Vaya, VuelVen los ViVarachos lagartos terribles (y no me refiero a los dinosaurios)

Televisión

Pues nada. Que en la televisión yanqui se está contagiando del cine. Y que después del éxito de la versión reimaginada de Galactica, que para que van a pensar en cosas nuevas. Con ir «reimaginando» series antiguas, más o menos casposas, y darles un aire más actual y elegante, todo está resuelto. Y en estas que me entero que estrenan el pilo de… ¡cha-cha-cha-chán!

V

Sí. V. La de los lagartos. Mejor dicho la de las lagartas de cardados imposibles, que se merendaban a los ratones y a los humanos incautos como si tal cosa. Esa. Una de las series más kitsch que se han visto en la televisión mundial.

Reconozco que no puedo opinar con «autoridad» sobre la antigua versión. Me pilló en una época en la que veía poco la televisión. Y además la echaban los sábados. Y los sábados, en aquellos años, tenía cosas mejores que hacer que ver la caja tonta. Así que no recuerdo haber visto nunca un capítulo entero de aquel celebrado culebrón de seudo-ciencia-ficción. Pero mentiría si dijera que no tengo imágenes visuales en mi imaginario particular de lo que era. Más que nada porque fue relativamente omnipresente, especialmente dada la escasa oferta televisiva del momento. O veías eso, o veías el UHF. No había más.

Pero oye. Me picó la curiosidad. Y anoche vi el piloto.

Lo primero, lo importante. Como es costumbre en el mundo del cine y la televisión americanas, cuando se trata de ciencia ficción, las chicas malas están incomparablemente más buenas que las chicas buenas. Y aquí no hay excepciones. Porque la «prota», Morena Baccarin, a quien ya pudimos disfrutar en Firefly, con su pelito corto y su exótica cara brasileña, está como un queso, y mucho más elegante, dónde va usted a parar, que su antecesora de los ochenta. Y la lagarta secundaria, que se liga a los adolescentes,… pues también está estupenda. No sé si esto justificará ver la serie, pero es un hecho.

En segundo lugar, el piloto fue entretenido. Y con algún detalle espectacular como las naves sobrevolando las grandes ciudades. Sí. Ya sé que está muy visto. Pero quedó bien. Aunque supongo que siendo una producción televisiva, en un futuro serán más parcos en efectos. Que no es cuestión de gastar por gastar.

Y además, los rollos de los yanquis. Dale vueltas con el terrorismo. Es que son monomaníacos. Y acabarán sacando a alguno con algún trauma de luchar en Iraq y esas cosas. Pues eso. Que conviene abstraerse un poco. Pero lo que fue la juerga, fue lo de la salud. En plena discusión política en los EE.UU. sobre la conveniencia o no de disponer de un sistema universal de prestación de servicios sanitarios, algo que en Europa hace tiempo que está superado, en general para bien de los ciudadanos, la lagarta lideresa promete en un discurso que implantará servicios sanitarios universales para toda la humanidad. ¿Que? Esta serie,… ¿financiada por el GOP, o qué? ¿Defendiendo los valores propios americanos, es decir, la insolidaridad universal? De chiste. Estos lagartos, además de lagartos, son socialdemócratas, y vete tú a saber si además llegan de Europa. Satánicos, vamos.

Pueril. Americano, vaya.

En fin. A pesar de todo, como he dicho, entretenida. Le daré alguna oportunidad más. Pero mi pronóstico es… reservado. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego.

¿No eran los lagartos los que escondían sus principales y más peligrosas naves en la cara oculata de la luna? ¿O me equivoco de serie?

Luna y farolas

Cuarto creciente sobre el Parque Grande de Zaragoza - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

In memoriam, José Luis López Vázquez (1922-2009); el gris señor que se metió en una cabina

Cine

Hoy nos hemos encontrado de postre con el fallecimiento de José Luis López Vázquez, uno de los actores más notorios y notables del cine, el teatro y la televisión españoles del siglo XX. Notorio, porque su prolífica carrera lo ha hecho un personaje omnipresente en los ámbitos mencionados. Notable, porque efectivamente es posible encontrar en su carrera trabajos muy interesantes que muestran su innegable calidad actoral. Sin embargo, al igual que muchos otros actores españoles, las necesidades alimenticias lo obligaron a participar asimismo en un sinnúmero de producciones de baja calidad, las típicas españoladas en las que siempre realizaba el mismo papel, de españolito cateto, papanatas, que a mí siempre me ha repateado un poco las tripas. Pero este país es y ha sido así. Y lo que ya es historia, historia es y como tal se debe contemplar.

