[Fotos] Color con cámara llegada a mí insospechadamente

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Pocos días antes del 15 de marzo, del comienzo del estado de alarma por la epidemia de covid-19, me llegó una cámara a fondo perdido. Alguien tenía una Pentax MX en un armario. Sin objetivos, sólo el cuerpo. Supone que perteneciente a su padre… pero no lo sabe, porque nunca le vio usarla en vida. Y sobretodo, sin objetivos. Un misterio familiar. No les interesa, saben de mi afición a la fotografía. No saben que hacer con ella. No quieren molestarse en ponerla a la venta ni nada por el estilo; valoran más su tiempo que el dinero que les puede suponer. Así que voy a buscarla y la depositan en mis manos. En la práctica, me la dan.

No sé qué haré con ella, porque ya tengo uno. Se me han ocurrido varias cosas. Le puse un carrete de negativos en color y he comprobado que funciona correctamente. Las cuestiones técnicas en Otra Pentax MX, con la que no sé qué hacer (con Kodak Portra 400). Por lo demás, os dejo algunas fotos.

[Fotos] Se acerca la «fase 1» en Aragón, pero fotográficamente estoy en la sexta semana de la «fase de antipatía social colectiva»

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Probablemente la octava semana desde la entrada en vigor del decreto de alarma será la última en la que haré fotos de esta serie que se basa en mis desplazamientos por una ciudad distinta de casa al trabajo y regreso durante las fases de aislamientos social por la epidemia de covid-19. Pero a la hora de presentar resultados, todavía estoy con la sexta semana, las que hoy os muestro aquí.

En mi apreciación, los resultados más agradables son los de las fotografías que realicé en interiores, en mi lugar de trabajo. Durante esa semana, entre las dos y media y las ocho de la tarde, me encontraba solo en un planta en la que habitualmente, sin epidemias, por las mañanas trabajamos unas cuarenta personas. Sin agobios de espacio. De vez en cuando estiraba los músculos moviéndome y haciendo fotos aprovechando la luz de la tarde. Pero también tuve ocasión de hace mis fotos en exteriores. Claro.

[Recomendaciones fotográficas] Algunas cosas muy interesantes en los últimos días

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Hace días que no hago una entrada de recomendaciones fotográficas. Por lo menos diez días. No he contado. El caso es que en esos últimos diez días han aparecido cosas muy interesantes, que voy a intentar resumir.

Hoy os dejo algunas de las fotos realizadas en los primeros paseos «legales» en la fase ¿0?, ¿por qué no le llaman «1» si es la primera?, del desconfinamiento de la población. Lo que pendantemente llaman la «desescalada» y el regreso a una «nueva normalidad». Cómo odio el lenguaje de las distopías orwellianas.

Dorothea Lange es un clásico de la fotografía desde sus trabajos para la administración federal de Estados Unidos para documentar la época de la Gran Depresión. Y en la revista en línea del MoMA han dedicado a la visión que tenía esta gran fotógrafa del mundo de la infancia. No tiene desperdicio. Y va mucho más allá de la fotografía de marras.

Hablando de otra Lange, de Jessica Lange. Sí, la estupenda actriz que tan buenos ratos nos ha hecho disfrutar en las salas de cine, esas a las que no podemos asistir hoy en día. Bueno, pues también es fotógrafa. Y no esta nada mal. En Lensculture hacen un repaso a una de sus obras, Highway 61.

Cartier-Bresson no es un reloj ha publicado un vídeo sobre un estupendo trabajo de Alec Soth, Sleeping by the Mississippi. Yo le tengo en forma de facsímil pequeñito, y muchas veces me he planteado comprar la versión genuina. Ya veremos. Os pongo el vídeo.

