Quería dar vidilla a mis objetivos con montura Canon EF, que ultimamente estaban un poco parados. Pero me daba pereza, porque me he acostumbrado a las ventajas de las cámara sin espejo sobre las réflex. Así que encendí los radares hace un par de meses hasta que recientemente me llegó el chollete. Porque no me apetecía gastar mucho.
Tienen ya más de 25 años estas fotos realizadas con película negativa en blanco y negro en un frío pero soleado mes de diciembre de los años 90. Pero me quedaron bastante majetas. Los datos técnicos de las tomas los podéis encontrar en Historias de mi historia; en Londres con una Minox ML 35 e Ilford Delta 400.
Para quienes no estéis interesado en lo técnico, simplemente os dejo las fotos puestas.
Entre el Parque Lineal de Plaza y las esclusas de Valdegurriana, me dice Google Maps que hay 15 kilómetros. Siempre que vayas por la orilla del Canal Imperial de Aragón, a su paso por la ciudad de Zaragoza. Los kilómetros andados, en dos sábados consecutivos, para hacer estas fotos de ese recorrido han sido distancias de 19 y 12 kilómetros respectivamente. Así que hemos combinado creatividad fotográfica y beneficios para la salud cardiovascular. Ideal.
El tipo de película es el mismo. Las cámaras que he usado con ella en junio y julio, muy distintas. Una minúscula cámara de medio formato de los años 60 del siglo XX, frente a la primera autofoco Canon EOS para película tradicional, con un objetivo de los años 2010. Pero los resultados no se llevan tanto. La EOS lleva ventaja, claro está, pero la pequeña Olympus Pen EE3 se defiende bien. En cualquier caso, ambas cámaras han recogido la abundancia de vegetación verde de este verano en Zaragoza. Una primavera húmeda más un verano cálido, pero no desmesuradamente caliente…
Sufrió daños el parasol metálico que llevaba enroscado, y durante año y medio he tenido mi cámara más soviética en dique seco. Un poco por vagancia, porque una visita al mecánico ha resuelto el problema en cosa de 10 minutos.
Durante bastantes años, y es algo que he vuelto a hacer en los últimos, además de la cámara de objetivos intercambiables con película en color, actualmente digital, me llevaba una pequeña cámara compacta con película en blanco y negro que luego revelaba y ampliaba yo mismo. Como una forma de extender la experiencia y la diversión del viaje.
La primera vez que hice algo así fue en mayo de 1993. Y el viaje fue a los Países Bajos y alguna ciudad del norte de Bélgica. Aunque abarcó más ciudades, fotografías en blanco tengo de Rotterdam, Schiedam, La Haya, Amsterdam, Utrecht y Gante. Los detalles más técnicos los podéis encontrar en Historias de mi historia; mi primer viaje con película en blanco y negro, Países Bajos 1993.
Este fin de semana he digitalizado cuatro rollos de negativos en blanco y negro de 1993. Hoy voy con un par de ellos. O tres. Incluyendo otro que digitalicé hace unos meses. Son los primeros rollos en blanco y negro que hice cuando compré la Canon EOS 100, mi primera cámara réflex de enfoque automático razonablemente avanzada. Los detalles técnicos los encontraréis en Historias de mi historia; primer blanco y negro con Canon EOS 100 (marzo de 1993). Las fotos son de…
Alquézar (Huesca)
Antigua estación de Miraflores (Zaragoza); ya no es así.
Loarre (Huesca)
Sitio arqueológico del Cabezo de Alcalá, Azaila (Teruel).
Ruinas del pueblo viejo de Belchite (Zaragoza); restos de una guerra que nunca debió ser.
Cargué hace unos días un rollo de película en blanco y negro con sensibilidad extendida al infrarrojo en una de mis cámaras de formato medio, con el filtro adecuado, y me di un paseo que, fotográficamente, prometía. Pero tras el revelado, la emulsión de los negativos ha aparecido dañada. No tengo claro el motivo. Lo explicé en Graves daños en fotografías en el infrarrojo – Fujifilm GS645S + Hoya IR72 + Rollei Superpan 200 Pro.
La cianotipia es un proceso alternativo de fotografía, inventado allá por el siglo XIX, utilizado en un principio para catalogar plantas, muy usado en un momento dado para reproducir planos de ingeniería, y que permite unas posibilidades creativas muy amplias.
Durante esta primavera y verano he ido realizando unas cuantas a partir de internegativos digitales de fotografías originales principalmente analógicas, aunque también hay alguna digital. Y entre las analógicas, hay algún original estenopeico o expuesto en el espectro del infrarrojo. De lo más variado. Los detalles técnicos en Cianotipias en 20 x 25 a partir de internegativo digital.
Últimamente me cuesta seleccionar correctamente artículos para repasar el fin de semana. Tengo la sensación de que después de tantos años haciéndolo, estoy saturado de imágenes, de fotografías, y cada vez me cuesta más diferenciar. Pero seguiré haciendo un esfuerzo.
