Un día en Madrid: MadridFoto 2011 y alguna cosa más

Fotografía, Viajes

Debía visita a Madrid. Hacía tiempo que no veía a según que gente. En los dos últimos años, hemos pasado unos días en semana santa viajando, pero este año no ha podido ser. Así que aprovechando la celebración de MadridFoto 2011, me acerqué ayer a la capital. En una mañana lluviosa, y una tarde más alegre, meteorológicamente hablando. Por por lo demás, todo fue muy bien. Y muy a gusto.

Os lo cuento con fotos.

Parque de las Naciones

Nada más llegar a Madrid, cogí una combinación de cercanías y metro hasta Parque de las Naciones; estación de metro decorada con mucho colorido.

Colores entre negro y amarillo

La feria de fotografía, siendo sábado, estaba bastante animada; a pesar de que fuera el día estaba lluvioso y desapacible.

Las ¿tres gracias conejiles?

Aunque menos número de galerías que en años anteriores, sí que eran muy variadas; como esta que se dedicaba a los fotógrafos chinos.

Detras de los expositores

El pabellón de la feria era muy grande, pero los puestos estaban instalados de forma relativamente compacta; esto hacía que hubiera una periferia un poco desolada, que no fui el único en explorar.

Cerrado por Sabbat

Es el segundo año que nos visita en la feria una conocida tienda neoyorquina de material fotográfico; pero son judíos, y como ayer era sábado, pues dejaron unos catálogos y no vinieron a currar. Cosas de los integrismos religiosos.

A comer

Después de la visita a la feria, alguien nos llevó en coche a comer a un mesón de las afueras (no el de la foto); no estuvo mal. Después nos devolvió al centro.

Callao

Se me pidió que ejerciera de asesor a la hora de comprar una cámara de fotos en un conocido centro comercial del centro de Madrid; fue facil, de la gama de precio que te quieres gastar, la que más mona te parezca de entre estas marcas. Hoy día con las cámaras compactas para el público general es un aburrimiento; son todas clónicas.

La calle Huertas es del ¿ayuntamiento de Guadarrama?

Reducida la expedición a dos personas, nos bajamos hacia Atocha por la calle Huertas,... que parece que ahora pertenece a otro municipio; o realmente el de Madrid anda escaso de medios propios.

Ventanas al mundo (documentales) - Caixaforum

Nos metimos un ratito en el Caixaforum, por la librería y por las proyecciones de documentales de la serie Ventanas al mundo; interesantes. También había una exposición de fotografías de Lartigue que yo ya había visto el año pasado en Barcelona.

Jardín vertical - Caixaforum

Siempre me ha gustado el jardín vertical que hay junto al Caixaforum madrileño; y cuando la luz es suave, mucho mejor.

Una luz dura sin compasión (Fotografía obrera) - Reina Sofía

Finalmente, y hasta la hora del tren, visitamos la exposición 'Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926 - 1939'. Como de costumbre, las exposiciones del Reina Sofía son abrumadoras. Enormes. Te emborrachas de imágenes. Y había muchas muy interesantes.

Una luz dura sin compasión (Fotografía obrera) - Reina Sofía

Además de fotografías, había también carteles, revistas de la época, y documentales con los principales acontecimientos que relacionan la fotografía con los movimientos obreros.

Atocha desde el ascensor del Reina Sofía

Aunque podíamos haber estado toda la tarde, los horarios del tren mandaban, aunque la estación de Atocha está cerca, como se puede ver desde los ascensores del Reina Sofía.

Todas las fotografías están tomadas con una Leica D-Lux 5. Ayer no me apeteció viajar cargado y me conformé con una compacta, que la verdad es que va muy bien.

Recomendación musical

Para el viaje en el tren me llevé música. Y además de algún podcast de Radio 3 que tenía pendiente, fundamentalmente escuché a Gerry Mulligan con Ben Webster. Cool jazz del bueno, muy apropiado para viajar tranquilo y relajado. Dos saxofonistas de lo mejor.

