Millenium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2009)

Cine

Millenium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Flickan som lecte med elden, 2009), 26 de octubre de 2009.

Nos encontramos con la adaptación del segundo libro de la trilogía Millenium de la que ya hablé en su momento. Por supuesto, en la película también han mantenido el título absurdamente largo y rebuscado del libro, ya que el título original significa simplemente la chica que jugaba con fuego. Título mucho más interesante. Por los diversos significados que puede tener la frase.

En esta ocasión, nos encontramos con que la protagonista, Lisbeth Salander nuevamente interpretada por Noomi Rapace, sin comerlo ni beberlo se ve como sospechosa de un triple crimen que obviamente y desde el principio se ve que ella no ha cometido. A partir de ahí, pasan un sinnúmero de peripecias hasta llegar a un final, que es un cliffhanger de tomo y lomo que se deberá resolver en la tercera entrega. En realidad, para quien haya leído la novela original, la película no supondrá ningún misterio ya que es muy fiel a la misma. La única libertad que se permite es que la novela narra primero lo que pasa desde el punto de vista del periodista (interpretado por Michael Nyqvist) y la policía, y después desde el punto de vista de Lisbeth. En la película todo se va entremezclando, lo cual no es malo para la mayor claridad del relato. También es destacable que el papel de la policía es mucho más secundario en la película que en el libro, lo mismo que sucede con el papel del periodista, coprotagonista en la primera entrega cinematográfica, y aquí convertido en secundario.

Desde mi punto de vista, la realización de este filme, que firma Daniel Alfredson, es más banal, menos cuidada que en la primera entrega. En realidad, me parecía estar viendo un capítulo muy largo de un serial televisivo al uso. De hecho, con posterioridad me he enterado que planean convertir las tres películas, con la adición de material rodado extra en una teleserie. Claro que todo ello creo que no le hace un especial favor a un filme que se hace largo y resulta un poco anodino. Sobre todo porque se centra en los hechos, e ignora de alguna forma lo que podría haberle dado interés a una historia de las que muchos conocerán el resultado, que es la evolución de los personajes, los sentimientos que manifiestan, la angustia de ser perseguido, etc.

Desde el punto de vista interpretativo, aparte de los dos mencionados, aparecen unos cuantos actores y actrices más, todos ellos suecos y por lo tanto desconocidos por estos lares. La protagonista cumple más o menos con lo que se esperaba. Que no era mucho, simplemente una caracterización y una pose suficiente para hacer creible el personaje. Esta menos intensa e interesante que en la primera entrega. El resto, también cumplen con su papel, pero son perfectamente olvidables.

Un entretenimiento más apto para la televisión, poco trascendente, al que como película cinematográfica no le pongo más que un cinco, con la misma nota en la dirección y un seis en la interpretación.

Paso de buscar fotos de Suecia y esas cosas, sigo con lo mío de mi recuperación de fotos parisinas.

Frente a la Maison Européenne de la Photographie

Acceso a la Maison Européenne de la Photographie en París, Francia - Panasonic Lumix LX3

Ágora (2009)

Cine

Ágora (2009), 19 de octubre de 2009.

No tengo muy claro si el título original es con tilde o sin ella. Al fin y al cabo, está rodada en inglés. Pero ágora en castellano se escribe con la tilde. El ágora en cualquier caso era una parte importante de la polis griega; era el lugar donde se hacía la vida pública, donde se practicaban las relaciones sociales de todo tipo. Pero no sé yo si esta película, la quinta de su director, Alejandro Amenábar, trata sobre ningún tipo de ágora, aunque aparezca alguna. Pero supongo que había que buscar un título corto y reconocible.

Estoy desvariando. Me pasa cuando tengo que hablar de Amenábar.

El problema es sencillo de explicar. Salvo en su primera película, Tesis, que me lo pasé muy bien, su cine me aburre.

Es cierto. El tío sabe de cine. Sabe rodar. Sabe realizar. Tiene un dominio del lenguaje cinematográfico muy superior a la mayoría de los directores. Y no me refiero sólo a los españoles. Me refiero a todos.

Pero tiendo a aburrirme con sus películas. Con la que más, la de los fantasmas. Pero, en general. Y a ratos, su lenguaje cinematográfico me resulta un poco pedante. No me refiero en ningún momento a él como persona. Me estoy refiriendo a su cine. Que hay algunos que confunden los términos.

Pero oficialmente, es uno de los genios del cine español. Por lo que me resulta difícil ir a ver sus películas con el debido estado mental y de ánimo.

Bien. Ayer me fui a ver Ágora. Para variar, para evitar influencias me fui solo. A una sesión muy tranquila, con muy poca gente. Y permanecí atento.

Esta película nos cuenta dos episodios en la vida de la filósofa neoplatónica Hipatia de Alejandría. El primero esta centrado en la destrucción de la biblioteca del Serapeo, sucesora de la mítica gran biblioteca de Alejandría, que sucedió históricamente en el 391 de la era actual. En ella, se nos presentan las tensiones culturales, sociales y religiosas que asolan la ciudad de Alejandría. Es el momento en el que el Imperio Romano se ha dividido en dos, aunque se ha reunificado temporalmente bajo Teodosio el Grande. Este emperador también toma la decisión de hacer del cristianismo la religión oficial del imperio. En el segundo episodio, 25 años más tarde, lapso de tiempo que no queda claro en el filme, aunque sabemos que ha pasado un tiempo, no imaginamos que sea tanto, nos encontramos con que el cristianismo, como fuerza social y política dominante, sigue ejerciendo presión sobre el resto de los grupos sociales, políticos y religiosos. Y en este marco, la película nos narra la muerte de la filósofa a manos de un grupo de cristianos.

