[Televisión] Cosas de series; hacia la madre de todas las guerras de Westeros

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La larga partida de ajedrez que es Game of Thrones va llegando a su fin. Parece que nos quedan un par de temporadas. Que en realidad, siguiendo una costumbre que se ha extendido últimamente en el mundo de la televisión, será una un poquito más larga de los 10 episodios habituales, dividida en dos. Según muchos nos quedaría 13 episodios, divididos en dos temporadas de siete y seis respectivamente. Aunque no está cerrado.

Primero, una anécdota, que me parece simpática. Un personaje que ha tenido cierta trascendencia esta temporada dentro de la subtrama de Arya Stark (Maisie Williams) ha sido Lady Crane, interpretada por la australiana Essie Davis. Coincide que desde hace unas semanas he recuperado ha través de Netflix la serie Miss Fisher’s Murder Mysteries, ambientada en Melbourne en los felices 20, y que es una serie sin muchas complicaciones pero muy simpática. Interpretada con mucho encanto por Davis. Nada que ver entre este papel y el dramático Lady Crane que interpreta en nuestra serie favorita. Pero no quería dejar pasar la oportunidad.

Potenciales destripamientos de trama a partir de ahora. Aviso a navegantes.

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Por lo del «hielo y el fuego», muchos piensan en Islandia como un posible escenario ideal para Westeros. Pero este está mas basado en una Gran Bretaña de escala continental, que en otra cosa.

Si comentaba en mi última entrada televisiva sobre la trascendencia y potencial espectacularidad de los novenos episodios de cada temporada, los décimos y últimos tampoco son moco de pavo. Siguiendo con la comparación ajedrecística, sirven para situar las piezas de cara a la siguiente jornada de la partida, mientras nos tomamos un descanso. Pero nunca dejan de pasar cosas sustanciales. Y en esta ocasión, esos 20 minutos, algo previsibles, pero rodados como si fuera el mejor cine de intriga y aventura de los últimos 20 o 30 años, donde dejan las cosas mucho más claritas en el lado del tablero donde juegan los Lannister, ha sido impresionante. Y si Cersei (Lena Headey) ya fue un personaje clave en el final de la temporada anterior, en esta ocasion han dejado claro que es uno de los personajes clave a seguir hasta el final de la serie. Salvo sorpresas. Claro. Pero es que esta partida de ajedrez tiene una variación importante sobre el juego real. Parece que la cosa no terminará con el jaque mate a uno de los reyes, imponiéndose el otro, sino con el jaque mate a una de las reinas. Porque aquí manda las reinas.

Hay varias cuestiones importantes. Primero, que en estos momentos estamos ante un todos contra Cersei. Desde el norte los Stark, desde el este, Danaerys (Emilia Clarke) con la ayuda de la hija del hierro, Yara (Gemma Whelan), y desde el sur la alianza entre Dorne y Highgarden. Estos últimos, parece que también en combinación con Danaerys.

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En cualquier caso, no faltan escenarios en la isla cuasiártica que son acordes con el mundo de Game of Thrones.

Que los Stark y la Targayryen se pongan de acuerdo también puede ser cuestión de tiempo, especialmente ahora que nos hemos enterado que la teoría más popular sobre el origen del soso de Jon Snow (Kit Harington) es cierta. Este es de los pocos fallos de la serie. Este actor no da la talla con el personaje, que por otra parte no consigue despertar el entusiasmo que de pronto ha levantado en el norte. Claro que los interesados no saben lo que nosostros sabemos. Podremos suponer que Lady Mormont (Bella Ramsey, manda güevos el apellido de la niña que se está comiendo la pantalla cada vez que sale) y el en estos momentos desaparecido Jorah Mormont (Iain Glen) podría servir para establecer puentes.

Hay unos cuantos descontrolados por Westeros. Y nadie se fía un pelo de Meñique (Aidan Gillen), uno de los grandes personajes de la serie.

Y voy a hacer un predicción. Los «maestres» ya lo han decretado. El invierno no está llegando, todavía. El invierno ha llegado, ya. Cosa que han decretado con la llegada del buenazo de Samwell Tarly (John Bradley) a Oldtown. En esta situación… ¿será la primera «media» temporada que queda la lucha por Westeros y la otra «media» la lucha contra los muertos? Porque esa será la madre de todas las guerras de Westeros.

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Y sin moverse mucho, estos paisajes de la entrada de hoy están realizados en un entorno relativamente reducido, en la península de Reykjaness. Campos de lava, antiguas ruinas, aguas sulfurosas geotermales… frío y fuego.

[Televisión] Cosas de series; el episodio 9

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Ayer pudimos ver el episodio 9 de Game of Thrones. Fue… como me gusta a mí el buen chuletón… poco hecho,… sangriento. Episodio que era esperado con ansiedad por el respetable… el título en sí mismo era una provocación a dicha ansiedad; Battle of the Bastards. Todo el mundo esperaba que sucediese un determinado acontecimiento, pero nadie se fiaba un pelo. Una serie que mató a su protagonista en el episodio 9 de su primera temporada, y presumiblemente va a tener al menos siete,… no es de fiar. Si queréis saber lo que pasó en esa batalla entre bastardos, traducción adecuada en este caso, más que «cabrones» que es otra traducción adecuada para «bastards» en muchas ocasiones. Sólo dire, como diría la recordada y llorada Ygritte (Rose Leslie),… «You are a fool, Jon Snow». Menos mal que hay mujeres.

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Cuando pensamos en los duros enfrentamientos en el Norte de Westeros, el pensamiento se nos va al norte de las islas Británicas o aun más allá.

Pero es que a estas alturas todos sabemos que el episodio 9 de una temporada de Game of Thrones (Juego de Tronos para quienes lo vean, lamentablemente, en versión doblada), es especial. Hagamos un repaso:

Temporada 1 – Baelor: Sobre decapitaciones y demás sorpresas sorpresivas.

Temporada 2 – Blackwater: Nos deslumbramos todos con una gran batalla bien caliente.

Temporada 3 – The Rains of Castamere: Estáis todos invitado a una boda… roja.

Temporada 4 – The Watchers on the Wall: Nos deslumbramos todos con una gran batalla bien fría.

Temporada 5 – The Dance of Dragons: Esta temporada se sale un poco de la norma, ya que los acontecimientos notables e impactantes se reparten entre los episodios 8, 9 y 10.

Temporada 6 – Battle of the Bastards: Ya hemos hablado al principio… nos queda la duda de cómo va a ser el episodio 10 y último de la temporada, no visto todavía a la hora de redactar esta entrada.

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Así que hoy nos iremos a las viejas fortalezas en ruinas que encontramos dispersas por Irlanda.

Vemos que hay un patrón muy claro. Que sólo queda diluido en la temporada 5, en la que los acontecimientos más trascendentes o impactantes se reparten en los últimos tres episodios de la misma, y el noveno actúa como enlace entre el octavo y el décimo. A estas alturas, cualquier aficionado a los acontecimientos en Westeros y Essos espera con ganas estos novenos capítulos. Pero… que nadie dé por finiquitada la temporada 6. Hubo un tiempo en que el último episodio de la temporada servía para encaminar a los personajes a lo que les deparase el futuro en la siguiente. Pero ahora sabemos que están pasando cosas a gran velocidad.