El Ave bajo el arco iris

De vuelta a Zaragoza, los restos de las tormentas del día eran evidentes durante todo el recorrido; y a la llegada a tierras aragonesas nos recibió un bonito arco iris que se desvaneció en pocos minutos a la velocidad que lleva el tren.

[Libro] Planilandia

Literatura

En varios de los libros de divulgación científica que tratan del universo, de su origen, su forma y su composición, se hace referencia siempre al número de dimensiones de que consta este universo. Actualmente, la mayor parte de los científicos y de las personas que tienen una cultura suficiente saben que el universo en que vivimos tiene al menos cuatro dimensiones, tres espaciales y una temporal. Lo cual no quita que determinadas teorías hablen de un mayor número de dimensiones. Aunque no sean observables en la práctica. Pero para explicar ciertos conceptos, se buscan analogías. Y una que es frecuente es plantearse las dificultades de imaginar un espacio con más dimensiones de las que somos capaces de observar, analizando las dificultades que tendría un ser de un espacio con sólo dos dimensiones espaciales, tratando de imaginar y comprender la tercera dimensión espacial, a la que nosotros estamos acostumbrados. Y se hace referencia al libro que voy a comentar hoy, escrito por Edwin A. Abbott en el siglo XIX, y que encontré recientemente de forma casual en una edición de bolsillo, pero muy de bolsillo. De la que se puede llevar en cualquier parte. Ahora os cuento.

Planilandia. Una novela de muchas dimensiones.
Edwin A. Abbott
José J. de Olañeta, Editor, Centellas; Palma de Mallorca, 2011
ISBN: 9788497167048 

El libro es una sátira social dividida en dos partes, que transcurre en un universo imaginario en el que sólo hay dos dimensiones. Es un plano. Los objetos están formado por segmentos, los ‘hombres’ son polígonos, y las mujeres segmentos (líneas rectas les llama, pero tienen una longitud limitada por lo que en realidad son segmentos).

En la primera parte, el protagonista, un cuadrado regular, nos va narrando cómo es Planilandia. Tanto en cómo se percibe la realidad en un universo de dos dimensiones, de una forma rigurosamente matemática, como en la organización social de este universo en el que cuantos más lados tiene una persona y más regular es como polígono más asciende en la escala social. Así que nuestro protagonista, siendo un cuadrado regular no tiene una posición muy elevada en la sociedad, aunque este por encima de la chusma de triángulos isósceles. Que decir ya de las mujeres, que ni siquiera son polígonos, y por lo tanto prácticamente se les niega cualquier posibilidad de pensamiento racional.  El estrato más elevado de la sociedad lo constituyen los círculos, que en realidad no son tales, sino polígonos con un número tan grande de lados que su aspecto es circular. Al mismo tiempo que el cuadrado nos cuenta las carácterísticas de la sociedad de Planilandia, también hace referencia a su legislación y a ciertos períodos trascendentes de su historia.

En la segunda parte, el cuadrado visita otros universos con un número diferente de dimensiones. En primer lugar, mediante un sueño, visita Linealandia, un universo de una sola dimensión, una línea recta, donde se entrevista con el rey, un segmento relativamente largo, a quien no consigue convencer de la existencia de un universo de dos dimensiones. En un momento posterior, es abducido por una esfera, que le lleva a visitar Espaciolandia, nuestro universo de tres dimensiones espaciales. Que un habitante de Espaciolandia contacte con uno de Planilandia con el fin de comunicarle la nueva de la existencia de la tercera dimensión, es un acontecimiento que sucede cada mil años. Y del cuadrado protagonista se espera que haga apostolado para convencer a los habitantes de Planilandia de estos hechos. Pero se habrá de enfrentar a la clase dirigente de círculos, que defienden el statu quo actual que sostiene que sólo son posibles dos dimensiones, y que sólo un ser supremo de carácter divino puede estar por encima de este hecho.

