(A modo de homenaje a los hermanos Lumière)
Todas las fotos: Leica D-Lux 5.
En una chopera de Casetas, un álbum en Flickr.
A través de Flickr:
Fotografía de paisaje en una chopera cerca de Casetas, Zaragoza. También imágenes ferroviarias. Como dicen los británicos, work in progress.
Si el protagonista de la película vuelve repetidametne, gracias a unos misteriosos avances científicos, a los últimos 8 minutos de un tren de cercanías de la red metropolitana de Chicago para intentar pescar al terrorista que pone una bomba en el convoy. Si se enamora de una guapa chica en ese tren. Si buena parte de la película esta rodad en el tren o en sus alrededores con abundante ambiente ferroviario. Si todo esto sucede, evidentemente es una película candidata a figurar en mi colección de películas del ferrocarril en la historia del cine.
Y esto es lo que sucede con Código fuente (Source Code), película dirigida por Duncan Jones, director que fue también de la interesante Moon, y que nos vuelve a llevar a una película de ciencia ficción donde juega con los viajes en el tiempo, o quizá más precisamente con las realidades alternativas. Pero dentro de un tren de la red metropolitana de cercanías de Chicago. CCR en la ficción; Metra en la realidad. Los trenes son los mismos.
Podéis ver mi reseña a través de este enlace, o accediendo a través de la página principal de CineTren, cuyo enlace encontráis también en la columna lateral de la derecha.
Ayer tuve ocasión de hacer mi primer viaje en las cercanías de Zaragoza. Fue una cuestión muy circunstancial. Tenía que hacerle llegar a un conocimiento mío que vive en Alagón, unos documentos; y necesariamente tenían que ser los originales. No valían copias por correo electrónico ni nada de eso. Normalmente, lo que hacemos cuando queremos vernos es aprovechar alguna tarde que baja a Zaragoza, nos tomamos unos chismes, recordamos viejos tiempos, y a otra cosa mariposa. Pero ante la incapacidad para encontrar un momento, organizamos una curiosa quedada. Ella se acercaba con su coche a la estación de Casetas, y yo llegaba hasta allí en el tren de cercanías que puedo coger en Miraflores, muy cerca de casa, y que luego me dejaba al lado del Centro Deportivo Municipal de La Granja donde practico tenis un par de días a la semana. Dicho y hecho.

Entrada lateral a la estación de Miraflores; más adelante mostraré donde queda la 'entrada principal' - Leica D-Lux 5

Los trenes van y vienen cada media hora; poco antes de las seis y cuarto de la tarde, entra en la vía 5 de Miraflores el tren que me llevará a Casetas - Leica D-Lux 5
Y cuando tomé la foto anterior, y alguna otra, como recuerdo de este mi primer viaje en las cercanías de mi ciudad,… la sorpresa. Se abalanzaron sobre mí, afortunadamente con unos modos razonables, el maquinista del tren y una encargada de seguridad, cuestionando el que estuviera haciendo fotos. Que no estaba claro si podía o no podía hacerlas, pero que por si acaso lo mejor es que guardase la cámara, y así todos contentos. Quedé tan anonadado que me calle y guardé la cámara. Luego, en el trayecto hasta Casetas empecé a pensar en lo siguiente:
Todos los anteriores enlaces han sido previamente publicados en este Cuaderno de ruta. Todos ellos son entradas en las que hay fotografía que han sido tomadas en distintos países de Europa. Incluida España. Y en todas esas entradas, algunas de las fotografías están tomadas en ferrocarriles y estaciones de toda Europa, con alguna de las cámaras que llevo a mano siempre, con el fin de documentar mis viajes y mis andanzas. Nunca me he escondido para hacerlas. Siempre lo he hecho a la vista. Hay imágenes de estaciones y trenes de Roma, París, Poitiers, Burdeos, Dax, Biarritz, Hendaya, Irún, Tudela, Viena, Bratislava, Zurich, Lucerna, Zermatt, Jungfrau, los alrededores de Berlín, Weimar, Lisboa, La Haya, Estrasburgo, Baden-Baden, Metz, los alrededores de Mulhouse, Colonia, Budapest y Pécs. Podría haber puesto más entrada con más ciudades y más países, pero me he limitado a los últimos dos años y medio aproximadamente. Y en ningún caso nadie me ha dicho nunca nada por hacer esas fotos.
Pero dos empleados, a diez minutos caminando de mi hogar, que ni siquiera estaban seguros de si lo que yo estaba haciendo estaba prohibido o no, sí.
Al llegar a Casetas, pasado el pequeño cabreo contra Renfe y sus memeces, volví a sacar la cámara.