No voy a hacer aquí un repaso de su obra. Quien quiera visitar el enlace anterior o el de IMDb, este último mucho más extenso, podrá repasar su filmografía. Aquí sólo haré comentario a una de sus obras. La que más me impactó siempre fue La cabina, mediometraje para televisión dirigido para Antonio Mercero, y que marcó un hito en su época por su originalidad, por su dramatismo, por su sorprendente final que transforma una evidente comedia en una tragedia, metáfora de la agobiante situación social y política de la España de 1972, pero que sorteó la censura… por la evidente estupidez de los censores del régimen. Yo no la entendí correctamente cuando la vi por primera vez. Era niño todavía, aunque supuso el inicio de un época de tremenda inquietud personal a la hora de tomar un ascensor, y en la que no había ni dios que no dejase la puerta abierta cuando hacía una llamada desde un teléfono público. Pero posteriormente tuve la oportunidad de saborearla con más detalle y más conocimiento, y es probablemente la mayor joya de la televisión nacional.

Os dejo con una melancólica imagen otoñal. Que le va a la noticia.

Pérgola

Pérgola y pajarera en el Parque Grande de Zaragoza - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Series fallidas, desafiando la gravedad…

Televisión

Es dura la vida del aficionado a la ciencia ficción. A la buena ciencia ficción. La mayor parte de la literatura sobre el tema dice más bien poco. En el cine, hace tiempo que se basa en el pim pam pum de los efectos artificiales, ignorando por completo las buenas historias. Y en televisión, desde esta primavera nos hemos quedado huérfanos con el final de Battlestar Galactica, cuyo final nos hace dudar de si es buena idea encuadrarla como ciencia ficción y no como otra cosa. Lo que son las cosas.

Este verano surgió una nueva serie que habría algunas expectativas. Un coproducción americana y europea, Defying Gravity, en la cual se nos iba a narrar el periplo de ocho astronautas por todo el Sistema Solar. El piloto prometía. Relaciones humanas y una producción razonablemente bien hecha, con efectos contenidos pero razonablemente realistas para un producción televisiva.

Pero la cosa no evolucionó bien. Desgraciadamente, el espabilado que la definió como una «anatomía de Grey» en el espacio, se acercó demasiado a la realidad. En un momento dado, tomaron mucha más importancia los rolletes sexosentimentales de los protagonistas, adquiriendo un carácter de drama de instituto en el espacio, más que en auténtica ciencia ficción. Lo cual defrauda a los auténtico aficionados al género. Si además descubres, que en una producción que busca mantener cierta respetabilidad científica, sin hiperespacios ni otras zarandajas, que las ondas de radio que no es más que otra versión de la luz se mueven instantáneamente por ese espacio, haciendo posibles las conversaciones en tiempo real cuando debieran estar interrumpiendo por los segundos o minutos que le cuesta a la luz moverse «perezosamente» por el espacio… Pues empiezas a desanimarte. Claro, para los aficionados a las «anatomías de Grey»,… pues todo el rollo tecnológico les sobra… Seguro que consideran más conveniente casarse con un médico que con un astronauta que se va varios años por el espacio en lugar de estar en casa.

Hacia el final de los trece episodios que se han ofrecido las cosas mejoraron de nuevo, volviendo en gran medida al carácter del episodio piloto. Pero probablemente tarde para recuperar el interés del respetable. Y finalmente se nos ha obsequiado con un episodio un poco tostón y regularmente mal hecho sobre las peripecias en la superficie de Venus, con un hermoso cliffhanger, por si toca retomar la serie. Cosa que parece poco probable, aunque se ha hablado de que algún canal especializado podría retomar futuras temporadas.

En fin, tendremos que depositar nuestras esperanzas en otras series. En esto momento, es Stargate Universe la que parece que ha tomado un camino interesante. Mucho más profundo y serio que sus antecesoras de franquicia. Y habrá que ver qué pasa con el estreno de Caprica, el spin-off de Galactica, aunque no será una space opera, que es uno de mis géneros favoritos. El tiempo dirá.

En la foto de hoy, el astro más cercano a nuestro maltratado hogar planetario, la Luna, aparece oronda sobre París.

Luna sobre Etoile

La luna se eleva sobre los edificios que roden l'Étoile parisina - Panasonic Lumix LX3

Los cincuenta años de Astérix

Literatura

Lo comentaba hace unos días cuando hablaba de Maus, Astérix, el irreductible galo de la península de Armórica, cumple 50 años. Y merece que le dedique unas líneas.

De niño leía tebeos. Los habituales de la época. De muy pequeño, Pumby. Luego TBO, Din-Dan, DDT, Pulgarcito, etc… Y allá cuando ya tenía siete años, había oído hablar de Astérix. Pero sus aventuras no salían en ninguno de los anteriores. Una pena. En ese momento, tras una temporada en la que casi cada mes sufría un episodio de amigdalitis, fui operado y privado de mis amígdalas en casa de un otorrinolaringólogo que tenía su consulta en la calle Espoz y Mina de Zaragoza. Ante la valentía mostrada en tan duro trance, el galeno en cuestión dijo cuando terminó la faena,

Macho, ahora ya puedes pedirle lo que quieras a tus padres, que te lo has merecido.