He dedir que el librito, porque esta edición es de tamaño realmente reducido, me ha sorprendido muy gratamente. Y me ha parecido realmente moderno y actual. Por un lado es cierto que tiene utilidad para que el estudiante o el curioso de las ciencias se plantee los problemas y las paradojas de los universos de distintas dimensiones, si bien es cierto que en estos momentos la matemática moderna trata el problema de los espacios multidimensionales con bastante soltura y naturalidad. Pero es que además es una ácida crítica social hacia las sociedades muy estratificadas socioeconómicamente como era la sociedad victoriana de la revolución industrial en el Reino Unido. Y no sólo eso, sino que además pone en solfa los sistemas jerárquicos religiosos que se oponen y reprimen el conocimiento científico que puede alterar la posición de influencia obtenida a través de las proposiciones de sus dogmáticas doctrinas. Y eso que el autor fue teólogo. Hay que decir que publicó el libro originalmente bajo el seudónimo A. Square (un cuadrado, en castellano).

En resumen, una curiosidad que he ido leyendo a lo largo de la semana en ratos muertos, llevándolo en el bolsillo, y que puede ser recomendable sin lugar a dudas.

Recomendación musical

Mientras escribo esto, estoy de lo más animado escuchando el álbum The Way Up del Pat Metheny Group. Un poquito de jazz fusión para alegrar la jornada.

Grande Arche de la Defense

El Gran Arco de la Defense en París es la proyección de un teseracto o hipercubo (una figura geométrica de un espacio de cuatro dimensiones) en nuestro universo tristemente tridimensional - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Algo de historia, algo de cine, algo (todo lo anterior y algo más) de fotografía

Cine, Fotografía, Historia

Una guerra de hace 150 años en imágenes

Comentaba hace unos días el sesquicentenario del comienzo de la guerra civil en los Estados Unidos. La secesión de los llamados estados del sur para formar los Estados Confederados de América supuso el que es sin lugar a dudas el suceso más traumático en la historia de la superpotencia mundial, aunque otros más recientes y más mediáticos parecen ocultar ese hecho. En aquellos momentos, lo que estuvo en cuestión fue la existencia del estado poderoso tal y como ahora lo conocemos, frente a una diversidad de estados con distintos modelos de organización y política.

Pero también fue una guerra mediática hasta cierto punto. Desde luego muy, muy lejos de lo que hoy se estila. Pero junto con la guerra de Crimea, que se produjo unos años antes, fue la primera guerra fotografiada. Y la norteamerican lo fue a gran escala. Y el Denver Post, a través de su fotoblog Captured, nos lo recordó hace unos días con una excelente recopilación de 111 fotografías de las que custodia la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Os recomiendo visitar la entrada, pero como además estas fotografías están en el dominio público, me permito reproducir una de ellas.

Soldado confederado muerto en Devil's Den, durante la batalla de Gettysburg; hoy en día, cuando todo el mundo quiere ver la fotografía del enemigo muerto, los gobiernos se niegan... (O'Sullivan, Timothy H., 1840-1882, fotógrafo)

Actualización de La ventana indiscreta

Recientemente y con motivo de una entrada aparecida en el blog de fotografía de Los Angeles Times, Framework, he actualizado la reseña sobre la película de Hitchcock La ventana indiscreta. En dicha entrada comentan el material fotográfico utilizado por James Stewart durante la filmación de la película. Este filme en el que se hablaba de las aventuras de un fotorreportero lesionado (Stewart) y su guapa novia modelo (Grace Kelly), estaba muy ligeramente inspirado por el romance que mantuvieron Robert Capa y la actriz Ingrid Bergman. En cualquier caso, creo que Capa no hubiese utilizado semejante teleobjetivo. Acordaos de lo que decía.

Si la foto no es lo suficientemente buena, es que no estabas lo suficientemente cerca.

Una revista/blog sobre fotografía interesante

La descubrí recientemente. El título de la misma está en francés, La Lettre de la Photographie. Pero puedes optar entre los textos en este idioma y el inglés. Habla de fotógrafos, entrevista a fotógrafos, y muestra fotografías de fotógrafos. En los seis o siete días que llevo siguiéndola he encontrado unos cuantos artículos y unas cuantas imágenes interesantes. Además, las fotografías se pueden ver a buen tamaño en pantalla. Lo cual está muy bien. Pongo como ejemplo la entrada dedicada a Georges Dambier, con fotografía de moda en color de los años 50. Qué elegante. Y que sabor deja el color de aquella época.

