[Televisión] Cosas de series; mujeres carcelarias y mujeres policías

Televisión

Habiendo salido ya de la apatía televisiva del verano que me hizo meterme en el proyecto de tragarme enteras las siete temporadas de las chicas Gilmore, voy cumpliendo con la tarea de ver en modo maratón las temporadas de series más destacadas del verano. Y una de las más importantes es sin duda Orange is the New Black.

Partamos de un hecho. Esta serie es potente, muy potente. En todas sus dimensiones. Su realización, sus magníficos guiones, sus más que notables interpretaciones, las cargas de profundidad que tira contra el sistema carcelario estadounidense en particular, y contra la sociedad capitalista en general. La forma en que trata la innata contradicción de humanidad/crueldad propia del ser humano. Todo ello dentro del microcosmos en que han convertido la imaginaria prisión federal de Litchfield.

Carlos Carreter

Recientemente, en mis blogs viajeros (enlaces al final) he reiniciado ciclo, volviendo a mis diapositivas de finales de los 80 y principios de los 90. Momento en que visité en un par de vez París, como se ve en la fotografías del encabezado y en esta de un mimo con niños ante el Centro Pompidou.

Relegada la historia de su presunta protagonista Piper Chapman (Taylor Schilling) al nivel de una historia más de las que se entrecruzan en la prisión, la serie ha seguido enfocándose en la historia y devenir de una reclusa determinada en cada capítulo, con flashbacks al pasado que las llevó a prisión, y con indicaciones de lo que el futuro les depara. Para unas más halagüeño que para otras. O quizá, en un tono más pesimista, habría que decir que para unas menos dramático para otras. Pero en esta cuarta temporada la historia transversal sobre la privatización del sistema carcelario y las consecuencias que trae para la vida en la prisión y para las propias presas ha tomado una relevancia superior. Por lo tanto, la historia transversal es más importante y se entrecruce con más eficacia con las historias individuales.

La serie comenzó como una comedia con toques de drama. El nivel de dramatismo ha ido aumentando con el paso del tiempo. Probablemente de forma irremediable. Porque la vida en la carcel no es ningún chiste. Aunque no haya abandonado los alivios cómicos eventuales. Pero al final de esta temporada ha ido más allá. Y ha saltado, de forma también inevitable si lo analizamos bien, del drama a la tragedia. La temporada empezó fuerte con cierta muerta, a la que se le dio en ese momento un cierto tono humorístico. Pero la tensión dramática ha ido in crescendo hasta los trágicos dos últimos episodios. El penúltimo de la serie, un episodio de antología. Como algún otro.

Carlos Carreter

También de aquella época data mi primera visita al Palacio da Pena en Sintra, Portugal.

Sinceramente, para cualquier auténtico aficionado a la ficción televisiva, o a la ficción audiovisual en cualquiera de sus variantes, incluido el cine, esta serie debería ser de obligada visualización porque es así de buena. Sobresaliente. Así que no dire más. Si no la habéis visto, no sé a qué estáis esperando.

Terminaré la entrada de hoy diciendo que hemos despedido a Rizzoli & Isles, la pareja de policía femenina y forense también femenina, afiliadas al departamento de policía de Boston, que nos han entretenido durante siete temporadas. Esta ha sido una serie ligera, procedimental de manual que basa sus virtudes en la empatía que suscitan sus protagonistas y muchos de los personajes secundarios. Serie que fomenta el buen rollo, mientras plantea casos más o menos al uso, como se pueden ver en otras series policiacas. Desde mi punto de vista, la fórmula estaba agotada. Le ha sobrado alguna temporada, aunque las he seguido hasta el final por ser un relleno de entretenimiento poco comprometido. Con la oferta de Netflix, es improbable que en el futuro me fije en este tipo de series… pero no dejaremos de recordarla porque algún momento entretenido que otro ha aportado.