La producción de la película es lujosa. La ambientación, supongo que con una mezcla de decorados e infografía, es muy buena. Resulta fácil trasladarse al ambiente en que se vivía en la costa mediterránea del Egipto romano. Técnicamente es impecable. Excelente fotografía, excelente sonido, excelente montaje,… todo ello bajo la profesional mano del director.

Pero nuevamente, la película me resulta insuficiente. No voy a entrar en las libertades de interpretación de la historia que se toma el autor del filme. Están ahí. Parece que le interesa presentar un mundo de buenos y malos, con algunos débiles, que inevitablemente acaban cayendo en manos de los malos, dejando a Hipatia como una especie de martir de un mundo que en cualquier caso se estaba derrumbando. No soy yo precisamente un amante del cristianismo y creo que soy consciente de las barbaridades históricas que se han cometido en nombre de Cristo. Pero tengo la sensación de que el planteamiento tiene mucho de simplista. La única forma de afrontar esta historia es que la Hipatia que se nos presenta no es un personaje real, sino un modelo deseable; tanto como persona como mujer. Pocas debilidades presenta. Alguna desconsideración con los esclavos, pero poco más. Frente a ella, unos cristianos malos malísimos, que están arruinando el mundo antiguo tan estupendo… Bueno, oiga. A principios del siglo V, el Imperio Romano era casi un cadáver. Una civilización en su conjunto se estaba derrumbando estrepitosamente; y cuando una civilización se derrumba con ella se van sus saberes, sus ciencias y sus artes. Simplificarlo todo a la acción de los cristianos… pues resulta simplón. Aunque tuvieran su parte de responsabilidad. Y esa es la parte que me incomoda de la película. El maniqueísmo subyacente. Que no me lo creo. Y mira que yo de filocristiano tengo poco. Pero tengo algo más de respeto al conjunto de causas y efectos que encontramos en la historia.

En realidad, esta película me ha resultado como una versión disléxica de las película de romanos de antaño, donde los emperadores paganos eran malos malísimos, y las cristianas mártires un dechado de virtud. ¿No habrá un término medio donde encontrar una argumentación racional trasladable al cine de lo que pasa en la historia? Porque claro, si me dan a elegir, prefiero ver a Peter Ustinov quemando Roma y mandando a Deborah Kerr a los leones… Aquello, si bien falso como un duro de cuatro pesetas, panfletos del ultroconservadurismo cristiano de los norteamericanos, era muy divertido y más glamuroso. Y hoy tiene un punto kitsch absolutamente impagable.

Las interpretaciones son muy buenas, especialmente la de la actriz protagonista, Rachel Weisz, desde mi punto de vista una de las mejores actrices en activo en la actualidad. Sólo por ella merece la pena ir a ver la película. Es la que aporta algún matiz a esta historia, bien apoyada por un conjunto de secundarios menos conocidos pero solventes.

En resumen, es una película que se deja ver, que tiene algún punto interesante especialmente en la interpretación, pero que te deja con una sensación de un exceso de medios para una historia y un tratamiento de los personajes muy mejorables. Yo le pongo un seis con un siete en la dirección y otro siete en la interpretación.

La imagen de hoy, pues algo tendrá que ver con todo esto, ¿verdad?

Templo de Isis

El templo de Isis en Pompeya; al contrario que el cristianismo, el paganismo romano aceptaba de buen grado los dioses de otras naciones, en este caso la egipcia - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Katyn (2007)

Cine

Katyn (Katyń, 2007), 14 de octubre de 2009.

Nos llega con cierto retraso esta película polaca de hace dos años, que ya fue candidata en su momento al Oscar a la mejor película en idioma extranjero, y que dirigida por el prestigioso y veterano Andrzej Wajda, recrea y reflexiona sobre los sucesos conocidos como las fosas de Katyń o la masacre de Katyń. Lo sucedido en la primavera de 1940, tras el reparto de Polonia entre Hitler y Stalin, en los bosques de lo que en su momento fue la Unión Soviética fue un exterminio de oficiales y otros funcionarios y personas socialmente activas polacos por orden Stalin a iniciativa de Beria, con el fin de eliminar el liderazgo opositor a la Unión Soviética en una futura Polonia satélite del gigante ruso. Y si tomamos en cuenta lo que nos narra la película, el objetivo, tristemente, se consiguió. Ese suceso ya fue parte de la trama de la película Enigma, ambientada en los servicios que desencriptaban las transmisiones alemanas durante la conflicto mundial, no dejando de lado cierto grado de crítica a la postura aliada de ocultamiento del suceso para evitar los conflictos con el aliado soviético.

En el filme que ahora nos ocupa, el director no se centra de forma exclusiva en la crueldad y la frialdad con la que la masacre fue planificada y perpetrada por la NKVD soviética. Quizá si se hubiese quedado en eso, el filme no hubiera dado para mucho, puesto que no plantea una película bélica de aventuras con héroes y villanos y esas cosas. No. Lo que hace es fijar la cámara, o lo que es lo mismo el pensamiento y la voluntad en algunas personas, polacas, algunos de ellos masacrados, otros sus familias que tuvieron que vivir durante décadas con las consecuencias. Así, buena parte de la película la pasamos en la ciudad de Cracovia, donde asistimos a la evolución de una serie de personajes, relacionados con los desaparecidos tras la rendición polaca, que van asumiendo de forma muy diversas las noticias que les llegan. Primero la noticia dada por los alemanes del descubrimiento de las fosas, acusando a los soviéticos. Cuando estos conquistan Polonia, dan su nueva versión de los hechos, lo que convulsiona de nuevo las vidas de los que han sobrevivido a la guerra, generándose problemas éticos y políticos.

