Katyn (2007)

Cine

Katyn (Katyń, 2007), 14 de octubre de 2009.

Nos llega con cierto retraso esta película polaca de hace dos años, que ya fue candidata en su momento al Oscar a la mejor película en idioma extranjero, y que dirigida por el prestigioso y veterano Andrzej Wajda, recrea y reflexiona sobre los sucesos conocidos como las fosas de Katyń o la masacre de Katyń. Lo sucedido en la primavera de 1940, tras el reparto de Polonia entre Hitler y Stalin, en los bosques de lo que en su momento fue la Unión Soviética fue un exterminio de oficiales y otros funcionarios y personas socialmente activas polacos por orden Stalin a iniciativa de Beria, con el fin de eliminar el liderazgo opositor a la Unión Soviética en una futura Polonia satélite del gigante ruso. Y si tomamos en cuenta lo que nos narra la película, el objetivo, tristemente, se consiguió. Ese suceso ya fue parte de la trama de la película Enigma, ambientada en los servicios que desencriptaban las transmisiones alemanas durante la conflicto mundial, no dejando de lado cierto grado de crítica a la postura aliada de ocultamiento del suceso para evitar los conflictos con el aliado soviético.

En el filme que ahora nos ocupa, el director no se centra de forma exclusiva en la crueldad y la frialdad con la que la masacre fue planificada y perpetrada por la NKVD soviética. Quizá si se hubiese quedado en eso, el filme no hubiera dado para mucho, puesto que no plantea una película bélica de aventuras con héroes y villanos y esas cosas. No. Lo que hace es fijar la cámara, o lo que es lo mismo el pensamiento y la voluntad en algunas personas, polacas, algunos de ellos masacrados, otros sus familias que tuvieron que vivir durante décadas con las consecuencias. Así, buena parte de la película la pasamos en la ciudad de Cracovia, donde asistimos a la evolución de una serie de personajes, relacionados con los desaparecidos tras la rendición polaca, que van asumiendo de forma muy diversas las noticias que les llegan. Primero la noticia dada por los alemanes del descubrimiento de las fosas, acusando a los soviéticos. Cuando estos conquistan Polonia, dan su nueva versión de los hechos, lo que convulsiona de nuevo las vidas de los que han sobrevivido a la guerra, generándose problemas éticos y políticos.

El director no es neutro. Su propio padre falleció en una de las masacres. Tampoco es condescendiente con la sociedad polaca. Nos habla de los que se rebelaron contra la mentira, pero nos habla también del poco éxito que tuvieron; nos habla de cómo el silencio se abatió durante años. Tampoco es condescendiente con el espectador. Cuando pensamos que la cosa va a quedar ahí, nos devuelve en un flashback al momento de la ejecución de la masacre, y nos muestra con toda su crudeza el eficiente mecanismo puesto en marcha para la matanza en masa.

Técnicamente, es una película intachable, en la que el realizador polaco, con el evidente apoyo de diversas instituciones polacas, han echado el resto para ofrece un producto a la altura de las circunstancias de la herida histórica producida en un pueblo con un nacionalismo tan acendrado como el polaco. Hay que decir que además de los alemanes, si alguien perdió la guerra mundial fue Polonia. Una guerra que se desencadenó por la invasión de esta nación, y con la promesa de las potencias occidentales de conseguir su liberación, terminó con una Polonia satélite de uno de sus más odiados enemigos, con su fronteras deformadas, con una intensa mortalidad, con grandes desplazamientos forzados de población dentro de sus fronteras. Hay todavía mucha amargura en la forma en la que los polacos se relacionan con el mundo. Se nota en la política actual, en la que presos de una ideología nacionalista, teñida con una acendrada religiosidad, son una de las rémoras más importantes en los procesos de construcción europeas, a pesar de su integración en la UE.

En lo que se refiere a la interpretación, es una película coral, en la que cada personaje es interpretado de forma solvente por el actor o la actriz correspondiente, todos ellos poco conocidos fuera de sus fronteras.

En resumen, una película que invita a la reflexión, no es una película bélica al uso, y que yo me atrevo a recomendar porque siempre viene bien recordar lo que significan las guerras y las consecuencias de las mismas. Le pongo un siete, con un ocho en la dirección y un siete en la interpretación.

Rynek pequeño

Un rincón del Rynez pequeño de Cracovia, Polonia, ciudad donde sucede buena parte de la acción del filme - Fujifilm FinePix F10

¿De fiestas y sin fotos? Pues no, pero tampoco mucho

Política y sociedad

Es una de esas maldiciones que se presentan cíclicamente, asociadas al giro del planeta alrededor de su estrella madre. Con el principio del otoño, a Zaragoza llegan las fiestas del Pilar. Porque aquí nadie celebra la Fiesta Nacional, ¿vale? Ese tema sólo preocupa al resto del país. Como si tuviese alguna importancia. No. Aquí, a poco que haga bueno, todos a la calle. Como si los diablos con puntiagudos tridentes pincharan en el culo a todos los maños para echarlos de casa. Todo tiene que estar a reventar. Pero a mí no me gustan mucho las multitudes. Así que no me gustan mucho las fiestas. Lo que pasa es que si no me queda más remedio que estar por casa, pues salgo algún rato a hacer alguna foto. En ocasiones merece la pena.

Tampoco este año he estado muy lucido en este tema. Poco inspirado. El sábado, la verdad es que huyendo un poco del follón del centro de la ciudad, fuimos a pasear un poco a la caída de la tarde de lo que se ha dado en llamar el frente fluvial del Ebro, que no es más que la zona de la Expo 2008, ajardinada y adecentada como paseo ciudadano, y la verdad es que no está nada mal. Lejos de todo, por lo menos para mí, pero ha quedado bien. Que dure.

