[Breve – foto e historia] Mysteries of a Nazi Photo Album – NYTimes.com

Fotografía, Historia

Mysteries of a Nazi Photo Album – NYTimes.com.

Se está estudiando un curioso álbum de fotografías, con toda probabilidad de un militar de la Alemania nazi con capacidad de estar y tomar fotografías tanto en una estación donde Hitler está a punto de recibir al dictador militar húngaro, como en los campos de prisioneros soviéticos y para judíos rusos al principio de la campaña contra la Unión Soviética. Un documento gráfico de indudable valor fotográfico e histórico, pero que guarda todavía sus misterios. El principal, ¿quién y qué fue el autor de las fotografías? Me gustaría seguir al tanto.

[Breve – foto e historia] World War II in Photos – In Focus – The Atlantic

Historia

World War II in Photos – Alan Taylor – In Focus – The Atlantic.

El excelente fotoblog de The Atlantic ha comenzado este domingo ha publicar una serie de reportajes fotográficos retrospectivos sobre la Segunda Guerra Mundial, que se extenderán durante 20 semanas, hasta el 30 de octubre de 2011. Mediante el enlace que encabeza esta entrada, podréis acceder la página de presentación donde irán apareciendo los enlaces a los diversos reportajes. El primero está dedicado a la época de anteguerra, los años treinta. La depresión, el auge de los fascismos en Italia y Alemania, la guerra chino-japonesa, la guerra civil española,… estos entre otras cuestiones están representadas en las primeras 45 fotografías. No hay que perdérselo.

La primera de las fotografías del reportaje retrospectivo, un ominoso Adolf Hitler en 1924, a su salida de prisión.

Algo de historia, algo de cine, algo (todo lo anterior y algo más) de fotografía

Cine, Fotografía, Historia

Una guerra de hace 150 años en imágenes

Comentaba hace unos días el sesquicentenario del comienzo de la guerra civil en los Estados Unidos. La secesión de los llamados estados del sur para formar los Estados Confederados de América supuso el que es sin lugar a dudas el suceso más traumático en la historia de la superpotencia mundial, aunque otros más recientes y más mediáticos parecen ocultar ese hecho. En aquellos momentos, lo que estuvo en cuestión fue la existencia del estado poderoso tal y como ahora lo conocemos, frente a una diversidad de estados con distintos modelos de organización y política.

Pero también fue una guerra mediática hasta cierto punto. Desde luego muy, muy lejos de lo que hoy se estila. Pero junto con la guerra de Crimea, que se produjo unos años antes, fue la primera guerra fotografiada. Y la norteamerican lo fue a gran escala. Y el Denver Post, a través de su fotoblog Captured, nos lo recordó hace unos días con una excelente recopilación de 111 fotografías de las que custodia la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Os recomiendo visitar la entrada, pero como además estas fotografías están en el dominio público, me permito reproducir una de ellas.

Soldado confederado muerto en Devil's Den, durante la batalla de Gettysburg; hoy en día, cuando todo el mundo quiere ver la fotografía del enemigo muerto, los gobiernos se niegan... (O'Sullivan, Timothy H., 1840-1882, fotógrafo)

Actualización de La ventana indiscreta

Recientemente y con motivo de una entrada aparecida en el blog de fotografía de Los Angeles Times, Framework, he actualizado la reseña sobre la película de Hitchcock La ventana indiscreta. En dicha entrada comentan el material fotográfico utilizado por James Stewart durante la filmación de la película. Este filme en el que se hablaba de las aventuras de un fotorreportero lesionado (Stewart) y su guapa novia modelo (Grace Kelly), estaba muy ligeramente inspirado por el romance que mantuvieron Robert Capa y la actriz Ingrid Bergman. En cualquier caso, creo que Capa no hubiese utilizado semejante teleobjetivo. Acordaos de lo que decía.

Si la foto no es lo suficientemente buena, es que no estabas lo suficientemente cerca.

Una revista/blog sobre fotografía interesante

La descubrí recientemente. El título de la misma está en francés, La Lettre de la Photographie. Pero puedes optar entre los textos en este idioma y el inglés. Habla de fotógrafos, entrevista a fotógrafos, y muestra fotografías de fotógrafos. En los seis o siete días que llevo siguiéndola he encontrado unos cuantos artículos y unas cuantas imágenes interesantes. Además, las fotografías se pueden ver a buen tamaño en pantalla. Lo cual está muy bien. Pongo como ejemplo la entrada dedicada a Georges Dambier, con fotografía de moda en color de los años 50. Qué elegante. Y que sabor deja el color de aquella época.

Recomendación musical

Me gusta mucho la música de las big bands. Pero muchas veces al decir big band, uno se retrae a los viejos tiempos de gloria del swing. Sin embargo, también hay excelentes big bands modernas. Mientras escribo esto, estoy escuchando el buen hacer de la Maria Schneider Jazz Orchestra. Y me gusta.

Parque Bruil

El domingo pasado estuve haciendo fotos por algunos parques de Zaragoza; como el parque Bruil, que aparece en la foto - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM

[Historia] Una guerra y un vuelo espacial separados por cien años

Historia

Una guerra

Hace 150 años, un día como hoy la milicia de Carolina del Sur, comandada por Beauregard, comenzó a bombardear la guarnición de Fort Sumter, dando comienzo a la guerra civil americana, un conflicto de gran importancia histórica desde muchos puntos de vista. Esta guerra, que enfrentó dos formas muy diferentes de entender la política y la economía, que tuvo de fondo el conflicto de la esclavitud, y que sea peleó con particular crudeza, determinó la forma y los modos de la futura potencia hegemónica mundial, los Estados Unidos de América.

Esta guerra comenzó peleándose como estrategias y tácticas más propias de las guerras napoleónicas, tuvo un punto de inflexión en la batalla de Gettysburg y el sitio de Vicksburg, y acabó desarrollándose con métodos más propios de la primera guerra mundial. Comenzó con batallas que enfrentaban a dos ejércitos que organizaban a sus regimientos en cuadros y líneas y que se abalanzaban los unos sobre los otros con la esperanza de quedar victoriosos, y que el rival reconociera la derrota. Sin embargo, al final hubo fases de guerras de posiciones, con trincheras, guerras de movimientos, con ejércitos que se trasladaban de un lugar a otro buscando la ventaja o el desgaste del enemigo, hubo sufrimiento en la población civil, hubo estrategias de tierra quemada y hubo campos de concentración para prisioneros en condiciones inhumanas. También sancionó una de las estrategias favoritas de los norteamericanos, los bloqueos. Ya que este fue el objetivo final de la política unionista. El ahogo económico y político de los secesionistas. Y todo ello en un marco que a priori se puede considerar de un país en desarrollo y próspero, que a priori parece le interesara cualquier cosa menos una guerra. Una guerra que arruinó momentáneamente al sur, pero provocó un gran desarrollo industrial en el norte que impulsó la política colonizadora en las décadas siguientes por todo el continente norteamericano.

