Soy vampiro medio loco estoy…

Cine, Literatura, Televisión

Así empezaba una cancioncilla que sonaba allá por los años 70, quién sabe si antes. Nunca me la aprendí. Pero parece ser que quizá nos debieramos plantear el tema de estos seres, ni muertos ni vivos, que parece ser que se alimentan de sangre y no bajo la forma de las excelentes morcillas de Burgos o de Graus, porque «disfrutan de una salud excelente» a pesar de su condición seudocadavérica, a la vista de las numerosas producciones literarias y televisivas en los que son protagonistas.

Después del Nosferatu de Murnau, el Conde Drácula o sus sucedáneos han aparecido regularmente en la gran pantalla. La mayor parte del tiempo desde aquella obra maestra del expresionismo alemán así como la caracterización que del famoso conde hizo Bela Lugosi en 1931, hasta la pedante actualización del tema por parte de Francis Ford Coppola, el tema ha sido tratado en productos de serie B a caballo entre la película de aventuras, el gore más o menos suave, más o menos duro, y el erotismo de medio pelo. En todo ese período, si alguna película he de destacar como interesante es la divertidísima El baile de los vampiros de Roman Polanski, un cachondeo total sobre los tópicos del género, en la que siempre habrá que destacar la escena del gran baile en el salón de los espejos… Que sea esta la película que destaque ya da una pista de lo que opino sobre el tema. De cualquier modo, si uno busca Drácula en IMDb, verá lo numerosas que son las referencias que obtienen.

El caso es que después de la película de Coppola hubo un resurgimiento cinematográfico del tema, con variantes para todos los gustos, que no referenciaré porque no he visto casi nada de ellos. Pero me suena que se han visto vampiros cinematográficos en Marte, en Nueva York, en Nueva Orleans, en los desiertos de Nuevo Méjico, en Londres, peleando entre ellos, peleando con los hombres lobo, entre los afroamericanos, entre los mejicanos, entre los Chiquitos de la Calzada, etc. Vamos… que me sorprendo a mi mismo tomandome una cocacola mientras escribo esto en lugar de darme a la «sangría» que sería lo propio.

El último capítulo de esta moda lo encontramos con el éxito de la primera película de la serie Crepúsculo, basada en los libros de Stephenie Meyer, sobre los amoríos de una adolescente con un vampirillo de aspecto adolescente. Literatura pensada para quinceañeras con picorcillos hormonales a las que hay que convencer de que el amor verdadero existe bajo la forma de un príncipe azul que se alimenta de hemoglobina,… y que hay que llegar vírgenes al matrimonio… Si la neumática e infortunada Sharon Tate levantara la cabeza… Tuve la ocasión de ver en vídeo (de calidad desastrosa) la primera película y me pareció un horror… cinematográfico, no del bueno. Pero un éxito de ventas, ya ven ustedes.

Y claro… cómo no… el fenómeno también ha llegado a la televisión. Ya hace unos años tuvo notable éxito una teleserie centrada en el mundo de los institutos norteamericanos, y que por lo tanto asumo estaba dirigida a los adolescentes. Se trataba de Buffy, cazavampiros, un producto que no seguí, por no interesarme gran cosa el tema, pero que estaba razonablemente bien hecho. Incluso tuvo un spin-off, ya veis.

Pero en la actualidad, los vampiros han vuelto a la televisión con ímpetu renovado. Y por fin hemos podido ver un producto pensado para adultos, donde no te tratan como un friqui gilipollas, divertido, emocionante, bien ambientado. Se trata de las aventuras de Sookie Stackhouse en True Blood. Si podéis dedicarle algún rato. Es divertida. Muy bien hecha y bien interpretada. ¡Quien iba a pensar que la oscarizada niña de El Piano iba a robarle su inerte corazón a un frío vampiro!

También es curiosa la producción británica Being Human. De nuevo con un planteamiento adulto, en el que los seres sobrenaturales (aquí el vampiro comparte desdichas y apartamento con un hombre-lobo y una fantasma) tienen problemas de lo más terrestre y mundano. También tiene su innegable interés. Incluso igual sabe a poco dada la costumbre inglesa de hacer temporadas de tan sólo seis capítulos.

Los éxitos de todas estas producciones van a ocasionar un hecho. Vamos a tener vampiros durante mucho, mucho, mucho tiempo… Ya se anuncian producciones basadas en diversas sagas «literarias»… así que… Lo único que sería de desear es que se dejen de tópicos y memeces, y ya que algunos han demostrado que se puede hacer bien, puede ser un tema tan bueno como cualquier otro para hacer un buen producto de entretenimiento para públicos inteligentes.

Finalmente, me he dejado para el final a mi «vampiro» favorito. Ese personaje literario y televisivo que vive y trabaja «sumergido en sangre», sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural para subsistir. Sí. Me refiero a Dexter, mi psicópata favorito… ¿cuándo volverás a alegrarnos con tus aventuras?

