[Cine] Las niñas (2020)

Cine

Las niñas (2020; 43/20200907)

Reconozco que tengo un problema de confianza con el cine español. Más que con el cine español, con los medios que hablan del cine español. Cuántas veces he acudido al cine en los diez últimos años animado por los comentarios positivos de los medios, de los críticos nacionales, y he quedado profundamente decepcionado. Convencido a la larga de la connivencia entre la industria del cine y los medios para proporcionarse mutuamente clientes, pero con ausencia de una honesta crítica sobre lo que espera en las salas al espectador.

Mis fotos de hoy, aunque tomadas hace unos meses, son de lugares que han permanecido muy estables con los años. Que forman parte del paisaje de mi infancia. Y que son vecinos a algunas de las localizaciones de la película de Pilar Palomero.

También me dan miedo cuando relacionan el cine con mi tierra; Zaragoza, Aragón,… situad el ámbito geográfico donde prefiráis. Después de hablar de las viejas glorias, ya desaparecidas muchas, que esta tierra dio al séptimo arte, y en medio de tópicos, llegan las alabanzas al nuevo realizador o realizadora de turno. Cuando llego a la sala nueva decepción. Así que cuando después del festival de Málaga hubo un coro prácticamente unánime de voces alabando el trabajo del primer largometraje de ficción de la zaragoza Pilar Palomero, no puedo negar que un temblor de escepticismo me recorrió el cuerpo. Al final, este lunes pasado, vencí esa sensación y, sólo, porque no encontré compañeros que me acompañasen, en gran medida por los motivos mencionados, me fui a las más céntricas salas de cine de Zaragoza, ciudad en la que está rodada la película.

Nos cuenta Palomera la transición de la niñez a la adolescencia,… o preadolescencia, de Celia (Andrea Fandos), que vive en un piso y barrio modestos de la capital aragonesa con su madre (Natalia de Molina), muy joven y aparentemente viuda, y asistiendo a un colegio de sólo niñas, religioso, regentado por monjas católicas, donde está su principal ámbito de relación y amistades, sus compañeras de colegio. Especialmente con la llegada de una niña huérfana que ha vivido hasta el momento en Barcelona, y que va más avanzada en su transición a la adolescencia.

Sobre la historia, no hay mucho más que contar. No es una historia de planteamiento-nudo-desenlace. Es una historia de este-momento-de-una-vida. Una vida que viene de algún sitio, que vamos descubriendo durante la narración cinematográfica, y que va a alguna parte… cosa que sólo podemos inferir por el hecho de que se nos insiste que estamos en el año 92 y que conocemos la historia y las vidas de las mujeres que eran niñas en esa época y que tienen ahora 40 años. Y Celia es una de ellas. O por lo menos ese es el mensaje que se nos transmite.

He de decir que durante la proyección e inmediatamente tras la misma quedé en un estado de relativa extrañeza. Por mis vivencias personales, si lo que se nos presenta en pantalla se nos hubiera presentado como una historia que transcurre en los años 70, en el final del franquismo o principios de la transición, momentos en los que yo vivía mi adolescencia y asistía a clase en un colegio religioso católico… me hubiera parecido de lo más normal. Un fiel reflejo de la época. Pero, ¿en el año 92? ¿cuando la mayor parte de los colegios religiosos se habían habierto desde 10 años antes a la educación mixta? ¿conociendo cómo fue la niñez y adolescencia de mi hermana, con una edad intermedia entre la mía y la del personaje de la niña de la película? ¿Nada había avanzado la sociedad española en 16-17 años? Salvo algunos detalles como la música popular y alguna otra cosilla, nada diferencia la Zaragoza del 92 que presenta Palomero de la de los 70. Es casi un ambiente atemporal, donde el año tiene una importancia relativa.

Pero la película es de las que dejan un regusto. Y es un regusto positivo. Es de las que crecen en la memoria. De las que poco a poco cala lo que has visto, tanto en su aspectos formales como en su fondo. Da igual el contexto. El viaje al que asistimos es interior. Y puede realmente ser equivalente al de otras muchas niñas a lo largo de muchas década, sirviendo el entorno de mero decorado, para una sociedad que ha evolucionado mucho más lentamente de lo que imaginamos, con valores con sus cosas buenas y con sus lastres, que han permanecido con más persistencia de lo que las apariencias de modernidad nos hacía creer. Palomero rueda con un presupuesto limitado, eso es evidente. Pero le saca partido. Optando arriesgadamente por un formato 1,37:1, cuadradote, con planos muy cerrados sobre la niña protagonista y el resto de las niñas. Sacando oro de la interpretación de la niña, que está fenomenal. Pero cuando hablamos de la interpretación de niños, dejando aparte las cualidades de los mismos, para que resulten naturales, si son buenas, inevitablemente hablamos del trabajo cuidadoso y cómplice de la directora. Sin el cual, las interpretaciones infantiles no resultan.

Cuántas veces se me ha ido el pensamiento después de ver la película a comparar a Celia con Ana (Ana Torrent), la niña que magistralmente presentó Victor Erice en El espíritu de la colmena, actriz infantil a la que pocos años después Carlos Saura volvió a aprovechar también magistralmente en Cría cuervos. Si de aquellas, el recuerdo predominante son los muy abiertos ojos de la niña, en esta ocasión, en otro ambiente, con otros problemas, es la sonrisa que eventualmente aparece en el rostro de Andrea Fandos. Esta vez sí que estoy de acuerdo con los voceros de los medios y las instituciones. Estamos ante una excelente película, que merece ser vista y reflexionada. Un trabajo extremadamente meritorio, que espero que alcance el reconocimiento que merece en tiempos tan difíciles para la exhibición de la obra de arte cinematográfica.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en TV] Mulan (2020) y los absurdos 21,99 euros

Cine

Mulan (2020; 42/20200905)

Desde hace unos años, la todopoderosa Disney ha venido adaptando sus clásicos de la animación a películas de acción real. O sea, con actores de carne y hueso. Porque la abundancia de gráficos generados por ordenador en muchas de estas películas las sitúan a veces en un limbo entre eso que llaman «acción real» y cierto tipo de animación. Estas películas, promocionadas a bombo y platillo, han tenido en general valoraciones de la crítica por debajo de los clásicos de animación en los que se basan, aunque no han dejado de ser una notable fuente de ingresos para la compañía. Yo sólo he visto dos en la gran pantalla, la adaptación de Alicia por Tim Burton, muy decepcionante, y la más reciente de el Libro de la Selva (hubo otra hace un tiempo), entretenida, aceptable, aunque sin el encanto de la de animación. En general, para mí, este tipo de adaptaciones y de eterno ordeño de la misma vaca, presentan escaso interés. Pero desde hace un tiempo, Disney se lanzó a un fuerte promoción de la adaptación de la leyenda china de Hua Mulan con intérpretes humanos.