Recomendación musical

Me gusta mucho la música de las big bands. Pero muchas veces al decir big band, uno se retrae a los viejos tiempos de gloria del swing. Sin embargo, también hay excelentes big bands modernas. Mientras escribo esto, estoy escuchando el buen hacer de la Maria Schneider Jazz Orchestra. Y me gusta.

Parque Bruil

El domingo pasado estuve haciendo fotos por algunos parques de Zaragoza; como el parque Bruil, que aparece en la foto - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM

[Cine] Tokio Blues (2010)

Cine
Nota: Existen algunos sitios en internet que chupan el contenido original de otros para montar sus blogs. Copian íntegramente los contenidos, supongo que basándose en las etiquetas de entradas como estas y de formas más o menos automáticas, llenan todo de publicidad muy intrusiva, descarajan la cuidadosa maquetación que algunos pensamos para bien del lector, y se quedan tan contentos. Este sitio esta bajo licencia Creative Commons y permite sin más restricción que el respeto por el contenido original, la cita de la fuente original y el uso no lucrativo de la reproducción de contenidos. Creo en la libre circulación de la información en internet, pero también creo en un mínimo de ética a la hora de hacerlo. Y un mínimo de estilo. Por tanto, si te encuentras este texto en un sitio horrible, puedes pasar a leerlo por carloscarreter.com, que no es perfecto pero es honesto.

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Tokio Blues (Noruwei no mori, 2010), 2 de mayo de 2010.

La tentación era demasiado fuerte. Ya hemos discutido eventualmente sobre las novelas de Murakami, lo más para algunos, un tostón para otros. Pocos quedan en el punto medio. Quizá algunos como yo, que encontramos elementos muy interesantes, pero no acabamos de ver el cuadro en su conjunto. No pocos se defienden diciendo que es que es un escritor muy oriental. En su país lo acusan de estar muy occidentalizado. Y tras veinte años de rumores, propuestas y peticiones, por fin se ha adaptado su novela más representativa, que citaré por su título original, Norwegian Wood, como la canción de los Beatles. Porque nunca he entendido el que le pusieron en España y otros países, y que ha heredado la versión en castellano de la película.

Pero vamos a esta última. Como decía, la tentación de comprobar si era o no posible adaptar esta película al cine era muy fuerte. Y más si el director es el franco-vietnamita Anh Hung Tran, que tiene un par de películas previas que me gustaron mucho.

Sinopsis

Toru Watanabe (Kenichi Matsuyama) es el amigo de la adolescencia de Naoko (Rinko Kikuchi) y Kizuki, que a su vez son novios. Este último se suicida al final de su adolescencia, y los otros dos se perderán de vista hasta el momento en que Toru se encuentre realizando sus estudios en una modesta universidad tokiota. Allí volverán a encontrarse, e iniciarán un romance que se verá estorbado por los desequilibrios mentales de Naoko, que la llevarán a un sanatorio mental en las montañas entre los bosques. Mientras, Toru conocerá a otra chica, una compañera de clase, Midori (Kiko Mizuhara), por quien empezará a sentir algo progresivamente a pesar de que esta sale con otros chico. Pronto Toru se verá atrapado entre los sentimientos profundos que siente por las dos chicas, mientras va transcurriendo su vida como universitario. Otros personajes irán salpicando y modulando las acciones y los sentimientos de los personajes. Narasawa (Tetsuji Tamayama), el cínico y mujeriego amigo de Toru. Hatsumi (Eriko Hatsune), la novia enamorada pese a todo del anterior. Reiko (Reika Kirishima), la compañera y amiga de Naoko en el sanatorio psiquiátrico. Pero finalmente, todo quedará en lo que les pase a los miembros del triángulo formado en torno a Toru.

Realización y producción

Un gran problema y una gran virtud marcan este filme.

