Cuatro vidas (2007)

Cine

Cuatro vidas (The Air I Breathe, 2007), 30 de septiembre de 2008.

En primer lugar, nuevamente a actuado el psicópata ese que se dedica a poner títulos en castellano. Qué tendrá que ver lo de las «cuatro vidas» con el «aire que respiro». Pero bueno; supongo que con la manía que tienen de tratar a los espectadores de cine como tarados, pensaron que así entenderíamos mejor de que iba. Aunque tal vez ni ellos sepan de que va.

La película dirigida por Jieho Lee es del estilo «vidas cruzadas«. Cuatro episodios, en cada uno de los cuales hay un personaje principal y varios secundarios, en los que se narra un episodio vital para cada uno de ellos. Las vidas de los personajes se entrecruzan, y el personaje principal en una de las historias es secundario en otra. Hay un personaje, un mafioso apodado Dedos, intepretado por Andy Garcia, que es el eje alrededor del que pivotan las historias de los personajes encarnados por Forest Whitaker (episodio Felicidad), Brendan Fraser (episodio Placer), Sarah Michelle Gellar, (episodio Tristeza) y Kevin Bacon (episodio Amor).

La historia se desarrolla principalmente dentro de un ambiente opresivo, relacionado con el mundo fuera de la ley de la delincuencia organizada. Hay violencia. Sólo las esporádicas incursiones a otros mundos se muestran con luminosidad y claridad. Pero incluso las historias de amor internas son oscuras y desesperadas. No está mal planteado, aunque cansa un poco a pesar de que la película no tiene excesivo metraje ni mucho menos (95 minutos).

Y las historias que se cuentan son un poco endebles. Muy cogidas por los pelos. No llegan a interesarme en algunos momentos. Los mcguffin que mueven a los personajes resultan a veces increibles. Los poderes «paranormales» de uno, el raro grupo sanguíneo de la otra,… seguro que se podrían haber buscado mejores motivaciones para conducir la acción.

Los actores están en general bien. Muchos de ellos, Garcia, Whitaker o Bacon, han demostrado su valía y oficio con creces anteriormente. Y aquí cumplen; sin esforzarse mucho más. Fraser es un actor flojo que aquí se salva porque tiene que hacer de tipo inexpresivo. Y la Gellar intenta superar como puede su condicionamiento de estrella televisiva, pero no lo consigue siempre, y muestra carencias interpretativas.

Me siento un poco defraudado. Las historias entrecruzadas me gustan; siempre me gustó el cine de Robert Altman, entre otras cosas, por su afición a este tipo de cine. Pero estas me han dejado un poco vacío. Pero bueno, seré benevolente y le pondré un seis a la valoración subjetiva, con la misma nota a la dirección y a la interpretación.

Otras opiniones sobre la película:

Hoy os dejo con una imagen del pasado Mercado Medieval de las Tres Culturas en Zaragoza.

Rapaz de pico amarillo

Exhibición de cetrería. Canon EOS 40D; EF 50/1,8

Adiós, Paul, y gracias

Cine

Si tenemos que dar una característica propia de Paul Newman como actor, no es que fuera capaz a lo largo de su carrera de dar vida a un personaje que todos quisiéramos ser. Fue capaz de dar vida a muchos personajes que todos quisiéramos ser.

Si me dan a elegir, yo quisiera tener la pierna rota y acabar enamorándome de una inmensa, sensual y salvaje Liz Taylor. Pero tampoco me importaría ser un indomable. O asaltar bancos con un buen colega. O un viejo detective al que le entran picores otoñales con Susan Sarandon. O ser un viejo gángster, ya al final de su vida,… O un pícaro timador… O… lo que fuera.

Muchos han dicho o han sugerido que Paul Newman sería mejor considerado como actor si no hubiese sido tan guapo. No lo sé. Pero sé que si entre las mujeres gustaba como hombre, eso no impedía que los aficionados al cine más masculinos lo quisieran también. Le llegabas a perdonar que la chica que te acompañaba a la sala de cine fuese por el actor y no por la película. Con distintas motivaciones, tú también ibas por el actor y no necesariamente por la película.

