Tengo un par de cámaras de las de reportaje urbano y discreto, de las de llevar en un bolso sin que pesen ni ocupen mucho espacio, que están llegando al límite de su fiabilidad real. Así que aprovechando una buena oferta y el ahorro forzado de los tiempo de covid-19, me he hecho con una sustituta… para cuando podamos viajar con cierta libertad. Esperemos que sea no muy tarde.
Los detalles técnicos en Renovando mi equipo (digital) más portable – Panasonic Lumix GX9. Por lo demás, aquí os dejo fotos, incluyendo un tímido intento de capturar al cometa C/2020 F3 NEOWISE. Cosa que he conseguido, aunque su modesta magnitud, hace que no resulte muy espectacular la foto.
Un repaso de novedades bibliográficas y expositivas, de lo que he visto o recibido en los últimos días.
Entré hace unos días en la FNAC… una de esas grandes superficies de las que a veces se dice que «ya no son lo que eran». No sé. Tal vez nunca «fueron lo que fueron», pero ahora tenemos más sentido crítico de lo que realmente nos pretenden vender. El caso es que a mí me viene bien para comprar algún tebeo de vez en cuando y los rollos de 24 exposiciones de Ilford HP5 Plus 400, que vienen bien para las Olympus Pen. Con esos rollos obtienes 48 fotos con estas cámaras. Mejor que esperar a las 72 que te dan los de 36 exposiciones. El caso es que me pasé por la sección de libros de arte y fotografía y encontré un libro «reversible», es decir que tiene dos portadas y no portada y contraportada. Por una de ellas encuentras los 100 aspectos de la luna [月百姿] de Yoshitoshi Taiso, o simplemente Yoshitoshi. Por la otra, las 53 estaciones de Tokaido [東海道五十三次] de Utagawa Hiroshige. Ambos fueron maestros del grabado ukiyo-e. Técnica y estética que cada vez me gusta más. De la editorial Galobart.
Comenté hace unos días que me impresión el trabajo conjunto de los fotógrafos Rafael Trapiello y Juan Manuel Castro Prieto bajo el título Solovki. Solovki era el nombre de lo campos de trabajo en las islas Solovetsky. Estas islas están situadas en el mar Blanco, un profundo golfo que desagua en el oceano ártico, con las costas de Carelia en su lado occidental y la ciudad de Arcánge en su lado oriental. Allí se instalaron durante varios siglos una serie de monasterios ortodoxos, en cuyos terrenos e instalaciones el régimen soviético abrió en los años 20 un campo de trabajo y prisión que dio comienzo al sistema Gulag, de infame recuerdo. Con textos de Antonio Muñoz Molina, ambos fotógrafos presentan una serie de fotografías actuales, en las que recorremos la geografía física, cultural y humana de tan remoto lugar, con un tono melancólico y evocador. Está muy bien.
Finalmente, se ha inaugurado en el IAACC (Instituto aragonés de arte y cultural contemporáneos) Pablo Serrano la exposición Matria de Judith Prat. La intrépida fotógrafa aragonesa, muy comprometida con las realidades sociales de los lugares más complejos del mundo para vivir y convivir, hace un repaso de la realidad de los campesinos, de las gentes que se encargan de cultivar la comida de las que nos alimentamos todos y que muchas veces son los primeros en pasar necesidad. Incluso, paradójicamente, hambre. Con una visión multidimensional y con fotografías de distintos lugares del mundo, la exposición estremece por su mensaje y contenido, al mismo que alegra la vista por la calidad fotográfica de la autora. Muy recomendable.
Recientemente terminé un rollo de película con mi pequeña y sumamente ligera y portable Olympus Pen EE3, una cámara de hace cincuenta años, que funciona perfectamente como bloc de notas fotográfico. Las fotos que aquí presento están realizadas en el entorno de mi lugar de trabajo. La cámara es esta.
Olympus es una marca de prestigio en el mundo de la fotografía, que lo está pasando mal en un momento en el que la venta de aparatos fotográficos lleva años de descensos continuados porque el consumidor corriente y moliente, sin especial afición por esta ciencia, técnica y arte, se conforma con la cámara de su teléfono móvil. Pero uno siente que algo bueno se pierde si lo que propone Olympus se pierde. En fin, los detalles de mi reflexión técnica están en Quo vadis, Olympus? – Olympus Pen EE3 + Ilford HP5 Plus 400. Aquí, simplemento os dejo algunas fotos.