El director no es neutro. Su propio padre falleció en una de las masacres. Tampoco es condescendiente con la sociedad polaca. Nos habla de los que se rebelaron contra la mentira, pero nos habla también del poco éxito que tuvieron; nos habla de cómo el silencio se abatió durante años. Tampoco es condescendiente con el espectador. Cuando pensamos que la cosa va a quedar ahí, nos devuelve en un flashback al momento de la ejecución de la masacre, y nos muestra con toda su crudeza el eficiente mecanismo puesto en marcha para la matanza en masa.

Técnicamente, es una película intachable, en la que el realizador polaco, con el evidente apoyo de diversas instituciones polacas, han echado el resto para ofrece un producto a la altura de las circunstancias de la herida histórica producida en un pueblo con un nacionalismo tan acendrado como el polaco. Hay que decir que además de los alemanes, si alguien perdió la guerra mundial fue Polonia. Una guerra que se desencadenó por la invasión de esta nación, y con la promesa de las potencias occidentales de conseguir su liberación, terminó con una Polonia satélite de uno de sus más odiados enemigos, con su fronteras deformadas, con una intensa mortalidad, con grandes desplazamientos forzados de población dentro de sus fronteras. Hay todavía mucha amargura en la forma en la que los polacos se relacionan con el mundo. Se nota en la política actual, en la que presos de una ideología nacionalista, teñida con una acendrada religiosidad, son una de las rémoras más importantes en los procesos de construcción europeas, a pesar de su integración en la UE.

En lo que se refiere a la interpretación, es una película coral, en la que cada personaje es interpretado de forma solvente por el actor o la actriz correspondiente, todos ellos poco conocidos fuera de sus fronteras.

En resumen, una película que invita a la reflexión, no es una película bélica al uso, y que yo me atrevo a recomendar porque siempre viene bien recordar lo que significan las guerras y las consecuencias de las mismas. Le pongo un siete, con un ocho en la dirección y un siete en la interpretación.

Rynek pequeño

Un rincón del Rynez pequeño de Cracovia, Polonia, ciudad donde sucede buena parte de la acción del filme - Fujifilm FinePix F10

Moon (2009)

Cine

Moon (2009), 9 de octubre de 2009.

Y bien. En un día poco habitual, un viernes, a la hora a la que van los friquis a ver este tipo de películas, a las cinco de la tarde, nos vamos a ver esta película de ciencia ficción, que ha recibido una promoción moderada, y que viene precedida por cierta marejada de fondo de críticas a su favor, engarzándola con cierta tradición de películas de ciencia ficción que parecía perdida.

La película está dirigida por Duncan Jones, el que es hijo del músico que creó uno de los astronautas más famosos del rock. Y sí las canciones del padre nos contaban la historia de un astronauta, el Comandante Tom, esta película nos cuenta la historia de un astronauta, Sam Bell, interpretado por Sam Rockwell, un obrero que trabaja en solitario en una base minera lunar, con la única compañía de GERTY, una computadora/robot que es su único enlace con el resto del mundo, con el que no se puede comunicar directamente por un fallo en un satélite de comunicaciones. Tiene un contrato de tres años que está llegando a su fin. En ese momento, con el fin de recoger una cápsula de producto (helio-3) de una de las factorías móviles automatizadas, sufre una alucinación y un accidente. Y a partir de ese momento, descubriremos que nada es lo que parece… Y hasta aquí puedo contar, que decían en aquel programa.

La película está realizadas con unos efectos especiales limitados. Al igual que en las películas de los 70 o de principios de los 80 tira más de maqueta y de decorado que de infografía por computador. Lo cual le da el aire de ser de otra época sin quitarle ni un ápice de credibilidad. Porque aquí viene una de las gracias de la película. Frente a la ciencia ficción de moda actual, basada en fuertes efectos pirotécnicos y mucha infografía digital, que dota de un carácter de irrealidad todo lo que vemos, suponiendo que los guiones permitiesen otro sentimiento. Aquí nos encontramos en una situación que podríamos encontrar razonablemente creíble.

En cuanto a sus orígenes conceptuales, indudablemente la película bebe de algunos clásicos como puede ser 2001: Una odisea del espacio, Solaris (la versión soviética, por supuesto), Naves misteriosas, e incluso Alien, entre otras. Desde este punto de vista, no sé si podría decir que es una película original. Pero sí nos presenta una historia interesante, que mejora con mucho a nivel humano lo que vemos habitualmente.

Salvo alguna aparición ocasional de otros personajes, con escasa incidencia en el conjunto, la película descansa sobre la interpretación exclusiva de Sam Rockwell, aunque no un monólogo como por ahí se ha escrito. Porque además del computador, cuya voz en el original es de Kevin Spacey, que no podemos apreciar en la versión doblada, hay al menos dos personajes que dialogan e interaccionan. Y eso es trascendente para determinar que la interpretación del actor es fundamental para el buen resultado final de la película.

En resumen, una película que es mucho más interesante y mucho más honesta que cualquier cosa que se ve en ciencia ficción en los últimos tiempos. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la dirección y un ocho en la interpretación.

Hoy traigo una fotografía del Frente Fluvial del Ebro, reciente abierto al público en Zaragoza, con sus elementos futuristas y todo. Que es lo que pide la película de hoy.

Luz y sonido

Montaje de luz y sonido en el Frente Fluvial del Ebro en Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Si la cosa funciona (2009)

Cine

Si la cosa funciona (Whatever Works, 2009), 5 de octubre de 2009.

Con esta película recibimos la dosis anual de cine de Woody Allen. Después de su «trilogía» británica, que en líneas generales hemos de reconocer que tuvo un buen nivel, nos llegó el año pasado ese publirreportaje sobre tópicos hispanos que nos dejó un sabor de boca un poco amargo. Y ahora, se ha vuelto a su Nueva York querido para rodar una de sus clásicas comedias, con los temas de siempre. La muerte, el sexo, la religión (o ausencia de), etc. De hecho, podríamos decir que esta película ya la hemos visto, de una forma u otra.