El gran problema es que la dificultad de adaptación de la novela, los mil matices y pequeñas historias que cubren sus páginas, obliga a una translación al medio cinematográfico casi esquemática. Yo supongo que desconcertante para quien no haya leído la novela. Se pierde la noción del paso del tiempo. Las elipsis no están claras. Apenas podemos distinguirlas por algunos detalles en el cambio del aspecto físico de los personajes. Sólo unas pocas escenas son tratadas con la profundidad que merece la historia.

Y aquí viene la gran virtud. En las escenas en las que el director se para, se detiene y nos muestra con detalle, encontramos retazos de cine de alto nivel, con encuadres y ambientes tremendamente bien logrados y ajustados, con una fotografía maravillosa, con una luz que acompaña perfectamente el ánimo de los personajes en escenas, con elementos cargados de simbolismos, especialmente en las secuencias rodadas en la naturaleza. Los bosques, las praderas, los montes, dan todo sentido a esa relación entre los personajes, entre los ambientes, y con la canción que da título a la película en el punto central de la misma. El título original, Norwegian Wood, no la tonta traducción española. El momento del duelo del protagonista, a orillas del mar, ese mar encrespado, con esas olas que nos recuerdan las pinturas japonesas de antañao, y que nos hablan de la agitación que por dentro sufre el personaje. Creo que sólo por algunas de estas secuencias, ya merece la pena ver la película.

Interpretación

Me hubiera gustado ver la película en versión original. Como todas. Nuestros dobladores están más acostumbrados a los doblajes de películas anglófonas, y cuando trabajan en otras filmografías hacen que esta penosa práctica se vuelva más penosa todavía. Pero en general, a pesar de esta limitación, creo que los jóvenes actores que participan están razonablemente bien, cumpliendo con sus papeles, y con el espíritu de los personajes que han de encarnar. Curiosamente, me llaman más la atención algunos de los secundarios, como por ejemplo Eriko Hatsune (Hatsumi), cuando cuestiona la ética de las andanzas de Toru y su novio, Narasawa, o la dignidad que representa siempre Reika Kirishima (Reiko), siempre en un segundo término de la relación entre Toru y Naoko, pero que al final se reivindica y busca su camino de la mejor forma que puede y sabe.

Conclusión

Una película con indudables debilidades, que se pueden deducir de lo que he comentado antes. De su esquematismo, de que hay cosas de las que no te enterás si no conoces previamente la historia, pero justifica sobradamente su visión por algunas de las escenas, propias del cine oriental, llenas de gran belleza, de hermoso simbolismo, y que muestran la calidad del director, que en este caso se mete en la misión casi imposible de salir airoso de la adaptación de semejante novela.

Calificación

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Resulta demasiado obvia la recomendación de la canción de los Beatles que da título a la película, Norwegian Wood. Pero con algunas matizaciones. La traducción correcta al castellano del título de la canción, y que se extrae del contexto de la letra de la misma es ‘madera noruega’. Porque así estaba decorado el apartamento de la chica con la que al final no se acuesta el chico protagonista de la canción. Sin embargo, el título original japonés del filme, Noruwei no mori, sólo se puede traducir como ‘bosque noruego’, que podría ser una traducción válida del título de la canción si no fuera porque el contexto nos dice que no. Y tiene más que ver con algunos de los paisajes en los que se desarrolla la película.

Dicho lo cual, Horace Silver, pianista y compositor de jazz, hardbopero con un estilo muy funky, tiene un disco que se titula The Tokyo Blues, como el título en castellano del filme, y que a mí me gusta un montón.

Los Beatles. Made in Spain.

Ya que el título del filme, el original, homenajea una canción de los Beatles, os traigo una foto de un detalle de una ilustración que se puede encontrar en la exposición 'Los Beatles - Made in Spain', que se puede visitar en el Centro de Historia de Zaragoza - Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8

[TV] El Doctor vuelve, y otras cuestiones televisivas

Televisión

Mayo ya está aquí. Y eso quiere decir que muchas de las series de ficción norteamericanas que vienen emitiéndose desde el otoño pasado, con un número de episodios por temporada de entre 20 y 24, irán cerrando sus temporadas actuales a lo largo de este mes. Así que las noticias sobre televisión, en la medida en que sean series de ficción que me hayan interesado, irán apareciendo por estas páginas con cierta frecuencia. De momento algunos comentarios sobre algunas novedades.