Creo que es absurdo hablar mucho más. Sólo dar las gracias a este inmenso actor, y recordar que siempre nos quedarán sus películas, en las que seguirá siendo inmortal. Como tantos en el cine.

Paul Newman trabajó con Hitchcock en Torn Curtain (Cortina rasgada), y sus andanzas lo llevaron a la Alemania Oriental, que de alguna forma empezaba en la Puerta de Brandemburgo de la capital alemana, lugar donde se tomó la foto de hoy.

"Soldado soviético" en la Puerta de Brandemburgo

Pentax *ist DS; SMC-A 100/4 Macro

Vicky Christina Barcelona (2008)

Cine

Vichy Christina Barcelona (2008), 23 de septiembre de 2008.

Antes de nada, tengo que advertir que considero la nueva película de Woody Allen un filme absolutamente pornográfico. Y para demostrarlo, y en contra de lo que es mi costumbre, pondré una imagen que no he tomado yo, que pulula por ahí en internet y que no sé quien tomó. Si alguien conoce el autor, que me lo diga y lo pondré. O si el autor no quiere que esté, que me lo diga ya la quitaré. Pero es que he tenido una debilidad y la pongo.

Sí. Se trata de Scarlett Johansson fotografiando en Barcelona con una Leica M6. Para mí, más erotizante que si hubiese salido en pelotas. Cosa que no. Que ya se cuida ella de que en las escenas de cama, el nivel de la colcha no baje más allá de un determinado punto. O de dos determinados puntos. Y la chica sale con tan hermoso aparato en varias escenas… Y Penélope Cruz también empuña tan pornográfico juguete… Ufff…

Pero vayamos al grano cinematográfico. La última película de Woody no pasará a la historia como una de sus obras maestras. Las aventurillas amorosas de dos americanitas por Barcelona, no pasará de ser un historia simpática, dedicada a entretener, sacar guapas a sus protagonistas y hacer un poco de propaganda de Barcelona y de Oviedo. Esta última ciudad metida en la película con calzador. A saber a qué compromisos responderá este hecho.

Las chicas están muy guapas y lo hacen bien. No conocía a la guapa Rebecca Hall (Vicky), pero lo hace muy bien, y también es muy atractiva, aunque con un estilo totalmente distinto a la voluptuosa Johansson (Christina). Javier Bardem sale un poco soso; se limita a poner su planta. Es el hombre florero de la película. Finalmente, Penélope Cruz hace un papel interesante pero desaprovechado. Es el personaje que más salsa le pone a la película y del que está desaprovechado tanto su versión dramática como la cómica. Otra cuestión. La película es bilingüe en su rodaje; y eso debería haber sido respetado. Lamentablemente, toda ella está doblada al castellano en la versión que se proyecta en Zaragoza. Incluso los diálogos originalmente en este idioma. Y pierde. Pierde mucho. Maldito doblaje.

También me gustaría notar que la dirección de fotografía le ha sido confiada al español Javier Aguirresarobe, uno de los mejores profesionales de este campo en nuestro país. Y lo hace muy bien. Particularmente con una paleta de colores que a mí me gusta mucho. Aunque por una entrevista que le hicieron en la radio, tal vez distinta de la que hubiera preferido él. Pero Woody manda.

En resumen, una película amable para pasar el rato. Yo le pongo un siete a todo, tanto a la impresión general como a la dirección como a la interpretación. Creo que la pueden ver hasta los que normalmente no entienden y no gustan del cine del excéntrico director.

La foto de hoy, cómo no, la Sagrada Familia de Barcelona, monumento típico y tópico que también sale en el filme.

Bóveda

(Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2)

Foto fija

Cine, Fotografía

El pasado sábado, 20 de septiembre, en Xataka foto publicaron una entretenida entrevista con Simón Casal, responsable de la foto fija en varias películas españolas. Me llamó la atención el artículo, ya que combinaba dos de mis aficiones. Y también dos de los temas que con más frecuencia aparecen en estas entradas, como podéis comprobar en la columna de la derecha.