El tren Civia con salida hacia las siete y cuarto de la tarde con dirección a Miraflores, espera al sol en la estación de Casetas - Leica D-Lux 5

Ya en marcha, a través de la ventanilla tomo imágenes de un silo a la salida de la estación de Casetas - Leica D-Lux 5
Nadie volvió a decirme nada. Y como habéis podido ver, mientras esperaba la salida del tren de vuelta, me pasee por los alrededores de la estación de Casetas, le hice una foto al tren de vuelta, e hice alguna foto al paisaje que veía al pasar.
Podría comentar cosas diversas sobre este servicio. Tal vez otro día. Que si no esta entrada me va a quedar muy larga. Lo que sí que me llamó mucho la atención es el diseño de la estación de cercanías de Miraflores. Se entra por una puerta lateral del edificio. Lo que a todas luces es la puerta principal del edificio, está a cuatro o cinco metros de altura sobre la calle, y no hay ninguna escalera u otro medio de acceso para llegar a ella. ¿Se desvelará alguna vez el misterio de tan curioso diseño?
Take the «A» Train, emblemático swing de la orquesta de Duke Ellington, compuesto por Billy Strayhorn. ¿Cuál si no?
Cuando vi recientemente la película de Aronofsky, Black Swan, comprobé en las crísticas que pude leer por ahí que había cierto consenso en situar como antecedentes o influencias de esta película dos filmes muy distintos. Uno de ellos es Repulsión de Polanski, en el que el elemento fundamental es la obsesión de la protagonista. El otro, es esta película que nos ocupa hoy, sobre la creación de una nueva estrella en el mundo del ballet con un final trágico. Decidí revisar ambos filmes. Lo que no esperaba al ver la película de Powell yPressburger es que acabara en mi colección del ferrocarril en la historia del cine. Pero así es, y así os lo voy a contar.
Y lo podéis encontrar a través de mi sección dedicada al ferrocarril en la historia del cine, o directamente en su reseña.
Si a mí me hubiesen preguntado el viernes, si ante la huelga de los controladores hubiese sido capaz de ir el sábado de Barcelona a Pamplona, sinceramente le hubiera contestado al preguntón: ¿Y qué coño tienen que ver los controladores con ir de Barcelona a Pamplona? Son dos ciudades del norte de la península, que no están cerca una de la otra pero tampoco excesivamente lejos. A mí me gusta viajar en tren. Así que lo primero que me hubiese planteado es mirar los horarios de ferrocarril.
Así. A bote pronto. Suponiendo que tuviese que hacer algo en Pamplona a las 8 de la tarde, podría haber optado por coger un tren, un Alvia, moderno, confortable, a las 9 y 20 de la mañana, que no es mucho madrugar, y en menos de cuatro horas, con tiempo para comer a una hora decente, hubiese llegado a la capital Navarra. Luego podría haber descansado, o haberme dado una vueltecica por la ciudad, porque es muy maja. Claro que también podría haber decidido comer tranquilamente en Barcelona, y a las 15:35 de la tarde haber cogido un tren similar que me hubiese dejado en mi destino antes de las siete y media de la tarde. Justo.