Y yo contesté,

Quiero un ‘Astérix‘.

Y aquella misma tarde tuve mi Astérix. En concreto, Astérix y los normandos. Aquello fue la bomba, nunca me lo había pasado tan bien leyendo un tebeo. Con posterioridad tuve varios más, aunque no sobrevivieron a mi infancia y a la de mi hermana. Demasiado ajetreo. Ya con unos treinta años, echaba de menos las aventuras del pequeño galo. Así que comencé a comprar la colección completa, en un plan a varios años, pero eso sí, en la versión original en francés. Y ahí los tengo. Y disfruto de ellos. Hace casi cuarenta años que conocí al personaje. 11 menos que los que cumple en estos momentos. No está mal.

Los he disfrutado en los dos idiomas. En el original francés, reconozco que la calidad de las historias disminuyó notablemente con la muerte de su guionista, el genial Goscinny, y se hizo cargo del completo su genial dibujante, Uderzo. Genial como dibujante, pero menos como guionista. En el original español, tuvimos la suerte de que muchos de los números fueron traducidos por El Perich, humorista gráfico desgraciadamente ya fallecido, pero que supo no sólo traducir sino también adaptar al español los guiones de Goscinny de forma magistral y tronchante.

Resumiendo, uno de mis personajes favoritos, junto con todos sus colegas de la aldea armoricana que hoy y siempre resiste al invasor.

Foto ‘gabacha‘, claro.

Bouquiniste

Entre los 'bouquinistes' a orillas del Sena a su paso por París es frecuente encontrar volúmenes usados de las aventuras de Astérix el galo - Panasonic Lumix LX3

Millenium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2009)

Cine

Millenium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Flickan som lecte med elden, 2009), 26 de octubre de 2009.

Nos encontramos con la adaptación del segundo libro de la trilogía Millenium de la que ya hablé en su momento. Por supuesto, en la película también han mantenido el título absurdamente largo y rebuscado del libro, ya que el título original significa simplemente la chica que jugaba con fuego. Título mucho más interesante. Por los diversos significados que puede tener la frase.

En esta ocasión, nos encontramos con que la protagonista, Lisbeth Salander nuevamente interpretada por Noomi Rapace, sin comerlo ni beberlo se ve como sospechosa de un triple crimen que obviamente y desde el principio se ve que ella no ha cometido. A partir de ahí, pasan un sinnúmero de peripecias hasta llegar a un final, que es un cliffhanger de tomo y lomo que se deberá resolver en la tercera entrega. En realidad, para quien haya leído la novela original, la película no supondrá ningún misterio ya que es muy fiel a la misma. La única libertad que se permite es que la novela narra primero lo que pasa desde el punto de vista del periodista (interpretado por Michael Nyqvist) y la policía, y después desde el punto de vista de Lisbeth. En la película todo se va entremezclando, lo cual no es malo para la mayor claridad del relato. También es destacable que el papel de la policía es mucho más secundario en la película que en el libro, lo mismo que sucede con el papel del periodista, coprotagonista en la primera entrega cinematográfica, y aquí convertido en secundario.

Desde mi punto de vista, la realización de este filme, que firma Daniel Alfredson, es más banal, menos cuidada que en la primera entrega. En realidad, me parecía estar viendo un capítulo muy largo de un serial televisivo al uso. De hecho, con posterioridad me he enterado que planean convertir las tres películas, con la adición de material rodado extra en una teleserie. Claro que todo ello creo que no le hace un especial favor a un filme que se hace largo y resulta un poco anodino. Sobre todo porque se centra en los hechos, e ignora de alguna forma lo que podría haberle dado interés a una historia de las que muchos conocerán el resultado, que es la evolución de los personajes, los sentimientos que manifiestan, la angustia de ser perseguido, etc.

Desde el punto de vista interpretativo, aparte de los dos mencionados, aparecen unos cuantos actores y actrices más, todos ellos suecos y por lo tanto desconocidos por estos lares. La protagonista cumple más o menos con lo que se esperaba. Que no era mucho, simplemente una caracterización y una pose suficiente para hacer creible el personaje. Esta menos intensa e interesante que en la primera entrega. El resto, también cumplen con su papel, pero son perfectamente olvidables.

Un entretenimiento más apto para la televisión, poco trascendente, al que como película cinematográfica no le pongo más que un cinco, con la misma nota en la dirección y un seis en la interpretación.

Paso de buscar fotos de Suecia y esas cosas, sigo con lo mío de mi recuperación de fotos parisinas.