En esta ocasión, el director no interpreta su eterno papel de judío creativo y neurótico. Elige a otro actor, Larry David, para ello. Nos encontramos con un físico teórico, que ya ha dado lo mejor de sí mismo en ese campo con un Nobel que cree que injustamente se le negó, y que se gana la vida enseñando ajedrez a niños. Ya mayor, con un matrimonio fracasado a sus espaldas, conoce a un chica joven, poco más que una adolescente (Evan Rachel Wood), sureña, paleta, a quien aparentemente considera de menos por las diferencias intelectuales que les separan, pero de quien se acaba enamorando y con quien se acaba casando, llegando a un estado de feliz rutina en su vida. La llegada a la ciudad primero de la madre de la chica, una estupenda Patricia Clarkson, y después del padre, trastocarán esa feliz rutina, en una serie de situaciones bastante divertidas y algunas de ellas hilarantes.

En realidad, la historia es lo de menos y muchas de las situaciones o similares ya las habíamos visto. Todo es un vehículo para exponer las ideas o las reflexiones tradicionales del director sobre sus temas favoritos, como ya hemos comentado antes. También para emitir críticas despiadadas a los sectores más intransigentes y conservadores de la sociedad americana. Y así, no podemos evitar sonreír en el diálogo que se produce mientras visitan la sala del museo de cera en la que quedan mezclados de forma curiosa Reagan, Bush, el Papa, Lady Di y algún otro personaje curioso.

Las interpretaciones son correctas, cumplen su misión, aunque sospecho que la versión doblada hace perder buena parte de su frescura. El mismo título de la película en castellano ya es una traducción «rara» del original ingles. El personaje principal habla demasiado como el director cuando actúa. Es difícil doblar el argot sureño y paleto de la chica. Pero bueno. Cumplen con su objetivo.

Resumiendo, una comedia fácil de ver, con sus ajustados 90 minutos de duración, que para qué quieres más, que satisfará razonablemente a los partidarios del director, aunque tampoco aportará nada nuevo. Le pongo un siete, con la misma nota en interpretación y dirección.

Continúo trayendo a estas entradas imágenes de mi visita a tierras portuguesas.

Enredadera

En los alrededores del Faro de Santa Marta, Cascais (Portugal) - Panasonic Lumix LX3

El secreto de sus ojos (2009)

Cine

El secreto de sus ojos (2009), 30 de septiembre de 2009.

Una serie de catastróficas desdichas nos impidieron llegar al cine, a los Renoir de Zaragoza, el pasado martes para ver este filme como nos gusta, entre semana, con poca gente y tranquilidad. La culpa no es de los cines; es del caos en el que está sumida la ciudad por diversas obras. En este país toda la fama al respecto se la lleva la «quiero-ser-olímpica-pero-que-crudo-lo-tengo»; pero no es la única. Así que fuimos ayer. Sin recordar que era miércoles. Los miércoles, en Zaragoza, es el día del espectador. Y estaba el cine hasta arriba de gente. Así que vimos la película en situación un poco precaria. Desde luego no como nos hubiera gustado. Pero es lo que había. O esperar a la semana que viene, o aguantar. Y decidimos aguantar.

Y mereció la pena. Porque la película, firmada por Juan José Campanella, es un excelente filme argentino que no queda más remedio que recomendar en este páramo que llamamos cine actual. Casualmente, no hay efectos especiales. Lo que son las cosas. El director, que trabaja con frecuencia como director de episodios de series para televisión en los EE.UU., ¿no podría decirles a los yanquis que se dejen de fuegos artificiales en nuevas versiones de lo ya visto y que vuelvan a crear historias interesantes? No sé. Por si acaso le hacen caso.

La película nos cuenta las andanzas de un oficial de un juzgado (Ricardo Darín) de instrucción en Buenos Aires, al que se acaba de incorporar una joven y guapa nueva secretaria del juzgado (Soledad Villamil), y que por el turno correspondiente les cae en suerte la brutal violación y asesinato de una joven maestra de 23 años, guapa, recién casada con un marido devotamente enamorado de ella. Y he aquí como se desarrollan en paralelo dos historias. Por una lado, la resolución del caso por parte de los dos funcionarios del juzgado, el oficial y su subalterno (Guillermo Francella) reconvertidos a detectives por pundonor, por no dejar que el caso quede sin justicia. Por otro, la historia de amor qué tímidamente surge entre el oficial del juzgado y la secretaria. Un amor aparentemente imposible por las diferencias de edad, clase social, posición profesional, etc. Todo ello en el ambiente de la Argentina previa al tristemente célebre golpe de estado de 1976.

La narración se nos presenta como un flashback del protagonista, recientemente jubilado, y que para ocupar su tiempo, toma la decisión de escribir una novela con la historia del crimen. Oscila entre el drama y la tragedia con tonos de comedia de la buena. En alguna escena, las andanzas de los dos funcionarios, su torpeza, nos causa una risa franca aunque llena de simpatía. También, ambos, nos deparan momentos de gran sensibilidad y dramatismo. Y la muerte ronda por ahí.

