En los días de Semana Santa decidí dedicar tiempo a realizar un ejercicio de nostalgia aprovechando los contenidos del baúl de los recuerdos que conservaba y mantenía mi madre. Muchos de ellos soy capaz de interpretar, pero otros lamentablemente no. Y hoy en día ya no queda nadie de esa generación que nos pueda ayudar. En fin. Los datos técnicos fotográficos de este ejercicio están en Buscando en el baúl de los recuerdos con la Hasselblad 500CM + Ilford Delta 400 Professional.
Lo que de ahí salió,… ya lo iré contando en estas páginas poco a poco.
El baúl de los recuerdos y dos de las cámaras familiares de mi infancia y adolescencia.
Voy a hacer una ronda de recomendaciones fotográficas. Si hace una semana me centraba mucho en revisar bibliografía sobre la pandemia y otras epidemias, acabé saturándome, y esta semana he vuelto a prestar atención a los artículos sobre fotografía. Pero no me extenderé mucho, porque lo cierto es que mi cabeza, aunque más despejada que la de otros porque salgo a trabajar todos los días de lunes a viernes, también se ha visto afectada en cierta medida por la anómala situación en la que nos encontramos. Y por mi naturaleza escéptica ante el mundo, no soy de los que se deje arrastrar fácilmente por ningún tipo de optimismo. Cosa que se acentúa con la edad. Tampoco por los pesimismos agoreros irracionales,… pero es que… Bueno vamos. A la fotografía.
Algunas fotografías más de la tercera semana del estado de alarma por el nuevo coronavirus.
Empiezan a verse buenos trabajos relacionados con la epidemia y el aislamiento. En The Picture Show (Photo Stories from NPR), dos fotógrafos documentales que son pareja, Kasia Strek (Instagram) y Pete Kiehart (Instagram), han documentado la enfermedad de este último, obligados a vivir en cercanía, pero sin contacto físico. Tanto los textos como las fotografías me resultan muy interesantes.
Lo de quedarse en casa y mirar por la ventana no es de los tiempos del coronavirus. Y si no comprobemos el trabajo de Gail Albert Halaban, tal y como nos lo cuentan en Cartier-Bresson no es un reloj. Ha habido torso fotógrafos que se dedicaron a fotografiar desde la ventana, como Ruth Orkin o Eugene Smith.
Una entrada en el instagram de Photography of China, me llamó la atención sobre el trabajo de la fotógrafa Li Lin acerca de una isla en el delta del Huáng Hé, antiguamente llamado el río Amarillo, donde llevaban a los prisioneros políticos para trabajos forzados. Lugar que el gobierno chino hizo desaparecer. La forma en la que la fotógrafa refleja el lugar me ha gustado mucho. Pero he encontrado poca información sobre esta fotógrafa.
Hace un par o tres de meses encontré que la editorial Aperture Foundation había publicado, o estaba a punto de publicar, un nuevo libro de la serie The Photography Workshop, de la cual tengo ya cuatro volúmenes. Lo dedicaban al fotógrafo afroamericano Dawoud Bey, y lo encargué. Pero no me lo pueden servir. A ver si cuando pase el follón de la pandemia mejora la cosa. Mientras, en la cuenta de Youtube del SFMOMA (San Francisco Museum of Modern Art) le dedican un vídeo muy interesante. Un lugar que me hubiera gustado visitar este año, pero que probablemente va a ser que no, por la maldita pandemia.
Me gusta mucho Alec Soth. Y tengo un facsimil en pequeño de uno de sus libros más famosos, Niagara. En Magnum Photo, dedican su tiempo a la explicación del cómo se hizo este libro y ayudan a interpretar el contenido del mismo.
Hoy me voy a extender un poquito más sobre el comentario de las fotos de mis idas y venidas a trabajar durante el estado de alarma por la epidemia causada por el nuevo coronavirus de 2019. Como siempre podéis encontrar las cuestiones técnicas relacionadas con las fotos en mi página sobre técnica fotográfica, en Tercera semana de aislamiento social – Minox 35 GT-E + Ilford FP4 Plus 125.
Pero me ha parecido interesante hablar un poquito más de las fotografías.
Con la tercera semana, comenzó la primera prórroga del estado de alarma. Y se extremaron algunas medidas. Se suspendió la actividad laboral en todas las empresas no esenciales. Se clausuraron, se encintaron o vallaron, las entradas a los parques y jardines públicos. De repente, todo estaba realmente mucho más vacío.
