[Fotocomentario] Luz de la mañana

Política y sociedad

Comento hoy en Formato medio en color en 6 x7 de nuevo – Plaubel Makina 67 con Lomography Color Negative 800 unas fotografías que tomé a mediados de marzo. Estaba comprobando el funcionamiento de una cámara de formato medio recién reparada. Y me animé a aprovechar la caminata que hago casi todos los días entre mi domicilio y mi lugar de trabajo, entre las siete menos diez y las siete y media de la mañana, aproximadamente. Hacia el veinte de marzo pasado, ya había luz suficiente para poder hacer unas cuantas fotos con una película de sensibilidad relativamente alta.

Hoy es dos de mayo, «fiesta» en España según los madrileños, que desde hace unas década viven convencidos de la identidad matemática Madrid = España, o recíprocamente Madrid = España. Pues no… esta identidad no se da, y no… fuera de Madrid no tenemos fiesta hoy. Y además, por culpa del cambio de hora anual, hasta el jueves o el viernes de la semana pasada no fue posible volver a disfrutar de esos niveles de luz a esas horas. Soy contrario al cambio de hora en los meses «de verano». Será que por la crisis climática global, el verano ya no es del 21 de junio al 23 de septiembre, sino que abarca desde el 26 de marzo, recién empezada la primavera, hasta el 29 de octubre, bien entrado el otoño. No me gusta que me roben horas de luz a primera hora de la mañana cuando camino a trabajar. Y como tengo que madrugar, si quiero dormir lo suficiente, no puedo acostarme tarde, no me gusta que haya luz cuando me voy a acostar. Los ciclos circadianos humanos no van así. Y eso sin entrar en las desventajas de disfrutar de buena luz de atardecer a horas civilizadas… En fin, que me gusta la luz de la mañana. A ver si ahora ya en mayo podemos volver a disfrutarla.

[Fotocomentario] El Parque Grande anunciando la primavera

Fotografía, Política y sociedad

Ya hablé hace unos días de cómo se vuelcan las instituciones, el Ayuntamiento en especial, en las zonas verdes de la ciudad en vísperas de elecciones. También en estos días hemos comprobado como «inauguran» otras, como la ampliación del parque Pignatelli, un lugar que me ha acompañado toda la vida, pero especialmente mi infancia, por ser lugar de juegos y correrías durante mis años niños y preadolescentes. De momento lo que han «inaugurado» o abierto al público es una gran extensión de cemento y tierra marrón, con algunas estacas que llaman árboles, que denominan zona verde aunque el verde sea un color que brilla por su ausencia. Pero las fotografías que comento en Revisando las filtraciones de luz de la cámara – Olympus mju-II con Ilford HP5 Plus me han hecho pensar en cómo el Parque Grande de Zaragoza sí que es heraldo habitual de los cambios estacionales en la ciudad.

En aquellos días, todavía invernales, las ramas de los árboles se encontraban desnudas de hojas. Ni siquiera se apreciaban los brotes de las que habían de salir. En los parterres brotaban las primeras flores, incipientes narcisos que se apreciarán mejor en un futuro rollo de película en color, que ya está revelado, pero no comentado. Era día agradable de aspecto, soleado, pero desapacible en la realidad, por un viento fresco, con fuertes rachas conforme avanzó la mañana.

Ahora, a principios de abril, cinco semanas después, no mucho más, la primavera ha entrado de forma manifiesta. Incluso si en estos días ha regresado el viendo fresco, a ratos desapacible, como el de esta mañana. Pero mis fotografías más recientes del Parque Grande, fotografías digitales con cámara modificada a espectro completo, extendido en el ultravioleta próximo o el infrarrojo cercano, muestran ya que la vida se ha recuperado. Hojas incipientes en los árboles, que se ven blancas en el espectro del infrarrojo, las «sakura», flores de cerezo kanzan ornamental se muestran ya en su esplendor, y los tulipanes reinas donde los narcisos ya se han marchitado.