Los mausoleos de la dinastía Ming en Nankín me servirá de ilustración para esta entrada, aunque sean muy posteriores históricamente al origen de la leyenda de Hua Mulan

Cuando se estrenó la versión animada, a pesar de lo mucho que me puede llegar a gustar el cine de animación, no la vi en la gran pantalla. En aquellos momentos identificaba la animación de Disney con unos modelos sociales, culturales e ideológicos que no me interesaban o incluso me repelían, y además era productos excesivamente orientados al público infantil o familiar. Se dijo que la versión animada de la historia de Mulan suponía un avance en la forma de considerar a las protagonistas femeninas, más independientes, más proactivas, menos «princesas» a la espera del «príncipe encantador». Pero cuando la vi en la pequeña pantalla, si bien resulta entretenida, el final es totalmente decepcionante y sigue siendo un ejemplo del conservadurismo que presentaba la productora. Para la versión actual se anunciaba una adaptación más adulta y puesta al día. Se prometía el espectáculo propio del cine épico chino, con quienes ha colaborado Disney, y mejoras en el argumento. Y ahí, como digo, vino la fuerte campaña publicitaria, impactada de repente por la pandemia de covid-19, que generó numerosas inseguridades para su estreno programado durante el verano de este impredecible 2020. Finalmente, la compañía decidió no estrenarla en la gran pantalla, llevarla directamente a su plataforma de contenidos en línea bajo demanda, con un precio de 29,99 dólares en EE.UU. o 21,99 euros en Europa, más la suscripción mensual a la plataforma. Cosa rara que el precio en Europa sea más barato que en EE.UU. A mí, sin entrar en detalles, me parecía desmesurado, casi descabellado. Y mucha confianza debían tener en la calidad de la película para realizar una apuesta similar. Este precio seguirá durante un par de meses, y a finales de año pasará al régimen general de la plataforma de Disney, justo para motivar las suscripciones en la época navideña.

Obviamente, ni me plantee ver en mi televisor la película con estos precios. Ni siquiera me interesa la suscripción a esa plataforma. Y además, los antecedentes de este tipo de antecedentes no eran tan buenos como para confiar a ciegas en la calidad de la película. Pero este sábado pasado fui invitado a cenar a casa de unos amigos, con las dos generaciones presentes, padres e hijos, y tenían como sorpresa la película en cuestión. Y la vimos.

El argumento de la película, dirigida por Niki Caro, es un calco de la película de animación, salvo que el final es un poco menos carca que el de aquella, y por la introducción de un personaje, una bruja que se transforma en ave rapaz, interpretado por la gran actriz china Li Gong. El papel principal descansa en sobre los hombros la actriz china Liu Yifei, que vivió unos pocos años en EE.UU. en su niñez y que debe hablar en inglés, idioma en el que está rodada la película.

En pocas palabras, la película es más bien mediocre, tirando a malilla. Más allá de cierta espectacularidad en algunas escenas, nada que no se haya visto ya en diversas ocasiones, carece de emoción. En parte por el propio desarrollo de la película, en parte por que es absolutamente predecible, incluso si no hubiésemos visto la versión animada. Y, en general, la interpretación es floja, sosa, carente de corazón. A mí me cuesta empatizar con una protogonista que, más allá de un físico adecuado, aunque con una edad superior a la esperada, aporta poco más al personaje. El resto del reparto,… una pena ver a la excelente Li Gong tratando de aportar algo a su estereotipado personaje, unos malos de caricatura, y el resto absolutamente anodino. Unos diálogos llenos de tópicos y frases hechas que no emocionan ni a Myrtle la llorona.

Me falta poco para calificar a esta película como un fiasco. Quizá no llegue a tanto, y la profunda decepción proceda de las propias expectativas que Disney había generado sobre la misma. Desde luego no me parece recomendable, y mucho menos pagar el precio que pide la compañía para su visualizado precoz, en el cual se pierde el factor «espectáculo» propio de las escenas de acción más espectaculares, previstas para la gran pantalla. No aporta nada nuevo. Ni sobre otras películas de acción épica chinas, que son muy superiores, ni sobre la versión animada, ni… sobre nada. La crítica profesional está dividida ante la misma, pero es que Disney es mucho Disney para recibir críticas muy duras por parte de los medio de comunicación. Y el «populacho», en las diferentes plataformas, la está poniendo a caldo. Si encima resulta que la protagonista se manifestó como una leal seguidora de las consignas del régimen de Pekín ante la represión en Hong Kong de los manifestantes demócratas,… pues pocas simpatías está generando en las partes del mundo todavía no demasiado influidas por los dictadores chinos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Tenet (2020)

Cine

Tenet (2020; 41/20200829)

Tercera película que vemos en las salas de cine tras la reapertura de los mismos tras los cierres por la epidemia de covid-19. Y probablemente una de las más esperadas, si no la más esperada. Bueno… está la cuestión de Disney con sus estrenos en plataforma digital a casi 22 aurelios, más las suscripción. Ahí me parece que hay un puntito de tomadura de pelo… Sobretodo porque hasta ahora todas sus adaptaciones a acción real de películas de animación han estado por debajo en calidad con respecto a sus versiones animadas. Y el tratamiento que dieron en su película de animación a la joven china de leyenda, siempre me ha parecido bastante cutre en su resolución. Pero vamos a centrarnos en la nueva película de Christopher Nolan, que es lo que interesa.

Nolan ha mantenido algunas constantes de su carrera que han aparecido en sus películas, para mí, más interesantes. Y es su tratamiento del tiempo. De atrás hacia delante, historias paralelas que transcurren a distinta velocidad, especulaciones sobre el espacio-tiempo,… También sobre la realidad percibida, las apariencias, frente a la realidad intrínseca. Son juegos o reflexiones complejas de sacar adelante en un medio narrativo como el cine, pero que cuando se consigue, a mí me gustan mucho. Y aquí, en esta película, aborda sin tapujos la cuestión del viaje en el tiempo. De una forma original, pero en la que se mete en algún jardín raro un poco tontamente.