Doctor Who vuelve con fuerza

Reconozco que salvo Fringe, de cuyo final de temporada ya hablaré cuando llegue, poca cosa interesante he encontrado en la ciencia ficción en los últimos tiempos, abandonados desde hace tiempo «uves», «puertas estelates» y otras zarandajas por ser francamente un tostón, me llena de ilusión la nueva temporada de Doctor Who. Nunca vi las series de las épocas antiguas, y sí que empecé a ver las modernas cuando las empezaron a emitir por el canal Sci-Fi, actualmente SyFy. Lo cierto es que el interés por este personaje y esta serie ha ido aumentando conforme se ha ido desinfantilizando un poco y conforme han ido encontrando protagonistas y acompañantes de mejor nivel. Y actualmente, ya sólo por ver a Amy Pond (Karen Gillan), que me tiene enamorado, ya se empieza a justificar la cosa.

Empezó dedicando el primer episodio a Elisabeth Sladen, que representó a Sarah Jane Smith, compañera del Doctor en los años 70, y que llegó a tener una serie propia con el mismo personaje. Falleció una semana antes del comienzo de la sexta temporada.

Pero el verdadero comienzo fue cuando empezaron a aparecer imágenes rodadas en Estados Unidos, con un doble capítulo inicial que se desarrolla en aquel país, en un claro intento por abrir mercados internacionales a la serie. La verdad es que empezó muy fuerte, con alguna escena muy impactante, y sobretodo con la presencia de la doctora River Song (Alex Kingston), que es uno de los personajes recurrentes más divertidos que ha salido en la serie. Parece que tendremos la oportunidad de saber toda la historia de la relación entre estos dos viajeros del tiempo. Aunque viajen en direcciones opuestas.

En cualquier caso, se han abierto una serie de arcos argumentales, que supongo que se irán desarrollando salpicados por otros episodios de aventuras autoconclusivas. Se han inventado unos nuevos mal, El Silencio, que aunque lo han intentado, no han desplazado en mi afecto a los más terribles malos que son los Angeles llorones. Todavía pienso que el primer episodio en el que aparecen estos últimos, el admirado Blink, protagonizado por mi cada vez más admirada Carey Mulligan, es el mejor de la segunda época del Doctor. Pero también ha aparecido una niña, misteriosa, capaz de regenerarse… Y sabemos cuando muere el Doctor… Y nos quedan dudas sobre si Amy está o no está, ha estado o no ha estado embarazada… Y de qué o de quién en caso afirmativo… Y, ¿quién es realmente River Song? Apasionante. Van a ser unas semanas muy divertidas. No sé que me dice que los 13 episodios nos van a saber a poco. Con el agravante que van a partir la temporada por la mitad con la llegada del verano. Agggggg…

Pasando de series nuevas

Sin embargo, en las últimas semanas he desdeñado algunas series nuevas, tras haber visto sus primeros episodios. En el campo de la fantasía, venía muy recomendada Game of Thrones. No sé, tal vez la grabe del satélite. Pero no me acabó de enganchar esta variante del género que inauguró El Señor de los Anillos, aunque esta venga con intrigas políticas y sexo. Tampoco me he enganchado a The Borgias. Con esta serie, obviamente se trata de explotar el filón que ya inauguró The Tudors. Intrigas políticas y sexo. Pero me cansé un poco de la anterior, así que paso. Y la enésima recreación del ciclo artúrico, Camelot, me pareció bastante floja. Y eso que se basaba en lo de antes, intrigas políticas y sexo.

Más noticias televisivas, en las próximas semanas. Creo que están a punto de finiquitar las aventuras de la segunda temporada de Raylan Givens… ya os contaré.