Supongamos, además, que mi situación económica es razonablemente acomodada. En ese caso, podría haber cogido un billete en preferente, que me hubiese permitido viajas con gran comodidad y relajado, puesto que se trata de trenes muy cómodos y modernos. Unos amables empleados me habrían ofrecido algún desayuno, algunas bebidas. Y en cualquier caso, el tren lleva una cafetería donde reunirme y charrar relajadamente, suponiendo que viajase con unos compañeros de trabajo.
Como podéis ver, mi extrañeza ante la pregunta que se me había planteado en las primeras líneas de esta entrada parece bastante justificada.
Entonces… si esto es así… ¿alguien me puede explicar porque han sido noticia las peripecias del F.C. Barcelona para ir a jugar un partido de fútbol a Pamplona? Hace tiempo que me consta que en el mundo del fútbol la inteligencia no sobra precisamente, pero que tengamos que tragarnos las memeces de estos atontados, que se creen los reyes del mundo porque gracias a las masas sin criterio que se dejan el dinero en este deporte están forrados de dinero,… me parece demasiado. Claro, que la bola que los medios de comunicación de masas, masas amorfas supongo, es tan lamentable como tener que oír cómo estos niñatos nos sueltas sus problemas de risa, cuando miles de ciudadanos tienen auténticos problemas por las dificultades en el transporte aéreo.
Vaya panda de tarados.
Hoy al mediodía, durante y después de comer, he estado viendo la película The Company of Wolves (en España, En compañía de lobos), una revisión de la historia de Caperucita Roja. Y desde que ha terminado me ha venido a la memoria una divertida canción de Sam The Sham & The Pharaos, Lil’ Red Riding Hood. También la grabaron los Rolling Stones, pero no está en Spotify.
En estos días atrás se han dado dos circunstancias. Por un lado, por las festividades en EE.UU. han interrumpido la emisión de las series de televisión que sigo, y por otro lado, el mal tiempo ha invitado a pasar más horas en casa. Así que he dedicado más tiempo de televisión a los largometrajes. Y especialmente a algunos relacionados con las dos temáticas específicas a las que dedico un especial apartado: la fotografía en el cine y el ferrocarril en la historia del cine.
Recuerdo las elevadas expectativas que tenía cuando fui a ver esta película. Fue la última película de su director, Ricardo Franco, aunque a título póstumo. Tuvo que ser terminada porFernando Bauluz. Pero previamente a este filme, Franco nos había regalado con uno de los mejores dramas del cine español, La buena estrella. Además, su trío protagonista prometía muchísimo. Ariadna Gil, además de guapísima, se perfilaba como una de las actrices con más personalidad y proyección del momento. Fele Martínez empezaba a despuntar buenas maneras y no paraba de trabajar. Elena Anaya nos había sorprendido con su naturalidad en aquella pequeña delicia que fue Familia y en alguna otra cosita, y también apuntaba mucho, y también estaba muy guapa. Y resulta que también tiene que ver con la fotografía.
Recomendación musical: Aunque no tiene nada que ver con esta película, el disco que grabaron juntos Bebo Valdés y Diego «el Cigala» con el mismo título, merece la pena ser escuchado.