Wuhan se ha convertido en una especie de ciudad «maldita» en los últimos tiempos por ser el foco primario de la pandemia que nos tiene a todos tan entretenidos. En el momento en que saltaba la noticia de la enfermedad a la prensa, en España podíamos ver una película rodada en la ciudad china. Estos días atrás en Photography of China han publicado fotografías del trabajo de Fergus Coyle realizado en Wuhan, en las que reflexiona sobre los fenómenos de urbanización desaforada en la política de hiperdesarrollismo del régimen chino. Aunque también tiene palabras de simpatía hacia una ciudad y sus habitantes, ya para siempre asociados a la maldita pandemia.

Y en Lenscratch dedicaron la semana pasada algunos artículos a lo que se da en llamar en estos días la fotografía vernácula. Aquella que no se realiza por motivos artísticos o periodísticos, las fotos cotidianas, muchas veces sin autor conocido.

Por un lado nos hablan de Liz Albert y su proyecto Family Fictions, en el que reúne dípticos de fotografías familiares que no tienen que ver entre sí para construir nuevas historias familiares, ficticias o con nuevos significados. Os dejo un vídeo sobre el proyecto.

Por otro lado, David Pace revela en una selección personal el «comienzo de su carrera» como fotógrafo, con las fotos que realizó cuando era todavía un niño, generalmente en su entorno familiar y escolar.

[Fotografía] Día Mundial de la Fotografía Estenopeica 2020

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El último domingo de abril se viene celebrando desde hace unos años el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica. Por lo tanto, hace una semana se celebró el correspondiente a 2020, lo cual pilló a buena parte de la humanidad confinados, en mayor o menor medida, por culpa de virus de Batman. Y la forma de celebrarlo es haciendo fotos. Estenopeicas, claro. Y debido al confinamiento de marras, la propuesta era realizarlas en interiores. Lo cual es un follón, porque los tiempos de exposición se hacen larguísimos si añades como factores el diminuto tamaño de la apertura del estenopo, la menor cantidad de luz disponible en interiores, y el fallo de la reciprocidad cuando se usa material sensible fotoquímico. Pero bueno. Aquí os dejo mis propuestas.

Bueno… hay una que no es estenopeica, pero como me gustó cómo me quedó… la he dejado. Fotografías realizadas con una Pentax MX y un «objetivo» Pinhole Pro con una apertura de 0,3 mm para un distancia focal de aproximadamente 50 mm. Película Ilford HP5 Plus 400 revelada en Kodak HC-110 dilución B (1+31), 5 minutos a 20 ºC.

[Fotos] Se anuncia la «desescalada», pero mis fotos son todavía de la quinta semana del estado de alarma

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Con la llegada del mes de mayo, con la llegada previsible del calor, ya veremos si realmente sirve o no para frenar la transmisión del nuevo coronavirus, nos ha llegado también el gobierno tomando decisiones sobre cómo vamos a aterrizar en eso que llaman «nueva normalidad». ¿Un brave new world que decía Aldous Huxley? Aunque el título de la famosa novela del británico hay que buscarlo en Shakespeare.

O wonder!
How many goodly creatures are there here!
How beauteous mankind is! O brave new world,
That has such people in’t.

William Shakespeare, La tempestad, acto V

Pero yo todavía estoy con mis fotos de hace dos semanas. De un mundo, probablemente no feliz, quizá valiente, aunque mi impresión es que hay mucho miedo, quizá justificado, quizá por los motivos equivocados. Pero yo, en mis caminatas de 50 minutos, yendo o viniendo a trabajar, haciendo fotos. Por algún motivo, al mayoría, verticales. Cuando siempre había realizado más fotos horizontales. No sé. Las cuestiones técnicas en Quinta semana de aislamiento social – Minox 35 GT-E + Ilford FP4 Plus 125 a IE 250 (o así).

[Nostalgia] Familia nuclear

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En el baúl de los recuerdos de mi madre no es difícil encontrar fotografías de los miembros de su familia nuclear. Bien de la que tenía cuando era soltera, aunque estas fotografías son dispersas y diversas, fruto sin duda de la situación en la que vivieron durante la guerra civil y en la posguerra inmediata (eso, otro día, si es que resulta pertinente), bien de la que formó cuando se casó. Pero lo curioso es como entre las fotos, y sin ningún orden aparente, aparecen documentos u objetos, que algún significado debieron tener para ella. ¿Por qué un pequeño volumen, una pequeña biografía de Ana Frank aparece dentro del baul entre las fotografías, y no estaba en los estantes de los muebles librería? Imposible de saber.