También fue una semana en la que bajaron las temperaturas apreciablemente. Y llovió varios días. Esto generó que las calles aún se quedaran más vacías. Y nos desmoralizó un poquito a quienes trabajamos en sanidad. Todos los datos indican que el nuevo coronavirus se transmite con más facilidad en tiempo frío. Un tiempo cálido con una humedad ambiental elevada parece que limita la transmisibilidad. Pero frío, con lluvia,… mal rollito. Dos semanas más tarde no parece que haya afectado de forma importante a la curva epidémica.
También percibí fenómenos que me resultaban hasta cierto punto paradójicos o contradictorios. Los centros educativos, incluidos los universitarios, se encontraban cerrados para incrementar el aislamiento social y disminuir la transmisión del virus. Pero ver la facultad de Medicina cerrada y abandonada, cuando los alumnos de la misma deberían estar inmersos en el estudio y en el seguimiento de la pandemia, como una parte de su formación que en la que muchos de sus futuros compañeros, médicos, cojean. Porque ha habido poca sensación de riesgo de que surgiera una pandemia. A pesar de que en mi «corta» vida, me consta haber vivido ya cinco pandemias, incluida la presente.
Y sobretodo, la extraña sensación de ver prácticamente vacías las calles y las avenidas de Zaragoza a horas en las que el bullicio y el tráfico las inunda. Una sensación que vivimos en esos días y que se ha ido perdiendo poco a poco. En estos momentos, todo está mucho más concurrido que hace dos semanas.
Son tiempos nuevos, son tiempos extraños. Pasarán. Pero no sabemos que repercusiones sociales, culturales o políticas llegarán. Están los optimistas que hablan de una mejora en las relaciones humanas y en la solidaridad… pero con los antecedentes de las dos últimas décadas es difícil ser optimista. Por ejemplo, me cuesta conciliar los «aplausos» de las ocho de la tarde hacia los profesionales esenciales, sanitarios y otros, y los casos de rechazo o miedo vecinal ante esos profesionales que se empiezan a detectar. Muchas de las máscaras que se ven en los rostros de la gente son más reflejo del miedo hacia el otro, que del deseo de proteger al conciudadano. Recordemos el ejemplo de los hoplitas griegos cuando entraban en batalla. Con la mano derecha blandían la espada y luchaban con el enemigo, con la mano izquierda sujetaban el escudo que protegía a su compañero, mientras eran protegidos por el escudo de otro compañero. Esa es la idea, no la del miedo y la protección egoista. Porque esa, no resulta.
Los tranvías de Zaragoza, en uno de sus sentidos, llevan a «Mago de Oz»; pero a los burócratas del ayuntamiento les faltó imaginación para tender las vías sobre un camino de baldosas amarillas…
Pues eso. Estando designado como servicio esencial en mi centro de trabajo, sigo yendo y viniendo a trabajar durante el estado de emergencia debido a la epidemia de enfermedad por el nuevo coronavirus. Y de acuerdo a lo que empecé a hacer desde que comenzó este estado de emergencia, llevo una cámara a cuestas con un rollo de película en blanco y negro. Os dejo con la cámara y con algunas fotos de la segunda semana. Aunque en el momento en que publico esto estamos a mitad de la cuarta semana. Los detalles técnicos, que en esta ocasión son muy sencillos, en Segunda semana de aislamiento social – Cámara Safari Indiana Jones + Ilford HP5 Plus 400.
Durante la semana de la #FP4Party, pasee por la ciudad con la pequeña y coqueta Olympus Pen F y un rollo de este tipo de película. Los datos técnicos para aquellos que estén interesados están en Paseos por la ciudad con Olympus Pen F + Ilford FP4 Plus 125. Para los demás, os dejo aquí unas cuantas fotos; la luz estuvo muy agradable esa semana… cuando salíamos de casa y paseábamos líbremente, a principios del mes de marzo.
Esta semana he tenido poco tiempo para revisar mis habituales fuentes de recomendaciones fotográficas y marcar unas cuantas de ellas para revisar el fin de semana. También me he dado cuenta de que con el tiempo he ido perdiendo algunas de esas fuentes de recomendaciones. O se han comercializado demasiado, o han desaparecido por la presión de las redes sociales a las que se han desplazado, ganando en variedad y agilidad, pero perdiendo en profundidad. En fin… como de lo que más surge en todos lados es cómo mantener la necesidad de hacer fotos permaneciendo en casa, pondré un par de ideas que han surgido por ahí. Y alguna otra cosa.