Terminaré con otra cancioncilla de la época de la del título… o anterior… Entre las tumbas de un monasterio,… se alzan las ruinas de un cementerio,… ¡¡¡MUAJAJAJAJÁ!!!

Roto en la eternidad

Cementerio de Torrero, Zaragoza - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2

Series de televisión que terminan, y otras que quedan

Televisión

Hoy, la Iglesia católica celebra la festividad de los Santos Inocentes. Como bastante inocentada me parece la actitud de dicha institución los 365 días del año, y como desde hace un tiempo vengo pensando en fundar la Liga para la rehabilitación de la memoria de Herodes, o escribir un libro titulado Herodes, ese incomprendido, pues pasaré de soltar la típica chorrada del día y me dedicaré a hablar un poco de televisión.

Con la llegada de lo que en Estados Unidos llaman la mid-season, algunas de las series de televisión que en un futuro llegarán a nuestro país, otras no, terminan o se ven canceladas. Hay muchas que en estas fiestas navideñas tienen un parón en su programación y volverán a alegrarnos o a dar la vara, según los casos tras los días de principio de año.

Entre las que han terminado las últimas semanas están series que son emitidas por canales de cable en Norteamérica. Al ser canales más específicos, de suscripción por pago, sus contenidos son más osados, más adultos. Y consecuentemente, los productos que ofrecen, que se salen de los caminos más populares y familiares, pueden ofrecer mejores calidades. Han terminado temporada recientemente True Blood (1ª temporada), Dexter (3ª temporada) y Californication (2ª temporada). Las tres tienen un denominador común; la calidad. Luego, tienen temáticas distintas; los vampiros, un simpático asesino en serie, o la atribulado vida sexual, social y familiar de un peculiar escritor neoyorquino exiliado a la soleada California.

Volviendo a alguno de los contenidos del primer párrafo de esta entrada, seguro que ninguna de las tres series recibirá el beneplácito de la Conferencia Episcopal. El sexo tiene presencia, en mayor o menor medida en estas series, aunque en Dexter se ha moderado muchísimo. Pero que una rubita sureña se enamore de un «sanguinario» vampiro y follen como locos, que un asesino en serie incapaz de tener sentimientos se monte un matrimonio por amor y vaya a tener un hijo, o que nuestro escritor favorito, enamorado locamente de la madre de su hija, con quien no está casado, se beneficie a todo bicho viviente de sexo femenino, incluyendo flirteos con adolescentes… pues seguro que los monseñores no son muy partidarios. Pero todas ellas, en medio de sus aventuras, hablan de las relaciones humanas con mayor profundidad que los productos para todos los públicos.

En las televisiones generalistas norteamericanas, las cosas siguen como estaban. Va bien alguna serie ya consolidada como la dedicada al cínico doctor House, que está teniendo momentos muy interesantes. Pero el resto está acomodada en su gloria alcanzada. Lo cual es malo porque no tienen el punch de otros años. Ir al detalle es agotador, y aquí lo dejo.

De Inglaterra nos llegan series muy cortitas, de unos 6 episodios, pero que pueden ser muy interesantes. Desde luego, es muy interesante The Secret Diary of a Call Girl, que me ha llevado a estar locamente enamorado de la guapa Billie Piper, a quien también se puede ver en el canal SciFi en España como acompañante del Doctor. Hemos tenido una nueva temporada de The IT Crowd, es grupo de divertidos inadaptados sociales que trabajan en el departamento de informática de una empresa, y que han estado un poco menos divertidos e inspirados que en las dos primeras. Pero todavía nos arrancan alguna que otra sonrisa, e incluso tímidas carcajadas. Otra serie reseñable de origen británico ha sido la nueva versión de Survivors, serie a caballo entre la ciencia ficción y los dramas apocalípticos. En sus seis capítulos, empezó con un primero tremendamente interesante, que prometía mucho, pero que luego se desinfló, hasta que remontó un poco en los dos últimos, dejándonos con un cliffhanger interesante.

En lo que se refiere a la ciencia ficción, se acerca el final de Stargate Atlantis. No es una gran cosa, pero entretiene mucho. Hasta cierto punto echaré de menos las andanzas intergalácticas del coronel Sheppard y sus colegas. Y sobretodo las apariciones de la adorable doctora Jennifer Keller. Esta chica ya me encandiló en la extinta Firefly, con el mismo papel de ingenua aventurera espacial.

Finalmente, en el mundo de la fantasía, no ha funcionado la segunda temporada de Pushing Daisies. Lo cual es una lástima, ya que menudo cuelgue llevaba yo con la simpatiquísima resucitada Charlotte Charles. Pero tras una primera temporada interesante aunque corta, la segunda no ha terminado de encontrar un rumbo adecuado. Una pena.

En homenaje a esta última, os dejo con una imagen del Cementerio del Père Lachaise de París.

Sentado

Grupo escultórico en el Cementerio del Père Lachaise, París - Panasonic Lumix LX3

Sangre de verdad… de la buena (True Blood, 2008)

Televisión

Las series de televisión las comento muy de vez en cuando. Generalmente al final de temporadas o cuando hay algo que reseñar, que merezca la pena. Y esta es una de estas últimas ocasiones. Parece ser que un día de estos van a empezar a emitir en España por Canal+ la serie de vampiros True Blood de la cadena norteamericana HBO.