Cubos y telecabina

Cubos de distintos materiales a la salida del Pabellón Puente, que se encuentra abierto al público durante el día - Panasonic Lumix LX3

Pabellón puente

Despejado del entorno de pabellones y escenarios, se aprecian mucho mejor las formas del Pabellón Puente - Panasonic Lumix LX3

Bailan

Los pabellones de los países, los "cacahuetes", están siendo despojados de sus paredes para ser reestructurados y reutilizados; pero a este todavía le quedan sus animadas paredes exteriores - Panasonic Lumix LX3

Mapa

Este cubo sirve de recordatorio de toda la animación que en un momento dado hubo en este ahora tranquilo entorno - Panasonic Lumix LX3

Embarcadero

Poca gente se anima a realizar el recorrido en el "fabuloso barco fluvial" - Panasonic Lumix LX3

Pasarela del Voluntariado

La pasarela de Manterola destaca al atardecer con su esbelta aguja central - Panasonic Lumix LX3

Pero el domingo si que salí a meterme un poquito en la cosa de las fiestas. No mucho. Algo. Muy moderadamente. Sin atragantamientos. Un paseo por la mañana. Lo de siempre. Gigantes y cabezudos, vendedores en los mercadillos, vendedores en la calle, músicos de la cosa andina, que nunca había visto tantos de estos, todos dánde al Condor que pasa, mucho tamborilero aspirantes a sambistas cariocas, que estos también proliferan últimamente como las crisis económicas,… Bueno. Lo de siempre. Lo mejor de las fiestas,… que se pasan. ¡Jo, mira que soy insociable!

Entre lámparas

Artesanías en la Plaza de los Sitios, como todos los años - Canon EOS 40D, EF 85/1,8 USM

Reflejo

Es casi imposible no sacar a la gente que pasea entre los puestos de los artesanos; ni en los espejos - Canon EOS 40D, EF 85/1,8 USM

Morico

El Morico animando el cotarro en la salida de la comparsa de gigantes y cabezudos - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Niños y gigantes

Niños y gigantes en la Plaza de España - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Uno de los "cientos" de grupos "andinos"

Estos también tocaban El Condor Pasa, a pesar de la rubicundez de la chelista - Canon EOS 40D, EF 85/1,8 USM

Todo el mundo toca tambores "brasileiros"

A modo de batucada, o lo que fuera... - Canon EOS 40D, EF 85/1,8 USM

Libro: La próxima Edad Media

Literatura

El libro de hoy es un regalo y una recomendación de un amigo muy querido. Así que he intentado leerlo con la tranquilidad y con la profundidad que el tema merece. Porque siendo un ensayo sobre sociología, historia y economía, no deja de ser un libro inquietante. Con elementos de terror si nos paramos a pensar. Aunque el autor pretenda dar un tono optimista al conjunto. Claro que… Bueno.

La próxima Edad Media
José David Sacristán de Lama
Ediciones Bellaterra, Serie General Universitaria, Barcelona, 2008
ISBN: 978 84 7290 419 4

Hace muchos, muchos años, leí una famosa trilogía de ciencia ficción, la trilogía de la Fundación, cuyo autor, Isaac Asimov, nos planteaba el siguiente escenario. Un gran imperio de dimensiones galácticas, que ha perdurado durante miles de años, está en decadencia. Y un conjunto de científicos, aplicando las ciencias estadísticas a la historia y a la sociología, prevé su caída y un largo, largo período de oscuridad en la civilización humana hasta que un nuevo imperio surja de la oscuridad y vuelva crearse una nueva civilización. Estos científicos buscan instaurar los medios, una serie de fundaciones científicas, que permitan reducir los tiempos de oscuridad unos 1000 años. Le he llamado trilogía, pero en la actualidad son muchos los libros que pertenecen a la saga. Pero por diversos motivos, los únicos que realmente me gustan son los de la trilogía original, publicada en los años 50.

Pues bien, el libro que nos ocupa hoy, que insisto NO ES DE FICCIÓN, trata sobre lo mismo. Las diferencias fundamentales son que la civilización cuyo derrumbe se prevé no es una ficticia civilización galáctica, sino nuestra propia civilización terrestre actual. Esta que en sus balbuceos iniciales de civilización tecnocientífica, y ayudada por la eclosión poblacional que nos lleva a ser casi siete mil millones de seres humanos, está alcanzando unos niveles de consumo de recursos que, para un sistema casi cerrado como nuestro planeta, son insostenibles, y por lo tanto, conllevará en un plazo no demasiado largo, se derrumbará trasladando a la población de la tierra a un estado tecnológicamente menos avanzado, y a una autorregulación de la población mediante guerras, hambrunas, enfermedades y otras catástrofes hasta que se alcance un nivel poblacional con un nivel tecnológico que tenga cierta sostenibilidad.

Como muy bien expone el autor, las «edades medias» no son un fenómeno nuevo en la humanidad. La más famosa, y de la que reciben el nombre todas las demás es la que se derivó del derrumbe del Imperio Romano de Occidente, aunque tuvo su repercursión en toda Europa y el Mediterráneo. Pero también son destacables el derrumbe del Imperio Maya, la crisis del Paleolítico Superior, la crisis de los Pueblos del Mar en el Mediterráneo oriental, entre otras.

El autor no se limita a comentar las causas y las consecuencias de la caída de la civilización, que aventura como segura, aunque de intensidad variable dependiendo de la actitud que tomemos las generaciones actuales, sino que también se aventura como hicieron «las fundaciones de Asimov» en proponer que elementos deben de preverse para que la «edad media» subsiguiente sea lo más leve y menos duradera posible, conservando lo que se pueda del saber actual. El final que propone para la especie humana es muy optimista, pero las consecuencias para las inmediatas generaciones a partir de este siglo XXI que podría ser el de la gran caída, son bastante lúgubres.