Hace muchos, muchos años que me llamó la atención el tema de la «foto fija», o del «still photographer» en los créditos anglófonos. Yo soy de los que tiende a quedarse hasta el final de las letras en el cine, y había visto aparecer estos conceptos. No acababa de entender muy bien el por qué del adjetivo «fija/still». Con el tiempo, fui adquiriendo mayor cultura cinematográfica y comprendí que el fotógrafo por excelencia en el cine es un concepto distinto que en la vida normal. Es el responsable de la iluminación y la parte más técnica de la filmación, encargado de escoger el soporte más adecuado para conseguir la imagen que está en la mente del director. Por lo tanto, si vas a tener un fotógrafo con una cámara de las de toda la vida tomando imágenes estáticas, hay que distinguir su oficio, secundario en esta ocasión, del más noble. Así que se le pone el adjetivo y ya está. Que conste que de todos modos al director de fotografía en los países de habla inglesa se le conoce como «cinematographer«. La traducción debería ser «cinematógrafo», pero este término en castellano no se utiliza para designar el oficio de una persona sino que en origen es la técnica de fotografíar imágenes en movimiento en general, o al aparato de proyección cinematográfica en particular.

La entrevista es interesante porque nos hace ver las constricciones a las que se ve sometido el profesional de la foto fija, y también algún dato interesante que nos invita a la reflexión.

  • Como fotógrafo, no tiene libertad creativa en algunos aspectos de su trabajo; quien decide la calidad de la luz en escena es el director de fotografía del filme. Trabaja subordinado al mismo. Otra cosa es cómo se plantea las tomas del «making off».
  • No puede ser obstrusivo. No puede disparar cuando quiere en medio de una toma, ya que el ruido de su cámara se introduciría en la misma. Tiene que dominar el ritmo de la filmación.
  • El equipo con el que trabaja no es lo más de lo más. En su primer trabajo como responsable de la foto fija utilizó un equipo de aficionado. Y los resultados no son nada malos como se puede ver en su página en internet.

En resumen, una artículo interesante para quiénes se sientan atraídos por el tema.

En la imagen de hoy, una escena en el Mercado Medieval celebrado el pasado fin de semana en Zaragoza.

Es dificil decidirse

(Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM)

El tren de las 3:10 (2007)

Cine

El tren de las 3:10 (3:10 to Yuma, 2007), 16 de septiembre de 2008.

Una cuestión que debe quedar clara desde el principio. No soy aficionado al western. Son muy pocas las películas del Oeste que me gustan realmente. Algún clásico como The Searchers (Centauros del desierto), o Sergeant Rutledge (El sargento negro), casualmente ambas de John Ford, High Noon (Sólo ante el peligro) y alguno otra cosica. Pero hay muchas del Oeste que me aburren un poquito. O mucho. Además esta película que hemos visto ayer, es una nueva versión de otro clásico del género. Un remake que dicen. 50 años las separan. Sé que he visto la primera versión, pero no me acuerdo de ella. Lo siento.

El caso es que este western me ha encantado. Vaya por delante que al personaje que protagoniza Russell Crowe no me lo creo. No me creo el final. Durante toda la película nos lo presentan como un malo, y al final queda como un pícaro. Y no es del todo coherente. Pero me parece que lo hace estupendamente. El mejor Crowe en la línea de ciertos capitanes marineros y demás. Pero es que además tenemos a un excelente Christian Bale en un papel que nos lo creemos más. Un padre y esposo desesperado que se lanza a una aventura con pocas esperanzas por sacar adelante a su familia contra todo pronóstico…

Y luego, las aventuras. Porque es una película de aventuras con personajes interesantes. Y con guion impecable, en su ritmo y en sus pausas. En su diálogos y en su acción. Nada cansa.