A mí, el tema de los vampiros nunca me ha atraído mucho. Y cuando la comencé a ver, lo hice con cierta prevención… pero la verdad es que la cosa ha funcionado muy bien. Ambientada en el asfixiante ambiente de una zona rural del profundo sur de los Estados Unidos, en el estado de Luisiana, sus temas van más allá de la cuestión vampírica, y tienen que ver con los conceptos de tolerancia, creencias, machismo, etc. Y además hay una intriga, unos asesinatos que alguien está cometiendo, que hay que resolver, hay sexo, hay pasiones,… en fin, de todo.

Por el lado de las interpretaciones, la serie está protagonizada por Anna Paquin, como Sookie Stackhouse, joven sureña que protagoniza una serie de novelas firmadas por Charlaine Harris. Sus capacidades telepáticas y su proclividad a enamorarse de un vampiro bastarían para hacer de ella alguien especial… lo que pasa es que hay muchas gentes especiales, en un pueblo sureño donde nada ni nadie es lo que parece. La protagonista, ganadora de un óscar como actriz infantil, está realmente bien.

Son sólo doce capítulos, y aunque han dejado un cliffhanger para un futuro, la historia esta resuelta en sí misma. Y está realmente bien hecha. Ahora que viene a nuestro país, es muy recomendable… salvo que hagan algún chabisque en el doblaje, que todo puede ser. Ánimo y a por ella.

La foto de hoy, también muy vampírica; tomada en Rumania, en los Cárpatos.

Cruz en el Parque Nacional Piatra Craiului

Cruz de madera en el Parque Nacional de Piatra Craiului - Canon EOS 100; probablemente con EF 28-80/3,5-5,6 USM I

El origen de esta generación de pastilleros

Cine, Televisión

Quién lo iba a decir. Quién lo iba a imaginar. Yo me he enterado porque lo han publicado las chicas de Mujeres TIC. Aunque no estoy de acuerdo en el título de su artículo. El mensaje no tiene nada de subliminal. Ni mucho menos. Es muy claro. Todos a ponerse ciegos de pirulas. De todos los colores y sabores.

A mí, los Fráguel me pillaron muy mayor. Ya paseaba hacía un tiempo por los pasillos de la facultad cuando se comenzaron a emitir en España allá por el año 1985. Y por aquel tiempo, no dedicaba yo mucho tiempo a la televisión. Pero siempre he sentido una cierta debilidad por las películas o las series de marionetas. Durante mi adolescencia fui fiel seguidor de los Teleñecos, también de la factoría de Jim Henson como los Fráguel. Quizá el momento supremo para mí de aquellos entrañables muppets fue este manah-manah.

Por aquella época o un poco antes recuerdo como me chupé alguna película de culto como Cristal oscuro, o más adelante Dentro del laberinto. A esta última la salvaban los muñecos. Había tres personajes de carne y hueso. Un bebé (nada que objetarle al pobre bicho), el histriónico de David Bowie, y una cursi e insoportablemente sosa adolescente que nada hacía suponer que luego se convertiría en una mujer y actriz tan interesante como Jennifer Connelly. Lo que son las cosas. Para ver esta última, utilicé la excusa de llevar a mi hermana pequeña al cine. A mis amigos no les gustaban este tipo de películas, y a mí me daba corte ir solo a sesiones que estaban llenas de críos.

En cualquier caso, por poco que viera o disfrutara de los fráguel, siempre recordaré la pegadiza canción de los títulos: «vamos a cantar, ven a Fraggel Rock«.

Como los fráguel vivían en el centro de La Tierra, es adecuado que yo siga con mi monomanía fotográfica volcánica de las últimas semanas.

El Vesubio desde Sorrento

El vesubio desde el puerto de Sorrento - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Weeds, o de las huidas hacia adelante

Televisión

Entre las series de ficción que pueblan el panorama televisivo actual, podemos encontrar un número apreciable de productos de buena calidad. Especialmente en sus primeras temporadas. Lo difícil es conseguir mantener el nivel en las siguientes. No son pocas las que mueren de éxito. Tras comienzos estupendos, caen en rutinas o en lugares comunes que las trasladan a la vulgaridad. Al montón.

No pertenece a esta categoría Weeds. Esta teleserie tiene varias virtudes. Repasémoslas.