El libro se lee bien, con comodidad. Con comodidad lectora digo, porque genera una profunda inquietud intelectual. Los razonamientos aplicados me parecen suficientemente convincentes como para compartir la opinión de que el sistema actual, basado en el capitalismo competitivo, no está llevando a la catástrofe. Y que ni siquiera los esfuerzos y las corrientes de opinión que pueden llevar a mejorar la eficiencia energética pueden ser suficientes para parar esto. Quizá es demasiado tarde. Quizá nos hemos dado cuenta del follón que tenemos montado cuando no hay punto de retorno. ¿Cómo convencer a la gente de que tiene que dejar hijos, que más de 1.000 millones de humanos sobre la faz de la Tierra es una temeridad? ¿Cómo convencer a la gente de que deben desaparecer las naciones y dejar paso a estructuras supranacionales que tomen decisiones altamente desagradables para nuestro bienestar aparente por el bien de las generaciones venideras? ¿Como convencer a la gente que debe abandonar el capitalismo de libre mercado y empezar a trabajar en una economía planificada en la que se determine qué cantidad de recursos se gastan, para qué y cómo se reparten? A que suena imposible tomar todas estas medidas. Es más probable, que el neoliberalismo y los neoconservadores regalen los oídos de la gente con cantos de libertad que no sean más que el preludio donde la libertad brille por su ausencia por una proliferación de caudillismos y dictaduras violentas ante un mundo sin recursos.

En fin. Da para pensar mucho. O para todo lo contrario. Para decir no quiero pensar más en esto. La estrategia del avestruz. Que me temo es la que acabará imponiéndose.

Y bueno. Como el libro resulta un poco pesimista para el futuro inmediato de la humanidad, aunque relativamente optimista para el futuro más lejano, que consuela poco… os dejo con una imagen festiva. Que para eso en Zaragoza estamos en fiestas.

Morico

La comparsa de gigantes y cabezudos, perdida su mala leche de antaño, entretiene a los más pequeños a su paso por la Plaza de España de Zaragoza - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Moon (2009)

Cine

Moon (2009), 9 de octubre de 2009.

Y bien. En un día poco habitual, un viernes, a la hora a la que van los friquis a ver este tipo de películas, a las cinco de la tarde, nos vamos a ver esta película de ciencia ficción, que ha recibido una promoción moderada, y que viene precedida por cierta marejada de fondo de críticas a su favor, engarzándola con cierta tradición de películas de ciencia ficción que parecía perdida.

La película está dirigida por Duncan Jones, el que es hijo del músico que creó uno de los astronautas más famosos del rock. Y sí las canciones del padre nos contaban la historia de un astronauta, el Comandante Tom, esta película nos cuenta la historia de un astronauta, Sam Bell, interpretado por Sam Rockwell, un obrero que trabaja en solitario en una base minera lunar, con la única compañía de GERTY, una computadora/robot que es su único enlace con el resto del mundo, con el que no se puede comunicar directamente por un fallo en un satélite de comunicaciones. Tiene un contrato de tres años que está llegando a su fin. En ese momento, con el fin de recoger una cápsula de producto (helio-3) de una de las factorías móviles automatizadas, sufre una alucinación y un accidente. Y a partir de ese momento, descubriremos que nada es lo que parece… Y hasta aquí puedo contar, que decían en aquel programa.

La película está realizadas con unos efectos especiales limitados. Al igual que en las películas de los 70 o de principios de los 80 tira más de maqueta y de decorado que de infografía por computador. Lo cual le da el aire de ser de otra época sin quitarle ni un ápice de credibilidad. Porque aquí viene una de las gracias de la película. Frente a la ciencia ficción de moda actual, basada en fuertes efectos pirotécnicos y mucha infografía digital, que dota de un carácter de irrealidad todo lo que vemos, suponiendo que los guiones permitiesen otro sentimiento. Aquí nos encontramos en una situación que podríamos encontrar razonablemente creíble.

En cuanto a sus orígenes conceptuales, indudablemente la película bebe de algunos clásicos como puede ser 2001: Una odisea del espacio, Solaris (la versión soviética, por supuesto), Naves misteriosas, e incluso Alien, entre otras. Desde este punto de vista, no sé si podría decir que es una película original. Pero sí nos presenta una historia interesante, que mejora con mucho a nivel humano lo que vemos habitualmente.

Salvo alguna aparición ocasional de otros personajes, con escasa incidencia en el conjunto, la película descansa sobre la interpretación exclusiva de Sam Rockwell, aunque no un monólogo como por ahí se ha escrito. Porque además del computador, cuya voz en el original es de Kevin Spacey, que no podemos apreciar en la versión doblada, hay al menos dos personajes que dialogan e interaccionan. Y eso es trascendente para determinar que la interpretación del actor es fundamental para el buen resultado final de la película.

En resumen, una película que es mucho más interesante y mucho más honesta que cualquier cosa que se ve en ciencia ficción en los últimos tiempos. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la dirección y un ocho en la interpretación.

Hoy traigo una fotografía del Frente Fluvial del Ebro, reciente abierto al público en Zaragoza, con sus elementos futuristas y todo. Que es lo que pide la película de hoy.

Luz y sonido

Montaje de luz y sonido en el Frente Fluvial del Ebro en Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Irving Penn (1917 – 2009)

Fotografía

Como sucede de vez en cuando, hoy traigo a estas páginas las noticia de la muerte de un destacado fotógrafo. Y consecuentemente, dedicaré algunas líneas a comentar su trabajo como tal. En esta ocasión se trata de Irving Penn, que falleció ayer día 7 de octubre a la edad de 92 años.

La primera sugerencia que se me ocurre es hacer una búsqueda en Google Imágenes para ver que sale. Y simplemente, con la primera página de resultados de nuestra búsqueda apreciaremos que su campo de acción fundamental fue la fotografía de moda, el retrato y el desnudo. Fundamentalmente en blanco y negro. También veremos que sale alguna naturaleza muerta, en esta ocasión en color.

Sus fotografías son muy cuidadas. En ocasiones, minimalistas. Pocos elementos, cuidadosamente ordenados. Con una composición muy pensada, muy meditada. Y un uso magistral de la luz para «pintar» con ella la futura imagen fotográfica. Podemos decir sin lugar a dudas que es un fotógrafo elegante.