Frente a la Maison Européenne de la Photographie

Acceso a la Maison Européenne de la Photographie en París, Francia - Panasonic Lumix LX3

Libro: Maus

Literatura

Esta semana me he dedicado a un género que no frecuento; la historieta seria. O la novela gráfica o relato gráfico que llaman algunos. Allá por mis veintipocos compraba con frecuencia revistas de comics.

Nunca me ha gustado mucho la palabra comic. Su etimología que nos dirige directamente a la comedia hace que mucha gente no sea consciente de que se pueden contar historias serias, dramas o tragedias utilizando este medio. A mucha gente le quita seriedad esa apelación. En España, se ha utilizado mucho, y de hecho está recogido en el diccionario de la RAE, el término tebeo cuyo origen estaba en la revista TBO, que yo leí ocasionalmente en mi infancia y que creo que era una pequeña joya no suficientemente reconocida. Pero este término, por asociación con su origen nos remite más a las revistas de historietas infantiles más que a otra cosa. A un niño se le compran tebeos, pero ningún adulto aficionado al género reconoce leer tebeos. En algunas ocasiones, con la intención de darle carta de respetabilidad y seriedad, para las historietas largas y con un contenido dramático, se utiliza el término de novela gráfica. Aunque parece ser que algunos consideran el término un poco presuntuoso. Entonces, a pesar de que el término historieta, a pesar de ser un diminutivo de historia con las connotaciones que ello conlleva es el término más adecuado.

Retomo la cuestión. Allá por mis ventipocos compraba con frecuencia revistas de historietas, pero lo dejé porque… no sé,… nunca he sido lo suficientemente friqui para engancharme a la mayor parte de las historias que contaban aquellas revistas. Algunas cosas estaban bien,… el Torpedo de Abuli y Bernett lo recuerdo con cariño,… y otras cosillas. Pero durante muchos años, mi único contacto con el género fue mi colección íntegra de Astérix en su idioma original, el francés, que siempre he disfrutado, especialmente mientras la escritura estuvo a cargo del fallecido y difunto Goscinny. Por cierto que tengo que hablar algún día del 50º aniversario del personaje. Posteriormente, por la mala influencia de un buen amigo, me hice también con la colección completa de las historietas de Tintin, también en su idioma original. Pero nada más.

Y he aquí que me he animado a leer lo que algunos llaman un «novela gráfica». Os lo cuento.

Maus: Relato de un superviviente
Art Spiegelman
Ramdon House Mondadori, Reservoir Books
7ª edición, Barcelona 2009
ISBN: 978-84-397-2071-3

El autor, Art Spiegelman, nos lleva a través de sus dibujos a la historia de como su padre, un judío polaco, sobrevivió al holocausto después de pasar por una terrorífica odisea donde de puso en juego constantemente una mezcla de capacidad personal y suerte. Es una narración de la historia real de la familia del autor, pero el tema real del relato, más que una reflexión sobre el propio holocausto es el sentimiento de culpa del superviviente. Un sentido de culpa que en esta ocasión se transfiere de alguna forma del padre al hijo, aunque este nació tras la guerra, por la sombra que sobre su vida proyecta la muerte de su hermano mayor en uno de los guetos de la Polonia ocupada por los alemanes. La historia se cuenta en forma de flashbacks, en los cuales el padre del autor, ya anciano y residiendo en los EE.UU., va relatándole a lo largo de un cierto tiempo sus vivencias durante la guerra. Mientras tanto, asistimos también a los problemas familiares que como consecuencia de aquellas vivencias, sufren en el tiempo actual (años setenta y principios de los ochenta) los protagonistas de la historia.

Uno de los aspectos más curiosos e importantes de la historia es que el autor dibuja a las personas como animales diversos según su nacionalidad o etnia. Los judíos, sea cual sea su nacionalidad, son ratones. Los alemanes, consecuentemente, son gatos. Los polacos no judíos son dibujados como cerdos; lo cual nos habla también de los sentimientos de los protagonistas hacia sus anteriores compatriotas no judíos. No olvidemos que para los judíos el cerdo es un animal impuro. El relato permite comprender un poco mejor el porqué de esto. Otras nacionalidades aparecen eventualmente representadas. Los norteamericanos son perros, un francés aparece representado como una rana (hay una cierta explicación al respecto, ya que la esposa del autor es una francesa, que sin embargo es representada como ratón al estar convertida al judaísmo; pero hay una cierta discusión al respecto en la propia historia), los suecos son renos. Cuando un judío en la Polonia ocupada oculta su condición y se hace pasar por polaco étnico, aparece dibujado con una careta de cerdo. Creo que en su conjunto el recurso es de una potencia tremenda, e influye poderosamente en cómo se va siguiendo y sintiendo el relato.