Frente a quienes opinan que en la sexta temporada han pasado pocas cosas, yo soy de los que opinan en que muy al contrario ha servido para encarrilar de forma muy proactiva el final de la serie. Desconozco si la serie va a tener siete u ocho temporadas… no más. O más bien si va a tener una séptima temporada, que como viene siendo costumbre en los últimos tiempos con películas y series de televisión, se va a desdoblar en dos años… Pero estamos mirando ya hacia el final. Y por fin sabemos algo… ese final no va a ser cosa de hombres… salvo sorpresas. Ese final va a ser cosa de mujeres. Que son las que están resultando empoderadas y fuertes en estos momentos. Si a mi me dicen al principio de la serie que la pija tonta de Sansa Stark (Sophie Turner) se iba a convertir en la fría estratega que es ahora… «You are a fool, Jon Snow».

Pero que nadie se confíe… «Winter is coming… yet».

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En concreto, por los condados de Galway y Clare.

[Televisión] Cosas de series; la sufrida vida doméstica de una familia de espías

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Ha llegado a su final la cuarta temporada de The Americans, la teleserie que nos cuenta la vida de mi familia de espías favorita. Cada vez me sorprende más cómo funciona el mundo, en el que los más visto, consumido o apreciado no guarda necesariamente relación con la calidad… ni de lejos. Y series como esta, donde la calidad rezuma por arrobas por todos sus costados, las ven cuatro gatos…

Recordemos para quien no este el tanto… Elizabeth (Keri Russell) y Philip (Matthew Rhys) parecen ser un matrimonio común y corriente, de clase media normalita, que regentan una agencia de viaje, y que viven en una zona residencial de Washington D.C. en los años 80, durante la administración Reagan. Tiene dos hijos, adolescentes, la mayor Paige (Holly Taylor), sensible, comprometida, curiosa e inteligente, el más joven Henry (Keidrich Sellati), más dedicado a las tontadas propias de su edad. Mantienen unas excelente relaciones de vecindad con Stan (Noah Emmerich), que tras una difícil separación y subsiguiente divorcio, vive en la casa de enfrente con su hijo Mathew (Danny Flaherty). Todo bien, ¿no? Pues sí… todo bien,… salvo que Elizabeth se llama en realidad Nadezhda y el nombre original de Philip es Misha. Y son agentes soviéticos del KGB, una célula durmiente desde los años 60 que se activa cuando se ve necesaria, no dudando en robar, engañar, matar, mantener relaciones sexuales, «casarse» o lo que sea, con quien sea y a quien sea, para desempeñar a cabo sus misiones. Y Stan es un agente de contraespionaje del FBI, que es destinado a la capital norteamericana después de años trabajando de incógnito en el mundo de la droga.

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No he estado en Washington DC, donde transcurre la acción… la ciudad más de espías donde he estado es Berlín… especialmente con su red de S-Bahn.

La serie tiene su propio ritmo, que sabe acelerar o ralentizar cuando conviene. En general, se toma su tiempo para desarrollar sus tramas, para colocar en cada temporada sus peones hasta la jugada final, en la que siempre temes el jaque mate, si no para sus protagonistas, que asumes que duraran al menos lo que dure la serie, sí para alguno de sus colaterales.

La calidad de la serie es más que notable. Las interpretaciones están bastante por encima de los trabajos actorales televisivos habituales, y los guiones son muy buenos. En medio de una situación aparentemente anodina, hay que estar atento ante un diálogo demoledor, ante una situación de estrés imposible, ante un giro de la trama inesperado.

Ahora, advierto de posibles descubrimientos de la trama… por si alguien no se quiere enterar de lo acontecido en algún momento durante la serie…

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Así que nos iremos al Berlín «oriental» para ambientarnos en los paisajes de la guerra fría.

Las tramas colaterales son también notables y pueden dejar momentos sublimes. La subtrama de Nina Krilova (Annet Mahendru) nos mantuvo en vilo durante episodios. El destino, probablemente funesto, de la bella espía rusa se mantuvo incierto durante muchos muchos minutos. Su ejecución fue una de las escenas más maravillosa y sorprendentemente ejecutadas, valga la redundancia, que he visto en mucho tiempo en televisión. O en cine, si te pones. Todavía me estremezco. O que decir del sinvivir y sufrir permanente de la buena de Martha (Alison Wright), que tuvo la mala suerte de ser una administrativa del FBI y de sentirse atraída por uno de las encarnaciones de Philip, cuando tira de disfraz en modo Mortadelo pero en serio. Todavía nos preguntamos qué será de su vida, después de esos angustiosos episodios en los que se veía engañada, descubierta y amenazada por todos los bandos.

Terminaba la temporada pasada con los descubrimientos de Paige sobre quién era realmente su familia. De aquí viene una de las principales amenazas para los Jennings; no porque Paige no quiera a sus padres, sino porque se ve sometida continuamente a tiras y a flojas éticos muy superiores a lo que corresponde a una adolescente de quince o dieciséis años. Y termina, la temporada actual con Paige todavía más sumida en la confusión… a lo que se añade que el mundo avanza, y el terreno de seguridad para los espías de la KGB se hace más angosto y escabroso. Difícil lo van a tener en un futuro. Muy difícil… Dos temporadas más tienen apalabradas para resolver el destino de los Jennings. Creo que la mayoría apuesta por un destino nefasto… Pero su capacidad de supervivencia es tal… que habrá que verlo para creerlo. Yo no me lo pienso perder. De lo mejor en la televisión mundial. De verdad. Aunque lo vea poquita gente…

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Con «soldado soviético» incluido ante la puerta de Brandemburgo.

[Televisión] Cosas de series: el tiempo es el que es… para bien o para mal

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Se nos terminó hace unos días la segunda temporada de la serie «revelación» del año pasado en la televisión española; El ministerio del tiempo. Se ha comentado mucho lo importante que fue la repercusión de la serie en la redes sociales, y la gestión que los responsables de la serie han realizado de la misma. La repercursión mediática parece que fue muy importante… lo que ya desconozco es si la rentabilidad para la cadena que la emite es igual de importante… o hay mucho humo.

Cuando terminó la primera temporada ya emití una opinión en el sentido de que la serie me parecía entretenida, pero en ningún modo tan extraordinaria como aparecía. Ni era tan original, bebía de muchas fuentes, ni tan bien hecha. Por el hecho de convertirse eventualmente en una serie de época exige un mayor coste de producción, pero nada más. Y sí que era muy dependiente del carisma de los personajes. Personajes que no están homogéneamente respaldados por sus intérpretes. Más adelante insistiré sobre este hecho.

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El Castillo de Loarre – la prisión del Ministerio del Tiempo

Hemos tenido una segunda temporada. Y los datos reales de rentabilidad de la serie no deben ser tan buenos como parece porque la cadena no ha confirmado todavía, que yo sepa, su continuidad. La segunda temporada ha sido más larga. Pero no mejor. Desde mi punto de vista, salvo honrosas excepciones en algunos episodios, menos arriesgada. ¿Dónde sitúo yo el riesgo? En jugar con la que la hace especial y diferente; el drama fantástico basado en las paradojas inherentes al viaje en el tiempo, unido a unos personajes que resulten realmente carismáticos. Unos héroes que atraigan o con los que se identifique el espectador.