Nolan rueda bien. Planifica bien. Mira bien. Con un buen director de fotografía con el que ya ha contado en otras ocasiones como Hoyte Van Hoytema, ofrece un espectáculo visual atractivo. Y todos estos elementos están en la película. También suele contar con buenos intérpretes a los que dirige bien. Cierto es que en esta ocasión, no profundiza realmente en ellos, ni siquiera cuando tiene oportunidades para establecer interacciones muy interesantes. Ya hablaré de la que más me parecía interesante y que resulta un poco decepcionante… quizá por la limitación de las dos horas y media de duración de la película. Larga en sí misma, corta para algunas cosas.

La película no cuenta tantas cosas, ni tan interesantes. No deja de tener el esquema tradicional de una película de James Bond, con un protagonista que no sería más que una variante de un «James Bond». Los paralelismos son tremendo. Incluso la prescindible secuencia del protagonista, John David Washington, con una desaprovechada y prescindible Clémence Poésy, recuerda a la obligatoria secuencia de 007 con Q, el individuo que le provee de chismes raros para sus misiones. Cuanta con su acto de presentación, de acción trepidente, como las de 007, planteamiento del problema, los vaivenes tradicionales de la aventura y la resolución, también con abundante artificio. La «chica Bond» aquí está representada por el papel de Elizabeth Debicki, y, por supuesto, hay un malo malísimo, casi una parodia de malo ruso, interpretado, muy bien, por Kenneth Branagh. El ingrediente que la diferencia, que le da originalidad y que habría de ser fundamental es el tratamiento del viaje en el tiempo y sus potenciales paradojas.

Este tratamiento del viaje en el tiempo está bastante bien planteado. Aunque Nolan, que ejerce también de guionista, cae en la trampa de intentar dar «explicaciones» «científicas/seudocientíficas» sobre lo que está pasando. Que si la entropía, que si otras mandangas. Explicaciones, diálogos, que son absolutamente prescindibles, para empezar porque desde el punto de vista científico no tienen ni pies ni revés, esto no es especulación científica como en alguna otra de sus películas, y porque alargan innecesariamente la película. Recordemos que Hitchcock nos decía que la naturaleza del macguffin es indiferente. Que la presencia del mismo sólo sirve para mover a los personajes y la acción. En Notorious (Encadenados), el macguffin es un polvo negro en botellas de vino cuya naturaleza nunca es explicada, ni falta que hace, para que la película sea una maravilla, una de mis favoritas. Pues aquí igual. Vale, se viaja en el tiempo. Qué más da cómo y porqué, lo que importa son las paradojas, la tensión en los personajes y la resolución de las tramas en las que se ven inmersos, economizando en secuencias de cháchara seudocientífica, tan habituales en las películas actuales de fantaciencia ficción, y que no hacen más que aburrir.

Me falta empatía con los personajes. El protagonista es razonablemente interesante. Y además lo hace bien. La chica,… meh. El malo es divertido, pero paródico en algunos momentos. Y la gran pérdida de la película, la relación que podía haber dado un interés más humano es la relación el personaje que interpreta Robert Pattinson. No desvelaré detalles, pero me recuerda a la relación del Doctor y River Song en la serie Doctor Who, una relación que animó y dio brillantez a muchos capítulos de esa serie mientras duró y tuvo sentido. Aquí… apenas asoma nimiamente el interés que puede tener. He oído alguna opinión de que la película podría tener secuelas donde esta relación podría explotarse. Pues haber, porque le hace falta ese tipo de elementos a esta historia.

Y tengo algunos problemas con la pirotecnia final. Aunque creo que la seguimos razonablemente bien, no deja de bordear constantemente la confusión. Y hay cosas que chirrían. Un grupo de unas decenas de militares o paramilitares avanzando bajo un fuego intenso de los malos y que no le den a casi ninguno… ¿Es que los malos son stormtroopers de una galaxia muy muy lejana? Detalles. Pero que me parecen impropios de una producción con ambiciones.

Durante la película me entretuve mucho. Me divirtió. Las dos horas y media de película se me pasaron en un vuelo. Pero luego, cuando sales y empiezas a pensar… ves que la película hace aguas, tontamente, por donde muchas películas de acción actuales. Y te quedas con eso. Es entretenida. Curiosa en su tratamiento de los viajes en el tiempo, pero una película más de 007 con una mayor atención a los aspectos visuales y sonoros, que son excelentes. Y ya está.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Mi particular ciclo de cine asiático – 2ª parte, Hong Sangsoo, Kim Minhee y mucho «soju»

Cine

Sigo repasando el cine asiático de Filmin. Y hoy me voy directamente al cine coreano. En concreto, al cine del director Hong Sangsoo. Una especia de mezcla entre Éric Rohmer y Woody Allen,… con bastante morro. Hong no es muy conocido por el público occidental, la verdad. Pero lleva siendo bastante popular en los festivales de cine, especialmente en Cannes, desde hace años. Hace unos años se hizo popular en occidente una película coreana de época, subidita de tono. Y para mí, eso propició el estreno en salas de cine de un película de Hong, protagonizada por una de las dos protagonistas de la película de época. Se trataba de la actriz Kim Minhee. Y la película, poco usual, con un tono muy poco comercial, me gustó. De hecho, me gustó más cuando la volví a ver más tarde, en la televisión. La actriz también. No es porque sea una mujer muy guapa, que lo es. Es que tiene un algo especial en su forma de actuar que me gusta bastante.

La película que más me gusta de las de hoy está rodada en Suwon. Y como tengo la suerte de haber visitado esta bonita ciudad, con sus fortalezas, murallas y palacios, allí nos vamos.

Hong Sangsoo y Kim Minhee protagonizaron en su momento, en el entorno del estreno de esa película suya, un escándalo en su país, al reconocer el director que tenía una relación extramarital con la actriz. Como buena sociedad conservadora, aunque el «pecador» que había faltado a sus votos matrimoniales fue el hombre, los coreanos se abalanzaron sobre la mujer. Lapidemos a la adúltera. Pero de ahí nos llegaron a la gran pantalla de nuestros cines otras dos película dirigidas por Hong y protagonizadas por Kim. Un fue una curiosidad rodada en Francia, la otra, de más calado, también me gustó bastante. Y todas las película mostraban un corte similar. Una mujer relacionada con un hombre casado, que suele tener una profesión creativa, relacionada con el cine o la literatura.