No me siento muy cualificado en comentar los aspectos estilísticos del dibujo, más allá de lo dicho en el párrafo anterior. No tengo experiencia ni conocimientos suficientes para ello. En cualquier caso, lo que me ha sucedido a mí es que me he metido de lleno en el relato que me ha parecido interesantísimo, y he disfrutado a pesar del dramatismo notablemente de las andanzas de la familia Spiegelman. No me queda por lo tanto otra conclusión que animar a todo el mundo a que se adentren en esta forma literaria y lean este relato de indudable calidad.

La foto de hoy no podía ser de otro sitio…

Cambio de agujas en las vías de acceso al campo de Auschwitz II - Birkenau, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Cambio de agujas en las vías de acceso al campo de Auschwitz II - Birkenau, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Las desconocidas fotografías de la desconocida Vivian Maier

Fotografía

Hoy me ha llamado la atención una entrada aparecida en Caborian. En ella nos cuenta cómo un tipo llamado John Maloof compró un mueble en una subasta, y en el aparecieron miles de negativos, muchos de ellos sin revelar, de una fotógrafa desconocida llamada Vivian Maier, tomados en las calles de Chicago, y otros lugares de EE.UU. La fotógrafa, aficionada, de origen francés, parece que disparaba con una TLR y producía negativos cuadrados de formato 6×6.

Autorretrato de Vivian Maier

Autorretrato de Vivian Maier

El tal Maloof ha decidido ofrecer un homenaje a la desconocida fotógrafa, y ha abierto un fotolog para ir exponiendo las imágenes. Me he pegado un buen rato viendo lo que ha subido hasta ahora, y me han gustado muchísimo las imágenes. Muchas están perfectamente en línea con lo mejor de la fotografía callejera norteamericana de los años 40 a 70. Y eso es mucho decir. Y muy bueno.

Una curiosa imagen tomada por Vivian Maier desde un autobús

Una curiosa imagen tomada por Vivian Maier desde un autobús

En resumen, os recomiendo que os paséis por el mencionado fotolog dedicado a Vivian Maier y su hasta ahora desconocida y anónima obra. Supongo que no habrá problema en haber puesto dos imágenes de la autora con interés divulgativo. Aunque no sé muy bien quién será el poseedor del copyright,… la autora murió recientemente y no se le conocen herederos.

Como la fotógrafa era francesa de origen, pues foto de París, que para eso le estoy dando una vuelta a las fotos descartadas de hace unos meses.

Concorde

Place de la Concorde, nocturno, París (Francia) - Panasonic Lumix LX3

Battlestar Galactica; final,… para siempre, y que sea de verdad

Televisión

Allá por el mes de marzo, publicaba una entrada, una de las más populares que he escrito, sobre el final de la serie de ciencia ficción, Battlestar Galactica. Y anunciaba el final definitivo de la historia de los desencuentros entre humanos y cylones. Sin embargo, por aquel entonces ya se nos avisaba por parte de los productores de la serie, que habían quedado cabos sueltos, y que la cosa daba para más. Nos prometían que con el otoño llegaría una nueva entrega, en forma de largometraje para televisión, en la cual se nos contaría la historia desde el punto de vista de las máquinas. Pues bueno. Dada la alta calidad media de la serie, tampoco era cuestión de decir que no.

Y ya se puede ver por ahí esta secuela/precuela/lo que sea… The Plan se titula. El Plan.

Esto va a ser corto.

  • No aporta nada.
  • Desvirtúa o banaliza algunos hechos. Siempre es mejor dejar cosas sin explicar, que con una explicación decepcionante.
  • Ahora resulta que los cylon eran gilipollas. No cuadra.
  • Es mejor no verlo. Para qué. Sólo es una forma de ordeñar la vaca hasta dejarla exhausta. Sacar dinero. Porque no ha costado mucho. La mitad de lo visto son escenas rescatadas de la serie. Sólo llama la atención algunas escenas del ataque cylon a las colonias. Lo demás, tonterías.

El producto está terminado. Estaba terminado, ya. Que descanse en paz. En la memoria de todos nosotros. Fin.

La foto de hoy, de París, de las que estoy rescatando del olvido.

Noria de la Tullerías

Noria en Concorde, junto a los jardines de las Tullerías - Panasonic Lumix LX3

Ágora (2009)

Cine

Ágora (2009), 19 de octubre de 2009.

No tengo muy claro si el título original es con tilde o sin ella. Al fin y al cabo, está rodada en inglés. Pero ágora en castellano se escribe con la tilde. El ágora en cualquier caso era una parte importante de la polis griega; era el lugar donde se hacía la vida pública, donde se practicaban las relaciones sociales de todo tipo. Pero no sé yo si esta película, la quinta de su director, Alejandro Amenábar, trata sobre ningún tipo de ágora, aunque aparezca alguna. Pero supongo que había que buscar un título corto y reconocible.