El Parque Grande de Zaragoza es uno de los espacios más agradables de la ciudad. Que podría ser mejor, con un poquito de dinero del que se gastan muchas veces en tonterías. Del que podemos, o podríamos, estar orgullosos. y disfrutarlo. A ver si es verdad. Incluso si el cierzo no nos lo pone fácil.

Otras fotos de aquel rollo de película en blanco y negro… en otros espacios verdes de la ciudad.

[Fotocomentario] Las limitaciones de Zaragoza a pesar de su tamaño… servicios técnicos

Fotografía, Política y sociedad

A principio de mes, en el día de fiesta local en Zaragoza, el 6 de marzo, aprovechando una serie de circunstancias me fui a Barcelona y llevé a reparar una interesante (y valiosa) cámara fotográfica a un servicio técnico respetado en la Ciudad Condal. Os podéis enterar algo más de esta peripecia en Recuperando una estupenda cámara de formato medio – Plaubel Makina 67 con Kentmere 100 120.

Pero no deja de ser una tristeza que, viviendo en una ciudad de casi 700.000 habitantes, el quinto municipio de España por población, tenga que llevar un aparato a arreglar a otra ciudad.

En Zaragoza ha habido durante años dos talleres de reparación de aparatos fotográficos. Uno siempre tuvo buena fama entre los fotógrafos de la ciudad, llevaba mucho tiempo ahí, he oído alabanzas habituales, y ciertamente, cuando empecé a coleccionar aparatos de antaño, la mayor parte de las reparaciones que me hizo fueron correctas, pero con algún fallo que otro. Ya no existe. Cerró. Queda el otro, que, aunque me ha dejado alguna cosa bien, me ha hecho un par de pifias que me han dejado muy escocido. Y ahora, en la medida de lo posible lo evito. Para mayor desgracia, con un aparato moderno, el servicio oficial de la marca resultó lamentable e incapaz de hacer una reparación correcta. De hecho, en estos momentos he decidido no volver a comprar aparatos de esa marca, a la que siempre he tenido aprecio, porque si te sale mal alguno, por improbable que sea, no puedo confiar en su red de servicios técnicos oficiales. Cero. Aviso para navegantes, la marca es Panasonic, que hace algunos aparatos fotográficos muy interesantes.

El caso es que estamos en una ciudad grande. Con aspiraciones. No sé muy bien de qué… pero con aspiraciones. Pero lo cierto es que desde hace muchos años, conforme he ido conociendo algo de mundo, se ha ido instalando en mí la idea de que con sus casi 700.000 almas… en realidad es bastante provinciana. Carecemos de empresarios con auténtica iniciativa e interés por lo que hacen… carecemos de innovadores, carecemos de gente que arriesgue en generar nuevos adeptos a marcas, actividades, a la creatividad… todo es muy normalito, muy mediocre en el sentido de que se mueven los comercios y los servicios en las medianías. Ni fu ni fa. Y si quieres algo especial… te lo tienes que buscar fuera. O por internet. Y los mismos comerciantes que no arriesgan, que te desmotivan, luego te critican y te reprochan que no apoyes lo local.

Por favor… ya basta de memeces. Si quieres fidelidad del consumidor local, ofrece un servicio o un producto que merezca la pena, que atraiga y que busque ese consumidor. No todos tenemos vocación de mediocres.

[Fotocomentario] Jardines renovados y flores en tiempo electoral

Fotografía, Política y sociedad

Estaba revisando las fotografías de un rollo de película fotográfica en blanco y negro que hice en el mes de febrero, cuando al ver una de las fotografías se me ha ocurrido el tema de este fotocomentario. Las características técnicas de las fotos las podréis encontrar en Super gran angular para película fotográfica – Canon EOS 650 con Tokina 12-24 mm e Ilford FP4 Plus, en el caso de que tengáis curiosidad en ellas. Os pondré aquí algunas fotos más de este rollo. Pero la que me ha inspirado es la primera de este par.