Podemos encontrar más ejemplos de su fotografía en:

National Gallery of Art – USA

Art Pages – Irving Penn

The Online Photographer

En este último blog, la entrada que le dedican creo que es muy expresiva. Tras mostrar 10 u 11 de sus fotografías, muy diversas y con distintos estilos, se limitan a terminar con un lacónico

… I could go on, but I think you get the point.

En el idioma de Cervantes sería algo así como «podría seguir, pero creo que os hacéis una idea». Un homenaje sencillo, ya que es de los autores de los que podemos decir sin lugar a dudas que sus imágenes hablan por sí mismas. En resumen, un fotógrafo que creo que gustará a todo el mundo.

Por mi parte, sigo con mis instantáneas lisboetas.

Castelo de San Jorge y Puente 25 de abril

Vista desde el Mirador de Santa Clara, Lisboa (Portugal) - Panasonic Lumix LX3

El hombre y el oso cuanto más feo más hermoso

Humor

El dicho que he reproducido en el título de esta entrada era todo lo más que se me había ocurrido hasta ahora como relación «biológica» entre el ser humano y el oso. Y afectaba sólo a uno de los sexos de la especie humana. Sí, ambas especies son mamíferos y esas cosas. Pero vamos…

Pero en medio de las celebraciones del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, en pleno de las celebraciones sobre el padre de la Teoría de la Evolución, llega el autodenominado Circo Mundial y nos propone explicaciones alternativas a la ascendencia evolutiva del ser humano. Y se quedan tan panchos.

Bueno. Hoy me apetecía tomármelo con humor.

El hombre y el oso

Innovaciones científicas en el mundo del circo, anunciadas en la Plaza de España de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Si la cosa funciona (2009)

Cine

Si la cosa funciona (Whatever Works, 2009), 5 de octubre de 2009.

Con esta película recibimos la dosis anual de cine de Woody Allen. Después de su «trilogía» británica, que en líneas generales hemos de reconocer que tuvo un buen nivel, nos llegó el año pasado ese publirreportaje sobre tópicos hispanos que nos dejó un sabor de boca un poco amargo. Y ahora, se ha vuelto a su Nueva York querido para rodar una de sus clásicas comedias, con los temas de siempre. La muerte, el sexo, la religión (o ausencia de), etc. De hecho, podríamos decir que esta película ya la hemos visto, de una forma u otra.

En esta ocasión, el director no interpreta su eterno papel de judío creativo y neurótico. Elige a otro actor, Larry David, para ello. Nos encontramos con un físico teórico, que ya ha dado lo mejor de sí mismo en ese campo con un Nobel que cree que injustamente se le negó, y que se gana la vida enseñando ajedrez a niños. Ya mayor, con un matrimonio fracasado a sus espaldas, conoce a un chica joven, poco más que una adolescente (Evan Rachel Wood), sureña, paleta, a quien aparentemente considera de menos por las diferencias intelectuales que les separan, pero de quien se acaba enamorando y con quien se acaba casando, llegando a un estado de feliz rutina en su vida. La llegada a la ciudad primero de la madre de la chica, una estupenda Patricia Clarkson, y después del padre, trastocarán esa feliz rutina, en una serie de situaciones bastante divertidas y algunas de ellas hilarantes.

En realidad, la historia es lo de menos y muchas de las situaciones o similares ya las habíamos visto. Todo es un vehículo para exponer las ideas o las reflexiones tradicionales del director sobre sus temas favoritos, como ya hemos comentado antes. También para emitir críticas despiadadas a los sectores más intransigentes y conservadores de la sociedad americana. Y así, no podemos evitar sonreír en el diálogo que se produce mientras visitan la sala del museo de cera en la que quedan mezclados de forma curiosa Reagan, Bush, el Papa, Lady Di y algún otro personaje curioso.

Las interpretaciones son correctas, cumplen su misión, aunque sospecho que la versión doblada hace perder buena parte de su frescura. El mismo título de la película en castellano ya es una traducción «rara» del original ingles. El personaje principal habla demasiado como el director cuando actúa. Es difícil doblar el argot sureño y paleto de la chica. Pero bueno. Cumplen con su objetivo.

Resumiendo, una comedia fácil de ver, con sus ajustados 90 minutos de duración, que para qué quieres más, que satisfará razonablemente a los partidarios del director, aunque tampoco aportará nada nuevo. Le pongo un siete, con la misma nota en interpretación y dirección.

Continúo trayendo a estas entradas imágenes de mi visita a tierras portuguesas.

Enredadera

En los alrededores del Faro de Santa Marta, Cascais (Portugal) - Panasonic Lumix LX3

Libro: Vacas, cerdos, guerras y brujas

Literatura

Hace unos días vi recomendado este libro en Papel en blanco, y el comentario del autor de la reseña me llevó a buscarlo en las estanterías de las librerías. Y he aquí lo que opino yo.

Vacas, cerdos, guerras y brujas
Marvin Harris
Alianza Editorial, Antropología
ISBN: 978-84-206-3963-5

Este libro es un ensayo antropológico escrito por Marvin Harris, un importante antropólogo del siglo XX, relativamente controvertido, y principal representante de una forma de estudiar los fenómenos antropológicos denominada materialismo cultural. Este ensayo tiene ya bastante años, pues es del año 1980, lo cual tiene sus efectos, especialmente hacia el final del libro, donde el autor expone algunas de sus conclusiones.

Lo que hace el autor es coger una serie de situaciones sociales y culturales, que conllevan comportamientos aparentemente irracionales, inexplicables, excéntricos. Algunas de las preguntas son:

¿Por qué no comen cerdos los judíos y musulmanes?
¿Por qué los hindúes no comen sus numerosísimas vacas a pesar de las hambrunas que eventualmente han recorrido el subcontinente indio?
¿Por qué, a pesar de lo que digan los convencidos en las teorías del buen salvaje, encontramos tribus primitivas que tienen en la guerra su modo de vida principal, o en los que se desarrollan comportamientos violentos hacia las mujeres en paralelo como no se ven en el industrializado y presuntamente «desalmado» mundo occidental?
¿Cómo un movimiento mesiánico entre los judíos del siglo I tuvo el éxito de una difusión universal cuando a priori no se diferenciaba en nada de los múltiples mesianismos que se produjeron en Palestina en aquel momento?
¿Cómo pudo ser que entre los siglos XVI y XVII murieran medio millón de mujeres en Europa acusadas de brujería, siendo sometidas a tremendas torturas?
¿Qué fenómenos de comportamiento irracional se están presentando en el siglo XX?