Estoy desvariando. Me pasa cuando tengo que hablar de Amenábar.

El problema es sencillo de explicar. Salvo en su primera película, Tesis, que me lo pasé muy bien, su cine me aburre.

Es cierto. El tío sabe de cine. Sabe rodar. Sabe realizar. Tiene un dominio del lenguaje cinematográfico muy superior a la mayoría de los directores. Y no me refiero sólo a los españoles. Me refiero a todos.

Pero tiendo a aburrirme con sus películas. Con la que más, la de los fantasmas. Pero, en general. Y a ratos, su lenguaje cinematográfico me resulta un poco pedante. No me refiero en ningún momento a él como persona. Me estoy refiriendo a su cine. Que hay algunos que confunden los términos.

Pero oficialmente, es uno de los genios del cine español. Por lo que me resulta difícil ir a ver sus películas con el debido estado mental y de ánimo.

Bien. Ayer me fui a ver Ágora. Para variar, para evitar influencias me fui solo. A una sesión muy tranquila, con muy poca gente. Y permanecí atento.

Esta película nos cuenta dos episodios en la vida de la filósofa neoplatónica Hipatia de Alejandría. El primero esta centrado en la destrucción de la biblioteca del Serapeo, sucesora de la mítica gran biblioteca de Alejandría, que sucedió históricamente en el 391 de la era actual. En ella, se nos presentan las tensiones culturales, sociales y religiosas que asolan la ciudad de Alejandría. Es el momento en el que el Imperio Romano se ha dividido en dos, aunque se ha reunificado temporalmente bajo Teodosio el Grande. Este emperador también toma la decisión de hacer del cristianismo la religión oficial del imperio. En el segundo episodio, 25 años más tarde, lapso de tiempo que no queda claro en el filme, aunque sabemos que ha pasado un tiempo, no imaginamos que sea tanto, nos encontramos con que el cristianismo, como fuerza social y política dominante, sigue ejerciendo presión sobre el resto de los grupos sociales, políticos y religiosos. Y en este marco, la película nos narra la muerte de la filósofa a manos de un grupo de cristianos.

La producción de la película es lujosa. La ambientación, supongo que con una mezcla de decorados e infografía, es muy buena. Resulta fácil trasladarse al ambiente en que se vivía en la costa mediterránea del Egipto romano. Técnicamente es impecable. Excelente fotografía, excelente sonido, excelente montaje,… todo ello bajo la profesional mano del director.

Pero nuevamente, la película me resulta insuficiente. No voy a entrar en las libertades de interpretación de la historia que se toma el autor del filme. Están ahí. Parece que le interesa presentar un mundo de buenos y malos, con algunos débiles, que inevitablemente acaban cayendo en manos de los malos, dejando a Hipatia como una especie de martir de un mundo que en cualquier caso se estaba derrumbando. No soy yo precisamente un amante del cristianismo y creo que soy consciente de las barbaridades históricas que se han cometido en nombre de Cristo. Pero tengo la sensación de que el planteamiento tiene mucho de simplista. La única forma de afrontar esta historia es que la Hipatia que se nos presenta no es un personaje real, sino un modelo deseable; tanto como persona como mujer. Pocas debilidades presenta. Alguna desconsideración con los esclavos, pero poco más. Frente a ella, unos cristianos malos malísimos, que están arruinando el mundo antiguo tan estupendo… Bueno, oiga. A principios del siglo V, el Imperio Romano era casi un cadáver. Una civilización en su conjunto se estaba derrumbando estrepitosamente; y cuando una civilización se derrumba con ella se van sus saberes, sus ciencias y sus artes. Simplificarlo todo a la acción de los cristianos… pues resulta simplón. Aunque tuvieran su parte de responsabilidad. Y esa es la parte que me incomoda de la película. El maniqueísmo subyacente. Que no me lo creo. Y mira que yo de filocristiano tengo poco. Pero tengo algo más de respeto al conjunto de causas y efectos que encontramos en la historia.

En realidad, esta película me ha resultado como una versión disléxica de las película de romanos de antaño, donde los emperadores paganos eran malos malísimos, y las cristianas mártires un dechado de virtud. ¿No habrá un término medio donde encontrar una argumentación racional trasladable al cine de lo que pasa en la historia? Porque claro, si me dan a elegir, prefiero ver a Peter Ustinov quemando Roma y mandando a Deborah Kerr a los leones… Aquello, si bien falso como un duro de cuatro pesetas, panfletos del ultroconservadurismo cristiano de los norteamericanos, era muy divertido y más glamuroso. Y hoy tiene un punto kitsch absolutamente impagable.