Lo cierto es que la mayor parte de los episodios han tenido un carácter costumbrista. Pocos han sido los que han jugado con el tiempo realmente. Esto marca un carácter más conservador en la producción de la serie de lo que nos han vendido. Una pena. Porque creo que es cuando arriesga en los guiones y en las tramas cuando la serie engancha más. Aunque no necesariamente a una audiencia poco formada e informada, que en un momento dado tampoco será fiel a la serie si se queda en lo anecdótico.

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Un poco ya jode que un lugar tan querido por muchos aragoneses lo hayan convertido en la serie en un sitio tétrico, casi malvado.

Y ¿con los personajes? ¿qué ha pasado? El trío protagonista es simpático, pero desequilibrado. Por motivos de compromisos en otras producciones, el personaje que realmente llevaba el peso del trío, Julián (Rodolfo Sancho), ha permanecido ausente durante buena parte de la temporada. Alonso (Nacho Fresneda) ha funcionado siempre mejor como el alivio cómico a las situaciones dramáticas, y de hecho, sus tramas personales propias funcionan regular. Y desde mi punto de vista falla el personaje femenino,… o su intérprete. A Amelia (Aura Garrido) se le atribuyen las cualidades de inteligencia y racionalidad, así como el de liderazgo. Con todos mis respetos, es algo que su Garrido no sabe encarnar de forma apropiada. Es una chica mona, en alguno de los episodios ha salido casi espectacularmente guapa, pero muy sosita. No transmite liderazgo, o lo hace de forma muy timorata. Sus líos de amoríos… a mí no me han enganchado nada. Me han dado igual. Es una pena decirlo, pero si el apoyo del personaje de Julián se queda floja.

Y la cuestión es que el reparto tiene una serie de secundarios que cuando aparecen y se les da cancha llenan mucho más la pantalla, transmiten mucho más potentemente las emociones y las sensaciones que el trío protagonista. En esta temporada Irene (Cayetana Guillén Cuervo) ha estado totalmente desaprovechada salvo algún momentillo. Y habría que dejar que Salvador (Jaime Blanch) llevase por completo el peso del liderazgo del grupo. Pero los criterios de «venta» al público no son esos… Al parecer, Cayetana no es una jovencita con la que puedan sentirse identificadas el público objetivo demográficamente interesante, aunque el suyo sea un personaje femenino mucho más rico que el que interpreta Garrido. Y hay que poner al guapo machote de Rodolfo por encima del veterano y mucho más sutil Blanch. Que a mí me parece el mejor de la temporada.

Sé que no he hablado de Pacino (Hugo Silva). Pero es que creo que su carácter de «sustituto» a la larga ha perjudicado demasiado al personaje. Probablemente había madera para cosas más interesantes que no se han desarrollado.

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Construido en el siglo XI, uno de los principales ejemplos de arquitectura militar del románico en España, domina el valle desde las laderas de los montes; fue la línea de frontera contra la taifa de Zaragoza.

Otros problemas de la serie… uno eterno de las series españolas, la falta de ritmo. Con episodios de 70 o 80 minutos para historias que se podrían contar en tres cuartos de hora… mál endémico de nuestro país.

De hecho, a través de las plataformas de televisión a la carta o bajo demanda, he iniciado la visualización de otras dos series. Una ya veterana y finiquitada, que llamó la atención lo suficiente para que hicieran una versión de la misma en los EE.UU., Los misterios de Laura. Ejemplo claro de serie con un planteamiento poco complejo, pero razonablemente interesante, y con una protagonista simpática y con carisma. Pero sus episodios son muy largos y los secundarios que lo rodean. Otra serie, en activo en la actualidad, El Caso – Crónica de sucesos. Nuevamente penalizada por una duración claramente excesiva de cada episodio, unido en este caso a una mayor flojera de intérpretes y guiones. Ambas «sufren» de la presencia de Fernando Guillén Cuervo, un actor muy limitado desde mi punto de vista. Y en el caso de la segunda, la protagonista femenina, una guapa y bien conservada Verónica Sánchez, no es tan jovencita como nos la venden pero da el pego, que no tiene las capacidades interpretativas de Laura (María Pujalte).

Nos dice Salvador con frecuencia que el lema de su ministerio es «el tiempo es el que es»… Y parece que en la televisión española les sobra demasiado tiempo. Y les faltan ideas arriesgadas y solidez interpretativa. «Sólo» con eso… podríamos tener producciones más interesantes. Me quedo atascado con las series, y no las sigo… Dedicar más de una hora al episodio de una serie de televisión, suele ser excesivo para mí. Qué se le va a hacer.

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Pero lejos de ser un lugar tétrico, es un lugar luminoso, con espléndidas primaveras, especialmente cuando los cerezos de Bolea, a sus pies, se llenan de flores.

[Televisión] Cosas de series; Banshee, sexo y violencia, mucha violencia…

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Tras cuatro intensas temporadas, ha llegado a su fin la serie de televisión Banshee. Es curioso, pero cuando vi los dos primeros capítulos nunca pensé que me engancharía a esta serie. El motivo… un exceso de violencia. No ha habido episodio en toda la duración de la misma en el que el protagonista no recibiese al menos un somanta de palos… Lo que más me extraña es que no haya llegado totalmente sonado al final de la serie. Bueno… un poquito tocado del ala ya se ha quedado ya… o estaba.

Ya comentaba hace unas semanas la cuestión del desnudo en las series. Aquí,… nada de paños calientes, no es meramente que la gente salga desnuda, las chicas preferentemente, con el fin de servir de gancho. El número de polvos por episodio también ha sido notable. Es cierto que con tendencia a la baja. Pero sin desaparecer nunca. Y acordes a la cuestión de la violencia, nada de polvos tranquilitos y cariñosos… nada… a lo bruto pasional.

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Una ciudad cualquier, en algún lugar de Norteamérica.

Con estos elementos básicos, lo habitual es que me hubiese cansado relativamente pronto de la serie. Lo que pasa es que más allá de estos ganchos elementales, nos hemos encontrado con guiones bien hilvanados, temporadas coherentes, personajes interesantes e interpretaciones, si no de alto nivel, al menos correctas. Por lo tanto, me enganché a los aconteceres de esta pequeña ciudad ficticia situada en algún lugar indeterminado de Pensilvania, donde los amish aquellos tan estirados de la película de Harrison Ford y aquella guapetona de aspecto sanote, Kelly McGillis, con el baile aquel que se marcan a los compases del Wonderful World de Sam Cooke.

Pues no… en esta ocasión el «policía» protagonista (Antony Starr) y la chica amish con curiosidad por el mundo (Lili Simmons) se marcan fundamentalmente bailes horizontales, o verticales, o en la posición que sea, pero muy muy próximos el uno del otro. Pero eso sí, este tipo de series sólo valen lo que valga el antagonista. El «malo». Y tenemos un par de nivel. Sobre todo el mafioso local, que nos ha acompañado toda la serie, el también amish de origen Kai Proctor (Ulrich Thomsen). Pero han sido varios los que han ido apareciendo, unos más sutiles y otros más zafios. Sin quejas en este aspecto… malos, pero malos…

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Un lugar donde se diría que nunca nada pasa, pero que atrae a todos los males.