  • Los personajes protagonistas son, aparentemente, gente común. Clase media norteamericana que en su origen vivían apaciblemente en una tranquila y coqueta urbanización residencial en algún lugar en la costa oeste de los EE.UU.
  • Los capítulos son cortos. En 22 minutos hemos conocido las peripecias de Nancy Botwin y sus peculiares vecinos, y tenemos las bases para las de los siguientes capítulos. Es dinámica, no hay tiempos muertos.
  • La temporadas también están adecuadamente autolimitadas. Nada de culebrones con más de 20 episodios. En doce o trece capítulos hemos completado un nuevo ciclo.
  • Hay una fuerte confianza en la capacidad interpretativa de los actores. Mary-Louise Parker es Nancy Botwin, de la misma forma que no podríamos concebir otra Nancy Botwin que no fuera la Parker. Pero el resto del reparto está igualmente fenomenal con momentos supremos por parte de Elizabeth Perkins interpretando a Celia Hodes.
  • Los personajes no son planos, tienen matices y, sobretodo, evolucionan. Esta evolución es más marcada como es natural en los personajes más jóvenes, niños y adolescentes, y distinta en los adultos, donde incluso se producen involuciones personales. Por otra parte, los personajes acompañantes, que aparecen en un limitado número de episodios suelen aportar frescura e innovación a la serie.
  • Es total y fundamentalmente políticamente incorrecta. Critica todo aquello que es hipocresía en la sociedad. Su relación con la familia, con el sexo, con las drogas, con el trabajo, con la inmigración… con todo. Todos los valores tradicionales son puestos sistemáticamente en solfa.

Como veis, una serie de virtudes notables. Pero hay algo más. Algo importante. Algo en lo que se basa la expectación ante nuevos episodios futuros, ante nuevas temporadas. Y esto es la huida hacia adelante. El paso de las temporadas van situando a la familia Botwin y amigos a nuevos extremos cada vez más imposibles. Pero no hay redención posible. El día que la haya, se acabó la serie. Todo se dirige a un escalada en las condiciones vitales, más o menos extremas. Lo que empezó como una pequeña «maruja» que empieza a trapichear con «hierba» para redondear el presupuesto familiar tras enviudar, en estos momentos la sitúa en un peligrosa relación amorosa con un capo de la mafia transfronteriza entre Méjico y los EE.UU. Si el año pasado asistíamos a un final apocalíptico, con la llegada del fin del mundo a ese microuniverso que era Agrestic, al final de la cuarta temporada nos econtramos con que…

Y hasta aquí puedo contar… Si interesa, enchufad el televisor.

La imagen de hoy, el Mercado Medieval de todos los años. Hierbas. Aunque más sanas que las que vende Ms. Botwin.

Hierbas diversas

(Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM)

La ficción y la realidad, ¿quién supera a quién?

Política y sociedad, Televisión

Le en ElPaís.com una noticia sobre un tunel que servía para pasar droga a traves de la frontera, o mejor dicho por debajo de la frontera, que separa los Estados Unidos Mexicanos de los Estados Unidos de América. 140 metros de largo, bien iluminado, incluso con aire acondicionado.

Desde hace unas semanas vengo siguiendo la cuarta temporada de Weeds, en la que ha dejado la urbanización de Agrestic, trasladándose al sur de California junto a la frontera con Méjico. Y. ¿a que no sabéis que acaba habiendo entre una presunta tienda de ropa premamá en el lado gringo y un almacén clandestino en el lado mejicano? Lo habéis adivinado. Un túnel de las mismas características y aspecto que el que describe la noticia. Y por el que pasan unas aventuras realmente divertidas… y algún que otro drama. No os perdáis esta serie cuando la televisen. Es buena. Muy buena.

En la fotografía de hoy, una propuesta civilizada. No utilicéis túneles subterráneos, por acondicionados que estén, para viajar de un país a otro. Utilizad el tren. Mucho mejor. Y legal.

Depósito de mercancias (Orna)

(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4)

El mundo de hoy cuando imaginamos el de dentro de 1000 años: Futurama

Televisión

El verano zaragozano es propicio para hacer actividades domésticas, especialmente si disfrutas de aire condicionado en casa. En Zaragoza, en verano, hace calor. Incluso mucho calor. No es que este año haya sido especialmente agresivo, ha sido normal. Es decir, insisto, hace calor.

Con esta cuestión en consideración, llevo un par de años que aprovecho el verano para rescatar productos televisivos que en su momento me pasaron desapercibidos, o que por las características de su emisión, sencillamente no me vino bien verlos. Este año le ha tocado a Futurama.

Producto del creador de Los Simpson, Matt Groening, narra las aventuras de un grupo de personajes, humanos, mutantes, alienígenas y robots, en torno a Fry, el personaje central, un joven e inadaptado repartidor de pizzas del año 2000, que es crionizado por error (o quizá no, el que se quiera enterar que vea la serie), volviendo a la vida en el año 3000. Se emitió entre los años 1999 y 2003, aunque en la actualidad se están realizando largometrajes para televisión con el mismo entorno y personajes.

La base de la teleserie es la utilización del futuro para realizar un conjunto de críticas mordaces a la socidad actual, especialmente a la sociedad norteamericana. El consumismo, la política, las relaciones familiares, las relaciones de pareja, el racismo, la religión, la fama… no deja títere con cabeza. Fry es el antihéroe por el excelencia; mediocre, débil tanto en lo físico como en la personalidad, dependiente de los demás. Sus soportes principales son Bender, un robot que ejerce el papel de pícaro por excelencia, el lado negativo pero simpático, y Leela, una guapa mutante con un solo ojo, con quien surgirá la inevitable tensión sexual, y que a la vez representa lo más cercano a la ética y la integridad personal. A su alrededor, el resto de los empleados del Planet Express, empresa de mensajería espacial, y una serie de personajes recurrentes, algunos realmente divertidos. Mis favoritos son Amy Wong, Nibbler y las amazonas gigantes que ejecutan a los hombres haciéndoles «snu-snu«.

