[Cine] Hamnet (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En dos ocasiones he pasado por Stratford-upon-Avon, la patria del Bardo. Estas fotos son de la segunda.

Hamnet (2025; 05/20260126)

Probablemente, por las expectativas levantadas por la prensa y la crítica especialidad, la última película de la directora Chloé Zhao era una de las más esperadas de esta temporada. O del año. Del 2025, aunque nos haya llegado a España en enero de 2026. Es cierto que los comentarios de los primeros artículos en los que se le daba por segura ganadora de un Oscar se han enfriado por el ímpetu de otra película de gran éxito el año pasado. La tercera de las que aparecen en el enlace. Pero a pesar de ello, y teniendo en cuenta el interesante reparto de la película, yo tenía muchas ganas de verla.

Zhao nos traslada a la última década del siglo XVI, a la relación entre William Shakespeare (Paul Mescal) con la que sería su esposa, Anne (o Agnes) (Jessie Buckley), a cómo forman su familia, a como es su relación en la que la mayor parte del tiempo viven separados, uno en Londres, la otra en Stratford-upon-Avon, y a como acaban teniendo, a pesar de ello, tres hijos, de los cuales uno, Hamnet (Jacobi Jupe), varón. Y cómo este niño va a fallecer en una de las periódicas epidemias de peste que asolaron Europa, e Inglaterra en particular, en aquellos tiempos.

No podemos afirmar que los hechos que suceden en pantalla fueran reales. De hecho, con toda probabilidad, no. Es una ficción construida a partir de unos hechos. Con quien se casó el dramaturgo, cuantos hijos tuvo, cuándo y cómo murió su hijo varón, el hecho real de que principalmente vivieron separados. Esto ha dado a muchas especulaciones. Se llevaron mal; en otra película ganadora de un Oscar, también bastante ficticia, Anne era la «mala» implícita de la función. O se llevaron bien, especialmente porque cada uno vivió libremente en donde prefirió. Ni una cosa ni otra. Hamlet fue inspirado por la muerte del niño Hamnet. Al principio de la película se nos avisa que son dos grafías para un mismo nombre. Quizá hasta lo pronunciasen de forma muy similar. O no lo fue. Ha habido estudiosos que lo afirmaron y estudiosos que lo negaron. En realidad, todo lo anterior da igual.

Creo que la forma correcta de enfrentarse a la película, si es que hay un única forma correcta de hacerlo, que probablemente no sea así, es asumir la historia libres de prejuicios. Como si Shakespeare no fuera Shakespeare. Simplemente, una reflexión sobre como un padre y una madre afrontan el duelo de la pérdida de un hijo. Un hecho, por cierto, mucho más traumático en estos tiempos que en aquellos. Para los ingleses de aquella época era un hecho que periódicamente llegaban olas epidémicas de peste en las que morían el 50 % de los enfermos, el 20-25 % de la población. Y a seguir. La muerte de un hijo era un hecho habitual. Y seguramente se afrontaría con escepticismo y resignación. Pero eso da igual. La película es un estudio, artístico, libre, de la forma en que unos padres afrontan la dolorosa muerte de un hijo.

La película es hermosa. Es poética. Tiene incluso su punto de realismo fantástico. Se reivindican las distintas formas de ser de los dos cónyuges como formas complementarias de ser. Aunque unidas, primero en el amor mutuo, luego en el amor a los hijos, finalmente en el duelo. Las imágenes son hermosas, el sonido es hermoso. Y, fundamentalmente, las interpretaciones son grandes. Grandísimas. Especialmente la de Jessie Buckley, una actriz que hace tiempo que vengo apreciando muy favorablemente, y que realiza una de las más maravillosas interpretaciones que he visto en mucho tiempo, probablemente de las mejor de las que he visto a lo largo de mi vida. Si no la premian con el Oscar, que dinamiten la famosa Academia.

Película grande. Imprescindible. Difícil de comparar con esa su gran rival. Con la que me lo pasé muy bien, y que también es muy buena película. Pero creo que es superior. Creo que es la mejor película que he visto de un año a esta parte. Porque además tiene otra cosa. Es una película que ha ido creciendo en mi memoria. Que, sin volver a verla, me dejó lo suficientemente impresionado para que me vengan detalles a la memoria que hacen que todavía me parezca mejor que cuando salí del cine. La interpretación de Buckley es antológica, una obra maestra. La película,… quizá no, pero casi.

Valoración

Dirección: *****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] If I had legs I’d kick you (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Un paseo por la High Line en Nueva York.

If I had legs I’d kick you (2025; 05/20260121)

Un comentario rápido de esta película que vimos la semana pasada. Será rápido porque tengo poco tiempo, pero no quiero dejar pasar la oportunidad, porque estos días corro el riesgo de dejar pendientes demasiadas cosas por comentar. Así que vamos con ella. Dirigida por Mary Bronstein, de quien no recuerdo haber visto nada, y protagonizada de forma casi absoluta por Rose Byrne, es una película que probablemente es mejor de lo que la disfruté. Quizá no la vi en el momento y con el estado de ánimo de ánimo.

Una mujer (Byrne) casada, con un marido que está siempre ausente, y con una hija enferma, se encuentra de repente en la situación de tener que abandonar su hogar cuando una inundación sucede en el piso de arriba y se hunde el techo y se inunda a su vez su piso. Alojada con la hija en un motel, se encuentra con la impotencia de que los contratistas que han de arreglar el piso no trabajan. Y psicóloga de profesión, atiende en su consulta a una serie de pacientes que le incrementan constantemente su nivel de estrés. Hasta tal punto que se encuentra en un momento al borde del pánico.