A pesar de ser una película relativamente larga, la historia transcurre con agilidad. Es cierto que en ello influye mucho el hecho de que los personajes nos interesan, queremos saber de ellos, sufrimos con ellos. Pero también porque el guion se acomoda bien a la historia. Por otra parte, es de las películas argentinas con una producción más cuidada que he visto. Uno respira el ambiente de pesada burocracia de los juzgados porteños, con ciertos de carpetas y expedientes acumulados por todas parte, con máquinas de escribir que se resisten a imprimir la «a», con unos funcionarios que son argentinos pero que pueden ser de cualquier lugar,…

Si la realización y la producción es buena, buena parte de la película descansa sobre las excelentes interpretaciones de los actores. Para mí, los mejores son Darín y Francella, que en algunos momentos lo bordan. Villamil, una actriz que debe andar rondando los cuarenta, tiene la difícil tarea de dar vida a una mujer tanto en su juventud con veintitantos como en la madurez, próxima a los cincuenta. Sale airosa del trance, pero su personaje no está tan definido ni tiene la misma importancia en la pantalla como los anteriores aunque sea central en las motivaciones de nuestro apreciado oficial de juzgado. Existen personajes secundarios que resultan fundamentales en el desarrollo de la historia, también muy bien interpretados, como el marido de la víctima, Pablo Rago, o el presunto asesino, un inquietante Javier Godino. Algunas de las escenas más divertidas cuentan con la intervención del juez, excelentemente interpretado, creo, por Mario Alarcón.

Resumiendo, creo que estoy ante una de las mejores película de este año, y por lo tanto no me queda sino recomendarla vivamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

No tengo fotos de la Argentina. Así que os dejo con una foto de Sintra en Portugal. Que es un sitio muy bonito y recomendable.

Palacio Real

Palacio Real de Sintra, Portugal - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Inglorious Basterds (2009)

Cine

Inglorious Basterds (2009), 23 de septiembre de 2009.

Sí, sí. El título original. Como hago siempre que veo la película en versión original. Y tengo que celebrar que desde hace un par de semanas, si llega, hay nuevas salas en Zaragoza en versión original, un par de los nuevos Cines Aragonia, que se suman a la magra oferta de una película un día a la semana que ofrecían los Renoir. Así que no he visto Malditos bastardos, sino Inglorious Basterds, cuya traducción más realista sería Cabrones infames; pero supongo que está mal poner «cabrones» en un título. Pero ese es el sentido que le dan los anglosajones a la palabra bastard cuando insultan a un tipo. Manías.

El filme está firmado por Quentin Tarantino. Y eso dice mucho. Sobre el estilo de cine. Se dice que Tarantino su momento de gloria al principio de su carrera, pero que después, realmente no ha hecho nada de auténtica calidad. Veremos.

La película narra las aventuras de una serie de personajes en la Francia ocupada por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, que confluyen en un cine parsisino en 1944, donde se celebrará la première de una película patrocinada por el Ministro de Propaganda alemán, Joseph Goebbels. Los personajes son una joven judía que escapa a la matanza de su familia, un coronel de las SS que se dedica a cazar judíos en Francia y es responsable de la matanza de la familia, un comando de soldados americanos de origen judío que se dedican a acosar a los alemanas en la Francia ocupada utilizando tácticas y métodos de los apaches, una actriz alemana, un joven héroe alemán convertido en protegido de Goebbels y en actor, y los principales jerarcas nazis, incluido Adolf Hitler.

Todas las acciones y todos los personajes son parodias de los personajes históricos, reales o imaginados, o de las películas bélicas de comandos, o de los tópicos relacionados con todo ello. Hay abundancia de situaciones rídiculas o llevadas al extremo, y no falta la violencia. Sobre si esta está justificada o no, pues… depende. Creo que en algunas escenas la violencia toca, mientras que en otras es gratuita. Es como si el director se divirtiera haciendo escenas violentas porque sí.

En su conjunto, la película resulta excesivamente larga. Algunas situaciones se dilatan en esceso, las escenas son prolijas. Y aunque consideradas como historias aisladas podrían resultar razonables, dentro de una historia general contribuyen a hacer el largometraje excesivamente prolongado, sin aportar nada sustancioso al desarrollo de la historia. Esto hace también que, en su conjunto, la película sea irregular, con momentos interesantes de acción, o de humor, pero también otros de cierto aburrimiento.

Las interpretaciones son muy diversas. A mí, Brad Pitt haciendo de idiota, porque eso es de lo que hace, no me acaba de convencer. Aunque probablemente su mejor momento es cuando hace de más idiota, de falso italiano. Hay me arrancó alguna risa. Además, nos lo venden como protagonista de la historia, y afortunadamente no lo es. Es uno más de los personajes cuyos destinos se entrecruzan en el cine parisino. Más importancia me parece que tienen Mélanie Laurent como la chica judía, Shosanna, y Christoph Waltz como el coronel caza-judíos. Y ambos están bien, aunque Waltz sufre de los prolijos parlamentos que el guion le obliga a recitar y que a veces se hacen pesado. Tiene cierto interés Daniel Brühl como héroe alemán, o la guapa Diane Kruger como actriz alemana. Luego hay muchos otros personajes, interpretados con razonable fortuna que sería muy largo comentar. Hay mucha parodia, como ya se ha dicho.

Resumiendo, una película que vale como entretenimiento, con una historia que se podría haber desarrollado mejor. En cierto modo, es un producto fallido de su director, aunque se pueda ver cuando no se tienen más pretensiones que pasar el rato. Yo le pongo un seis, con idéntica nota a la dirección y a la interpretación

Tabac

Tabac en la Rue de Platre, escena parisina como muchas de las de la película que nos ocupa hoy - Panasonic Lumix LX3

District 9 (2009)

Cine

District 9 (2009), 14 de septiembre de 2009.

En los últimos años, una película de extraterrestres o era una película de terror, o era una película de cachondeo. Eventualmente, una excusa para grandes efectos especiales, muchos fuegos artificiales, y heroismos a la americana. En general, películas malas, sin originalidad alguna, muchas veces nuevas versiones innecesarias de antiguas películas.