Creo que es un conflicto que merece la pena conocerse. Y con detalle.

Un vuelo espacial

El primero tripulado por un ser humano. Un día como hoy hace 50 años, el soviético/ruso Yuri Gagarin, a bordo de la Vostok 1, llegó al espacio exterior a una altitud de 315 kilómetros, en una única órbita. A pesar de que debiera considerarse como un logro científico y un motivo de plena alegría, esto queda empañado por una cuestión indudable. Se enmarcó en la rivalidad establecida entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de América, en el marco de la llamada Guerra Fría. Fue un paso importante en la llamada carrera espacial, que culminaría con la llegada de los norteamericano a la Luna, tras lo cual este frente de esta peculiar guerra quedaría un poco apartado de primera línea. En cualquier caso, es un hecho que merece la pena recordarse también.

Ciencia y cultura soviética

El palacio de la ciencia y la cultura de Varsovia, un símbolo de la guerra fría, un "regalo" del pueblo soviético al pueblo polaco - Fujifilm Finepix F10

[Libro] Por qué ganaron los aliados

Historia, Literatura

Después de unos cuanto libros de ficción seguidos, vuelvo como de costumbre a meterme en un libro de historia. En este caso, me llamó la atención al hojearlo en la librería. Porque libros sobre la Segunda Guerra Mundial hay muchísimos. Demasiados. Pero la mayor parte de ellos hablan de batallas, de ejércitos, de cañones y de tanques. Son menos los que hablan de los motivos y las sociedades que participaron, y de cómo evolucionaron, y de qué factores influyeron para que la cosa terminase como terminó. Y como esto es lo que prometía este libro, pues me lo compré, y aquí va lo que he encontrado.

Por qué ganaron los aliados
Richard Overy
Tusquets Editores; Barcelona, 2011
ISBN: 9788483832943

En principio, el libro habla sobre todo del conflicto con la Alemania nazi y, en menor medida, del conflicto con Japón. Podemos dividir el libro en cuatro partes, cada una con uno o varios capítulos:

Una introducción en un primer capítulo, en el cual el autor expone la tesis de que la victoria aliada, aunque aparentemente inevitable a posteriori, pendió de un hilo en determinadas fases de la guerra. Y la victoria de las potencias del Eje, o al menos una paz a su conveniencia, fue una posibilidad muy real.

En una segunda parte con cuatro capítulos, hace referencia a los aspectos más importantes de las campañas militares, centrándose en cuatro escenarios fundamentales:

El dominio de los mares, con especial hincapié en la guerra naval del Atlántico, aunque también comenta las acciones navales del Pacífico que obligaron a los japoneses a ponerse a la defensiva.

Los aspectos principales de la guerra en el frente oriental, con especial detalle en la ofensiva de Stalingrado y el saliente de Kursk.
La ofensiva de bombardeos sobre las ciudades y las industrias alemanas y su impacto sobre el transcurso de la guerra.
La compleja planificación y desarrollo de la invasión de Francia y la reapertura del frente occidental.

Después vienen una serie de capítulos dedicados a los aspectos sociales, económicos y morales que condicionaron el desarrollo de la contienda:

Las economías de guerra.
Los aspectos tecnológicos aplicados al poderío militar.
La gestación de la alianza contra Hitler, las características del liderazgo político y militar, tanto en los aliados como en los países del Eje.
Los aspectos morales que condicionaron la respuesta de las poblaciones al esfuerzo bélico.

Finalmente, un capítulo final que resume las conclusiones de lo expuesto, y un epílogo sobre las consecuencias que tuvo para el mundo futuro.

He de decir que la lectura del libro me ha parecido muy amena, a pesar de que algunos capítulos traten temas un poco más abstrusos, especialmente si se han de abordar cuestiones económicas o de cifras de volúmenes de producción. Pero el autor no abusa de esto. Se limita a datos esenciales y demostrativos, y va construyendo un discurso razonado sobre el porqué de cómo sucedieron las cosas, obviando el detalle fino de cómo sucedieron. No es excesivamente crítico con los errores de coordinación y de previsión política de los aliados, y en las cuestiones morales, se centra más en los aspectos positivos que en los negativos. Aunque los menciona, no insiste en exceso en el auténtico horror que para la población civil supusieron los bombardeos, ni las motivaciones reales que algunos de ellos tuvieron, más que discutibles. Se despacha con un, «hoy en día se ven las cosas de otra forma a como se veían entonces». Tampoco entra en los aspectos morales en la actuación del ejército soviético desde el momento en el que invadió territorio polaco y alemán. También es relativamente benevolente con los líderes norteamericanos, y poco crítico con su credulidad ante las ambiciones soviéticas.

Pero en general, es una lectura interesante, que arroja luces sobre los aspectos más importantes de una contienda que no debemos dejar de analizar y comprender, ya que el ser humano tiene cierta tentación a cometer las mismas estupideces de vez en cuando. Recomendable para los aficionados a la historia y en particular a la del siglo XX. Los que esperen análisis concienzudos de estrategias y tácticas militares, de batallitas y de generales, se sentirán más decepcionados.

Recuerdo a las atrocidades nazis

En las calles de Colonia podemos encontrar entre los adoquines recordatorios a hechos relacionados con los horrores nazis; Colonia fue también una de las ciudades más castigadas por los bombardeos aliados - Panasonic Lumix GF1; G 20/1,7 ASPH.

[Libro] La bandera invisible

Historia, Literatura

Estos días paso mucho tiempo metido en un hospital. Esto no es raro en mí, que trabajo en uno. Pero no. Estoy metido en «otro» hospital, y no precisamente por motivos de trabajo. Voy y vengo. Espero resultados. Atiendo necesidades. Y los ratos libres ando con pocas ganas de hacer nada. Así que leo. Es una de esas situaciones donde das gracias por la invención de los libros de bolsillo. Menos mal que hace unos días compré varios y tengo para leer unos días. Pero también es verdad que los acabo mucho más deprisa de lo habitual.

El que comento hoy era un misterio para mí. Me llamó la atención en la librería. Curiosamente, estaba entre las novedades de la sección de ficción, aunque se trata de las memorias de guerra de Curt Emmrich, un médico y periodista alemán, que sirvió como cirujano en un puesto de socorro avanzado de una división de la Wehrmacht, en el frente soviético. El libro está escrito bajo el seudónimo de Peter Bamm. Y bueno… ha resultado una lectura interesante. A continuación os la comento.