Di por hecho que estas tres película eran producto de la reflexión del director sobre su relación con la actriz y sus consecuencias. Pero en estas llegó mi suscripción a Filmin, mi repaso de la oferta de cine asiático,… y me encontré con otras cinco películas de Hong Sangsoo. Y tres de ellas, una anterior a las tres ya vistas, la que inició la relación entre ambos, y dos simultáneamente o posteriores a las otras dos. Y por lo que leo y veo, aun hay una más realizada entre ambos que no se ha estrenado por ningún medio en estas latitudes. Las otras dos que no están protagonizadas de una forma u otra por Kim Minhee, están protagonizadas por la francesa Isabelle Huppert, que también participa en su producción francesa de 2017, y por Lee Yooyoung, a quien pude ver en una serie de Netflix. Más sobre eso después.

Las cinco películas tienen elementos en común con las tres películas que ya había visto de este director:

Dareun Naraeseo [다른 나라에서, En otro país], con Isabelle Huppert, son tres historias cortas con la francesa como protagonista, que varían entre sí en detalles, ya que se desarrollan en el mismo lugar y con los mismos personajes. Ella hace de directora de cine, de esposa adultera, o de mujer engañada, abandonada por otra mujer. Entre los demás personajes hay actores, escritores,… y un socorrista de playa. Está en clave de comedia.

Jigeumeun matgo geuttaeneun teullida [지금은맞고그때는틀리다, Ahora sí antes no] es la primera colaboración con Kim Minhee. Vuelve a un esquema parecido. Un encuentro entre un director de cine que acude a impartir una conferencia en Suwon y una pintora local, contada de dos formas. En una, la relación es un fracaso, en la otra, funciona. Es de las mejores. Entre la comedia y el drama.

Dangsinjasingwa dangsin-ui geos [당신자신과 당신의 것, Lo tuyo y tú] está protagonizada por Lee Yooyoung. Y volvemos a estar más bien en clave de comedia. Un pareja se pelea y rompe. Ella desaparece. Pero aparece otra mujer idéntica dedicada a relacionarse con todo hombre con el que se encuentra. Hay quien la ha calificado como una variante extraña del obscuro objeto de Buñuel. Frente a aquella mujer con dos rostros y dos caracteres, aquí tenemos dos mujeres con el mismo rostro y caracteres no tan distintos. Lee Yooyoung lo hace muy bien, me parece que está estupenda. Lo cual contrasta con la serie en que la vi en Netflix, donde me pareció totalmente inexpresiva. He observado que, al igual que en España, la calidad interpretativa cambia mucho entre la televisión y el cine coreanos, incluso con los mismos intérpretes.

Geu-hu [그 후, The day after], de nuevo con Kim Minhee. Comedia de enredo. Un editor se separa de su mujer cuando esta descubre que le ha sido infiel, curiosamente cuando la infidelidad ha terminado. Al día siguiente, una nueva y guapa empleada comienza a trabajar para el editor, y se suceden una serie de malos entendidos, porque ninguna de las tres mujeres implicadas se conocen entre sí.

Pulipdeul [풀잎들, Grass], también con Kim Minhee. Kim es una escritora aficionada que se sienta en una mesa de un café tomando notas para sus escritos de los dramas que suceden a su alrededor. Que suelen tener que ver con relaciones que vienen y van, con infidelidades, con inseguridades, y también con amores que nacen.

Todas estas películas tienen una series de cosas en común. La primera, el morro del director, que siendo él mismo infiel, suele hablar de la infidelidad, como si tal. Después, que todas ellas tienen personajes que, como protagonistas o secundarios, pertenecen al mundo del cine, la literatura, las artes,… de la creatividad en general, sumidos más o menos en crisis existenciales, relacionadas con la edad, las relaciones o la muerte. Finalmente, en todas ellas se consumen ingentes cantidades de soju que es la bebida alcohólica nacional de Corea. Hong rueda sus películas en pocos días, lo cual le permite hacer más de una al año. Sus guiones están muy esquematizados y permite o estimula la improvisación. Algunas de las cogorzas a base de soju que se ven en sus películas… son reales.

En conjunto, no son películas fáciles de digerir para la mayor parte del público. No siguen esquemas narrativos convencionales. A veces hay saltos no anunciados o poco claros en el tiempo. O existen líneas del tiempo paralelas. En algunos casos claramente marcadas, en otros no. Su realización es parca. Ausencia casi total de banda sonora, cámara fija, o de movimientos parcos de seguimiento de los actores cuando entran o salen de escena, y movimientos de zoom al principio o al final de las mismas o en momentos claves de los diálogos, cuando algo cambia en lo que viven los personajes. Eso sí… si entras en el juego que plantea… creo que compensa bastante la experiencia de ver estas películas que salen de las vivencias más íntimas del propio director. Y Kim Minhee es una actriz bastante competente, con gran presencia en pantalla… y muy guapa. Avisados estáis.

[Cine] Under the skin (2013)

Cine

Under the skin (2013; 39/20200808)

Primera película en versión original que se puede ver en sala de cine, en la gran pantalla, en Zaragoza, desde que dio comienzo el confinamiento de la población y cierre de los espectáculos por la epidemia de covid-19 haya por marzo de este año. Parece que haya pasado tanto tiempo ya. Esta película ya había sido anunciada para su estreno en primavera. Pero la peculiar mezcla de terror y ciencia ficción que nos ofrece Jonathan Glazer no ha llegado hasta el verano. Eso sí… el retraso en el estreno es mucho mayor, porque fue presentada en 2013. Y estrenada en el Reino Unido en 2014. Curioso, para una película que tiene unas críticas extremadamente positivas. Aunque no parece que haya gozado del favor del publico.

Hoy, fotográficamente, Edimburgo. Inevitablemente.

Tras un incidente de un motorista en la carretera, este rescata a una mujer y la lleva a una furgoneta. De ella saldrá completamente recuperada y circulando por las calles de Edimburgo con el inconfundible aspecto de Scarlett Johansson. A partir de ahí la veremos recorrer Escocia, seleccionando de vez en cuando hombres a los que lleva a una misteriosa casa donde desaparecen en un… mejor que lo veáis vosotros.

Es difícil definir el género de la película. Como ya he dicho oscila entre el terror y, ¿la ciencia ficción, quizá? Muchos dirían que sí, asumiendo la condición de alienígena de la mujer sin nombre. Un ser que parece más movido por la curiosidad o por un impulso que no soy capaz de definir que por el impulso sexual que sí parece mover a los que podríamos definir sus víctimas. Pero tal vez no sea una alienígena, tal vez sea otro tipo de monstruo. O ser. O los monstruos somos los hombres que la hemos creado de alguna forma. La película está abierta a interpretaciones. Y quizá ese sea el motivo del limitado éxito entre el público. Un público demasiado acostumbrado a que le de resueltos los misterios.