Revisando fotografías de hace unos años y reinterpretándolas en blanco y negro. Playas y bosques del cabo Skagen en Dinamarca (Leica D-Lux typ 109).
En Cartier Bresson no es un reloj nos hablan de la fotógrafa, o artista visual, como ella se define, Carrie Mae Weems, a quien he de reconocer que no conocía previamente. Weems utiliza para una de sus series, The Kitchen Table Series (1990), un escenario mínimo. Una mesa de cocina, sobre la que situa objetos diversos, cotidianos, y alrededor de la cual convoca a su gente más próxima. Y reflexiona sobre la relaciones sociales; de pareja, familiares, amistades,… expresando claramente sus emociones. Algunas de las fotografías de esta serie me han parecido muy potentes.
En Lituania, la legislación sobre vuelo de drones debe ser bastante más laxa que en España. Porque la recomendación que nos proponen en Xataka Foto no me parece realizable. En España no se puede volar un dron en la ciudad y menos apuntando a las personas. No obstante, el lituano Adas Vasiliauskas no roba las imágenes de otras personas en su encierro preventivo. Contacta y concierta la fotografía que realiza a través del dron, sin necesidad de abandonar su domicilio. Son muy divertidas. Y obviamente se trata de un vecindario relativamente joven, o su selección de contactos lo es. Relajante.
En otro orden de cosas, revisando algunas cosas en Photography of China, me interesé por el pintor y fotógrafo pekinés instalado en Shanghái, Yang Fudong. Y me ha parecido muy interesante. Unas fotografías modernas, con una idiosincrasia claramente oriental, pero diferenciadas, tanto de la imaginería oficial del régimen como de otros contemporáneos suyos más o menos disidentes de lo oficial.
No me gustan los datos de nuevos casos de la epidemia. Y eso que no han publicado todavía los de ayer. Pero cuando parecía que la curva epidémica se aplanaba, dio un empujón hacia arriba. Puede haber muchas explicaciones, unas más positivas y otras más negativas… pero podemos repetir lo que ha sucedido en Italia. Y no es buena noticia. Así que hoy no estaba con muchas ganas de hacer estas recomendaciones fotográficas. Pero me voy a obligar. Aunque sea de forma telegráfica.
Mañana o pasado os cuento más de la serie de fotos que ilustran la entrada de hoy… Simplemente decir que son paisajes urbanos de Zaragoza de antes del aislamiento social.
En Magnum Photos nos sigue ofreciendo con frecuencia recomendaciones dentro de su enorme catálogo de fotografías:
En un tono poco trascendente, el trabajo de Dennis Stock como fotógrafo de rodaje en American Graffiti de George Lucas. Era el momento en que Lucas aparecía como un cineasta emergente e interesante. Pero se convirtió en otra cosa, para bien y para mal. Una película a revisar en algún momento.
Y «Chim» uno de los fundadores de la agencia, siempre se caracterizó por su empatía y sus trabajos con la infancia. Los niños fueron una de las peores víctimas del horror bélico en las guerras mundiales. Nos ofrecen fotografías de «Chim» sobre la lucha contra el analfabetismo tras el fin de la guerra. A los fascismos nunca les han gustado las personas cultas, porque piensan y no se dejan engañar fácilmente, y así quedó la Italia fascista culturalmente. Se podría decir lo mismo de otras dictaduras fascistas mucho más próximas, que hicieron de la represión al maestro una de sus máximas en sus primeros años.
Me gustan las series que mezclan el retrato con el paisaje, natural y humano. Creo que se complementan muy bien y nos dan una mejor idea de lo que pasa en un determinado lugar y a unas determinadas gentes. Por eso me ha gustado el artículo en Creative Boom dedicado al trabajo del fotógrafo Emile Holba (instagram) en el extremo norte de Noruega, donde confluye el país escandinavo con los extremos de Finlandia y Rusia. Un lugar que me gustaría visitar. Ya veremos cuando y cómo.