La bandera invisible
Peter Bamm
Libros del Asteroide; Barcelona, 2010
ISBN: 9788492663293

Para empezar, y para entender un poco mejor lo que vamos a leer, conviene explicar qué es para el autor «la bandera invisible» del título. Para él sería la bandera del humanismo bajo la cual actuaron algunas personas durante el terrible conflicto que enfrentó a la Alemania nazi con el régimen soviético de Stalin. Un enfrentamiento en el que el nivel de deshumanización fue tremendo, y en el que la barbarie campó a sus anchas en ambos bandos. Así pues, las memorias que nos ofrece el autor no son un registro preciso ni concreto de lo que contempló en el frente. Hay que decir que el periodo de tiempo que abarca, desde el verano de 1941, cuando el grupo de ejércitos Sur avanza por la llanura ucraniana hasta que es evacuado por los pelos de la Prusia Oriental en la primavera de 1945 con destino Copenague, donde el autor se rindió a las tropas británicas que liberaron Dinamarca. Entre medio, la terrible campaña en la península de Crimea, el avance alemán hasta el Caucaso, la retirada de la cabeza de puente de Kuban, la segunda campaña en Crimea, de donde sería evacuado poco antes del desastre, para finalizar en un hospital militar de Prusia Oriental, donde quedó cercado contra el Báltico, hasta su escapatoria.

Siegesaule

Buena parte de los compañeros de la compañía de sanidad en la que estuvo enrolado el autor eran berlineses; y seguramente, hubieran dado lo que fuera en muchas ocasiones por estar paseando bajo la columna de la victoria en el Tiergarten, en lugar de tragando polvo en la estepa ucraniana - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2

Todas las anteriores campañas son narradas indirectamente, ya que en realidad cada capítulo es la narración de un hecho en el que se pone de manifiesto y se da preferencia a las acciones de aquellos que, en medio de la barbarie bélica, mostraron una determinación por mantener el respeto o la soladaridad hacia el ser humano, independientemente de su bando, nacionalidad, creencia, o religión. Por supuesto, no puede evitar hacer referencia a las barbaridades. Pero aunque menciona las matanzas de judíos, no entra a fondo en ellas. Ni en el trato que mayoritariamente se dio a los prisioneros rusos. Para él, los nazis son «los otros». De hecho, nunca menciona la palabra nacionalsocialista o nazi, o SS,… sólo «los otros». Ni menciona nunca a Hitler. Para él es «el hombre primitivo». De alguna manera, es como si él y el conjunto de buenos alemanes que luchan en la Wehrmacht fueran también víctimas en esa guerra, en la que los alemanes cultos representan la esencia de los valores y la cultura europea, tanto en sus raíces clásicas como cristianas. Y son frecuentes las referencias históricas y literarias que aparecen en el relato a ambas raíces. En un momento dado, se sienten como lacedemonios de Leónidas en las Termópilas,… la primera línea de defensa ante la barbarie oriental. Lo cual conlleva una paradoja terrible. Los propios nazis utilizaron esta comparación para definirse ante el mundo contra los soviéticos.

Así, el conjunto del libro te sume una profunda reflexión sobre las contradicciones internas de la sociedad alemana. Creo que el autor es sincero a la hora de sentir unos valores positivos en su cultura, amenazados tanto por el enemigo externo como por la dictadura en el poder. Pero es inevitable leer entre líneas que frente a la capacidad de algunos individuos para diferenciarse en sus actitudes y comportamientos del poder nazi, aun a riesgo de sus propias vidas, hay una mayoría de alemanes que colaboran y luchan hombro con hombro con la estulticia nazi que en su soberbia llevó a la catastrofe a toda Europa en general y a su propio país en particular.

En resumen, se trata de un libro muy entretenido de leer, muy ameno. Pero que sin duda llenará de interrogantes al lector informado, puesto que no hay una correspondencia entre lo que lee y la historia conocida en lo que se refiere a los comportamientos globales de las personas que allí estuvieron, independientemente de los ejemplos de humanismo que selecciona el autor. Para el lector no informado, debe tener cuidado en no caer en el embrujo del buenrollismo que muestra el autor. Los alemanes actuaron en el frente oriental con crueldad criminal en su conjunto. Y pareciera que esto no es así, leyendo este libro.

Recomendación musical:

El autor del libro, junto con dos compañeros de fatigas, tienen un momento para escuchar en la lujosa casa abandonada del director de una fábrica en Prusia Oriental la Sinfonía Nº 3 en re menor de Bruckner, salvo el cuarto movimiento, interrumpido por el comienzo de un bombardeo con obuses por parte de los soviéticos. Así que esa es la recomendación para hoy.

Playa - Sopot

No lejos de las playas de Sopot, actualmente Polonia, se encuentra el puerto de Hel, donde el autor del libro consiguió embarcar en un transporte que los llevó por el Báltico hasta Copenague - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

El Tres Naciones de Rugby, una historia de batallas clásicas

Deporte, Historia

Si los meses de febrero y marzo es el gran momento del rugby internacional en el hemisferio norte, entre julio y principios de septiembre es la gran cita del deporte del ovoide en el hemisferio sur. El Torneo de las Tres Naciones de rugby se disputa entre las selecciones nacionales de Nueva Zelanda, los All-Blacks, Australia, los Wallabies, y Sudáfrica, los Springboks.

La mecánica del torneo es la siguiente. Cada selección se enfrenta con las otras dos en tres ocasiones. Con una de ellas tiene a favor el factor de campo ya que juega dos partidos en casa y uno fuera, y con la otra en contra, con un partido en casa y dos fuera. De esta forma, cada equipo juega seis partidos, tres en casa y tres fuera. En total, hay 9 jornadas, en cada una de las cuales se juega un partido entre dos de las selecciones, y la tercera descansa. Dada la lejanía en las zonas horarias entre Sudáfrica y los países oceánicos, los partidos se agrupan en giras. Así, este año, los primeros partidos correspondieron a la gira sudafricana por Australia y Nueva Zelanda, y en estos momentos ha comenzado la gira de los países oceánicos por Sudáfrica. Los partidos entre Australia y Nueva Zelanda se pueden programar con más flexibilidad.

El sistema de puntuación es distinto a la competición europea, y similar al de la Copa de Mundo de Rugby. El equipo que gana se lleva 4 puntos. Si ambos empatan, se reparten los puntos; dos para cada uno. El equipo que pierde no se lleva nada salvo que lo haga por siete tantos o menos, en cuyo caso tiene un bonus defensivo de un punto. Cualquier equipo que marque más de cuatro ensayos, gane o pierda, tiene un bonus ofensivo de un punto. De este modo, las estrategias son más complejas, se favorece el rugby de ataque y se mantiene una emoción más allá del ganar o perder.

Pero lo cierto es que este año la emoción se ha acabado a falta de tres jornadas para el final del torneo, ya que ha ganado todos sus partidos, a falta del que le resta por jugar en Australia, y además en tres de ellos ha conseguido punto bonus ofensivo. Es decir, ha ganado arrasando a dos de las mejores selecciones del mundo, especialmente a una de ellas Sudáfrica, actual campeona del mundo y última ganadora del torneo. Impresionante.