Pero esto no va a suceder en una película con un final que aclara pocas cosas. Sólo que la mujer, el ser interpretado por Johansson cambia, sus motivaciones evolucionan, lo cual puede no bastar para salvarla de sí misma o de su entorno. Película muy atractiva visual y sonoramente, con una Johansson a su mejor nivel, que no veíamos desde que se lanzó a ganar dinero a espuertas en el cine de acción más o menos superheroico. La película tiene muchos y buenos valores cinematográficos. Pero su intención y su mensaje resulta demasiado críptico y deja un cierto desconcierto. Así que, bueno, vosotros veréis. A mí, me mereció la pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Last and First Men (2017)

Cine

Last and First Men (2017; 38/20200802)

Ayer viernes se abrieron al público después de casi ocho meses los cines más céntricos de Zaragoza. Con una cartelera un poco de circunstancias, pero que ahí está. Y con una película, sólo una, de estreno… o algo así. Si la vamos a ver ya os cuento. De momento, tiro de estreno en el catálogo de Filmin, de los debidos al Atlantida Film Festival. Un película que estará disponible en la plataforma durante unos días.

La película fue dirigida por el islandés Jóhann Jóhannsson, habitualmente compositor, cuya música ha estado presente en diversos títulos de éxito en la última década. Y sobre cuya carrera como director poco más podremos decir, puesto que murió incluso antes de que estuviese totalmente terminada. Una película de carácter más bien experimental, muy poco usual. Está basada en la novela del mismo título del británico Olaf Stapledon. La novela narraba la historia del género humano a lo largo de 18 especies que abarcan dos mil millones de años. Homo sapiens sería la primera. Cuando se publicó, en 1930, no se concebía todavía que las especies precursoras, como los neandertales, fueran humanas. Hoy habrá que incluirlas en el listado. En cualquier caso, la película está narrada desde el futuro remoto, cuando una persona de la última de estas especies, con la voz de Tilda Swinton, envía un mensaje al pasado con la esperanza de que sirva para salvar de la extinción a esta última especie y, por lo tanto, al género humano.

Salvo la narración de Swinton, no aparecen más personas en la metraje. Un signo quizá de que el mensaje fue lanzado en vano. Mientras escuchamos la narración, acompañadas de la música del propio Jóhannsson y de Yair Elazar Glotman, vemos una serie de imágenes rodadas en blanco y negro, con película de 16 mm, lo que les da un aspecto granuloso orgánico, el director de fotografía es Sturla Brandth Grøvlen, que se centran principalmente en antiguos monumentos de la antigua República de Yugoslavia, del tipo brutalista, hormigón puro y duro, que tanto gustaban a los antiguos regímenes comunistas. Aunque hay cierta variedad. En cualquier caso, nos sirven para representar esas civilizaciones desaparecidas en la historia del género humano, imaginada por Stapledon.

No es una película comercial. Es puro arte y ensayo. Ciencia ficción, claramente, pero también reflexión filosófica sobre la naturaleza del ser humano. Y sobre un hipotético destino. Optimista a pesar de su ominoso futuro en la narración, puesto que en estos momentos, nadie en sus cabales imagina 2.000 millones de evolución humana. Ya veremos (no quienes escribimos/leemos esto) si salimos vivos de los siglos inmediatos como civilización y de los próximos milenios como especie. A mí, la propuesta me ha convencido. Pero sólo la recomiendo a quienes quiera adquirir riesgos en la experiencia cinematográfica, con la mente muy abierta a lo que es o puede ser el cine. Quien se sienta incapaz de imaginar una narración que no sea bajo el esquema tradicional occidental de «planteamiento, nudo y desenlace», que ni se lo plantee. Tiene una extraña belleza, la cinematografía del noruego Grøvlen es todo un tratado de fotografía en blanco y negro, la música cautiva y la narración de Swinton estremece.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] La isla de las mentiras (2020)

Cine

La isla de las mentiras (2020; 37/20200727)

Una semana más sin actividad cinematográfica en pantalla grande digna de mención. Algunos cines de la ciudad han abierto, pero a base de reestrenos y de estrenos de baratillo, que no llaman en especial la anterior, y de momento nada en versión original, todo adulterado con el doblaje. Así que vuelvo a confiar en las plataformas en línea. Se anuncia en Filmin el estreno de una película nacional, sobre «el Titanic español». Veo que varios «sabios» de la cinematografía que pululan en internet se hacen eco de la noticia con palabras más o menos halagadoras. La cosa no me pinta bien… pero me arriesgo. Y me arrepiento.

Para representar las costas gallegas, lo único que tengo a mano son algunas fotos de La Coruña… y ahí las dejo.

La película está dirigida por Paula Cons, su primer largometraje de ficción, por lo que veo, y lo del «Titanic español» es porque la trama gira alrededor del naufragio del Santa Isabel, un vapor correo que hacía la ruta costera de la península entre el País Vasco y Cádiz, donde enlazaba con los trasatlánticos que llevaba emigrantes a Sudamérica. El barco tiene en común con el Titanic dos cosas; era un barco y naufragó unos años después del gigante. Fue una desgracia en la que murieron doscientas y pico personas al estrellarse el barco contra unas rocas en las costas de la isla de Sálvora, a la entrada de la ría de Arosa, en una noche de mal tiempo y mala visibilidad. Fue una noticia impactante en la sección de sucesos de la prensa de la época, y algunas de las mujeres que vivían en la isla recibieron alguna mención por la ayuda que prestaron en el salvamento de náufragos. No hay más.

Pero la directora y guionista aprovecha el suceso para montar una de misterio, en la que hay una serie de sucesos, ficticios en principios, de los que hace protagonistas a las mujeres mencionadas, y que habrían llevado por la malevolencia de algunos al naufragio del barco. Hay un trasfondo… llamémosle social,… de un cacique que es dueño de la isla y que explota a las pobres e incultas personas que viven en ella. Hay varias subtramas más que me da pereza comentar.