Bronstein plantea los retos de la mujer casada, madre de familia y profesional, actual, de este primer cuarto del siglo XXI, que se encuentra sometida a una serie de presiones constantes para desempeñar de forma correcta sus múltiples roles, con menor nivel de tolerancia al fallo que el que se permite a otras mujeres que no asumen los múltiples roles, o a los hombres en general. Tal es la tesis. Pero lo hace llevándola al extremo, cuando todos los problemas se exacerban y se convierten en una hipérbole. Alguien ha definido la película como Rose Byrne con una ataque de ansiedad crónico.

El principal triunfo de la película, que está correctamente realizada y dirigida con ritmo, porque la situación demanda además un ritmo rápido, es la interpretación de Byrne. Una actriz que en su momento pensé que iba a dar más de sí, pero que ha mantenido una carrera constante y consistente, pero más discreta de lo que yo hubiera imaginado. Realiza su labor con algo más que oficio y consistencia, es lo mejor del largometraje. No obstante, si se planteó la película como una plataforma para el Oscar como he leído por ahí, difícil lo va a tener tras la interpretación que vi en la película que comentaré dentro de pocos días.

Globalmente considerada, es una película correcta, pero que a mí me abrumó en el exceso. Quizá esa hiperbolización de los problemas «resta» validez al planteamiento de la historia. Entrecomillo el «resta» porque estoy de acuerdo que a la mujer que pretende mantener una actividad profesional y conciliarla con una vida familiar se le exige mucho más que a los hombres en la misma situación, o a las mujeres que optan por una cosa o la otra. Pero cuando llevas las cosas al extremo corres el riesgo de que parezca que las cosas no son así. Pasarse de frenada. De todos modos, es razonablemente recomendable.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] À bout de souffle (1960)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. París en blanco y negro, con una sencilla cámara de formato medio de los años 50 del siglo XX, unos años anterior a la película que hoy traigo a estas páginas.

À bout de souffle (1960; 04/20260117)

Comentaba hace unos días la última película estrenada de Richar Linklater, en la que se nos cuenta cómo fue el rodaje de la ópera prima como largometraje de Jean-Luc Godard. Y una semana después del estreno de esa película se produce el reestreno en salas de cine de la película cuyo rodaje recreaba, y que inmediatamente, o cuando pudimos, fuimos a ver. Porque aunque es película que había visto varias veces en la pantalla del televisor de mi salón, o de algún que otro televisor, nunca había tenido ocasión de verla en pantalla grande, que yo recuerde. ¿Pude haberla visto en algún cineclub en mis años de universidad? E intentado hacer memoria,… pero no me viene ningún recuerdo. Motivo por el que la he incluido en mi base de datos de películas, con el número 4 de 2026.

Nos dicen diversas fuentes que la película partió de un guion o de una historia de Claude Chabrol y François Truffaut, que Godard modificó. Los tres aparecen en los créditos en IMDb. Pero la película de Linklater nos dejaba claro que Godard no fue fiel a ningún texto, y que los propios autores o el equipo de rodaje no sabían muy bien qué iban a rodar en cada sesión. La historia, esa huida de un individuo que se mueve por los bajos fondos (Jean-Paul Belmondo) tras matar a uno de los policías que le iba a cuestionar por el exceso de velocidad, cuando se desplazaba de la Costa Azul a París en un coche robado. Y a su llegada a París, mientras la policía le busca y va cerrando el cerco, su relación con la joven aspirante a periodista neoyorquina (Jean Seberg), y la búsqueda de un dinero que le permita huir del lío en el que se ha metido.

El argumento, o similar, lo podemos encontrar a lo largo de la historia del cine en numerosos títulos, unos más afortunados que otros. La forma de trasladarlo a la pantalla, las formas, y los fondos, no. Obra personalísima y rompedora de Godard que en su primer largometraje rompe las reglas del juego cinematográfico. Cine guerrilla. Nada de permisos. Nada de ensayos. Improvisaciones, tanto propias del director como de los intérpretes. Nos contaba Linklater que el plano de Seberg con el que se cierra la película fue una improvisación que cambió por completo el final de la película. Y que Godard aceptó.

Sesenta y cinco años largos más tarde, no voy a decir que esta película sea para todos. El lenguaje del cine siguió evolucionando. Y en algunos momentos entró en regresión. Si esta y otras películas de la época, especialmente del cine europeo, aunque también en otras cinematográfias, incluso la USAmericana, fueron una cumbre de cine de autor y en libertad, estamos ahora en una época en que el dominio del cine comercial estadounidense ha roto con todo tipo de libertades, como sucede en otros campos distintos del cine, buscando fórmulas de generar dinero sin más interés que plantear una pirotecnia que lleve a la gente a consumir como descosidos palomitas adocenados ante una pantalla de cine llenas de explosiones y efectos visuales generados por ordenador, y con historias estándares que se repiten una y otra vez, sacadas de un manual que parece pensado para eliminar la originalidad, el pensamiento y la creatividad. Nunca tanta gente se ha llamado a sí misma creativos, mientras «crean» obras que son todas idénticas.

¿Es recomendable la película? Si sientes algo de respeto por el cine, es obligatoria. Incluso, como es mi caso, si no es una de tus favoritas. Porque si me obligasen a realizar una lista de mis 10 o 20 película favoritas, probablemente no estaría. Pero hay que verla. Incluso más de una vez. Incluso si no siempre se comprende. Si para ti el cine es una mera excusa para pasar el rato comiendo palomitas… mejor quédate en casa y ve cualquier tontada que programen en una plataforma de contenidos en línea. Lo que sea. Da igual. No importa una u otra cosas. Salvo excepciones honradas, todo da igual, todo es lo mismo. El capital manda.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Rental family (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En las calles de Tokio.

Rental family (2025; 03/20260114)

Hace unos días me llamó la atención la llegada a la cartelera de esta película dirigida por la japonesa Hikari, con un reparto mayoritariamente japonés, salvo el protagonista… y en parte una de las actrices de reparto. Y cuya historia, por lo que se ve en el cartel anunciador transcurría en Tokio. No sabíamos gran cosa de este largometraje, pero nos picó la curiosidad. Y de lo que nos enteramos es que la acogida no había sido mala, ni por parte de la crítica, ni por parte del público. Aunque ya suponemos que no va a ser un fenómeno de masas precisamente.