Y finalmente, porque el final es un tren. Por el detonante, es el ferrocarril. Porque estamos ante un pedacito de una historia impresionante, la de la colonización del lejano oeste norteamericano. Y al final, se va el viejo tren, lleno de color, con su 220 de gran chimenea y puntiagudo apartavacas.

Y todo ello muy bien dirigida por James Mangold, un director que hasta ahora no me había interesado en absoluto. Qué cosas.

Esta es una película para recomendar a todo el mundo. Porque es divertida. Porque está muy bien hecha. Porque te gustan los personajes. Un ocho, con la misma nota a la interpretación y a la dirección. Por cierto, la película ha tardado muchísimo en llegar a España. Vaya usted a saber por qué.

En la imagen de hoy… bueno, pues el Far West americano no estaba representado en la Expo 2008. Así que las siluetas de danzantes del oeste africano.

Siluetas

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

La princesa de Nebraska (2007)

Cine

La princesa de Nebraska (The Princess of Nebraska, 2007), 11 de septiembre de 2008.

Hace unos meses tuve la oportunidad de comentar aquí la película del realizador chino Wayne Wang, Mil años de oración. No repetiré aquí todos los comentarios que hice entonces sobre mi interés por el cine de este realizador, pero a la hora de elegir esta película seguían siendo válidos, más con la buena impresión que me causo el anterior largometraje.

Ambas películas están basadas en sendos relatos cortos de la escritora Yiyun Li(*). Ambas cuentan historias mínimas. Pequeños pasajes de una vida.

En este caso, nos encontramos con una joven china, poco más que una adolescente, originaria de Pekín que se encuentra estudiando en Omaha, en el estado de Nebraska, y que acude a California con la intención de abortar, al quedar embarazada de un novio/amigo que está en China. Lo que se nos cuenta son apenas 24 horas en las que nos vamos enterando de algunas de sus inquietudes en la vida, de sus problemas de relación, de sus anhelos y de sus conflictos. También la vemos interactuar con otras personas, conocidas o desconocidas, siempre dentro del entorno de la comunidad de origen chino en los Estados Unidos. El objetivo de la película no es contarnos una historia, sino contarnos cómo es y cómo siente una persona.

La película se centra mucho en aspectos formales y estéticos. Encuadres más o menos osados que situan al personaje en el entorno, movimientos de cámara que pretenden meternos en la expresión de los personajes o en lo que pueden sentir o pensar. Aunque hay momentos en los que se abusa de este uso de la cámara que nunca debe ser un fin en sí mismo.

El papel principal corresponde a Li Ling, una actriz desconocida, practicamente considerada como no profesional, al igual que otros miembros del reparto. Lo hace realmente bien; te la crees en todo momento. En general, todos ellos lo hacen razonablemente bien, siendo creibles en sus papeles.

Y con esto llegamos al resumen de la película. Cuando las personas interaccionan, cuando los diálogos te muestran quienes son y cuales son sus motores, te interesa y te gusta. Por pequeña que sea la historia. Cuando se limita a usar la cámara para mostrarte entornos, ambientes, o esteticismos modernillos te aburre. A esta película, por la parte buena que tiene le pongo un seis, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección. En cualquier caso, aficionados al cine de evasión y de palomitas, abstenerse.

La imagen de hoy pertenece al nuevo centro comercial Plaza Imperial de Zaragoza. Escenas cotidianas.

Esferas

(Canon Ixus Digital 860IS)

(*) En los nombres chinos, el apellido que es monosilábico se presenta en primer lugar, y el nombre propio que puede ser monosilábico o bisilábico se presenta en segundo lugar. En este caso, supongo que al estar la escritora asentada en los Estados Unidos, en todas las referencias sigue la norma occidental de poner el nombre propio en primer lugar.

Hace mucho que te quiero (2008)

Cine

Hace mucho que te quiero (Il y a longtemps que je t’aime, 2008), 4 de septiembre de 2008.