Cuerno de Oro

Y en el «año triunfal», el 92, una visita a Estambul, donde pudimos disfrutar de bellos atardeceres en el Cuerno de Oro.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

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Vídeos – El concepto y cómo se hizo «Inherit the Dust» de Nick Brandt – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Hace unos días os hablaba del libro «Inherit the Dust» de Nick Brandt, que se corresponde con la exposición sobre esta serie del fotógrafo británico que estuve visitando en Fotografiska en Estocolmo a mitad de agosto. Pues a continuación los dos vídeos documentales que explican cómo se concibió y como se hizo tan complejo proyecto.

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[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 4 al 11 de septiembre de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Es 11 de septiembre, hoy hace exactamente 15 años de los atentados con aeroplanos contra el World Trade Center de Nueva York, y dado que los aniversarios que terminan en 5 o en 0 se suelen vivir como especiales por esas cosas que tiene el haber adoptado un sistema decimal de numeración, tan apenas he encontrado referencias al tema en lo que llevo de mañana. Me ha extrañado. Pero bueno… hay otras cosas que comentar. En el ámbito de la fotografía, como casi todos los domingos. Empezando por mostrar mi tablero semanal de fotografías en Pinterest.

Y bueno, como de costumbre, el enlace a mis recomendaciones semanales de casi todos los domingos. Y para quien no esté interesado os dejo unos cuantos paisajes de hace unos años que las acompañan.

Origen: Recomendaciones semanales – del 4 al 11 de septiembre de 2016 – Fotografía y otras artes visuales.

 

[Libros] El cielo sobre Berlín… cuando el niño era niño…

Cine, Literatura

Comienza la película de Wim Wenders Der Himmel über Berlin (Cielo sobre Berlín)Der Himmel über Berlin (Cielo sobre Berlín) con los versos del Lied vom Kindsein (Canción de la niñez) de Peter Handke (también coguionista de la película).

Als das Kind Kind war,
ging es mit hängenden Armen,
wollte der Bach sei ein Fluß,
der Fluß sei ein Strom,
und diese Pfütze das Meer.

… … …

Cuando el niño era niño,
andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente,
y este charco el mar.

… … …

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Nos vamos a Berlín, fotográficamente… y veremos las actuaciones de acróbatas y malabaristas en Alexanderplatz.

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Recorreremos la ciudad a borde del S-bahn.

Y a continuación, con la inmensa fotografía en blanco y negro del poeta de la luz, Henri Alekan, y acompañando a los ángeles Cassiel (Otto Sander) y Damiel (Bruno Ganz), sobrevolamos y recorremos la ciudad de Berlín, una ciudad todavía dividida por el vergonzoso y vergonzante muro, llena de cicatrices de la hórrida guerra que desde su cancillería se desató, metáfora de todo lo bueno y todo lo malo que la humanidad atesora. Unos ángeles con capacidad de pensamiento pero sin capacidad de acción. No son ni mensajeros, ni guardianes, ni justicieros de los actos de la humanidad; sólo testigos, aunque con capacidad para empatizar, para sufrir con los seres humanos a los que observan y acompañan, sin que estos perciban esta presencia. Salvo los niños…

Als das Kind Kind war,…

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Pasaremos un rato reflexionando en la East Side Gallery, en los antiguos lienzos del muro que dividía la ciudad.

El filme de Wenders, para mí una de las dos grandes obras de su cinematografía junto con Paris, Texas, con permiso de Alice in den Städten (Alicia en las ciudades), nos muestra la capacidad del séptimo arte para la poesía. Para trasladar emociones, al mismo tiempo que belleza; para suscitar reflexión, al mismo tiempo que esperanza. Porque al fin y a la postre, puestos a elegir, algunos ángeles prefieren la mortalidad y el sufrimiento del ser humano, a cambio de la posibilidad de sentirse vivos, de amar. Hay muchas enseñanzas ahí. Y Marion (Solveig Dommartin)… que merecería una entrada para ella sola.

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Buscaremos la presencia de algún ángel entre las alas de la Victoria en la Siegessäule.