Otra carácterística notable de la serie es su elevado índice de «geek-ismo«. Por un lado, son continuas las referencias a aspectos científicos, especialmente de las matemáticas y de la física moderna que aparecen continuamente en los diversos episodios. Universos paralelos, códigos binarios, la teoría de la relatividad, juegos numéricos diversos,… incluso se han dedicado páginas en internet y trabajos científicos a este aspecto de la serie. Por otro lado, los guiños al cine o al cómic de ciencia ficción son constantes, y hay que estar muy puestos para pillar todas las referencias. Las referencias a Star Wars, los alienígenas de Roswell, Star Trek, Forbidden Planet y muchas otras están a la orden del día. Lo dicho, la delicia de un buen geek.

Dicho lo cual, la serie es muy recomendable. Es muy divertida y es mordaz sin caer en ningún momento en el chabacanismo o en el mal gusto. Ha sido una buena forma de pasar las calurosas horas de las tardes de verano. La recomendación no se puede extender a los largometrajes más actuales. Los 90 minutos de duración son más exigentes desde el punto de vista del guion que los ágiles episodios de 22 minutos de la serie, y no se ha conseguido acercarse al elevado listón del producto original. Así que son prescindibles, salvo para fanáticos de la serie.

Quizá nuestros descendientes del siglo XXX conserven todavía algunos de los objetos en los museos de los museos de la técnica del siglo XX, como los aeroplanos del Deutsche Museum de Munich.

Deutsche Museum, veleros y otros aeroplanos

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)

De pandas rojos y hombres mecánicos

Cine, Informática e internet, Televisión

Hace un par de días se liberó y se puso a disposición del público la última versión del navegador para internet Firefox 3. El lanzamiento del navegador del panda rojo fue acompañado previamente por una campaña en la cual se proponía batir un record… fácil de batir porque hasta ahora no se había registrado nunca de forma más o menos oficial; el número de descargas de un programa en 24 horas. El aliciente por lo tanto era el de aparecer en «ese famoso libro de excesos que hay en inglés» Nunca recuerdo de quién es la frase, ¿una canción de Javier Krahe?; sí, ahora que lo miro por ahí está en la letra de Nembutal. El objetivo real, aumentar la cuota de mercado.

Pues bien, ya lo tenemos. Aquí lo estoy utilizando; y me encuentro con que un montón de blogs comentan la existencia de un huevo de pascua, si introducimos

about:robots

en la barra de direcciones.

Nos aparece la siguiente pantalla:

Mmmm… Cuantas referencias a la ciencia ficción más o menos clásicas. Desde Asimov a Galactica, pasando por… ¿alguien se anima a identificarlas todas?

Como foto, algo menos robótico, en los parques de Zaragoza, a orillas del Ebro.

Atención al pajarito

(Pentax K10D; SMC-DA 40/2,8)

‘Mid-season finale’ para Galactica… odio a muerte a los productores de esta serie

Televisión

La semana pasada hacía un repaso a las temporadas de las teleseries más destacadas en el último año, y dejaba para más tarde un comentario para la temporada de Battlestar Galactica. Llegué tarde a la versión ‘reimaginada’ del «clásico» de los años 70. Esto tiene un motivo muy claro. La primera versión de la historia siempre me pareció una secuela extremadamente casposa del estilo que inauguró La Guerra de las Galaxias. Siempre he sido un seguidor crítico de la ciencia ficción, tanto literaria como cinematográfica. El calificativo ‘crítico’ que he utilizado me ha impedido caer en el ‘friquismo’; cualquier cosa no me vale, ha de haber una calidad. Pero he aquí que este ‘reimaginación’ del universo de Galactica ha mostrado desde el principio una calidad tanto en la factura técnica como en la acción dramática poco usual en este tipo de producción. He incluso en el aspecto interpretativo, tradicionalmente uno de los más flojos en estos productos televisivo, podemos encontrar sus virtudes. No de forma generalizada pero las encontramos.

Hace algo más de un año, se nos anunción que tras la miniserie inicial y tras las tres primeras temporadas, la serie no constaría más que de una cuarta temporada más, antes de la cual se realizaría un largometraje para televisión que permitiese mantener a los aficionados entretenidos. Después se nos informó que la cuarta temporada se dividiría por la mitad en dos años consecutivos. Vamos… que había que estirar la gallina de los huevos de oro de SciFi, sin gastar demasiado en la producción. Acaba de terminar la primera mitad de esta temporada cuarta, para cuyo desenlace podemos tener que espera todavía entre seis meses y un años, y voy a comentar como están las cosas.