Otra de las características de la serie ha sido su misoginia… entendiendo por tal que la probabilidad de que alguna de las guapas mozas de la serie acabe apiolada por exceso de plomo en sus órganos vitales, evisceración, degollamientos diversos, u otras «simpáticas» formas de abandonar esta vida. En este sentido, es un poco al estilo George R. R. Martin,… cuanto más ten encariñas de la chica, más probable es que acabe mal. Salvo la sosa de la presunta protagonista (Ivana Milicevic), que mira tú por donde nos ha aguantado hasta el final.

Y el brutal homicidio de una de las chicas protagonistas ha servido para guiar la última temporada. Temporada final que los responsables de la serie han sacado adelante con dignidad. Porque uno de los problemas que tiene una serie tan centrada en el sexo y la violencia, especialmente esta, es que se agota enseguida. Y se han marcado un homenaje a Twin Peaks, con cadaver de chica mona envuelto en plásticos a la orilla del agua, por todo lo alto. Y diablos o satanistas o poseidos. Y sectas. Y agente del FBI. Eso sí, el sexo y la violencia en Twin Peaks estaban ahí, pero no se solían ver, o no tenían los caracteres de casquería de Banshee. Bueno… no ha estado mal. Hasta el «prota» se ha buscado una novia nueva… Que hay que ver… que Eliza Dushku prometía algo más de lo que al final ha sido… Compárala con Kirsten Dunst, con quien compartío protagonismo hace quince o dieciséis años en una infame película de «cheerleaders». Y nada… se ha quedado en un recurso apañado para cuando «has matado» a todas las opciones románticas del «prota».

Probablemente Banshee no pasará a la historia de la televisión como algo especial. Y por sus temas y contenidos no se puede recomendar a todo el mundo. Pero como ya he dicho está bien hecha, y nos hemos entretenido. Que no es poco.

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Así es Banshee, en Pensilvania… bueno… las fotos son de barrios residenciales de Ottawa en Canadá…

[Televisión] Cosas de series; en 3, 6, 10, 13, 20, 22 y hasta 24 episodios

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Es curioso. Desde que decidí que sólo escribiría de series de televisión cuando se me ocurriera algo que contar diverso, se me ocurren más cosas… En cualquier caso, la de hoy viene a cuento de que en estas semanas de mayo suelen terminar su temporada aquellas series que habiéndose estrenado al principio del otoño, finales de septiembre o principios de octubre, llegan hasta la primavera con 20 ó más episodios a cuestas. Esto es algo propio sobretodo de las series de las televisiones generalistas norteamericanas, un tipo de series que ha vivido en los últimos diez-quince años una época de oro, pero que para algunos es un modelo agotado.

Entre 20 y 24 capítulos son muchos. Es cierto que se extienden a lo largo de prácticamente tres trimestres. Entre septiembre de un año y mayo del siguiente suman unas 39 o 40 semanas. Un embarazo, vamos. Es decir, casi la mitad de ellas, especialmente en la época navideña y en otros acontecimientos de la sociedad norteamericana, hay interrupciones. Pero hay otros modelos.

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Repaso a lo que está apareciendo últimamente en mi tumblelog de viajes (al final, los enlaces); la playa de Peñíscola en el encabezado, o las estaciones de ferrocarril abandonadas en el Bajo Aragón en esta fotografía.

Por ejemplo, en la televisión británica existen series, generalmente muy prestigiosas, con temporadas de sólo tres episodios, que suelen ser auténticos largometrajes. Sherlock es un ejemplo claro. O Black Mirror

Es más frecuente que las series británicas, con una hora de duración, menos el tiempo de anuncios que no es mucho, tenga temporadas de seis a ocho episodios. Por ejemplo, Luther, aunque luego se ha asemejado más al grupo anterior. O Downton Abbey,… O Doctor Who,… Las de corte familiar pueden tener algunos especiales navideños. También hay comedias de situación, de menor duración, la mitad, con un número similar de episodios. A veces pueden aumentar el número de episodios, y en ese caso no es infrecuente que dividan la temporada en dos partes. Estamos por lo tanto ante producciones optan por gastar sus recursos en pocos episodios, pero intensos y muy cuidados. Está el tema de los capítulos de relleno… en las más caras… de los que hablaré más adelante.

2000, vacaciones en Menorca. carloscarreter.es | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook

Recordando las vacaciones en septiembre de 2000 en Menorca.

Un modelo frecuente en las televisiones de pago, bien sea por emisión por cable o en los nuevos modelos de pago por visión o vídeo bajo demanda, las temporadas son de entre 10 a 13 episodios. También suelen ser series bien financiadas, que optan por echar el resto en pocos capítulos pero muy bien hechos. Game of Thrones sería el más representativo en estos momentos, pero también tenemos Shameless, Homeland, Jessica Jones, Girls, entre muchas otras. Como vemos, muchas de estas son de las series más prestigiadas. Como las británicas.

En este modelo, como en otros, solemos estar ante un esquema de una hora de duración para los dramas y media hora para las comedias. La duración exacta dependerá de la cantidad de anuncios que emite la cadena. Si la cadena es de pago, y no hay anuncios, estaremos en la hora de duración o la media hora. Si se financia con publicidad estaremos en los 42 minutos, o en los 23 minutos en el caso de las comedias de situación.

Estas duraciones no se cumplen en la televisión española. Tradicionalmente, en un modelo marcado desde los tiempos de la televisión única, estamos ante tandas de 13 episodios, que suponen un trimestre de emisión. Hay 52 semanas en un año. Lo que pasa es que las televisiones españolas tienen dos malas costumbres. Emiten muy tarde sus episodios, prácticamente a la hora de irme a dormir… por eso no veo casi, salvo alguna en diferido. Y encima son muy, muy, muy largos. Hablamos de 70 – 80 minutos de duración más la publicidad. Hora y media para un episodio, como poco. Si alguien se pregunta por qué veo pocas series españolas, empezará a encontrar algunas explicaciones. No las únicas, pero sí importantes. Si he dedicar hora y medio o más de mi tiempo a la televisión, de forma seguida, probablemente prefiera una buena película.

2001. Viaje a Bélgica. Brujas. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

O un paseo en 2001 por el beguinaje de Brujas.

Y tenemos las series que comentaba de 20 a 24 episodios. A mí, este modelo cada vez me convence menos. El problema es que tiene muchos episodios de relleno, que son mero entretenimiento inane. Es cierto que hay excepciones a esta regla. Por ejemplo, el mejor episodio que he visto de la era moderna de Doctor Who, fue Blink, un episodio de relleno en el que, de hecho, la protogonista era Sally Sparrow (una jovencita y prometedora Carey Mulligan). Fijaos qué puntuación tiene en IMDb… un 9,8 sobre 10. Casi perfecto. O el Unfinished Business de Battlestar Galactica que, aunque menos apreciado por los votantes de IMDb, a mi me parece uno de los mejores de la serie. Y era un episodio de relleno, en el que de hecho no avanza la historia global. Además, y curiosamente, son episodios de bajo presupuesto, pero en los que los guionistas tienen ocasión de demostrar lo que valen. Pero esto no es lo habitual. Y por ello, culebrones como Grey’s Anatomy, que sorprendentemente sigo viendo, un auténtico «guilty pleasure», o comedias como The Big Bang Theory o Modern Family, que recientemente han terminado sus temporadas, cada vez me parecen más cansinas.