Paseando a principios de julio por un mercadillo en el casco viejo de Zaragoza, entre en una librería, y estuve hojeando un poquito en la sección de libros ilustrados. Experiencias previas con obras de Haruki Murakami, hacen que me interese por lo que publican los Libros del Zorro Rojo, y allí me encontré con la reciente adaptación al formato de historieta de la película de Wenders de la mano de Sebastiano y Lorenzo Toma.

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Deambularemos bajo el paso del tren en Hackesher Markt.

Hay una serie de diferencias entre el cómic y la película, aunque expresamente se basa en esta con intención de ser fiel a la historia y a su espíritu. Hay una traslación de época, y en lugar de situarnos en el Berlín de final de la guerra fría, todavía dividido por el muro, con la Potsdamer Platz convertida en un descampado y con los ángeles reuniéndose en la biblioteca, nos encontramos en el Berlín actual, con la Potsdamer Platz convertida en un nudo de convivencia y comunicaciones para los berlineses y con los ángeles reuniéndose en el monumento a los judíos asesinados en Europa por el nazismo. También obvia la subtrama que protagoniza Peter Falk en la película. Y lo hace sin que se eche faltar, a pesar de que en el filme tiene su importancia a la hora de comprender la decisión de Damiel, de renunciar a sus alas.

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Conoceremos las vidas de quienes se opusieron a la peor cara de la ciudad en el siglo XX en el Lustgarten.

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Nos dirigiremos hacia Potsdamer Platz a la sombrar de los distintos horrores que ensombrecieron la capital alemana.

En lo que se refiere a la realización de la historieta, se basa en la reproducción de las escenas por parte de actores y artistas de circo reales, que son filmados y fotografiados, para luego las escenas ser reproducidas con dibujos para el cómic. Por ejemplo, el papel de Marion es realizado por Lise Pauton, contorsionista francesa, que pone su cara y sus movimientos a beneficio de la pizpireta trapecista que roba y calienta el frío corazón del ángel Damiel. Solveig Dommartin, en la película, aunque no era acróbata de circo, aprendió los ejercicios del trapecio y la cuerda, que realizó por sí misma, sin doblaje por especialistas. La autenticidad siempre ha sido un factor importante en la obra, tanto la fílmica como la gráfica. Hay algunos personajes que son encarnados por los mismos intérpretes en ambas obras. La prostituta bajo el paso elevado, por ejemplo, tanto en la película como en el cómic recibe el rostro de Beatrice Manowski.

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Nos perderemos en el tumulto actual de la renovada Potsdamer Platz.

Cuál es el resultado final de la adaptación. Interesante. No pierde ni un ápice de la esencia de la obra original, pero sirve para actualizarla a la situación del mundo y de los seres humanos, casi treinta años más tarde, ya entrados en el siglo XXI. Y nos sirve para comprobar que el mensaje es universal y válido con el paso del tiempo. Yo lo recomiendo. Pero quizá primero y antes de nada, ver la película. No será del gusto de aquellos cuya máxima aspiración a la hora de ver cine sea la de atragantarse comiendo palomitas y bebiendo refrescos de cola… pero para aquellos con una cierta sensibilidad… merece la pena el esfuerzo.

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Y reflexionaremos, o pasearemos, incluso jugaremos, entre las estelas del Monumento a los judíos asesinados en Europa.

[Cine] Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016)

Cine

Kubo y las dos cuerdas mágicas (Kubo and the two strings, 2016;462016-0409)

El estudio que nos ofreció hace unos años esa maravilla que fue Coraline, con el director Travis Knight que estuvo en el equipo de animadores de aquella, nos vuelve a traer un nuevo largometraje de acción y fantasía basado en la técnica del «stop motion». Técnica de animación que, ya adelanto, ha adquirido altos niveles de desarrollo en la película que hoy nos ocupa. Véase la secuencia de los ojos en el fondo del mar. En fin… como vamos a ver, película ambientada en el antiguo Japón, por lo que fotográficamente viajaremos a los bosques de bambú de Kioto a los santuarios y bosques de Nikko.