Cuando pasé en aquel momento por la plaza Reina Sofía de Zaragoza, me sorprendí al ver que estaban en obras de remodelación de la zona ajardinada de la plaza. Por la que paso con cierta frecuencia, y no había notado que reclamase una especial intervención. Pero oye,… bien está que se mantengan con cuidado las infraestructuras públicas de la ciudad. Cosa que no es frecuente. Se suele esperar a que esté todo muy deteriorado antes de intervenir. Cosas de la «gestión racional del presupuesto municipal», especialmente cuando gobiernan en el ayuntamiento fuerzas políticas con poco cariño por lo público, como ha sucedido en los últimos cuatro años.

No obstante, pocas semanas después fueron otros jardines los que me sorprendieron, y a los que también dediqué algunas fotos, que ya he ido mostrando en otras entradas de este Cuaderno de ruta…

Se trata de los parterres de la plaza de la Convivencia [o de la «Connivencia» como dicen algunos «arteros» empleados públicos que trabajamos por allí, en una crítica al funcionamiento (más o menos) ocasional de las instituciones públicas], plaza en la que se encuentra mi lugar de trabajo. Lucen en este mes de marzo con una multitud de flores de plantas bulbosas, principalmente narcisos, tulipanes y algunos crocus, entre otras, y que nos ha sorprendido porque no recordábamos tal despliegue de color en tan gris y hormigonado lugar. Y en nuestras inocentes conversaciones a la hora del café, hemos dado en recordar que nos encontramos, hoy exactamente, a dos meses de una cita electoral, para renovar gobiernos autonómicos y municipales, junto con otras corporaciones locales. ¡Ah! Esto lo explica todo. Nada más vistoso, y probablemente no demasiado oneroso para las arcas municipales, que plantar florecicas, para «demostrar» la buena gestión de los actuales ediles del Excmo. Ayuntamiento de la Muy Noble, Muy Heroica, Muy Leal, Siempre Heroica, Muy Benéfica, Inmortal ciudad de Zaragoza. Qué cosas.

[Viajes] En Barcelona con película fotográfica, marzo 2023 (III)

Viajes

Última de las tres entradas que estoy dedicando a las fotografías con película fotográfica tradicional del viaje en el día que hice a Barcelona a principios del mes de marzo. En esta ocasión, el rollo de película para negativos en color, una emulsión con la que ya estoy bien familiarizado, cuyas características técnicas y procesado en detalle podéis encontrar en Viaje en el día a Barcelona (III) – Leica M6 con Kodak Ultra Max 400. Ahora… a esperar el siguiente viaje, probablemente ya en Semana Santa.

[Viajes] En Barcelona con película fotográfica, marzo 2023 (II)

Viajes

Segunda de las tres entradas que estoy dedicando a las fotografías con película fotográfica tradicional del viaje en el día que hice a Barcelona a principios del mes de marzo. En esta ocasión, el rollo de película para negativos en color, una emulsión que nunca había usado, cuyas características técnicas y procesado en detalle podéis encontrar en Viaje en el día a Barcelona (II) – Leica M6 con Cinestill 400D. Si todo va bien, el sábado la tercera y última parte. Si no algo no va bien… pues ya llegará.

[Fotocomentario] La personalidad de las ciudades antiguas

Fotografía, Política y sociedad

Vivo en una ciudad con más de dos milenios de historia. Con una continuidad de gobierno municipal de más desde el 740 ab urbe condita, también conocido como 14 AEC, en la que fue fundada Colonia Caesaraugusta como colonia inmune, es decir, ciudad de ciudadanos romanos libres de pagar impuestos a Roma y con capacidad para acuñar moneda, si no he entendido mal el concepto. Es decir, aunque luego cambiasen los poderes que gobernaban el territorio, Roma (Colonia Caesaraugusta), reino visigodo (Cesaracosta), emirato/califato de Córdoba (Saraqusta), taifa de Saraqusta, reino de Aragón (Çaragoça), reino/repúblicas de España (Zaragoza)… la ciudad mantuvo una continuidad en su gobierno y en su organización, con las modificaciones progresivas fruto del avance de los tiempos. Y podríamos considerar que previamente a la fundación de Caesaraugusta, existió ahí la ciudad íbera de Salduie o Salluie, documentada desde el siglo III AEC, pero probablemente existente desde antes.