Península de Lleyn

Los primeros capítulos de la sexta temporada del Doctor han sido rodados en parte en Estados Unidos, aunque la mayor parte del rodaje de la serie se hace en Gales; donde está tomada esta foto, concretamente, en la península de Lleyn - Canon EOS D60, Sigma AF 28/1,8

[Libro] Ya no hay trenes

Literatura

La verdad es que cuando compré este libro, no tenía ni idea de lo que me iba a encontrar. Como ya he comentado alguna vez, una vez a la semana o cada dos semanas me paso por la librería Cálamo, en la cual es más frecuente encontrar ediciones de editoriales independientes, con autores pocos conocidos, y con formatos o estilos de publicar distintos. Y ahí vi una serie de libros, con un diseño de portada característico, de la editorial mejicana Ficticia. Y con un título y una fotografía de portada muy ferroviarías, lo compré. A ver que salía de esta obra firmada por Rosario Ramos Salas.

Ya no hay trenes
Rosario Ramos Salas
Ficticia; Méjico, 2007
ISBN: 9789685382472

Esta no es una obra de ficción. Es una obra autobiográfica, en la que la autora nos cuenta mediante pequeños relatos, pequeños cuadros costumbristas, pequeñas escenas, que muchas veces no van más allá de una o dos páginas, aquellas vivencias que le marcaron en su infancia en la ciudad de Torreón. Procedente de una familia mejicana que vivía al norte del Río Grande, la crisis económica hizo que se trasladasen a esta ciudad, de la que eran originarios. Nudo ferroviario, y de ahí un poco su título, donde pasó su infancia hasta principios de la adolescencia, con sus abuelos, tías, tíos, y otros amigos y parientes. Así, irán desfilando tanto las escenas de la vida cotidiana, como los acontecimientos especiales: la primera comunión, las primeras vacaciones a orillas del mar, etc.

El tono de la escrituro es claramente nostálgico. A los ojos de la niña, protegida por sus mayores, el hogar de la infancia es una especie de paraíso, donde conviven con personas que le quieren y le son queridas. Donde hay solidaridad, y se ignoran o se perdonan rápidamente las pequeñas traiciones, muchas veces poco más que travesuras. Es también un canto a la figura protectora de la madre, presente en muchos de los pequeños episodios que componen el relato. Pero también hay un cambio de visión en los últimos relatos, aquellos en los que la protagonista va entrando en la adolescencia, sus relaciones con el mundo cambian, y de repente nada es tan perfecto, sumándose la separación de los padres para que todo ese idílico mundo salte por los aires, hasta el momento de tener que afrontar la vida por sí misma.

Aunque con un tono un poco ñoño en ocasiones, el libro tiene la virtud de describir la sociedad y la historia mejicana de buena parte del siglo XX, quizá no en su conjunto, pero sí un rincón de la misma, que sin duda fue real, pero que no tiene que ver con las malas noticias que actualmente nos llegan del país norteamericano, relacionadas con el crimen y los cárteles de la droga. Un tiempo en el que Méjico era una tierra de promisión, mientras que España se consideraba como un país pobre con poco futuro, como dicen «el señor Manolo y la señora Aurora», catalanes que abandonaron su patria para hacer algo de fortuna en la ciudad de Torreón en Méjico.

Recomendación musical

Hace unos años me llamó la atención una cantante mejicana que allá por el año 2000 conocía más bien poca gente en España. Me refiero a Julieta Venegas, que posteriormente alcanzaría fama. Pero conforme la fama fue llegando, sus canciones se hicieron menos personales, más como todas, más pop que podría haber compuesto o cantado cualquiera. Una pena. Se despersonalizado. Así que puestos a recomendar, sus dos primeros álbumes, Aquí, o Bueninvento.