Phillip (Brendan Fraser) es un actor norteamericano que lleva siete años viviendo en Tokio. Llegó para rodar unos comerciales y se quedó. Pero en los últimos tiempos le cuesta encontrar trabajo. Obviamente, para un actor caucásico las ofertas de trabajo en Japón son muy concretas y limitadas. En un momento dado le llega una oferta de parte del dueño (Takehiro Hira) de una empresa muy particular. Se dedican a impersonar familiares, novios, amantes, amigos, compañeros de trabajo… lo que sea,… ficticios en la vida de las personas con el fin que les convenga. Aunque a Phillip la cosa no le convence mucho, le parece mentir, accede a trabajar con ellos. Y dos de sus trabajos, el de padre de una niña de origen mixto (Shannon Mahina Gorman) que ha sido criada exclusivamente por su madre japonesa, y el de entrevistador de un viejo actor retirado (Akira Emoto), le llevarán a involucrarse en la vida de estas gentes más de lo que pensaba. Porque a veces es difícil separar ficción y realidad.

Irremediablemente, la película tiene un sabor que recuerda a las película de Hirokazu Koreeda. Koreeda ha realizado numerosas películas en las que ha reflexionado sobre el concepto de familia, y ha representado en sus películas todo tipo de familias, de muy distintos tipos. Algunas más «reales» que otras. Y un poco sobre eso va la cosa. Qué significan la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, los amantes. Cómo nos relacionamos. En qué medida somos honestos con ellos. Qué posición ocupan en nuestra vida. Cómo nos presentamos ante ellos, en qué medida nos escondemos de ellos. ¿Acaso no somos todos algo «actores» en nuestras relaciones con otras personas impersonando la persona que ellos creen que somos o quieren que seamos? Sobre ello nos habla la película. Pero también sobre la empatía y sobre la capacidad de relacionarnos de forma auténtica, incluso en situaciones de ficción.

Realizada de forma correctamente en lo técnico y en la dirección, la película se sostiene principalmente por la interpretación de los actores. Fraser está muy bien, emanando con su corpachón abundantes dosis de simpatía y empatía. Pero el resto también colaboran. La niña resulta bastante auténtica. El anciano actor tiene momentos entrañables. Y el conjunto del reparto está muy entonado. Pero la reflexión global que se nos propone se queda un poquito corta, un poco más superficial de lo que podría haber sido. Quizá por la dispersión de tramas. De las tramas de las personas que contratan a los peculiares actores de esta peculiar empresa. Que debe afrontarse a sus propios dilemas éticos.

Globalmente considerada, la película es recomendable. Se puede ver bien. Va un poquito de más a menos. Con un comienzo progresivo pero potente, pero para hacerse poco a poco previsible en su desarrollo y conclusiones. No obstante, yo lo pasé bien.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Nouvelle vague (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. París en blanco y negro, claro; qué otras fotos podría poner .

Nouvelle vague (2025; 02/20260111)

Domingo tonto que nos vamos al cine a ver la segunda película de Richard Linklater que se estrena en la cartelera española en pocas semanas. Siendo un cineasta que habitualmente me resulta atractivo, la película que vimos de él recientemente nos dejo un poco fríos. En ella hacía homenaje a una de las figuras claves de la música popular estadounidense del siglo XX. En esta ocasión vamos con otro homenaje. A uno de los movimientos cinematográficos más influyentes también del siglo pasado. La nouvelle vague francesa, ese momento maravilloso a finales de los años cincuenta en el que los críticos y escritores de cine de Cahiers de Cinéma deciden que ya vale de hablar y se ponen a hacer. A hacer películas. Y empiezan a debutar creando algunas de las películas más influyentes y maravillosas de la historia del cine.

Y para ello, Linklater se va a Francia, y rueda en francés, en blanco y negro y en formato académico, y con los medios justos, con película en blanco y negro, Kodak Double-X e Ilford HP5 Plus. La película relata el rodaje de Á bout de souffle, primer largometraje de Jean-Luc Godard (Guillaume Marbeck), a partir de unos textos de Chabrol y Truffaut. Fue uno de los últimos de aquellos creadores en estrenar un largometraje, aunque había hecho ya algún corto previamente. En alguno había contado con un desconocido Jean-Paul Belmondo (Aubry Dullin), con el que vuelve a contar, lanzándolo al estrellato. De la misma forma que consigue contratar a la norteamericana Jean Seberg (Zoey Deutch), que ya se había hecho un nombre con Bonjour, Tristesse y Joan of Arc, ambas dirigidas por Otto Preminger. El rodaje, en 20 días, en modo de guerrilla, y sin apenas guion, se convertirá en una leyenda de la historia del cine. Como lo será la película, conocida en España como Al final de la escapada, o Sin aliento en otros países de habla hispana.

Los primeros compases de la película no invitan a concentrarse. Linklater quiere homenajear y recordar a mucha gente, y constantemente van saliendo en pantalla aquellos intérpretes que personifican a figuras claves de aquellos tiempos; directores, guionistas, productores, directores de fotografía, intérpretes, responsables de vestuario,… Y esto distrae en esos primeros momentos hasta que poco a poco se acerca el momento de empezar el rodaje. Y a partir de ese momento, la película es muy divertida. Es muy divertida, porque las cosas que pasaron en el rodaje fueron divertidas. Es divertida la incapacidad para entender las intenciones de Godard por parte de Seberg, que venía de saltar a la fama con un director tan preciso y controlador, tan germánico, como Preminger. Que conste que tiene cosas estupendas en su filmografía. Muy estupendas. Y que me cae bien, que fue uno de los primeros directores en ignorar las directrices de la «caza de brujas» en Hollywood. No llegó a ganar un Oscar, pero fue tres veces candidato. Es divertida la tensión entre el productor, que quiere las cosas claras, y el director que gusta del caos. Es divertido ver a Belmondo y al director de fotografía, Raoul Coutard (Matthieu Penchinat), aceptar las cosas como vienen, con una mezcla de pasotismo y estoicismo. Es divertida por un montón de detalles, y porque Linklater es un buen director y sabe reproducir un ambiente y un estilo que nos traslada a aquellos años 1959 y 1960 cuando se gestó la película.