Dicho lo cual, Zaragoza, como ciudad antigua que es… ¿tiene rasgos en su personalidad, en su estructura, en su estética, que manifiesten este hecho? Estaba estos días observando algunas fotos realizadas en los últimos tiempos. En los que he usado películas de alta sensibilidad, para poder fotografiar con comodidad en las más oscuras callejuelas del llamado Casco Histórico, como las del rollo que presento en Nuevamente sensibilidades altas para todo uso – Minox 35 GT-E con Lomography Color Negative 800. Fotografías del invierno, cuando el sol no se eleva en exceso sobre el horizonte, y en cuanto se hecha alguna nube, o las calles son estrechas… pues la luz no sobra. Y esto siempre me genera una esquizofrenia «ciudadana». Como muchas ciudades de los países mediterráneos, los cascos históricos, ciudades históricas, cascos viejos, ciudades viejas… como las queramos llamar en cada una, son similares en muchos aspectos. Lo que domina es la estructura subyacente de la ciudad medieval. Y en ciudades relativamente grandes, esto supone un porcentaje muy pequeño de la ciudad total. Y en estos países, con veranos cálidos y sol radiante, a veces inclemente, estamos hablando de dédalos de calles estrechas, umbrías. Estemos en Zaragoza, Barcelona, Génova, Nápoles, Roma, Valencia, y muchas otras… el concepto es parecido. Otra cuestión es el estado de conservación de sus elementos estéticos y artísticos, y en qué medida se ha conservado una personalidad propia, distintiva. En Zaragoza, desgraciadamente, la piqueta destructora ha hecho estragos. Y, no obstante, también percibimos la base del trazado urbano romano, el origen de nuestra civilización. Puesto que al fin y al cabo, los zaragozanos comenzamos nuestra trayectoria como romanos… que no vivían en Roma.

[Viajes] En Madrid con película fotográfica, enero 2023 (II)

Viajes

Primera de las entradas dedicadas a mis fotografías realizadas con película tradicional en Madrid en mi escapada a la capital del reino el 31 de enero pasado. Los detalles técnicos de las fotografías los encontraréis en Viaje en el día a Madrid (II) – Minox 35 GT-E con Kodak Tri-X 400. Aquí os dejo unas cuantas fotos, de las que hice con película para negativos en blanco y negro. Hace unos días, os mostré las que hice con película para negativos en color.

[Fotocomentario] Días de niebla

Fotografía

Hemos pasado ya el ecuador del mes de febrero. Entramos en esos días en los que no sabes qué ponerte. A primera hora de la mañana las temperaturas son bajas, en ocasiones próximas al 0 ºC si los cielos están despejados y las nubes no hacen efecto invernadero. Pero cuando sales de trabajar a las tres y media o las cuatro de la tarde, las temperaturas están por encima de los 15 ºC… incluso se pueden acercar a los primaverales 20 ºC. O pasas frío por la mañana, o pasas calor a primera hora de la tarde, o vas cargando a esas horas el tabardo que hayas usado para abrigarte. Un lío.

Atrás quedaron los días de niebla que resuelven el dilema. Hace el mismo frío todo el día. Días de niebla que han sido tradicionales en Zaragoza. De los que todos los zaragozanos hablamos, y a veces «presumimos», y que pueden ser incluso más frecuentes que el gran orgullo climático de la ciudad, el viento del noroeste, el cierzo. O quizá deba decir «eran» más frecuentes que el cierzo. Porque llevamos observando años en los que los días de niebla han disminuido mucho. Este año pasado no hubo nieblas en noviembre. Y muy pocos en diciembre. Algunos de ellos los reflejé en mis fotografías como de las que hablo en Sensibilidades altas como película todoterreno en 35 mm – Leica M6 y Lomography Color Negative 800.

Quizá sea el cambio climático global. O quizá se deba a otros ciclos de algo tan complejo como el clima. Lo cierto es que la realidad actual no se corresponde con el pasado. Y hay otra cosa que no siempre coincide. Para algunos, la niebla es símbolo de una peculiar estética, de un estado de ánimo, incluso con un sentido poético. Para otros… un soberano incordio. Yo soy más de estos últimos. No me gusta tomar el sol, pero me gusta ver y sentir la luz del sol. Y cuando las nieblas persisten, me mustió. Incluso si puedo aprovechar los días de niebla para hacer otro tipo de fotos.