La respuesta a estas preguntas que ofrece el autor es profunda y muy interesante. Ante todo, muestra que es posible un análisis racional que dé explicaciones a todos estos fenómenos, que supongo que no son más que algunos elegidos entre los más llamativos de los que se dan habitualmente en el mundo y a lo largo de la historia. También se muestra que existen diferencias entre las explicaciones que circulan habitualmente entre la sociedad, que pueden ser tan irracionales como aparentemente son los fenómenos en sí, y lo que es la explicación racional.

Es muy probable que los adeptos al cristianismo no se sientan cómodos leyendo que Jesús de Nazaret no fue más que un cabecilla con aspiraciones mesiánicas más entre muchos, y que no fue necesariamente un predicador del amor y de la paz. Que esos conceptos surgieron como necesidad para la supervivencia en las comunidades judías cristianas ante la hecatombe de los judíos en sus guerras con el Imperio Romano.

Tampoco será cómodo para los buenistas que opinan que los nativos de la Amazonía son todo paz y armonía con el medio en el que viven, cuando lean que el 30% de los varones Yanomamos mueren en guerras entre tribus en cualquier generación, y que sus mujeres son tratadas como mercancía y sufren agresiones de parte de los varones que hace que sufran frecuentes heridas y mutilaciones. Y que todo eso es debido al inestable equilibrio que tienen con el medio. Si uno lee las entradas en Wikipedia sobre las tribus que menciono y luego lee el capítulo dedicado a los mismos en el libro parece que hablamos de dos sociedades absolutamente distinta.

Quizá donde más chirríe al lector actual el libro es en sus capítulos finales donde el autor hace alusión a movimientos contraculturales, muchos de ellos originados en el entorno de los años 60 y 70, y que hoy en día parecen sobrepasados por otros fenómenos culturales o sociales. En esos capítulos, parece que el libro se ha quedado anticuado.

No obstante, es un libro que recomiendo vivamente al lector sin prejuicios, aunque también recomiendo prudencia y sentido crítico a la hora de aceptar todas las conclusiones y postulados del autor, pues percibo cierto entusiasmo subjetivo en su búsqueda de la objetividad y la racionalidad en la explicación de fenómenos humanos aparentemente irracionales.

Os dejo con una foto muy propia de las calles de Lisboa.

Ascensor da Bica

Al atardecer, una de las unidades del Ascensor da Bica desciende, mientras el fotógrafo sube montado en la otra unidad - Panasonic Lumix LX3

El secreto de sus ojos (2009)

Cine

El secreto de sus ojos (2009), 30 de septiembre de 2009.

Una serie de catastróficas desdichas nos impidieron llegar al cine, a los Renoir de Zaragoza, el pasado martes para ver este filme como nos gusta, entre semana, con poca gente y tranquilidad. La culpa no es de los cines; es del caos en el que está sumida la ciudad por diversas obras. En este país toda la fama al respecto se la lleva la «quiero-ser-olímpica-pero-que-crudo-lo-tengo»; pero no es la única. Así que fuimos ayer. Sin recordar que era miércoles. Los miércoles, en Zaragoza, es el día del espectador. Y estaba el cine hasta arriba de gente. Así que vimos la película en situación un poco precaria. Desde luego no como nos hubiera gustado. Pero es lo que había. O esperar a la semana que viene, o aguantar. Y decidimos aguantar.

Y mereció la pena. Porque la película, firmada por Juan José Campanella, es un excelente filme argentino que no queda más remedio que recomendar en este páramo que llamamos cine actual. Casualmente, no hay efectos especiales. Lo que son las cosas. El director, que trabaja con frecuencia como director de episodios de series para televisión en los EE.UU., ¿no podría decirles a los yanquis que se dejen de fuegos artificiales en nuevas versiones de lo ya visto y que vuelvan a crear historias interesantes? No sé. Por si acaso le hacen caso.

La película nos cuenta las andanzas de un oficial de un juzgado (Ricardo Darín) de instrucción en Buenos Aires, al que se acaba de incorporar una joven y guapa nueva secretaria del juzgado (Soledad Villamil), y que por el turno correspondiente les cae en suerte la brutal violación y asesinato de una joven maestra de 23 años, guapa, recién casada con un marido devotamente enamorado de ella. Y he aquí como se desarrollan en paralelo dos historias. Por una lado, la resolución del caso por parte de los dos funcionarios del juzgado, el oficial y su subalterno (Guillermo Francella) reconvertidos a detectives por pundonor, por no dejar que el caso quede sin justicia. Por otro, la historia de amor qué tímidamente surge entre el oficial del juzgado y la secretaria. Un amor aparentemente imposible por las diferencias de edad, clase social, posición profesional, etc. Todo ello en el ambiente de la Argentina previa al tristemente célebre golpe de estado de 1976.

La narración se nos presenta como un flashback del protagonista, recientemente jubilado, y que para ocupar su tiempo, toma la decisión de escribir una novela con la historia del crimen. Oscila entre el drama y la tragedia con tonos de comedia de la buena. En alguna escena, las andanzas de los dos funcionarios, su torpeza, nos causa una risa franca aunque llena de simpatía. También, ambos, nos deparan momentos de gran sensibilidad y dramatismo. Y la muerte ronda por ahí.