Mmmmmmm… ¿cuándo podremos retomar los viajes a China que teníamos previstos? De momento, recordaremos nuestra estancia en Shanghái.
En Cartier-Bresson no es un reloj nos hablan del español José Manuel Navia. Uno de esos fotógrafos españoles que encuentra su inspiración en la España interior, rural, en vías de abandono o extinción. Una España interior que a mí me despierta sensaciones contradictorias, unas positivas y otras… menos. Es que soy un urbanita impenitente. A lo que íbamos. Navia lo hace con un manejo notable de la luz… o quizá deberíamos decir de las sombras. Y con una paleta de color consistente. Envidiable. Tengo que saber más de Navia.
El italiano Paolo Pellegrin es conocido por su notables reportajes como fotoperiodista en todo tipo de lugares de conflicto. Pero durante la pandemia, se refugio con su familia, que reside en Ginebra, en las montañas, con el fin de aislarse como todo hijo de vecino. Y dirigió su cámara, en lugar de hacia las consecuencias de la pandemia en el mundo, hacia su propia familia. Me parece un ejercicio interesante. No son pocos los fotógrafos que han realizado ejercicios semejantes, pero este me ha interesado. Nos lo han contado en Magnum Photos.
Hace un tiempo que me di cuenta que me gusta mucho hablar de pioneros de la fotografía en color. Se han dado muchas vueltas a lo de que la fotografía más pura y más significativa es en blanco y negro. Durante décadas se decía que la fotografía en color era para aficionados y fotografía familiar. No estoy de acuerdo. Y además creo que la buena fotografía en color es más compleja, más difícil que el blanco y negro. Hay más información que procesar y encajar en la imagen, y hacerlo bien es más complejo. Casi siempre traigo por aquí pioneros de la fotografía en color de nacionalidades norteamericanas. Pero hoy, por recomendación de la NPR, voy con el belga Harry Gruyaert. Para aprender mucho.
Japón, como paisaje y estética, atrajo a los occidentales desde su apertura a mediados del siglo XIX. Pero tras su derrota en 1945, entró en una difícil y compleja posguerra de la que empezó a ver la luz a finales de los años 50 y especialmente en los años 60. Su año «triunfal» por decirlo de alguna forma fue aquel 1964 con los juegos olímpicos de Tokio y los primeros trenes bala del shinkansen de la línea Tōkaidō. Pero también fue el momento en el que empezaron a llegar las fotografías que han hecho que muchos nos sintamos muy atraídos hacia el archipiélago asiático. Y un precursor de esos paisajes naturales y humanos que ahora abundan en las redes sociales fue el norteamericano Burt Glinn, como nos cuentan en Magnum Photos.
Los números 8 y 88 son números de la suerte en China. Hace unos años se dotó en la República Popular China a millones de personas mayores, ancioanos, que vivían en las zonas rurales del país, de una pensión básica de 88 RMB (renminbi o yuan, la moneda china). Personas que se sintieron muy afortunadas. La australiana de ascendencia china Tami Xiang retrata a algunas de estos lucky 88 con sus cestas de la compra. Nos lo cuentan en Photography of China. Ah… se me olvidaba… 88 RMB son, en estos momentos, algo menos de 11 euros.
Y a estas alturas del 2020, ¿quién no ha oido hablar de Wuhan? El 1 de enero, poca gente. Pero ahora… En diciembre de 2019 llegó a Wuhan el fotógrafo polaco Arek Rataj. Y cuando se produjo el confinamiento y bloqueo de la ciudad el 23 de enero de este año, estaba allí y decidió salir a la calle y documentar lo que estaba sucediendo. Indudablemente, un documento valiente y de gran valor, con fotos que cuentan significativamente una historia. Una historia que ya forma parte de la historia. También en Photography of China.
Cargué hace unos días un rollo de película en blanco y negro con sensibilidad extendida al infrarrojo en una de mis cámaras de formato medio, con el filtro adecuado, y me di un paseo que, fotográficamente, prometía. Pero tras el revelado, la emulsión de los negativos ha aparecido dañada. No tengo claro el motivo. Lo explico en Graves daños en fotografías en el infrarrojo – Fujifilm GS645S + Hoya IR72 + Rollei Superpan 200 Pro.
No obstante, os dejo las fotos para que las veáis. Creo que a pesar de todo, haré alguna cianotipia a partir de ellos. Igual quedan curiosas.
Ayer domingo por la tarde, yo solico, alejado del prójimo que cada vez es menos próximo, me fui a la presa de Tormos en el embalse de la Sotonera, porque tenía el presentimiento de que sin ser el lugar ideal, estaría bien para hacer algunos paisajes al atardecer, fotografiar el cometa C/2020 F3 NEOWISE y quizá alguna Vía Láctea.