[Viajes] En Teruel con película fotográfica

Viajes

Ya os hablé hace unos días de mi viaje en el día a Teruel a finales de enero. Y como de costumbre cuando viajo llevo al menos una cámara digital y otra para película tradicional. En esta ocasión, dos cámaras compactas para película tradicional. Una de ellas con película para negativos en color y la otra para negativos en blanco y negro. Las cuestiones técnicas las podéis encontrar en Viaje en el día a Teruel – Minox 35 GT-E con Kodak Portra 400 y Olympus mju-II con Lomography Potsdam Kino 100.

Con las fotografías en color no tuve ningún problema.

Con las fotografías en blanco y negro se percibe el recorte de los fotogramas o algunas filtraciones de luz.

[Fotocomentario] Compras económicas ajustando expectativas

Fotografía

Salgo de un fin de semana un tanto modorro. El viernes comencé con síntomas de un catarro, más molesto que importante. Hoy lunes tengo algún síntoma residual, pero muy leve. Me he perdido cosas. Como la asamblea y la cena anual de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ y algún plan para fotografiar el domingo. Otras no… pero no las disfruté todo lo que hubiese podido, y me hicieron renunciar a las que he mencionado. Pero bueno… ayer preparé material para la actividad de este Cuaderno de ruta durante la semana… aunque no con las ganas que me hubiese gustado.

Pero nuevamente el repaso a una experiencia fotográfica, de mediados de diciembre, que podéis leer en Nuevas presentaciones para películas blanco y negro (I) – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kentmere 100 120. Llevo un poco de «retraso» en estos comentarios. Y si lo entrecomillo es porque realmente tiene escasa importancia ese «retraso». Nada me obliga a hacerlo con mayor o menor rapidez. Simplemente es que normalmente sólo tardaba tres o cuatro semanas en comentar estas experiencias desde que sucedían, y ahora pasan dos meses. El caso es que usé por primera vez una película fotográfica de bajo coste. O de más bajo coste, dentro de la gama de productos de una empresa. Y creo que es un ejemplo de que, si ajustas adecuadamente tus expectativas, y sabes que el fabricante es decente, no pasa nada por tirar a la baja para ahorrar algo de dinero. Sabes que el nivel no es el mismo que con otras denominaciones más costosas. Pero son productos dignos, realizados con calidad, aunque sabes que hay un ahorro de costes en las materias primas. Pero no por eso deja de ser un producto adecuado. Nadie da duros a cuatro pesetas. Si el fabricante es sincero en el origen del descenso de costes, y es algo que se puede asumir, está bien. Cuando conviene, gastas más, y cuando conviene, gastas menos. El problema viene con los fabricantes y vendedores que pretenden que creas que compras jamón ibérico a precio de mortadela de la barata. Y es que eso no va así. Si te gusta la mortadela y es lo que te puedes permitir, disfrútala. Pero que no te engañen, ni te engañes a ti mismo.

[Blog] 18 años de Cuaderno de ruta

Páginas personales, Sin categorizar

En realidad, hoy no es el aniversario de este Cuaderno de ruta. Fue el miércoles. Pero esta semana ha sido un poquito estresante, he tenido que atender a múltiples cuestiones, y decidí no añadir a ese estrés la obligación de pensar o acordarme de comentar el aniversario de este blog como hago habitualmente cada año. No pasa nada por retrasarlo unos días, dejarlo para una tranquila mañana de domingo. Tanto más tranquila y relajada cuanto desde el viernes por la tarde estoy con un catarro que me tiene un poco pocho. Mi primera infección vírica en cuatro años. Es como si la temida pandemia producida por el SARS-CoV-2 hubiese alejado de mi todos los demás virus patógenos. No, covid-19 no es el nombre del virus, es el nombre de la enfermedad que produce. El nombre del virus es esa ensalada de letras que os he indicado. ¿O se decía sopa de letras? Bah,… da igual.