La película se sostiene malamente. Porque hay poca cosa que contar, las mujeres entre la que adquiere protagonismo la interpretada por Nerea Barros son objeto de investigación por un periodista argentino que, literalmente, pasaba por allí, encarnado por Darío Grandinetti, y unos cuantos personajes más, poco definidos, basados en tópicos más que en un desarrollo de caracteres. Las interpretaciones se sostienen porque se basan más en hablar poco y aparentar mucho. Salvo el periodista que sufre de una galopante verborrea. La película tiene una realización correcta… pero no tiene realmente nada que contar. Así que, una pérdida de tiempo. Porque la reivindicación social o femenina que pretende colar en la historia está también basada en tópicos y carece de mayor solidez que la de saber que en zonas rurales de la España de hace 100 años había analfabetismo, caciquismo y mujeres sufridas. En realidad, todos eran muy sufridos. Pero… bueno,… no vamos a entrar en políticas banales.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine en TV] Mi particular ciclo de cine asiático – 1ª parte, creo

Cine

No sé si lo he comentado ya. Desde hace unas semanas, estoy suscrito a la opción base de Filmin. Las cuentas estaban claras. Seguimos sin poder ir a las salas de cine en condiciones. Desde marzo. En la búsqueda de cine de estreno que ver en casa, de vez en cuando recalo en esta plataforma de cine y series. No es necesario suscribirse. Puedes alquilar por película. Pero prácticamente, con dos películas al mes, amortizas la suscripción base. Dado el «ahorro» en cine en pantalla grande. Pues a ello.

Hay quien dice, jugando a emular a Pero Grullo, que la principal causa de divorcio en occidente es el matrimonio. Parece que en Japón, también.

Tras ver hace unos días la última película de Hamaguchi Ryūsuke, que me gustó bastante y, sobre todo, fue creciendo en el recuerdo como una película realmente muy buena, hice un repaso del abundante cine asiático que se puede encontrar en la plataforma. Y tengo seleccionadas guardadas películas como para hacer varios miniciclos de fin de semana de películas japonesas, chinas y coreanas. Vamos con una primera tanda. Podría incluir estas películas dentro de mi base de datos de «estrenos», puesto que en lo que a mí se me alcanza no han sido estrenadas en salas de cine. Pero como ya llevan un tiempo en la plataforma, no las voy a considerar como tales.

Me llamó la atención la sinopsis de una película de Iwai Shunji (ya me había gustado algo de él bastante). Dos de ellas en realidad. Hana to Arisu [花とアリス, se suele occidentalizar como Hana & Alice] nació como una serie de cortos y anuncios comerciales para conmemorar la comercialización en Japón de un conocido dulce de galleta y chocolate presente en todo el mundo. Os pongo uno…

El caso es que a partir de ahí surge una comedia romántica adolescente, que me parece distinta de lo que habitualmente se ve, en la que lo fundamental es el desarrollo personal de las dos protagonistas Arai Hana (Suzuki Anne) y Arisugawa «Alice» Setsuko (Aoi Yū). El macguffin de la película es que, cuando todavía van al último curso de secundaria, Hana se cuela por un alumno de instituto con el que se cruzan a veces en el tren. Y al año siguiente caerán ambas en el mismo instituto que el chaval, y acabarán montando un enredo con triángulo con dos hipotenusas para el mismo cateto. Ya digo, que eso es el macguffin, que lo importante es el crecimiento de las dos chicas y su relación con el entorno… compleja. Tiene momentos de gran sensibilidad y belleza, y otros de humor y enredo. Y tiene algún personaje secundario que merecería una historia para sí solos. La película es de 2004.

En 2015, el mismo director juntó al reparto, ya muy creciditas para hacer los mismos papeles, pero hicieron una precuela en forma de animación con la técnica de rotoscopia. Una técnica que no es mi favorita, y de hecho esta película tampoco la convierte en ello, pero nos cuenta una historia simpática, sobre cómo se conocieron las dos jóvenes en un «misterio» detectivesco, con posibles influjos «sobrenaturales» y con una resolución de lo más natural y terrena. Pero entretiene y está bien. Recomendable para público joven, contando con los adultos pueden estar presentes en la visualización, entretenidos y sin arrepentirse.

Mucho más calado y fondo ha supuesto ver la película anterior de Hamaguchi Ryūsuke. Un leviatán cinematográfico, titulado Happī Awā [ハッピーアワー, Happy Hour] Y le llamo leviatán por su duración oficial de 5 horas y 17 minutos. La película recibió premios de cierto prestigio en una diversidad de festivales. Pero obviamente, con esa duración, y con el tipo de película que es, ahora lo explico, es difícil que tenga una trayectoria comercial significativa o llamativa. Además de en Japón, se ha estrenado comercialmente en Francia y Portugal, pero en tres partes, con los títulos Sense 1 & 2, Sense 3 & 4 y Sense 5.

La película surgió durante unos talleres de interpretación e improvisación para actores y actrices no profesionales en un centro cultural de Kobe, ciudad en la que trasncurre la acción. Y con cuatro actrices no profesionales como protagonistas, y con probablemente su ración de improvisación en los diálogos, se lanza a un análisis minuciosos y pormenorizado de la condición de la mujer japonesa, representadas por estas cuatro mujeres de clase media de 37 años, y sus problemas de relación, laborales y familiares. En Filmin esta dividida también en tres partes. La primera sirve como primer acto. Con un taller de conocimiento personal que organiza una de ellas y al que asisten las otras tres como pivote, sirve para presentarnos a las tres mujeres y sus entornos, en los que podemos intuir problemas. La segunda, segundo acto, con un juicio por divorcio como elemento desencadenante, obviamente la situación es mala para las mujeres en estos temas en Japón, van estallando poco a poco los auténtico problemas y desafíos a los que se enfrentan estas cuatro mujeres. El tercer acto, la tercera parte, con una lectura literaria como desencadenante, y con la ausencia de la protagonista que intenta divorciarse en contra de su marido y del sistema legal-judicial del país, los conflictos de las otras tres mujeres les estallarán en las manos, y todas ellas tendrán que tomar decisiones trascendentes para su vida.

Pareciera que con esa duración, con un ritmo pausado, con un desarrollo minucioso y detallado de muchas secuencias, la película puede hacerse pesada. Pero de hecho, atrapa. Y aun te atrapa más en cuanto que el recuerdo de la misma, el poso que deja, hace aumentar la valoración sobre la misma. Al mismo tiempo que nos presenta algunos de los problemas importantes que arrastra la sociedad y la cultura japonesa, tan brillante y llamativa en algunos aspectos, pero tan preocupante en otros. Siempre me ha despertado esos sentimientos contradictorios. Lo he dicho muchas veces, me interesa mucho la cultura del País del Sol Naciente. Pero no soy «nipónfilo» o «japonófilo» o como se diga. En cualquier caso, me ha parecido una película de nivel impresionante, prácticamente en las cinco estrellas si la incluyese en mi base de datos de estrenos.