A pesar de ser una película relativamente larga, la historia transcurre con agilidad. Es cierto que en ello influye mucho el hecho de que los personajes nos interesan, queremos saber de ellos, sufrimos con ellos. Pero también porque el guion se acomoda bien a la historia. Por otra parte, es de las películas argentinas con una producción más cuidada que he visto. Uno respira el ambiente de pesada burocracia de los juzgados porteños, con ciertos de carpetas y expedientes acumulados por todas parte, con máquinas de escribir que se resisten a imprimir la «a», con unos funcionarios que son argentinos pero que pueden ser de cualquier lugar,…

Si la realización y la producción es buena, buena parte de la película descansa sobre las excelentes interpretaciones de los actores. Para mí, los mejores son Darín y Francella, que en algunos momentos lo bordan. Villamil, una actriz que debe andar rondando los cuarenta, tiene la difícil tarea de dar vida a una mujer tanto en su juventud con veintitantos como en la madurez, próxima a los cincuenta. Sale airosa del trance, pero su personaje no está tan definido ni tiene la misma importancia en la pantalla como los anteriores aunque sea central en las motivaciones de nuestro apreciado oficial de juzgado. Existen personajes secundarios que resultan fundamentales en el desarrollo de la historia, también muy bien interpretados, como el marido de la víctima, Pablo Rago, o el presunto asesino, un inquietante Javier Godino. Algunas de las escenas más divertidas cuentan con la intervención del juez, excelentemente interpretado, creo, por Mario Alarcón.

Resumiendo, creo que estoy ante una de las mejores película de este año, y por lo tanto no me queda sino recomendarla vivamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

No tengo fotos de la Argentina. Así que os dejo con una foto de Sintra en Portugal. Que es un sitio muy bonito y recomendable.

Palacio Real

Palacio Real de Sintra, Portugal - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Mejorar una buena cámara

Fotografía

Desde finales de noviembre de 2008, vengo utilizando con asiduidad una cámara compacta, la Panasonic Lumix LX3, de la que estoy bastante satisfecho. Cuando se utiliza en condiciones de buena luz, no necesariamente mucha luz, a sensibilidades bajas, permite ampliaciones notables. Sin embargo, no da la calidad de imagen de una cámara con un captor grande como los de las reflex digitales. No es infrecuente leer manifestaciones por internet, autentas apologías de este tipo de aparatos, donde se ensalza la calidad ofrecida por los mismos más allá de unos límites razonables.

En estos momentos, estoy trabajando las fotografías de mi reciente viaje a Lisboa. Y ahí incluyo imágenes de la LX3 junto con fotografías tomadas con una Canon EOS 40D. Ambas con 10 megapíxeles,… pero ahí se acaban las similitudes. Con un captor que 7 veces más grande, la EOS se defiende mucho mejor cuando la iluminación es muy contrastada y cuando es escasa. Y en general, la sensación global de transiciones suaves y adecuadoas es mejor con la reflex de Canon. Pero claro, esta es muy grandota y pesadota. Y hay ocasiones en las que es preferible ir descansado, discreto, y ahí, la LX3 se defiende muy bien.

En un momento en el que están empezando a salir compromisos intermedios, es decir, cámaras compactas o relativamente pequeñas con sensores de buen tamaño, hay que estar a la expectativa de lo que el futuro nos pueda ofrecer a quienes cuando nos vamos por el mundo, nos gusta hacerlo con una cámara permanentemente dispuesta. Todo, siempre será una cuestión de compromisos. Personalmente, no creo en el aparato perfecto; pero sí en el adecuado.

Mientras, en Panasonic no se duermen ni descuidan sus productos, y la LX3 ya había sufrido varias actualizaciones del firmware. La más destacada hasta el momento, no recuerdo su numeración, había mejorado notablemente la gestión de la temperatura del color. Pero desde ayer, disponemos de otra que incluye nuevos modos automáticos, mejoras en el enfoque automático, memoria en algunos reglajes como el punto de enfoque manual seleccionado, o la posibilidad de fotografiar en formato 1:1, es decir cuadrado.

El que recuerde el punto de enfoque cuando seleccionas el enfoque manual, me parece fundamental. Con la elevada profundidad de campo que se consigue desde f/4 en estos objetivos para formatos tan pequeños, una forma rápida de fotografiar es con enfoque manual y tirando de hiperfocal, lo cual se consigue gracias a la escala que nos muestra la cámara. Pero hasta el momento no resultaba del todo práctico, puesto que cuando desconectabas la cámara, al volver a conectar se enfocaba a infinito. Vuelve a ajustar. Ahora no. Todo será más rápido. Ideal. Por poner un ejemplo, a 5,1 mm de focal (equivalente a 24 mm en el formato tradicional de 35 mm), a f/4 que es una apertura muy cómoda para esta cámara, la distancia hiperfocal está a 1,1 metros aproximadamente según la Depth of Field Calculator.  Si fijas la manualmente la distancia de enfoque de forma aproximada a esos valores, pongamos a 1,5 m, puedes fotografiar sin retrasos debido al autoenfoque, con la imagen nítida entre 1 metro e infinito.

Otra cuestión interesante es el formato 1:1. Esta cámara ya tiene un selector de formatos, pudiéndose tomar imágenes con los formatos 4:3, 3:2 y 16:9. Con estos formatos, se conserva siempre la diagonal del fotograma para una focal dada. Todo muy conveniente, y permite acomodar el formato a las necesidades estéticas del sujero, o da lugar una mayor creatividad a la hora de componer. Con el 1:1, la solución es por firmware y no se conserva la diagonal. Es decir, que para una focal dada, el ángulo del campo abarcado disminuirá, no se mantendrá. Pero es una opción más. Espero que en un futuro, contemplen este formato desde el diseño de la cámara. Son cosas que hoy en día se pueden hacer. Espero que las hagan.

Os dejo con la primera fotografía que he tomado con el nuevo firmware en formato 1:1. No es ninguna maravilla, aviso. Pero me hace ilusión.

