Cuando terminé con el rollo de película en color que le puse a la Leica Minilux en diciembre pasado, puse otro rollo para negativos en color en la Canon EOS 650 y la calcé con un venerable Takumar 35 mm de Pentax… que sirve para dar miedo a los incautos diciendo que es radiactivo. Y es cierto. Aunque carezca de peligro para la salud.
En la primera semana de diciembre opté por llevar una cámara ligera, compacta, pero con una buena óptica y un rollo de película negativa en color en la mochila. Algo que no me pesase demasiado o casi nada. Así que opté por la Minilux que me traje hace algo más de tres años de Seúl. No la uso tanto como debería dadas sus características. Pero bueno…
Los datos técnicos de las fotos están en Una sensibilidad un poco justa para el invierno – Leica Minilux + Kodak Pro Image 100. Por lo demás, os dejo algunas fotos. Me gusta la luz del invierno en Zaragoza. Pero dura poco. Estamos ya a mediados de enero, y cuando sale el sol empieza a ser ya demasiado intenso en las horas centrales del día.
Entre otras actividades fotográficas, este fin de semana pasado he sacado a pasear la cámara de película instantánea. Y no ha ido mal. Ya le he cogido bastante el tranquillo, y el porcentaje de éxitos, por lo menos en cuanto a la calidad intrínseca de la foto, la artística es otro cantar, empieza a ser bueno. Aunque me he puesto a hacer algún experimento y eso siempre lleva a alguna pifia.
El sábado pasado me desperté de forma espontánea relativamente pronto. Y viendo cómo caía la nieve, eché al macuto algunas cámaras de fotos y algún rollo de película negativa en blanco y negro y estuve un par de horas buscando algo interesante que fotografiar. Los detalles técnicos en Día de nieves – Fujifilm GS645S Wide 60 + Bergger Pancro 400 @ 1600.
Lo cierto es que justo cuando está nevando no suele ser el mejor momento para hacer fotos a un paisaje nevado. Hay muy poca luz, es extraordinariamente difusa y apenas hay contraste sobre un paisaje que además está uniformemente cubierto de blanco. Pero bueno… buscando elementos que destacaran en el mismo… aun conseguí quedarme con algún recuerdo del acontecimiento meteorológico.
Los rollos tradicionales de 36 exposiciones cunden mucho cuando los usas con las Olympus Pen, que ofrecen el doble de negativos a la mitad de tamaño. Así que durante buena parte del mes de diciembre, muy agradable en luz y tiempo en general, salvo algunos días, he llevado encima una de estas cámaras. Los detalles técnicos los encontraréis en Olympus Pen F y Fujifilm Neopan 100 Acros – una combinación a considerar.
Cuando perdí la cámara en Aveiro en septiembre, con ella se fue una de mis ópticas más queridas, el pequeño PanaLeica 15 mm f/1.7. Bueno… pues ya he repuesto esta pérdida. Imprescindible para las micro cuatro tercios.
Sigo familiarizándome con mi cámara de película instantánea. Tiene sus secretillos que hay que encontrar, conocer y dominar. Los detalles técnicos los podéis encontrar en Mejorando mis resultados con Fujifilm Instax Square Monochrome. Pero mientras tanto, voy mejorando mis resultados. Especialmente con la película monocroma, que me parece más polivalente que la película en color. Aunque puede ser cuestión de gustos.
Un paseo más por las áreas suburbanas del barrio de San José y Montemolín, en la salida de Zaragoza hacia Alcañiz y Castellón. Los detalles técnicos en Paisaje urbano con Fomapan 200 Creative y un filtro rojo. Para quienes no estén interesados en ellos, os dejo unas fotos. Sigo explorando este tipo paisaje suburbano, por lo rápidamente que cambia, y por lo asociado que está a muchos momentos de mi vida.
Parafraseando mi entrada de hace un años, es el 14º día de Nochevieja en el que presento mis 12 fotos para los 12 meses del año que se nos escapa para no volver. Y una más… suele haber siempre, por algún motivo, una más. Algunas más en esta ocasión… porque algunos meses tienen más de una fotografía.
Como de costumbre, no he buscado fotos representativas. Aunque alguna hay. Ni que fuesen las “mejores” fotos de cada mes, signifique lo que signifique eso. Simplemente, pequeños momentos, emociones, cosas que pasaron, o simplemente una foto que me había pasado desapercibida en su momento… Pero si en años anteriores se incluían fotografías de acontecimientos sociales en los que participé… eso ha desaparecido casi por completo. Y muchas de las fotos implican momentos personales, difíciles de explicar si no es con un exceso de palabras, cosa que no voy a a hacer
En fin, vamos a lo que vamos. En un momento en el que el modesto número de visitas que acuden a este Cuaderno de ruta se ha triplicado con respecto al año pasado y anteriores, sin que sepa muy bien los motivos. Sin pies de foto explicativos. Simplemente, el mes en que fueron hechas las fotos. Y con algún más con más de una foto…
Se repite lo que decía el año pasado. Y aumentado. Puede que el número disparos individuales, el número de fotos que he realizado en digital durante 2020 sea superior al de fotos procedentes de película tradicional; cualquiera que conozca la dinámica propia de ambos métodos entenderá que, dejando a un lado los viajes, he dedicado bastante más tiempo a las cámaras de antaño y a la película fotoquímica que los circuitos electrónicos que codifican las archivos binarios de las cámaras digitales. Y es que me lo paso mejor. Cierto es que este año vino marcado por mi decisión de que durante los meses de confinamiento, mis únicas cámaras, que me acompañaban todos los días de casa al trabajo y regreso, llevarían películas fotográfica.