AVISO: EN LOS COMENTARIOS QUE SIGUEN PUEDEN DESVELARSE DETALLES DEL ARGUMENTO QUE TAL VEZ HAYA QUIENES PREFIERAN NO CONOCER Y VER LO QUE SUCEDE CON SUS PROPIOS OJOS.

  • Los diez capítulos que hemos visto en esta primavera de 2008 pueden constituir una temporada por derecho propio. La diferencia que existe sobre otras temporadas es que no ha habido capítulos de relleno. Estos suelen ser historias secundarias o capítulos dedicados a personajes no protagonistas que salpicaban la historia principal de la serie, y que permitían mantener temporadas de 20 capítulos. Historias de epidemias, de mercado negro, de gangsterismo, de rivalidades interpersonales, cosas diversas que han constituido capítulos enteros sin los cuales la teleserie hubiera sido más corta pero sin perder su sentido. En esta temporada 4.0 (denominaremos a la que queda como 4.5, como parece ser que va a ser constumbre por la red), todo ha sido historia principal. Tensión en lo más alto.
  • La mayor parte de los capítulos de la temporada, con alguna excepción, han tenido un nivel elevado, con abundancia de dramatismo y tensiones entre los personajes tanto protagonistas como secundarios, notándose una cierta deriva hacia la tragedia. Las cosas, por momentos, se han vuelto oscuras, muy oscuras.
  • Sin embargo, tengo la sensación de que globalmente ha habido cierta falta de coherencia en el conjunto de los diez capítulos. Me da la sensación de que para según que «viajes» no hubieran hecho falta según que alforjas. Pondremos algunos ejemplos a continuación.
  • El personaje principal de la serie entre los cylon ha sido tradicionalmente las números «Seis». Fundamentalmente, a través de las visiones de Baltar. Pero eventualmente, con otras declinaciones, todas ellas interesantes. En esta temporada también empezó así, incluso ganando mayor protagonismo. Sin embargo, de golpe y plumazo, en apenas episodio y medio han pasado a ser comparsas, siendo las aparentemente secundarias números «Tres» la clave del cotarro. Todo ello un poco forzado.
  • Parecía escrito que el personaje Kara «Starbuck» Thrace había de jugar un rol principal en la evolución y el desenlace de la serie. Y todo indicaba que iba a ser así. Pero en los importantes dos últimos episodios casi desaparece de la escena, y al final lo han metido casi con calzador.
  • Relacionado con lo anterior, todos suponíamos que el hallazgo final de la Tierra se produciría mediante un Deus ex Machina… probablemente el último de los cinco cylones finales… Pero no… La Tierra ha sido sorprendentemente hallada, aunque esto no ha hecho más que aumentar las cuestiones a resolver. Pero el conejo que se han sacado de la chistera los guionistas, otra forma de llamar a los Deus ex Machina, ha sido el Viper de Starbuck. El nuevecito que pilota cuando vuelve de entre los muertos… Un poco forzado y metido con calzado, como decía, ¿no?…
  • Los dos últimos episodios han ido a un ritmo frenético, lo cual puede ser bueno en ocasiones, y en otras… simplemente apresurado. Y creo que en esta ocasión les ha salido apresurado. En prácticamente diez minutos, saben donde está la Tierra, después de una tensión sobre otro aspecto de la trama, el de la identidad de los últimos cinco, y llegan a ella como si tal. Para desembocar en un final de (semi)temporada, en el que sólo faltaba la Estatua de la Libertad un poco rota… uy, perdón, que esto es de otro universo de ficción.
  • Esto nos lleva a que la clave de todo tiene que estar en el último cylon… el que todavía no conocemos, ni nosotros ni ninguno de los personajes, salvo la número «Tres», que en un momento dado establece que no está en la flota. Claro que en ese momento, lejos de la flota, a bordo de la nave baso cylon, encontramos gente tan destacada como Roslyn, Baltar, Helo,… O la «Tres» miente y estaba en la flota pero no sabe quién es, o sí sabe quién es pero igualmente miente, o podemos descartar a unos cuantos como el cylon final… ¿Quién será el misterioso personaje que ha de traer el equilibrio a la Fuerza?… uy, perdón otra vez, que esto es de otro universo de ficción.

En fin. La serie no es perfecta, pero tiene mucha fuerza dramática, y a quienes nos gusta este tipo de productos, nos engancha. Incluso dejando aparte que se trate de un producto de ciencia ficción, es de lo mejor que se ve en estos momentos en teleseries, todos los géneros incluidos. Aunque precisamente el que sea de ciencia ficción probablemente hace que muchas personas la rechacen sin más. Como si fuera un género menor o superficial. Error. Los malditos productores han estirado la culminación… supongo que será la estrategia más rentable para ellos. Pero a nosotros nos tienen en un sinvivir.

Os dejo la promoción de la temporada 4.5. En inglés. Se oye un «You’re the fifth», y se ven unas imágenes de lo más inquietantes.