He dormido muy poco esta semana. La noche del viernes al sábado, me recuperé algo, pero el resto… Ahora mismo, me cuesta concentrarme. He metido la pata ya una vez, y es la segunda vez que comienzo a redactar esta entrada. Y si el resto de las noche, la falta de sueño parecía ser debida a una tendinitis en fase aguda en mi codo izquierdo, la de esta noche no tengo claro que se deba a tal cosa. Últimamente siento mucho desconcierto cuando asisto a conversaciones de lo que se supone grupos de amigos. La gente dice cosas que me descoloca mucho… empiezo a retraerme de bastantes conversaciones, y a veces me pregunto qué hago yo allí. Y creo que eso no es bueno. Así que no sé tengo la cabeza para ordenar correctamente las recomendaciones fotográficas de esta semana.
En el Instagram del festival Revela-T nos hablan y muestran fotos del último trabajo de Castro Prieto y Rafael Trapiello (es su cuenta en Twitter, su página web lleva a… un chica china), sobre un no demasiado remoto archipiélago al norte de la Rusia europea. Lo que he visto me ha gustado. Quisiera ver más. Quiero enterarme si hay un libro. A ver… Parece que sí.
Creo que no tenía trabajadas estas fotos tomadas al paso de una tormenta un sábado por la tarde en Zaragoza.
Se hace noticia en distintos medios, yo me entero en Clavoardiendo, que una tercera fotógrafa española entre de una forma u otra en Magnum Photos. De momento en su periodo de prueba. Se trata de Lúa Ribera. Pues muy bien. Me llama la atención que los miembros españoles sean sólo mujeres… Lo cual, en estos momentos me siento incapaz de decir si es bueno o malo. Sólo, que es. Indudablemente una gran fotógrafa. Aunque yo prefiero dedicar mi tiempo a otros estilos de fotografía.
Corría el año 2005 cuando conocí el trabajo del fotógrafo chino Li Zhensheng en la sala de exposiciones de la Casa de los Morlanes de Zaragoza. Fue tema en una de las más tempranas entradas de este Cuaderno de ruta. Su visión de la Revolución cultural china en su provincia de residencia me pareció impresionante. Nunca lo he olvidado. En Photography of China nos cuentan que ha fallecido. Rondaba los 80 años.
El autorretrato, olvidémonos por el momento del concepto de selfi, es un tema fundamental en el arte en general y en la fotografía en particular. Me ha interesado el trabajo de la japonesa Yurie Nagashima (instagram) al respecto tal y como nos lo han contando en Conscientious Phography Magazine. No sé muy bien porqué he enlazado su instagram… no tiene nada que ver con lo que me ha interesado de ella como fotógrafa…
No sé en que momento fue cuando vi la fotografía de Nastassja Kinski con la serpiente realizada por Richard Avedon. El motivo luego fue repetido en diversas variantes por otra modela y otros fotógrafos,… pero nunca resultaba lo mismo. Hasta Sonja Kinski emuló a su madre de la mano de Michel Comte en una portada de la revista PHOTO muy espectacular. Una de las versiones más ordinarias, desde mi punto de vista vino de la mano de Jennifer Lawrence y Patrick Demarchelier. Las pintas de guapa ordinaria de Lawrence tenían gracia con 20 años, y cuando actuaba estupendamente. Ahora que está vendida al dólar y tiene más años… es eso. Un ordinaria muy guapa. Cartier Bresson no es un reloj nos cuenta mucho mejor que yo todo esto. Bueno. Lo de la ordinariez de la Lawrence es cosa mía.
El verano, las horas centrales del día, es un buen momento para la fotografía en el espectro del infrarrojo. Los cielos profundos, los paisajes de vegetación con un blanco casi níveo. Imágenes contrastadas. Y que se pueden hacer a las horas en las que habitualmente se desaconseja hacer fotografías, por la dureza y la mala calidad de la luz. Esto es lo que hice hace un par de domingos.