Apoyada por una más que notables interpretaciones que hacen que realmente veas a los personajes y no a los actores, la película es un canto a la libertad creativa en el cine en particular y en el arte en general, que contrasta con las soluciones formulaicas que imperan en la creación actual, donde todo tiene un manual o una solución que seguramente está en algún video de Youtube donde te dicen cómo lo tienes que hacer para tener éxito… y para hacer exactamente lo mismo que hacen todos los demás. La historia de una película y de un movimiento de gran influencia en lo formal, pero que no tiene su reflejo en la influencia en cómo los creadores actuales afrontan su proceso creativo. Te das cuenta hasta qué punto, todas esas soluciones que se nos ofrecen en la red de redes no son más que una colección de recetas que limitan más que impulsan la creatividad personal… de todos esos que se denominan a sí mismo «creativos». Viva el cine… aunque difícilmente la industria del cine pueda en estos momentos dar paso a otra generación de oro como aquellos franceses que por encima de cualquier cosa amaban el cine.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] 100M (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Nos vamos a Japón, a Kamakura, para ilustrar la entrada de hoy.

100M (2025; 01/20260102)

No ha empezado fuerte cinematográficamente este año. Una mezcla de circunstancias, en las que no voy a entrar, me han mantenido alejado de las salas de cine. A ver si la cosa mejora con los estrenos de mañana viernes. De todos modos, con la llegada del nuevo año hubo un estreno de animación japonesa en Netflix que tenía marcado para ver. Una película que llegaba con buenas críticas y bien valorada por los espectadores de su país. En pocos otros países se había podido ver antes del estreno en la plataforma de contenidos. Dirigida por Kenji Iwaisawa, veamos lo que da de sí este drama de superación en el ámbito del deporte de competición.

La película está basada en una serie de manga, no demasiado extensa. Sólo cinco volúmenes (tankōbon) para recopilar todos sus capítulos, que fueron publicados entre 2018 y 2019. Poco en comparación con algunas de las series más conocidas del manga, que se van pubicando durante años. La historia se centra en una serie de atletas, especializados en las carreras de velocidad, específicamente en los 100 metros lisos, de donde viene el título del manga y de la película. Seguimos a dos de los protagonistas desde que son niños y empiezan a destacar en los deportes del colegio, y conforme avanzan en su vida, se van cruzando o encontrando otros atletas. La historia se sigue hasta que el protagonista principal, ya adulto, decide que va siendo hora de retirarse, pero antes tendrá que correr una última prueba con el que fue su amigo de la infancia y su principal rival durante años.

En lo positivo, hay que decir que es una animación de muy buen nivel, muy expresiva. Que se sale de las fórmulas trilladas de la animación japonesa, para mostrarnos unos personajes que evolucionan físicamente conforme avanzan en su edad. Con frecuencia, los personajes adolescentes y adultos jóvenes del anime tienen un aspecto demasiado aniñado, especialmente las chicas/mujeres. Y la representación del esfuerzo y de las tribulaciones de los personajes está muy bien representada.

Sin embargo, creo que la historia tiene un ritmo inconsistente. Creo que, por corta que sea la serie de manga, es complejo meter los 42 episodios o capítulos que recopilan los cinco volúmenes en los 106 minutos que oficialmente dura el largometraje. Resta los títulos de crédito y probablemente se queda en 100 minutos. Las primeras etapas de los personajes están bien hiladas, desde la niñez hasta el instituto. La parte relativa al club de atletismo del instituto, cuando interaccionan dos de los personajes con las dos chicas que formaban el club inicialmente, está bastante bien. Y da variedad y más riqueza a la narración. Y sin necesidad de romances forzados que, además, no vienen al caso. Mientras, el resto de las partes, más centradas en los chicos y en sus competiciones, me resultan menos atractivas, menos ricas en su descripción del entorno.

Por lo tanto, aunque bien hecho, mi valoración final de este aime no es tan positiva. Es una película de animación correcta, que se puede ver sin ningún problema, salvo que el tema no te interese especialmente. Pero creo que hubiese hecho falta un esfuerzo más importante en el guion a la hora de adaptar la historia, dejarse de tantas carreras, y entrar más en la psicología y en las interacciones de los personajes. O haber hecho una serie de animación, en lugar de condensar la historia en esos 100 minutos. Pero, como ya he dicho, se deja ver.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] El cine que he visto en 2025

Cine

En el año 2024 he registrada como vistas 60 películas de estreno a lo largo del año. La primera fue el 2 de enero y la última en el 29 de diciembre. De esas 60 películas, vi 44 en salas de cine, mientras que las restantes 14 fueron estrenos directos en plataformas en línea y un «estreno» a bordo de un avión intercontinental. Algunas de estas últimas tuvieron un estreno simbólico en salas de cines, de unos pocos días, generalmente una semana, con un número de sesiones limitado. Si es posible las veo en sala grande porque, sinceramente, aunque lo vaya a tener disponible en la televisión una o dos semanas más tarde, prefiero ver el cine en pantalla grande. Pero cada vez lo ponen más difícil. Como suele suceder, la inmensa mayoría de los estrenos que he visto en plataformas corresponden a Netflix, 12 películas, mientras que he visto una en Amazon Prime Video y dos en AppleTV+. Las fotografías acompañantes son las últimas que he hice en 2025… por lo menos con cámara digital.

