía, y suscitaron comentarios negativos por parte de algunos miembros del grupo. Entiendo que los comentarios negativos se referían a las obras de arte en la calle y no a las fotos. Me quedé sorprendido por la acritud de los mismos. No contesté nada.

Unos días después, paseando con una cámara de cajón y unos rollos de película, que comento en Cámara de cajón en una mañana soleada – Agfa Synchro Box con películas de sensibilidad media-baja, realicé unas nuevas fotografías de estos grandes bustos, algunas de las cuales ilustran la entrada.

Puedo entender que a alguien le gusten más o menos determinados estilos o expresiones artísticas. Entiendo que las personas son variadas. A unos les cuesta más y a otros menos adaptarse a las novedades estéticas, estilísticas o artísticas. Pero la acritud, la desaprobación áspera,… eso no lo entiendo. Además, deberíamos haber aprendido de la historia. Los pintores impresionistas despertaron la furia de los «críticos» y «entendidos» de la época. La denominación «impresiones» de sus obras empezó siendo negativa o despectiva, aunque luego la hicieran suya y se convirtiera en la marca del movimiento artístico. En los años 50 del siglo XX se censuraba el uso de pantalones vaqueros, en los años 60 el pelo largo en los chicos, en los años 70 los tatuajes eran cosa de marineros, patibularios y legionarios y estaba mal vistos… todos son ahora comunes. Incluso por las personas que ocupaban el mismo sector de la población que los censuraban en su momento. Deberíamos haber aprendido a que, no estando obligados a que nos guste todo, no tiene sentido enfadarse por los cambios. Y más en una época donde lo «políticamente correcto» hace raras las auténticas transgresiones. Que desde mi punto de vista, también vienen bien de vez en cuando para remover conciencias y sensibilidad. En fin. Que no aprendemos, que seguimos tropezando en las mismas piedras.

Algunas fotos más de los rollos de película de aquella mañana.

[Fotocomentario] Amores a los seres vivos que a veces me incomodan

naturaleza

Durante unos días en una semana del mes de octubre, en los últimos años, en el Museo de Zaragoza se realiza una exposición de bonsáis en su patio, al mismo tiempo que se inaugura una exposición temporal de arte asiático, japonés por regla general, que permanecerá en sus salas durante unas semanas o unos meses. Y yo me suelo pasar. Más por la exposición de arte asiático que por los bonsáis. Las coloridas láminas de xilografías, del estilo de las ukiyo-e y similares, me gustan mucho. Así que este año también, me pasé un par de días a visitar las exposiciones, y de paso hacer unas fotos.

Los datos técnicos de las fotos, de las que habrá una segunda parte en color, los podéis encontrar en Bonsáis con película de alta sensibilidad (I) – Hasselblad 500CM con Ilford Delta 3200 a IE 1600.

Pero las exposiciones, y las fotos, me hacen reflexionar sobre estas aficiones. Realmente, algunas de estas plantas resultan muy bonitas, muy atractivas. Y el trabajo para presentarlas de esta forma me parece admirable. Pero por otra parte, no puedo olvidar el aspecto de estos árboles en su medio natural. Olivos, arces… lo que sean. Hay algo que no me encaja. Me pasa lo mismo con los perros domésticos. No tengo plantas ni mascotas animales. No porque no me gusten. Al contrario… me parecen estupendos. Pero considero que hay que responsabilizarse de ellos con entrega y talento. Y no sé si puedo ofrecer lo primero y si dispongo de lo segundo. Pero si pudiese tener una perro o un gato domésticos, creo que me gustaría uno con unas características lo más cercanas posible a su estado natural. Esto es un imposible. Todas las razas domésticas son resultado de siglos de selección genética por parte de sus criadores. Y se alejan en muchas ocasiones mucho del aspecto de los lobos, la versión salvaje de los perros. En el caso de los gatos, no se alejan tanto del aspecto del gato montés, su versión silvestre. Y, sobre todo en el caso de los perros, esas razas tan modificadas, que me parecen deformes, y que, por lo que he leído, pueden sufrir graves enfermedades por la obsesión por la «pureza de sus características raciales», me dan grima. Odio el concepto de «pureza racial», lo apliquemos a lo que lo apliquemos. Y además, especialmente en el ser humano, no tiene base científica en la que sustentarse, es un peligroso constructo de algunas sociedades, que hace más daño que otra cosa. La belleza está en lo que es libre. En lo que es resultado de la natural adaptación al medio. O eso me parece a mí.

[Fotocomentario] Nunca llueve (en el arte) a gusto de todos

Arte, Fotografía

Hace unos días publiqué en redes sociales algunas fotos de unas cabezas gigantescas de Francisco de Goya decoradas por artistas comentarios con distintos estilos. Convertidas en lienzos para sobre ellas pintar o colocar otros elementos escultóricos. Unas podrán gustar más que otras. Pero en líneas generales es una forma más de expresión artística. Me ha venido a la cabeza al comentar en Bajándole los “humos” al contraste de un día de verano – Fujifilm GS645S Wide 60 con Ilford HP5 Plus un rollo de película, en el que aparecen otras obras callejeras que podíamos ver en septiembre en el paseo de la Independencia de Zaragoza.