Película francesa con protagonista británica, la consideramos como una oportunidad de volver a disfrutar de las bondades interpretativas de Kristin Scott Thomas, tras unos años en los que sus trabajos para la gran pantalla no han destacado especialmente.

La película es francesa, siendo Francia el país donde reside la actriz protagonista a pesar de ser inglesa, y está dirigida por Philippe Claudel, realizador desconocido por mí hasta la fecha, que parece haber destacado hasta el momento más como escritor que como cineasta. Firma también el guion del filme.

La historia nos narra el reencuentro de dos hermanas. Una la mayor, interpretada por la mencionada protagonista, acaba de cumplir 15 años de condena por un asesinato, que descubriremos tiene unas connotaciones terribles, muy duras. La otra, interpretada por Elsa Zylberstein, es bastante más joven puesto que era todavía una niña o al menos una joven adolescente cuando la mayor, ya casada y madre, cometió el asesinato. La recibe en su casa de la capital histórica de Lorena, Nancy, donde comenzará un difícil proceso de readtación de una mujer, que parece ajena al mundo que le rodea, prisionera de sus fantasmas interiores.

La peso de la película descansa sobre la excelente interpretación de ambas actrices. Constántemente deambulamos entre la instrospección, la desconfianza o el difícil convivir con su conciencia de la hermana mayor, y el amor incondicional de su hermana menor, reflejado en el título del filme, pese a las terribles circunstancias del crimen que cometió. A ambas les rodean una serie de personajes cotidianos que ponen su grano de arena al desarrollo de la relación de ambas mujeres así como del despertar de la protagonista.

En general está bastante bien. Quizá sobre alguna de las historias paralelas; no sé todavía muy bien donde quiere ir la relación con el policía que se quiere ir al Orinocco. Pero en general, todo está bastante equilibrado. Poco a poco vamos descubriendo que hay cosas que no se nos están contando, y cuando nos enteramos de ellas, podemos terminar de entender a los personajes. Especialmente a la exconvicta protagonista.

Particularmente recomendaré esta película. Salvo a los que va a comer palomitas al cine, a los que recomendaré que se queden en su casa… siempre. Es una historia pequeña pero intensa, donde las personas más que los personajes tienen el protagonismo. Tiene el lastre de los mediocres doblajes que sufre habitualmente el cine francés… pero qué se le va a hacer. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la dirección, y un ocho en la interpretación, por el excelente trabajo de ambas actrices.

La foto de hoy, curioso dominó formado por las traviesas a la espera de ser colocadas en la línea del Canfranc.

Puntos

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Una palabra tuya (2008)

Cine

Una palabra tuya (2008), 28 de agosto de 2008.

Nos encontramos esta semana ante una adaptación de una novela de Elvira Lindo, ejecutada por la guionista y directora Ángeles González Sinde. Producto nacional, por lo tanto, lo cual nos lleva a sentir dos sensaciones contrapuestas:

  • Por un lado, la esperanza de que el cine español recupere el tono de otras épocas, especialmente de los años noventa, con imaginación, algo de riesgo y buenas historias. Muchos deseamos volver a esa situación.
  • Por otro lado, el miedo a que sea más de lo mismo de lo que se hace hoy en día, y que está alejando notablemente a los espectadores del cine patrio. Aunque los cineastas españoles no se lo crean,… Qué se le va a hacer. Es así.

Mucho me temo que nos encontramos más cerca de lo segundo que de lo primero. Parece ya una monomanía la idea de que hay que hacer cine comprometido, y que esto consiste en sacar a personas que más parecen restos de un naufragio social, que viven en la periferia de Madrid. Parece que no puede haber compromiso con otras situaciones difíciles, parece que nada hay más allá de la periferia madrileña. Llega un momento, en que empiezas a ver estas situaciones como marcianas. Como si sólo existieran en el universo cinematográfico español, aunque sí que existan y puedan ser reales. Llega un momento en que se banalizan.