Poco a poco se van normalizando las actividades cotidianas. También las culturales. Dentro de eso que llaman «nueva normalidad», que es bastante anormal, pero bueno… menos da una piedra.
Las fotos acompañantes están tomadas en la Lonja de Zaragoza y corresponden a las obras de Paloma Navares, allí expuestas.
En la vísperas del establecimiento del estado de alarma en todo el país, me llegó el mensaje de Librería Cálamo de que tenían disponible el número 77 de la revista Exit. Una revista que considero imprescindible para todos los amantes de la fotografía. Sus números son bilingües, español e inglés, son temáticos y suelen contener una cuidada selección de fotografías y autores. Clásicos y contemporáneos. Para mí es un acontecimiento necesario cada tres meses. Si llego a retrasarme un par de días a la hora de ir a recogerlo,… hubiera tardado un par de meses o algo más en poder hacerlo. Con el número 77, la revista estrenó un nuevo diseño, aunque su organización general no ha variado mucho. Es algo más ligera, más sobria de aspcto, lo que no me parece mal, pero su forma de presentar los contenidos es muy similar. Ese número 77 se dedicaba a las minorías en las comunidades. Minorías de todo tipo en comunidades de todo tipo. También incluye la sección Portfolio, destinada a exponer el trabajo de fotógrafos emergentes, aunque su trabajo no esté relacionado con el tema del número.
El destino ha querido que poco después de llegada la «nueva normalidad», es decir, tres meses después, me haya llegado un nuevo mensaje de Cálamo informándome de la disponibilidad del número 78, con el sugestivo tema Exploradores, aventureros y náufragos. Con este número se ha despertado el niño/adolescente que leía los libros de Verne, Salgari, Defoe o Stevenson, entre otros. Y cada día desde que la fui a buscar dedico un rato a repasar las fotografías que me llevan a todo tipo de lugares y aventuras, aunque con una mirada, obviamente, más adulta. Se está convirtiendo en poco tiempo en uno de mis números favoritos. Por cierto… mi obra favorita de Stevenson no es La isla del tesoro, que es la que todos conocen y suponen. Mi favorita es El diablo de la botella, un maravilloso cuento con viajes y aventuras y… mucho más. Y la que más me gustaba de jovencito, porque tuvo también una versión en forma de teleserie, La flecha negra.
Y este sábado nos hemos acercado a visitar una exposición. A la Lonja de Zaragoza. Donde nos tomaron la temperatura, medida que hace tiempo que se reveló inútil para controlar la difusión de enfermedades infecciosas. Anda que desde hace años no hay cantidad de gente que un ratito antes del aterrizaje en un aeropuerto asiático se toman su dosis de ibuprofeno o paracetamol, para evitar ser pillados en el control de temperatura en el aeropuerto. Yo lo he visto hacer en Tokio, Hong Kong, Seúl y Shanghái. En cualquier caso, pasamos, con nuestras mascarillas puestas y tomándonos un chupito de ginebra transdérmica gracias al correspondiente gel hidroalcohólico. En la actualidad hay una exposición retrospectiva de Paloma Navares bajo el título El vuelo 1978-2018. Es una colaboración con el Museo de Arte contemporáneo de Castilla y León. La programación de la Lonja suele pecar de ser un tanto clásica en sus contenidos, asomándose tímidamente de vez en cuando a la modernidad más contemporánea. Como en esta ocasión. El objeto de estudio artístico de Navares es la mujer, con un abordaje multidimensional y muldisciplinar. A mí me ha gustado. Y no me hubiera importado echarle otro vistazo si no fuera porque creo que este domingo pasado era el último en el que la exposición estaba abierta.
No me refiero a una chica o una mujer japonesa, sino a una película fotográfica. Una «desaparecida» en combate, que ha resurgido de sus cenizas en una fábrica británica. Lo explico someramente en El regreso de la Fujifilm Neopan 100 Acros… II.
Las fotos pueden tener algún defecto, porque cometí alguna torpeza durante el revelado y se velaron parcialmente. No era mi tarde.