Las costas de Portugal, en la imagen en Cascais, son uno de los escenarios de la última película de Ricardo Franco - Panasonic Lumix LX3
Seamos claros. Esta película la he visto porque según la sinopsis ofrecida por la guía de programación de la televisión por satélite, ofrecía posibilidades tanto para el listado de películas relacionadas con la fotografía como con el ferrocarril. Pero si no, normalmente no la hubiese programado para grabarla y verla posteriormente. Es el segundo error similar que cometo en pocas semanas.

El metro de una gran ciudad es el escenario de esta "terrorífica" película; en la imagen, los pasadizos la estación de Châtelet en París - Panasonic Lumix LX3
Difícilmente se justifica la presencia de esta película entre mi listado de filmes con temática o interés ferroviarios. No lo es ni mucho menos, salvo por una bonita escena, en la que la pareja protagonista, Nino Castelnuovo y Catherine Deneuve, haciendo de jóvenes novios, casi adolescentes, se separan y se despiden en la estación de Cherburgo por la obligación de él de ir durante dos años a hacer el servicio militar en Argelia. Asistimos a la despedida de los dos jóvenes en la escalerilla del coche del expreso que transportará al chico hasta París. El expreso arranca, y la cámara se eleva tomando un plano casi cenital de la estación en el que aparece un automotor con el llamativo color rojo de los automotores franceses de época, y que contrasta con los tonos grises y apagados de los edificios ferroviarios y del expreso que parte.
Recomendación musical: Cómo no, el tema principal de este musical, que se repite durante el filme en diversas ocasiones con distintas letras, con distintos diálogos.
Hace unos días, pasaba yo la tarde en el apartamento de unos amigos en un pueblo del Pirineo. Habíamos salido a dar un paseo por el bello espectáculo de las montañas vestidas con los colores del otoño, pero ya oscurecía, y como había tomado algo de vino en la comida y un chupito de orujo, decidí esperar para más seguridad hasta que se eliminasen los vapores del alcohol etílico para más seguridad en la conducción de vuelta a Zaragoza. El caso es que alguien conectó el televisor, y allí estaba, una de las películas más emitidas por la caja tonta. Las aventuras de los aviadores aliados en un stalag luft alemán, tratando de burlar las barreras del campo para iniciar la huida. En un principio, no se me ocurrió pensar en este filme como en una película ferroviaria, pero cuando los prisioneros han escapado, muchos de ellos utilizan el ferrocarril como medio de evasión, y empecé a fijarme en las incongruencias que se veían en la película. Y al final, tras pensarlo unos días, he decidido incluirla en mis listado de películas relacionadas con el ferrocarril.
Estoy hablando de La gran evasión (The Great Escape), cuya reseña podréis encontrar en mi página sobre el ferrocarril en la historia del cine, o directamente en este enlace.
También un pequeño obituario. Hace unos días mencionábamos a Jill Clayburgh en un papel protagonista en una de la película de mi lista de cine y ferrocarril, El expreso de Chicago. Hoy tenemos que mencionar que recientemente la actriz ha fallecido. Así que vaya desde aquí nuestro recuerdo.

En Kaiseraugst, cerca de Basilea y a orillas del Rín, podemos ver cómo es exactamente el paisaje en la frontera entre Alemania y Suiza; no los montes alpinos que nos muestran en la película, más propios de la frontera entre Baviera y Austria, frontera que no era tal en aquellos momentos en que Austria estaba anexionada a Alemania - Panasonic Lumix LX3
Hoy estaré fuera, pasando el día en tierras pirenaicas. Espero que no llueva demasiado. En cualquier caso, el cambio de hora ha hecho que me haya despertado a una horar intempestiva. Así que aún me da tiempo a actualizar estas entradas.
En los últimos días he realizado algunas tareas de mantenimiento en mis páginas en internet. Por ejemplo, he reordenado los marcadores de páginas personales y ajenas que aparecen en la columna lateral derecha de este Cuaderno de ruta V.2. Otro ejemplo, he registrado el dominio gratuito carloscarreter.co.cc, que de momento redirige a mi viejo Cuaderno de ruta V.1.
Pero a lo que más me he dedicado es a poner en orden es en una de mis páginas más antiguas y más queridas, pero que como ha sufrido diversos avatares, ha sufrido más desorden y estaba más descuidada. Se trata de Trenes de ayer y de hoy, dedicada a reportajes fotográficos dedicados a trenes clásicos e históricos. He puesto un poco en orden en las páginas, que en estos momentos están alojadas en Google Sites, he añadido las visitas a distintos museos del ferrocarril realizadas estos dos últimos años,
Museo Suizo del Transporte en Lucerna,
Cité du Train en Mulhouse,
Museo Húngaro del Ferrocarril en Budapest,
y he registrado otro dominio gratuito que redirige a estas páginas: trenesdeayer.co.cc.
En fin, que he estado de lo más proactivo. Espero que todo sea para bien, y que los aficionados al ferrocarril encuentren interesantes las novedades.