Por otro lado, tengo la sensación de que la historia, que tiene su interés en el planteamiento, no está bien contada. No he leído la novela en la que se basa, pero.. una de dos, o la novela no es muy interesante, o no se ha sabido adaptar al medio cinematográfico. Quizá lo segundo. Hay algunas cuestiones que lo indican. Los personajes no están bien presentados, y no por defecto, sino por exceso. Sabemos que tienen un pasado que los condiciona, que está ahí detrás. Pero la narración, en lugar de hacernos sentir interés, más nos lleva a pensar «venga ya, pesados, decidnos de dónde viene el problema, y avanzar un poco en lo que va a pasar». Y en un momento dado, te das cuenta de que ya no te interesa, y aquellos momentos que deberían resultar los más dramáticos del filme… te dejan frío… También está el problema del manejo del tiempo cronológico. Hay elipsis, muchas. O si no no tiene sentido. La acción, para que sea coherente, debería pasar en el lapso no de semanas, ni siquiera meses, sino de años. Pero esto no está bien contado. Incluso cuesta un poco darse cuenta al principio de que la historia es un flash back… claro, que eso también pudo ser culpa mía. Uno no siempre está en la debida forma… Pero bueno… No acaba de encajar el asunto.

La interpretación es buena. Creo que Malena Alterio lo hace muy bien, y está correctamente acompañada del resto del reparto. Siempre he pensado que Malena Alterio era buena actriz. Pero da la impresión un físico poco destacado la ha relegado a papeles secundarios. Con frecuencia cómicos o humorísticos. Lo cual se ha visto empeorado por las tontadas que ha hecho en televisión. Porque da igual el éxito de audiencia que haya tenido; son tontadas. En cualquier caso, el trabajo actoral no basta para salvar la película. Quizá no es «salvar» lo adecuado; no basta para que nos interese el filme.

Resumiendo, otra oportunidad perdida para el cine español, últimamente poco motivador. No le pondré más que un cinco, con la misma nota en la dirección y un siete en la interpretación. Qué se le va a hacer.

Otras opiniones sobre el filme en:

Madrid, siempre Madrid. Para los cineastas españoles sólo existe la capital,… Aburren… como las colas ante Doña Manolita.

Doña Manolita

(Fujifilm Finepix F10)

El caballero oscuro (2008)

Cine

El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008), 19 de agosto de 2008.

Es típico, tópico y tradicional que durante el verano uno acabe viendo películas de superhéroes u otro tipo de aventureros. Particularmente, el hombre murciélago nunca ha sido uno de mis favoritos. La verdad es que el género de superhéroes en su conjunto, tanto en cómic como en cine, nunca ha sido precisamente uno de mis favoritos. Pero, en esta ocasión, el filme que nos ocupa venía precedido por unas críticas buenísimas y por una aceptación popular muy notable. Así que nada, había que ver la película.

En primer lugar, hay que decir que el tono de la película, dirigida por Christopher Nolan, se sale de las anteriores de la saga. Incluso de su precursora en esta reimaginación del personaje. Es más adulta, más dura, con menos concesiones. No hay humor, no hay malos de colorines, no hay chascarrillos. Los riesgos son reales, los muertos son reales. Si bien la realización evita cebarse en las escenas violentas desviando el ojo de la cámara, las mutilaciones están ahí. La película es tan oscura como el propio título. Y eso le sienta bien.

Los personajes están mejor definidos y, todos tienen su lado más claro y su lado más oscuro, salvo el Joker en quien todo es oscuridad y la chica en quien todo es claridad. La ausencia de maniqueismo también es algo que le sienta muy bien a la película.

No obstante, a pesar de todas las alabanzas que ha recibido el guion del filme, a mi me parece que las dos horas y media son demasiadas, que hay elementos de la trama demasiado circunstanciales, y que se podrían haber resuelto de otra forma. Por ejemplo, toda la historia que pasa en Hong Kong está muy bien desde el punto de vista de la habilidad técnica en el rodaje, pero me resulta superflua, y se podría haber resuelto de otra forma manteniendo la estructura global de la historia. Sin embargo, hay elementos que están desaprovechados como los traidores en la policía, tema que queda resuelto de una forma un poco patética.