Apostemos por series de más calidad y con historias mejor tramadas y contadas. Cosas como Fargo… que es de lo mejor de lo mejor… por poner un ejemplo.

Pero… ¿de verdad que llevo ya 11 años viendo el culebrón de Grey’s Anatomy? Algo malo pasa en mi cerebro.

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O quizá sea hora de tomar unas cervezas en las terrazas de Nyhavn en Copenhague.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; desnudos en serie

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Como dije hace unos días, la entrada televisiva casi fija de los jueves ya ha desaparecido de este Cuaderno de ruta. Pero eso no quiere decir que no vaya a haber entradas televisivas cuando la ocasión lo merezca. Y después del último episodio emitido de Game of Thrones, la ocasión lo merece.

La afamada serie de fantasía medieval o edad media fantástica, como prefiráis, se asoma a sus últimas temporadas. Se comenta que la siguiente podría ser la última, aunque también se comenta que podría estar dividida en dos entregas para alargar la cosa. Ya ha pasado con otras series con tirón y prestigio. El caso es que argumentalmente está cogiendo carrerilla. Después de haber sumido a buena parte de sus protagonistas en sus más profundas miserias, los que quedan vivos claro, están dando muestras de reacción y de que aquí se va a armar. Veremos a quien le sabe bien y a quien le sabe mal.

Hemos empezado esta entrada con Game of Thrones, y Game of Thrones empezó su andadura en Winterfell.

Hemos empezado esta entrada con Game of Thrones, y Game of Thrones empezó su andadura en Winterfell.

La cuestión es que una de las que resurge de sus cenizas, nunca mejor dicho, es la última de los Targaryen. Aunque hay teorías que afirman que hay un par más de tapadillo. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego. El caso es que la impetuosa Daenerys (Emilia Clarke) se caracterizaba en los primeros compases de la serie por estar casi más minutos en pelotas que vestida. Incluso la actriz, conforme adquiría fama y caché, protestó y hemos tardado volver a ver sus encantos.

Los desnudos fueron frecuentes en las primeras temporadas, vinieran a cuenta o no. Luego se han hecho más raros y ajustados. No quiere decir con ello que haya desaparecido el sexo de la serie… incluso el más bárbaro. Pero es que una cosa es el sexo y otra el desnudo en la ficción audiovisual, aunque vayan unidos con frecuencia. De hecho, algunos de los desnudos más notables y sonados de la serie no han tenido carácter sexual.

Siempre he identificado Winterfell con Escocia. Más que con los países nórdicos.

Siempre he identificado Winterfell con Escocia. Más que con los países nórdicos.

No cabe duda de una cosa. En la televisión, el desnudo actúa con frecuencia como un gancho para atraer a la audiencia. Fijémonos en algunos ejemplos notables. Los espías, por ejemplo. Tanto en Homeland como en The Americans, los desnudos eran frecuentes en los primeros capítulos. Conforme las series adquirieron el respeto de la crítica y el respetable, los fueron espaciando llegando casi a desaparecer o a hacerse muy esporádicos.

En otros casos, son desvergonzadamente uno de los atractivos de la serie. Flesh and Bone presuntamente trata del mundo de la danza clásica, pero desde luego su principal objetivo parece mostrar los estilizados cuerpos de las gráciles, a veces excesivamente flacas, protagonistas. Y en ocasiones va unido con tramas de violencia o crimen, como pasa en el turbulento pueblo de Banshee o en el mundo de los clubs y la droga de Power.

Qué vamos a decir de las series donde el tema principal es el sexo de una forma u otra. Hace poco se estrenó la para mí poco afortunada The Girlfriend Experience, donde las jóvenes recién graduadas complementan sus sueldos en los bufetes de abogados con ingresos extras como acompañantes para todo de adinerados «caballeros». No pasé del segundo episodio, pese a la promesa de abundancia cárnica. Y la semana pasada sin ir más lejos, aparecía como novedad Submission, que nos promete llevarnos al mundo del BDSM, tan de moda desde que se publicó una célebre trilogía de infames novelas de las cuales han hecho una no menos infame primera entrega cinematográfica, que cometí el error de ver en vídeo casero. De hecho los 25 minutos del primer capítulo de esta nueva serie le dan mil vueltas a todo los escrito y filmado sobre los famosos tonos o matices del gris (¿mediocre?)… que por algún misterio se han traducido en castellano como «sombras». Pero no nos olvidemos que en la más que entretenida Secret Diary of a Call Girl, la estupenda Billie Piper sugería mucho pero enseñaba poco.

Y a Escocia nos vamos en las fotografías de esta entrada; Edimburgo, Glasgow, los paisajes de las Highlands...

Y a Escocia nos vamos en las fotografías de esta entrada; Edimburgo, Glasgow, los paisajes de las Highlands…

También están los desnudos reivindicativos. Como los de Girls, en la que su protagonista reivindica, y hace bien, claramente, y hace bien, la diversidad en la morfología femenina frente a los estereotipos que impone la moda. O aquellos en los que como ya he dicho no necesariamente hay motivos sexuales. Como los desnudos carcelarios de Orange Is the New Black o los eventuales sufridos testimonios de The Leftovers.

En cualquier caso,… la pregunta siempre es… ¿son necesarios? ¿O son gratuitos? ¿Por qué cabrean tanto a los sectores más conservadores como a las féminas más progresistas? ¿Siempre son signo de «cosificación» de la mujer? ¿Siempre son una forma de considerar al espectador, masculino predominantemente, como un memo que no piensa en otra cosa? ¿O existen casos en qué están justificados como un recurso expresivo, argumental e incluso artístico más? Probablemente de todo un poco. O la respuesta que podríamos decir, es… Según.

Dime la serie y la situación y te diré qué opino. A veces me resulta más ridícula la situación de las escenas de cama en la que aparece siempre la chica envuelta en una sábana, en la que permanece enrollada cuando se levanta a «hacer pis» o lo que sea. Los contorsionismos de muchas actrices y de los cámaras para que no se vea el «peligrosísimo pezón» en pantalla. Quizá ni tanto ni tan poco. Quizá la ausencia de naturalidad, la imagen que se vende, las expectativas falsas que despiertan son algunos de los problemas con los que nos encontramos.

En cualquier caso, es un tema que está ahí. Y ahí lo dejo.

Aunque sea con un veterano carrete en blanco y negro expuesto en 1996 con mi Minox 35ML, cámara que me abandonó un día de calor en un tren entre Lieja y Lovaina.

Aunque sea con un veterano carrete en blanco y negro expuesto en 1996 con mi Minox 35ML, cámara que me abandonó un día de calor en un tren entre Lieja y Lovaina.

[Televisión] Cosas de series; algo tremendo se prepara en Westeros

Televisión

Estoy cambiando mi forma de ver la tele. Estoy empezando a sentir cada vez menos la necesidad de seguir fielmente las series de televisión. Las nuevas formas de ver la televisión bajo demanda ofrecen posibilidades de tomarse la cosa con calma. Tengo la sensación de que no necesito agobiarme tanto con seguir los productos televisivos… así que me voy a tomar un descanso en esto de seguir fielmente aquellas series teóricamente «buenas»…

Eso va a querer decir que a partir de ahora, esta sección que ha sido casi fija de los jueves va a ser irregular. Cuando tenga algo que contar sobre el mundo de la tele lo contaré… Pero si no, nada. Y desde luego pasaré de comentar aquellos programas que vea por mera distracción.