Pero en esta ocasión nos encontramos con la propuesta firmada por Neill Blomkamp, con un tono totalmente distinto, y probablemente una de las películas sobre extraterrestres más humanas que se han visto. Una gran nave extraterrestre, queda varada sobre el cielo de Johannesburgo, en Sudáfrica, y unos extraterrestres parecidos a artrópodos (en la versión española se les llama «bichos», en la original se ven pancartas donde se les llama «prawn», gambas), son «acogidos» en un suburbio de la capital sudafricana, que acaba convirtiéndose en un gueto chabolista, con muro y todo. A partir de ahí, una multinacional privada que se encarga de la gestión de los extraterrestres, con oscuros intereses, encarga al yerno del jefe para llevar a cabo una operación de realojo, en el cual el tipo en cuestión sufre un accidente que le lleva a una odisea tremenda en la que nunca sabrá quienes son sus verdaderos amigos/enemigos.

La película está rodada en tono de documental en su primer tercio hasta que se va centrando en las aventuras de nuestro héroe/antihéroe, tratando de resolver sus propios problemas, y de paso los de los «bichos». El tono le va. A través de las declaraciones que realizan los personajes secundarios, uno va comprendiendo no tanto lo que está pasando en la acción, sino la hipocresía humana general que rodea las acciones del ser humano cuando tiene que tratar con los que son diferentes. No es banal elegir Sudáfrica como escenario. Estamos viendo una nueva forma de appartheid, una nueva de discriminación. En esta ocasión, de una especie inteligente aunque no humana. A quien no se presta auxilio. Pero que sigue reproduciéndose y causa tensiones. También implica una crítica hacia las organizaciones gubernamentales, aunque en esta ocasión se lavan las manos y quedan representadas por una supuesta multinacional del negocio de armas.

La película trata al espectador de forma inteligente. No intenta explicar quienes son los extraterrestres, de dónde viene, cuáles eran sus intenciones, qué les pasó. Nada de esto se explica. Tampoco se conoce cuáles serán las consecuencias para ellos y para la humanidad del final de los hechos que se narran en la película. Todo esto queda a la inteligencia del espectador. No creo que en ningún momento se planteen segundas partes. Esto va de lo que va. Una reflexión puntual sobre nuestra actitud hacia el distinto, hacia quien no entendemos.

No hay nombres conocidos en el reparto, aunque el protagonismo principal es Sharlto Copley interpretando a ese Wikus Van De Merwe, que evoluciona del ser servil y sin personalidad, prepotente con el débil y temeroso con el poderoso, a una liberación, doloroso, y a convertirse en una forma peculiar de héroe.

Resumiendo, un filme recomendable para quien guste de un poco de ciencia ficción inteligente. Yo le pongo un siete, con la misma nota en interpretación y dirección.

Antena

¿Que haríamos y sentiríamos si una nave extraterrestre se posase en los cielos sobre Zaragoza durante 20 años? - Panasonic Lumix LX3

Li Mi De Cai Xiang (2008)

Cine

Li Mi De Cai Xiang (2009), 10 de septiembre de 2009.

Pues sí. El título está en mandarín. Y es que hemos vuelto a aprovechar mi falta de compromisos deportivos los jueves, no volverán hasta octubre, para ir a la versión original de los Renoir, que para este mes es una película china cuyo título internacional traducido al castellano es La ecuación del amor y de la muerte, aunque el significado del título en mandarín sería La suposición de Li Mi (Nota: todos los nombres propios chinos están escritos al estilo de su país, por lo que el apellido va en primer lugar, y el nombre propio en segundo lugar).

Para empezar, esta película china es de gente normal. No hay artes marciales, ni es de época, ni es de miedo, ni nada de lo que habitualmente nos llega del cine oriental. Es de gente corriente. La protagonista, interpretada por Zhou Xun, es una joven taxista que fue abandonada por su novio cuatro años atrás, y que se dedica a enseñar a los pasajeros las fotografías del antiguo novio para localizarlo y hablar con el de nuevo. Sigue enamorada. En una de estas, hace una carrera para dos tipos incultos, que resultan ser unos camellos de poca monta y que la secuestran con el objeto de conseguir un dinero para coger un avión. Y a partir de aquí se desata un curioso drama de historias entrecruzadas, en el que no falta algún destello de humor en la primera parte de la película, y que nos hace reflexionar sobre distintos sentimientos humanos entre los que por supuesto está el amor, pero también la soledad, la solidaridad o la incomunicación.

La película está hecha con medios sencillos. Es la segunda obra de su director, Cao Baoping, un desconocido por estos lares. La realización es correcta. La ambientación es buena, nos permite introducirnos en la China real, no en la de las historias fantásticas o en la de lo puramente folclórico. Descubrimos que los que haceres de sus habitantes y de sus ciudades no son tan distintos de los del resto del mundo. La historia avanza un poco a golpes. Tiene sus momentos altos y sus momentos bajos, pero en líneas generales a mí me enganchó.

Si bien los personajes pertenecen al común de la población, son peculiares. Todos tienen defectos en su personalidad. El policía engañado y abandonado por su mujer. El novio con sentido del fracaso y que huye para intentar encontrar el éxito por otros medios. Los desdichados tipos de provincias, desarraigados en la gran ciudad, que recurren al crimen para volver a sus orígenes. El amor perdido de uno de ellos. El amor perdido de la protagonista. Y aquí radica lo mejor del filme. Todos ellos nos llegan, todos nos interesan gracias a la excelente interpretación de los actores y actrices. A Zhou Xun ya la había visto en Balzac y la joven costurera china, una película absolutamente deliciosa y recomendable para todo el mundo.  Pero todos los demás aportan su granito de arroz a este guiso oriental de tan agradable digestión.

Para resumir, esta película que se proyecta en versión original subtitulada no supondrá una opción para buena parte de los potenciales espectadores, por culpa del tradicional prejuicio a la versión original de este país. Pues ellos se lo pierden. A mí me parece una opción mucho más interesante que la mayor parte de lo que se ve habitualmente por ahí. No es perfecta ni mucho menos, pero nos abre un poco los ojos al mundo de una forma agradable. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un seis en la dirección.