En cuanto a la interpretación, me parece que esta en general bastante bien. Christian Bale hace un trabajo solvente como Batman/Bruce Wayne, y lo mismo se podría decir del comisario Gordon que compone Gary Oldman, siempre eficaz. Desde mi punto de vista, es mejor todavía el trabajo de Aaron Eckart como Harvey Dent. Este es un actor que creo que en general esta desaprovechado. Y el que ha hecho correr más ríos de tinta,… el del difunto Heath Ledger como Joker… pues no sé… el hecho de ver dobladas las películas hace que los personajes muy caracterizados no puedan ser apreciados correctamente. A mí me parece un villano bastante competente, con una interpretación notable… pero como podría haber sido con otros actores y de otras formas. Lo que está bien es el tratamiento que se le da al personaje, del que se beneficia el actor que lo interpreta. Creo que hay mucho de operación de venta del producto a propósito de la desgracia del actor. Pero vamos, a este paso le dan el Oscar. Lo que me parece una tristeza, porque para mí la gracia de los premios es poder disfrutarlos, y no estar criando malvas cuando te reconocen. Magie Gyllenhall es el florero de turno, importante, con incidencia en la trama, pero florero. Desde luego, infinitamente más solvente que la petarda de su predecesora en el papel. También creo que es una actriz desaprovechada. A mí me gusta.

Resumiendo, la película en su conjunto está bien. Pero bajo ningún concepto puedo considerarla como una de las mejores de la historia como se ha dicho por ahí. Supera con mucho a casi todo lo que se ha visto en el género de superhéroes, y es válida como una buena película independientemente del género a la que pertenece. Sin embargo, es una más de muchas buenas películas de similar nivel de realización e interpretativo que se han hecho. Reconozco estar lastrado por mi floja afición al género, pero la cosa es así. Yo le pongo un siete en la valoración global subjetiva, con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

Una tónica habitual de las películas de Batman, es que en la mayor parte de las ocasiones, los malos actúan de noche, lo cual viene bien dado el caracter «murcielagoso» del héroe. En la foto de hoy, la noche cae sobre Munich, y puedo asegurar que los murciélagos pululaban por las orillas del Isar, cenándose los insectos propios de estos lugares fluviales.

Prinzregentenstraße

(Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4)

Hancock (2008)

Cine

Hancock (2008), 7 de agosto de 2008.

En este oficio tan complejo de ir al cine en verano, por la falta generalizada de calidad de los productos cinematográficos, tomamos la decisión de hacer evasión total, y contentarnos con lo que nos pudiera ofrecer el director Peter Berg en una película de superhéroe, aunque no al uso. Las ventajas a priori, la presunta originalidad del personaje y la presencia de la guapísima Charlize Theron, en un papel aparentemente de florero, aunque… ya veremos después. Los inconvenientes a priori, el progonismo del muchas veces insoportable Will Smith, y bueno,… es una de superhéroes en verano. Qué más se puede decir.

La verdad sea dicha, tenía unas expectativas tan bajas, que casi me pareció bien. Casi. La ídea de la película está bien. Un superhéroe cutre, casi antiheroico, borracho, depresivo. Pero el desarrollo tiene graves lagunas. El guion es muy poco consistente. Y el protagonista, poco adecuado. Esta película tendría que haber sido más adulta, menos preocupada en llegar a todo el mundo, niños incluidos, para que hubiese tenido miga. Por otro lado, el papel de la Theron no es de florero… el papel florero resulta el del marido. Pero no está bien desarrollado. Y la relación con el protagonista es muy inconsistente, y en algunos momentos, muy metida con calzador.

En resumen, una buena idea, mal aprovechada, con un mal protagonista, y con carencias en todos los frentes, que a pesar de todo te entretiene en una tarde de verano. Le pongo un seis, con un cinco en interpretación y un seis en dirección.