[Cine] The Old Guard (2020)

Cine

The old guard (2020; 36/20200718)

Llega hace unas semanas a Netflix un estreno de cine de acción, dirigido por Gina Prince-Bythewood, pero cuyo principal atractivo o enganche es que viene protagonizada por Charlize Theron, que por mucho que siga de buen ver, es consciente que los años pasan, y dar un giro a hacer papeles de acción en lugar de otros papeles más tradicionalmente asignados a mujeres monas le debe parecer algo estupendo. Y tiene todo el derecho del mundo. Y creo que es una actriz muy capaz. Aunque nunca me ha enganchado ninguna de las películas que ha hecho de acción. Ni por aquí, ni por estas, ni por esta tan alabada; no me interesaron. Pero nunca culpé a la actriz; siempre hubo otras cuestiones que merecieron más mi crítica o desdén.

Aunque la película tiene localizaciones en varias partes del mundo. El desenlace de la misma se sitúa en Londres o algún sitio cercano. Pues ahí nos vamos con las fotos.

En esta ocasión, retoman la historia de gente «inmortal». Personas que no pueden morir y pasan los siglos y siglos como espectadores, como justicieros, como guerrero, o como lo que sea. Theron, y cuatro más, forman parte de este tipo de gente. Y de repente son perseguidos por un empresario farmacéutico malo malísimo, con una jefa de investigación, farmacéutica, sin escrúpulos sin escrupulísima, que quiere investigar con ellos y hacerlos pedacitos entre terribles sufrimientos. No parece que vayan a presentar sus investigaciones ante un comité ético para la investigación científica.

Como veis, nada original. Elementos para una película de acción que son tomados de otros productos muchas veces vistos. Y con historia que no especialmente original, tampoco la dotan de un ritmo o una narración que la distingan de otras similares. Por lo tanto, queda como un producto inane. Curiosamente, dejan un final abierto a entregas sucesivas.

No la encuentro especialmente recomendable. Salvo como producto para ver sin romperse los cascos en un día de calor, que te quedas en casa con las neuronas fritas y el aire acondicionado a tope. Al personaje de Theron le llaman Andy como diminutivo de Andrómaca… aunque no parece que se refiera a la hogareña, fiel y prolífica esposa de Héctor de Troya… y de varios otros después.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Netemo sametemo [寝ても覚めても] (2018)

Cine

Netemo sametemo (2018; 35/20200714)

Llevaba tiempo sintiéndome muy atraído por el catálogo de Filmin, plataforma de cine (y series) bajo demanda, que apuesta más por el cine de autor, más conceptual o más minoritario. E incluso de vez en cuando había alquilado alguna de sus películas. Pero recientemente he hecho cuentas… y si alquilo un par de películas de esta plataforma al mes, ya me merece la pena la suscripción más sencilla. Probablemente baje mi ritmo de visualización de series, e intercale recuperar películas que nunca tuvieron la oportunidad de llegar a las salas de cine. Y tal vez haya menos entradas televisivas en este Cuaderno de ruta, y dedique entradas a esas películas. No todas irán a mi base de datos de estreno. Sólo los estrenos recientes en la plataforma que no hayan pasado por la pantalla grande.

Como es el caso de esta película japonesa dirigida por Hamaguchi Ryūsuke, que en España sólo había aparecido en algún festival y filmoteca y estaba pendiente de estreno, hasta que por la epidemia de covid-19 fue adquirida por Filmin, con el título «internacional» Asako I & II. Prefiero el título original japonés que se traduciría, si mi empeño con el idioma nipón en Duolingo no me traiciona, y dado del uso de la forma verbal «te» [て] y de la partícula «mo» [も], como Ya estés durmiendo o despierta. Más poético y adecuado una vez vista la película.

La película comienza y termina con Osaka como escenario, así que Osaka será nuestro destino fotográfico con esta película.

Hamaguchi nos narra la historia de Asako (Karata Erika), una joven de Osaka que se enamora muy jovencita de Baku (Higashide Masahiro), un apuesto joven de vida relativamente bohemia que le promete que, incluso si de vez en cuando desaparece momentáneamente, siempre volverá a ella. Hasta que no vuelve. Dos años más tarde, viviendo en Tokio, y trabajando en una cafetería, conoce a Ryōhei (también Higashide) que se físicamente parece idéntico a Baku, pero que lleva un estilo de vida totalmente distinto. Tras su desconcierto y reticencia, acabará aceptado a este segundo y comenzarán una vida juntos. Hasta que… recordemos la promesa de Baku. Y hasta aquí puedo contar.

Si hay algo que me guste de ver películas de filmografías, o leer novelas, distintas a la occidental es la posibilidad de romper con los tradicionales, demasiado encorsetados, esquemas narrativos de mi cultura occidental. Aquello que nos metían a presión en el cerebro, de los tres actos con las tres partes del relato, presentación, nudo y desenlace. La película de hoy no rompe con ese esquema excesivamente, pero realmente nos ofrece un desenlace abierto, porque en general estamos ante un tipo de película que no explican todo al espectador, que le obligan a participar y decidir qué derroteros lleva o llevará la historia que se le presenta. Lo fundamental en la película de hoy es la evolución de Asako. Asako, que puede representar ciertos ideales de mujer japonesa en el imaginario de muchos, muy mona, muy apacible, pasiva, se va dejando llevar por los hombres con los que se encuentra y por el entorno de amistades que le rodea. Por lo menos durante tres cuartas partes de la película, hasta que rompe esa dinámica y empieza a tomar decisiones activas. Lo cual da sentido a toda la película y la hace satisfactoria, incluso en ese final que plantea todo tipo de dudas para el destino final de los personajes principales. Un drama romántico que se rompe con no pocas de las convenciones del género, y sobriamente pero muy bien interpretado. desde luego, no puedes dejar de mirar el rostro de Karata, que arrastra los pensamientos o sensaciones que pocas veces expresa verbalmente.

Película que no sé si gustará o enganchará a muchos espectadores acostumbrados a protagonistas activos, ritmos acelerados y a unos esquemas demasiado rígidos en las narraciones del cine habitual, especialmente el que llega, más o menos prefabricado, desde Hollywood. Pero que en mi opinión tiene muchas virtudes y que crece en el pensamiento conforme dejas reposar la película.