Las interpretaciones son muy buenas, especialmente la de la actriz protagonista, Rachel Weisz, desde mi punto de vista una de las mejores actrices en activo en la actualidad. Sólo por ella merece la pena ir a ver la película. Es la que aporta algún matiz a esta historia, bien apoyada por un conjunto de secundarios menos conocidos pero solventes.

En resumen, es una película que se deja ver, que tiene algún punto interesante especialmente en la interpretación, pero que te deja con una sensación de un exceso de medios para una historia y un tratamiento de los personajes muy mejorables. Yo le pongo un seis con un siete en la dirección y otro siete en la interpretación.

La imagen de hoy, pues algo tendrá que ver con todo esto, ¿verdad?

Templo de Isis

El templo de Isis en Pompeya; al contrario que el cristianismo, el paganismo romano aceptaba de buen grado los dioses de otras naciones, en este caso la egipcia - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Seiscientos… algunos menos en realidad

Política y sociedad

Nunca me entero de cuándo va a suceder. Pero algunos años me los encuentro. Se trata de la concentración anual de Seiscientos. Estos minúsculos coches que SEAT fabricó bajo licencia Fiat durante el desarrollismo franquista. En algún sitio leí, no recuerdo dónde, que hubo una pugna entre el fabricante italiano y la Volkswagen por llevarse el beneplácito del régimen. Si hubieran ganado los alemanes, lo que hubieran poblado las carreteras del país hubiesen sido los escarabajos. Mucho más glamuroso.

En batería

Los simpáticos Seiscientos, estacionados en el Parque Grande de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

600

Característico distintivo en el frontal del vehículo con el número de modelo - Panasonic Lumix LX3

En cualquier caso, dado que fue el utilitario desempeñó en nuestro país la función de vehículo para la clase media, no de ja de ser un símbolo de la birria de país que era este gracias a los salvapatrias de turno. Pero los coches se hacen simpáticos. Y más ahora que se ven con tantas décadas de por medio. Y los orgullos poseedores de alguno de ellos, los cuidan con esmero, y eventualmente los presentan en sociedad en concentraciones como esta.

Preparado

Éste está preparado para correr,... o algo - Panasonic Lumix LX3

Frontal raro

Éste, además de lucir un frontal raro, llevaba baca; complemento imprescindible dado el pequeño maletero del vehículo y su paradójico, dado su tamaño, carácter de coche familiar - Panasonic Lumix LX3

Me los encontré en el Parque Grande, en Zaragoza. Supongo que encajados en los festejos de las fiestas del Pilar.

Motor

Alguno lucía su motor al aire mientras estaba estacionado; supongo que para mostrar las modificaciones realizadas en él, aunque yo de esto, ni idea - Panasonic Lumix LX3

Siata

Esto no es un Seiscientos; es una Siata, curiosa, minúscula y cutre furgoneta de la misma marca y algo más reciente, históricamente hablando - Panasonic Lumix LX3

Libro: La mujer del lunar

Literatura

Después de un par de libros de ensayo, alguno de ellos particularmente serio, decido evadirme con un poco de novela policiaca, que no es mi género favorito, pero que de todo hay que leer. Y como están de moda los autores suecos, pues elijo uno de ellos, para mí desconocido hasta ahora, y me dispongo a seguir las aventuras de asesinos y policías en algún lugar del norte de Europa.

La mujer del lunar (Kvinna med födelsemärke)
Håkan Nesser
RBA Libros – Serie Negra, Barcelona, 2009
ISBN: 978-84-9867-555-9

Lo que nos encontramos en este libro es la historia de una venganza. Una venganza delegada de una madre que muere a su hija. Una hija que es una mujer de 29 años, castigada ya por la vida, y que siente que nada tiene que perder ya, y que puede iniciar su labor de venganza libre de otras ataduras. Y así, desde el principio de la novela sabemos quien es la asesina, pero no sabemos porqué, ni sabemos cómo, ni sabemos si lo conseguirá. Con el primero de sus asesinatos, dos tiros en el pecho, dos tiros en los genitales, ya entendemos que es directa y por donde van a ir los tiros, nunca mejor dicho. En frente, intentando descubrir y detener a la asesina, un grupo de policías normales y corrientes, con vidas normales y corrientes, con aspiraciones normales y corrientes, que no son tontos pero tampoco genios, y que costosamente irán atando cabos. No diré más.

Es importante el ambiente. El autor, sueco, nos sitúa en una ciudad medianamente grande del norte de Europa que podría estar en cualquier país, aunque los topónimos, inventados nos invitan a quedarnos con la idea que estamos en los Países Bajos. Pero los apellidos de los personajes y sus andanzas nos hablan de Dinamarca, Alemania, Polonia,… cualquier sitio a orillas del Mar del Norte o del Báltico. Eso sí. En invierno. Con frío. Con humedad por la nieve, la lluvia o la niebla. Con catarros. Parece que sólo la tímida llegada de la primavera servirá para desenmarañar el lío que monta nuestra mujer con lunar.