Irlanda es uno de los lugares privilegiados de rodaje en Game of Thrones, tan brumosa y verde.

Irlanda es uno de los lugares privilegiados de rodaje en Game of Thrones, tan brumosa y verde.

Así que para hoy sólo tengo una cuestión que decir… ¡Vaya cómo están en Game of Thrones! Si el primer episodio de la sexta temporada fue el de las chicas, este ha sido el de los chicos… aunque alguna de las féminas haya salido. Con momentos dignos de los míticos episodios novenos de temporada… donde pasaba lo gordo. En fin… que ya van quedando menos. Si aquí la cosa se va a resolver por eliminación. El que quede vivo al final rey. El problema es que no le van a quedar ni súbditos.

Y más ahora que con lo que se han puesto de moda los extremistas

Y más ahora que con lo que se han puesto de moda los ultrareligiosos en la serie, comparable a lo misicas que han sido los irlandeses en muchas épocas.

[Televisión] Cosas de series; ¿llegará de una vez el invierno?

Televisión

Llevan asegurándonos en Games of Thrones desde hace cinco años que el invierno está llegando. Pero hasta ahora, salvo en el Muro y al norte del Muro que siempre hace frío, y en Winterfell, que como su nombre indica es un sitio fresquito,… pues más bien hace buen tiempo en Westeros y al otro lado del Mar Angosto… calorcito incluso. El caso es que ha llegado la sexta temporada, y hemos perdido la guía de los libros de George R. R. Martin. El muy vago no ha publicado todavía el sexto libro. Nadie sabe lo que va a pasar a partir de aquí. Y como nos han mostrado en el primer episodio, en el que nos han hecho un recordatorio del estado de situación… pues parece que son las mujeres las que quedan para dar mal. Algún varón anda por ahí todavía… pero la sensación que es que la temporada va a ser un juego de damas. Bueno… ya veremos que dijo un ciego a otro ciego. Seguro que como en temporadas anteriores, nos quejaremos un poco al principio de que pasan pocas cosas, luego viviremos unos episodios estresantes,… y nos quedaremos con ganas de más. De mucho más… pero como digo, ya veremos.

Hoy he recibido algunos carretes de fotografías de Carmencita Film Lab.

Hoy he recibido algunos carretes de fotografías de Carmencita Film Lab.

Mientras tanto, hay pocas novedades y poco movimiento de interés en mi cartelera, que se ha tranquilizado mucho en estas últimas semanas. Un poco a idea. Del resto de las series, es The Americans la que me tiene más en un vilo. Después del golpe que supuso la desaparición de uno de los personajes colaterales más queridos, parece que la trama importante no está, de momento, en Paige (Holly Taylor), la perspicaz hija adolescente de los Jennings (Keri RussellMatthew Rhys), como parecía. Sino en la sufrida Martha (Alison Wright), que nos está produciendo unos episodios de infarto. Y parece que todavía no ha terminado su drama… En un vilo nos tienen. Eso sí, como matrimonio, a los Jennings, nunca les había ido «mejor». Y definitivamente, los tontos,… el FBI.

Proceden de las cámaras y los objetivos fabricados al otro lado del telón de acero durante la guerra fría y que he estado probando estos meses atrás.

Proceden de las cámaras y los objetivos fabricados al otro lado del telón de acero durante la guerra fría y que he estado probando estos meses atrás.

Y hemos asistido al final de temporada de un simpático procedimental policiaco con toques fantásticos. Nada más y nada menos que Lucifer (Tom Ellis), que aburrido del infierno se nos instala en Los Ángeles y se hace amigo de una guapa policía (Lauren German) con pasado de actriz que enseñaba las tetas (en la ficción, que nadie se emocione demasiado). Una serie que no prometía gran cosa, y que gracias a la simpatía y la química de sus protagonistas, especialmente el «diabólico», que después de todo está hecho un pedazo de pan, y unos guiones no complicados pero entretenidos,… pues tiene buenas valoraciones y se ha ganado una merecida renovación. ¿Quién será «mamá»? Seguro que está que cruje… como todas las chicas malas.

Si consigo poner un poco de orden en las fotografías, haré un artículo que sirva de balance.

Si consigo poner un poco de orden en las fotografías, haré un artículo que sirva de balance.

[Televisión] Cosas de series; chicas que se van por doquier

Televisión

Mi forma de ver las series está evolucionando progresivamente. Y creo que la llegada de Netflix a España ha tenido algo que ver… de todos modos, sobre esto, tal vez comente más despacio en un futuro. Por supuesto, la dispersión de plataformas de vídeo bajo demanda también tiene sus problemas… Cada una de ellas tiene un precio mensual asumible… pero acceder a una oferta variada puede no tenerlo…

Pero lo que sí que me está sirviendo es para probar distintos productos, poco conocidos, o recuperar algunas agradables sensaciones perdidas. Poco a poco estoy volviendo a ver las aventuras de aquella entrañable tripulación espacial de una nave de clase Firefly, la Serenity. Una serie de vida muy limitada, pero muy querida. También estoy viendo alguna cosa del género fantástico/distópico japonés como Ajin, con sentimientos contrapuestos, y he recuperado una serie que me pasó desapercibida pero que puede estar dentro del grupo de diversión intrascendente pero digna, como puede ser Scorpion.

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Como en otras ocasiones, la entrada televisiva viene acompañada de mis fotos viajeras (enlaces al final); en el encabezado el cementerio de Staglieno en Génova, y en esta fotografía, el cruce de Shibuya en Tokio.

Esta semana he decidido no seguir con The Girlfriend Experience, tras el segundo episodio. Definitivamente, por mucha escena tórrida que tenga la serie, esta me deja bastante frío. Sólo sexo no necesariamente es interesante. Ha de haber algo más. Y yo no lo encuentro en este producto. Y además, los papeles protagonistas no me generan ninguna empatía.

Hemos terminado con la quinta temporada de Girls. Sensaciones contrapuestas. Ha tenido momentos realmente estupendos. Cuando los guionistas de la serie se ponen las pilas consiguen episodios antológicos. Sin duda. Quizá es el principal motivo para verla. Porque por otra parte, cada vez me interesan menos las vidas de estas chicas, así como de la constelación de raros que las rodean. Pero ya sólo queda una última temporada por ver, dentro de un año. Y como ya digo, tiene momentos buenísimos de gran cine en pequeña pantalla. Así que la veremos para despedirla como se merece.

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La mezquita-catedral de Córdoba.

Y si comentaba hace unos días que me había quitado uno de mis «guilty pleasures» superheroicos, Arrow, la verdad es que es porque me he apuntado tontamente a otro que procede del mismo «universo». Porque Supergirl tiene dos problemas fundamentales; el nombre de la superheroína y el traje que lleva. Si los calzoncillos rojos de «su primo» por fuera de los pantalones siempre me han parecido delirantes, la faldita de esta me parece sencillamente absurda. Pero más allá de esto, si aceptas que es un mero entretenimiento, intrascendente y orientado a un público muy concreto, es una serie razonable. Que todavía no tiene, paradójicamente, despejado su futuro. Mejor interpretada que Arrow, sin que sea para tirar cohetes, es cierto que a veces se ponen excesivamente ñoños o absurdos. Pero tiene sus momentos y tiene posibilidades. Todo es cuestión de que los explotasen. Pero no creo. Desde luego está muy muy muy muy lejos de mis superheroína favorita, Jessica Jones, con permiso de Peggy Carter. Pero como «guilty pleasure», ya me vale.