Afortunadamente, como se ve en la foto, cada vez son más frecuentes los intercambios entre Oriente y Occidente.

Sonríe

Turistas orientales se fotografían en la Fontana de Trevi, Roma (Italia) - Canon Digital Ixus 860IS

Enemigos públicos (2009)

Cine

Enemigos públicos (Public Enemies, 2009), 8 de septiembre de 2009.

Dos consideraciones previas. Del director de este  filme, Michael Mann, es una de mis películas favoritas de «polis y cacos» de los años 90 y de la historia del cine en general. Luego no ha habido tanto que me guste de él, pero recordar aquella estupenda película me motiva a acudir al cine. Por otro lado, con las películas de gánsteres me pasa una cosa; o me gustan mucho o me aburren. No tengo término medio. Así que acudimos al cine a ver este filme con una mezcla de expectativa y recelo.

En esta ocasión, nos cuentan la histora de John Dillinger, interpretado por Johnny Depp, al modo de un moderno Robin Hood de la Gran Depresión, que roba a los ricos pero no a los pobres. Y en vez de ser un chulo prepotente con su chica, la francesa Marion Cotillard, la quiere mucho y la respeta mucho. En frente, el agente federal de la Oficina de Investigación, nombre original del actual FBI, Melvin Purvis, interpretado por Christian Bale, que hará todo lo posible por detenerlo.

La película tiene, como no podía ser menos, una realización muy cuidada. En algunos momentos, el aspecto visual recuerda al de los docudramas televisivos que reconstruyen hechos históricos. Lo cual no sé si me gusta mucho, pero es así. Con frecuencia, especialmente en las escenas de acción, la cámara en mano acompaña a los personajes metiéndose en el centro de la acción. En cualquier caso, técnicamente pocos peros se pueden poner al fin. Pero existe un grave problema. Por lo menos para mí. El conjunto de la película resulta frío. No sientes emoción. Ni en las tensas relaciones entre los policías, o entre los delincuentes, ni en la historia de amor. Todo queda como muy aséptico. Incluso las muertes resultan clínicamente convincentes, pero visualmente relativamente poco impactantes. A esta película, en mi opinión, le falta alma. Tampoco se controlan bien los tiempos. Es una película larga, y en algún momento da la impresión de que entre los hechos del principio y los del final han pasado unos cuantos años. Pues no. La acción comienza en mayo de 1933 aproximadamente y termina en septiembre de 1934.

Las interpretaciones hay que separarlas en dos. Por un lado Johnny Depp, que lo hace muy bien y que sostiene el filme a pesar de la frialdad general. Curiosamente, es una de las interpretaciones más contenidas y sobrias que le hemos visto en muchos años, y le sienta muy bien. El resto están correctos, salvo en mi opinión Christian Bale, que esá excesivamente frío. Parece que en su papel de lider policial, la cosa no vaya mucho con él en algunos momentos. Es evidente que hay algunas cuestiones éticas sobre el comportamiento y los métodos policiales planteadas en la película. Pero en ningún momento ayuda a que sepamos con claridad que piensa, salvo probablemente en el maltrato a la chica. Hay algún caso curioso de apariciones de actores conocidos que prácticamente hacen cameos como Giovanni Ribisi o Leelee Sobieski. O Diana Krall cantando en un night club, mientras el chico y la chica se enamoran.

En resumen, una película que se deja ver pero que tampoco dejará un gran recuerdo en el espectador. Yo le pongo un seis en mi valoración subjetiva, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección.

Por cierto, lo que no se debe perder ningún aficionado al jazz, especialmente al jazz vocal, es la banda sonora. Mucho de Billie Holiday y otros ilustres del género. Para mí, de lo mejor del filme.

Ayer recibí de Blurb el primero de los libros de mi escapada berlinesa; el dedicado a la Bauhaus. Ha quedado muy majo.

Haus Klee/Kandisky

Haus Klee/Kandinsky en las Meisterhäuser de Dessau, Alemania - Panasonic Lumix LX3

Los vampiros favoritos de la Bacall y las caderas de una garota

Cine

Ayer por la tarde tuve un tiempo para prestar más atención a los temas más instrascendentes que aparecen por la llamada blogosfera. Y hubo dos cosas que me llamaron la atención.

Por un lado, un comentario de Lauren Bacall sobre las películas de vampiros que aparece en Lo Que Yo Te Diga. Lo reproduzco a continuación:

Si, he visto Crepúsculo, mi nieta me hizo verla, dijo que era la mejor película de vampiros jamás realizada. Tras acabar la película, deseé golpearla por toda la cara con mi zapato, pero no quiero que un libro llamado Querídisima abuela sea escrito sobre mí después de mi muerte. Así que mejor le di mi DVD de la obra maestra de Murnau, Nosferatu de 1922, y le dije: Ahora, eso si que es una película de vampiros.

Toda una señora la Bacall. Hay quien la ha acusado de tener mala leche, especialmente cuando los académicos de Hollywood se resisten a concederle el Oscar… De hecho, sólo ha tenido una candidatura, y la buena mujer ya tenía sus años. Con lo mayor que está, supongo que temerá que al final le den uno honorífico. ¡Menuda humillación! Pero reconozco que tiene mucha razón en lo que se refiere a los vampiros. A mí también me tocó verla en vídeo en circunstancias parecidas. Y quedé horrorizado. Pero no porque la película dé miedo; sino porque es un bodrio monumental. Y ahí tienes a millones de adolescentes asegurando que es el no va más del futbolín. Estamos entrando en una época donde el público evoluciona hacia el total analfabetismo cinematográfico. Con tal de que los que salen sean guapos, de que haya muchos efectos especiales, y que los espectadores se puedan poner como cerdos de palomitas,… la película, «cojonuda».