Ayer vi el último partido por televisión. Los retransmiten a través del satélite por Sportmania y Canal + Deportes. En diferido, así que he tenido que evitar las noticias al respecto para mantener la emoción personal. Lamentablemente no en alta definición como el Seis Naciones. Se celebró en el Soccer City de Johannesburgo. Este campo sonará en España, ya que fue donde se celebró la final del Mundial de Fútbol. Pero aquí no hablamos de la mediocridad de un deporte que necesita de 120′ para que alguno de los equipos marque un gol. Aquí hablamos del enfrentamiento entre las que son probablemente las dos mejores selecciones del mundo de rugby, muy fuertes, muy agresivas, muy rápidas.

Siempre me ha parecido que la forma de enfrentarse dos equipos de rugby entre sí tenía algo de batalla de las épocas clásicas. El paquete de delanteros de un equipo de rugby que encaran al paquete de delanteros contrarios siempre me han recordado de alguna manera a las formaciones de hoplitas griegos, infantería pesada de las polis de la Grecia clásica que luchaban codo con codo como un todo contra el enemigo. Desde este punto de vista, los tres cuartos vendrían a ser la caballería auxiliar. Pero el último partido de Nueva Zelanda contra Sudáfrica, me recordó más a la batalla de Gaugamela, aquella en la que el macedonio Alejandro el Grande se impuso al rey persa Darío III, y dio paso a uno de los grandes imperios de la antigüedad clásica.  Mientras la infantería pesada macedonia, la famosa falange, embestía una y otra vez a la infantería y a los carros persas, la caballería macedonia de élite, los Hetairoi, se preparaban para aprovechar los espacios abiertos en las líneas enemigas para cargar al galope contra el centro persa y romper al ejército de Dario que acabó por ceder el campo a los macedonios.

Pues así discurrió de alguna forma la historia del partido, emocionante y divertido. Tras un intercambio de golpes en los que los sudafricanos sacaron ventaja gracias al poco acierto del pateador neozelandés en los lanzamientos a palos. Todo estaba muy igualado, y parecía que los sudafricanos se iban a llevar el partido, salvando su maltrecho honor tras el desastre de su visita a Oceanía, y sólo quedaba saber si los All-Blacks iban a conseguir el bonus defensivo que les otorgaría matemáticamente el torneo. Pero la táctica puesta en marcha una y otra vez y que había desarbolado completamente a los rivales en las primeras jornadas del torneo, volvió a ser efectiva a falta de tres minutos para el final del partido. La delantera all-black fijó a la delantera springbok, desequilibró las líneas sudafricanas como hiciera la falange de Alejandro con las líneas persas, y comenzó la cabalgata de los tres cuartos neozelandeses que supieron encontrar los huecos por los que entrar y ensayar. Lo curioso es que el ensayo lo consiguió uno de los gordos, el pilier all-black que se sumó a la carrera y entró a gran velocidad pero casi desfondado en la línea de marca sudafricana. Impresionante, bonito. Era el empate. Habían compensado los fallos previos. En los tres minutos restantes, con las líneas rotas por el esfuerzo y el desánimo a pesar de ser 15 más los miles de aficionados que llenaban las gradas, los neozelandeses hicieron una acción más propia de la blitzkrieg, entrando por velocidad y potencia y superando directamente a los sudafricanos y consiguiendo el ensayo de la victoria.

¿Quién quiere ver un gilipollez como 300 y chorradas similares, carentes de todo tipo de sentido, tanto histórico como común, cuando la verdadera recreación de la épica de la antigüedad clásica está en los campos de rugby? La pena es que la efectividad de la «falange» neozelandesa ha quitado emoción a los tres partidos que restan. Pero seguro que los equipos saben buscarla en algún sitio.

Bajos relieves asirios

No recuerdo si estos relieves en el Pergamon Museum de Berlín, correspenden a soldados asirios o persas; tal vez los antecesores de los inmortales de Darío III que cayeron ante el impetu macedonio - Panasonic Lumix LX3

En un 24 de agosto, hace muchos, muchos, muchos años…

Historia

Es curioso lo de consultar de vez en cuando en Wikipedia el día de la fecha en el que te encuentras. Funciona a modo de efemérides. Aunque eso sí, varía según la versión idiomática que mires. No son igualmente importantes ciertos acontecimientos en el mundo anglosajón, que en el francófono, que en el hispano-parlante. En cualquier caso, es interesante mirarlo de vez en cuando. Te pone en perspectiva con la historia, y con la relatividad de cómo vemos las cosas los nacionales de cada lugar.

Por ejemplo, si hablamos de masacres. Las versiones francesa e inglesa nos recuerda que tal día como hoy en 1391 se produjo una masacre de judíos en Palma de Mallorca. Lo cual no aparece en la versión española, que sin embargo no simplemente denomina masacre a lo sucedido en Francia el día de San Bartolomé en 1572, sino que aporta cifras de asesinados hugonotes. Los francófonos se limitan a mencionar que hubo una masacre.

En todas las versiones aparece en los primeros puestos, una gran catástrofe. La erupción del Vesubio en el año 79 que acabó con las ciudades de Pompeya y Herculano. Lógico que aparezca en los primeros puestos, los acontecimientos de la efemérides están ordenados por fecha, de más antiguo a más moderno. En cualquier caso, es de los acontecimientos más notables.

Pintura erótica en el lupanar

Pinturas eróticas conservadas tras la erupción del Vesubio en los lupanares pompeyanos - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Me parece curioso que la versión francófona se preocupe de recordar una batalla en Vélez-Málaga de 1704 durante la Guerra de Sucesión española, mientras que la versión española la ignore por completo. Pero bueno, es una de las varias batallas mencionadas entre las diversas versiones. Parece que cualquier fecha ha sido un buen momento para la guerra en la historia de la humanidad.

La versión francesa no considera oportuno reseñar ningún hecho importante relacionado con la Segunda Guerra Mundial, a pesar que tanto la española como la inglesa nos cuenta ¡el comienzo de la liberación de París! Es el único punto que reseñan ambas versiones relacionado con este infausto periodo de la historia del mundo, los demás son distintos.

À la memoire de tous les espagnols morts pour la liberté - memoria histórica

Monumento en memoria de los españoles muertos en la Segunda Guerra Mundial luchando contra el fascismo en el Cementerio del Pére Lachaise de París - Panasonic Lumix LX3

Las tres versiones hacen mención a un hecho acaecido durante la Guerra Civil española. Tal día como hoy, en 1937, el Partido Nacionalista Vasco llegaba a un apaño con las fuerzas italianas para rendir su posición en el frente norte. Alguna cosa se ha escrito cuestionando la fidelidad a la República Española de los nacionalistas vascos; yo creo que no hay nada que cuestionarse. Nunca fueron fieles a la República. De hecho eran gente mayoritariamente conservadora, y católica, cuya única diferencia con Franco era el territorio respecto al cual eran fieles. Es una opinión muy subjetiva… o no tan subjetiva si leemos con cuidado la historia del nacionalismo vasco.

Pero no nos pongamos trascendentes y alegremos los corazones. Que la versión española nos recuerda un acontecimiento realmente capital en la historia universal. En 2003, Fernando Alonso ganó su primer gran premio. Esto si que es importante, y lo de antes naderías.