Cartier-Bresson no es un reloj nos recordó hace unos días una de las más formidables fotografías de la historia de la fotografía, Tomoko Uemura in Her Bath de W. Eugene Smith. La siguen comparando con las piedades de la imaginería cristiana. Pero en la mirada de Ryoko, la madre de Tomoko, veo otros sentimientos, más intensos, que Leire Etxazarra también ve y describe en su texto, y que trascienden el concepto de «piedad» y que hace de la fotografía algo más trascendente. Y además nos habla de otro tipo de epidemias; las causadas por el ser humano, por la ideología capitalista, avariciosa e insolidaria con los demás. Tomoko murió a la edad de 21 años. Siguen existiendo desastres medioambientales. Las epidemias de coronavirus pueden ser consideradas, desde cierto punto de vista, desastres medioambientales.
Al igual que hace unos meses, el pasado 1 de marzo, domingo de museos municipales con entrada libre, habiendo niños, nos dimos una vuelta por el Museo del Fuego y de los Bomberos de Zaragoza. Y yo me llevé un par de cámaras fotográficas, de las cuales, hoy os presento algunas fotografías realizadas con película fotográfica negativa en color. Los detalles técnicos en Fujifilm Natura 1600 en el Museo del Fuego y de los Bomberos.
Pues eso. Que la epidemia de coronavirus amenaza a los miembros más débiles de nuestra sociedad. Y entre ellos, la capacidad del sistema sanitario para responder con eficacia. Así que se nos recomienda quedarnos en casa. Después de varias semanas con el personal «desc.j.nado» por las cosas que les pasan a los chinos, ahora resulta que Europa lidera el número de casos y muertos. Aunque claro, nadie sabe lo que está pasando en otros continentes donde los sistemas no permiten contar ni controlar lo que pasa…
Pero en estos últimos días he recibido algunos libros y revistas de fotografía que me permitirán sobrellevar el tiempo de ser, de forma solidaria, un asocial. Y os los cuento.
Las fotografías acompañantes pertenecen al mismo carrete que las del de la excursión al curso alto de río Martín, pero utilizando como objetivo un Helios 44-2 58/2 de fabricación soviética, usado con un adaptador sobre la Canon EOS 650.
La revista Exit, con su número 77, ha cambiado de formas, aunque creo que sigue siendo lo mismo de forma. Cada número nos trae un tema, en este último el de las «Minorías», y nos muestra cómo algunos de los mejores fotógrafos del momento, y también de la historia, pero sobretodo actuales, observan, reflexionan o proponen sobre ese tema. Textos siempre en castellano y en inglés. No he tenido todavía de meterme en profundidad en este número, por lo que no puedo hablaros de ninguna recomendación de contenido en concreto, pero sin duda es una revista recomendable en sí misma. Siempre. Si antes os he dejado el enlace al número actual, os pongo también el enlace a la cuenta en Instagram de la revista.
Desde hace ya unos años, voy comprando de vez en cuando libros de la editorial Another Place Press (instagram). Como ellos mismos se definen, son una pequeña editorial independiente que muestra el trabajo de fotógrafos contemporáneos dedicados al paisaje. Paisaje humano, natural y, las más de las veces, ambos en interrelación. No compro todos sus libros pero tengo ya unos cuantos. Son ligeros, bien presentados, relativamente económicos y sobretodo pueden servir de inspiración para el aficionado a la fotografía que quiere encontrar sus proyectos y su propia visión. Recientemente he recibido el libro Undertow de Frances Scott (instagram). Esta es una fotógrafa natural de las islas Orcadas, al norte de Escocia, actualmente establecida en Glasgow, que ha decidido revisar mediante sus fotografías, en blanco y negro, su relación personal con el paisaje de sus islas de origen, especialmente el paisaje costero. Incluye un copia firmada de una de sus fotografías en tamaño Din A5.
Hace unos días, en unas recomendaciones fotográficas, os hablaba de Thomas Sauvin (instagram). Sauvin es un coleccionista francés que vive en Pekín, y que se dedica a buscar y coleccionar fotografías y negativos en los mercadillos de la capital china, donde eventualmente encuentra auténticas joyas, que organiza y publica de forma excelente. Cuando realicé en Coursera el curso del Museum of Modern Arte MoMA de Nueva York «Seeing Through Photographs«, pude introducirme en el análisis de lo que actualmente se da en llamar fotografía vernácula. Es decir, la fotografía que se realiza de forma cotidiana con sujetos y temas corrientes, distinta de la fotografía profesional, documental o comercial, o de la realizada con fines artísticos. Es decir, la fotografía que hace la gente de vacaciones, o cuando ve algo que le llama la atención, o de sus seres queridos, o las que toman los científicos, los policías u otras profesiones durante el ejercicio de su profesión. Me interesó la labor que hacía Sauvin, y me atrajo comprar el último libro que ha publicado, Great Leaps Forward. Con una presentación excelente, recoge una selección de fotografías del departamento de Educación Física de la Universidad de Xi’an. Y son de excelente calidad técnica y compositiva, realizadas todas un mismo día de junio de 1960, soleado y luminoso. Al mismo tiempo, el Gran Salto Adelante fue el nombre que recibió uno de los planes de desarrollo de la China de Mao, en esa misma época. Una iniciativa que fracasó y que causó horribles hambrunas, aunque esto es cuestionado por algunos críticos. Causó el desprestigio de Mao Ze Dong, aunque volvió en 1966 con otra terrible iniciativa, la Revolución Cultural, que también causó estragos en China. Las fotografías tienen una estética muy propia de los regímenes totalitarios, en la que se glorifica el cuerpo sano e ideológicamente perfecto de los jóvenes.