Creo que tengo que hacerle un homenaje a la Bacall. Un día de estos, un domingo con mal tiempo, haré un maratón Bogart-Bacall; Tener y no tener, El sueño eterno y Cayo Largo de una sentada. Y luego tarearé Am I Blue? con aire ensoñador como si yo fuese Hoagy Carmichel y tuviera a mi lado a la Bacall susurrando el estribillo de la canción.

La segunda cuestión que me llamó la atención es que, informado por Maikelnai, me entero de que la garota de Ipanema a quienes Vinícius de Moraes y Tom Jobim dedicaron tan prodigiosa bossa nova, tiene nombres y apellidos. E incluso se le puede poner cara. Y no sólo cara, sino también culo y tetas, ya que con el tiempo apareció un par de veces como vino al mundo en una celebrada revista dedicada a la promoción de la silicona. Se trataba de Helô Pinheiro (tiene un nombre mucho más largo, así que nos quedaremos con este), una pijita carioca que paseaba el palmito camino de la playa delante de los dos embobados músicos mientras se tomaban unos chimes en el Bar Veloso. Por la foto que reproduce Maikelnai, no estaba nada mal.

La verdad es que me encanta la bossa nova y otras músicas brasileñas. Ahora estoy muy contento, porque el programa de Radio 3 Cuando los elefantes sueñan con la música, dedicado a este tipo de músicas, que antes sólo escuchaba tirando de podcast, desde el 1 de septiembre lo emiten de 3 a 4 de la tarde. Justo el momento de mi vuelta a casa desde Huesca. Más de una vez tendré ocasión de recordar a la bella Heloísa.

Los grupos dedicado a las batucadas, cosa muy brasileira ella, se han puesto de moda últimamente por las ciudades europeas; y Zaragoza no es una excepción.

Bombo

Batucada en la celebración de la fiesta de San Jorge 2009, Zaragoza - Canon EOS 40D, EF 200/2,8L USM

Mapa de los sonidos de Tokyo

Cine

Mapa de los sonidos de Tokyo (Map of the Sounds of Tokyo, 2009), 1 de septiembre de 2009.

A pesar de que su última película me resulto un poco decepcionante, siempre estoy con ganas de ver las nuevas películas de Isabel Coixet. Creo que casi siempre ha tenido alguna cosa interesante que decir desde el punto de vista cinematográfico. Si además añadimos que el papel protagonista masculino es para Sergi López, pues mejor que mejor.

En este caso, la realizadora catalana nos lleva a la ciudad de Tokyo, que en la práctica es un protagonista más del filme, y tengo la sensación de que  se convierte en el principal protagonista. Lo que no tengo claro si es lo adecuado o no. En ella se desarrolla un drama, que es a su vez consecuencia de otro drama. Un español afincado en Tokyo, Sergi López, acaba de perder a su novia japonesa, quien se ha suicidado. Se encuentra triste y desorientado. Conocemos también al padre de la chica, que se sume en una profunda depresión y en el dolor de la pérdida, y a su ayudante, quien obviamente también sentía algo por ella. Estos últimos creen que el culpable de la pérdida es el español, y contratan a una asesina a sueldo, interpretada por Rinko Kikuchi, para que mate al español. Pero cuando se encuentran asesina y víctima surge algo entre ellos que ninguno de los cuatro personajes tenía previsto.

La realización es impecable. Sumamente cuidada. Cada encuadre está pensado hasta el más mínimo detalle. La iluminación, la fotografía, es de primer nivel. Como ejercicio estético visual es muy notable. Dado el título de la película, es también muy notable la calidad del sonido. Aunque también puede ser un lastre para la película, ya que se nota un esfuerzo extraordinario por que el espectador capte los sonidos que la directora nos quiere mostrar, resultando en alguna ocasión un poco forzado y artificial.

Y todo ello tiene otro problema. Estos aspectos estéticos son tan predominantes que el desarrollo de la historia se queda cojo. Las distintas situaciones quedan un poco forzadas. No te queda claro porque una chica japonesa, extraña, de veintitantos años va a sentirse atraida por un españolito cuarentón, no especialmente guapo, y de quien tampoco nos muestran nada especial en la película que pueda ayudarnos a entender esa atracción. No ayuda tampoco la voz en off, perteneciente a un quinto personaje de quien no sabemos nada más que de vez en cuando se ve con la chica, en una extraña relación de amistad. Pero que a veces nos cuenta cosas superfluas, para que están las imágenes en el cine sino para contar visualmente cosas que no es necesario contar con palabras, y otras veces nos cuenta de más, de modo que el final puede resultar previsible para muchos espectadores, de una forma u otra. Y todo ello es una pena, porque el comienzo de la historia prometía.

En cuanto a la interpretación de actores, creo que Sergi López no está del todo convincente. Incluso parece desganado; más que deprimido, a veces parece simplemente aburrido. Pero no puedo ser tajante en esta apreciación. Este personalísimo actor ha cometido el error de doblarse a sí mismo al castellano, lo que suma dos errores consecutivos. Uno, general en el cine español, el doblar las películas, que deberían verse en versión original. Dos, los actores reales pocas veces son buenos actores de doblaje, y este caso no es una excepción. Rinko Kikuchi y el resto de los personajes cumplen con su tarea con razonable competencia.

Resumiendo, segunda película de Coixet que no está a la altura de las expectativas depositadas. Es indudable que a la directora le sobra oficio, pero parece haberse olvidado que sus mejores logros se han debido a que tenía excelentes historias que contar. Le pongo un seis en mi valoración subjetiva, con la misma nota a la interpretación y a la dirección.

Algunas bellas imágenes de la película transcurren en un cementerio; os dejo, una foto de otro bello cementerio. En Weimar.

Historischer Friedhof

Viejas tumbas en el Historischer Friedhof de Weimar, Alemania - Panasonic Lumix LX3