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Pinar, Huesca - Panasonic Lumix LX3

Un doctor en Alaska y algo más

Televisión

En la primera mitad de la década de los 90, yo veía poco la televisión. Tenía muchas cosas mucho más interesantes que hacer que ver la caja tonta, en la que se asomaban por primera vez las cadenas privadas a las ondas españolas, con calidades absolutamente deleznables, y viendo cómo la televisión nacional competía con ellas con la misma moneda. Progresivamente empeorando su calidad. Y hasta hoy. En aquel panorama, triste, siempre he recordado la existencia de una serie de televisión, que echaban los viernes en la 2, a horas intempestivas. Nunca he sabido muy bien lo del horario. No había sexo, no había violencia, había mucho buenismo. Nos contaba las imposibles aventuras de un joven médico neoyorquino, bastante neurótico, que acababa ejerciendo como médico de pueblo en una pequeña y remota población de Alaska, donde convivía con una serie de personajes no carentes de excentricidad, pero que te tocaban la fibra humana. Y O’Connell, claro. La serie se tituló en España Doctor en Alaska; originalmente se titulaba Northern Exposure.

Dados sus horarios, sólo vi episodios sueltos, de forma fragmentaria. Sólo sé que me gustaba.

Hace unos años, no muchos, en febrero de 2004, se empezó a publicar en España la versión en DVD de la serie, y allí fui yo a por ella. Al principio, las temporadas fueron apareciendo con sorprendente parsimonia para una serie que hacía casi 10 años que se terminó de emitir. Y había que esperar hasta dos años para ver las siguientes temporadas. Pero luego, se aceleró la publicación de las mismas y en este último año se ha podido terminar de ver toda la serie. Veamos las curiosas fechas de lanzamiento en España.

Primera temporada: 25 de febrero de 2004.
Segunda temporada: 26 de septiembre de 2006.
Tercera temporada: 25 de junio de 2008.
Cuarta temporada: 25 de febrero de 2009.
Quinta temporada: 30 de abril de 2009.
Sexta temporada: 27 de agosto de 2009.

Y así, llegamos a este finales de septiembre en el que puedo decir. Yo he visto Northern Exposure, mi teleserie favorita que no es de ciencia ficción.

A la hora de comentar la serie, hay que decir que el título en castellano es engañoso, ya que da la impresión de que podemos estar ante un drama médico. Pues no. Que uno de los protagonistas sea médico no es más que una herramienta del guión para poder desarrollar el choque cultural entre el mundo urbanita y cosmopolita y el alejamiento cultural y social de una zona rural en la semi-salvaje Alaska. A pesar del indudable peso que tiene Joel Cohen, especialmente en su relación con Maggie O’Connell, en el conjunto de la serie, el conjunto de la serie es un drama coral. Todos los personajes tienen múltiples momentos de protagonismo a lo largo de las seis temporadas. Mientras que los presuntos protagonistas, en muchas ocasiones forman parte del coro, tanto en los momentos de protagonismo de otros, como cuando es el conjunto de la comunidad quien es la auténtica protagonista. Fijaos que digo drama, a pesar que en muchas ocasiones se considera una comedia. Al otro lado del charco, a esta mezcla de géneros le llaman con el neologismo dramedia. Aquí le llamaríamos comedia dramática. Pero personalmente creo que en el conjunto de la serie, al final pesa más la parte seria, la parte dramática de las historias.

En realidad, el conjunto de la serie tiene un inequívoco tono melancólico. Los largos inviernos, las largas noches, los paisajes nevados, las reflexiones constantes sobre el ciclo de la vida simbolizado por el marcado paso de las estaciones en un clima relativamente extremo, invitan a la introspección, incluso cuando los excéntricos personajes nos ofrecen la más delirante de sus personalidades. Este sentido melancólico se acentúa conforme avanza la serie, siendo muy acusada en la irregular sexta temporada, probablemente la más floja, en la que se muestra el declive de las ideas y, probablemente, el interés de los actores y actrices protagonistas en otros proyectos. Hay un cansancio, y hay que terminar la serie. Obviamente, en una serie sobre lo cotidiano, por extraño que sea lo cotidiano, no hay un final cerrado. Porque la vida sigue.

Hablar de todos los personajes sería largo y quizá cansino. Mencionaré a cuatro de los principales, por su especial representatividad. Y luego algún otro de los secundarios, que me parecen especialmente destacables.

Evidentemente hay que hablar de Joel Cohen, el neurótico médico judío que se ve atrapado en el medio rural de Alaska en contra de su voluntad, por culpa de la letra pequeña de un contrato que no leyó bien. El personaje es central porque supone el contrapunto entre el mundo que conocemos y el mundo extraño del ecosistema de Cicely. A pesar de que ya hemos dicho que la historia es coral, su importancia se pone de manifiesto por el hecho de que cuando desaparece en la sexta temporada la serie pierde bastante del sostén que tenía. Indudablemente, buena parte del mérito del personaje es la interpretación de Rob Morrow, que borda el personaje.

Frente al liberal y urbanita Joel, está el ultraconservador y el ultraliberal, antiguo astronauta y cacique del lugar, Maurice Minnifield. Interpretado de forma excelente por Barry Corbin, es problablemente uno de los personajes más antipáticos, por su inherente egoismo, por su capacidad de utilizar para su beneficio las acciones de los demás, por su intransigencia. No obstante, los guionistas le ofrecen constantemente momentos de redención, en mi opinión algunos muy forzados, permitiéndole mantenerse como un personaje igualmente bueno en el fondo.

Es imposible no considerar al entrañable mestizo Ed Chigliak, interpretado de forma excelente por Darren E. Burrows. Representa la bondad en sí misma, expresada como un espíritu solidario, carente de egoísmos. Siempre dispuesto a colaborar y ayudar a los demás, aunque su inteligencia primordial le impide comprender en ocasiones las motivaciones interesadas de los demás. Cuando lo conocemos, es apenas un adolescente acelerado que fácilmente se despista de todo lo que se le pide, pero poco a poco gana en espiritualidad y en comprensión, aunque eso no basta para que de vez en cuando sufra desengaños que no impiden que siga creyendo en sí mismos y en quienes les rodean.