En principio, la familia nuclear de madre, según las definiciones sociológicas de este concepto fuimos cuatro personas; el matrimonio formado por ella y mi padre, después llegué yo y finalmente mi hermana. Tenía yo nueve años cuando nació mi hermana, y mi madre una edad en la que ya no esperaba más retoños. Que no fuera esperada no impidió que mi hermana fuera muy bien recibida. Realmente fue una familia más alegre después de su nacimiento, más bulliciosa. Pero da igual lo que digan los sociólogos. Es inevitable considerar que en nuestra familia nuclear había un quinto miembro. «La» Pilarín, mi tía. Hermana de mi madre. En algún momento la gente empezó a referirse a ella como Pili. Pero para los de toda la vida… Pilarín. Que sufrió una meningitis bacteriana en su niñez, que le acabó dejando unas secuelas, que llevaron a su institucionalización de por vida en algún momento de la posguerra. Pero nunca quedó abandonada. Y siempre fue una presencia en nuestras vidas. Hasta el día que murió ya muy mayor, y sobreviendo bastantes años a su hermana, mi madre. Y por eso está incluida, con todo merecimiento, en la entrada nostálgica de hoy.

[Nostalgia] La «Viking» y las vacaciones en Benicarló

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Ya anuncié/comenté hace unos días que, con la ayuda de mi Hasselblad 500CM y un rollo de Ilford Delta 400, me sumergí durante los días de Semana Santa en el baúl de los recuerdos de mi madre. Oficialmente, el baúl de los recuerdos familiar, pero el sesgo hacia las cosas de mi madre es demasiado evidente, siendo además la persona que se preocupaba más de él. Aunque yo de vez en cuando también me sumergía en el baúl, especialmente durante mi adolescencia, y le hacía preguntas. El problema es que no siempre quería o le gustaba hablar de todo. Y también que nunca nos dedicamos a documentar cada una de las fotografías y de los objetos que en el se encuentran, por lo que algunos han perdido sentido desde que nos falta ella. Haré varias paradas, en ningún orden en especial, de lo que me llamó la atención en el baúl.

La primera es en Benicarló. Para quien no se cosque, Benicarló es una ciudad costera en la provincia de Castellón, que en los años 60 empezó a despertar al turismo. Con una playa muy modesta en tamaño, la del Morrongo, quizá no admitiese tantos veraneantes como otros lugares de la costa. Pero no faltábamos quienes nos alojábamos en las viviendas sociales de los pescadores que, durante los meses de verano se trasladaban a vivir en casas de la familia más alejadas del puerto de la playa, dejándonos las más privilegiadas desde el punto de vista del turista, a los veraneantes. Se formó una pequeña comunidad de estos que convergíamos en la playa y en el puerto. La cámara familiar de aquella época era un sencilla, barata y elemantal «Viking» que, a pesar de su exóticamente nórdico nombre, era de fabricación nacional. La usaba sobretodo mi padre. No se daba muy buena maña. Siempre nos quejábamos de que cortaba las cabezas. Nunca pilló del todo el concepto de «error de paralelismo» entre lo que veía el visor directo de la cámara y lo que veía el objetivo de la misma. Todavía la tengo. Algún día le pondré un rollo de película. A ver qué tal.

Las últimas vacaciones en Benicarló siendo niño fueron en 1971. Al año siguiente nació mi hermana y empezó la época de los campings. Volvimos cuando tenía 19 años… pero no fue lo mismo. Y luego… esas ya son otras historias.

[Fotos] Menos fotos en la cuarta semana del estado de alarma, coincidió con Semana Santa y…

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… por lo tanto, sólo salí a trabajar tres días. Y estuve cuatro días seguidos confinado en casa, el mayor número de días consecutivos hasta ahora. Yo sigo yendo a trabajar cotidianamente, a turnos semanales de mañana y tarde de lunes a viernes; escribo esto estando ya muy avanzada la sexta semana del estado de alarma. Pero en esos días sólo fui de lunes a miércoles. Por lo tanto, las 36 exposiciones de un rollo de 135 normal me parecía excesivas. Por ello, opté por el formato medio. Consideré que las 12 exposiciones que ofrece el formato medio en 6 x 6 cm serían suficientes. Tampoco sabía muy bien qué tiempo iba a hacer. Las predicciones del tiempo variaban con rapidez.

Puesto que todavía se percibía una necesidad de aislamiento extremos por la calle, ir por la misma cargado con una Hasselblad hubiese sido demasiado conspicuo. La mejor calidad, pero hacer números para que me parase la policía, y tener que dar explicaciones. Llevo mi «salvoconducto» oficial,… pero es un rollo tener que explicar que llevo encima la cámara para no morirme de asco el fin de semana y seguir teniendo cosas que hacer, que no es que me falten, además de tener un registro visual de mis vivencias de estos extraños tiempos. Así que opté por llevar una cámara retráctil. Después de darle vueltas al asunto, opté por la Agfa Isolette I, como la más razonable. Los detalles técnicos los podéis leer en Cuarta semana de aislamiento social – Agfa Isolette + Ilford FP4 Plus 125.

Una cuestión me queda clara ahora. Fueron los últimos días en los que realmente te sentías solo, aislado, por la calle. Iba a trabajar hacia las una de la tarde, para llegar a las dos, y salía del trabajo a las ocho y media de la tarde. Casi siempre caminando. En total, entre siete y ocho kilómetros al día, según cómo hiciese el recorrido. Esto me permite hacer un razonable tiempo de ejercicio incluso en estos días. Pero ahora ya está todo mucho más concurrido. Bastante menos que de costumbre, pero ya llevo unos cuantos días en los que no siento ir solo por el mundo.

[Nostalgia] El bául de los recuerdos de mi madre y las viejas cámaras familiares

Fotografía

En los días de Semana Santa decidí dedicar tiempo a realizar un ejercicio de nostalgia aprovechando los contenidos del baúl de los recuerdos que conservaba y mantenía mi madre. Muchos de ellos soy capaz de interpretar, pero otros lamentablemente no. Y hoy en día ya no queda nadie de esa generación que nos pueda ayudar. En fin. Los datos técnicos fotográficos de este ejercicio están en Buscando en el baúl de los recuerdos con la Hasselblad 500CM + Ilford Delta 400 Professional.

Lo que de ahí salió,… ya lo iré contando en estas páginas poco a poco.

El baúl de los recuerdos y dos de las cámaras familiares de mi infancia y adolescencia.

[FOTOS] Y llegamos a la tercera semana del estado de alarma

Fotografía, Política y sociedad

Hoy me voy a extender un poquito más sobre el comentario de las fotos de mis idas y venidas a trabajar durante el estado de alarma por la epidemia causada por el nuevo coronavirus de 2019. Como siempre podéis encontrar las cuestiones técnicas relacionadas con las fotos en mi página sobre técnica fotográfica, en Tercera semana de aislamiento social – Minox 35 GT-E + Ilford FP4 Plus 125.

Pero me ha parecido interesante hablar un poquito más de las fotografías.

Con la tercera semana, comenzó la primera prórroga del estado de alarma. Y se extremaron algunas medidas. Se suspendió la actividad laboral en todas las empresas no esenciales. Se clausuraron, se encintaron o vallaron, las entradas a los parques y jardines públicos. De repente, todo estaba realmente mucho más vacío.

También fue una semana en la que bajaron las temperaturas apreciablemente. Y llovió varios días. Esto generó que las calles aún se quedaran más vacías. Y nos desmoralizó un poquito a quienes trabajamos en sanidad. Todos los datos indican que el nuevo coronavirus se transmite con más facilidad en tiempo frío. Un tiempo cálido con una humedad ambiental elevada parece que limita la transmisibilidad. Pero frío, con lluvia,… mal rollito. Dos semanas más tarde no parece que haya afectado de forma importante a la curva epidémica.

También percibí fenómenos que me resultaban hasta cierto punto paradójicos o contradictorios. Los centros educativos, incluidos los universitarios, se encontraban cerrados para incrementar el aislamiento social y disminuir la transmisión del virus. Pero ver la facultad de Medicina cerrada y abandonada, cuando los alumnos de la misma deberían estar inmersos en el estudio y en el seguimiento de la pandemia, como una parte de su formación que en la que muchos de sus futuros compañeros, médicos, cojean. Porque ha habido poca sensación de riesgo de que surgiera una pandemia. A pesar de que en mi «corta» vida, me consta haber vivido ya cinco pandemias, incluida la presente.

Y sobretodo, la extraña sensación de ver prácticamente vacías las calles y las avenidas de Zaragoza a horas en las que el bullicio y el tráfico las inunda. Una sensación que vivimos en esos días y que se ha ido perdiendo poco a poco. En estos momentos, todo está mucho más concurrido que hace dos semanas.

Son tiempos nuevos, son tiempos extraños. Pasarán. Pero no sabemos que repercusiones sociales, culturales o políticas llegarán. Están los optimistas que hablan de una mejora en las relaciones humanas y en la solidaridad… pero con los antecedentes de las dos últimas décadas es difícil ser optimista. Por ejemplo, me cuesta conciliar los «aplausos» de las ocho de la tarde hacia los profesionales esenciales, sanitarios y otros, y los casos de rechazo o miedo vecinal ante esos profesionales que se empiezan a detectar. Muchas de las máscaras que se ven en los rostros de la gente son más reflejo del miedo hacia el otro, que del deseo de proteger al conciudadano. Recordemos el ejemplo de los hoplitas griegos cuando entraban en batalla. Con la mano derecha blandían la espada y luchaban con el enemigo, con la mano izquierda sujetaban el escudo que protegía a su compañero, mientras eran protegidos por el escudo de otro compañero. Esa es la idea, no la del miedo y la protección egoista. Porque esa, no resulta.

Los tranvías de Zaragoza, en uno de sus sentidos, llevan a «Mago de Oz»; pero a los burócratas del ayuntamiento les faltó imaginación para tender las vías sobre un camino de baldosas amarillas…

[Fotos] Yendo y viniendo al trabajo en la segunda semana del estado de emergencia

Fotografía

Pues eso. Estando designado como servicio esencial en mi centro de trabajo, sigo yendo y viniendo a trabajar durante el estado de emergencia debido a la epidemia de enfermedad por el nuevo coronavirus. Y de acuerdo a lo que empecé a hacer desde que comenzó este estado de emergencia, llevo una cámara a cuestas con un rollo de película en blanco y negro. Os dejo con la cámara y con algunas fotos de la segunda semana. Aunque en el momento en que publico esto estamos a mitad de la cuarta semana. Los detalles técnicos, que en esta ocasión son muy sencillos, en Segunda semana de aislamiento social – Cámara Safari Indiana Jones + Ilford HP5 Plus 400.

[Fotos] A caballo entre la libertad y el aislamiento social, crónicas fotográficas del coronavirus

Cine

Últimas fotografías realizadas paseando libremente por la ciudad y primeras reducidas a las caminatas entre mi domicilio y el trabajo. Soy servicio esencial de la administración pública, sanitaria, y no he dejado de ir a trabajar. Pero ya sólo puedo realizar fotos en los desplazamientos entre mi casa y el trabajo. O metido en casa. Para lo cual, no encuentro ideas que me convenzan. Porque estoy cansado. Del trabajo. Bueno. Las fotos. Los detalles técnicos en El fin de la libertad y el principio del aislamiento con la Olympus Pen F + Ilford HP5 Plus 400.