El caso es que en la publicación de las fotos que hice en uno de los grupo de Facebook en los que participo aparecieron una serie de comentarios en los que algunos se mostraban indignados por… supongo que por las interpretaciones artísticas de las cabezas de Goya. Espero que no por las fotos, sobre las que otras personas me mostraron su apreciación. Eran correctas en su composición y en su realización técnica. Los indignados no explicaron exactamente el motivo de su indignación. No sé si es porque despreciaban o consideraban ofensivas las obras, que en su mayor parte eran muy naïves. O tal vez porque consideraban un ultraje a la figura de Goya, convertido a sus ojos en un sacrosanto objeto de culto. No lo sé. No respondí a los comentarios. No sabía por donde tirar.

No sé si a Goya le hubieran gustado o no. Muchas de las obras de Goya, especialmente las relacionadas con la guerra y las más tardías, son precursoras del expresionismo, corriente artística que florecería cien años más tarde, y se alejaban de las modas y de lo que era respetable en su época. Por lo que creo que Goya no despreciaría ninguna forma de arte. Le gustarían más o menos, pero no se indignaría. Pensaría sobre ellas. Goya pintó contra la barbarie, la intolerancia y el conservadurismo que maniataba la sociedad de su tiempo. En fin… creo que en este país, falta mucha educación cultural y artísticas. Y con ello no presupongo que las cabezas de Goya en cuestión me gustasen más o menos. Simplemente, mi respeto por las manifestaciones artísticas y por el trabajo que conllevan.

[Viajes] En Haro con película fotográfica

Viajes

Si mis entradas fotográficas, en El viaje fotográfico de Carlos, se guiaran por un criterio estrictamente cronológico a la hora de ir apareciendo publicadas, un mínimo de cuatro experiencias fotográficas tendrían que haber aparecido antes que la que llevó a las fotografías de hoy. Pero siempre doy preferencia y cuelo aquellas que tienen que ver con los viajes. Así que aquí van estas realizadas en Haro, capital informal de la llama Rioja Alta, y principal centro de la celebrada actividad vitivinícola de la zona.

Como ya comenté hace unos días, el viaje tuvo un carácter más personal que turístico o de relax. Había algunos asunto que resolver. No míos, pero como acabé involucrado de un modo u otro, tuve que asistir al cierre de un asunto que llevaba tiempo coleando. Demasiado tiempo. Pero los seres humanos somos complejos. Y complicamos lo que normalmente debería ser sencillo. En cualquier caso, como tuvimos unas horas para relajarnos y visitar la ciudad riojana, más pequeña de lo que yo pensaba, también pude dedicarme a la fotografía.

Las fotografías que aquí presento son las que hice con película fotográfica tradicional en blanco y negro. Los aspectos técnicos los comento en Un paseo a primeras horas de la tarde en Haro – Minox 35 GT-E con Fujifilm Neopan 100 Acros II. Espero que os gusten tanto como yo disfruté tomándolas.

[Viajes] Bilbao y la ría de Urdaibai con película fotográfica.

Viajes

En su momento ya os hice el resumen fotográfico de mi escapada vizcaína. Unos días pernoctando en Bilbao. Y, además de visitar la capital de Vizcaya, hacer un par de excursiones a algunas localizaciones de la Reserva Mundial de la Biosfera de Urdaibai, reconocimiento otorgado por la Unesco.

Unas semanas más tarde, ya tengo revelados los tres rollos de película que me llevé para usar con mi Minox compacta, combinación que últimamente me suele acompañar a todos los viajes. Aquí os dejo unas cuantas fotos.

Si queréis ver más, y conocer algunos detalles sobre la toma fotográfica, podéis visitar Escapada a Bilbao y el estuario de Urdaibai – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super.

[Viaje] El sur de Francia con película fotográfica

Viajes

Ya hace unas semanas que os presenté el resumen del viaje a Toulouse y otros lugares del sur de Francia, en esa ocasión con fotografías en color procedentes de mi equipo fotográfico digital. Pero como suelo tener por costumbre, también me llevé una pequeña cámara compacta, muy eficaz, con película fotográfica tradicional en blanco y negro. Y aquí os traigo algunos resultados.

El resumen sobre los aspectos fotográficos de estos rollos de películas, como de costumbre, los podréis encontrar en un artículo especialmente dedicado a ello en Viaje al sur de Francia con película fotográfica – Minox 35 GT-E con Ilford XP2 Super.

En esta ocasión, gracias al tiempo otoñal que tuve, estoy especialmente satisfecho con las fotografías que realicé. Espero que esta pequeña muestra que os presento os guste a vosotros también.

[Viajes] Viaje en el día a Vitoria, con película fotográfica en blanco y negro

Viajes

Se me acumula el «trabajo» fotográfico. Rollos de película negativa en color de agosto y septiembre, viajes más o menos largos diversos, con fotos digitales o con película negativa en blanco y negro… Y esos mismos viajes que restan días para comentar mis experiencias. En realidad, todo esto es bueno. Hay actividad. Hacemos cosas, nos movemos y experimentamos.

Como he experimentado en el viaje que hice hace unos días a Vitoria en el día, en el que me llevé un tipo de película poco habitual para mí en los viajes. Lo cuento más despacio en Sensibilidad “media” para un día viajero en Vitoria – Minox 35 GT-E con Lomography Potsdam Kino 100. Aquí, simplemente, como tengo por costumbre, os dejo algunas fotos.