En la fotografía de hoy, ¿monstruos malos amenazando a una niña pequeñita? ¿llamamos a Hancock? No, símplemente esculturas de Manolo Valdés en el Paseo de la Independencia de Zaragoza.

Cabezas grandes, niña pequeña

(Canon Digital Ixus 860 IS)

El incidente (2008)

Cine

El incidente (The Happening, 2008), 2 de agosto de 2008.

Extraña sesión de cine. Por varios motivos. Primero, porque me habían dicho que la película podía ser de miedo, que en el cine actual suele querer decir de sustos. Y no me gustan. Me lo paso mal cuando me sobresalto. Segundo, porque hacía mucho tiempo que no iba al cine un sábado por la tarde. Si ya normalmente el público de Zaragoza es comilón y hablador en las salas de cine, ruidoso en una palabra; lo de los sábados puede ser insufrible. Y así fue. Tercero, porque me había propuesto NO ir a ver esta película ante la avanlancha de malas críticas. El cine de M. Night Shyamalan me produce sensaciones muy contrapuestas, habiendo películas que me han gustado, sin llegar al entusiasmo, mientras que otras me han aburrido o me han desagradado. Y no necesariamente en el mismo sentido que la mayoría del público.

Bueno, pues dos de tres. La única de las condiciones a priori que no se cumplió fue la primera. No te asustas nada. De hecho, todo el es tan plano, desde la sucesión de acontecimientos a las interpretaciones de los actores y actrices que llega un momento que te importa un rábano lo que sucede o lo que les sucede a los personajes. He leído en algún sitio que la película tiene un cierto tufillo a las películas de fantasía o ciencia ficción de la serie B de los años 50. Puede, en algunas cuestiones. Pero aquellos filmes, en su limitación de medios, tenían una mezcla de imaginación para salvar los obstáculos derivados del limitado presupuesto y de ingenuidad en los planteamientos que las hacen muy simpáticas. Aquí no hay nada.

Evidentemente, no soy tan superficial como muchos críticos o espectadores que se sienten defraudados ante la naturaleza del macguffin que provoca la situación de la película y su desenlance. Pero para ellos si no han entendido que la naturaleza del macguffin es secundaria. Lo importante es la naturaleza de las emociones que produce en los personajes y como estas se trasladan al espectador. Y la angustia que deberíamos sentir, no la sentimos. Debieramos tener miedo. Ante una muerte cuya naturaleza conocemos pronto, terrible, sin monstruos o sustos por el miedo, autoinfligida. Pero no tenemos miedo. Los cadáveres nos dejan fríos. Y el final, que hace que el argumento tenga un carácter cíclico, no nos aterra. Nos deja con la sensación de que menos mal que no tenemos que volver a aburrirnos. Que nos vamos a bebernos unas cervecitas y a olvidarnos de la cuestión.

La interpretación no puede con el planteamiento de la película. El peso principal lo lleva Mark Wahlberg, que no consigue apañar los fallos del filme. Es un actor relativamente inexpresivo; lo cual no es malo en determinados filmes, pero muy inadecuado en un largometraje que debería trasmitirnos sensaciones y sentimientos. La acompañante, la guapa Zooey Deschanel, tiene un papel mal definido. Se supone que es un personaje en crisis, especialmente en su matrimonio, pero no nos creemos nada, no nos transmite nada. Hay niña, pero esta vez no roba la película. Otros actores, como el interesante John Leguizamo, tienen un papel demasiado limitado para influir en el resultado final del filme.

En resumen, una película fallida. Técnicamente, correctamente realizada, pero que fracasa en el objetivo de transmitirnos la angustia y los miedos que debería transmitir. Un cinco y va que chuta, con otro cinco en la dirección y un seis en la interpretación.

Buena parte del filme transcurre en la campiña de Pensilvania. La foto de hoy, no pertenece a esa commonwealth norteamericana, sino a la campiña en los alrededores de Almudévar, Huesca.

Casita en la Violada

(Canon Digital Ixus 860 IS)