Las películas que tengo registradas en mi base de datos desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha son un total de 1695. Con un promedio de unas 60.5 películas de estreno vistas al año, incluyendo también estrenos de antaño que se reestrenan en pantalla grande, cuando nunca vi previamente esa película en salas de cine. Para todas las películas que veo incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración personal e intrasferible, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. Aunque este año sí lo son. La valoración personal de una película cambia con el tiempo. También puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar esa valoración.

La valoración media ha sido de 3.34 puntos; la cuarta más alta de estos 27 años completos, pero con pocas diferencias con lo que sucede en los últimos años. La variabilidad en las puntuaciones ha sido la más baja de los 27 años completos. Es decir, suelo tener relativa buena intuición a la hora de evitar malas películas, aunque de vez en cuando me coma alguna de la que esperaba algo más y, al final, me resulta estomagante. En general, los estrenos directos en plataforma tienen puntuaciones inferiores. Siempre digo que voy a ver menos de estos, pero siempre caigo en alguna tarde-noche de aburrimiento. Y he evitado determinados estrenos en plataformas, con lo que antes me arriesgaba. Lo cierto es que me cuesta ponerme a ver largometrajes en la televisión.

Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver. Y como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan. Por supuesto, como viene siendo norma en los últimos años, todas las películas han sido visto en versión original. Aunque la salas no siempre nos lo ponen fácil, por los horarios, por el número reducido de sesiones en versión original, por el escaso número de días en cartelera, no concebimos ya una película doblada. Nos suena horrible. Y no hemos visto algunas películas interesantes porque se nos han escapado. Es lo que hay.

¿Existen diferencias de calidad entre los distintos proveedores? Veamos una tabla.

Proveedor de películasNúmero de
películas vistas
Puntuación
Global Media
Puntuación
Subjetiva Media
Salas de cine443.493.20
Netflix122.942.92
Amazon Prime Video14.004.00
Apple TV+12.082.00
Totales60*3,343.13

(*) Sí, suman 59. Recuerdo que hay una que consideré «estreno», que vi en un desplazamiento en avión intercontinental. Y que valoré muy bien

Creo que las cosas están claras. Somos muy cuidadosos con lo que elegimos ir a ver al cine. Y suelen ser películas sobre las que nos hemos informado, y que garantizan un mínimo de calidad. Y a partir de ahí lo que sea. Mientras que lo que veo en plataforma, en muchas ocasiones son meros actos de divertimento en los que arriesgas más. Al fin y al cabo, la suscripción mensual la tienes pagadas. Pero hay que decir una cosa. Algunas de las mejores películas de las plataformas tienen un estreno limitado en cines, y si podemos vamos a verlas en pantalla grande, por lo que esos «puntos» extra que podía tener se quedan en las salas de cine.

Por cierto, no está incluida en la estadística, porque ya la habíamos visto en pantalla grande en varias ocasiones. Pero quizá uno de los momentos mejores y más emocionantes fue volver a ver en pantalla muy grande 2001, a space odyssey, proyectada a partir de una copia sobre película de 70 mm de época. Un verdadero síndrome de Stendhal cinematográfico en algunos momentos. Y mira por dónde, he localizado la vez anterior que vimos esta película en salas. Que no hace tanto como pensaba.

A continuación, las diez películas que más he valorado. He tenido que excluir la que lidera la clasificación, porque es un reestrenó de una película de 1992 de animación japonesa, una maravilla. No son 10. Son 12, porque hay puntuaciones repetidas. Este año sí que han entrado en la clasificación la tienen una puntuación global de 4.00, el mínimo para entrar en la lista.

TítuloNacionalidadDirecciónInterpretaciónSubjetivaGlobal
A house of dynamiteEE.UU.4454.50
SinnersEE.UU.5444.33
One battle after anotherEE.UU.5444.33
Small things like theseIrlanda4544.17
Affeksjonsverdi (Valor sentimental)Noruega4544.17
WarfareEE.UU.4444.00
All we imagine as lightIndia4444.00
ArmandNoruega4444.00
Pigen me nålen (La chica de la aguja)Dinamarca4444.00
Blue Sun PalaceEE.UU.4444.00
The life of ChuckEE.UU.4444.00
Hikaru kawa [光る川] (La doncella del lago)Japón4444.00

Cosas que me llaman la atención. La primera es que hacía muchos años que no incluía tantas películas nortemericanas tan a gusto. En los últimos años me sentía despegado del cine que venía de Hollywood, e incluso del cine independiente norteamericano. Pero este año, las películas que hay en esta lista selecta son películas que realmente me llegaron muy adentro. Y llama la atención de que una de ellas sea una película de terror, pero que me encantó. me gustó mucho. Aunque está empatada en puntuación con la favorita de la temporada de premios, he de decir que la he colocado por delante intencionalmente. Llama la atención la inclusión de tres películas nórdicas. Y también son tres películas excelente. Y quizá llame la atención que este año no han llegado a la cartelera tantas propuestas desde Japón, que se solían colar en estos puestos altos. Pero ha sido por falta de oferta en la pantalla grande y no de calidad.

Y creo que con esto lo dejaré estar ya este año. Un saludo y mucho cine. Nos vemos en las salas de cine… suponiendo que el lamentable sistema de distribución y exhibición en salas no siga maltratando el cine de calidad y en versión original, como viene sucediendo últimamente.

[Cine] Blue Moon (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Un día en blanco y negro en Nueva York, donde todo sucede cuando tiene que ver con el musical americano.