Y terminé de ver la primera temporada de The Ranch. El jueves pasado confesaba los motivos principales para verla; sus personajes más veteranos. Y, para mí, entrañables. A priori, esta serie de rodaje multicámara, con risas del público, me resultaba un poco casposilla. Me parecía anticuada. El caso es que tras la apariencia de comedia algo bobalicona al servicio de su protagonista, el habitualmente flojo Ashton Kutcher, ha ido apareciendo un fondo dramático y serio sobre los problemas de familia, sobre las dificultades del granjero y sobre las relaciones humanas. No sólo están estupendos sus más veteranos intérpretes, Debra Winger y Sam Elliott, sino que el cínico y casposo hermano interpretado por Danny Masterson ha aportado un tono más bruto y adulto, pero que también ha producido alivios cómicos a los evidentes problemas de esta familia. Y de las niñas monas, el papel de Elisha Cuthbert es probablemente lo más flojo y con desenlace más forzado de la temporada, mientras que la jovencita, guapa y aparentemente casquibana chica encarnada por Kelli Goss producía un contraste, un contrapunto al protagonista principal, al mostrar conductas más maduras y comprometidas siendo poco más que una adolescente. Sin ser la última maravilla de la televisión, es una serie con mucha más miga e interesante de ver de lo que parecía a priori.

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Maison La Roche de Le Corbusier, París.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; entre dilemas de pareja y de dinero por arrobas

Televisión

Semana que parecía de transición y de toma de decisiones sobre mi cartelera televisiva, pero que ha llegado con algunas novedades y con el fin de algunas temporadas, incluso de alguna serie.

Como digo, revisión de contenidos de mi cartelera, que quiero ir adelgazando progresivamente. Arrow ha sido esa serie de superhéroes que bordeaba constantemente la categoría de los «guilty pleasures». Con interpretaciones tirando a flojas y situaciones rozando el absurdo, un grupo de guionistas capaces han sido capaces de hacer entretenida esta serie… pero dentro de unos límites. Y me he cansado. Ya me cuesta prestarse atención cuando le dan la enésima vuelta a la misma situación argumental. Fuera.

Como muchas ocasiones, acompaño mi entrada televisiva de fotos de mis viajes. Pero en esta ocasión de forma modesta, por Aragón, mi tierra. En el encabezado, visitando el Pozo de Santa Bárbara en las minas de Utrillas, y aquí el amanecer en Martín del Río.

Como muchas ocasiones, acompaño mi entrada televisiva de fotos de mis viajes. Pero en esta ocasión de forma modesta, por Aragón, mi tierra, por las regiones vecinas. En el encabezado, visitando el Pozo de Santa Bárbara en las minas de Utrillas, y aquí el amanecer en Martín del Río.

The Path era una novedad de esta temporada que trata del fenómeno de las sectas. Le di una oportunidad porque el reparto podía tener su interés. Pero tras tres capítulos he decidio que no me interesa nada en absoluto. Fuera, también.

Ya tenemos con nosotros la segunda temporada de Outlander, con un primer episodio que ha tenido un notable comienzo, muy atractivo. Pero sin embargo, conforme avanzaba, la trama se iba vulgarizando y haciéndose previsible. La primera temporada estuvo muy bien, con una historia bien contada y con protagonistas carismáticos, especialmente su protagonista, la guapa y decidida Claire Randall (Caitriona Balfe). Pero no tengo claro que la presentación de la situación que han realizado me vaya a convencer del todo… no sé. Pero démosle tiempo.

Interior de la Seo Vieja de Lérida.

Interior de la Seo Vieja de Lérida.

Tenemos también la llegada de un drama con capítulo cortos, de media hora, The Girlfriend Experience, basada en una película de hace unos años que recibió unas críticas malísimas. Lo cual hace sorprendente esta propuesta, sobre el mundo de las «call girls» de alto «standing». Lo primero que imaginé es que se trataría de una serie para enseñar culos y tetas sin pudor ni rubor. Y algo de eso hubo en el primer capítulo, pero con menos intensidad de lo que pensaba. Bueno,… son episodios de sólo media hora. No terminó de convencerme, pero claramente fue un capítulo introductorio y habrá que ver como sigue. Difícil será que nos haga olvidar algún antecedente británico a este respecto.

Y luego está uno de las últimas novedades de las nuevas cadenas de vídeo por internet, The Ranch. He de decir que el escepticismo hacia esta serie era total. Para empezar, si te la venden como protagonizada por Ashton Kutcher, uno de los peores actores que conozco entre los de cierta fama, y Elisha Cuthbert, una actriz que nunca ha pasado de ser una chica mona, una cara guapa, que apenas se podía considerar una promesa y que ya empieza a tener una edad que le obliga a otro tipo de papeles. Aunque siga siendo razonablemente joven y mona. Pero de repente vi que tenían un papel importante en la serie Sam Elliott, a quien recuerdo con su sombrero y su bigotazo desde su rosa amarilla de Tejas, y Debra Winger, una actriz que siempre me gustó un montón aunque no acabara de destacar como estrella. Y me apunté, y tiene sus momentos… no será memorable, pero tiene sus momentos, especialmente cuando interaccionan los dos veteranos.

Saladas de Sástago-Bujaraloz en los Monegros.

Saladas de Sástago-Bujaraloz en los Monegros.

Y hay que destacar dos finales de temporada. Uno de ellos final de serie.

Billions ha sido una novedad de este año que, más que por su argumento y premisas de partida, la lucha de poder a poder entre un multimillonario tiburón de la especulación financiera y el fiscal federal de los EE.UU. que lo quiere enchironar por tramposo, ha sido interesante por el duelo interpretativo entre sus dos protagonistas; Paul Giamatti y Damian Lewis. A los que se unen a alto nivel las conyuges en la ficción de ambos, Malin Akerman y muy destacadamente Maggie Siff, complementados por un plantel de secundarios muy interesantes. El caso es que poco ha poco han ido apareciendo episodios que en sí mismos eran muy buenos, con guiones muy bien tramados, de alto nivel, haciendo de esta serie uno de los estrenos más interesantes de la temporada. Ha habido momentos en que he disfrutado muchísimo. Giamatti es un actor fenomenal. Y Lewis ya demostró en Homeland y Band of Brothers su calidad. Muy recomendable.

Y ha llegado al final de su camino, tras dos temporadas, Togetherness. Esta propuesta de comedia dramática o drama cómico, bordeando a ratos la tragicomedia personal, sobre cuatro personas que se ven obligadas a convivir mezclando relaciones de pareja y de amistad, que no resultan fáciles. No ha estado mal, pero creo que es lógico que haya llegado pronto a su fin, porque probablemente hayan agotado muy deprisa las posibilidades dramáticas de la serie. A la que han dado un final razonable pero apresurado.

Y esto es todo por ahora. A partir de este momento irán goteando finales de temporada, pero también llegará alguna que otra esperada novedad. Tiempo al tiempo.

Trincheras de la guerra civil española en la sierra de Alcubierre.