La foto de hoy,… Apolo, en la fachada del Museo de Zaragoza. Qué apropiado, teniendo en cuenta el protonismo de Lee «Apollo» Adama en el último episodio de la teleserie.

Apolo en el Museo

(Pentax *ist DS; SMC-DA 70/2,4)

Fin de series; hasta el año que viene… o no

Televisión

Desde hace un par de años, me he aficionado de nuevo, tras varias décadas de desafección a ver algo de televisión. No mucha. Un ratito después de comer, y un ratito por la noche después de cenar. Y puesto que estos ratitos no pasan de 30 a 60 minutos, pues lo mejor es ver el episodio de alguna teleserie. Sobre todo, desde que parece que el talento para los buenos guiones y los buenos personajes se ha transferido del cine de toda la vida a la televisión.

Hay otro aspecto. Con métodos modernos, más o menos irregulares, uno puede ver los capítulos de las teleseries conforme van saliendo, en versión original, y si es necesario, con subtítulos en castellano. Yo sé que a las productoras, las distribuidoras y otras gentes similares se enfadan cuando se enteran de estas prácticas. Yo pago religiosamente todos los meses a una plataforma de televisión de pago. No me gusta echarle morro al asunto. Lo único que pasa es que toda la gente esa que se enfada todavía no se ha enterado de que su «timing» y el de los espectadores está desacompasado. Que si en estos momentos una película es estrenada en salas de cine simultáneamente o casi en decenas de países, el espectador empieza a esperar algo parecido para otro tipo de espectáculos.

Dicho esto, a lo largo de la temporada que comienza con el principio del otoño y acaba con el final del verano, uno puede ver muchas cosas, aun con unos tiempos de dedicación diaria tan modestos. Y voy a comentar aquello que más me ha gustado. Daré los nombres de las series en inglés, y si se han estrenado por estos pagos, entre paréntesis, en español. Nada comentaré de las que me han parecido mediocres o normalitas. Para no alargarme.

En el terreno de las series más adultas, quizá las que más me han llamado la atención fueron cuatro. Damages (Daños y perjuicios), Californication, Weeds y Dexter. La verdad es que todas terminaron sus temporadas hace bastantes meses. Pero todas ellas disfrutan de excelentes guiones, temporadas de una duración moderada, en torno a los doce capítulos, y temas que no tratan al espectador como un tarado.

Respecto a series más para todos los públicos y con trayectoria larga, la más inspirada ha sido House M.D., con algunos capítulos muy inspirados, especialmente el final de temporada con dos episodios que son de lo mejor. También me gustó mucho el episodio antártico con Mira Sorvino… una actriz afectada por la maldición de los oscars(*), pero que a mí siempre me ha caído simpática. Y siempre recordaré a… no lo digo porque sería destripar el final a quien no lo haya visto… pero siempre la recordaré.

Entre las comedias, he seguido disfrutando de How I met your mother (Cómo conocí a vuestra madre), con capítulos realmente brillantes. Es curioso que pareciéndose a Friends, me resulta más madura, más inteligente y en general mejor. Pero tiene menos éxito. Y sobre todo esa monada de serie, lamentablemente cortada por la huelga de guionistas que fue Pushing Daisies. Enamorado estoy de Anna Friel. A más distancia, con su gracia pero con menos nivel, se puede ver con dignidad Samantha Who?

Ha seguido el drama histórico de The Tudors (Los Tudor), con la misma calidad que la primera temporada, aunque quizá han alargado demasiado la historia de Ana Bolena, que con toda seguridad se podía contar con menos episodios. Teniendo en cuenta que la historia con la siguiente mujer no es muy larga, la podrían haber añadido. Claro que el final de temporada queda mejor con un buen tajo en el cuello de una guapa reina.

También de este lado del charco he encontrado alguna cosa interesante, especialmente esa pequeña joya británica en seis episodios, sobre las andanzas de cuatro amigas de Bristol que es Mistresses. Y ahora estoy a vueltas con Secret Diary of a Call Girl, donde seguimos las peripecias de una «pilingui» de lujo, personificada por la guapa Billie Piper.

Finalmente, un comentario sobre las series para «friquis». Por una lado está Lost (Perdidos)… bueno,… ¿qué decir de la más amplia y compleja «paja mental» que se ha parido en la televisión mundial? Me ha interesado a ratos, pero reconozco que el conjunto que representan los últimos tres episodios de la temporada, me ha parecido estupendo. Cuando quieren, estos guionistas lo hacen fenomenal. Por otro lado está Battlestar Galactica (Galactica),… pero como ésta es la única serie en la que me permito una pequeña dosis de «friquismo» personal… pues ya le dedicaré una entrada en exclusiva después del último capítulo de la primera mitad de la cuarta temporada, que es… ¡¡¡ESTE VIERNES!!!

Por lo demás, algunas de estas series volverán en unos días o unos meses, y podremos volver a disfrutar de ellas… o no, porque muchas tarde o temprano decaen. Otras, simplemente no volverán. Y será una pena… o no, porque vendrán otras, que puede ser mejores… o no… ¡Qué mal se me da leer el futuro!