Pareja con paraguas

Supongo que para sacudirme la sequedad y el polvo de las tolvaneras de Torreón, hoy prefiero poneros esta bonita escultura/fuente de una pareja bajo la lluvia en el paseo de la Constitución de Zaragoza, una de mis esculturas favoritas en la ciudad - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM

[Cine] No Strings Attached (2011)

Cine
Nota: Existen algunos sitios en internet que chupan el contenido original de otros para montar sus blogs. Copian íntegramente los contenidos, supongo que basándose en las etiquetas de entradas como estas y de formas más o menos automáticas, llenan todo de publicidad muy intrusiva, descarajan la cuidadosa maquetación que algunos pensamos para bien del lector, y se quedan tan contentos. Este sitio esta bajo licencia Creative Commons y permite sin más restricción que el respeto por el contenido original, la cita de la fuente original y el uso no lucrativo de la reproducción de contenidos. Creo en la libre circulación de la información en internet, pero también creo en un mínimo de ética a la hora de hacerlo. Y un mínimo de estilo. Por tanto, si te encuentras este texto en un sitio horrible, puedes pasar a leerlo por carloscarreter.com, que no es perfecto pero es honesto.

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No Strings Attached (2011), 29 de abril de 2011

Esta es la tercera vez, creo, que puedo ver una película de reciente estreno, en pantalla grande, en circunstancias peculiares, en versión original. No detallaré las circunstancias, que no son importantes.El caso es que cuando me surge la ocasión, acudo, aunque luego pueda arrepentirme ya que no puedo elegir la película. Y eso es un riesgo. Y a priori sabía que en esta ocasión, una comedia romántica, dirigida por Ivan Reitman, que no es santo de mi devoción, iba a ser un riesgo mayor todavía. En español se ha estrenado con el título Sin compromiso (tanto les costaba titularla ‘sin ataduras’ que es más literal y no queda mal).

Sinopsis

Un chico (Ashton Kutcher) y una chica (Natalie Portman) tienen distintos encuentros a lo largo de su vida desde los 14 hasta los veintitantos años. Pero, siempre por la reticencias de ella, que no se siente capaz de llevar a buen término una relación, lo van dejando. Hasta que llegan a un acuerdo. Van a ser amigos con derecho a roce. Sexo sí, pero sin compromiso alguno. Por supuesto, un acuerdo tan sencillo y tan conveniente desde muchos puntos de vista no tardará en complicarse por la naturaleza romántica y bondadosa del chaval.

Realización y producción

Comedia romántica al uso, con cierto grado de enredo, y con conflicto entre los personajes, y una pléyade de secundarios que los rodean sin que tengan que ver gran cosa con la historia central. Casi todos son prescindibles. Guion típico y tópico, sin momento de brillantez destacables. Realización técnicamente correcta, como es lo normal en este tipo de productos. Por lo demás, anodina, carece de cualquier tipo de implicación emocional con la historia que está desarrollando.

Interpretación

La Portman sale guapa. Y aunque delgadita, a ratos sexy. Más que en otras películas. Pero pocos méritos más se le puede añadir a la reciente ganadora de un premio de la academia. En cuanto a Kutcher, es un individuo que he visto poco, porque las películas que hace, pocas veces me interesan. No voy a decir que sea una catástrofe de la interpretación, pero es un tipo absolutamente prescindible para la historia del cine. Y en esta película también. Sale por ahí, totalmente desaprovechado, Kevin Kline, interpretando al padre del mozo. El guion es el culpable de que no se luzca y nos divierta un poco con esas buenas dotes que tiene para lo comedia. Lo mismo podríamos decir de otros secundarios, que se les nota que tienen mucho más garbo y ganas que los protagonistas, pero que no se les da la oportunidad de que animen un poco el cotarro.

Conclusión

Comedia romántica, que no resulta nada cómica y, por previsible, tampoco especialmente romántica. A no ver, salvo que seas… no sé muy bien a quien puede convenir esta película. La verdad. La encuentro regular incluso para el público, joven y mayoritariamente femenino, a quien está dirigido. Soy de los que creen que la gente no es (del todo) tonta. Pero me puedo equivocar. Y mucho.

Calificación

Dirección: **
Interpretación: *
Valoración subjetiva: 
**

San Antonio

Luz crepuscular en la subida de Cuellar, en Zaragoza - Leica D-Lux 5