Vamos por meses… 12 meses, 24 fotos en blanco y negro, en color o usando algún proceso alternativo, que muestran la variedad de este medio. Más rico creativamente que el digital. Aunque la calidad de una foto es indiferente, depende de otros factores.
01 – Enero marcó una tendencia. La llegada de mi Olympus Pen F supuso una reactivación de mi afición por el medio formato (que no el formato medio) y la histórica Canon EOS 650 se empezaba a confirmar como mi cámara preferida para pasear con película en color.
02 – Febrero conoció los dos extremos. Los pequeños negativos de 17 x 24 mm de la Pen F y los grandes negativos de la Holga Pinhole de 6 x 12 cm. Estos, por primera vez en mi experiencia, en color. Con buenos resultados.
03- Marzo, poco antes del confinamiento, iba a ser el mes donde experimentara con las sensibilidades altas. Como la Ilford FP4 Plus 125 en la Pentax MX, expuesta a IE 400 para aumentar el contraste, o el rendimiento de la Fujifilm Natura 1600, una película que es una pena que no se encuentre con facilidad, que puede estar incluso descatalogada.
04 – Abril probablemente fue el peor mes del año, con buena parte del mundo confinada. Dejando aparte mis fotos cotidianas en blanco y negro, comenzó mi experimentación con las cianotipias, con origen en fotografías tanto de película como digitales.Es una pena que entre octubre y marzo no tenga sol directo sobre mi balcón, porque tengo que concentrar la práctica de esta técnica en el resto del año.
05 – En mayo comenzamos a recuperar poco a poco la libertad de movimientos. Y yo lo dediqué a reencontrarme con paisajes urbanos perdidos durante los dos meses anteriores.
06 – En junio volvía a reencontrarme con una de mis películas favoritas, la Fujifilm Neopan 100 Acros, en su segunda y nueva versión. Cara, pero creo que merecerá la pena usar algún rollo de vez en cuando. Superior a sus equivalentes de Ilford, que uso habitualmente. Pero también, con el calor y el sol radiante, volvía a la fotografía infrarroja, que me gusta mucho practicar.
07 – Julio, con sus días soleados y sol implacable, invita a la fotografía infrarroja. Usé mi último rollo de Rollei Superpan 200. Voy a abandonar las películas de Rollei, por la irregularidad de su calidad de fabricación. De vez en cuando me dan un disgusto. Pero también madrugué de vez en cuando para comprobar la calidad de la pequeña Olympus Pen EE3, arrinconada por culpa de su hermana mayor, la Pen F, para hacer fotografía en color.
08 – En agosto, más fotografía infrarroja. Incluso combinando esta técnica con la cianotipia.
09 – Septiembre fue un mes que dediqué a la fotografía digital en gran medida, por algunas novedades y recambios en mi parque de cámaras con esta tecnología. Pero también fue el mes en el que comprobé el rendimiento de la Olympus Pen F con película de ISO 400. Por el pequeño tamaño de sus negativos, el grano es mucho más aparente. Por eso suelo usar esta cámara con películas de ISO 50 a 125. Pero no quedaron mal…
10 – Cuando llega octubre, me apetece más fotografiar en color, como con la EOS 650 y un rollo de Kodak Portra 160. Pero también marcó la llegada de nuevo a mi actividad fotográfica de la fotografía instantánea. Pero dejando las irregularidades y la falta de fiabilidad de las Polaroid actuales, y adoptando el formato «square» de Fujifilm Instax.
11 – Más color de otoño en el mes de noviembre, con la Kodak Ektar 100 en la EOS 650 para fotografiar los ginkgos que encontré en el arbolado urbano de Zaragoza. Y también disfrutando con la versión monocroma de la Instax Square.
12 – Diciembre siempre está mal representado en estos resúmenes. Hago mucho color, pero no recibo los revelados hasta el mes de enero siguiente. Así que termino con los rollos de Fomapan 200 que tenía por casa, usados tanto con la Hasselblad 500CM para naturaleza muerta, como para pasear la ciudad con un filtro rojo en el frontal del objetivo de la fiel Fujifilm GS645S, mi cámara más usada en formato medio, por su ligereza y la calidad de su objetivo.
Desde hace un tiempo, cada mes suelo llevar alguna cámara para película tradicional en la mochila con un rollo de película en color, independientemente de que siga haciendo fotos en blanco y negro. En el mes de noviembre de 2020, la cámara que me acompañó en mis idas y venidas por la ciudad fue la Canon EOS 650, le puse el pequeño panqueque EF 40/2,8, y como material sensible, tenía que ser la Kodak Ektar 100.
Los detalles técnicos, en los que no hay mucho que contar, los encontraréis en En noviembre fue la Canon EOS 650 con un 40 mm y un rollo de Kodak Ektar 100. Para los demás os dejo algunas fotos de un mes de noviembre que, climatológicamente, fue muy agradable. Aunque… que los meses de noviembre sean agradables en Zaragoza no es muy halagüeño sobre la evolución del clima…
Nunca había usado la Zeiss Ikon Ikonta 521/16, un recuerdo que me traje de Londres en 2012, con película negativa en color. No está muy recomendado. Pero hay que «transgredir» los «dogmas» fotográficos de vez en cuando y ver a ver que pasa. Pero es divertido pasear con estas cámaras. Es entretenido, la gente se te queda mirando, alguno te pregunta… Está bien.