La historia se lee bien y te engancha lo suficiente para saber qué pasa al final. Las motivaciones de la asesina las vas descubriendo por tu cuenta. El autor te va dejando las suficientes pistas para que antes de que te lo cuente al final ya te imaginas cual es el origen de esta venganza. Una venganza de mujeres hacia hombre poco considerados con las mujeres. Parece que esto últimamente es una tónica en la literatura sueca, ¿verdad? En fin, una novelita que cumple su misión de entretener con una calidad más que suficiente para decir que es un mero vehículo de entretenimiento. Tiene algo más de chicha. Así que, a los que os guste el género, a por ella. Y a los que no, pues seguro que hay otra cosa que os apetezca más.

Como el ambiente en la novela está frío, os dejo un foto de un día que hacía frío, mucho frío.

Tour Eiffel desde los jardines de Trocadero

La Torre Eiffel vista, a duras penas, desde los jardines de Chaillot - Panasonic Lumix LX3

Los chicos del coro, 137, puertas y más puertas

Televisión

En esta nueva temporada de series televisivas, a las del otro lado del charco me refiero, pocas novedades tengo. No es que no haya habido muchas novedades. Es que he decidido limitarme a series que me llamen la atención y me entretengan, a ser posible con un poquito de calidad. Así que, además de unas pocas de temporadas anteriores, he aquí las tres nuevas series que me parecen interesantes.

Los chicos del coro,… o mejor dicho Glee

Cojamos el típico instituto norteamericano. Con sus chicas guapas con uniforme de cheeleaders, sus guaperas fortachones jugadores de fútbol americano, sus empollones, unos cuantos marginados,… vamos, lo de costumbre en cualqueir teleserie o película de institutos norteamericanos. Ahora les dotamos de una notable mala leche. Se engañan entre sí, son políticamente incorrectos, algunos acaban siendo/pareciendo rematadamente tontos, otros son bordes como pocas veces se había podido ver… Padres adolescentes que no han hechado un polvo en su vida, esposas de profesores que simulan embarazos, médicos chantajeados, profesoras enamoradas neuróticas incapaces de tocar y de ser tocadas por miedo a los gérmenes… Todo ello sin dejar que la mala leche y sus notables defectos impidan que les cojamos cariño. Y los ponemos a cantar y a bailar. Porque encima es musical. Con canciones. Que están muy bien. Eso es Glee. Me lo paso realmente bien.

137 sekunden,… Flashforward

137 segundos es el nuevo número fetiche para los friquis del mundo entero. Ese es el tiempo durante el cual (casi) toda la humanidad perdió el conocimiento, y cada uno tuvo una visión de lo que pasaría en su vida aproximadamente seis meses después. Vio el futuro. Y a partir de aquí, una serie de personajes con historias claramente entrecruzadas se ponen en marcha hacía ese momento. Muy al estilo Lost. Los dos primeros capítulos muy buenos. Después, labor de mantenimiento hasta que los responsables de la serie consideren que pueden ir ofreciéndonos nuevo episodios de los buenos. De momento me tienen muy cogido.

De puerta en puerta, es decir, algo nuevo de Stargate: Universe

La película original de Stargate me pareció entretenida pero tampoco me dijo mucho más. Y si alguna vez he visto algún capítulo de la serie que se derivó de la película, me ha parecido mediocre. Sin embargo, me entretuvo el spin-off Stargate: Atlantis. Probablemente porque tenía tan poquísimas pretensiones además de entretener, que cumplía perfectamente con sus objetivos. Y además era más space opera, que son las que me gustan a mí. Bien. Ahora nos ofrecen un nuevo spin-off. Más oscuro, más profundo, menos amable, más dramático… y más space opera. Con lo cual, a pesar de que no espero grandes calidades de la franquicia, no puedo evitar adoptarla. Y el caso es que hasta ahora no está mal. A ver si se anima.

Nota

Mientras escribo esto, me encuentro en casa, algo malito, con la faringe hecha unos zorros y pesadez en la cabeza. No fiebre. Por lo tanto, no gripe. Ni A, ni del resto del alfabeto. Y tengo puesta la tele. En Sci-Fi, echan un viejo episodio de Lois & Clark. Y me pregunto como muchos se han preguntado antes que yo, ¿es que Lois Lane siempre fue tan, tan, tan, tan, tan tonta que no se dio cuenta que Superman era clavadito a Clark Kent pero sin gafas, con mallas y con los calzoncillos por fuera?

La foto de hoy, recuperada de mis imágenes desechadas de París en diciembre pasado.

Etoile

Una fría mañana con agua y nieve en l'Etoile de París, Francia - Panasonic Lumix LX3