Y finalmente, un acontecimiento, este sí trágico y catastrófico. En 2006, la Unión Astronómica Internacional decidió que Plutón no era un planeta. Y esto, sí que no. Descubrí que mi personalidad escéptica y racional tiene sus límite. Y somos una generación entera que nunca aceptaremos que el oscuro y frío mundo que vaga perdido en la inmensidad del espacio, en un punto donde el Sol apenas es una frío candela algo más brillante que los millones de millones de estrellas que lo rodean, no se un planeta. Porque, ¿cómo pueden recitar los niños de ahora la lista de los planetas sin el final rotundo y agudo que suponía el dios de los infiernos romano?

Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y PluTÓN.

Es de sentido común. No puede acabar la lista en Neptuno. Queda desequilibrada. Y luego, allí tan solo, despreciado por esos fríos y desalmados astrónomos, degradado… Uiigggg, que me pongo triste.

Bien. Mi recomendación. De vez en cuando, pasaos por las efemérides del día en las wikipedias. No en las que vienen en portada, muy limitadas. Sino en la página dedicada al día de la fecha. Os dará una cierta visión, relativa, de la historia.

Pabellón puente

Un modesto creciente sobre el Pabellón Puente, es el único objeto astronómico distinto del Sol que se puede ver a las 8 de la tarde en Zaragoza en agosto; de Plutón ni rastro, ni en los cielos, ni en los corazones de los desalmados astrónomos - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Conviene no olvidar,… y hay bombas en el mundo como para destruirlo varias veces

Historia

Hoy hace 65 años del lanzamiento de la bomba atómica de Nagasaki. Generalmente se recuerda más la de Hiroshima. Ya se sabe; en el deporte, nadie se acuerda de los segundones. Pues aquí, lo mismo. Por eso, este año, he decidido recordar el comienzo de la era de terror nuclear el día 9 de agosto y no el 6. Antes de pasar a comentar algunos aspectos sobre este acontecimiento, permitidme que os recomiende las fotos publicadas en el Denver Post como recuerdo de ambos bombardeos. Son 55 fotografías, algunas de ellas muy significativas.

Para ver el reportaje completo pulsa en la imagen.

Generalmente, la excusa dada por los partidarios del lanzamiento de la bomba fue que el número de vidas que se hubieran perdido en el caso de que hubieran tenido que invadir las islas principales del Japón hubiese sido enorme, a la luz de las experiencias previas, especialmente en Okinawa.

Sin embargo, creo que hay que considerar otras cuestiones. Desde luego, el planteamiento ético de lo que supone un bombardeo indiscriminado sobre población civil, que si ya había alcanzado condiciones dantescas a lo largo de la guerra en distintos escenarios. Y todo hay que decirlo, si los ejemplos más conocidos de barbarie por parte de los agresores son Coventry o Rotterdam, con un número de muertes estimados que puede estar en torno a las 1600 personas, los bombardeos aliados más notables como pudieron ser Dresde, Hamburgo, o los barrios de Tokio con edificaciones de madera, produjeron un número tremendamente superior de víctimas mortales. De los 20.000 o 35.000 de las dos ciudades alemanas, a los 100.000 reconocidos oficialmente, probablemente más, de la capital japonesa. Mayoritariamente civiles. ¿Sirvieron para acortar la guerra? ¿Sirvieron para desmoralizar a los ejércitos y que dejaran de luchar? Tengo serias dudas. Si me habéis leído en articulos similares previamente, conoceréis mi opinión. Hay ejércitos malos y ejércitos perversos. Los alemanes y los japoneses, u otros similares, pertenecerán al segundo tipo. Pero todos los demás, incluidos los que luchan por los «más nobles ideales», tarde o temprano ejecutan su propia ración de desmanes, y son como mínimo del primer tipo.

Si todo lo anterior se refiere a los bombardeos «con armas convencionales»… ¿es necesario que exponga mi opinión sobre el bombardeo atómico?

Las otras cuestiones. Para empezar, una reflexión que hacía ayer sobre la caída de Berlín. Las últimas batallas de la Segunda Guerra Mundial debemos considerarlas como las primeras de la Guerra Fría. Si uno de los intereses de los soviéticos en alcanzar primero Berlín estaba en apoderarse del saber hacer alemán en materias científicas y de ingeniería que les permitiesen recuperar parte del retraso que llevaban frente a los Estados Unidos, para muchos estrategas militares norteamericanos, conscientes de que la guerra con el Japón estaba ganada y que todo era cuestión de tiempo, los bombardeos atómicos sobre ciudades japonesas tenían mucho de campo de experimentación. Los ciudadanos japoneses se convirtieron en tristes conejillos de indias con el fin de conocer qué podían esperar de la acción de las nuevas armas, en caso de conflicto posterior con los soviéticos. Ambas bombas fueron de distinto tipo. De uranio 235 la de Hiroshima, de plutonio 239 la de Nagasaki, los efectos y el funcionamiento de ambas fueron abundantemente documentados con vistas al futuro. No hubo lamentaciones por el terror desencadenado. Hubo previsiones para el futuro. Fue el comienzo de la carrera armamentística nuclear. La carrera más loca y absurda que se ha celebrado sobre el planeta ya que nos puede llevar en cualquier momento a la extinción. No sólo como especie. Sino como planeta que alberga vida.

Hoy en día, los arsenales nucleares siguen siendo suficientes para destruir la vida sobre la Tierra varias veces. El cinismo político de quienes mantienen estos arsenales les hace calificar como terroristas a quienes quieren sumarse al siniestro club atómico, mientras se arrogan el papel de protectores de la libertad y de la humanidad. Cuando son ellos quienes pueden arruinar al planeta.

No sé. Siempre me deprimen un poco estos aniversarios. Porque no entiendo que la historia nos haya enseñado nada. Triste.

Binnenhof

Turistas japoneses en el Binnenhof de La Haya; Holanda capituló inmediatamente tras el bombardeo de Rotterdam, pero no ocurrió lo mismo con los fanatizados regímenes de las potencias agresoras tras los terribles bombardeos sobre su población civil - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La caída de Berlín en los libros; comentario del libro Los demonios de Berlín

Historia, Literatura

El final de la Segunda Guerra Mundial en los grandes teatros de operaciones, Europa y el Pacífico, adquirió dimensiones de naturaleza desconocida hasta ese momento, y que no han vuelto a repetirse,… de momento. Sobre lo que aconteció en Japón haré mañana un comentario. Sobre lo que sucedió en Berlín en 1945, y a propósito de haber estos días atrás la novela Los demonios de Berlín de Ignacio del Valle, es algo me lleva interesando desde hace unos y sobre lo que me apetece hablar. También comentaré lo que me ha parecido esta novela, que ya adelanto tiene sus cosas interesantes. Vamos a ello, aunque será largo, lo advierto.