La foto de hoy, dedicada a la única serie de las comentadas que todavía tengo en activo. El Londres donde transcurren las peripecias de Belle, nuestra guapa «pilingui» de lujo.

(Fujifilm Finepix F10)

(*) Son muchas las actrices, especialmente jóvenes, que tras ganar un oscar han caído en la mediocridad más absoluta. La maldición de los oscars.

Pequeñas obras maestras en 23 minutos… In Treatment

Televisión

In Treatment (2008).

Desde hace mucho, muchos, muchos años, la televisión había sido para mí un entretenimiento menor. Menospreciado. Casi podríamos decir que propio de gentes que no tienen imaginación para hacer cosas más interesantes. Nunca, desde que salí de la infancia, he visto mucho la televisión. En la programación televisiva, hasta hace poco, sólo me interesaba algún noticiario, y la programación de películas cinematográficas. Una extensión de mi interés por el séptimo arte. Los concursos dejaron de interesarme con la aparición de Arévalo en la subasta del Un, dos, tres. La telebasura,… su propio nombre indica. Las teleseries me parecían todas cutres, y la única que me interesó en un momento dado, Doctor en Alaska (Northern Exposure), la programaban a horas intempestivas y no la veía casi nunca. Así que… pasando de la televisión, y siendo féliz, pese a ello.

Pero en los últimos años se han producido dos hechos muy claros. El cine está de capa caída, especialmente porque se está basando en el espectáculo de los efectos especiales, y está dejando de lado las buenas historias y los buenos guiones. Simultáneamente, la televisión está contando con gente capaz de narrar excelentes historias en los diversos formatos de la series de ficción para el medio. En los últimos tiempos he disfrutado de excelentes momentos con productos tan diversos como Urgencias (E.R.), House M.D., Mistresses, Daños y perjuicios (Damages), Californication, Dexter, Pushing Daisies, o la renovada Battlestar Galactica. Sólo por citar aquellas que más me han llamado la atención. Hay más productos interesantes. Pero mi capacidad de atención es limitada.

Estoy suscrito a un servicio de pago, televisión por satélite. Opino que estoy dispuesto y conviene pagar precios razonables por servicios razonables. Pero reconozco que los medios televisivos están en la inopia, y algunas de estas series las he ido pillando por internet. Como seguiré pagando por el servicio antes mencionado cuando las emitan, creo que no estoy defraudando a nadie. Simplemente adapto con antelación la oferta a los tiempos que corren, ya que los medios siguen funcionando con criterios del pasado siglo XX. Cuando en estos momentos una película cinematográfica es estrenada en todo el mundo de forma prácticamente simultánea… pues… eso. Que el mundo se ha hecho muy pequeño.

Una de las última series que he seguido en los útlimos meses es In Treatment. 43 episodios de no más de 20 a 23 minutos, que se pueden ver perfectamente mientras comes o cenas algo, sobre un psiquiatra/psicólogo, Paul (Gabriel Byrne), en su gabinete de terapia, con cuatro pacientes, uno para para cada día de la semana, dejando el viernes para su propia terapia con Gina, una antigua amiga, interpretada por Dianne Wiest. Entre los personajes, me han llamado muy poderosamente los femeninos. Entre las pacientes Laura (Melissa George), atractiva, sensual, tentadora, Sophie (Mia Wasikowska), adolescente de 15 años llena de matices y expresión, y Amy (Embeth Davidtz), esposa en crisis matrimonial, dura y atractiva al mismo tiempo. Muy importante en la serie es el papel de la esposa del terapeuta, Kate, interpretada por una impresionante Michelle Forbes.

La acción se prolonga a lo largo de 9 semanas en las que, sin salir del gabinete de Paul o de Gina vemos pasar muchas cosas, aparecer muchos conflictos, aflorar muchas emociones, sufrir muchas decepciones, y esperanzarnos en algunos futuro.

El gran mérito está en una idea aparentemente simple, pero mucho más elaborada de lo que parece, que funciona. Está basada en una teleserie israelí, Be ‘Tipul. El otro gran mérito está en la más que excelente interpretación de los actores y actrices, muy alejada de las planas interpretaciones propio del medio. Mucho matiz, mucha expresividad, mucha capacidad de decir cosas o transmitir sentimientos con simples miradas y actitudes. Si toda la televisión fuera así… yo también sería un teleadicto. Más, queremos más.

En la foto de hoy, no faltan las estrellas de la televisión improvisadas en el pasado Mercado de los Sitios en el Barrio de San Gregorio.

Las grabadoras de v�deo... ¿son de la Guerra de la Independencia?

(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)

Maná, maná

Televisión

Es uno de mis favoritos de todos los tiempos. Todavía recuerdo lo que me dolía la tripa de la risa cuando lo vi en la tele. Creo que era viernes. Por la tarde. En blanco y negro.

La foto… pues un monstruito acorde a lo que eran los Muppets (los Teleñecos en tierras hispánicas), en la fiesta de San Jorge de este año.

Monstruo verde

(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)