Me gusta recordar que el Cuaderno de ruta comenzó su andadura un 8 de febrero de 2005, con una entrada muy sencillita. Sus primeros años fueron en Blogger, donde abrí una cuenta en 2002, antes de que fuera comprada por Google. Pero en aquellos momentos no supe cómo iniciar y hacer funcionar aquello. Creo que para llevar un blog, o una bitácora como decíamos con frecuencia entonces, hay que tener clara porqué quieres hacerlo y para qué. Si no, no tiene sentido. Lo de bitácora está mal dicho, por cierto. Llamarlo cuaderno de bitácora o cuaderno de navegación, por analogía con los de los barcos sí que me parece bien. Y de la expresión cuaderno de navegación vino que yo decidiera llamarlo Cuaderno de ruta. Mi propósito, el que hizo que al final se mantuviera durante estos 18 años, fue quitarme de encima el estrés cotidiano durante un ratito todos los días o la mayor parte de los días, dedicándome a escribir sobre algo, lo que fuera. Distinto de lo que en aquel entonces me llevaba por la calle del retortero, en un cierto sinvivir.

Otro propósito importante que me hice en aquel 8 de febrero de 2005 fue que en todas las entradas del blog incluiría al menos una fotografía realizada por mí mismo. Por aquel entonces ya usaba predominantemente la fotografía digital, por lo que no era complicado disponer de imágenes fotográficas nuevas, o de archivo, para mis entradas. Y esto fue un acierto. Porque me impulsó notablemente a hacer fotografías, y gracias a ello, en poco tiempo, mejoré y aprendí mucho. En un par de años tuve la sensación de avanzar mucho más de lo que había hecho en los años anteriores. Hoy, por ejemplo, tiro de archivo. Y, curiosamente, de fotografías realizadas con película tradicional. Las que hice en blanco y negro en Tokio en 2019, en un viaje en el que olvidé en casa la cámara compacta para hacer este tipo de fotos. Así que en la capital japonesa, para los últimos días del viaje, compré un par de cámaras de un solo uso. Y son unas fotos que siempre me han producido un sentimiento ambivalente, y las repaso y las vuelvo a procesar de vez en cuando, para ver cuánto soy capaz de exprimir los resultado de usar una cámara tan limitada en sus capacidades y en su definición óptica.

En mis capacidades fotográficas siempre he distinguido cuatro épocas. La primera, entre abril de 1989 y octubre de 1992, con mi primera cámara réflex, años en los que era muy entusiasta, pero estaba muy mal orientado. De vez en cuando había alguna foto maja, pero en general era una catástrofe. La segunda, entre octubre de 1992 y algún momento a finales de 1994 o principios de 1995. Gracias a los cursos que hice en Galería Spectrum, me orienté. Y supe dónde mirar para inspirarme en fotografía. Por lo que avancé muy deprisa. Después, entre principios de 1995 y septiembre de 2004 vino un tiempo donde hacía alguna foto maja que otra de vez en cuando, pero me estanqué en mi proceso. En el otoño de 2004, cuando me puse en serio con el mundo digital, y con el uso de aquellas mis primeras cámaras digitales de las que os he estado hablando últimamente, tanto aquí como en mi blog técnico (artículos antes de marzo de 2022), volví a progresar deprisa en un periodo que duró hasta un momento impreciso entre 2010 y 2012. Y después y hasta la fecha, otra época de progreso más lento, que poco a poco ha venido marcado por mi regreso a la película fotográfica tradicional.

En cualquier caso, como sucedía en aquel febrero de 2005, me sigue importando poco quién y cuántos me leen estas líneas. Sigo escribiéndolas más para mí que para cualquier otra persona. Aunque ciertamente me alegra cuando ciertas personas me comentan su contenido. Y lo que siempre me ha parecido curioso, no sé si les pasa a otros, los comentarios interesantes pocas veces aparecen en el propio blog, donde ese tipo de actividad es tremendamente escasa. Si directamente, a través de las mensajerías de las redes sociales o, para quienes me conocen en persona, tomando un chisme en una cafetería. Es algo esporádico. Pero muy satisfactorio. Ya merece la pena el esfuerzo. Hasta el año que viene.