Si hace unos días hablaba de un soleado paseo en el último domingo de mayo, «armado» con una cámara de formato medio y un rollo de película en blanco y negro de formato medio, las de hoy son más representativas del mes de junio, más fresquito y con frecuencia de nubes, e incluso algún chaparrón, que estamos teniendo.
No sé muy bien qué ha pasado en mis recorridos habituales por los sitios que hablan de fotografía, pero no he marcado muchas recomendaciones. Probablemente, muchos de los norteamericanos y de otras nacionalidades están muy centrados en el problema de la violencia policial en los Estados Unidos y otras manifestaciones del racismo intrínseco en aquella sociedad… y en el conjunto del género humano, sospecho. Pero yo quería dar un poco de variedad a las recomendaciones de este domingo. Algo habrá relacionado con el racismo… bastante,… pero… me hubiera gustado más variedad.
Empecemos con un obituario del que habla de forma extensa Cartier-Bresson no es un reloj. Ya hablé hace un tiempo de la fotógrafa Elsa Dorfman (1937 – 2020), que se dedicó buena parte de su vida a hacer retratos con una Polaroid gigantes que ofrecía fotografías de 20 x 24 pulgadas… esto es 50,8 x 61,0 cm. Lo hice a propósito de un documental en Netflix que hablaba de la obra y la personalidad de Dorfman. Sinceramente, me pareció curioso, pero la obra de Dorfman tampoco me enganchó en especial. En fin. Ha fallecido recientemente, y si alguien quiere conocer tanto a la persona como a su obra, ahí tenéis los enlaces.
Esta semana, en Lenscratch han dedicado varios de sus artículos al paisaje fotográfico, urbano o natural, con un sentido histórico. Y he recogido dos de ellos. En el primero, el fotógrafo Kwasi Boyd-Bouldin recoge el fenómeno de la gentrificación en sus New American Landscapes en Nueva Orleans. Fenómeno que siempre sirve para que unos pocos recojan beneficios y otros muchos queden todavía más pobres y marginalizados.
En un segundo artículo, encontramos un proyecto del fotógrafo Wendel A. White, en el que realiza un trabajo a partir del fotografías realizadas a las escuelas reservadas a los niños afroamericanos en la sociedad segregada americana. Y lo hace en varios estados que no pertenecen necesariamente a ese profundo sur norteamericano donde se supone que pasan todas esas maldades. Nop. Son estados «libres» limítrofes con estados esclavistas del sur… donde también se produjo segregación de iure o de facto.
Si una sociedad recibió el duro juicio de la historia por su aberrante política de segregación racial fue la de Sudáfrica. Pero todo tiene puntos de vistas. Y en un artículo de Feature Shoot nos encontramos fotografías, y una reflexión sobre ellas, de David Goldblatt. Este fue un fotógrafo judío de una familia que había huido del antisemitismo europeo… para encontrarse con el antisemitismo de los afrikáners racistas y segregacionistas. Acabó yéndose del país después de casarse. Pero nos dejó su visión del país. En este caso, con su visión del esa sociedad afrikáner, que generó tan aberrante régimen.
Pronto comentaré uno de los últimos libros que he leído, cuya acción se sitúa en los tiempos de la Revolución Cultural china. En unos días o pocas semanas a lo sumo. Pero si hay un régimen que se las ha apañado a lo largo de sus poco más de 70 años de existencia de degradar, deformar o tirar a la basura las ideas de justicia social y mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, no es otro que el del Partido Comunista Chino, convertido en otro fascismo nacionalista más de los demasiados que han plagado la historia del mundo. El fotógrafo David Bart mezcla los paisajes fotográficos con la imaginería de la propaganda política en el entorno de la faraónica obra de la presa de las Tres Gargantas. Monstruo de la ingeniaría civil utilizada como gran elemento de propaganda por el régimen chino, y que probablemente generará tantos problemas o más como los que pudiera resolver. Lo hemos visto en Photography of China.
Si el mes de junio de 2020 está siendo bastante más fresquito de lo que esperábamos en Zaragoza, el último domingo de mayo fue un día soleado y agradable. Camisetas y pantalones cortos o bermudas para disfrutar de lo poco que nos queda de primavera en los tiempos del nuevo coronavirus. Así que cogí una cámara, algo de película y salí a pasear y hacer fotos. Por mis recorridos tradicionales de paseo en la ciudad, que en los tres últimos meses no he podido apenas visitar.