1. La caída de Berlín, 1945

Como decía, este tema me ha interesado de una forma u otra en los últimos años. Todo empezó hace casi tres años, cuando visité la capital alemana en octubre de 2007. Tengo por costumbre que, si encuentro el título adecuado, cuando salgo de viaje me llevo una novela relacionada con el lugar que visito. Y sin saber muy bien lo que me iba a encontrar, escogí Berlín, 1945 (Onkle Toms Hütte, Berlín) de Pierre Frei. Esta novela de crímenes se situaba en el Berlín inmediatamente tras el final de la guerra en el sector de ocupación americano, aunque recorría de una forma u otra a través de los crímenes investigados el conjunto de la historia de la Alemania nazi. Como me dejó muchos interrogantes sobre este periodo histórico, en poco tiempo leí un par de títulos más relacionados con el tema.

El primero de ellos es un libro del historiador bélico Antony Beevor, tan de moda últimamente en los medios por su libro sobre el desembarco de Normandía, pero que previamente escribió este Berlín, la caída: 1945, que con un rigor notable y una escritura relativamente fácil dado el tema, nos describe lo sucedido en el frente oriental europeo al final de la guerra.

El otro libro son las memorias anónimas de una mujer alemana a la que la guerra pilló en la capital del Reich al final del conflicto bélico. Una mujer en Berlín nos cuenta el otro punto de vista de la guerra, el de las mujeres, que sufren la guerra como los hombres, y que al final se ven convertidas en botín de guerra, en víctimas de abusos, en objeto de la venganza de los soviéticos. El libro se publicó como anónimo, aunque en la actual se sabe que corresponde a las memorias de la periodista y editora Marta Hillers, que nos narra un período de ocho semanas entre la primavera y el inicio del verano de 1945.

Cuando a mediados de enero de 1945 los frentes soviéticos cruzan el Vístula y comienzan su ofensiva final sobre el Tercer Reich y sobre Berlín, el odio acumulado, el deseo de humillar, el deseo de fulminar al adversario desata una de las mayores catástrofes humanitarias que se han producido en la historia provocadas por el propio ser humano. Más allá de la crudeza de los propios combates, que adquirieron un carácter implacable ante el profundo resentimiento entre ambos ejércitos, entre la determinación revanchista de los rusos y la resistencia numantina de los alemanes, estuvo las consecuencias para la población civil de la zona, una mezcla de población étnicamente germana y polaca, además de otras menores, en las que millones de alemanes de la Prusia Oriental, de Pomerania, de Silesia, y otras regiones de lo que actualmente es Polonia se vieron obligados a salir a las carreteras y a los caminos en uno de los inviernos más crudos del siglo XX, o bien afrontar los asesinatos de civiles y las violaciones masivas de mujeres y niñas de todas las edades que sufrieron los que fueron alcanzados por el ejército soviético.

Rynek - Wroclaw

La ciudad polaca de Wroclaw era la alemana Breslau en 1945; "Festung" Breslau, la fortaleza de Breslau, obligada a resistir por los jerarcas nazis, capituló dos días depués de Berlín, tras un pavoroso sitio - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

El fanatismo nazi llevó a ordenar la resistencia a toda costa, a movilizar a ancianos y niños en la defensa de la capital, a los ahorcamientos sumarísimos por parte de las SS de todos aquellos que fuesen sospechosos de tibieza, de derrotismos, a quien no quisiese combatir. Una población civil sin referentes éticos de ningún tipo tras el derrumbe del régimen político que dio una falsa seguridad a una nación profundamente dañada por el trauma de la derrota en la Gran Guerra y por la inestabilidad política derivada en los años 20. Una población civil que se vio cogida entre el martillo de las tropas soviéticas y el yunque del fanatismo nazi. Los datos de muertes en las guerras dicen poco a estas alturas. Pero si hablamos de que entre el territorio que hay entre la Prusia Oriental y Berlín se pudieron producir unos dos millones de violaciones a mujeres, muchas de ellas colectivas, de las cuales un diez por ciento pudieron morir como consecuencia de las lesiones producidas, de las infecciones venéreas, de los abortos provocados en condiciones deficientes o de los suicidios, quizá adquiera otra perspectiva el significado de lo que allí sucedió.

Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche

La Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche queda hoy en día como testigo y memorial a la destrucción de aquellos días - Panasonic Lumix LX3

Pero además de la monumental catastrofe humanitaria, o quizá sería más correcto decir humana, hay que considerar que la batalla de Berlín se puede considerar como la primera batalla de la Guerra Fría. Aunque negociado de antemano el final de la guerra, hubo notables intereses políticos y estratégicos a la hora de decidir quién y cómo se hacía con la capital alemana. Los ejércitos occidentales habían llegado al Elba en condiciones de avanzar hacia Berlín. Al contrario de lo que estaba sucediendo en el frente oriental, muchas unidades militares no sólo no se enfrentaban con ese fanatismo a norteamericanos y británicos, sino que muchas veces se rendían sin pegar un tiro. También hubo unidades que huyeron del frente oriental para directamente entregarse a los occidentales. También es cierto que algunas de ellas, particularmente las unidades de las Waffen-SS fueron devueltas a los soviéticos. Lo cual fue una mala, malísima noticia para ellas dado el cruel trato proporcionado por los soviéticos a los prisioneros de guerra, y especialmente a estas fanáticas unidades.

Pero los norteamericanos se pararon en el Elba. Todo estaba pactado. Hoy en día muchos historiadores están ya convencidos de la tesis de Churchill en aquella época. Stalin engañó a Roosevelt, y consiguió una serie de ventajas decisivas en el difícil periodo político que marco la posguerra. Los soviéticos iban detrás de los conocimientos científicos e ingenieros de los alemanes con el fin de recuperar el retraso que llevaban respecto a los americanos. Por ejemplo, en la cuestión del manejo de la energía atómica. Son muchas por lo tanto las tragedias que se cocieron en aquel escenario. No sólo las que asolaron a la población civil del momento, si las que asolaron a otras poblaciones civiles de muchos países en los 45 años posteriores.

Poco a poco se van conociendo y haciendo públicos los acontecimientos de aquellas épocas. La Unión Soviética primero, la Federación Rusa después, nunca ha estado interesada en destapar el comportamiento de sus soldados en aquella época. Siempre han revestido todo lo referido a la Gran Guerra Patriótica de un carácter épico y elevado, de nobleza en la lucha contra el opresor. Han obviado que el ejército soviético también estaba al servicio de una dictadura tiránica igualmente sangrienta y opresora, y con unas motivaciones en la lucha tremendamente complejas que lo dotó de una capacidad mortífera tanto para el enemigo como para sí mismos como pocas veces se ha visto. Por otro lado, la vergüenza de la derrota y la humillación entre los alemanes contribuyó también a que no se hablase de lo sucedido. El libro de Marta Hillers fue duramente criticado por los alemanes de la época de publicación y no fue hasta muchos años después cuando lo asumieron lo aceptaron y lo consideraron como el notable documento histórico que supone. Y los intereses políticos de los norteamericanos en la posguerra también dirigió las acciones hacia otro terreno. Primero, en los primeros tiempos, para no indisponerse con sus caprichosos aliados soviéticos. Después, porque también ellos perdieron su supuesta inocencia e idealismo. Mañana comentaré las consecuencias de lanzar una bomba atómica sobre una población civil. Pero también se podría hablar de la actuación de las tropas americanas contra poblaciones civiles en los diversos conflictos que salpicaron la Guerra Fría. Y aun hoy en su «guerra contra el terror».