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La historia busca su inspiracion en los mitos y tradiciones del folclore y el shinto japoneses. Nos habla de un muchacho que vive sólo con su madre trastornada, como contador de historias, hasta que de repente se introducido como protagonista en esas mismas historias, en las que hay una pugna entre los héroes terrenales y las frías divinidades que habitan la luna. ¿Alguien por ahí levanta la mano para comentar algo sobre semejanzas con el cuento de la princesa Kaguya? Alguna semejanza se podría encontrar, aunque las historias son diferentes. Y por aquí se le notan las costuras a la historia de Kubo. Aunque basada en el folclore nipón, carece de la profundidad de las historias que nos cuentan desde el país del sol naciente, por ejemplo desde el Studio Ghibli. Es una película entretenida, que le hace a los cuentos japoneses un roto que puede ser parecido al que Disney le hace a algunos cuentos de la tradición europea. Sin que por ello quede una película mala, ni mucho menos. Es muy entretenida, y la animación está fenomenalmente hecha. Pero más allá de la espectacularidad de algún momento… mucho más superficial de lo que el tema permitía.

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Sí, es así. Se hacen concesiones a los estándares esperados. Y, por ejemplo, Kubo toca el shamisen más como un adolescente del medio oeste americano tocaría el banjo que como se toca realmente el instrumento oriental. Y al final, todo se desliza hacia un buenrollismo que no llega a ser empalagoso, pero que no pega con una historia más agridulce que lo que nos plantean.

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Dicho todo lo cual, no me arrepiento en absoluto de haber buscado la excusa de ir con mi sobrino Diego, de siete años, al cine para ver la película. Es de lo mejor que ha llegado a la cartelera en este verano que tan largo se nos está haciendo. Y por lo demás, lo único realmente lamentable es no haber podido disfrutar de la voz original de los actores en la versión en inglés… que igual le quita alguna estrella por lo menos en mi valoración de la interpretación, pero bueno. Si tenéis algún peque en casa, hay que ir a verla. Y si no, buscaros uno o sacudiros la vergüenza e id a verla de todos modos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Televisión] Cosas de series; sabuesas inglesas, entre la depresión y el aburrimiento

Televisión

Sigue abonado al modo maratoniano de ver las series de televisión. Y mientras voy finiquitando la última temporada de Orange is the New Black, una de las series importantes en la televisión actual, me despaché en los últimos días dos series británicas, de carácter policíaco, con mujeres como protagonistas, y que se desarrollan en Londres. Eso sí, se desarrollan en distintas épocas. Por ello las fotografías acompañantes, también la capital del antiguo imperio… hoy venido a menos, y poco más que un satélite de los EE.UU.

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Hace ya unos años vi un rato del primer episodio de The Bletchley Circle. Sin embargo, en aquel momento decidí que no tenía tiempo para series nuevas y pasé de ella. No tenía mucho más datos de los que iba a durar ni nada… Ahora está disponible la serie entera en Netflix. Serie entera que son siete episodios de tres cuartos de hora, divididos en dos temporadas. La primera, de tres episodios, es el caso de asesino en serie. La segunda, en cuatro episodios, son dos casos, uno de salvar a una mujer de la ejecución por una asesinato que no ha cometido, el otro, una trama de mercado negro y trata de mujeres. Todo en el ambiente de la posguerra mundial en Londres, principios de los años 50. Nada del Londres cosmopolita y luminoso. El de las estrecheces y grisura de la posguerra. Las protagonistas son antiguas trabajadoras de Bletchley Park, el lugar donde se trabajaba en secreto para descifrar los códigos de guerra alemanes, y que al final de la guerra, comprometidas por la ley de secretos oficiales, pasaron a llevar una vida oscura y gris, y sin reconocimiento por los servicios prestados. La serie tiene un carácter de reivindicación feminista. Son mujeres inteligentes, muy cualificadas, que sin embargo no son tomadas en serio, ni son valoradas por la sociedad del momento. Hay otros elementos de denuncia del sexismo, válidos entonces y válidos ahora. La serie no duro más… entre otras cosas por que la más protagonista de las cuatro mujeres, Anna Maxwell Martin, abandonó a mitad de la segunda temporada. Y no supieron encontrar un nuevo liderazgo claro en el grupo de mujeres de ficción. No obstante, la serie es entretenida, muy bien interpretada, y excelentemente ambientada. Son únicos los británicos para las series de época, sea cual sea la época.

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La otra serie que he visto es una producción propia de Netflix, cuya temporada inicial consta de 8 episodios. Se titula Marcella, pronunciado a la italiana (Mar-chel-la), y realizada a mayor gloria de su protagonista, Anna Friel. Friel alcanzó un estatus mítico cuando intepreto a la protagonista de Pushing Daisies, fenomenal comedia romántica con toques fantásticos que sin embargo no acabó cuajando en la audiencias, y fue cancelada prematuramente tras su segunda temporada a pesar de haberse ganado el aplauso de la crítica y sus fieles seguidores. Es una de las series más imaginativas e interesantes que he visto, y cuya historia nunca tuvo el justo final que se mereció. Y buena parte del encanto de la serie residía también en el encanto por arrobas que despedía su protagonista femenina encarnada por Friel. A la que después, no he conseguido ver nunca en un papel tan conseguido. Creo que tiene tendencia a sobreactuar, especialmente en papeles dramáticos. Y ese es el principal «pero» que le pondría a este drama policiaco que nos ocupa hoy, en la que la protagonista es una policía de cierto rango, de baja como consecuencia de la muerte de una hija y con un matrimonio roto con un marido que se ha llevado a sus otros dos hijos. Cuando comienzan una serie de asesinatos de mujeres que recuerdan a un viejo caso en el que intervino Marcella, se reincorporará a la policía de Londres. Pero las cosas serán más complejas, mezclándose su dequilibrio mental, su situación familiar y los dos casos policiacos aparentemente relacionados entre sí. Al final resulta una serie interesante, y merece la pena verse. Aunque ya digo que Friel tiende a ser demasiado intensa en papeles dramáticos. Parece que 2017 volverá con nuevos casos.

Bien… y hasta aquí. La proxima vez hablaremos de nuestras carcelarias favoritas y de algo más, espero.

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[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 28 de agosto al 4 de septiembre de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

En una semana en la que las noticias en el mundo de la fotografía han estado dominadas por el fallecimiento de Marc Riboud (1923 – 2016), ya nonagenario, no han faltado otras noticias o propuestas interesantes de las cuales he seleccionado aquellas que me han llamado más la atención. Pero empecemos con el tablero de la semana en Pinterest.

Después, como de costumbre, el enlace a las recomendaciones semanales, y unas cuantas fotografías. Paisajes de naturaleza urbana con una Leica y un 35 mm.

Origen: Recomendaciones semanales – del 28 de agosto al 4 de septiembre de 2016 – Fotografía y otras artes visuales

 

[Libros de fotografía] Nick Brandt, Reporteros sin fronteras y alguna cosa más – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Comenté hace unos días mi visita a Fotografiska, durante la escapada que hice a Suecia a mitad del mes de agosto. Y decía en esa entrada que la exposición más interesante y de más nivel, sin menospreciar en absoluto el resto que también eran… Bueno… Sin rollos. Novedades en mi biblioteca de libros de fotografía de los últimos meses. Especialmente el de Nick Brandt. Excelente libro. Y unas cuantas fotos de animalicos del parque Skansen de Estocolmo. En blanco y negro… como hace Nick Brandt.

Origen: Libros de fotografía: Nick Brandt, Reporteros sin fronteras y alguna cosa más – Fotografía y otras artes visuales

[Cine] Café Society (2016)

Cine

Café Society (2016; 452016-3008)

Es una tradición de décadas, que cuando llega el otoño toca reencontrarse con Woody Allen, que sigue a su ritmo de película por año… y nos cuentan que tiene también pendiente de estreno una miniserie de televisión. Lo único que cambia es que en años recientes, más que en otoño, el estreno de la película de Allen es más en los finales del verano. Es posible que el neoyorquino no tenga ya el tirón de antaño, y las distribuidoras y exhibidores cinematográficos no le reservan fechas de tanto prestigio como antaño. Como sea.

La cuestión es que hemos tenido nuestra dosis anual de… lo mismo. El romance, la religión, el éxito y la fama, la muerte,… el sentido de la vida en general, siguen siendo sistemáticamente los temas que interesan al peculiar director de cine que a lo tonto modorro nos presenta esta película con los 80 años ya cumplidos.

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Inevitablemente nos vamos a Nueva York fotográficamente hablando, y pasearemos por Brooklyn a orillas del East River.

Una película que no ofrece nada realmente novedoso. Momentos de comedia que nos pueden recordar a Annie Hall, paisajes de Nueva York que nos retrotraen a Manhattan, asuntos de familia que han podido ser tratados en Hannah y sus hermanas o en Días de radio, el crimen organizado que ya vimos en Ballas sobre Broadway, o el mundo de las celebridades que trato en Celebrity… Salvo esta última, que a mí no me convenció a pesar de su reparto de campanillas, todas las anteriores son ampliamente superiores a la obrita que nos trae en este 2016.

Y sin embargo, salimos del cine con buenas sensaciones. Buena música de jazz, maravillosa fotografía de Vittorio Storaro, mujeres guapas, y un romance de sabor agridulce, que sin embargo tiene más miga de lo que parece. En cualquier cosa, Woody Allen consigue algo que yo consideraba poco probable, y es que dos de los intérpretes más siesos y antipáticos de Hollywood a mis ojos (apreciación muy personal y que no tiene porque ser coincidente con otras personas), Jesse Eisenberg y Kristen Stewart, nos caigan bien y simpáticos. Y nos ofrecen un romance que en sí mismo no tiene sentido salvo que integremos en el mismo al conjunto del reparto. Por que de una forma u otra, el personaje de Stewart, Vonnie, se enamora del mismo hombre, en dos época de su vida, representados por Eisenberg y por Steve Carell, este último interpretando al tío del primero. Y el personaje de Eisenberg se enamora de una idea de mujer, representada por las dos Veronicas, la Vonnie interpretada por Stewart, y la Veronica interpretada por una desaprovechada Blake Lively, que si la primera consiguen que salga bien guapa con el diseño de vestuario, esta segunda sale absolutamente espectacular, gracias entre otras cosas a su casi metro ochenta de estatura.

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Donde contemplaremos la silueta del bajo Manhattan.

De fondo, los problemas de familia y el mundo del famoseo, que proporcionan el tono humorístico, desenfadada e incluso cómico a esta historia de amor más sustancial de lo que podría parecer al principio, con una galería de personajes secundarios que nos alegran francamente la sesión. Fenomenal la escena entre los dos padres del protagonista, discutiendo las «ventajas» del cristianismo sobre el judaísmo, y sobre las formas de afrontar la irremediable muerte que a todos nos llega.

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O nos pasearemos bajo el puente de Queensboro en Roosevelt Island.

Las críticas leídas a priori sobre esta película nos habían creado unas expectativas bajas, muy influenciadas por la tremenda flojera de la dosis del año pasado. Pero lo cierto es que salimos con una sonrisa en la boca, una buena sensación en el cuerpo y dispuestos a admitir que, si bien lo mejor de la creatividad de Woody Allen pertenece al pasado, no nos importa que nos «importune» cada año con peliculitas como esta, que por otra parte superan en interés a practicamente cualquier otra comedia romántica que se estrene en estos tiempos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
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Y como no, por Central Park, todas ellas localizaciones muy propias de las películas de Woody Allen.