Bueno, esto es todo por el momento. Sigamos con el #yomequedoencasa.
Hoy no tengo mucho tiempo para casi nada. Un día complicado por todo tipo de cosas, unas buenas,… otras «no tan buenas». Cosas de eso que llaman «la vida» y que nos sucede cotidianamente, de las que te hacen pensar si merece la pena planificártela un poco o simplemente dejar que pase… No entro aquí en los erróneos conceptos a propósitco del Carpe Diem que pululan por las relativamente nocivas redes sociales… estoy más a cierto pesimismo vital al que supongo que estamos abocados cuando llegamos a cierta edad. Y doy gracias por ser espectador, más o menos activo, de estas cosas «no tan buenas», aunque a veces duelan. Pero todo es cuestión de tiempo para que todos subamos al escenario para representar nuestro papel en la tragedia. Y si no, ya veréis…
El caso es que hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, por lo tanto, desde que al día se le cayó de la denominación el adjetivo «Trabajadora». Lo cual muchos piensan que es cosa de hace cuatro días, lo que la caída del adjetivo digo, y sin embargo fue ya en 1975 cuando las Naciones Unidas lo descabalgaron para dar reconocimiento a todas las mujeres sin distinción. Pero parece que prensa y políticos no se han coscado del tema hasta hace unos pocos años. Como yo suelo dedicar los domingos a recomendar cosas sobre fotografía, no me saldré de mis propias costumbres. Y como no tengo mucho tiempo, me limitaré a una recomendación… que lleva muchas otras implícitas y femeninas.
Female in Focus es un premio concedido por 1854 Media, la editora del British Journal of Photography BJP, revista que comenzó su andadura en aquel año del siglo XIX y aún sigue en la brecha, una de las de más calidad en el mundo de la fotografía, y que se convocó por primera vez en 2019. Su objetivo es servir de plataforma para visual el excepcional trabajo que realizan muchas mujeres fotógrafas en todo el mundo, pese a que trabajan en un sector en el que, como en muchos otros, tienen una menor visibilidad, y sufren una brecha salarial espantosa. Datos,… de los graduados en disciplinas fotográficas diversas, el 80 % son mujeres, sólo un 15 % de los profesionales de la fotografía lo son, y los ingresos que reciben son un 40 % menos que los de los fotógrafos hombres.
El sitio web de la iniciativa pone a disposición del público algunas publicaciones gratuitas, extraidas de los fondos del BJP, principalmente. Destacaré dos de ellas. Se puede obtener el número de mayo de 2017 de BJP, Female Gaze (traducción, mirada femenina), dedicado como se puede entender a las fotógrafas. Hay que decir que BJP saca más o menos periódicamente números dedicados a las mujeres fotógrafas, como en septiembre de 2018, Through her eyes (traducción, a través de sus (de ella) ojos).
También ha estrenado recientemente, con su volumen 1, el Female in Focus x BJP E-magazine, en el que reúne en una publicación en línea, que también se puede descargar, el trabajo de diversas fotógrafas, extraídos de los archivos de BJP. Este primer número viene con el título de Your body es a battleground (traducción, tu cuerpo es un campo de batalla), e incluye el trabajo de las fotógrafas Sara VanDerBeek, las representaciones de la forma femenina, Delphine Diallo, retratos de unidad y empoderamiento, Laia Abril, segunda serie sobre la misoginia «On rape (De la violación)», Lina Scheynius, un estudio sobre el acto de dar a luz, y Rasha Kahil, el troleo en las redes sociales. Denso.