Vista del Casco Antiguo

La reconstruida ciudad de Dresde, uno de los oficialmente "no" crímenes de guerra de los aliados occidentales durante la Segunda Guerra Mundial - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2

2. Libro: Los demonios de Berlín

En la tercera entrega que nos hace Ignacio del Valle de las aventuras de Arturo Andrade, ya advierto que no he leido las dos primeras, nos sitúa en abril de 1945 en plena batalla final por Berlín. Y encontramos a Andrade como teniente entre los últimos españoles que permanecieron luchando del lado alemán hasta el final de la guerra tras la desbandada primero de la División Azul y después de la Legión Azul.

Los demonios de Berlín
Ignacio del Valle
Punto de Lectura; Madrid, 2010
ISBN: 9788466324281

Parto de la base de que a priori era difícil que el personaje de esta novela me resultase simpático. Si bien hubo muchos voluntarios de la División Azul que lo fueron para evitar las represalias, para congraciarse con el régimen fascista criminal del general Franco, hay que suponer que un personaje basado en aquellos que pudiendo volver a España, se quedaron luchando junto a los alemanes, estaba tocado del fanatismo fascista de los falangistas del momento. Pero es cierto que el personaje de ficción tiene un trasfondo que quizá venga explicado en sus dos aventuras previas, y que no es del todo explicado en esta novela. Bien. Quizá eso no importa. Y lo que importa es lo que pasa con ese personaje y en ese entorno.

También cuesta deshacerse del prejuicio que la editorial te instala cuando lees la contraportada del libro. Habla de un thriller con una investigación de un asesinato, una historia de amor, el programa atómico alemán o el más que improbable intento de robo del oro del Reichsbank por parte de un grupo de falangistas españoles. Sinceramente, por unos u otros motivo, no me he tomado en serio ninguno de estos episodios. Sinceramente, que las SS pidan la colaboración de un teniente de infantería español para resolver un crimen en abril de 1945 no se sostiene lo mires por donde lo mires. La historia de amor me parece vacía y previsible. Lo del nivel de desarrollo de ciertas instalaciones científicas o de ingeniería de la Alemania nazi, sobrevaloradas por el autor. El intento de robo del oro por unos falangistas típicos y tópicos… pues bueno…

Con estos elementos, durante buena parte de la lectura del libro he mantenido un escepticismo crítico notable. Pero en un momento dado he cambiado el enfoque. Y he cogido el concepto de macguffin de Hitchcock. Y si todos los elementos anteriores son absolutamente irrelevantes y anecdóticos, meros elementos argumentales sin más importancia que la de situar al personaje en un entorno en las que necesariamente las va a pasar canutas, y poder analizar sus posibles pensamientos, sus reacciones. Un entorno deshumanizado donde la probabilidad de morir y de matar es alta en cada minuto del día. Una oportunidad para describir el demencial final de la capital alemana. Desde ese punto de vista reconozco que ha habido momentos en los que la novela me ha parecido muy interesante, muy atractiva, y me ha enganchado a la lectura hasta el final.

Quede claro. Opino que se podrían haber escogido otros elementos argumentales más creíbles, más asumibles por un lector escéptico e interesado por el momento histórico, que podrían haber permitido llegar a un mismo resultado. La narración resulta previsible en cuanto a los aspectos de la intriga argumental. Hay pocas conclusiones a las diversas situaciones abiertas durante el relato que me hayan sorprendido. Muchas las había adelantado. No las comento ahora por respeto a los posibles lectores del libro. Pero no es del todo desaprovechable, y quizá pueda valer para hacerse una idea desde la ficción de lo que fue la dura realidad de aquel momento histórico.

Iglesia en Klingerhöfferstraße

Esta iglesia en Klingerhöfferstraße no está muy lejos de la Lichstensteinallee, donde se encuentra la embajada española en Berlín, cerca del Tiergarten - Pentax *ist DS, SMC-DA 21/3,2 Limited

60 años de la Guerra de Corea, y sigue uno de los muros que en el mundo han sido

Historia

Hoy hace 65 años comenzó oficialmente, por lo menos según las cuentas del mundo occidental, la Guerra de Corea. Una guerra de la que hoy en día se habla mucho menos que otras, probablemente tapada por el recuerdo de la Guerra de Vietnam, pero que en su relativamente corta duración fue notablemente brutal por ambos bandos.

Corea estuvo bajo dominio japonés hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, en el que tras la oportunista intervención soviética en la guerra con el Japón, quedó dividida en dos áreas de ocupación divididas por el paralelo 38º. A partir de 1948 quedó confirmada la división de la península coreana en dos repúblicas, una apoyada por Estados Unidos en el sur y otra por la Unión Soviética en el norte.

Si bien el régimen norcoreano habla de una agresión por parte de la república del sur, lo cierto es que el 25 de junio de 1950 tropas masivas del norte atravesaron la frontera, arrollando al ejército del sur y a sus mal pertrechados aliados estadounidenses, que quedaron en una situación precaria, sosteniendo apenas una pequeña porción del territorio en torno a Pusán. Tras conseguir estabilizar la situación, el contraataque norteamericano fue igualmente contundente y en octubre de ese mismo año habían llegado al norte de la península a punto de hacerse con el control de la misma, unificando el país bajo el gobierno de la república del sur. Sin embargo, en ese mismo momento una intervención masiva de tropas chinas volvió a empujar a los surcoreanos y norteamericanos hacia el sur, perdiendo la capital, Seul. Finalmente, hubo cierta estabilización del frente en torno al mencionado paralelo 38º. Todo ello en el plazo de menos de un año. A partir de ahí fue un mantenimiento del statu quo, hasta la firma del alto el fuego en julio de 1953. No se ha firmado la paz; oficialmente, persiste el estado de guerra.

Lo cierto es que fue una guerra extremadamente cruel y sangrienta, con un elevadísimo número de víctimas civiles, provocadas por ambos bandos. Incluso Picasso pintó su particular versión de las muertes de civiles por el ejército norteamericano. Sin embargo, tengo la sensación de que es una guerra más desconocida que otras. Entre la euforia de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, y la turbidez de los años del Vietnam, da la sensación de que ha quedado poco entendida. No son muchas las referencias populares a este conflicto. Por supuesto, está esa delicia de filme que fue M.A.S.H., donde con mucho sarcasmo se pone en solfa la institución militar en el marco de este conflicto, y la serie derivada de ella, mucho más correcta políticamente. Hubo también algunos filmes propagandísticos por parte de Hollywood, pero de calidad muy diversa.