En la Cité du Train de Mulhouse, un lujoso coche restaurante reproduce el ambiente de los lujosos expresos de antaño que recorrían Europa, comunicando ciudades y países anteriormente casi aislados - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.
Mirando un día la programación de la televisión por satélite me encontré con esta película, y deduje por la breve sinopsis que debía tener ambiente ferroviario, como así es, y la dejé a grabar. Después de más de un mes reposando el sueño de los justos en el disco duro del descodificador digital, aprovechando un día de ligera enfermedad,… pues la he visto y la he añadido a mi listado de filmes sobre el ferrocarril en la historia del cine. Con todo merecimiento. Mucho tren por las inmensidades geográficas de Norteamérica, lo que nos ofrece esta comedia disparatada dirigida por Arthur Hiller y protagonizada por Gene Wilder.
Podéis acceder a la reseña a través de la página CineTren, o bien directamente a través de este enlace.
Hace poco más de una semana, Canal+ ha lanzado al mercado un nuevo canal; Canal+ Xtra. Pretende ser una alternativa televisiva de mayor calado intelectual y cultural, con productos más minoritarios, entre los que marcan tendencias, tanto en el cine como en el documental como en otros productos audiovisuales de carácter menos definido. Y entre los primeros largometrajes programados, nos encontramos con este filme de animación, poco conocido en España, ya que puede que ni se estrenase en salas comerciales. No lo sé. No he encontrado referencia alguna.
En él, una red de metro continental recorre una Europa cuasi-postapocalíptica, en una sociedad distópica tras unas catastróficas crisis ambiental y económica. Un futuro quizá no tan lejano como nos pueda parecer si el ser humano sigue siendo igual de burro como hasta ahora. Ante el abundante ambiente ferroviario suburbano, he abierto la reseña correspondiente en la página de CineTren.
Pues eso. Que un pequeño resumen.

Un "regional-express" con destino a Aquisgrán entra en el andén número 9 de la "hauptbahnhof" (estación central) de Colonia, mientras esperamos a que minutos más tarde llegue el tren que nos llevará a Krefeld, camino del aeropuerto de Weeze - Panasonic Lumix LX3
Para finalizar, sólo me queda comentar los aspectos fotográficos. Que son fáciles. Este es el cuarto viaje que hago con el mismo equipo. Un equipo ligero que da una calidad buena. Como cámara principal, el 80% de las fotos, la Panasonic Lumix GF1 con el G 20mm f/1,7 ASPH (40mm equivalente en formato de 35mm) y el Leica DG Macro-Elmarti 45mm f/2,8 (90mm equivalente). Como cámara de respaldo, el 20% de las fotos, la Panasonic Lumix LX3. Esta la uso en situaciones como los viajes con equipaje por su ligereza, cuando necesito un gran angular ya que su objetivo es equivalente a un 24mm en el formato de 35mm, o cuando es inconveniente usar una cámara más grande. Esperemos que no suceda nunca, también en caso de avería de la cámara principal. A sensibilidades bajas, ambas cámaras ofrecen muy buena calidad de imagen. Pero cuando la luz falla y hay que subir en sensibilidad, la LX3 queda bastante rezagada por el ruido electrónico.
En días anteriores he publicado el diario de viaje. Como ya expliqué en vísperas del viaje, al ir ligero de equipaje no me he llevado el ordenador portátil, así que las entradas del diario las he subido «en diferido» aunque con la fecha de cuando sucedieron los acontecimientos relatados. Salvo la del día 14, que fue redactada ese mismo día ya en casa. El conjunto, y alguna otra entrada complementaria que escriba los próximos días, se puede consultar como:
https://carloscarreter.com/tag/colonia-2010
y dicho enlace se ha añadido a la sección de viajes en la columna lateral de esta página. He de decir, que he abierto un portal específico para los enlaces a mis reportajes de viaje en De viaje con la cámara al hombro V.2.1.