Blue Moon (2025; 60/20251229)

Es tradición que dedique la primera entrada del año, el día de Año Nuevo, al comentario de la última o últimas películas del año, que se me han quedado en el tintero, y antes de que, al día siguiente, realice el resumen de lo que han sido los estrenos de cine del año para mí. Y en esta ocasión fue una escapada a una sesión matinal donde echaban esta supuesta película de carácter biográfico del letrista Lorenz Hart, que hizo fama por componer junto con el músico Richard Rodgers algunas de las canciones más conocidas y representativas del cancionero popular norteamericano del siglo XX, decenas de veces versionadas y con frecuencia incorporadas a los repertorios de los músicos de jazz, motivo este último por el que estoy familiarizado con ellas. Por ejemplo, hace unas décadas escuché repetidamente un álbum doble de Ella Fitgerald, Ella Fitgerald sings the Rodgers & Hart songbook, unas grabaciones, o quizá una recopilación de distintas grabaciones, de 1956.

Esta película dirigida por Richard Linklater, protagonizada por su actor favorito de muchas de sus peliculas Ethan Hawke, interpretando a Hart, se inspira en una docena de cartas, un intercambio epistolar que el letrista tuvo con una estudiante de escenografía de la ciudad de Nueva York, Elizabeth Weiland (Margaret Qualley), de la que poco se sabe más allá de esto. Linklater especula, porque nadie puede decir que existiera, con una enamoramiento no correspondido del letrista de 48 años con la estudiante de 20 años, pocos meses antes de la muerte de Hart, con complicaciones por el consumo de alcohol. Como he leído, Linklater se toma muchas libertades a la hora de imaginar las situaciones a partir de una cartas que no contaban lo que se cuenta en la película.

Nos sitúa Linklater en la noche del estreno del musical Oklahoma!, que Rodgers (Andrew Scott) ha compuesto con la colaboración del letrista Oscar Hammerstein II (Simon Delaney), el primero de una serie de éxitos que marcaron la historia del musical en Estados Unidos durante el tercer cuarto del siglo XX. Hart se encuentra en un bar donde conversa con el camarero (Bobby Cannavale), Weiland, y un soldado de permiso (Jonah Lees) que toca el piano. Estamos en plena Segunda Guerra Mundial. 1943. Y Hart esta evidentemente dolido de que Rodgers le haya abandonado por Hammerstein, al mismo tiempo que, irónicamente, todo el mundo le recuerde por Blue Moon, que según él es su peor canción.

La película tiene sabor a obra de teatro trasladada al cine, aunque no lo es. En un número de escenarios reducidos, en el bar del hotel donde transcurre la acción, tenemos tres actos, la espera de Hart, Weiland, el camarero y el soldado pianista, en el que Hart desgrana su visión sobre su vida pasada y sobre la «traición» actual. En el segundo acto, llegan los invitados que celebran el éxito del musical recién estrenado, e intercambia sentimientos con Rodgers que sigue sintiendo simpatía y amistad con el perjudicado (por el alcohol) letrista. En el tercer acto, se sincera con la joven universitaria, en un intento de volver a tener… lo que ya no puede tener. El planteamiento no está mal, y Linklater se apoya en las interpretaciones, sólidas, de sus actores para que la cosa salga adelante.

Sin embargo, no conseguí entrar en la película. Que es correcta, pero que se encuentra lejos de las obras más inspiradas de Linklater. Con demasiada frecuencia sentimos a Hart como una persona patética. No llega a ser risible, pero tampoco inspira la simpatía necesaria. Más que sentir la «traición» de su compañero y amigo de toda la vida, sentimos que es él mismo quien se ha arruinado la vida. No sé si esta era la intención del director. Por otro lado, la forma en que se plantea su cuelgue por la joven universitaria también chirría mucho. Es de los momentos en los que el patetismo se acerca demasiado a la parodia. Y ya digo que no creo que sea la intención del Linklater. Así como la forma en que se plantea la posible homosexualidad del protagonista, que contrastaría con el enamoramiento con la chica. No sé si me estoy explicando bien, pero no conseguí entrar del todo en la película, ni creerme la situación, ni a los personajes, que tienen más de ficción de lo que nos parece. No obstante no voy a decir que sea una mala película, a pesar de que es, hasta cierto punto, fallida.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Affeksjonsverdi (Valor sentimental) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Noruega, claro, navegando por uno de los fiordos y en el ferrocarril de Flåm.

Affeksjonsverdi (Valor sentimental) (2025; 59/20251221)

Probablemente la última entrada cinematográfica del año, aunque espero ver al menos una película de estreno más antes de acabar el año, para alcanzar las 60. Pero en los últimos días, a pesar de haber comenzado el disfrute de mis últimos festivos del año, no he encontrado momento para ir a las salas de cine. A lo que hay que sumar otro fenómeno. Las salas de Zaragoza que programan en versión original, han eliminado buena parte de esta oferta para atraer a los estudiantes de vacaciones, no vaya a ser que se interesen por los idiomas extranjeros y por el cine sin adulterar. España y las exhibidores de cine que dicen «fomentar la cultura» «semos» así. En fin. Vamos con esta interesantísima película del danes Joachim Trier, con sabor a Bergman, aunque con formas actualizadas al siglo XXI.

Ambientada en Noruega, comenzamos la película siguiendo las peripecias de una actriz de teatro noruega (Renate Reinsve) que aúna un tremendo terror escénico con un notable éxito en sus actuaciones. Mantiene relaciones familiares con su hermana historiadora (Inga Ibsdotter Lilleaas). Todavía en duelo por la muerte de su madre, de repente llega un día el padre, director de cine sueco (Stellan Skarsgård), del que se encuentran relativamente extrañadas, y le hace la oferta a la actriz de protagonizar una película sobre su madre, la del director, una antigua combatiente noruega contra los nazis que se suicidó después años después de la guerra. Esto levantará ampollas familiares y la hija actriz rechazará la oferta, por lo que el director buscará a una actriz internacional reconocida (Elle Fanning) para atraer financiación. Pero esto no arreglará necesariamente las cosas.