En cualquier caso, hace unos días el fotoblog de The Denver Post publicó una colección de 119 fotografías de aquel conflicto que merecen la pena ser vistas, y que aprovecho como excusa para recordar tan relevante hecho histórico.

En la playa de Sopot

Hoy comienzo las vacaciones; hace dos años fue en dirección a Polonia, en la imagen la playa de Sopot, este año... ya os lo contaré - Fujifilm Finepix F10

Libro: La batalla de Leyte

Historia, Literatura

Desde hace unas semanas voy siguiendo la nueva serie bélica producida por Steven Spielberg, The Pacific. Como sólo quedan dos capítulos para que termine hablaré de ella de aquí a 10 días o poco más. Esta serie va acompañando las peripecias de tres infantes de marina estadounidenses en el escenario de guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. El caso es que me viéndola me ha entrado el interés por conocer un poco más como fue ese duro escenario bélico, del cual he leído menos que del europeo. Por razones obvias; Europa me queda «más cerca».

Entre los hechos que más me han interesado está la reconquista de Filipinas. Esta campaña, que comenzó con el desembarco del ejército de MacArthur en Leyte, tuvo especial interés por diversos motivos. Hubo mucha política en la decisión de realizarla. También porque se discutieron ampliamente los motivos económicos y estratégicos de la misma. En resumen, su conocimiento da muchas pistas sobre las condiciones que lleva a que una potencia gane o pierda una guerra.

Visitando hace unos días la FNAC encontré este libro que habla sobre la batalla naval que, aunque es conocida por diversos nombres, creo que el más conocido es Batalla del Golfo de Leyte; aunque su escenario real fue mucho más amplio que este accidente geográfico, abarcando amplias zonas de los mares que rodean las islas Filipinas y los estrechos que las separan entre sí. Así que aprovechando que terminé de leerlo ayer, en el 65º aniversario del final de la guerra en el escenario europeo, os comentaré qué me ha parecido.

La batalla de Leyte
Jean-Jacques Antier
Inédita Editores; Barcelona, 2008
ISBN: 9788496364929

Antes de nada he de decir que los libros sobre la historia de las guerras o las batallas siempre me dan un poco de miedo. Me gusta la historia, y los hechos bélicos forman parte de la historia. Así que necesariamente, de vez en cuando leo algo sobre la historia de las guerras. Pero he comprobado que en ocasiones me siento incómodo con este tipo de literatura. A veces, el autor ofrece un enorme cantidad de datos sobre unidades militares con sus numeraciones y sus múltiples denominaciones que hacen difícil seguir con precisión lo que se está narrando. Otras, el autor es un militar que analiza de «forma científica» los hechos, friamente, lo cual es algo que me cuesta asimilar. Soy de los que opinan que en las guerras no pelean los buenos contra los malos. Siempre creo que en las guerras está el «ejército de los malos» contra «el de los peores». Y obviar que en las batallas el ser humano deja de tener importancia como persona para ser un mero instrumento de la política, de la ambición, del odio racial, etc., reduciéndolo a un visión presuntamente objetiva de los hechos, me incomoda y mucho.

En esta ocasión, el autor es un periodista que se ha especializado en la historia de la guerra naval. Y su condición de periodista se nota por la agilidad de la narración, que no llega a ser novelesca, pero casi. Se agradece su habilidad para narrar sin confusión una serie de hechos, algunos de los cuales sucedieron simultáneamente, de forma clara, estableciendo con precisión las causas y los efectos de las decisiones de los principales responsables militares de ambos bandos, el japonés y el norteamericano. De este modo, el libro se lee fácilmente y con rapidez. Es ameno.

No obstante he encontrado alguna debilidad. Una, por ejemplo, que desconozco si es culpa del escritor o del traductor, es la falta de uniformidad a la hora de ofrecer algunos datos. Y así, en algunos capítulos las medidas se ofrecen en el sistema métrico decimal (bombas de 453 o 906 kilogramos), mientras que en otros se ofrecen en el sistema imperial (bombas de 1000 o 2000 libras). Creo que también hay líos con los metros, los kilómetros, las millas náuticas, etc.

Contrastando su narración con alguna otra fuente, parece que su relato tiene bastante rigor histórico. Es preciso. Sin embargo, es complaciente con algunos personajes. Su descripción de las motivación del MacArthur para recuperar las Filipinas con prioridad a otros objetivos incluye ciertas observaciones del general que le hace parecer a él y su padre, que fue gobernador de las islas bajo el dominio norteamericano durante un tiempo, como si los norteamericanos fueran liberadores y paternales tutores de los isleños. La realidad nos dice que tras la independencia de España, se declaró una primera república independiente en las Filipinas que fue abolida por los EE.UU. tras una guerra de más de 10 años, tras la cual pasó a ser un colonia de la potencia norteamericana. Dicha guerra incluyó un gran número de muertes civiles con frecuentes represalias de los norteamericanos contra la población civil y el uso frecuente de la tortura; vamos, lo habitual en las guerras de ocupación, las haga quien las haga. Así que esta complacencia del autor hacia el general norteamericano y sus motivaciones, me hace sospechar de otras opiniones sobre otros protagonistas más importantes en los sucesos relatados. Porque no creo que sea un indocumentado e ignore la realidad de la historia filipina. O sí. Vaya usted a saber.

Por otra parte, MacArthur es un secundario en esta historia. Los actores principales fueron diversos almirantes de ambas armadas con distintas responsabilidades en los fracasos y en los éxitos de ambos bandos. Éxitos parciales de los japoneses, porque la operación en su conjunto fue un gran éxito para la armada norteamericana sólo empañada por las decisiones de alguno de sus más destacados almirantes. Lo que si es de destacar es que esta batalla, o más apropiadamente este conjunto de batallas, pasará a la historia como la última confrontación naval en la que los buques de guerra se enfrentaron a cañonazos, siendo además la de más envergadura de la historia por el número, tamaño y potencia de los buques puestos en acción.

Al final de la misma, se puede asegurar que ni la marina ni la aviación japonesa podían poner ya en serio riesgo a las tropas aliadas, y el Japón quedó aislado de la posibilidad de recibir materias primas con las que sostener el esfuerzo bélico. Lo cual habla de la importancia de la acción.

El libro, en su conjunto, gustará a los aficionados a la historia, y en especial a los de la historia bélica o del conflicto mundial. Para el resto, supongo que no tendrá mayor interés.

Batallador

Monumento a Alfonso I "el Batallador" en el Parque Grande de Zaragoza; uno de los grandes líderes militares del Reino de Aragón, y al mismo tiempo un nefasto político, que a punto estuvo de acabar con el emergente reino a su muerte por culpa de sus desastrosas disposiciones testamentarias - Panasonic Lumix GF1, Canon-S 50/1,8 II