Indudablemente, una de las cuestiones que más acaparado los espacios dedicados a la actualidad, y también en las páginas dedicadas a la fotografía, es el asesinato por parte de policías de otra persona afroamericana. Cuestión especialmente desagradable, más todavía de lo habitual, por la actitud de la policía ante las justificadas protestas y por el envalentonamiento de los grupos racistas en determinados lugares. Supongo que muchos policías americanos están con los grupos racistas y fascistas. Y me temo que no sólo en Estados Unidos. Pero muchas de las referencias históricas en fotografía en la lucha por el respeto, los derechos civiles y la igualdad jurídica y social ya han ido apareciendo en estas páginas, así que no me extenderé por todas ellas. Por cierto, hay quienes se quejan del uso y abuso de los términos «fascismo» y «fascista» para denominar a muchas derechas populistas. Yo sugiero acudir a este ensayo de Umberto Eco, sobre el ur-fascismo, y quizá comprobarán que desgraciadamente no se abusa de estos términos.
Ya tenemos libertad de caminar cuando y por dónde queramos. También, desde mañana, para movernos en coche por toda la comunidad autónoma de residencia. Por lo menos en Aragón. A ver si para el fin de semana que viene pienso algo, ahora que tengo el coche recién revisado, con ruedas y batería nuevas, y otras cositas.
Y ahora, vamos a otros temas. Por ejemplo, otra recurrente de estas páginas es Francesca Woodman. Tal es la popularidad que ha adquirido una fotógrafa que hace casi 40 años que falleció, que no dejo de volver a ella por dos motivos. Porque muchas de sus fotografías y series me gustan mucho y porque, a pesar de ello, no es fácil de comprender. La exposición que pudimos visitar el año pasado en Madrid puso su granito de arena en este proceso de comprensión de la obra fotográfica de Woodman. Y el reciente artículo de Cartier-Bresson no es un reloj, que es mi recomendación de hoy, también.
Todos los años a principios de junio se recuerda la masacre de Tiananmen en Pekín, deleznable y sangrienta demostración de la auténtica naturaleza del régimen de la República Popular China, que parece ser admirado por la gestión de la crisis epidémica reciente en su territorio, tan «buena» (espooooiler… no ha sido buena ni de lejos). En Magnum Photos le han dedicado un artículo estos días atrás, a través de las fotografías de Stuart Franklin, especialmente la del hombre solitario con una bolsas que detuvo, momentáneamente, la columna de carros blindados. Pero hubo muchas más fotos. Sirva para recordar que un fascismo no tiene porqué estar liderado sólo por las derechas populistas; los partidos comunistas también se las han apañado muy bien a lo largo de la historia para recoger las esencias de ese fascismo original del que hablaba Eco.
Por cierto, Magnum Photos ha iniciado estos días atrás algo que llama #Flow o #MagnumFlow… y que explica de formas complicadas y elevadas… Bueno, después de darle varias vueltas, parece más que nada un blog con noticias de actualidad, con la ilustración gráfica de los fotógrafos de la agencia. Eso sí, menciona a la covid-19 y otros términos de moda para explicar lo que es. Realmente parece que puede ser interesante de seguir.
Para finalizar, algo más relajante. En Photography of China nos han presentado los bellos paisajes de Mongolia del fotógrafo suizo Marc Progrin, en todo tipo de situaciones, de estaciones, y entorno, desde la estepa a las montañas. Me han gustado, oye. Que ganas de volver a viajar…
Es simplemente eso. Lo que dice el título. Tenía que comprobar que una de mis cámaras más antiguas y queridas, una Leica IIIf de 1951, funcionaba correctamente. Así que una mañana de lluvia, camino del trabajo, le puse un rollo de película y fui haciendo fotos. Y la cámara funcionó correctamente. Los detalles técnicos los tenéis en Algún problema, ya resuelto, con Leica IIIf + Ilford FP4 Plus 125 a IE 400.