Trincheras de la guerra civil española en la sierra de Alcubierre.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

 

[Televisión] Cosas de series; O.J. Simpson, las sectas, Archer, los Gallagher… mucho que contar esta semana

Televisión

Pues sí. Sigo arrastrando mucho retraso con las series televisivas por «culpa» de las vacaciones. Así que fundamentalmente me he dedicado a los finales de temporada y a las novedades que han llegado a la pequeña pantalla. Vamos a ver si me organizo un poco la entrada.

Entre las novedades tenemos el tronchante regreso de Archer, con la agencia reconvertida de espías en detectives privados, y cagándola a base de bien desde el capítulo uno. Un valor seguro en cartelera esta serie de animación.

Esta dos semanas atrás he estado reorganizando mi fototeca digital. Por ejemplo, los viajes del año 2009, donde estuve en Suiza (en el encabezado), o visitando Bratislava, la capital de Eslovaquia.

Esta dos semanas atrás he estado reorganizando mi fototeca digital. Por ejemplo, los viajes del año 2009, donde estuve en Suiza (en el encabezado), o visitando Bratislava, la capital de Eslovaquia.

Tenemos también el retorno a esa ciudad ficticia en algún lugar de Pensilvania, Banshee, donde no sobra la violencia… Y se han pegado un comienzo de temporada en plan homenaje a Twin Peaks… con una de las protagonistas muerta junto al río a penas envuelta en unos plásticos… No ha debido tener una muerte muy feliz. Son un poco misóginos estos guionistas… se dedican a apiolar a las chicas guapas de la serie. Es última temporada. Así que a ver en qué queda todo. ¿Quién mató a Rebecca Bowman (Lili Simmons)?

Tenemos serie nueva sobre sectas, The Path. En lo que lo que más destaca es ver a la guapa Michelle Monaghan, aunque en un papel que no me está resultando muy simpático, y a una rebotada de ShamelessEmma Greenwell. No está mal, pero tampoco me mata. Y el tema no me resulta excesivamente atractivo. Todavía no he decidido si seguiré con ella.

También paseé por Aragón, y visité el dolmen de Ibirque en las sierras prepirenaicas.

También paseé por Aragón, y visité el dolmen de Ibirque en las sierras prepirenaicas.

Hemos tenido revuelo patrio con el parón momentáneo de la serie de fantasía (ciencia ficción, le llaman algunos) El ministerio del tiempo. El caso es que muchos lo han interpretado como un abandono de la serie por parte de RTVE. Lo han desmentido. Nos dicen que estaba pactado que tras los primeros ocho episodios, esta fue la duración de la primera temporada, los cinco restantes se emitirían más adelante durante el año. Pero lo cierto es que lo anunciaron coincidiendo con la emisión del octavo episodio de esta segunda temporada. Unos dicen que sólo es un parón de dos o tres semanas, otros afirman que no vuelve hasta después del verano. No sé. Lo que sí que sé es que esta segunda temporada no me ha resultado tan interesante, con las excepciones de un magnífico segundo episodio donde jugaron muy bien con los viajes en el tiempo, muy buen guion, y el dedicado a la gripe española de 1918, que tuvo buenas dosis de tensión y de drama. Frente a lo que parece ser tendencia general, me gusta más la serie cuando se pone dramática que cuando entra en el terreno de la comedia. La presencia de personajes históricos me resulta anecdótica, y me atrae más cuando los protagonistas de la acción son los propios funcionarios del ministerio. Y sigo pensando que los secundarios son mucho más interesantes que los protagonistas; paradójicamente, en esta segunda temporada, gente como Cayetana Guillén Cuervo o Jaime Blanch ha salido mucho menos. El cambio de Rodolfo Sancho por Hugo Silva me ha resultado indiferente. Ambos tienen sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, aunque el arco argumental de la mujer de Julián me pareció mucho más interesante que el del padre de Pacino. Y lo voy a decir sin tapujos… Amelia Folch, o más bien Aura Garrido, está resultando una sosa y una siesa de mucho cuidado. Por mona que sea. En fin, ya veremos lo que nos depara el futuro… aunque el tiempo es el que es.

Visité el legado de la Bauhaus en Weimar, donde surgió, y otras ciudades.

Visité el legado de la Bauhaus en Weimar, donde surgió, y otras ciudades.

Final de temporada, la primera, para Life in Pieces. Comedia de situación que nace claramente a rebufo del éxito de Modern Family, ha sabido encontrar su estilo propio. Y dado el progresivo desgaste de su antecesora, incluso ha tenido en esta su primera temporada momentos en los que la ha superado. Que yo sepa se ha ganado el regreso. Y lo esperaré con ganas.

Y vamos con los dos finales de temporada más interesantes. En primer lugar, la serie más veterana. Shameless ha seguido contándonos el viaje a los infiernos de los Gallagher. Porque por cada capítulo en que parece que van para arriba, hay dos en el que siguen dando por bueno el refrán de que «cuando lo manda el destino no lo cambia el más ‘pintao’, si naciste ‘pa’ martillo del cielo te caen los clavos». Fiona (Emmy Rossum) y Frank (William H. Macy) siguen soportando la columna vertebral de la serie, pero con el fuerte protagonismo de Debbie (Emma Kenney) esta temporada, que ha rozado también la tragedia en algún momento. Eso sí, casi todos los hermanos han tenido sus momento este año, algunos muy muy muy malos momentos, y otros han tenido un respiro con respecto a otras temporadas. En el lado cómico de la serie, tenemos que agradecer la divertida exhuberancia cincuentona, o cincuentañera, de Queenie (Sherilyn Fenn), y el desvergonzado picante que Svetlana (Isidora Goreshter), un personaje que ha subido de accesorio a imprescindible, ha aportado al duo de Veronica (Shanola Hampton) y Kevin (Steve Howey).

Pasamos un fin de semana largo, muy largo, en Lisboa y alrededores.

Pasamos un fin de semana largo, muy largo, en Lisboa y alrededores.

Y hemos llegado al final del juicio contra O.J. Simpson (Cuba Gooding Jr.), en la nueva serie American Crime Story, un drama dedicado a crímenes reales de la historia de los Estados Unidos. Resulta difícil destacar a alguno de los intérpretes de este fenomenal reparto coral que nos han escenificado uno de los asesinatos y juicios más conocidos que nos ha llegado desde el otro lado del charco. Si acaso, aparte al propio «protagonista» (no sé si se le puede aplicar el apelativo), destacaría a Sarah Paulson, actriz que me parece tremendamente solvente y por la que siento mucha simpatía, o a Courtney B. Vance. Pero salvo un par de despistados, todos están fenomenal. Por otra parte, es interesante la crítica que supone esta puesta en escena del famoso juicio, tanto al sistema judicial norteamericano, está claro que apuesta por la más que probable culpabilidad de Simpson a pesar de que resultó absuelto, como de la injusticias y las irregularidades debidas al racismo y a las décadas de segregación que afectan a la sociedad de EE.UU. y que fue lo que realmente se puso sobre el tapete durante el juicio. A ver que crimen famoso nos traen al año que viene. Se habla que tratará de un «crimen de estado»… las consecuencias del huracán Katrina…

Y me acerqué a final de año a París, y su arco de la Defense.

Y me acerqué a final de año a París, y su arco de la Defense.