Como ya he mencionado, y se puede deducir del argumento que he esbozado, y de lo que no he contado para no destripar la película, los temas son profundamente bergmanianos. Familias disfuncionales, que arrastran traumas y deudas del pasado, conflictos no resueltos, cuando se presenta la ocasión que servirá… o para romper del todo la familia, o para redimir los pecados y reunir a aquellos ligados por la sangre y separados por el carácter. La realización que hace Trier es mucho más meritoria de lo que parece. Todo parece sencillo y directo, pero es una realización sutil, acompañada de un guion preciso, milimétrico, una excelente fotografía, sonido y diseño de producción.

Y todo ello al servicio de un reparto que está en absoluto estado de gracia. Intérpretes poco conocidos en nuestras latitudes con las excepciones de Skarsgård y Fanning, pero que muestran una sutileza, una versatilidad y una capacidad interpretativa muy notable, dentro de las mejores tradiciones del cine nórdico, cuando se dedicaban a más cosas que a los asesinatos tipo nordic noir. Todavía se dedican a ellas, pero no nos llegan, mientras nos machacan con los típicos muertos en paisajes gélidos. No hay paisajes gélidos, no hay muertos… sí hay muertas, pero no asesinadas,… y otras cosas,… hay un paisaje cálido con emociones revueltas y reflexiones profundas sobre la familia.

Sinceramente, esta película, aun sabiendo que venía respaldada por buenas críticas y por el éxito en festivales como Cannes, ha sido una muy agradable sorpresa. De las que me gustaría que llegasen muchas más a las pantallas de cine. Es película multilingüe, razón de más para verla en versión original.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Wake up dead man: A Knives Out mystery (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Los de la catedral de Canterbury no son católicos como los de la película; pero también sufren separaciones, como cuando ellos se montaron su chiringuito a más gloria de un rey polígamo.

Wake up dead man (2025; 58/20251214)

No tenía muy claro si quería o me interesaba ver esta película. La primera de la saga fue estupenda, divertida, con miga, bien interpretada, una sorpresa ver como se actualizaba el género del whodunit. La segunda fue entretenida, lo pasé razonablemente bien, pero sin que levantara en mí los entusiasmos que tantos expresaron. Me extrañaron mucho las muestras de admiración ante un producto adecuado para una noche de diversión en casa, pero sin más. No tenía el mismo carisma. De hecho, mi recuerdo de ella es mucho más difuso. Así que una nueva entrega del detective Benoit Blanc (Daniel Craig) dirigida por Rian Johnson, pues bueno… ya veríamos si tal.

Si la primera entrega metía el dedo en el ojo del racismo en la sociedad norteamericana, y la segunda en el mundo de los muchimillonarios, en esta ocasión la cosa va con los fanáticos religiosos de extrema derecha. La historia se cuenta fundamentalmente desde el punto de vista de un joven sacerdote católico (Josh O’Connor), que es enviado por el obispado para controlar, si puede, los excesos de un viejo sacerdote (Josh Brolin), responsable de varios escándalos por sus excesos, y que no hace más que perder parroquia, salvo un pequeño grupo de extraños adeptos de lo más variopinto, con la sacristana (Glenn Close) al frente. Pero en estas estamos cuando el viejo sacerdote es asignado en una peculiar versión del asesinato en una habitación en el que nadie pudo entrar y nadie pudo salir.

Vamos a ver… lo explicaré por la vía rápida, esta película me parece inferior a la primera y ligeramente superior a la segunda, pero con un ligero agotamiento de la fórmula. Se deja ver sin mayores problemas, y entretiene. Tiene un nivel de realización similar, y un nivel de interpretación no tan interesante. Me da la impresión de que muchas de las figuras que aparecen en el cartel, acuden por un interés más alimenticio que por interés artístico. Y hay nombres interesantes, ademas de los mencionados… Mila Kunis, Jeremy Renner,… entre otros. Llama la atención que en la temporada de premios estén considerando a O’Connor como actor de reparto frente a Craig como principal, cuando da la impresión de que aparece más en pantalla el cura que el detective. No he minutado las presencias, así que puedo estar equivocado.

Conclusión… lo dicho para la segunda película. Un producto adecuado para una noche de entretenimiento en casa, en las frías noches del invierno. Ha durado más de lo que pensaba en cartelera, probablemente para nutrirse de los no abonados a Netflix. Porque no tardó en ser estrenada en la plataforma que la financia. Y ahí se que tendrá tirón entre los abonados. Entretenimiento para las fiestas de Navidad, con una crítica hacia los extremismos religiosos llena de tópicos con poca profundidad real.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Nuremberg (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Unas imágenes de la ciudad bávara que da título a la película mucho más amables que las que surgieron de los años 30 del siglo XX.

Nuremberg (2025; 56/20251130)

Ya adelanto una cuestión; esta, para mí, ha sido una de las decepciones de la temporada. Esperaba con ganas esta película. Por el tema, los juicios de Núremberg, a los que se les puede sacar mucha punta desde muchos niveles. Por el reparto, con Russell Crowe como Hermann Göring y Rami Malek como psiquiatra que atendió a los principales acusados durante un tiempo, y el cuestionamiento ético del trabajo que realizó. Por un director, James Vanderbilt, que se ha prodigado escasamente como tal, se ha dedicado más a tareas de guionista y productor, pero de vez en cuando asociado a películas interesantes. Y por lo antecedentes, puesto que siempre me viene a la memoria la impresionante película de 1961 que trató también este tema, aunque con un enfoque muy distinto. Que menudo reparto tuvo aquella. Y sin embargo…

La película nos traslada a la detención de los oligarcas nazis tras el final de la guerra que no pudieron huir o suicidarse. Centrándose en la figura del asqueroso de Göring, una de las figuras más desagradables, y ya es decir, del perverso régimen fascista alemán. Y junto a él, un psiquiatra enrolado en el ejército al que se le ofrece la oportunidad de ser el responsable de que los encausados lleguen a juicio, y a la ejecución de las hipotéticas sentencias. Y que él ve como una oportunidad para estudiar a estos individuos, escribir un libro y ganar fama y prestigio. Así que… tampoco es una hermanita de la caridad, precisamente, puestos que sus motivos no son precisamente altruistas. Y alrededor, los organizadores del juicio, que quieren aprovechar los conocimientos sobre los acusados que el psiquiatra obtiene en la relación médico-paciente en favor de la acusación. No muy ético, ¿verdad? Dijéramos que en aquella época la bioética y la ética asistencial, aunque tenían unos principios establecidos, también tenían unas carencias que ahora sería largo detallar. Hablar de «ética militar» o «ética política»… parecería que estamos hablando del algún que otro oxímoron.