Entre los principales, dejo para el final a la piloto Maggie O’Connell, interpretada por la guapísima Janine Turner. Probablemente sea la auténtica antítesis a Minnifield, aunque nunca tenga serios choques con él. Representa la autonomía y afirmación femenina frente al machismo, políticamente comprometida con la comunidad y la justicia social frente al conservadurismo de sus vecinos, respetuosa con los procedimientos, solidaria, trabajadora. Y sin embargo, en lo personal, arrastra tantos complejos y neurosis como Joel. Muy marcada por su madre, que aparece de vez en cuando, y porque sus cinco novios anteriores murieron durante la relación de formas imposibles. Al único que conocemos en las primeras temporadas, muere porque le cae encima un satélite artificial. Con Joel mantendrá una relación imposible de amor y odio. Obviamente atraídos entre sí, chocan constantemente entre el individualismo del neoyorquino y el compromiso con los demás de la piloto. Y aunque finalmente consiguen tener su relación, esta no dura. Al final, queda emparejada con Chris Stevens (John Corbett) en una relación un poco forzada, para dar una especie de «final feliz» a la necesidad de la chica de tener pareja. Pero independientemente de todo lo anterior, es mi favorita… porque me gusta un montón. Físicamente. Morena, de ojos vivos, guapa. Está estupenda, a pesar de que durante toda la serie o viste de piloto, es decir de chico, o de cateta, cuando viste de chica. Pero está estupenda.

Entre los secundarios o personajes eventuales, yo destacaría al cocinero loco y a su mujer. Los capítulos en los que salen son de los más divertidos. Y se le echa en falta en muchas ocasiones. Son interpretados por Adam Arkin y Valerie Mahaffey.

Resumiendo, es mi serie favorita a pesar de sus defectos. O precisamente por esos. Es una serie profundamente humana. Y los humanos tenemos nuestras debilidades, y también la serie. Pero el conjunto, que es lo que importa, en mi opinión resulta redondo. Yo se la recomiendo a cualquiera. De todas las edades.

Como desgraciadamente no tengo fotografías de Alaska, sigo mostrando imágenes de mi reciente visita a la capital portuguesa donde hoy están de elecciones.

Ligera llovizna sobre Lisboa

Una ligera llovizna cae sobre el estuario del Tajo, tal y como se ve desde el Castelo de San Jorge - Panasonic Lumix LX3

Inglorious Basterds (2009)

Cine

Inglorious Basterds (2009), 23 de septiembre de 2009.

Sí, sí. El título original. Como hago siempre que veo la película en versión original. Y tengo que celebrar que desde hace un par de semanas, si llega, hay nuevas salas en Zaragoza en versión original, un par de los nuevos Cines Aragonia, que se suman a la magra oferta de una película un día a la semana que ofrecían los Renoir. Así que no he visto Malditos bastardos, sino Inglorious Basterds, cuya traducción más realista sería Cabrones infames; pero supongo que está mal poner «cabrones» en un título. Pero ese es el sentido que le dan los anglosajones a la palabra bastard cuando insultan a un tipo. Manías.

El filme está firmado por Quentin Tarantino. Y eso dice mucho. Sobre el estilo de cine. Se dice que Tarantino su momento de gloria al principio de su carrera, pero que después, realmente no ha hecho nada de auténtica calidad. Veremos.

La película narra las aventuras de una serie de personajes en la Francia ocupada por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, que confluyen en un cine parsisino en 1944, donde se celebrará la première de una película patrocinada por el Ministro de Propaganda alemán, Joseph Goebbels. Los personajes son una joven judía que escapa a la matanza de su familia, un coronel de las SS que se dedica a cazar judíos en Francia y es responsable de la matanza de la familia, un comando de soldados americanos de origen judío que se dedican a acosar a los alemanas en la Francia ocupada utilizando tácticas y métodos de los apaches, una actriz alemana, un joven héroe alemán convertido en protegido de Goebbels y en actor, y los principales jerarcas nazis, incluido Adolf Hitler.

Todas las acciones y todos los personajes son parodias de los personajes históricos, reales o imaginados, o de las películas bélicas de comandos, o de los tópicos relacionados con todo ello. Hay abundancia de situaciones rídiculas o llevadas al extremo, y no falta la violencia. Sobre si esta está justificada o no, pues… depende. Creo que en algunas escenas la violencia toca, mientras que en otras es gratuita. Es como si el director se divirtiera haciendo escenas violentas porque sí.

En su conjunto, la película resulta excesivamente larga. Algunas situaciones se dilatan en esceso, las escenas son prolijas. Y aunque consideradas como historias aisladas podrían resultar razonables, dentro de una historia general contribuyen a hacer el largometraje excesivamente prolongado, sin aportar nada sustancioso al desarrollo de la historia. Esto hace también que, en su conjunto, la película sea irregular, con momentos interesantes de acción, o de humor, pero también otros de cierto aburrimiento.

Las interpretaciones son muy diversas. A mí, Brad Pitt haciendo de idiota, porque eso es de lo que hace, no me acaba de convencer. Aunque probablemente su mejor momento es cuando hace de más idiota, de falso italiano. Hay me arrancó alguna risa. Además, nos lo venden como protagonista de la historia, y afortunadamente no lo es. Es uno más de los personajes cuyos destinos se entrecruzan en el cine parisino. Más importancia me parece que tienen Mélanie Laurent como la chica judía, Shosanna, y Christoph Waltz como el coronel caza-judíos. Y ambos están bien, aunque Waltz sufre de los prolijos parlamentos que el guion le obliga a recitar y que a veces se hacen pesado. Tiene cierto interés Daniel Brühl como héroe alemán, o la guapa Diane Kruger como actriz alemana. Luego hay muchos otros personajes, interpretados con razonable fortuna que sería muy largo comentar. Hay mucha parodia, como ya se ha dicho.

Resumiendo, una película que vale como entretenimiento, con una historia que se podría haber desarrollado mejor. En cierto modo, es un producto fallido de su director, aunque se pueda ver cuando no se tienen más pretensiones que pasar el rato. Yo le pongo un seis, con idéntica nota a la dirección y a la interpretación

Tabac

Tabac en la Rue de Platre, escena parisina como muchas de las de la película que nos ocupa hoy - Panasonic Lumix LX3