Como aficionado a la fotografía no puedo dejar de mencionar que los momentos clave que ponen en marcha de una forma u otra las relaciones de Asako con Baku y Ryōhei coinciden con sendas visitas, en Osaka y Tokio, a exposiciones del japonés Gochō Shigeo, un fotógrafo que me parece muy interesante.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Greyhound (2020)

Cine

Greyhound (2020; 34/20200711)

La película de hoy dirigida por Aaron Schneider, un director con más trayectoria como director de fotografía que como tal, tiene un guion de Tom Hanks basado en una novela de C. S. Forester, autor muchas veces llevado al cine, en ocasiones con gran acierto. Como puede ser la película favorita de mi abuelo Agustín, de quien hablaba ayer, que también era una de las de mi madre. Y mía. En cualquier caso, a Forester le gustaban las historias ambientas en el mar o en los barcos. Se pretendía estrenar la película en la gran pantalla, está filmada con esas miras, pero la pandemia que todos conocemos hizo que encontrara refugio en Apple TV, donde se ha presentado como el gran estreno cinematográfico de esta plataforma. Y al parecer con gran éxito. La he visto acogiéndome a un periodo de prueba… que no renovaré.

Las tierras de Cornualles, las primeras que veían, descontando Irlanda que era neutral, los convoyes navales camino del Reino Unido si superaban la travesía del Atlántico.

La historia nos habla de la primera misión de un militar de carrera de la marina estadounidense, ya veterano, pero que consigue su primer mando en un barco, un destructor, como consecuencia de la entrada en guerra de su país a finales de 1941. Su primera misión es escoltar junto con varios destructores británicos a un grupo de mercantes y transportes de tropas a través del Atlántico norte, bajo la amenaza de las flotillas de submarinos alemanes. Especialmente, las 48 horas desde el momento en que dejan de estar bajo la protección de la aviación americana y hasta que recibirán la protección la británica.

La primera cuestión que hay que decir es que, sorprendentemente para los tiempos que corren, la historia se cuenta en 90 minutos escasos, si descuentas el tiempo de los títulos de crédito. Y es más que suficiente. Estamos ante la historia inversa de las tradicionales películas de submarinos. No es la primera vez que sea hace, pero se ha visto mucho más el punto de vista de los tripulantes de los sumergibles. El protagonismo absoluto es del personaje del capitán del destructor, el interpretado por Hanks, a quien acompaña la cámara la mayor parte del tiempo. Sólo lo abandona para las tomas generales de las acciones bélicas. Y en general está hecha con razonable dinamismo y agilidad, aunque los efectos visuales podrían ser mejores. Cantan a veces, y eso que estamos con una pantalla pequeña. No quiero pensar lo que podrían cantar en en pantalla grande. Y a pesar de su corta duración… resulta algo repetitiva. Mira tú. Vigilancia, tensión, ataque, recuperación, vigilancia, tensión, ataque, recuperación…

Hay un problema con el desarrollo de personajes. Sólo hay un personaje del que sabemos algo. El resto de la tripulación aparece difuminado en segundo plano. Elisabeth Shue aparece en un par de escenas como interés amoroso del protagonista, pero su papel es perfectamente prescindible. Y el carácter del capitán del destructor viene definido muy rígidamente, sin matices. Un devoto cristiano con muy pocos matices personales, salvo el miedo a cagarla. Eso sí. Tom Hanks lo da todo, y es capaz de sustentar la presencia constante de la cámara ante él, porque tiene oficio y tablas de sobra.

Película bélica entretenida, visible… pero que tampoco dejará un recuerdo imborrable en mi memoria. Película cara para una trama de película de evasión con mucha menos profundidad temática de la que pretende tener. Lejos de los logros que otras películas bélicas han tenido en los últimos tiempos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The vast of night (2019)

Cine

The vast of night (2019; 33/202000707)

El grupo de amigos que solemos acudir juntos a las salas de cine, todos a la vez, o de dos en dos, o de tres en tres, según las posibilidades, andamos en medio de una discusión. Los estrenos que estamos siguiendo en las plataformas de vídeo bajo demanda: a) son mediocres, más que los estrenos en pantalla grande; b) son mediocres, como lo son la mayor parte de los estrenos en pantalla grande durante la primavera; c) no estamos sabiendo elegir los mejores estrenos. Yo estoy entre a) y b). Porque c) pasa de vez en cuando, en pantalla pequeña o grande. En cualquier caso, esta semana me llevé una agradable sorpresa. Me encontré en Amazon Prime Video con una peliculita hecha con cuatro duros pero muy muy muy muy bien hecha.

En algún momento de los años 50, en un pequeño pueblo de Nuevo Méjico, mientras la mayor parte de sus habitantes están en el partido local de baloncesto entre estudiantes de instituto, dos jóvenes, todavía casi en la adolescencia, el «pincha» de la emisora local, Everett Sloan (Jake Horowitz), y la joven telefonista Fay Crocker (Sierra McCormick), descubren que unos misteriosos ruidos se difunden por las ondas, que hay una misteriosa presencia sobre la población, y encuentran a testigos que tienen su teoría y sus experiencias sobre lo que puede estar pasando.

Sí. Es Nuevo Méjico, años 50… la misteriosa presencia, evidentemente son «platillos volantes». Extraterrestres. Alinígenas. Y a mí no me mata el género, por lo que hacía tiempo que había desechado la posibilidad de ver esta película. Pero tras algunas referencias positivas, y dado que dura poco más de hora y media, me animé. Y oye, que está muy bien hecha. Con unos planos secuencia, más o menos verdaderos o falsos, pero muy resultones y apropiados. Con unos diálogos ágiles y funcionales. Con una iluminación y un sonido que se adaptan perfectamente al tema y a la época. Y con unas interpretaciones también funcionales pero bastante meritorias. Es un buen ejemplo de cómo hacer un película bien hecha con pocos medios. Y además con un final que parece ser una cosa pero resulta otra, lo que sorprende y se agradece. Sin resultar postizo. Porque su director, Andrew Patterson, totalmente novato, ha plantado durante la película todos los elementos necesarios para su desarrollo y desenlace. Ha hecho sus deberes, se ha aprendido la teoría y la ha llevado a la práctica de forma notable tirando a sobresaliente.

Para mí, el único pero que le puedo poner a esta película es que su tema no me atrae. Y esa afición a los hombrecitos verdes en los estados desérticos de norteamericana, comprensible por las neuras de la guerra fría, hoy en día me parece desfasada y a veces ridícula. Pero supongo que tiene sus seguidores. Y las bondades cinematográficas de la película compensan.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***