Hay muchos temas interesantes en este filme. Un análisis detallado de aquellos juicios es importante. De la naturaleza perversa del régimen nazi y de sus jerarcas caben pocas dudas entre las gentes de bien. Sin embargo, no existían precedentes, y siempre se ha puesto en duda la imparcialidad de la justicia de los vencedores. Los juicios fueron mucho más amplios que el juicio principal e inicial que se trata en la película. Y los juicios secundarios se realizaron en circunstancias muy diversas, y no siempre con las garantías procesales adecuadas. Y cuando interesó, especialmente con el estallido de la guerra fría, se frenaron e incluso se invitó a antiguos nazis, no muy conspicuos, a participar en la organización de lo que sería la República Federal de Alemania. En Japón todavía fue más escandalosa la manipulación de los norteamericanos con MacArthur al frente. Hirohito, al fin y al cabo, que fue obvio que había tenido graves responsabilidades en el conflicto, acabó siendo uno de los emperadores más longevos del País del Sol Naciente, y murió pacíficamente en la cama honrado por su súbditos/ciudadanos. Estados Unidos y Rusia, entonces Unión Soviética, fueron promotores de los juicios, pero hoy en día no reconocen la autoridad de los tribunales internacionales encargados de depurar crímenes de guerra y contra la humanidad. Fundamentalmente porque se reservan la potestad de perpetrar estos crímenes sin conceder el derecho a nadie de juzgarlos.

La figura de Göring, y su entorno familiar, que no renegó especialmente nunca de las acciones del jerarca nazi, hubiese merecido también un análisis detallado. Pero también algunas de las contradicciones derivadas de los cargos contra el desagradable militar de aviación. Uno de los cargos fueron los crímenes de guerra por los bombardeos que impulsó como responsable de la aviación de guerra alemana. Que fueron ampliamente superados en número, extensión y víctimas civiles por los aliados que ganaron la guerra y formularon las acusaciones. ¿O no? Y luego está la figura del psiquiatra, que es un manual absoluto de conductas inapropiadas por parte de un profesional médico hacia sus pacientes, y que también hubiera merecido un análisis más profundo.

La cuestión es que todos estos temas, en la película quedan diluidos, simplemente esbozados, queriendo abarcar mucho y apretar poco. Y especialmente el protagonismo que se le da al personaje interpretado por Malek, que acaba cansando y resultando muy desagradable, condiciona mucho al conjunto de la película. Malek no está especialmente afortunado con la interpretación en esta película. Aunque pongo una buena valoración por el trabajo del resto del reparto, y muy especialmente de Crowe… que se convierte en un Hermann Göring convincente e interesante. La película va constantemente lastrada por no saber donde quiere ir, por flirtear constantemente con cierto sensacionalismo y por no centrarse en los temas realmente importantes que realmente hubieran hecho del largometraje un filme de referencia. Me ha faltado poco para suspenderla. Pero bueno… se deja ver, aunque me dejase muy decepcionado.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Wicked: for good (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Otro palacio para ilustrar esta fantasía que tan poco me ha convencido, el de Schwerin, en Alemania.

Wicked: for good (2025; 55/20251121)

Voy a perder muy poquito tiempo con el comentario de esta película que, al fin y al cabo, es la segunda parte o continuación de la que pudimos ver hace un año. De hecho, aquella parte, aunque aceptable, me entusiasmó tan poco que estuve en un tris de pasar de ver esta segunda parte. Pero al fin y al cabo, ya que has empezado a ver una película, pues termínala… ese fue el argumento con el que fui convencido por almas bienintencionadas. Pero a las que les costará encontrar el perdón en mi corazón por haberme arrastrado a ver esta película

Como digo, lo que pude decir en aquella entrada de hace más o menos un año, sigue siendo válido. Sobre la factura de la película, sobre las interpretaciones, mucho más pobres de lo que muchos argumentan en mi opinión, y de una banda sonora y unas canciones más bien mediocres en comparación con tantos y tan buenos musicales que en la historia del cinematógrafo han sido. Y una continuación de la historia se convierte en muy previsible. Al fin y al cabo, conociendo la historia clásica de The Wonderful Wizard of Oz, era evidente que en algún momento se había de solapar con esta. Y se solapa. Y a partir de ahí… todo se hace, como digo, muy previsible.

Desconozco el motivo de porque este musical tuvo éxito y se consideró que merecía la pena ser llevado a la pantalla. Bueno… supongo que acertaron, porque en taquilla lo ha petado. Pero lo cierto es que el musical me parece mediocre. Y por mucho que se hayan derrochado medios en su adaptación cinematográfica, la parafernalia visual no ha conseguido quitarme esa sensación. Y esta segunda parte poco a poco me fue echando de la historia… y acabé poco menos que aborreciéndola. Desde mi punto de vista, no merece la pena. Pero parece que pertenezco a una corriente de opinión minoritaria. Qué se le va a hacer. Que les aproveche. Parece que se está desinflando en la temporada de premios, así que igual no la tenemos que sufrir demasiado en esos eventos.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **