[Viajes] En Madrid con película fotográfica, enero 2023 (I)

Viajes

Primera de las entradas dedicadas a mis fotografías realizadas con película tradicional en Madrid en mi escapada a la capital del reino el 31 de enero pasado. Los detalles técnicos de las fotografías los encontraréis en Viaje en el día a Madrid (I) – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kodak Portra 400. Aquí os dejo unas cuantas fotos, de las que hice con película para negativos en color. Dentro de unos días, las que hice con película para negativos en blanco y negro.

[Fotocomentario] Días de niebla

Fotografía

Hemos pasado ya el ecuador del mes de febrero. Entramos en esos días en los que no sabes qué ponerte. A primera hora de la mañana las temperaturas son bajas, en ocasiones próximas al 0 ºC si los cielos están despejados y las nubes no hacen efecto invernadero. Pero cuando sales de trabajar a las tres y media o las cuatro de la tarde, las temperaturas están por encima de los 15 ºC… incluso se pueden acercar a los primaverales 20 ºC. O pasas frío por la mañana, o pasas calor a primera hora de la tarde, o vas cargando a esas horas el tabardo que hayas usado para abrigarte. Un lío.

Atrás quedaron los días de niebla que resuelven el dilema. Hace el mismo frío todo el día. Días de niebla que han sido tradicionales en Zaragoza. De los que todos los zaragozanos hablamos, y a veces «presumimos», y que pueden ser incluso más frecuentes que el gran orgullo climático de la ciudad, el viento del noroeste, el cierzo. O quizá deba decir «eran» más frecuentes que el cierzo. Porque llevamos observando años en los que los días de niebla han disminuido mucho. Este año pasado no hubo nieblas en noviembre. Y muy pocos en diciembre. Algunos de ellos los reflejé en mis fotografías como de las que hablo en Sensibilidades altas como película todoterreno en 35 mm – Leica M6 y Lomography Color Negative 800.

Quizá sea el cambio climático global. O quizá se deba a otros ciclos de algo tan complejo como el clima. Lo cierto es que la realidad actual no se corresponde con el pasado. Y hay otra cosa que no siempre coincide. Para algunos, la niebla es símbolo de una peculiar estética, de un estado de ánimo, incluso con un sentido poético. Para otros… un soberano incordio. Yo soy más de estos últimos. No me gusta tomar el sol, pero me gusta ver y sentir la luz del sol. Y cuando las nieblas persisten, me mustió. Incluso si puedo aprovechar los días de niebla para hacer otro tipo de fotos.

[Viajes] En Teruel con película fotográfica

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Ya os hablé hace unos días de mi viaje en el día a Teruel a finales de enero. Y como de costumbre cuando viajo llevo al menos una cámara digital y otra para película tradicional. En esta ocasión, dos cámaras compactas para película tradicional. Una de ellas con película para negativos en color y la otra para negativos en blanco y negro. Las cuestiones técnicas las podéis encontrar en Viaje en el día a Teruel – Minox 35 GT-E con Kodak Portra 400 y Olympus mju-II con Lomography Potsdam Kino 100.

Con las fotografías en color no tuve ningún problema.

Con las fotografías en blanco y negro se percibe el recorte de los fotogramas o algunas filtraciones de luz.

[Fotocomentario] Compras económicas ajustando expectativas

Fotografía

Salgo de un fin de semana un tanto modorro. El viernes comencé con síntomas de un catarro, más molesto que importante. Hoy lunes tengo algún síntoma residual, pero muy leve. Me he perdido cosas. Como la asamblea y la cena anual de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ y algún plan para fotografiar el domingo. Otras no… pero no las disfruté todo lo que hubiese podido, y me hicieron renunciar a las que he mencionado. Pero bueno… ayer preparé material para la actividad de este Cuaderno de ruta durante la semana… aunque no con las ganas que me hubiese gustado.

Pero nuevamente el repaso a una experiencia fotográfica, de mediados de diciembre, que podéis leer en Nuevas presentaciones para películas blanco y negro (I) – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kentmere 100 120. Llevo un poco de «retraso» en estos comentarios. Y si lo entrecomillo es porque realmente tiene escasa importancia ese «retraso». Nada me obliga a hacerlo con mayor o menor rapidez. Simplemente es que normalmente sólo tardaba tres o cuatro semanas en comentar estas experiencias desde que sucedían, y ahora pasan dos meses. El caso es que usé por primera vez una película fotográfica de bajo coste. O de más bajo coste, dentro de la gama de productos de una empresa. Y creo que es un ejemplo de que, si ajustas adecuadamente tus expectativas, y sabes que el fabricante es decente, no pasa nada por tirar a la baja para ahorrar algo de dinero. Sabes que el nivel no es el mismo que con otras denominaciones más costosas. Pero son productos dignos, realizados con calidad, aunque sabes que hay un ahorro de costes en las materias primas. Pero no por eso deja de ser un producto adecuado. Nadie da duros a cuatro pesetas. Si el fabricante es sincero en el origen del descenso de costes, y es algo que se puede asumir, está bien. Cuando conviene, gastas más, y cuando conviene, gastas menos. El problema viene con los fabricantes y vendedores que pretenden que creas que compras jamón ibérico a precio de mortadela de la barata. Y es que eso no va así. Si te gusta la mortadela y es lo que te puedes permitir, disfrútala. Pero que no te engañen, ni te engañes a ti mismo.

[Fotocomentario] Salirse de la norma… experimentar un poco…

Fotografía

No me voy a enrollar mucho. Especialmente porque no ando sobrado de tiempo esta mañana en la que tenía muchas cosas que hacer. Aunque como he madrugado un poquito, ya he avanzado bastante. Pero como una de ellas era escribir sobre mi experiencia sobre una fórmula de revelado de película para negativos en blanco y negro no recomendada en ninguna parte, como podéis leer en Revelado desatendido con SPUR Acurol-N – Pentax MX y Olympus mju-II con Ilford HP5 Plus, se me han ocurrido algunas reflexiones sobre las formas de hacer.

Hay dos formas de hacer. La de las personas más conservadoras, en un sentido psicológico o sociológico, no en un sentido político, que tienden a hacer las cosas según las normas. Según lo establecido. Manteniéndose a los cánones, al modo de toda la vida. Y luego están las personas más progresivas, menos conformistas, en ocasiones incluso transgresoras, que se niegan a aceptar el statu quo (Status quo es una banda de rock, no una expresión latina correcta), y que experimentan y cambian siempre que pueden. Mi posición está a medio camino, con cierta tendencia a aceptar las novedades por encima de atarme a los modos de siempre. Un tendencia muy acusada, si he de ser sincero. Creo que hay momentos en los que conviene seguir las normas, y otros en los que hay que romperlas.

Soy un chico de ciencias. Y frente a lo que creen muchos sobre las ciencias como verdades demostradas y establecidas en las leyes de la naturaleza, lo cierto es que el método científico lo que nos enseña es a ser escépticos, a poner en cuestión constantemente el conocimiento que tenemos sobre el mundo, y a proponer nuevas interpretaciones y nuevas formas de hacer. Pero no alocadamente, sino de forma racional. Si decidimos que hay algo que podemos cambiar, debemos explicar porqué. Qué es lo que no funciona bien. Qué puede hacerse mejor y en qué basamos nuestras propuestas. Hay que tener cuidado con los expertos. Con eso de que la experiencia es un grado. Por que puede haber expertos… en hacer las cosas de forma ineficiente, o con baja calidad, aunque sea la forma en que se ha hecho toda la vida. Trabajo en una administración pública, que suelen ser paradigmas en esto, aunque tengan otras virtudes que compensen. Pero esencialmente, creo que hay que buscar siempre nuevas formas de hacer, y experimentar de forma controlada, siempre bajo el principio de, ante todo, no hacer daño. Es algo que nos enseñan en las facultades de medicina, primum non nocere. Pero por favor, que esto nos estanque en un pasado obsoleto e ineficiente.

[Fotocomentario] Ya parece invierno…

Fotografía

Síp. Llevamos unos días en los que cuesta venir a trabajar. Más de lo habitual. Además de que hay que salir de casa antes de las siete de la mañana, y de que mi entorno de trabajo no es para tirar cohetes de feria precisamente, hay que sumar que salimos de casa con temperaturas en torno al 0 ºC y a veces con viento. Desapacible, y poco apetecible. Y la temperatura no sube mucho durante el día.

Hoy, antes de escribir estas breves líneas, he estado comentando en Apuntar y disparar en un templado día de invierno – Olympus mju-II con Kodak Portra 400 sobre un las fotografías realizadas a mediados de diciembre. Algunas de las cuales os muestro aquí. Fueron días soleados, con temperaturas considerablemente altas para las fechas. Era muy agradable salir a pasear o hacer recados. Normalmente, en esas fechas, cuando el tiempo es estable, se acumulan nieblas y las temperaturas no suben mucho. Pero nada de eso subió. Y hasta hace unos pocos días bromeábamos con el hecho de que parecía que habíamos pasado directamente del otoño a la primavera, sin pasar por el invierno. Pero finalmente, el invierno está aquí. Ya parece invierno…

Reconozco que esto es lo normal. Que lo anómalo, año tras año, es lo otro. Pero que bien se está cuando la luz del sol ilumina sin ofender la vista y las temperaturas son fresquitas pero agradables. Cuánto apetece estar activo, hacer cosas, ir de un lado a otro… No como esta mañana, en la que tan destemplado me sentía, que de repente me he encontrado metido en un autobús urbano, cuando siempre vengo a trabajar caminando todo el trayecto. Es lo que había.

[Fotocomentario] La calidad, ¿se paga… o no se paga? ¿O se paga la marca?

Fotografía

Sobre el coste y el precio de la calidad, dos conceptos distintos si lo pensáis bien, se debate mucho. Están los partidarios de comprar cosas «de marca», porque aseguran que salen más caros, pero merece la pena porque son más fiables, y «quien compra barato, compra dos veces». Pero están aquellos que aseguran que «pagas la marca». Que seguro que en el mercado hay productos similares en calidad más baratos… pero que la gente no lleva «porque no son de marca». A partir de ahí… sean «youtubers» dando su «honesta opinión», sean «influencers», sean organizaciones de consumidores y usuarios, sea la prensa (especializada o no), sea lo que sea, si escuchas lo que cuentan o lees lo que escriben con un mínimo de sentido crítico,… sientes que no sabes de qué fiarte.

Por ello, muchas personas tendemos a ser prudentes, y analizar con cuidado los resultados de nuestras compras para ver cuales son los puntos débiles de los productos, y sacar enseñanzas para el futuro. Aunque no siempre podamos fiarnos de nuestra propia experiencia tampoco, porque a propósito de un caso o de unos poquitos casos, es difícil sacar conclusiones generales. Pero poco a poco encuentras patrones.

Recientemente, con el rollo de película fotográfica del que salieron las fotos de esta entrada, y sobre las que podéis saber más en Sensibilidad alta como todoterreno para el formato medio – Fujifilm GS645S Wide 60 con Lomography Color Negative 800. En la práctica, sólo hay dos opciones para fotografiar con cámaras de medio formato con sensibilidades altas de película; o compras la película que viene bajo la marca Kodak, que es muy cara, o compras película fabricada por Kodak, pero que viene presentada o envasada por otros, y que, eventualmente, no siempre, es más barata. Pero con la cámara que usé, por lo arcaico de los rollos de película tipo 120, hay que cuidar cómo se carga la película y cómo se avanza tras cada foto. Si no se hace correctamente, corres el riesgo de que se enrolle defectuosamente y tengas filtraciones de luz que estropeen tus preciados negativos. Ya os lo avanzo. Con la película fabricada, envasada y bajo la marca Kodak, es un problema que sólo te pasa si eres muy descuidado y torpe. O desconoces el problema y no tomas precauciones. Pero con la fabricada por Kodak, pero bajo otras marcas… incluso si tienes cuidado, es más probable que tengas problemas… ¡Qué dilema! Pero es lo que hay. Que cada adopte los riesgos y las ventajas que prefiera.

[Fotocomentario] Cosas con «carácter»

Fotografía, Política y sociedad

El contenido de este fotocomentario ha surgido de forma natural cuando redactaba mi última entrada sobre técnica fotográfica, Dando vida a los días grises de otoño – Leica M6 con Adox Color Mission. En el mundo de la fotografía, y sospecho que es similar en otros mundos del consumo y la tecnología de consumo, abundan los «expertos» que hacen revisiones de productos, y que se muestran entusiasmados por productos, nuevos o de antaño, que denominan «con carácter». Que tienen «carácter».

¿Y que es esto del «carácter»? Pues a la conclusión que yo he llegado, estos productos con «carácter» son productos que presentan deficiencias, cuando no son simplemente malos. Los ejemplos que más se me ocurren son del mundo de la fotografía. Las cámaras Lomography tienen «carácter». Los objetivos fotográficos soviéticos de los años 50, 60, 70 y 80 tienen muchísimo «carácter». Algunas cámaras para película fotográfica de hace cincuenta o sesenta años tienen también bastante «carácter».

Que conste que el «carácter» en objetos o instrumentos de hace varias décadas no me parece mal. Si es producto de las limitaciones tecnológicas de la época o del hecho de que fueron diseñados para fines distintos de los actuales, pueden ser objetos o instrumentos que en su momento se consideraron de alta calidad, pero que han quedado obsoletos o superados por sus equivalentes actuales. Que se sigan usando con fines expresivos, o emulando su uso original, me parece estupendo, siempre que seamos conscientes de sus limitaciones. Pero que nos vendan objetos o instrumentos nuevos, con «mucho carácter», a precios elevados en ocasiones, como si ese «carácter» fuese una virtud intrínseca… me pone de mal humor. Pero bueno son cosas del capitalismo. Aunque buena parte de esos productos son made in China, una dictadura de partido único… un partido comunista. ¡Qué «carácter»! ¿Verdad?

[Fotos] El 2022 en fotos: de película

Fotografía

Un año más, quitando los viajes en los que me centro en la fotografía digital, aunque lleve la pequeña compacta con película fotográfica, lo que más me atrae habitualmente es la fotografía con película tradicional. En blanco y negro o en color. El blanco y negro lo proceso yo en casa. Procesado mixto, con revelado químico, como no podría ser de otra forma, y ajuste de la imagen, tras ser digitalizada, en el software de tratamiento de imágenes. Me gustaría hacer copias en laboratorio, con la ampliadora. Pero las opciones que tengo a mi disposición no me atraen o me permiten la flexibilidad necesaria. Quizá dentro de unos años, cuando tenga más ocio. En cualquier caso…

Vamos por meses… 12 meses, 23 fotos… más los autorretratos que sirven para identificarme al principio de la entrada. Y en los que dejo constancia que también he usado la película instantánea este año. Tanto Instax de Fuji, como las Polaroid. Para ver más sobre ello, visitad mi cuenta en Instagram dedicada a este tipo de fotografía.

Enero – Día de año nuevo bajo la niebla, con película Fujifilm Instax Square Monochrome.
Febrero – La siempre fiable Kodak Portra 400 en la Hasselblad 500cm calzada con el Sonnar 150 mm f4.
Marzo – Con la llegada de la primavera, los tulipanes y las flores de los cerezos ornamentales japoneses. Nuevamente Kodak Portra 400, esta vez en Canon EOS 3 con el EF 200 mm f2,8L
Abril – A finales de este mes se celebra el día mundial de la fotografía estenopeica, y lo celebré con la Ondulatorios Pinhole 6×12 y película Fujifilm Neopan 100 Acros II.
Mayo – Una reunión lúdicofestiva con amigos fue la excusa perfecta para retratar con la Polaroid SuperColor 635 y un cartucho de Polaroid 600 Blanco y Negro. Las copias se las quedaron ellos; yo las registré con la cámara digital.
Junio – A lo largo del año se ha ido confirmando que la película Lomography Potsdam Kino 100, originalmente ORWO UN54, es una de mis favoritas. En esta ocasión en formato medio, con Fujifilm GS645S Wide 60.
Julio – Aprovechando la luz del verano rica en radiación infrarroja, hice unas panorámicas montando varios negativos de Ilford SFX 200 realizadas con la Fujifilm GS645S Wide 60 y un filtro HOYA IR72.
Agosto – La mejor luz para hacer paisajes con fotografía instantánea la encontré en las madrugadas de agosto; aquí una Polaroid 600 Color Round Frame con la Polaroid SuperColor 635.
Septiembre – Unos amigos se equivocaron a la hora de comprar unos rollos de película, y adquirieron unos cartuchos de Lomography CN Tiger 200, de formato 110. Como no les valía ni los podían devolver me los dieron, y los usé en un paseo fotográfico con AFZ Asociación de fotógrafos de Zaragoza con la Kodak Pocket A-1.
Octubre – Una de las cámaras más agradables de usar es la Leica M6, que se ha puesto de moda porque la marca alemana vuelve a tener un catálogo una cámara con esta denominación. Aquí la usé con un rollo de Kodak ColorPlus 200.
Noviembre – Nuevamente la Leica M6, pero con una de las novedades en negativos en color del año, aunque sea pasajera. Las limitadas existencias de Adox Color Mission, como la han llamado, servirán para financiar una nueva película en color que se espera para dentro de unos años. Ya veremos.
Diciembre – Todo parece indicar que la película Lomography CN 800 es en realidad Kodak UltraMax 800, que ya no se vende como tal. También parece ser la película que llevan las cámaras sumergibles de un solo uso de Fujifilm. Yo la use en versión Lomography formato medio con la Fujifilm GS645S Wide 60, y he de reconocer que es una película que me gusta bastante.

[Fotocomentario] La melancolía de las fechas

Fotografía

No soy una persona con «espíritu navideño». Más que nada, no creo en eso que llaman «el espíritu de la Navidad». Ni de las Navidades pasadas, ni las presentes, ni las futuras. Y en esta época del año, me empiezan a pesar más las ausencias que las presencias. Y odio el follón en las tiendas. Y que todo suba. Y que la gente sea tan hipócrita, y después de comportarse como cabrones o gilipollas durante todo el año, ahora venga con una sonrisa de buenrollito que se desvanecerá el día 7 de enero como por ensalmo. Ha habido un par de momentos en esta semana en las que me he alegrado de no tener un lanzagranadas o una ametralladora a mano… Y eso que me considero una persona nada violenta. Creo. La última vez que me peleé, físicamente, con alguien tenía 11 años. Y ya entonces tuve la sensación de que lo de pelearse así era una estupidez.

El caso es que en estas épocas del año me siento melancólico. Que es la forma fina de decir «un poco tristón». Es cierto que algunos ausentes «vuelven a casa por Navidad», y en estos días nos tomaremos algunos aperitivos y algunas cervezas con gentes a las que vemos poco, o mucho menos de lo que nos gustaría. Pero todo muy puntual. Casi anecdótico. Fotográficamente, intento hacer fotos en color que me animen. Pero las que más me identifican son las fotografías en blanco y negro con los tonos que proporciona la luz más suave de estas fechas.

Como las de este rollo de hace unas semanas del que os hablo en Volviendo a una querida cámara con un problemilla – Olympus mju-II con Ilford Delta 400.

[Fotocomentario] Errores, sesgos, falta de precisión…

Ciencia, Fotografía

Estas semanas atrás procedí a evaluar el error que cometía el fotómetro de una de las cámara para película fotográfica tradicional que más uso, especialmente cuando salgo de viaje. Las fotos que adjunto corresponden a esa evaluación, cuyos detalles podéis encontrar en Siempre conviene conocer la precisión de los fotómetros – Minox 35 GT-E con Ilford FP4 Plus. Y esto me ha hecho pensar en los errores que cometemos con frecuencia cuando observamos y valoramos lo que pasa en el mundo.

Lo voy a decir de una forma muy clara, concreta y absoluta. Nuestros sentidos nos engañan. La vista principalmente, es el sentido del que más dependemos, al menos de forma consciente, pero también los demás. Que son más de cinco… aunque ahora no voy a entrar en eso. Otro día, tal vez. Nos son útiles para defendernos en nuestra vida cotidiana. Pero evolucionaron para la supervivencia de un primate recolector siempre, carroñero en bastantes ocasiones, y cazador eventualmente, que surgió en la sabana africana hace unos cientos miles de años. Nada que ver con el entorno en el que nos movemos actualmente. Y no es que lo diga yo, hay abundantes estudios, con el método científico correctamente aplicado en ellos, que así nos lo muestran. Y sin embargo los seres humanos tendemos a realizar afirmaciones o negaciones categóricas, muchas veces dogmáticas, a partir de experiencias sensoriales individuales, y muchas veces únicas. Y así, erramos. Sin embargo, incluso con nuestros instrumentos de medición corrientes, cometemos errores, más o menos grande al evaluar la magnitud de un fenómeno. Por falta de precisión, los valores que nos ofrecen medidas repetidas de un fenómeno varían mucho entre sí, están dispersos, o por un sesgo, los valores que nos ofrecen medidas repetidas de un fenómeno se alejan en promedio del auténtico valor que debería evaluar. Por ello, seamos humildes. Y estemos abiertos a la posibilidad que la forma en que nos cuentan el mundo otras personas puede estar menos sesgada o ser más precisa que la nuestra. No seamos cabezones. Escuchemos a los demás. Especialmente a aquellos más mesurados, que reconocen desde el principio que pueden haberse equivocado. Seguro que estos tienen sus errores mejor controlados que los que afirman con seguridad y dogmatismo. Huid de esos.

[Fotocomentario] «Intolerables» expresiones artísticas… según algunos

Fotografía

Me llamó mucho la atención algo que me pasó hace unas semanas. Durante un tiempo a principio del otoño de este 2022, en la plaza de Santa Engracia de Zaragoza estuvieron expuestas una docena de grandes busto, cabezones, del pintor Francisco de Goya, decorados con estilos de pintura contemporánea o técnicas mixtas por distintos artistas contemporáneos. El año pasado hubo algo similar por toda la ciudad con figuras completa a tamaño natural del mismo pintor. Y hace unos meses, unas especies de calaveras de estilo mejicano, también decoradas de forma similar en el paseo de la Independencia. El caso es que publiqué algunas fotos realizadas con cámara digital en un grupo de aficionados a la fotografía, y suscitaron comentarios negativos por parte de algunos miembros del grupo. Entiendo que los comentarios negativos se referían a las obras de arte en la calle y no a las fotos. Me quedé sorprendido por la acritud de los mismos. No contesté nada.

Unos días después, paseando con una cámara de cajón y unos rollos de película, que comento en Cámara de cajón en una mañana soleada – Agfa Synchro Box con películas de sensibilidad media-baja, realicé unas nuevas fotografías de estos grandes bustos, algunas de las cuales ilustran la entrada.

Puedo entender que a alguien le gusten más o menos determinados estilos o expresiones artísticas. Entiendo que las personas son variadas. A unos les cuesta más y a otros menos adaptarse a las novedades estéticas, estilísticas o artísticas. Pero la acritud, la desaprobación áspera,… eso no lo entiendo. Además, deberíamos haber aprendido de la historia. Los pintores impresionistas despertaron la furia de los «críticos» y «entendidos» de la época. La denominación «impresiones» de sus obras empezó siendo negativa o despectiva, aunque luego la hicieran suya y se convirtiera en la marca del movimiento artístico. En los años 50 del siglo XX se censuraba el uso de pantalones vaqueros, en los años 60 el pelo largo en los chicos, en los años 70 los tatuajes eran cosa de marineros, patibularios y legionarios y estaba mal vistos… todos son ahora comunes. Incluso por las personas que ocupaban el mismo sector de la población que los censuraban en su momento. Deberíamos haber aprendido a que, no estando obligados a que nos guste todo, no tiene sentido enfadarse por los cambios. Y más en una época donde lo «políticamente correcto» hace raras las auténticas transgresiones. Que desde mi punto de vista, también vienen bien de vez en cuando para remover conciencias y sensibilidad. En fin. Que no aprendemos, que seguimos tropezando en las mismas piedras.

Algunas fotos más de los rollos de película de aquella mañana.